XI. Después de la tormenta...

Shun después de volver de Grecia, se volvió a ir a los pocos días, a Asgard, o algo así escuché. No alcanzó a estar una semana conmigo y tuvo que volver a luchar. De verdad que lo siento por él, porque sé que a él no le gusta luchar.

Estuvo algunos días fuera... y tengo que admitir que esos días fueron los más raros que me han tocado ver. Según tenía entendido, era verano, por lo que ver un bonito sol y que los días estuvieran de lo más calurosos no era novedad, pero que lloviera en TODAS partes simultáneamente durante unos cuantos días, como si se fuera a caer el cielo sobre nuestras cabezas, sí que era extraño... sobre todo porque después el verano siguió como si nada hubiera pasado.

Shun volvió, y con él lo hicieron Shiryu, Hyoga y Seiya. Según escuché, Ikki se separó del grupo en el camino para ir a quién-sabe-dónde, y Saori se dirigió al Santuario, quizás para establecerse allá, ahora que supuestamente las luchas habían acabado.

A Shun, por esos días, lo notaba bastante contento, animado. Durante algunos días se dedicó a descansar, según pude darme cuenta, la última batalla había sido más dura que las anteriores, y al menos en lo físico, tremendamente agotadora. Esa temporada fue relativamente feliz, tranquila, pasábamos tiempo juntos y lo más seguro, era porque Shun pensaba que a esas alturas las luchas se habían acabado.

Había estado averiguando para entrar a alguna escuela, como no había asistido a la enseñanza formal (no creo que en Isla Andrómeda tengan colegios para los aprendices) deseaba entrar en algún colegio por vía "especial", porque al menos él, no tenía intenciones de estar con los niños pequeños que ni siquiera saben leer. Si no hubiera sido por la ayuda de la Fundación, Shun no hubiera conseguido la posibilidad de dar un examen libre para evaluarlo.

Así que en eso estaba, la vida parecía volver a estar tranquila. De Ikki no volvimos a saber (lo que, en cierta forma, era normal), Shiryu volvió a su lugar de entrenamiento (creo que se llamaba los Picos de no-se-qué, nunca lo pude escuchar bien), lo mismo que Hyoga (a Siberia). Seiya se quedó en Japón y con Shun se veían regularmente.

Tampoco puedo decir que para mí las cosas estaban mal, nada que ver. Como Saori decidió irse a Grecia, Tatsumi era el que se hacía cargo de la Fundación, por lo que tenía que salir de la mansión todos los días, lo que significaba para mí y para Shun... mucha más libertad.

Nuestros días eran tranquilos. Durante las mañanas Shun salía a correr y después desayunábamos (en realidad,, él desayunaba y yo lo molestaba para que me diera de lo que comía). La verdad, lo molestaba no porque tuviera hambre o algo así... simplemente lo hacía por jugar.

-Sólo comes de glotón- solía decirme mi amigo, entre divertido y molesto -vas a ser una bola si sigues comiento tanto.

Siendo sincero, a esas alturas no me interesaba mucho lo que pudiera decirme.

Después del desayuno jugábamos (eso, hasta que Shun se inscribió para rendir el examen para una escuela, porque desde ese día se puso a estudiar). Aprovechábamos que Tatsumi tenía que trabajar en la Fundación, por que lo con mi amigo teníamos lo que más queríamos, en el sentido de tener la mansión a nuestra disposición, lo mismo que el jardín. Y aunque a mí eso me hacía bastante feliz, a la larga, creo que a Shun no le agradaba tanto.

Pero es que si lo pensamos, no era culpa mía que las csas fueran tan delicadas... como ese sofá, nunca pensé que se haría un agujero si es que sacaba mis uñitas ahí (creo que ha sido una de las pocas veces que he visto a Shun tan pálido... tenía, incluso, una leve tonalidad azul), y la verdad no tengo idea qué fue lo que mi amigo hizo para que no se notara.

Tampoco fui culpable de que Shun me hiciera enojar cuando estaba en uno de los libreros, y para demostrárselo, comencé a lanzar las figurillas al suelo. Sólo alcanzó a caer una (que se partió en dos), los demás Shun alcanzó a afirmarlas en el aire, con una mano, mientras que con la otra trataba de sacarme de ahí. Al final no se quién de los dos estaba más enojado, si él o yo.

De otra cosa que me declaro inocente, fue de lo que ocurrió en la cocina. ¿Cómo iba a saber yo que la comida que estaba sobre el mesón era para Tatsumi?, lamentablemente no pude aguantarme las ganas de comer, y la verdad, no me arrepiento porque estaba bien rico. Otra cosa... ¿qué sabía yo que esas pelotitas eran en realidad huevos, y que al caer al suelo ya no sirven?. Me gustaron como juego, pero no tenía intenciones que cayeran (sobre todo después que me di cuenta de lo que pasaba con ellos)... pobre Shun, cuando vio todos esos huevos en el suelo creo que quería hacerme algo no muy bueno...

-¡¡Cefeo, ¿qué estás haciendo?!!- me gritó, lo quedé mirando, mientras el último huevo caía de la bandeja -ahora sí que la hiciste, Tatsumi está por llegar, tengo que limpiar rápido.

Esas fueron algunas de las aventuras que tuvimos con Shun esos días, en la que mi amigo en vez de disfrutarlo tanto como yo, más que nada pasaba una angustia tras otra... pero después igual se reía.

Definitivamente, vivíamos bastante tranquilos, sólo había una cosa que me tenía un poco preocupado: las pesadillas. Shun las sufría constantemente, por no decir todas las noches, y me tenía al pendiente porque podía notar que cada vez dormía menos.

----------------------------------------------

Como pueden ver, ando mala con los títulos, jajaja (sé que se parecía a uno de los títulos de los caps anteriores), pero como ven, la imaginación anda escasa por el fin de semestre (me queda menos de un mes de clases, pero tanto qué hacer que no tengo idea si lo lograré T_T).

En fin, espero que el capítulo les haya gustado. Saludos y agradecimientos a Azrasel, SakuraK Li, AthenaNoSeinto10, Darkacuario, Doom Sorcerer, Patricia Rodríguez, por los comentarios que me dejaron.

Eso, hoy no tengo mucho qué decir xD