Lo sé, lo sé, soy la persona más cruel de este mundo... pero en verdad la escuela no me daba tiempo para nada. Fueron unos meses llenos de sufrimiento. Pero las vacaciones llegaron y con ellas el nuevo capitulo! :)
-Hablan en japonés-
-Hablan en italiano-
Capítulo 11: Irreversible
-¿Qué es aquello tan urgente de lo que desean hablar?-
Dijo el menor del grupo, Gokudera Hayato, recargándose en el respaldo del auto para calmar las nauseas. Entre Giotto y su hermano se encargaron de bajarlo por las escaleras hasta llegar al auto de la peli rosa.
-¿Encontraste algo de lo que te pedí hermana?- Habló G viendo directamente a los ojos a su hermana. Eso y la mirada serie de Giotto le decían que algo grave estaba pasando.
-No del todo, no hay mucha información de Sawada Tsunayoshi en papeles, hijo de Nana Sawada, quién es madre soltera, toda su vida a habitado en Namimori, pésimas calificaciones… casi nada interesante en la vida de este chico- Dijo Bianchi pasándole un folder a Giotto con todos los papeles.
-Esperen… ¿Por qué investigan al idiota de ese chico?- preguntó Gokudera levantándose de su asiento.
-¿No hay nada de información en cuanto al paradero de su padre?- Continuó con el tema G.
-¡Oigan! Dejen de ignorarme-
-Gokudera- Dijo Giotto viendo la foto de Tsuna que se mostraba dentro del folder. –Durante el tiempo que trabajaste para Byakuran… ¿Escuchaste algo sobre Vongola?- Su voz se oía sería y aunque Gokudera no pudiera ver el rostro del capo Vongola, podía imaginarse la mirada seria de Giotto.
-¿D-De Vongola? No recuerdo haber escuchado algo referente…- hablo nervioso intentando recordar cualquier cosa importante que se le pudiera olvidar.
-Aunque si…- se escuchó nuevamente la voz de Bianchi –me tocó escuchar la conversación entre dos mujeres que pasaban por casa de Nana Sawada-
Hayato aún no entendía la importancia del chico que resguardaban. ¿Por qué Bianchi se había encargado de investigarlo? Para él no era más que un simple chico común, torpe y corriente. Pero al ver la manera en la que los otros dos observaban a la mujer le hizo entender que era un tema bastante serio.
-Una de ellas decía "pobre mujer, primero pierde a su amante y ahora a su inútil hijo"- Continuó la mayor de los Gokudera.
-¿Amante? Entonces…-
-No brinquemos a conclusiones tan rápido G…- Dijo Giotto observando nuevamente los papeles. –Aunque… es extraño que el nombre del padre no aparezca en el certificado de nacimiento-
-Pensé lo mismo, incluso investigue un poco más pensando en que había sido borrado pero la verdad es que jamás fue escrito- volvió a hablar Bianchi.
Se hizo un silencio dentro del carro, cada uno se encontraba perdido en sus propios pensamientos y Giotto nuevamente no lo quería creer.
Conocía su padre, sabía que no era un hombre tonto, no por nada ocupaba el segundo puesto más importante de Vongola, si el nombre nunca había sido escrito había sido para esconder información. La otra posibilidad era que Nana no quisiera reconocer al padre de su hijo ¿Cuánto tiempo habrá tenido el amorío con aquel hombre?
-Creo que si me explican un poco lo que ocurre podré serles de mayor ayuda- Dijo Hayato en un tono serio. Odiaba quedarse fuera del tema, además que entendía perfectamente que el tema del que hablaban era bastante serio.
-Como ya sabes, estamos refugiando a Tsuna para protegerlo de Byakuran, quién antes era su novio. El problema es que el día de hoy escuchamos una conversación que levanta sospechas de él siendo un espía- Giotto fue el que se encargó de explicar la situación, con su mirada a un clavada en los papeles.
-Ese chico… ¿un espía?- fue la única respuesta que dio Gokudera.
-Ese chico no me agrada a simple vista, se ha estado acercando mucho a Reborn- habló la peli rosa cruzándose de brazos.
-Un… espía- Volvió a decir Gokudera y en ese momento a Giotto se le revolvió el estómago –R-Recuerdo haber escuchado a Byakuran decir algo de… un espía, pensé que hablaba en cuanto alguna organización pero…-
El silencio reino nuevamente, todos esperando la respuesta del peli plata.
-Dijo algo sobre conseguir información de la almeja*… en ese momento lo ignore completamente pensando que hablaba de unos de sus proyectos pero… ahora hace sentido- terminó de hablar Gokudera subiendo su mirada hacia el décimo.
-Ah… esto es un dolor de cabeza- habló el rubio frotándose la sien.
Quería escuchar a su súper intuición, pero no le decía nada, sólo que algo grande iba a pasar, eso no le ayudaba mucho o tal vez no le ayudaba en nada, era claro que algo malo iba a pasar si el problema no se arreglaba pronto.
-¿Cuál es tu plan Giotto?- Escuchó la voz de su mejor amigo.
-Le seguiremos el juego- respondió rápidamente. –En caso de ser mentira las palabras de Byakuran será como si nada haya pasado, en caso de que sean verdad podremos ganar algo de tiempo para descubrir bien la trampa, eso sí, no podemos darle nada de información en cuanto a Vongola, por más pequeña que sea-
-¿Qué hay de Reborn?- preguntó Bianchi
-No le digan nada- dijo Giotto soltando un suspiro.
Nadie más dijo nada y antes de que se hiciera más tarde, decidieron que era mejor volver al departamento antes de empezar a preocupar a los otros, o levantar sospechas en el caso de Reborn. Subieron las escaleras en silencio, el rubio yendo al frente.
Una vez frente al departamento logró escuchar la voz de Tsuna discutiendo con Reborn en cuanto a las cosas que puede comer un camaleón. Sonrió un poco al escuchar la conversación y los "argumentos" que usaba el menor. En cierta manera él podía entender la preocupación de Reborn en cuanto al alimento del pequeño animal.
Abrió la puerta sin tocar, detrás de él entraron G, Bianchi y por último Hayato y se encontró con un Tsuna haciendo un puchero mientras Reborn sólo acariciaba la cabeza de su mascota.
-Reborn- Habló Giotto rompiendo el momento de los otros dos. -¿Crees poder hospedar a Tsuna esta noche?-
Reborn levantó la ceja ante esa pregunta y Tsuna se tensó ante la idea de dormir en la misma habitación que el sicario.
-¿Y a qué se debe tan especial ocasión?- le preguntó a su estudiante observando cada expresión de su cara. Era un hecho, algo se tenía en mente.
-Bianchi se quedará también esta noche, así que estaremos algo apretados. Gokudera y G compartirán el cuarto y dejaré que ella duerma en el mío, dudo que dos personas puedan dormir en el sillón.-
El sicario sonrió al ver el rostro de su alumno, parece ser que el Noveno le había enseñado bien a mantener una postura seria ante cualquier situación.
-Veo que estás escondiendo algo importante- respondió su tutor cambiando al italiano. Las demás personas se tensaron a excepción de Tsuna que no entendía bien lo que estaba ocurriendo.
-¿Entonces puedes hospedarlo o es demasiada molestia para ti?- Giotto frunció el ceño, no le gustaba que lo desafiaran y menos que quisieran entrometerse en sus planes, eso era algo que su padre solía hacer.
Reborn miró fijamente al capo Vongola, tampoco le agradaba la manera en que le había respondido pero no era el mejor momento para crear una escena, era mejor hacer lo que pedía así le sería más fácil descubrir su plan. Volteó a ver al castaño que estaba sentado a su lado y poniéndose su sombrero volvió a hablar.
-Tsuna, vámonos- y con eso se puso de pie para salir del cuarto.
El castaño vio como el sicario era detenido por Bianchi pero le restó importancia y se acercó al rubio con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.
-Gracias- fue lo único que dijo para después salir junto con el sicario.
Giotto se quedó quieto escuchando el sonido de la puerta al cerrarse. Estaba empezando a odiar las sonrisas de Tsuna, lo hacían sentirse inseguro en su plan. ¿Por qué le había dado las gracias?
-Giotto- dijo G poniendo su mano sobre el hombro de su amigo.
-Sí, lo siento… empecemos de una vez- el rubio soltó un suspiro al decir esas palabras.
Todavía se arrepentía de la decisión que había tomado.
Al entrar al departamento del mayor reconoció automáticamente el olor a café, era ya algo común, un olor habitual tanto en la habitación del sicario como en las mismas prendas de él. Observó a Reborn dirigirse a la cafetera para servirse un poco de café. Tsuna simplemente no entendía cómo podía tomar tanta cafeína en un día y peor cuando era ya de noche.
-Puedes dormir en la cama si quieres, seguiré trabajando en unas cosas y dormiré más tarde- se escuchó la voz del sicario quien se dirigía al escritorio.
-N-No te preocupes… puedo d-dormir en el sofá- respondió el castaño sentándose en el sillón.
Reborn volteo a verlo para después regresar su mirada a los papeles en su mano.
-Como quieras, toma una almohada y una colcha del closet entonces-
Tsuna se quedó sentado, cada vez que Reborn trabajaba en su misión las cosas se ponían aburridas. Recargó su cabeza en el respaldo viendo hacia el techo, era temprano para irse a dormir y no quería hacer ruido para no molestar al otro. Sin tener muchas opciones se puso de pie y se dirigió nuevamente a la pequeña repisa de libros, tomó aquel libro, Marcovaldo ovvero le stagioni in città, y se dirigió nuevamente al sillón. Sería bueno practicar un poco del italiano que le habían enseñado, después de todo Reborn había dicho que era un libro bastante básico. Se acostó y abrió el libro en la primera página, reconociendo unas pocas palabras decidió continuar leyendo en la siguiente.
-Eres un ingenuo si crees que Reborn no tardará en descubrir tu plan- Dijo G sentado en el sillón junto a Giotto
-Eso ya lo sé G, por eso necesito pensar rápido- respondió cortantemente Giotto.
Bianchi y Gokudera se habían retirado a los cuartos, dejando a los dos amigos solos en el sala. El ambiente se sentía tenso y ambos habían estado callados por minutos hasta que G soltó el tema de Reborn.
-¿Por qué simplemente no le pides ayuda? Él rápidamente podría ver si Tsuna es un espía-
Giotto no respondió, porque sabía que G tenía razón, lo había pensado antes pero si algo le decía su súper intuición es que no debía decirle a Reborn. Era triste saber cómo le hablaba de eso pero no en cuanto a la situación de Tsuna. Odiaba no haber heredado completamente la famosa "súper intuición", admiraba a su abuelo por eso, pero no sabían porque tanto Iemitsu como él no la tenían tan desarrollada. Incluso llegaron a pensar que con el tiempo desaparecería de la familia, pero después descubrieron que el décimo capo la tenía más desarrollada que su padre.
-Tengo un mal presentimiento en cuanto a decirle a Reborn… además sé que si le pido ayuda no podré quitármelo de encima en un futuro diciendo que me debe un favor- Sonrió un poco para calmar la tensión.
G se agarró la cabeza y suspiró. No importa por donde lo vieran simplemente no llegaban a ningún lado, cuando en eso una idea pasó por la mente de Giotto.
-No sabemos nada de como Tsuna terminó con Byakuran ¿verdad?... digo sabemos que peleo con sus padres y por eso terminó con él… pero no sabes el porqué de todo-
G levantó la ceja, asintió señalando que su amigo continuara.
-Bianchi consiguió la dirección en los archivos que nos trajo, tal vez podemos conseguir algo más de información-
-Giotto, ¿estás diciendo que entraremos a casa de una mujer inocente para obtener información?-
-No haremos nada malo G, no es como si fuéramos a robar, además, entraríamos cuando la señora no se encuentre en casa. Estoy seguro que han de tener alguna fotografía del padre ahí adentro-
Se vieron mutuamente por unos segundos y G nuevamente volvió a suspirar. Maldita sea.
-Me voy a dormir, mañana saldremos temprano entonces- fue lo último que respondió poniéndose de pie y caminando hacia su cuarto.
Giotto se quedó sentado un rato más pensando en la situación. ¿Qué haría si encontraba una foto de su padre? La verdad no sabía bien cómo reaccionaría, menos al ver a Tsuna después de eso. Había odiado a su medio hermano por años, pero no podía sentir odio hacia el castaño, o al menos eso quería pensar él.
Cansado de tanto pensar en un día apagó la luz y se recostó en el sofá. Mañana iba a ser un día pesado.
Reborn vio la luz del sol entrar por la ventana. Se recargó en la silla y quitó su vista de los papeles. Se había pasado toda la noche pensando en las posibilidades que podían llegar a pasar y que haría en cada una de ellas. Todo dependía de los resultados que dieran las pruebas de ADN, de ahí sólo averiguaría cuál sería la mejor decisión a tomar dentro de sus opciones.
Se volteó en la silla para encontrarse con un castaño dormido en el sillón con un libro en las manos. Jugó con una de sus patillas mientras lo observa, el chico ni siquiera se había molestado en tomar la colcha y la almohada. Se puso de pie y dándole un golpe en la cabeza despertó al menor.
-Despierta, ya salió el sol-
Tsuna soltó un chillido y con un movimiento brusco se cayó del sofá y terminó en el suelo.
-¿¡Q-Que manera de despertar es esa!?- Dijo sobándose la cabeza y mirando al sicario que caminaba hacia la cocina como si nada hubiera ocurrido.
-Hay café y pan sobre la mesa- respondió sirviéndose una taza de su bebida favorita.
-¡Oye! ¡No me ignores!-
El castaño sólo vio a Reborn sentarse tranquilamente en la cocina dándole un sorbo a su taza, mientras León subía rápidamente por su brazo al hombro de su dueño. Rendido se puso de pie y camino a la cocina, tomando una taza de café y un pedazo de pan se sentó enfrente del sicario.
-Entonces, ¿entendiste algo del libro?- habló burlonamente el mayor.
-Ah… no mucho, pude ver lo que me explicaste ayer pero no entendía casi ninguna palabra-
-¿Y así piensas mudarte a Italia?-
El castaño sólo le lanzó una mirada de disgusto a Reborn mientras le daba una mordida al pan. Terminaron de comer en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos hasta cuatro golpes en la puerta los hizo reaccionar.
-Reborn, Tsuna, ¿están ahí?-
-Adelante- respondió Reborn dándole el último trago al café que tenía en sus manos.
La puerta se abrió y Tsuna pude ver a Giotto, en cuanto sus miradas chocaron el mayor le sonrió al castaño.
-¿Dormiste bien?- Preguntó cerrando la puerta detrás de él.
-Sí- devolvió la sonrisa -¿y tú?-
-Bueno, el sillón es algo duro para ser honesto, no sé cómo pudiste dormir ahí por una semana-
-No creo que hayas venido aquí para hablar del sillón- Interrumpió Reborn abruptamente
El castaño sintió la tensión en el momento. La mirada que Giotto le lanzó al mayor era escalofriante. Desde ayer habían tenido una actitud rara los dos, en ese momento deseaba poder desaparecer del lugar. Escuchó a Giotto suspirar, de seguro intentando calmarse.
-G, Bianchi y yo saldremos, Gokudera dijo que también tenía unas cosas que hacer y arreglar así que no habrá nadie en el departamento hasta la noche.-
-Yo también saldré, así que si me piensas dejar de niñera no cuentes con ello-
Tsuna hizo un puchero ante la palabra niñera, pero no quería aumentar la tensión que ya se sentía en el cuarto. –Me quedaré aquí, no se molesten por mí- Le dirigió una sonrisa más a Giotto para que se pudiera relajar. No le gustaba verlo así, además, ya era lo suficiente grande para quedarse solo en casa y muchas veces se había quedado solo antes, pero a veces Giotto era demasiado sobreprotector.
Un suspiro más se escuchó en la habitación.
–De acuerdo, estamos por partir, ten la llave en caso de que algo necesites, volveremos en la noche-
-Okay mamá, estaré en cama cuando vuelvas- se burló el menor tomando las llaves. Giotto sonrió y le revolvió los cabellos de la cabeza.
La residencia Sawada era demasiado silenciosa, incluso las casas alrededor. Reborn observaba a Nana hacer una lista y no podía dejar de sentir pena por ella, su rostro reflejaba tanta tristeza, la misma que Tsuna tenía tres años atrás.
Jamás fue amigo de Iemitsu, tampoco un enemigo, ambos eran simplemente conocidos que normalmente no podían tolerarse el uno al otro. Tenía tantas ganas de darle un tipo aquel sujeto. Sólo apareció en la vida de un completo inocente para traerle miseria, había sido egoísta, extremadamente egoísta.
Escuchó la puerta de la casa abrirse y vio a la mujer salir. Iba a comprar el mandado, eso le llevaría unas horas. Observó a la mujer retirarse lo suficiente y se iba a preparar a entrar, cuando en eso vio una cabellera rubia acercándose a la casa.
-Normalmente hace unas dos o tres horas cuando sale a comprar, así que no tomemos más de dos-
"¿Bianchi?" Pensó, para después ve la peli rosa parados junto a su alumno. Oh, ahora sí que el capo Vongola le debía una buena explicación.
Los vio entrar por una ventana y rápidamente se dirigió a la parte trasera de la casa. Ahora entendía un poco más porque el cambio de actitud de Giotto, tal vez esa inútil "súper intuición" suya le había dicho algo en cuanto a la relación entre ellos.
Subiendo al árbol logró entrar por la ventana. Por los muebles, la cama y algunas otras cosas, pudo adivinar que la habitación era del castaño. Saliendo silenciosamente se dirigió al cuarto de Nana, sabiendo que tarde o temprano su alumno llegaría a ese lugar.
-Recuerden dejar todo en su lugar, no queremos levantar sospechas- se escuchó la voz de Giotto.
-Se nota que eres nuevo en esto Giotto- respondió burlonamente Bianchi.
-Pierden su tiempo si buscamos en cajones, será mejor que vayamos directo al cuarto de la mujer- Habló G y después logró escuchar como alguien subía por las escaleras. Reborn sonrió, parece ser que G pensó más rápido que los demás.
-Si lo que buscamos es una foto del padre del chico, a quién él odia, no creo que la madre tenga una foto del sujeto en cualquier lugar de la casa, sólo en un lugar donde ella lo pueda ver.-
Se escucharon más pasos para después oírlos abrir una puerta. La habitación de Tsuna posiblemente. El sicario abrió el último cajón del peinador de la mujer y ahí estaba la fotografía. Se podía ver a Nana junto a Iemitsu, ambos sonriendo, Tsuna estaba sentado sobre los hombros de su padre con una gran sonrisa dibujada en su rostro. Volteo la foto donde se encontraba la fecha y una pequeña nota en la esquina "Cuarto cumpleaños de Tsu-kun, primera y última salida familiar".
Oh, sí que Iemitsu era un maldito.
Se sentó sobre la cama al escuchar los pasos acercarse al cuarto y luego vio la puerta abrirse.
-Parece ser que este es el…- Giotto se congeló al ver a su tutor en el lugar.
Nadie decía nada, G y Bianchi ni siquiera se atrevieron a entrar a la habitación. Giotto apretó los puños y decidió hablar.
-¿Qué demonios haces aquí?- Estaba furioso, no se molestó en ocultarlo, su paciencia se estaba agotando.
-Eso debería preguntar yo ¿no crees?- Respondió Reborn si quitarlo los ojos de encima.
-¡¿Nos estuviste siguiendo?!-
-Te deje muy claro que no tenía tiempo para andar de niñera-
-¡¿Qué rayos haces aquí Reborn?!-
La tensión en el cuarto se hizo a un mayor, Giotto sintió escalofríos al ver la mirada del sicario, pero eso no lo hizo bajar su postura. Observo como Reborn extendió un papel en blanco con unas letras en ella. Tomó la hoja y leyó la fecha y el pequeño mensaje escrito en él.
Eso era, era lo que habían venido a buscar. Era una foto, una familiar. Volteó la imagen, nervioso de ver los rostros y su mente se congeló al reconocer el rostro de su padre. Era oficial, Tsuna era su medio hermano.
-Mi misión incluye matar alguien relacionado con la mafia, busque cada persona pero ninguno era la persona que busca, hasta que un día Tsuna y yo nos encontramos con su madre. La reconocí, por un momento pensé que ella era la indicada porque no había más sospechosos, pero al final apareció uno más y las pruebas de ADN dirán quién es a quién debo asesinar. Vine para buscar más pistas-
-¿Quién es el otro sospechoso?- Preguntó G entrando al cuarto. Por la cara de su amigo pudo adivinar la situación en la que se encontraban.
-Tsuna-
Giotto levantó la mirada rápidamente. Oh, la situación se había complicado mil veces más.
-¿Qué es lo que hacen ustedes aquí?-
-Escuchamos una conversación de Byakuran que Tsunayoshi era un espía y el medio hermano de Giotto, Bianchi se encargó de buscar información pero no dimos con nada relevante, entonces vinimos a buscar una foto del padre del chico- Siguió explicando G al ver que su amigo aún no salía del todo del trance.
-He, no me digan que fueron lo suficientemente idiotas para creer en eso-
-No podíamos estar seguros, por eso decidimos… -
-¿Por eso actuaste de tal manera frente a Tsuna?- Interrumpió Reborn al pelirrojo dirigiéndose hacia su alumno.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que es falso Reborn? Sólo se ha quedado con nosotros unas semanas, no podía arriesgarme, estamos hablando de Byakuran- Se defendió el rubio acercándose al mayor.
-Si hubieras preguntado te hubieras ahorrado tanto problema, ¿te olvidas que lo conocí hace tres años?-
-La gente puede cambiar muy rápido Reborn, tú más que nadie debería de saber eso-
-¿Entonces que fue esa grandiosa idea de llevarlo a Italia?-
-¡¿Qué querías que dijera Reborn?! ¿Qué se quedara aquí?-
-Oh claro, llévalo a Italia donde rápidamente será asesinado por ser el hijo ilegitimo del jefe de CEDEF, ¿tanto odio le tienes a tu medio hermano?-
-¡Tú no sabes nada!-
-Giotto, es suficiente- Interrumpió G la pelea. –Tenemos lo que buscábamos, será mejor que salgamos de aquí antes de que la mujer regrese, no podemos estar seguros si se llevará las dos horas-
Giotto suspiro y volteándose golpeó la pared.
-No intentes humillarme Reborn, tu incluso pensabas en matarlo por tal de cumplir una misión. Ha… y el que tiene tanta esperanza en ti, dicen que cambiaste pero yo veo al mismo demonio desde que murió esa mujer-
Un disparo, un hoyo en la pared y Giotto sintió sangre caer por su mejilla izquierda.
-No juegues con tu suerte Giotto, la próxima vez apuntaré a tu cabeza-
Apretó los puños y sin decir nada más salió de la habitación para retirarse de la casa. Escuchó a G salir detrás de él, se alejaron del lugar sin decir nada hasta unas calles después donde Giotto se detuvo.
-¿Estás loco? ¿Cómo se te ocurre hablar así de Luce en frente de Reborn?-
-G- dijo Giotto sin levantar la mirada –Tsuna… Tsuna es mi hermano…-
G lo miró con tristeza, podía comprender la situación emocional en la que se encontraba su amigo.
-¿Qué harás ahora?-
-Quiero creer en las palabras de Reborn-
-¿Entonces?-
-No lo sé…-
¿Debía preguntarle directamente? Tal vez lo negaba y fuera verdad o mentira, o existía la posibilidad de que lo aceptara y todo el misterio de descubriera.
-¿Vamos a casa?- Preguntó dándole una sonrisa. Giotto asintió y ambos se dirigieron al departamento.
Decir que estaba aburrido era poco, no encontraba nada interesante que hacer. No había nada bueno en la tele, ya se había encargado incluso de limpiar un poco el departamento para mantenerse ocupado pero no encontraba nada mejor que hacer.
Se recostó en el sillón y observaba el techo como si algo divertido fuera a ocurrir en él. Tal vez debería tomar una siesta, así el tiempo se pasaría un poco más rápido.
Cerró los ojos intentando relajarse cuando en eso un ruido afuera lo alarmo. Se sentó en el sofá y observó directamente a la puerta. Se había escuchado un golpe fuerte del otro lado, como si hubieran golpeado la puerta pero… al mismo tiempo no la del departamento donde se encontraba.
Se acercó poco más y logró escuchar unos susurros del otro lado del pasillo. "E-Están asaltando a Reborn!" pensó rápidamente. Tal vez sería bueno hablar a la policía… pero ¿Y si mejor salía a enfrentarlos? Aunque no podía engañarse a sí mismo… parecían ser dos sujetos, era imposible que algo les fuera hacer… ¿y que si traían armas?
Se escuchó que algo se quebró y luego las voces se alzaron, no entendía bien lo que decían pero escuchó los pasos de los sujetos, estaban huyendo. Abrió la puerta lentamente y al ver que no había nadie se asomó en el departamento del sicario.
-¿Reborn?- Preguntó nervioso, tal vez por eso habían salido corriendo.
Abrió la puerta completamente al no escuchar ningún otro ruido y entró. No se veía tanto desorden, pero notó que la televisión ya no se encontraba en su lugar. "Malditos ladrones" pensó, mientras caminaba a ver que más hacía falta. Camino hacia la mesa donde se encontraba la investigación de Reborn y vio los papeles desordenados, completamente distinto a como los había dejado el sicario.
Suspiró y decidió recoger las hojas del suelo. Las levantó sin darle importancia a su contenido hasta que vio un folder con una foto conocida.
-¿M-Mochida-senpai?- leyó la hoja y venía la información familiar del chico, jamás se hubiera imaginado que fuera nieto de un yakuza. Abrió uno más para ver la foto de Yamamoto. Eso sí lo puso nervioso, pero al igual que Mochida, la foto estaba tachada. Soltó el aire, no sabía en qué momento dejo de respirar.
Decidió que era mejor no espiar y sólo terminar de recoger las hojas y ponerlas en su lugar. Acomodo los folders en la mesa, se dio la vuelta y estaba listo para irse pero vio una hoja más tirada en el suelo, justo detrás de donde se encontraba él hace unos minutos.
Sus ojos se abrieron al ver la foto de su madre. Sólo había un problema, no había tacha alguna, algo que indicara que ella no era la persona que Reborn buscaba. Rápidamente abrió los demás archivos, viendo las caras de las personas. Se sorprendió incluso al ver la suya en uno de ellos, pero al igual que los demás él había sido eliminado.
Sólo quedaba una persona y era su madre. No, podía ser verdad… ¿Reborn iba a matar a su mamá?
Dio unos pasos hacia atrás, estaba asustado. La relación entre su madre y él ya no era buena pero… tampoco quería que fuera asesinada. No lo iba a permitir, antes moría el primero que dejar morir a su madre.
¿Pero que si Reborn se dirigía hacia allá en ese momento? ¿Y sí planeaba matarla hoy?
Se volteó rápidamente y salió corriendo del lugar tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Bajo las escaleras a toda prisa y salió del edificio. Tenía que llegar rápido, antes de que fuera demasiado tarde. Si algo le pasaba a su madre no se lo perdonaría… ni a él mismo ni a Reborn.
Se encontraba en el centro, sólo unos minutos más y llegaría a su casa cuando en eso se chocó con alguien más.
-L-Lo siento- dijo sobándose la cabeza, por lo menos no tumbo a la otra persona y esta había sido lo suficientemente amable para sostenerlo y evitar que se cayera.
-Oh, pero si eres tu Tsunayoshi-kun-
Sintió como su corazón se aceleró rápidamente y todos sus movimientos se detuvieron. Sintió como la mano que lo sostuvo ahora apretaba su brazo para que no huyera. Miró hacia arriba y se encontró con una mirada que sólo hizo que su miedo se aumentara.
-Byakuran-
*Almeja: La traducción de Vongola al español, ah si no se me ocurrio nada mejor para la situación... lo siento...
Haré mi máximo esfuerzo para traerles el siguiente capitulo cuanto antes posible! Eso sí, ya no me tardaré un mes, en verdad...
Si pueden dejar un lindo review para aumentarme los ánimos se los agradecería bastante. (Perdón por no responder reviews, pero era parte de lo mismo que me consumía el tiempo la tonta escuela)
Nos leemos!
