De abejas y flores

Un fanfic de Ranma 1/2

Escrito por Unma con la colaboración de Danae

Capítulo 12

-Nabiki…

-Si, tía

Resignada, la media de las Tendo volvió a su ubicación junto a su hermana al frente de Nodoka, era la tercera o cuarta vez que intentaba escamotearse a escuchar la conversación que estarían sosteniendo Ranma y Akane y la tercera o cuarta vez que era interrumpida en el proceso.

-Hay que dejarlos un rato a solas, seguro que tienen mucho de que hablar- sugirió Kasumi mientras tomaba un sorbo de te

-Ya, si, claro...

Nodoka suspiró, la verdad es que también tenía mucha curiosidad por saber lo que estaría pasando.

-Esta muy callado desde hace rato…

Era verdad, desde hace buen rato no se escuchaban ya ruidos, ni gritos, ni nada… Tal vez estaba demasiado silencioso para ser bueno…

-Emm, Kasumi, tú crees que ellos estén… ¿ya sabes?

La joven enrojeció y Nabiki no pudo evitar reír, para alguien que se apreciaba de ser tan angelical, Kasumi realmente tenía una mente muy rápida para imaginar cosas.

-No se de que me hablas, Nabiki

La media de las Tendo se encogió de hombros mientras calculaba mentalmente las ganancias que hubiera hecho al tener las fotos 'primicia' del reencuentro

-No es justo…- murmuró mientras apoyaba la cabeza en la mesa.

Fue en ese preciso momento que hicieron su aparición los patriarcas de las familias Tendo y Saotome, quienes llegaban de una reunión.

La llegada de un nuevo retoño había despertado en los mayores la necesidad de dar un nuevo ingreso monetario a la casa, a sugerencia de Nabiki, por supuesto y con el ligero empuje de Kasumi y Nodoka, quienes afirmaron que, de ser necesario, ellas mismas buscarían una ocupación, dejando en manos de Akane 'el cuidado de la casa' lo cual incluía la cocina. Nada más apropiado para hacer que Genma y Soun tomaran cartas en el asunto y decidieran poner en práctica sus 'grandes dotes' como ellos las llamaban.

Criar a un bebe no es nada barato, es bastante costoso en tiempo y dinero y si bien, abuela y tías podrían ayudar en el cuidado del niño, la vestimenta y otros gastos, tanto de alimentación como médicos, debía de correr a cuenta de sus padres, y dado que ambos eran menores de edad y en las actuales circunstancias incapaces de sustentar todo ello, habría que ver la forma de apoyarles en ese sentido.

Ni que decir de los gastos que ya empezarían a tener. A sus tres meses Akane empezaba a mostraba algún signo de embarazo, aunque vestida no se notaban aun. Pero en poco tiempo seguro que necesitaría ropa nueva, mayores controles de gestación, eso sin mencionar las cremas y tratamientos para la piel, para evitar las horribles estrías y manchas propias del embarazo. Además de ello estaba la compra de la cunita, el cochecito, el ajuar, los pañales, mamaderas y…

Nodoka cerró los ojos, recordando… Esperaba que Akane no tuviera que padecer las mismas cosas que ella durante el embarazo de Ranma. Si, al igual que Akane, no había tenido mayores problemas al inicio del embarazo, pero luego… Ranma había sido un bebe muy activo y bastante grande, frecuentemente sentía las 'pataditas' de su dulce retoño, el dolor de espalda a veces se hacía insoportable y la gastritis que la aquejó durante el último trimestre no fue un paraíso.

Es por ello que la llegada de Ranma no sólo fue una alegría, sino un alivio, tanto así que pensó en tomarse un buen tiempo antes de tener otro hijo, aunque claro, jamás pensó que perdería dicha oportunidad por un viaje de entrenamiento que terminó en…

Agitó la cabeza, lo pasado, pasado esta y había que concentrarse en el futuro… en su nieto, o nieta.

-¿Está de visita el joven Hibiki?- preguntó Soun mientras observaba la raída y gastada mochila que se apoyaba en un rincón de la sala, sin notar al pequeño cerdito que seguía desmayado en el sofá.

-La trajo Ranma hace un rato.

Los patriarcas Saotome y Tendo quedaron de piedra al escuchar esas palabras y pasaron varios segundos antes de que fueran capaces de reaccionar.

-¿Dijiste Ranma?

Nodoka asintió –Si, mi hijo volvió

-¿El chico volvió?

-¿Mi yerno está aquí?

-¿Sabe lo que eso significa, Saotome?

-Si¡Que las escuelas por fin estarán unidas! Vaya a buscar el sacerdote, Tendo, mientras yo busco el traje del chico. ¿Dónde está Ranma?

-Arriba- dijo Nabiki mientras señalaba con un dedo -enterándose de la noticia- agregó con una sonrisa.

Genma se detuvo de inmediato y su rostro adquirió seriedad, aquello le recordaba algo… algo que hubiera querido olvidar. Contrario a su voluntad, los recuerdos se agolparon en su mente, vivos, nítidos, reales… tan reales como lo era la presencia de Akane ahora en la estancia, una Akane de puños apretados y rostro compungido.

El silencio no se hizo esperar, todos los ojos puestos en la menor de las Tendo, quien, pese a las miradas interrogantes que recibía, no pronunciaba ni una sola palabra, sólo permanecía allí en pie, aparentemente irradiando furia pero con una mirada de tristeza y pesar imposibles de encubrir

-¿Y cómo te fue con Ranma?- Kasumi fue la encargada de poner en palabras la pregunta que rondaba la mente de todos, a pesar de mostrar su característica expresión de alegría, su timbre de voz denotaba cierta vacilación.

Akane miró a su hermana y luego continuó su camino hacia la cocina –No quiero que me vuelvan a hablar de ese baka- expresó sucintamente, pero el temblor inequívoco que acompañó esa sentencia no pasó desapercibido para nadie.

Los ojos de Nodoka siguieron la forma de la joven, era evidente su estado de perturbación y más evidente la necesidad que tenía de auxilio. El más notorio grito de ayuda había sido bajar a donde se encontraba su familia, no se necesitaba ser un genio para entender que de modo inconsciente Akane estaba buscando llamar la atención.

-¿Akane?

Y aquello fue el detonante para que la joven estallara –¡Se fue! Me volvió a dejar. ¿Ya están felices? Ustedes dijeron que me quería, que se quedaría conmigo… ¡pero se fue!

Las lágrimas contenidas empezaron a caer por sus mejillas –Es un idiota, no lo necesito… no lo necesito… yo puedo estar sola, yo puedo sola… yo…- con desesperación llevó las manos a su rostro, buscando limpiar la humedad de sus lágrimas –lo odio, lo odio, lo odio… yo…

Nodoka se acercó a la joven y la rodeó con sus brazos, Akane intentó retroceder pero luego se aferró con fuerza a su kimono, enterrando la cara en el seno de la mujer –lo odio, yo…

-Tranquila… ya, Akane… tranquila…

El resto de la familia permaneció en silencio. Pasados unos instantes Nabiki sacó su celular y sin decir más se dirigió a su habitación. Su gélida mirada no pasó desapercibida para nadie más prefirieron no meterse en el camino de la chica.

-¡Oh mi! Creo que iré a preparar un poco de te.

Kasumi salió a toda prisa de la estancia, rumbo a la cocina, seguida de la preocupada mirada de Nodoka. Con el tiempo de vivir con los Tendo había aprendido a conocer los detalles de las chicas y sabía que tras la aparente tranquilidad y abstracción de la mayor se encontraba una joven que aún buscaba definirse y descubrirse. No ponía en duda su inteligencia, esa chica tenía más potencial que el que dejaba entrever, entonces¿porqué seguía actuando así? y ese modo suyo de escapar de los problemas ocultándose tras una fachada de ingenuidad que rayaba en el autismo, en la construcción de un mundo rosa donde no existían problemas, sólo incrementaba su preocupación. ¿Acaso Kasumi tendría miedo a enfrentarse al mundo real y por ello estaba reprimiendo sus propios deseos y aspiraciones¿Sería que se había metido tanto en el papel de ama de casa ideal que ahora no…?

-¡Estúpida¡idiota¿Cómo pude creer que…

Los sollozos de Akane la sacaron de sus pensamientos, ya luego se preocuparía por el resto, de momento debía de concentrarse en la desconsolada chica, tantas emociones no podían ser buenas para el bebe.

-Akane… esto no es bueno para el bebe, tienes que…

-¡Yo no tengo que hacer nada!- gritó la chica, alejándose bruscamente. El repentino movimiento dejó a Nodoka aturdida por unos instantes.

-Akane…

Trató de acercarse a ella, pero la joven retrocedió, negando con la cabeza

-No… ¡He dicho que quiero estar sola¡Déjenme sola!

Y salió corriendo hacia las escaleras, las cuales subió en segundos tras lo cual se pudo escuchar un fuerte portazo.

Los tres mayores se quedaron viendo entre si, sin saber que decir ni que hacer. Cada cual más desconcertado que el otro.

-Saotome… ¡Su hijo volvió a hacer llorar a mi niña! Akane…

Sin poder reprimir más sus emociones, el patriarca Tendo rompió en llanto

-La ha abandonado, ya no va a haber boda… ¿Qué va ser de mi Akane?

-Tranquilícese Tendo, encontraremos al muchacho, no puede estar muy lejos, yo…

-Camino sur, por la prefectura…

Tres pares de ojos se elevaron para posarse en la dueña de esa voz, Nabiki permanecía apoyada en el marco de la puerta, brazos cruzados.

-Si, con suerte aún no habrá dejado la ciudad…

El brillo en los ojos de Nabiki le ocasionó estremecimientos a Nodoka y mucho más sus gestos casuales, la soltura de su postura, la aparente calma en su voz, si, la famosa reina del hielo estaba ahora a cargo y no sabía si eso era bueno o malo.

-Les sugiero que lo encuentren pronto, o serás tú, 'papi'– dijo esto poniéndole especial énfasis a la palabra –quien se encargue de todas las reparaciones del dojo cuando Akane se ponga a descargar su furia en él.

Soun palideció y sus ojos se secaron de inmediato –Nabiki, hija…

-¿Si, 'papi'?- Nabiki se separó del marco de la puerta, erguiéndose por completo y mirando a su padre a los ojos -¿quieres decirme algo?

Parecía que el patriarca Tendo estaba a punto de tener otro despliegue emocional, más algo lo contuvo y se limitó a negar con la cabeza –voy a buscarlo

Nabiki asintió levemente y observó mientras su padre se alejaba, luego sus ojos se fijaron en los Saotome.

-¿Así que el hijo pródigo escapó de nuevo no? Muy 'varonil' de su parte

Genma se acobardó en el acto e instintivamente se alejó unos pasos de su esposa, atento a cualquier señal que le implicase una rápida huida del lugar. Nodoka sintió una punzada en el pecho ante ese comentario e involuntariamente llevó una mano por sobre su hombro encontrando el vacío dejado por una katana que en antaño colgaba de ese lugar.

-¿Buscabas algo, tía?

Nodoka se estremeció y un leve rubor acudió a sus mejillas, avergonzándose de sus acciones. Por un momento había retrocedido al tiempo en que un contrato se cernía entre ella y su familia, cuando su hijo se escondía y le temía.

-No, yo no… es solo…

- A veces es difícil dejar las viejas costumbres

Mencionó la jovencita mientras sonreía conocedoramente, haciendo ruborizar aún más a la compungida mujer

-Pero no imposible…

Agregó mientras se encogía de hombros y daba media vuelta

-Nabiki

Nabiki agitó una mano en clara señal de quien desdeña lo que va ser dicho

-El tiempo es oro y mi tiempo libre sale caro aunque por ser tú, tía…- dijo mientras volteaba ligeramente a sonreírle –podría darte un 50 de descuento

Nodoka sonrió, a pesar de ese aire de indiferencia y frialdad Nabiki si se interesaba, muy a su modo pero se interesaba.

-Ranma es Ranma, tía, y de un día a otro no va cambiar y mucho menos si…- hizo una pequeña pausa –lo asustamos más de la cuenta…- añadió –pero, si se le ocurre volver a lastimar a mi hermana…- no completó la frase y continuó caminando bajo la atenta mirada de Nodoka, quien simplemente meneó la cabeza

-¿Moshi, moshi?

La mirada de Nodoka se volvió a posar en Nabiki mientras la veía contestar a su celular, la chica había regresado a la estancia y al parecer había recibido noticias

-¿Estas segura?

Unos instantes de silencio mientras escuchaba lo que tenían que decirle al otro lado del auricular

-Cualquier cosa me llamas.

Tras finalizar la llamada, Nabiki miró directamente a Nodoka y sonrió

-Nuestro 'fugitivo' acaba de ser visto, se dirige ahora hacia el este, a la zona de los bosques

Su mirada se posó ahora en Genma, quien durante todo ese tiempo se había mantenido callado en una esquina, poniendo la mayor distancia posible con su esposa

-Será mejor que lo atrapes pronto¿No dicen que las futuras madres deberían tener solo paz y tranquilidad? Si mi futuro sobrino necesita terapia… te haré pagar por ella y por las de los hijos de sus hijos, querido tío

Genma tragó y asintió, Nabiki giró suavemente, mientras hacía un gesto de despedida con las manos –Nos vemos, 'familia'- dijo, mientras teléfono en mano se perdía por el pasadizo.

Genma y Nodoka se quedaron solos en la estancia, sumidos en incómodo silencio. Nodoka respiró profundamente y le hizo un ademán a su esposo, para que se acercara.

Recuperando un poco la compostura y acomodando sus gafas se acercó a su esposa, de forma lenta y pausada.

Nodoka lo miró a los ojos con seriedad, sin palabras que rompieran la silenciosa comunicación que quería establecer con su mirada, luego de unos instantes, una sonrisa se formó en sus labios.

-¿Deja vu?

Genma meneó la cabeza y sonrió a su vez. Con una delicadeza impropia de él, colocó su robusta mano sobre el hombro de la mujer que le miraba con dulzura

-De tal palo, tal astilla¿no?- eso hizo que la sonrisa de ella se ensanchara y que los ojos le brillaran pícaramente y es que, cuando lo escuchaba hablar así, recordaba a aquel hombre de quien se había enamorado.

-¿Entonces, crees que habrá que contar una historia?

Genma pareció pensarlo un momento.

-¿Estás segura?

Nodoka bajó la mirada y un fuerte rubor se apoderó de sus mejillas sabiendo bien a lo que se refería su esposo y las implicaciones que podría tener la revelación de... ciertos acontecimientos. De pronto recordó que mientras más tiempo pasara más se alejaría Ranma y no podía permitirse perder nuevamente a su hijo, mucho menos dejar que abandonara a Akane y por sobretodo no podía permitir que se perdiese la oportunidad de ser padre. Ella había sufrido mucho separada de su único hijo y no había día en que no se arrepintiese de haberlo dejado ir y perderse todos aquellos instantes de su niñez. No, no podía permitir que Ranma pasara por ello, que viviese con ese sentimiento de culpa que ella tenía. No, no podía permitirlo.

-Si, querido, estoy segura.


Tranquilamente observó mientras su esposo se perdía en la distancia, aún dudando sobre su decisión y al mismo tiempo reafirmándose a si misma que había sido la elección correcta. ¿Qué clase de madre sería si no anteponía la seguridad de su hijo a la suya propia? Tal vez él entendería...

Un pequeño canturreo proveniente de la cocina llamó su atención y sabiendo lo que encontraría estuvo tentada a dirigirse hacia allí, pero algo la hizo detenerse, habían muchas cosas que solucionar, pero necesitaba encargarse de un problema a la vez. Su vista se desvió al trayecto que había seguido la menor de las Tendo en su apresurada huida. Si, Akane estaba primero de momento así que, lanzando una última preocupada mirada hacia la cocina, dirigió sus pasos hacia las escaleras, Genma tenía un discurso que dar y ella tenía que cumplir su parte también.


Kasumi se encontraba en la cocina, un suave repicar acompañando su distraido canturreo. Sus ojos se dirigieron a sus manos notando como llevaba golpeando el borde de la taza llena aun de te con una cucharita, el contenido ya frío por largo tiempo. ¿Cuanto tiempo habría perdido en ello?

Se incorporó imperceptiblemente, su mente perdida en el problema de su hermana. Notó los ruidos provenientes de la sala ya acallados. Nada de que preocuparse, era bueno tener una familia vibrante, una familia llena de energía.

Nuevamente pareció congelarse. ¿Ranma... donde estaría? Si ella fuera Nabiki, usaría sus contactos para averiguar a donde huía. Eso sería lo mas lógico. Tan solo algunos llamados, y luego esperar.

-¡Oh my, se me olvidó la comida!- de inmediato llevó las manos a la boca, asustada de haber hablado muy fuerte. No era bueno hacer eso, podría incomodar ¿Cierto?. Si hacía todo bien, si tenía a todos contentos, nada malo podría ocurrir. Si ponía empeño en lo que hacía, todo estaría bien, como cuando su madre estaba con ellos. Tener la ropa limpia, la comida hecha, la casa ordenada... Si, debía de disfrutar de lo que hacía, porque eso haría felices a todos y así todo estaría bien, como debía ser.

Apresuradamente se puso de pie, no podía perder el tiempo. Con la costumbre de la rutina fue sacando los implementos de las gavetas... Tenía que preparar algo rico y sabroso, después de todo Akane y el bebe necesitaban estar fuertes, necesitaban alimentarse bien. Meticulosamente empezó a preparar el almuerzo, al tiempo que ponía el agua a hervir, un buen te caliente les sentaría bien a todos, sonrió para si misma, esa era una buena idea.

Terminados los preparativos se puso a limpiar lo usado, la cocina debía de estar impecable, como todo en casa. Finalmente todo estaba en orden, tal como quería, tal como le gustaba.

Sin prisa se dirigió a una silla y tomó asiento, aún no podía servir la comida, no estaba toda la familia reunida, no estaría bien no esperar a todos. Finalmente Ranma estaba de regreso, tenían que esperarlo también. Además Akane...

Había estado mal. Ellas debieron explicarle a Ranma lo que sucedía. Enterarse como se entero de las cosas lo había asustado tanto...

Con un ligero respingo se puso de pie ¿Cómo podía estar allí perdiendo el tiempo? Había ropa que lavar, que remendar... Su vista se dirigió al suelo¿No lo había barrido esa mañana¿Por qué de pronto lo veía tan sucio nuevamente? Si, definitivamente no podía estar allí sin hacer nada, eso no haría feliz a nadie.

Con una sonrisa tomó una escoba y, canturreando suavemente, empezó a barrer.


Ranma trotaba sin detenerse hacia el este de la ciudad, al descampado, a los bosques y los pequeños claros que había en él.

¿Por qué huía?

No estaba seguro, había sido una reacción inmediata de su cuerpo.

¿Akane había dicho hijo?

Si, lo había dicho, lo había oído claramente...

¿PADRES¿Él, padre?

Era una locura, no podía ser. Simple y llanamente no podía ser padre

¿Qué sabían ambos de ser padres¿Qué sabía él de ser padre?

Nada, absolutamente nada.

¿Cómo diablos habían llegado a eso¿Cómo es que todo siempre le salía mal?

Ok, ok, que había hecho mal en dejar a Akane hacia tres meses e irse así no más, lo admitía y por ello estaba dispuesto a escuchar sus gritos y aguantar sus golpes. Estaba preparado para soportar todo eso, si señor, lo estaba... ¿Pero un hijo? No, eso era demasiado, sobrepasaba cualquier cosa que estuviese dispuesto a enfrentar.

Necesitaba tomarse un tiempo. Oh si, tomarse un buen tiempo para meditar, después de todo, era vital siempre tener una buena estrategia para enfrentar un reto¿Cierto?

Así que lo único que estaba haciendo era prepararse para lo que tenía que enfrentar. Si, Ranma Saotome era precavido ante los acontecimientos que se le presentaban y para estar preparado necesitaba tiempo, simplemente era eso.

Y es por eso que estas huyendo.

Sacudió la cabeza, no, eso no podía ser, Ranma Saotome no le temía a nada, se había enfrentado a muchos enemigos y había vencido todos los desafíos que se le habían presentado, así que lo dicho por Akane sobre...

Un escalofrío lo recorrió y continuó su loca carrera.

Si, como no

Lo cierto era que el artista marcial que fanfarroneaba de nunca sentir temor, estaba verdaderamente cagado de miedo…

Tan asustado que aún con el frío reinante había salido sin un abrigo, mochila, dinero o provisiones. Nuevamente sin despedidas y, obviamente, sin dar una fecha de regreso.

Desastre, desastre, desastre...

Se detuvo jadeante a apoyarse en un árbol y se llevó las manos a la cabeza.

¿Por qué a mi?

-Tardaste chico

Esa voz... De inmediato se puso en guardia, dispuesto a todo. De entre las sombras del bosque una conocida figura salió a la luz de la tarde…

Genma se veía serio adusto, mirándolo con severidad… casi con reproche.

-Hijo, me has desilusionado, no solo a mí, a todos

Ranma continuó en guardia

-Papá, no estoy con tiempo para tus taradeses, hazte a un lado o te quitare del medio

-Inténtalo, si puedes

-Si tú lo quieres

Era justo lo que necesitaba, una buena pelea para descargar un poco sus nervios y poder seguir camino hacia… donde sea.

Esta vez lo golpearía de verdad, con todo. Esta vez le dejaría bien en claro quien era Ranma Saotome, le demostraría de una vez por todas que ya no tenía nada más que enseñarle. Si, un par de golpes y lo dejaría inconsciente.

Y así se lanzó al ataque, velocidad y fuerza en sus puños. Si, uno, dos, tres golpes... que dieron en el aire, su padre había esquivado todos sus lances y no sólo eso sino que, en contra de cualquier pronóstico, se sintió dolorosamente azotado contra un tronco.

¿Qué esta pasando?

Ranma observo a Genma, quien esperaba con los brazos cruzados, se puso en pie y se lanzó nuevamente a buscarlo con los puños, rápido, muy rápido. Sin embargo parecía que su padre cada vez era más veloz y ágil, mucho más que de costumbre... ya no lograba ni rozarlo y, como nunca, lo veía callado, serio, casi intimidante.

Cada vez se sentía más furioso, humillado. ¿Cómo era posible que estuviese pasando aquello¡Era imposible! No, no podía permitir que las cosas siguieran así... Siguió atacando con más ímpetu, con puños y patadas entremezcladas confusamente, nada, sin resultados. Totalmente fuera de si intentó el Moko Takabisha, sólo para ser bloqueado y sujetado por el antebrazo y en un parpadear se encontró de espaldas a Genma, su brazo dolorosamente torcido, impidiéndole movimiento.

-Mi, turno

Genma le empujó con presteza y sin darle tiempo a recuperarse le aplicó un potente golpe en el costado derecho que hizo que el joven Saotome se retorciera de dolor, momento que que fue aprovechado por su progenitor para lanzarle un puñetazo veloz en el vientre, dejándole sin aire. Ranma se arqueó hacia adelante, sorprendido del ataque e inmediatamente trató de retroceder, buscando poner cierta distancia de su atacante, pero parecía que Genma había desarrollado una velocidad sobrehumana y telepatía pues anticipándose a sus movimientos ya estaba sobre él.

-¿No te enseñé que nunca ataques furioso o asustado? Mira que presa fácil eres en ese estado...

Un golpe con la mano abierta le dio de lleno a Ranma en la mejilla, como el castigo que recibe alguien que hace algo malo.

-¿No te enseñé que siempre debes de tener la cabeza fría ante cualquier cosa?

Otro impacto a la mejilla contraria. Ranma solo boqueaba desesperado por aire.

-Aún con nuestras maldiciones te enseñé a ser un hombre ¿Dónde está el hombre?

Golpe en el costado, sin dejar tiempo a recuperarse.

-¿Y no te enseñé que ante todo un hombre siempre cumple con su deber?

Una potente patada envió a Ranma al piso, el joven levantó el rostro, un rostro con manchas de polvo entremezcladas con el hilillo de sangre que corría por la comisura de su boca, y fijó su mirada en su padre. Genma caminó hacia él y se detuvo a un paso, solemne y serio, limitándose a ver la caída estampa que presentaba su hijo en ese momento, en ningún instante su mirada vaciló.

-Y agradece que seas mi hijo, si no, de verdad hubiera vengado el honor de Akane


-¿Akane?

-¡Déjenme sola!

Nodoka sabía que las cosas no serían fáciles, Akane debía de estar muy dolida y en su estado, mucho más renuente a entender.

-Akane, hija, abre por favor

-¡He dicho que me dejen sola!

Nodoka suspiró y giró la perilla suavemente, estaba sin seguro. Agradeciendo mentalmente a kami pasó prestamente pero en silencio al cuarto, cerrando la puerta tras si. Tal y como imaginó la joven estaba tumbada sobre su cama, llorando amargamente boca abajo, lo cual le atrajo recuerdos verdaderamente dolorosos. No, no era momento de ahogarse en sus propias penas, tenía que amainar un poco las cosas y conociendo el carácter tan venal de la prometida de su hijo sabía que podía esperar cualquier reacción de su parte. Pensó como debía abordar el tema, Akane debía de estar más dolida que en cualquier otro momento. Dudó por un instante y luego, con resolución, encendió una pequeña lámpara que había sobre el escritorio la cual iluminó la estancia con una tenue luz y como si nada, se puso a levantar del piso las ropas que la muchacha se había quitado antes de que Ranma llegara.

El suave sonido de aquel revolotear hizo que Akane volteara hacia ella, furia aún en sus enrojecidos ojos.

-¡Te dije que quería estar sola!

Nodoka pasó por alto el tono de voz y la falta de respeto de la chica. No era momento de reparar en esos detalles, estaba allí para calmar y distraer, no para enfrentarse a ella ni generar más tensión. Ya habría tiempo más adelante para educar tanto a su hijo como a su futura nuera.

Manteniendo la calma, tratando de quitar cualquier aspereza de su voz, le contestó suavemente.

-No quieres estar sola Akane.

La futura madre se sentó bruscamente ¿Es que ahora también iban a decirle como se sentía?

-¡Quiero esta sola!

El grito hubiera paralizado a cualquiera, había sonado tan seguro y tan frío, sin embargo Nodoka ni se inmutó y sin siquiera mirar a la chica continuó juntando las ropas. Terminada la tarea las colocó en un cesto y bajo la atenta mirada de Akane tomó asiento en una silla junto a la cama.

-No es cierto, no quieres estar sola, nadie en tu estado quiere estar sola, "yo" también soy madre ¿recuerdas?- Akane estuvo por decir algo, pero entre su furia, y la dolorosa conciencia de que Nodoka tenía razón, calló. Una imperceptible sonrisa se dibujó en el rostro de Nodoka, sabiendo que había logrado dar un paso adelante.

-Akane, tienes todo el derecho de estar enojada, yo estoy enojada con el comportamiento...

-¡Es un baka¡Se fue¡Me dejó sola!

-He hizo muy mal

-¡Mal¡Solamente mal¡Debería matarlo¡Debería atarlo a la defensa de un carro y hacerlo arrastrar por el empedrado de la ciudad! Yo... yo...

Akane apretaba fuertemente los puños y su cuerpo temblaba de la rabia contenida, Nodoka estiró una mano y la depositó suavemente en el hombro de la joven -Si te ha dolido tanto, es porque realmente lo amas. Si, es un baka pero... así lo amas¿o me equivoco?.

Parecía que Akane iba a rebatir con todas sus fuerzas, el rostro tenso, los ojos vidriosos. Sin embargo nuevamente se derrumbó en llanto, ahora abrazándose desesperada a Nodoka, quien la acunó en su regazo y la dejo desfogarse por algunos minutos.

-Tranquila Akane, es una reacción normal

Cuando el llanto menguó le levantó el rostro y le sonrió dulcemente mientras secaba suavemente sus lágrimas.

-Ya, ya, no te pongas así, ven que te ayudo a cambiarte para que estes mas cómoda.

La ayudó a ponerse de pie y empezar a mudarse de su abrigada ropa. A medida que la vestimenta de la chica caía al suelo, Nodoka sintió sus instintos maternales afectarla. Vestida no se notaba en lo más mínino aún, pero tan solo cubierta por su ropa interior era evidente que el cuerpo de la chica empezaba a cambiar muy sutilmente, el vientre siempre plano empezaba a mostrarse algo mas abultado; sus tobillos estaban ligeramente hinchados... y una mancha que juraría nunca vio había aparecido cerca del obligo.

-Pensé… creí que se pondría contento- Akane, ya con su pijama y algo más calmada, miró hacia el suelo y suspiró. Nodoka la miró enternecida, comprendía la tristeza y decepción de la joven, la comprendía muy bien, al menos ahora la tenía más tranquila y dispuesta a escuchar, era el momento de empezar a actuar.

-Tienes que comprender la sorpresa que se habrá llevado, y no lo digo por disculparlo por que sea mi hijo.

Nodoka tomó las manos de la joven y la condujo a la cama donde la invitó a sentarse.

-Recuerda que me contaste lo mucho que te asustaste cuando te enteraste del bebe y recuerda lo que estuviste a punto de hacer

Akane se estremeció al recordar que había estado a punto de abortar a su bebe, lágrimas volvieron a llenar sus ojos, esta vez por un motivo muy distinto a Ranma

-Yo... yo...

Nodoka la abrazó

-Tranquila, lo importante es que no lo hiciste, hija, tranquila.

Akane correspondió al abrazo y asintió. Ahora nada ni nadie la haría alejarse de su bebe, lo tenía bien claro.

-Pero tienes que entender una cosa...- Nodoka se separó un poco de Akane, para poder verla a la cara -a estas alturas ya te has hecho a la idea, lo tienes asumido y quieres a tu bebe¿verdad?

Akane volvió a asentir, Nodoka sonrió

-Pero cuando te enteraste... ¿No hubieras querido huir también de haber podido¿Dejarlo todo atrás? Se que no podías hacerlo, después de todo el bebe está en ti- con suavidad posó la mano en el vientre de la joven y continuó -Pero de haber tenido la oportunidad¿no lo habrías hecho?

Akane se quedó pensando y no respondió. Nodoka se puso de pie

-Tus hermanas y yo debimos habérselo dicho, prepararlo un poco.

Akane suspiró.

-Se que duele lo que ha hecho, pero trata de entenderlo siquiera un poco.

La mujer volvió a abrazarla, al tiempo que la consolaba.

-Él volverá, no te preocupes... no es la primera vez que veo algo así...

La futura madre la miró con curiosidad, olvidando de momento su dilema

-¿Conoces a alguien que le pasó lo mismo?

Nodoka se sonrojó un poco, una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Oh si, déjame contarte una vieja historia...

FIN DEL CAPITULO

Enero 2008


NOTAS:

Hugo el Unma: El amor no anuncia su llegada, simplemente pasa y sus consecuencias, reacciones y sus efectos son tan impredecibles como el futuro mismo.

Danae: Tal vez muchos esperaban abrazos, besos y felicidad por siempre pero... ¿Podría ser tan fácil? No lo sabemos, a veces la búsqueda de la felicidad implica muchas dificultades pero cuando es verdadero la recompensa puede ser inimaginable.