Kendall últimamente no comprendía en absoluto las actitudes de Logan. Le exigía mucho de él, se molestaba cuando no hacía lo que quería, y le prohibía hacer cosas. Ni sus padres se comportaban de aquel modo con él, ¿por qué Logan le mandoneabe tanto entonces? Algunos días era tolerable, pero cuando traspasaba los limites de la locura estableciendo ciertas pautas Kendall se quejaba y el moreno simplemente lo dejaba platado allì, donde sea que esten, para que continue hablando solo.

Logan estaba intolerable, totalmente infumable. Se enfurecía con pequeños accidentes que sucedían, Kendall lo trataba de calmar... pero toda práctica era en vano. ¿Qué le estaba sucediendo? Aquel dìa en el que Kendall no contestó la primera llamada de su novio, este se inventó toda una historia. Que se lo habían secuestrado, que le habían robado, que estaba con otra persona, que no queria atenderle... cuando el rubio simplemente había estado en un día familiar y habìa optado por abandonar el vicio que le traía estar con su celular. Al anochecer, Logan muy enojado golpeó la puerta de su casa y Kendall se vió obligado a permitirle la entrada. Pálido y perplejo, el muchacho de ojos color verde le observaba con cautela. Cualquier paso era una opciòn no favorable. Kendall no tuvo oportunidad de explicarse, y Logan simplemente comenzó a mascullar y discutir porque no había sabido nada de él en todo el día. La paciencia que habìa respaldado Kendall para no enfrentarsele. Pero ese día, explotó. No podía venirse a su hogar, a la hora que quisiera, y mucho menos a gritarle en la cara sobre una descabellada idea que él se había creado. Kendall se desbordó de rabia, y no pudo contenerse a empujarlo hacia las afueras de su casa. Logan, en silencio, y sin entender la situación le pidió perdón. Nada iba a solucionar lamentandose y disculpandose, como siempre hacia. Esa vez se había ido mucho más lejos. Y tan lejos... que fue la última vez que se hablaron.

Corrió a su habitación, y con sumo desprecio, tomó la guitarra que se apoyaba en la cama y la revoleó sobre su colchón. Mensajes del morocho comenzaron a entrar en su bandeja de entrada. No, lo evitaría. No le daría la oportunidad de explicarse como él tampoco pudo expresarse. Lleno de rabía, cerro las cortinas de las ventanas de su habitación con ligereza y pudo percibir la figura de Logan allí afuera esperando por su respuesta. No quería saber más de Logan. Él siempre le aguardaba, no le decía nada, y si se quejaba, no subía el tono de voz. Logan simplemente le estaba faltando el respeto, y estúpido por no haberse dado cuenta antes.

Logan :) (23:35pm)

Kendall, lo siento. Tienes razón en todo lo que acabas de decir. Por favor, baja y abreme la puerta así podemos hablar. Te quiero mucho. Por favor.

Leyó el mensaje, simplemente para que su teléfono luego le avisara que lo había obviado y le apareciera el "Ultima vez visto...". Conocía como eso le haría sacar de quisio a Logan. Lo que Kendall no supo que en realidad contribuyó a su depresión. Kendall, sin remordimiento alguno, tomó la guitarra y comenzó a escribir una canción. Su única inspiración era su... gran amigo.

"When you look my way/There's nothing left to say/Just the way that I feel/Its all I can do/Not to touch your lips/Not to kiss your face/Nothing left to say/'Let's take it to the next step'/We've never been there before"


Tres años han pasado desde aquel episodio. Logan logró sobrevivir, extrañamente. Habría sufrido un accidente en el automóvil cuando se dirigía a la madrugada a los estudios de Paramount Picture, y alguien con una inmensa camioneta se apareció por ósmosis. Le chocó la puerta izquierda, dejandole abollada toda esa zona. En el instante perdió la consciencia, y cuando volvió en si, se encontraba en la habitación de cierta clínica de la ciudad... y Kendall alli estaba tomando una siesta en uno de los sillones cercano a la cama en la que el moreno permanecía inmóvil. Era la tarde de un día de una lluvia torrencial, y el accidente simplemente se había tomado como "una resbaladiza por agua en calzada". Ese hecho le perturbo al enterarse, pero en el momento irradíaba felicidad plena. Kendall estaba ahí, impaciente, durmiendo con mucho pesar, pero sano.

Kendall desde entonces le había prometido pasarlo a buscar por su casa todos los días hábiles, e incluso en el fin de semana para ayudarle a transportarse luego del accidente que le afectó a su forma de caminar por un tiempo.

Solucionaron todos sus problemas, porque, quisieran o no, seguirían trabajando juntos... Por consiguiente, tantos años de amistad no se perderían por un simple descuido de ambos. Decidieron ser simplemente amigos. Logan sentía que algo en él faltaba, pero tampoco quería que Kendall sufriera a cuestas de su temperamento. Lo mejor era que mantuvieran una relación amplia, sin compromisos. Cada uno seguiría su camino. Pero Logan no quería distanciarse, y quería cumplir con lo que le había propuesto hacia tiempo atrás, un viaje fuera de la ciudad. Solo ellos dos. Sería distinto,claro, porque los planes no serían los mismos... pero valía la pena tomarlo como un viaje para reunirse. Logan aún tenía las esperanzas de que el amor de nuevo florería en Kendall,sin saber que él mucho no lo había perdido. No perdía nada con tan solo intentarlo una vez más. Pero claro, también se prometió a si mismo que no se ilusionaría... más de lo que ya estaba.

—¡Que hitazo, eh! Me encanta esta canción —dice Logan subiéndole el volumen a la radio del auto de Kendall.

El mencionado esperó hasta que la canción terminara para estacionarse.

—¿Sucede algo? —Logan pregunta confuso.

—Es una gran canción, a logrado ser muy famosa... Pero, realmente estaba enojado cuando escribí eso —confiesa Kendall cerrando sus ojos y recostando su cabeza en el manubrio.

—¿Para qué traer los malos momentos? Pasado pisado —agrega el moreno, enseñando su cara encrespada —Además, por algo decidimos hacer este viaje... ¿no? Distraernos.

—Tienes razón. Pero prométeme que no va a volver a pasarnos eso.

—No puede volver a pasarnos. Nunca. Fui un estupido —se lamenta Logan.

—Yo también lo fui. ¿Por qué me tratabas... ? —es interrumpido.

—Okay, ¿quieres deprimirte aquí, en esta aburrida ciudad, o prefieres darle media vuelta a esa llave y partir hacia la aventura? —pregunta animado Logan para cambiar el ambiente abrumador.

—En este viaje charlaremos. Como nunca —Kendall dirigió una mirada seria hacia su lado.

—Te prometo que sí.

Y así, el viaje sobre ruedas comenzó. Abandonando todas sus preocupaciones, sus amistades y sus familias detrás de ellos, cuando Kendall presionó el acelerador, ya era muy tarde para arrepentirse. Alegres, cantando al uniso las canciones conocidas que pasaban en la radio, Logan le dirigía a su amigo para llegar a destino. Dejar Nueva York por unas vacaciones en las playas de Los Angeles fue una de las mejores decisiones que juntos podrían haber hecho para despejarse y aclarar las cosas.

Al atardecer, y aún en la ruta, Kendall comenzaba a tener sueño. Para no dormirse, le pidió a Logan que le hablase de algo importante, o al menos que le entablara una conversación. Logan abandonó su libro y con dificultad se reacomodo en el asiento del acompañante.

—¿Aún te duele?, ¿quieres que te ayude? —le pregunta Kendall disminuyendo la velocidad del vehículo.

—No, no te hagas drama —se apresuró en contestar. —Es solo que aún siento un dolor en la cadera cuando me quiero acomodar. Pero estoy bien.

—¿Le hiciste caso al médico?, ¿te tomaste las pastillas?, ¿dejaste que te revisara periodicamente? —Kendall lo bombardeó de preguntas.

—Wow, el amigo del paciente esta más asustado que el accidentado en sí. No, me he estado saltado algunas visitas a esa clínica, me trae malos recuerdos —confiesa.

—¿En serio? Si sabía que tu madre no estaba llevandote, te hubiese subido de las orejas en mi auto y te llevaba. Espera, ¿dijiste malos recuerdos? —Kendall mantiene su mirada fija en la oscura visión del panorama.

—Bueno, no sé... Siempre... me pongo a pensar si me hubiese ocurrido en otro momento, y me hubiese chocado de otra forma... Tal vez no estaría vivo —dice con temor.

—Gracias a Dios que aún te tenemos con nosotros para celebrarte. Aunque, un poco relajado estoy... Ahora no te atreveras a andar ni en tu motocicleta a esa velocidad que tu siempre ibas... ¡Mama mia! —exclama y trata de buscar con su mirada la de aquellos ojos color café.

—¿No eras tu quien decía que la vida era muy corta como para no vivirla al límite? —Logan le reprocha y le sonríe.

—¡PARA SER ORGANIZADO! No inventes frases que nunca dije, Logan, vamos —Kendall ríe. —Dime, ahora... ¿quieres contarme algo?

—Supondré que faltan dos o tres horas para llegar a California. ¿No estas ansioso? —Logan le pregunta aplaudiendo las manos.

—Pareces un niño pequeño, me moriré de ternura. Claro que sí —le responde el rubio sin mucha emoción. No sabía que tal le irían en esa semana juntos. Si hubo un mes que apenas se toleraban, una semana luego capaz lo empeoraría...

—Es que realmente estoy feliz. Quiero que conozcas a unas amigas mías en algunos de estos días, son muy divertidas y lindas... Ya vas a ver —Logan, en su mente, no sabía porque le acaba de decir aquello. ¿Tal vez para disimular? —También te llevaré a comer, y a cenar como ahora cuando lleguemos. Y te enseñare todas las cosas que se pueden hacer allí.

—Buena idea fue decidirnos venir en invierno. Mala por el lado de que tu no podrás realizar muchas actividades...

—Kendall, me importa un comino si puedo o no moverme. Cuando de deportes extremos se trata, allí estoy en alma y cuerpo.

—No te lo voy a permitir.

—Me voy a escapar —continua contemplando su retorcida idea.

—Ya te atreverás y sabrás lo que te pasará.

—¿Me vas a castigar? —inquiere algo molesto.

—No sabes como —le responde guiñándole un ojo.