Capítulo 12: El último cumpleaños de Emmett
*Emmett
POV
Esa
mañana luego de volver de caza, juntos por supuesto, Rose se me
acercó y me dio un enorme beso apasionado. Yo empezaba a sacarme la
camisa cuando Rosalie cortó el beso.
-Emmett
feliz cumpleaños amor. – dijo con su voz angelical. Luego colocó
mi camisa en su lugar, me ordenó el cabello y luego el suyo.- vamos
a la casa de Esme, allá te esperan todos.
¿Qué?
¿No íbamos a hacer nada más? Genial. La intenté besar de nuevo
pero se resistió, dejándome ahí sin más que un simple beso.
Tendré que controlarme con esto de cazar humanos, de seguro esto se
debía a ese humano que fue mi cena.
Llegamos
a la gran casa y Esme nos esperaba de las primeras. Me abrazó
tiernamente.
-Feliz
cumpleaños señor Cullen, ya es todo un hombre. – decía
Esme.
-Gracias
Esme, pasaré a saludar al resto. Los he extrañado créanlo o no-
dije apuntando con la cabeza a Rose. Me adentré a la casa y pude oír
a Esme preguntarle a Rosalie si ya me había dicho lo de Forks. Wow,
otro cambio de casa, parecíamos gitanos, no vampiros. Iba tan
distraído que un golpe en la cabeza me vino de sorpresa. Miré atrás
y no había nada. Edward.
-Ey
demonio de tazmania, aparece ya y dale un abrazo a tu hermano –
hora de la venganza.
-Feliz
cumpleaños Emmett. – di la vuelta y abracé a Edward con todas mis
fuerzas. Él lanzó un grito ahogado y al rato pedía que lo
soltara.
-Gallina,
no aguantas nada. – me burlé.
-Pero
aún no eres capaz de alcanzarme en una carrera.- contraatacó. Le
pegué un codazo amistoso.
-¿Y
ya has besado a Tanya?
-Shh
shh, aún está por acá y puede oírte.
Demasiado
tarde. Entró Tanya en el salón.
-No,
no lo ha hecho y no creo que lo haga. Feliz cumpleaños primo. – Me
besó en la mejilla- ¿Cuántos cumples?
-
20 primaveras. Bueno, en realidad 19 humanas primaveras y 1
vampírica. – puse mi mejor cara de niño bueno. Eso hacía reír a
la gente, seguramente porque no lucía ni como un niño ni menos como
bueno.
-Wow,
toda una existencia ¿no?
-La
mejor de mi vida. – recordé a Rose y nuestros mejores momentos.
Edward se marchó. Ups.
-Bueno
vamos afuera, el resto de mi familia quiere saludarte.
El
patio estaba decorado con globos por doquier y cintas plateadas.
Tenía todo lo necesario para un cumpleaños, excepto la torta. Todo
era perfecto. Carlisle fue el primero en saludarme y luego el resto
del clan Denali. Todo marchaba bien en la fiesta. Hablamos de nuestro
viaje a Forks y los Denali no terminaban de agradecer por la casa que
les dejaban.
-¡Hora
de abrir los presentes!- dijo Esme emocionada. Rosalie entró en la
casa seguramente a buscar los regalos. No importaba si no me daba
nada, su sola presencia era el regalo más preciado que
tenía.
-Espero
que te guste hijo, es de parte mía y Carlisle. – y mi madre me
entregó una caja de unos 50 centímetros. La abrí y entonces vi al
más hermoso ángel con un vestido de novia que podía recordar a la
perfección. Edward se quejó al ver mis pensamientos acerca del
vestido. No me importó. Abracé a Esme y le di un beso en la
frente.
-Mi
ángel. – y toqué el cuadro con delicadeza. – Gracias a ti
también Carlisle, es simplemente perfecto. Gracias.
-Bueno
– interrumpió Edward- mi regalo está… en el bosque. Te regalo a
mi novia osa, yo te diré donde puedes encontrarla para que sea tu
buffet. Toda para ti.
-Jaja,
por fin admitiste que era tu novia, te lo dije Carlisle.- me reí.
Dejé el cuadro en la mesa y tomé el próximo. Eleazar avanzó.
-Un
presente del clan Denali, espero te guste.- dijo amablemente.
Abrí
el regalo y dentro venían dos conjuntos de ropa de marca muy
fina.
-No
es para que los rajes, son muy finos. – Intervino Eleazar.- Yo
mismo los elegí. Espero que la talla sea la adecuada.
-Gracias
chicos, me encantan, me veré más guapo aún- dije orgulloso. Puse
los trajes en la mesa al lado del cuadro. Me detuve a mirar de nuevo
la foto de mi mujer. En eso siento un gruñido de oso detrás de mí,
muy fuerte. Me di vuelta en el acto listo para atacar y vi un pequeño
oso comparado con el que imaginaba por el sonido. Pero este oso era …
¿tierno? ¿Y llevaba un moño rojo?
-¿Qué…?-
Y detrás apareció Rosalie sonriendo.
-Un
oso para un oso, felicidades. – Y tomó el brazo del oso como si
fuera marioneta y puso voz aguda – espero que le guste el regalo,
la señorita Hale, la más linda de todas, me eligió para usted.
Dijo que nos parecíamos.
Me
reí muy fuerte y tomé al oso. La besé mientras aún reíamos.
-Me
encanta Rose.
-Viene
con ésta nota. – me guiño un ojo. La abrí y decía: "Ni se te
ocurra leerla en voz alta.....Este es solo el regalo material..
Espera a que termine la fiesta.. No me olvidarás.. Rose.."
Iba
a abrir mi boca pero leí de nuevo la primera frase. Así que el
regalo iba si o si, pero no en la mañana, si no después de la
fiesta. Tenía que hacer algo para irme a casa con Rose. Esto de ser
vampiro. No podía ni fingir dolor de estómago o cabeza. ¿Qué
hago? ¿Qué les digo?
-Esme
¿Ya has empacado todo para Forks? – primer intento.
-Si
cariño, está todo listo. ¿Y ustedes?
-También.
– se me adelantó Rose antes de que pudiera decir que no para
marcharnos.
"Piensa
Emmett, vamos". Miré a Edward con cara de súplica, ya que él
sabía lo que yo tramaba.
*Rosalie's
POV
-Vamos
Emmett te mostraré donde está la osa que tengo para ti. –Dijo
repentinamente Edward- Rose, ¿Quieres verla?
-Bue-
me detuve al pensar en que Edward nunca me había invitado a cazar
con ellos. Emmett seguramente buscaba excusas para que yo le diera su
próximo regalo. Edward era su cómplice.- Mejor llevaré los regalos
a casa, ya los alcanzo chicos. – Edward y Emmett se fueron al
bosque. – Esme acompáñame a la cocina por favor.
Nos
encerramos en el lugar menos usado de la casa y hablamos muy bajo,
sólo para nosotras.
-Edward
y Emmett inventaron lo de ir a cazar la osa ahora para que yo le dé
un pequeño regalo extra que tengo a mi esposo, si sabes a lo que me
refiero.
-Oh,
ya veo, por eso el apuro. En fin, yo los cubriré, vayan
tranquilos.
-Gracias,
eres la mejor. Vendremos después a despedirnos de los Denali. Te
quiero.- Y me fui a nuestra casa a dejar las cosas. Emmett no
tardaría en llegar así que hice la mejor decoración express que
pude. Prendí velas, cerré todas las cortinas, las cuales eran
rojas, mi color favorito. La casa se veía seductora. Y el toque
final. Lo tenía escondido para una ocasión como ésta. Un enagua de
seda color rojo intenso con blondas y unas medias con encaje al
muslo. Me miré al espejo, y pude sentir a mi marido acercándose a
velocidad vampírica. Este hombre sí que era insaciable. Me
desordené el cabello para darme un toque salvaje y me acomodé en la
recamara. Entonces sentí una puerta abrirse y cerrarse en un
segundo.
Al
segundo siguiente, tenía a Emmett en el marco de la puerta mirándome
con lujuria.
-El
oso era lindo, pero esto Rose… me vas a matar un día de estos… -
dijo aproximándose a la cama.
El
desastre de aquella noche fue increíble. Todo un record en
destrucción. Literalmente tiramos la casa por la ventana. La pieza y
la habitación contigua eran una sola puesto que la pared estaba en
el suelo hecha pedazos. Al menos era la última noche en esa casa.
Creo que la enagua era una bomba mortal para las edificaciones, así
que no más trajes sensuales. Viendo todo el desastre y riéndonos de
lo que habíamos hecho decidimos ir a despedirnos de los Denali. Ya
teníamos todo empacado y a salvo de la zona de demolición. Mañana
sería un largo día. La vida en Forks nos esperaba.
