EXTRA 2: MILO Y SELENEMilo le había pedido matrimonio a Selene durante la boda de Saga y Clara, cuando su chica atrapó el ramo en sus manos. Aquel momento no había sido planeado. Es decir, Milo había comprado el anillo desde hacía un tiempo, pero esperaba el momento de dárselo a Selene y pedirle que se casara con él... de nuevo.
Milo suspiró. Aquella tarde el caballero de Escorpión miraba distraídamente el horizonte, reflexionando si había tomado una buena decisión. No que se hubiera arrepentido: amaba a Selene con toda su alma, a su gitana que tanto dolor le costó salvar.
Un fuerte golpe sacó a Milo de sus pensamientos.
-¿Cómo está el próximo hombre casado?- dijo Aldebarán, quien había sido el autor del golpe. Y con razón, casi le saca los pulmones a Milo.
-Pues aún vivo, a pesar de tu golpe- dijo Milo de mal humor. No le gustaba cuando alguien desviaba su mente de Selene.
-Oh, vamos, no tienes que ser tan amargado- dijo Aldebarán alegremente- pronto serás un hombre casado como Saga, y no veo que se queje, muy al contrario, se les ve muy feliz a él y a su mujer-
-Ya lo sé- dijo Milo.
-Y supe que Clara va a tener un bebé- dijo Aldebarán- todo el Santuario habla de eso...-
-Sí, yo también escuché eso- dijo Milo.
-Bueno, te dejo con tus pensamientos- dijo el caballero de Tauro. Milo asintió y suspiró cuando Aldebarán se fue.
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Mientras tanto, en el recinto de las amazonas, Selene no estaba muy diferente. Estaba sentada en el suelo, en la hierba, cerca de la entrada al recinto. Suspiraba mientras pasaba sus manos por las diminutas florecitas blancas con centro amarillo que llenaban el suelo del Recinto.
Lily y Melody la miraron, un tanto extrañada.
-Si Milo acaba de proponerle matrimonio- murmuró Melody en voz baja- no entiendo porqué está tan melancólica-
-Ni yo- dijo Lily- Clara se veía mucho más feliz, ¿no te parece?-
Melody asintió. Miró con tristeza a su compañera. Selene era la que llevaba más tiempo viviendo en el Recinto, de todas las chicas. Y por lo mismo, Melody la conocía bien. Dejó que Lily continuara con sus pastelillos (pues estaba ensayando algunos sabores nuevos para cuando fuera la boda) y se acercó a Selene. No se sentó junto a ella, sino frente a su compañera, tomó su flauta y comenzó a tocar, no su melodía melancólica de siempre, sino una un poco más alegre.
-¿Qué haces, Mel?- preguntó Selene.
-Estaba ensayando un poco- dijo Melody casualmente- ya sabes, para la boda...-
-Oh, sí, la boda- dijo Selene. No se oía muy feliz. De hecho, no había ninguna emoción en su tono de voz.
-¿Dije algo malo, Selene?- dijo Melody- ¿hay algo que te esté molestando?-
-No es nada- dijo Selene, devolviendo la vista al suelo.
-Selene, ¿qué es lo que te molesta?- dijo Melody- últimamente no has estado tan feliz...-
-Te dije que no es nada- dijo ella.
-Sí, y yo soy la reina de Inglaterra- dijo Melody. Selene no respondió- bueno, te dejo. Espero que en serio no sea nada- y se retiró a ayudar a Lily, pues sabía que era cuestión de tiempo par que la hechicera terminara cubierta de chocolate.
Selene no se quedó mucho tiempo, se levantó y se dirigió a las Doce Casas. Tal vez lo que le pasaba es que necesitaba pasar un poco más de tiempo con Milo. Quizá eso la animaría un poco.
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Milo notó enseguida que su chica entró a su templo. Enseguida sonrió. Y no fue diferente en el caso de Selene. Milo nunca supo que sucedió en ese momento, pero tuvo un extraño impulso de abrazarla. Ella sonrió casi en automático, le encantaba cuando Milo se ponía así con ella.
-¿Qué te pasa, Selenita?- le dijo Milo con cariño- ¿porqué estás triste?-
Selene quería decirle que no estaba triste. Pero no, sabía que había estado melancólica últimamente y no sabía porque.
-No lo sé- dijo ella, y levantó los ojos- pero tú también has estado triste, ¿no?-
-Algo- le dijo Milo- y tampoco sé porqué...-
Selene bajó la vista. Muchos pensamientos invadieron su mente. ¿Y si Milo, de nuevo, había cambiado de parecer y no quería casarse ya con ella? ¿Y si se había arrepentido y quería seguir con su vida tal y como era antes de conocerla?
Milo, al parecer, se dio cuenta de los pensamientos de Selene.
-Oye, no te pongas triste- dijo Milo- eso que piensas tú no tiene nada que ver con mi preocupación...-
Selene sonrió levemente.
-Mira, tengo una idea- dijo Milo- acompáñame-
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Milo llevó a Selene a un restaurante italiano en la ciudad de Atenas. En el camino, pasaron cerca de donde había estado el Gipsy Moon. Lo miraron con una extraña mezcla de sentimientos. Había sido un lugar terrible para Selene, pero al mismo tiempo, le traía a la joven dulces recuerdos del día que había conocido a Milo y cuando se había casado con él por primera vez.
La pareja cenó sin mucha novedad. El restaurante era sencillo, sin embargo, la comida era deliciosa.
-Esto está delicioso- dijo Selene, sonriendo- ¿quién te dijo de este sitio?-
-Fue Máscara Mortal- dijo Milo- no había querido creerle, pero la verdad tenía razón. Él mejor que nadie conoce los buenos negocios italianos por aquí...-
Selene le sonrió tiernamente, y Milo se aclaró la garganta.
-Bueno- dijo Milo- Selenita, preciosa, quiero hablar contigo...-
-¿Sobre qué?- preguntó ella.
-¿Recuerdas que te pedí matrimonio durante la boda de Saga, cuando atrapaste el ramo de Clara?- dijo Milo.
-Cuando me cayó encima el ramo de Clara- lo corrigió Selene con una sonrisa divertida- sí, claro que sí lo recuerdo...-
-Bueno, creo que no fue la mejor manera de pedírtelo- dijo Milo.
-Ay, Milo...- dijo Selene. El caballero de Escorpión, por su parte, tomó la mano izquierda de ella entre las suyas.
-Selenita preciosa- dijo Milo- no sabes cuanto quiero... deseo... ansío... que seas mi esposa-
Selene sonrió de nuevo, pero esta vez tenía los ojos llenos de lágrimas. Miró sonriente como Milo besó su mano con ternura, y luego la ayudó a levantarse. Selene lo abrazó con fuerza y no quiso soltarlo. Milo tampoco. Se quedaron así un buen rato, de pie y abrazándose, bajo la luz de la luna.
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CONTINUARÁ...
