Todos los derechos reservados. Historia basada en los personajes de la serie Once Upon a time. Es una historia inventada, y cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.

Prometí un capitulo especial esta semana, probablemente lo publicaré el viernes. Muchas gracias por los comentarios y espero que os guste, este capítulo esta escrito con especial cariño y dedicación aunque fue algo complicado.


Y ahora todo se hacía real, y la realidad es lo que más la hacia sufrir pero hoy era el día para arriesgarse y para ser feliz...

Tras la sincera declaración de Regina, Emma se levantó del cómodo sofá y dejó su copa encima de la mesa mientras se arrodillaba ante las piernas de la morena, quedando así a la altura de sus ojos. Las miradas se cruzaron durante unos larguísimos e intensos segundos.

Regina, se que tienes miedo. Yo también lo tengo, solo de pensar que puedo hacerte daño se me encoje el corazón pero quiero intentar vivir esto que siento.

¡Emma! creó que es una locura, pero me gustaría vivirla contigo. Respondió Regina cogiendo las manos de Emma.

Emma enjuagó una pequeña lagrima que caía por la mejilla de la morena, que a pesar de estar siendo completamente sincera tenía mucho miedo y sentía que en cierto modo podía traicionar la memoria de Daniel.

¿Qué te sucede? Preguntó Emma preocupada por si había dicho algo que hiciera sentir mal a la abogada.

Emma, desde que mi marido murió hace ya mucho años yo no he tenido, yo he estado... la voz de la morena se iba diluyendo conforme intentaba contarse su historia a la rubia. Pero está apretó sus manos y le infundo el valor que parecía faltarle. Sola... cuando Daniel murió todo mi mundo se vino abajo, él era todo para mí y con su muerte yo me vine a bajo, tan solo la presencia de Henry pudo hacerme salir de ese estado.

Tranquila, Regina... Cortó Emma el largo silencio que se había producido con la revelación del pasado de la morena. No tengo prisa, yo solo quiero estar contigo.

En ese momento Regina cogió una gran bocanada de aire, paso sus mano por las mejillas de la rubia que seguía arrodillada delante de ella y tras unas breves caricias volvió a unir sus labios. Emma colocó sus manos a ambos lados de la cintura de la morena acercándola un poco más, sus labios seguían esa exquisita danza que habían comenzado. Regina metió sus manos debajo de la chaqueta de la rubia y comenzó a bajarla lentamente bajo la atenta atención de está que al notar las manos de la abogada había cortado el beso y había fijado los ojos en los de la morena.

La chaqueta cayo al suelo y Emma agarro nuevamente la cintura de Regina invitándola a levantarse, esta obedeció aunque su cuerpo parecía no querer responder. Tras una última mirada Emma giro al rededor de la morena y se colocó a su espalda, pasando sus manos por su perfecto abdomen. Comenzó a acariciar lentamente su cuello con los labios provocando un leve escalofrió en la morena que estaba completamente excitada pero que tenía un fuerte dolor en el estomago derivado de los nervios ante lo que parecía inevitable. Tras varios minutos en esa posición, donde Emma la besaba y la morena acariciaba la mano que la rubia tenía sobre su barriga, la rubia decidió intentar dar un paso más y comenzó a bajar lentamente la cremallera del vestido. Regina se giró cuando Emma dejo deslizar su vestido por las caderas, la morena quedo en un increíble conjunto de encaje negro y sus tocones, ni en sus mejores sueños podía imaginar lo sorprendente que era ver a la abogada así. Se disponía a desabrochar los primeros botones de su camisa cuando pudo ver que por la mirada de Regina pasaba un relámpago de miedo, en ese momento paró lo que estaba haciendo y la abrazó fuertemente.

No vamos a hacer nada que tú no quieras. Afirmó la rubia recogiendo el vestido del suelo y ayudando a la morena a volver a ponérselo.

Debo parecerte una tonta. Respondió Regina dirigiéndose a la ventana y dejando a Emma al otro lado de la habitación.

Regina... Emma se acerco lentamente a ella y cogió su mano al ponerse a su lado. Tú me puedes parecer muchas cosas pero nunca, escúchame bien, nunca me vas a parecer tonta. Entiendo perfectamente lo que esto supone para ti y esperaremos el tiempo que sea necesario.

El resto de la noche trascurrió tranquila, entre risas, caricias, algún que otro beso robado y una muy buena cantidad de alcohol. Tras unas horas allí, el teléfono de Regina la alerto, su madre estaba histérica porque Henry estaba pasando mala noche y no había conseguido pegar ojo así que ambas decidieron cancelar el resto de la velada e ir a buscar al chico.

Tras recoger a Henry y sorprendido al ver a Emma se marcharon a la mansión Mills. Tras más de una hora en el taxi Henry volvió a dormirse y ambas continuaron hablando con naturalidad.

Al llegar a la mansión Emma cogió al niño en brazos y lo llevo hasta su cuarto donde lo acostó, mientras Regina la esperaba en la sala para continuar hablando, pero al caer en la cama él se despertó.

¡Emma! ¿Qué haces en mi casa? Preguntó el niño sorprendido al ver que la rubia aún seguía allí.

Como mama estaba cansada yo te he subido a la cama, pero ahora debes irte a dormir que sino mañana estarás muy cansado y no podremos ir al cine. Respondió Emma guiñándole un ojo.

¿Vamos a ir al cine? Respondio el niño bastante excitado por la noticia.

Tengo que consultarselo a tu madre, pero yo creo que dirá que si.

Me gusta cuando mama esta contigo, es más feliz y siempre esta sonriendo. Dijo el niño sin darse cuenta de que esas palabras habían provocado una gran impresión a Emma.

Venga, chico. Ahora toca irse a dormir.

Pero primero leemos un comic y así me duermo mejor. Dijo Henry con cara de no haber roto un plato en su vida.

Tras más de media hora en la que Regina había estado en el salón esperando a la rubia decidió subir a ver que había pasado. Cuando llego a la puerta del cuarto de su hijo vio una escena que la dejo helada, Emma había dejado su chaqueta a un lado y se encontraba acostada en la cama con su hijo. Emma le acariciaba el pelo y el niño estaba profundamente dormido, le dio pena romper esa escena y prefirió esperar un poco más y disfrutar de ella.

Pequeño, no se como lo habéis hecho, pero os habéis metido muy dentro. Decía Emma mientras continuaba acariciando la frente del Henry. Habéis conseguido encontrar un corazón que estaba prácticamente destruido y lo habéis hecho latir al mismo ritmo que el vuestro. Y te voy a contar un secreto, me encantaría que esta noche sólo fuese la primera de muchas.

Regina que había escuchado toda esa confesión se encontraba con los ojos bañados en lágrimas, aunque por un momento también se sitió una intrusa ante esa imagen. Emma se levantó de la cama y terminó de tapar a Henry y se disponía a salir de la puerta cuando vio a Regina apoyada contra el marco con una gran sonrisa en sus labios y una lágrima cayendo por su mejilla. Se acercó a la morena y enjuago sus ojos.

Regina cogió la mano de Emma con una sonrisa en su rostro y la dirigió hacia una habitación que esta no conocía, al entrar se encontró con un precioso dormitorio muy bien amueblado y con una enorme cama en el centro. La morena se giro hacía Emma y la beso dulcemente invitándola a entrar, la rubia pegó sus labios al oído de la abogada y en un simple susurro le dijo: "Regina, no hay presión. Iremos despacio" Tras estas palabras Emma intentó separarse pero Regina pasó sus manos por su cintura y la mantuvo, quedando sus cuerpos totalmente pegados. Emma tomó ese simple gesto como una invitación y una proposición para que esa noche fuese la mejor de todos los tiempos. La rubia posó sus manos en las mejillas de la morena y la acercó lentamente para volver a besar esos labios que la volvían loca, empezó siendo un beso lento donde sentirse y disfrutarse pero la excitación se hacía cada vez más evidente y fue subiendo la intensidad del beso. Regina empujó a Emma hacia atrás provocando que la espalda de esta chocara contra la puerta y esta se cerrase. La rubia se encontraba acorralada contra la puerta y era Regina la que había tomado la iniciativa y mantenía ese beso apasionado, donde sus lenguas se encontraban y una corriente eléctrica recorría todos sus cuerpos. Emma quería dejar que la morena llevase el control esa noche, no quería que tuviese presión así que la dejo hacer durante unos minutos más, pero al ver que no conseguía relajarse decidió tomar un poco la iniciativa y caminaron lentamente hacía la cama, hasta que las pierna de la morena golpearon con el colchón.

Regina tira de la camisa de Emma y la saca de sus pantalones mientras desabrocha lentamente los botones de esa camisa, para el beso mientras que la morena acaricia la clavícula de Emma y desliza la camisa por sus hombros. Emma se separó un poco de la morena para poder observarla. La tensión era más que evidente pero no querían romper el momento, sus miradas seguían perdidas en el cuerpo de la otra.

Emma jamás había visto a Regina mirarla con esos ojos llenos de deseo y con esa sonrisa dibujada en sus labios. Regina se giró y sus miedos volvieron a apoderarse de ella, pero esta vez fue Emma la que tomo las riendas de la situación e acerco a la morena por detrás pasando sus manos por su abdomen acariciándola y besando tiernamente su cuello, sin saber que esta volviendo loca a Regina,y que acababa de tumbar de nuevo todos sus muros, está se giro rápidamente y volvió a unir sus labios con los de Emma en un beso mucho más exigente, mientras pasaba sus manos por el broche del pantalón abriéndolo ligeramente y sintiendo como Emma se estremecía bajo su caricia. Ambas se deshicieron de sus ropas y quedaron en ropa interior, seguían abrazándose y besándose hasta que Regina topo con el borde de la cama de nuevo y ambas cayeron sobre ella.

Emma comenzó a acariciarla suavemente y esparciendo besos por todo su cuerpo, se deshizo de su ropa interior y ambas quedaron desnudas, durante unos segundos apreciaron sus hermosos cuerpos sin censura. Regina acarició los pechos de Emma consiguiendo un suspiro de excitación por parte de la rubia, este fue el detonante y Regina, que había dejado atrás todos sus miedos, se giro quedando encima de Emma, comenzó masajeando sus pechos y se centro en uno de ellos besándolo consiguiendo endurecerlo e hizo lo mismo con el otro, sus besos comenzaron a recorrer el abdomen de Emma, cada vez más excitada y que arqueaba la espalda con cada movimiento de la morena. Llego a su ombligo donde quedó más tiempo del que a Emma le hubiese gustado pues la necesitaba de verdad, pero Regina decidió no torturarla más y metió su lengua entre sus piernas y comenzó a saborear su excitación, provocando un ligero gemido en ella. Pasaba su lengua por su clítoris sabiendo que esto estaba volviéndola loca, mientras hacía esto agarro uno de sus pechos bajo su mano y comenzó a acariciarlo. Emma arqueaba su espalda y no podía evitar algún gemido. La rubia paso su mano por la cabeza de Regina para que siguiese en su tarea, en ese momento y sin aviso Regina introdujo dos dedos en ella, provocando un gran gemido que ocasiono que la morena se excitara aún más, Emma no lo pudo soportar mucho más y tras varias embestidas más de Regina tuvo uno de los mejores orgasmos de su vida, durante unos segundos perdió el control sobre su cuerpo y fue entonces cuando Regina se levantó y volvió a besar a Emma quien se saboreó en los labios de la morena intentando recuperar su pulso normal.

Nunca voy a creer que está sea tu primera vez con una mujer. Dijo Emma dandole una sonrisa picara. Pero ahora me toca llevar el control a mi, señorita Mills. No crea que la voy a dejar hacer siempre lo que quiera.

Fue entonces cuando Emma tomo la iniciativa y giró bruscamente sobre las dos quedando encima de Regina y la miró con una sonrisa de satisfacción a la que la morena correspondió con un beso, Emma comenzó a besar su cuello, ascendiendo a su oreja y provocando que la morena no pudiese evitar los gemidos. Siguió bajando dejando un pequeño rastro de besos por todo el cuerpo de la morena, hasta que llego a sus pechos a los que le dedico todo el tiempo del mundo, los beso con cariño, los acaricio y los provoco. Tras esto introdujo su mano en las piernas de la morena causando un ligero gemido de sorpresa en Regina, paso unos segundos acariciando esa zona para después alejarse comenzar a besar sus muslos, provocando que la morena la mirase con necesidad y con desaprobación. Fue en ese momento cuando Emma decidió que no la provocaría más. Introdujo dos dedos en el interior de Regina mientras seguía besando su cuello y sus pechos, comenzó moviéndose lentamente provocando los quejidos sordos de Regina que necesitaba más. Y sin poder evitarlo, susurro al oído de Emma, "Por dios, Emma. No pares." Esto solo provoco la excitación de Emma que aumento el ritmo y noto como Regina se contraía con sus movimientos, y como se corría en su mano.

Ambas se acomodaron en la cama, Regina apoyo su cabeza en el hombro de Emma y ambas cayeron en un profundo sueño. Era la manera perfecta de terminar ese día.