Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. La historia es una adaptación del Libro "Riesgo Aceptable", de Robin Cook. Su Trama, historia e ideas son de su autoría. Yo sólo adapté la historia para el disfrute, sin fines de lucro ni nada parecido, sólo por diversión.
Advertencias: Adaptación del Libro "Riesgo Aceptable" de Robin Cook. Varias escenas son completamente nuevas, otras, son variaciones de las originales del Libro. Algo de OOC en los personajes de Naruto, por imprimirlos en los respectivos personajes que representan. AU. Línea diferente de tiempo de relato. Sólo hecho para disfrute, sin fines de lucro cesante ni daño emergente.
Capítulo 9 . Llegan los Refuerzos
Principios de septiembre de 2013
El laboratorio fue inaugurado durante la primera semana de septiembre. La primera persona que empezó a trabajar oficialmente ahí fue Sakura Haruno, que había renunciado a su puesto en Harvard y se había mudado a Salem. La relación de Hinata con Sakura era cordial, aunque un poco acartonada. Hinata se había dado cuenta de que existía cierta animosidad de parte de Sakura, debida a los celos.
En su primer encuentro, Hinata se había percatado que la admiración de Sakura por Menma incluía un deseo no expresado de tener una relación más personal. A Hinata le asombraba que Menma aún no lo hubiera notado.
Los siguientes en llegar al laboratorio fueron todos los animales. Arribaron a media semana a altas horas de la noche. Al observar desde la ventana de la cabaña, Hinata no alcanzó a distinguir gran cosa de lo que sucedía, pero no le importó. Que se hicieran estudios con animales la molestaban, a pesar de que comprendía que eran necesarios.
Hacia el final de la misma semana, comenzaron a llegar los investigadores que venían de otras partes. Con la ayuda de Menma y Sakura, consiguieron cuartos en diversas casas de huéspedes en Salem. Venían solos, habían dejado a sus familias en sus ciudades de origen para aliviar la tensión que producía trabajar veinticuatro horas al día durante varios meses. El incentivo era que todos se iban a convertir en millonarios una vez que tomaran posesión de sus acciones bursátiles.
El primero que llegó fue Sasuke Uchiha. Era el mediodía. Desde la cabaña, Hinata oyó el rugido sordo de una motocicleta Kawasaski Ninja. Al acercarse a la ventana, vio que la motocicleta patinaba hasta detenerse frente a la casa. Un hombre de aproximadamente su misma edad, bajó de ese transporte y alzó su visera. Había una maleta atada con correas en la parte posterior de la moto.
-¿Qué se le ofrece? -gritó Hinata desde la ventana.
-Perdone -respondió él en tono de disculpa, la voz tenía un leve acento germánico-. ¿Puede ayudarme a localizar el laboratorio de Omni?
-Usted debe de ser el doctor Uchiha -dijo entonces Hinata-. Salgo enseguida -Menma había mencionado algo acerca de su acento cuando le contó que esperaba a Sasuke ese día. Al llegar a la puerta, Menma, quien por lo visto había oído la motocicleta, venía en su automóvil a toda velocidad por el camino de tierra en dirección de la cabaña. Se detuvo, bajó de un salto y abrazó a Sasuke como si fueran hermanos que hacía mucho tiempo no se veían.
Los dos hombres hablaron brevemente sobre las características de la motocicleta Kawasaki, rojo metálico, de Sasuke, hasta que Menma se dio cuenta de que Hinata se encontraba en la puerta. La presentó a Sasuke. Hinata estrechó la mano del renombrado investigador. Era un hombre grande, cinco centímetros más alto que Menma, de cabello negro azabache y ojos negros oníx.
-Sasuke nació en Munich -comentó Menma-. Estudió en Stanford y en UCLA. Muchas personas, incluyéndome, creen que es el biólogo más talentoso del país; se especializa en reacciones provocadas por las drogas. Tuve la suerte de robárselo a Merck.
-Hmpf, basta, Menma -protestó Sasuke al tiempo que se sonrojaba.
-Basta de cháchara -de4cidió Menma -Vamos, Sasuke, sígueme en esa máquina suicida, quiero mostrarte el laboratorio.
Hinata esperó a que cruzaran el campo en caravana hacia el laboratorio antes de entrar en la casa para terminar sus labores antes de ir al castillo.
Más tarde, ese mismo día, cuando Hinata y Menma terminaban una comida ligera, llegó el segundo investigador de fuera. Hinata y Menma salieron de la casa a recibirlo, a lo lejos divisaron un Toyota LandCruiser corto de 2001, que se dirijía hacia ellos. Del toyota bajó un hombre alto y delgado, aunque musculoso. Hinata pensó que se parecía más a un jugador profesional de tenis que a un investigador. Menma los presentó. Se llamaba Kiba Inuzuka, biofísico de Lyons, Francia.
Tal como había hecho con Sasuke, Menma le dio a Hinata un breve, pero muy elogioso, resumen del currículum vitae de Kiba. Sin embargo, a diferencia de Sasuke, Kiba inclinó la cabeza en dirección de Hinata, como para recalcar que era todo lo que decía Menma y todavía más. La única que se sintió molesta fue Hinata, ya que él la miraba con sus penetrantes ojos negros. Apartó la mirada. No le gustaba los hombres tan mundanos y atrevidos como parecía ser Kiba.
Los últimos dos investigadores decisivos: Tsunade Senju, farmacóloga, y Orochimaru, inmunólogo, llegaron el sábado diez de septiembre en un taxi. Tsunade, al igual que Sakura, no se ajustaba a la imagen que tenía Hinata del estereotipo de una investigadora académica.
Pero eso era lo único en que se parecían. En contraste con Sakura, Tsunade tenía la piel morena, el cabello tan rubio y, a diferencia de Sakura, Tsunade era cálida y directa.
Orochimaru le recordó a Kiba. Era demasiado alto y esbelto, de aspecto atlético. Su comportamiento fue igualmente cortés, aunque más agradable, puesto que tenía un sentido evidente del humor y una sonrisa complaciente.
Durante los días que siguieron, Hinata visitó el laboratorio a menudo para ofrecer apoyo moral, así como para asegurarse de que no hubiera problemas que ella pudiera ayudar a solucionar. Consideraba su posición entre la anfitriona y la dueña del lugar. A media semana, disminuyó la frecuencia de sus visitas y hacia fines de la misma semana, rara vez iba, puesto que Menma le había dicho sin tapujos que sus visitas interrumpían su concentración. Con la plena conciencia de la presión bajo la que trabajaban para producir resultados rápidos, Hinata no tomó muy a pecho el rechazo.
Además, estaba contenta con sus actividades.
A principios de septiembre, luego del hallazgo del diario, encontró otro documento importante en el baúl de marino. Era una carta del Magistrado Hiruzen Sarutobi, a Hizashi:
20 de Julio de 1962
Salem
Querido Hizashi:
Me parece prudente hacerte saber que tu exhumación del cuerpo de Hikari de la Colina del Patíbulo fue presenciada por Sumo Hatake, quien así mismo vió al hijo de Yumiko Tsubara retirar el cuerpo de su madre con el mismo fin que tú. Te ruego, amigo mío, que no hables de tu acción en estos tiempos de alboroto a fin de que tú y tu familia no sufran mayores inconvenientes, ya que muchos consideran el desentierro de los muertos como un acto de brujería. Y dado el espiritu reinante me parece conveniente que no divulgues la localización de la nueva tumba por que ello podría redundar en una acusación en tu contra. He hablado con el antedicho Sumo Hatake, quien ha jurado no divulgar tu acción ante nadie salvo que sea convocado por un magistrado.
Dios el Señor te bendiga.
Tu Amigo y Servidor..
Hiruzen Sarutobi
Despues de esta carta, pasaron dos semanas sin hallazgos, sin embargo el entusiasmo de Hinata no disminuyó. Al comprender que casi todos los documentos que se encontraban en el ático y en la bodega de vinos tenían importancia histórica, empezó a organizarlos y a separarlos por fecha y categorías de negocios y personales. Era una tarea monumental, pero le daba la sensación de logro.
De este modo, la primera quincena de septiembre transcurrió plácidamente para Hinata. A mediados de mes evitaba por completo ir al laboratorio y rara vez veía a los investigadores, incluyendo a Menma, quien llegaba a casa cada vez más tarde por las noches y salía cada vez más temprano por las mañanas.
Lunes 16 de septiembre de 2013
Era un espléndido día de otoño, el Sol resplandecía y calentaba hasta el punto en que la temperatura subió con rapidez a casi veintisiete grados. Para delicia de Hinata, algunos de los árboles lucían el matiz de su esplendor otoñal y los campos que rodeaban el castillo formaban una espléndida capa de vara de oro silvestre.
Hinata no había visto a Menma. Se había levantado antes que ella y salido al laboratorio sin desayunar. Se dio cuenta porque no había platos sucios en el fregadero. No le sorprendió; el grupo había empezado a comer en el laboratorio para ahorrar tiempo.
Hinata pasó la mañana decidiendo qué tela elegir para las cortinas del dormitorio. Después de una placentera comida, que consistió en una ensalada y té helado, Hinata caminó hasta el castillo para dedicar la tarde a buscar y organizar papeles. Se trasladó a un punto distante del ático sobre el ala de sirvientes y se puso a trabajar en una serie de archiveros negros. Utilizó cajas de cartón vacías de la mudanza y empezó a separar los documentos. Muchos se referían a cuestiones comerciales de principios del siglo diecinueve.
Al caer la tarde, había llegado al último gabinete y se encontraba ocupada con el penúltimo cajón, revisando una colección de contratos de embarques halló una carta dirigida a Hizashi Hyuga. Era la primera vez que en tanto tiempo tropezaba con una y el hallazgo la dejó atónita. La firma fue otra sorpresa: El remitente era Shikaku Nara.
8 de Enero de 1697
Boston
Querido amigo:
Como sin duda sabéis, su excelencia el Vicegobernador Tobirama Senju, el Consejo y la Asamblea de la Providencia de Su Majestad en Massachusetts Bay, reunidos en audiencia general, han dispuesto para el próximo 14 de Enero un día de ayuno y arrepentimiento por los pecados perpetrados por satanás y sus allegados a personas inocentes en Salem. En ese espíritu, consciente de mi complicidad como miembro de la disuelta Audiencia en lo Criminal, deseo hacer pública mi culpa y verguenza, y lo haré en la Iglesia. Pero a vos, mi querido amigo, no sé qué deciros para aliviar vuestra pena. No me cabe duda que Hikari tuvo que ver con las fuerzas del Mal, pero si lo hizo poseída o en comunión con ellas no lo sé ni deseo formular conjetura alguna debido a los errores de juicio que he cometido. En cuanto a su pregunta sobre las Actas de la Audiencia en lo Criminal en general y respecto a Hikari en particular, me conta que están en posesión del reverendo Chouji Akimichi, quien me ha jurado que jamás caerán en malas manos para inpugnar el carácter de los jueces y magistrados que a pesar de sus errores fallaron en muchos casos a su leal saber y entender. Cero, aunque no me atreví a preguntar ni deseo saberlo, que el reverendo Akimichi piensa quemar los documentos, en cuanto a mi opinión sobre la oferta del Magistrado Hiruzen Sarutobi sobre entregarle toda la documentación del caso de Hikari, incluidas la Denuncia Inicial, la Orden de Detención, el Acta de Ejecución y las Actas de la Audiencia Preliminares, creo que debería aceptarlas y así mismo destruirlas a fin de que su honorable Clan no padezca en generaciones futuras la divulgación pública de esta tragedia en Salem provocada o incitada por Hikari.
Vuestro amigo en el nombre de Cristo.
Shikaku Nara
-¡Por el amor de Dios! -exclamó Menma bruscamente -A veces es tan difícil encontrarte...
Hinata alzó la vista de la carta de Shikaku; Menma se inclinaba sobre ella, que estaba oculta detrás de uno de los armarios. En ese momento alzó la mirada.
-¿Ocurre algo malo? -preguntó Hinata con nerviosismo.
-Sí -respondió Menma-. Te he estado buscando desde hace media hora. Si piensas pasar tanto tiempo aquí, mejor manda poner un teléfono.
Hinata se puso de pie con dificultad.
-Lo siento -se disculpó.
-Escucha -dijo Menma-. Tenemos un problema. Neji está furioso por el dinero y viene en camino. Todos detestamos la idea de perder el tiempo para reunirnos con él, en especial en el laboratorio, donde exigirá explicaciones acerca de lo que todos hacemos. Para empeorar las cosas, tenemos los nervios de punta debido al exceso de trabajo. Ha habido muchas riñas por razones ridículas, como quién está más cerca del enfriador de agua. Me siento como el encargado de un grupo de exploradores novatos malcriados. De todos modos, para no hacerte el cuento largo, quiero hacer la reunión en la cabaña. Sería una buena oportunidad para sacar a todos de un ambiente hostil. Para ahorrar tiempo, pensé que podrías preparar cualquier cosa para cenar.
Al principio, Hinata pensó que Menma lo decía de broma. Cuando se dio cuenta de que no era así, miró su reloj:
-Pasan de las cinco -dijo-. No puedo preparar la cena para ocho personas a estas horas de la tarde.
-¿Por qué no? -preguntó Menma-. Para lo que me importa, podríamos comprar algunas pizzas y ya. Por favor, Hinata. Necesito tu ayuda. Me estoy volviendo loco.
-Está bien -aceptó Hinata, a sabiendas de que todo eso era un error-. Puedo hacer algo mejor que ordenar pizzas, pero de seguro no va a ser una cena para gourmets.
-Fantástico -dijo Menma. Salió a toda prisa del ático, mientras gritaba por encima del hombro-: Llegaremos a la casa a las siete y media en punto.
Hinata guardó la carta de Nara en el archivo que dispuso para los hallazgos y tamborileó con sus dedos sobre la caja mientras se preguntaba que prepararía para la cena. A solas y en condiciones de pensar, se sintió disgustada consigo misma por haber aceptado una tarea inesperada en irracional. No le gustaba su propia conducta. Su docilidad era una regresión a la conducta infantil de apaciguamiento y sumisión que mostraba años atrás ante su padre. Pero reconocerlo no era lo mismo que modificarlo. Deseaba y precisaba la estima de Menma; por eso quería complacerlo, como antes a Hiashi, su padre. Además, pensó, Menma estaba sufriendo muchas presiones y la necesitaba.
Al rato estaba en su BMW rumbo al pueblo para comprar comida para la cena. Mientras conducía, meditaba sobre su situación. No quería perder a Menma, pero últimamente, cuanto más se esforzaba por complacerlo y comprenderlo, más absorbente se volvía él.
Con tan poca anticipación, Hinata decidió preparar una cena sencilla de carne a la parrilla, acompañada por ensalada y bollos calientes y sangría o cerveza para beber. De postre eligió helado y fruta fresca. A las seis cuarenta y cinco, ya tenía la carne marinada, la ensalada preparada y los bollos listos para meterlos al horno. Incluso había encendido el fuego en el asador que tenían al aire libre. Estaba terminando de poner la mesa en el comedor cuando llegó Neji.
-Saludos, prima -dijo mientras daba a Hinata un beso en la mejilla. Hinata le dio la bienvenida y le ofreció una copa de vino.
Neji aceptó y la siguió a la cocina.
-¿Es el único vino que tienes? -preguntó Neji con desdén cuando Hinata destapaba la botella.
-Temo que sí -respondió ella.
-Creo que prefiero tomar una cerveza.
Hinata continuó con sus preparativos para la cena; Neji se sentó en un banquillo y la observó trabajar. No dijo nada hasta que ella se volvió a mirarlo.
-Veo que te llevas bien con Kurama -comentó. El perro de Menma la seguía por toda la cocina -Me impresionas, es un zorro bastante desagradable y malo.
-¿Que me llevo bien con Kurama? No me hagas reír. Sólo vino porque olfateó la carne. Pasa todo el tiempo con Menma en el laboratorio.
Hinata controló la tempratura del horno y coloco los Bollos. Hubo un minuto de silencio el cual disipó Neji con otra pregunta.
-¿Menma y tú se llevan bien? -preguntó-. No quiero inmiscuirme en tus asuntos, pero he descubierto que él no es una de esas personas con las que sea fácil tratar.
-Últimamente las cosas han estado un poco tensas -reconoció Hinata-. Está muy presionado.
-No es el único -comentó Neji-. La responsabilidad de mantener toda la operación a flote recae sobre mí, y Menma gasta una cantidad de dinero infame.
La puerta principal se abrió, y Menma y los investigadores entraron en grupo. Todos estaban irritables. Parecía que nadie quería ir a cenar a la cabaña. Todos incluso Tsunade y Orochimaru estaban nerviosos. Menma les ordenó que fueran. Sakura era la más conflictiva. En cuanto oyó en qué consistía el menú, anunció de manera petulante que ella no comía carne roja.
-¿Qué acostumbras comer? -le preguntó Menma.
-Pescado o pollo -respondió ella.
Menma miró a Hinata y alzó las cejas como preguntando "¿Y ahora que hacemos?"
-Iré por pescado -dijo Hinata. Fue por las llaves, salió y subió a su auto. Había sido una descortesía de Sakura, pero Hinata se alegró de salir de la casa. La atmósfera en el interior era deprimente.
Había un mercado de pescados a corta distancia; la chica compró varios filetes de salmón por si alguien más prefería comer pescado. Durante el camino de regreso, se preguntó con inquietud lo que encontraría al volver. El ambiente había mejorado. No podía decirse que fuera una reunión muy alegre, pero se sentía menos tensa. En su ausencia, habían abierto el vino y la cerveza que ella había comprado y bebían a sus anchas.
Los investigadores estaban sentados en la sala, agrupados en torno a una mesa de caballete. Neji había distribuido unos documentos entre todos. Estaba de pie frente a la chimenea, exactamente abajo del retrato.
-Lo que ven es una proyección de la rapidez con la que nos quedaremos sin dinero al ritmo de gasto actual -explicó-. Es evidente que no nos encontramos en una buena situación. ¿Hay alguna forma de que puedan acelerar el paso?
Sakura dejó escapar un risa breve y burlona.
-Trabajamos a la velocidad máxima -dijo Kiba.
-La mayoría de nosotros duerme menos de seis horas todas las noches -agregó Sasuke.
-¿Ya existe una mejor idea sobre el modo en que actúa Ultra? -preguntó Neji.
-Sabemos ya que es una hormona natural del cerebro -repuso Menma.
-Aunque los niveles no son iguales en todo el cerebro -explicó Tsunade-. Nuestros estudios indican que Ultra se concentra en el tallo del cerebro anterior, el cerebro medio y el sistema límbico.
-Ah, el sistema límbico -dijo Neji-. Recuerdo haberlo oído mencionar en la escuela de medicina. Es la parte del cerebro que se asocia con el animal que llevamos dentro de nosotros y los instintos básicos, como la ira, el hambre y el sexo.
-Tsunade, explícale por favor cómo creemos nosotros que funciona -pidió Menma.
-Creemos que atenúa los niveles de los neurotransmisores del cerebro -explicó Tsunade-. Algo similar a la manera en que un reactivo compensador mantiene el ph de un sistema ácido-base.
-En otras palabras -aclaró Menma concluyente-, Ultra funciona como estabilizador de la emoción. Ésa fue la función inicial de la molécula natural del cerebro. Debía devolver al estado normal la emoción extrema, provocada por un acontecimiento perturbador, como ver a un tigre dientes de sable en la cueva de uno. Ya sea que la emoción extrema sea temor o ira, Ultra atenúa los neurotransmisores, lo que permite volver rápidamente a la normalidad para enfrentar el siguiente desafío.
-¿Qué quieres decir por función inicial? -preguntó Neji.
-La función evolucionó a medida que el cerebro humano también lo hacía -explicó Menma-. La molécula cerebral ha pasado de simplemente estabilizar la emoción a acercarla más al campo del control voluntario.
Los ojos de Neji se iluminaron.
-Espera un segundo -dijo-. ¿Estás diciendo que si se administra Ultra a un paciente deprimido, todo lo que tendría que hacer es desear no estar deprimido?
-Ésa es nuestra hipótesis actual -asintió Menma.
-¡Ultra podría ser La Droga del Siglo! -exclamó Neji.
-Por ello trabajamos sin cesar -añadió Menma.
-Es necesario acelerar el proceso -dijo Neji-. Tenemos una droga que puede valer miles de millones de dólares y ya estamos a punto de ir a la quiebra.
-Se me ocurrió una manera de ahorrar algo de tiempo -mencionó Menma de repente-. Yo mismo tomaré la droga.
Durante varios minutos hubo un silencio total en la habitación; nada se oía, excepto el tictac del reloj en la repisa de la chimenea.
-¿Lo consideras una medida prudente? -preguntó Neji.
-Por supuesto que sí -replicó Menma al tiempo que se entusiasmaba con la idea-. No sé por qué no se me ocurrió antes. Estoy seguro de que Ultra no entraña riesgos.
-No hemos estudiado nada acerca de la toxicidad -puntualizó Tsunade Senju.
-Y los tejidos cultivados se desarrollan bien -añadió Sasuke -Sobre todo los de células neurales.
-No creo que tomar una droga experimental sea una buena idea -dijo Hinata, al participar en la conversación por primera vez. Menma la miró con el entrecejo fruncido por la interrupción.
-Pues yo creo que es una idea genial -replicó.
-También estoy dispuesta a tomarla -aventuró Tsunade.
-Yo también -se ofreció Sakura.
Uno por uno, los demás investigadores se ofrecieron a participar.
-Podríamos tomar dosis diferentes - explicó Tsunade-. Seis personas nos darán un atisbo de la importancia estadística cuando tratemos de evaluar los resultados.
-Sugiero que tomemos los niveles de dosis a ciegas -propuso Kiba-. De ese modo no sabremos quién toma la dosis más alta y quién la más baja.
-¿Acaso ingerir una droga de investigación, que aún no ha sido aprobada, no es contra la ley? -dijo Hinata.
-¿De qué clase de ley hablas? -preguntó Menma, lanzando una carcajada-. ¿Una ley de un consejo de revisión institucional? Bueno, nosotros somos el consejo de revisión institucional y no hemos votado ninguna ley.
Todos los investigadores rieron con Menma.
-Creí que el gobierno establecía directrices acerca de tales cosas -insistió Hinata.
-El National Institute of Health ha establecido ciertas directrices -explicó Neji-. Pero son para instituciones a las que otorgan becas para investigación. Por supuesto, nosotros no recibimos dinero del gobierno.
-Debe haber alguna ley que prohíba el consumo humano de un medicamento antes de completar los experimentos con animales -dijo Hinata-. Es totalmente insensato. ¿No recuerdan el desastre de la talidomida? ¿Acaso eso no les preocupa?
-No hay comparación -repuso Menma-. La talidomida no era un compuesto natural y, en general, resultaba mucho más tóxica. Aunque, Hinata, no te estamos pidiendo que tomes Ultra. En realidad, tú podrías ser el control.
Todo el mundo rió. Hinata se sonrojó y se fue a la cocina. Tenía la incómoda sensación de que una especie de histeria colectiva se estaba apoderando del grupo, debido a la combinación de exceso de trabajo y expectativas demasiado elevadas. Mientras se ocupaba en la cocina, mientras sacaba los bollos del horno, oyó risas continuas y conversaciones a gritos y excitadas acerca de construir un centro científico con algunos de los miles de millones que preveían en su futuro.
Al colocar los bollos en una panera, advirtió que alguien había entrado en la cocina.
-¿Puedo ayudarte en algo? -dijo Kiba a sus espaldas.
Hinata se volvió para mirarlo, pero apartó la vista rápidamente y echó una mirada alrededor como si pensara en alguna tarea para darle. En realidad, su descaro la perturbaba, y además estab molesta debido al episodio en la sala.
-No, ya todo esá hecho -contestó Hinata -Pero gracias de todos modos.
-¿Puedo servirma más vino? -preguntó Kiba. Ya había tomado la botella.
-Por supuesto.
-Cuando haya pasado este período de trabajo intenso, me encantaría conocer los alrededores -manifestó Kiba al servirse -Tal vez podrías llevarme a pasear un poco. Dicen que Marblehead es un pueblo encantador.
Hinata le hechó otra mirada furtiva. Tal como suponía, el tenía los ojos clavados en ella. También sonreía con malicia, como tratando de seducirla. Se preguntó qué le habría dicho Menma sobre su pareja.
-Tal vez para entonces ya haya llegado tu familia -cortó Hinata las indirectas.
-Tal vez -sonrió con malicia Kiba.
Fin del Capítulo 9 - Hola chicos! Aquí de vuelta! Cualquier duda que tengan, no duden en enviarme un MP o búsquenme en el foro "Grandes Juegos Mágicos" del cual soy Moderador, os invito a que se pasen por el mismo si son megafanáticos de Fairy Tail. Si quieren compartir con gente amena y divertida sobre nuestra serie favorita, jugar divertidos juegos, participar en nuestro juego de Rol y en los retos como este, sólo deben pasarse por allí y encantados los recibiremos…
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Nos vemos en el siguiente capítulo…
De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!
El Siguiente capítulo será: Reencuentro
