-Lo logramos Bellie- dijo Ben entrando al calabozo exactamente una semana después de mi platica con Angie, y digo una semana por que Angie me había venido a visitar todos los días y los llevaba contados.- Al fin saldrás de aquí.
Todo lo que sucedió después fue demasiado rápido, me instalaron junto a mis hijos en una de las partes inferiores del palacio, seria la institutriz de el pequeño hijo de Edward y Tanya, Garret, Rachel seria dama de compañía de la reina Tanya y Sam de mi pequeña Amelie, mi hijo por su parte seria el ayudante del jardinero, no recibiríamos sueldo alguno, ni tendríamos libertad de abandonar el castillo en ningún momento, todo esto era insustancial, lo importante era que estábamos fuera de ese horrible lugar
Nos instalamos en un habitación que lucia horrible y abandonada, pero que Sam se dispuso a arreglar en cuanto puso un pie en el lugar, pidió a Tia Angie muchísimas cosas para pintar y restaurar, por lo que recibió una pequeña reprimienda de su hermano, quien le dijo que esta vez tendría que conformarse, no había dinero para esos gastos, Sam le saco la lengua y puso la mejor de sus caras estilo Alice para mi, y no me pude resistir en darle un poco de dinero del que guardaba para que hiciera algunos cambios, Thony me miro asombrado y luego rodo los ojos.
El dia en que comenzamos nuestras funciones en el palacio Edward nos mando llamar, acudimos presurosos a el que se encontraba en el salón de audiencias al pueblo, sentada a su lado estaban Tanya y su pequeño Garret, pero para lo que no estaba preparada era para ver a Amelie…mi pequeña…
Sus largos rizos cobrizos llegaban casi hasta su cintura, y sus ojitos verdes y vivarachos de un tono aun mas hermoso que el de Edward (si es que eso era posible) me miraban curiosos, era delgada y alta, de facciones muy finas y nariz pequeña como la mia, llevaba un hermoso vestido gris plata, que se ajustaba a su delicado cuerpo, era claro que comenzaba a ser una señorita en toda la extensión de la palabra.
-Buenos días- comenzó Edward- A merced de la bondad implorada por Angela, nuestra empleada de confianza desde hace muchos años, hemos decidido darles una oportunidad de vivir de un modo un poco mas digno, del que habrían vivido si hubieran estado encerrados en aquel calabozo, ya Angela les habrá explicado sus funciones, espero que aprecien esta oportunidad, no solemos dar segundas oportunidades.
-Bienvenidos- dijo Tanya con voz dulce y viéndonos con ojos benevolentes- Se que estas no van a ser las mejores condiciones de trabajo, pero es lo mejor que podemos hacer por usted…
-Gabrielle Renaldi- complete- y ellos son mis hijos los mellizos Anthony y Samantha y su hermana mayor Rachel, agradecemos de corazón lo que ustedes están haciendo por nosotros, no os defraudaremos sus majestades.
-Eres muy hermosa- apunto Amelie y podría jurar que mi corazón dio un vuelco.
-Os agradezco- dije con los ojos brillantes de emoción y tratando de contener las lagrimas.
-¡AMY!- grito alguien desde el salón principal, la cara de Amelie se ilumino y se abalanzo a la puerta que se abrió de par en par dejando ver a Alice…¡ALICE!
-Lo lamento…¿Interrumpo algo?- exclamo Alice mirando hacia dentro del salón, desvie la mirada pero sentí como Alice me escuadriñaba.- ¿Quién es ella?
-¡Tia!- exclamo Amy abrazandola..-No interrumpes nada, es una persona que trabajara en el castillo, su nombre es Gabrielle Renaldi y ellos son sus hijos.
-Mucho gusto- dijo Alice mientras se acercaba a mi.
Alcé el rostro e hice una reverencia.
-El gusto es mi su majestad- conteste.
-La audiencia a terminado, pueden retirarse y comenzar con sus labores- indico Tanya mientras se acercaba a Alice y la besaba en la mejilla.
-Bienvenida Alice- dijo.
-No sabes cuanto te hemos extrañado Duende- exclamo Edward y me quede de piedra al ver como la abrazaba como si fuera su hermana y no la mia.
-Oh…yo también los eh extrañado pero con todas esas responsabilidades de ser reina no puedo ni venir ni ustedes ir a verme.
Sali del salón aun impactada por la hermosa escena familiar y por la buena amistad de mi marid..de Edward con Alice.
Cuando iba saliendo del salón tropecé con alguien que de inmediato sostuve antes de que cayera al suelo.
Cuando mire hacia abajo me tope con unos ojos chocolates exactamente iguales a los mios, una niña como de la edad de Amy, que bien podría pasar por mi doble me miraba con la cara completamente sonrojada.
-¡Ay Bells!- enuncio mi hermana desde el otro lado del salón- Ten mas cuidado hija.
-Lo lamento- me susurro "Bells"
-No fue nada pequeña, yo tampoco iba viendo por donde caminaba- le confie quiñándole un ojo y ella me sonrio.
Avance hacia afuera y en ese instante escuche la voz de Edward.
-¡Isabella!- grito.
Me quede congelada en mi lugar y me gire despacio para encontrarme a Edward cargando por los aires en volantes a la niña con la que había chocado minutos atrás.
-Basta tio Edward- grito.
Suspire audiblemente y sentí una mirada en mi, me gire para encontrarme con mi hermana Rosalie que ni se inmuto en mi prescencia, me ignoro y paso a mi lado, pero no era ella la que me estaba observando…busque con la mirada y entonces me encontré con una mirada que prometia problemas.
ALICE.
Me gire y casi corri hasta la que seria mi habitación-prisión, justo cuando iba llegando escuche pasos a mis espaldas y apresure el camino, pero como no me tropecé con mis propios pies, me levante rápidamente y cuando estaba a punto de entrar una atronadora voz me detuvo.
-ISABELLA MARIE SWAN- grito Alice y me quede paralizada con una mueca de horror en mi cara- Ni siquiera lo pienses, ni siquiera pienses que no te reconocí en cuanto te vi, soy tu hermana por dios que ni a mi ni a Rose nos podras engañar.
Entre en mi habitación como si nada pero cuando cerraba la puerta una mano nívea y hermosa me detuvo.
-¡Alto ahí! ¿Qué acaso no me escuchaste?
-No se de que me habla su majestad.
-Por dios no soy idiota Izzy, te hice cambios de imagen miles de veces, se como te ves hasta cuando despiertas y tu pretendes que no te reconozca…eso déjaselos a Edward y Tanya…pero yo….jamas podrías engañarme.
-Disculpe su majestad sigo sin entenderle- dije con un hilo de voz.
-Engañate si quieres Bells, pero yo se quien eres…¿Por qué te fuiste? ¿Por qué la dejaste? ¿Por qué no me dijiste nada? Te he extrañado tanto, me he vuelto loca buscándote, buscando alguna pista que me pudiera decir donde encontrar a mi hermana, en el nacimiento de mi hija, en su bautizo, siempre te necesite ahí conmigo y tu…tu solo te fuiste…ni siquiera me dejaste una nota, algo y Edward solo me supo decir que me amabas y que pensaste que era lo mejor…¿Lo mejor para quien? ¿Para ti? ¡Dimelo! Por que aquí nadie a estado mejor ¡NADIE!... y mama no pudo superarlo.
Para este punto Alice no pudo seguir hablando pues lloraba a mares, me gano el instinto protector que siempre había tenido con ella cuando se ponía asi y la abrace fuertemente.
-Lo lamento, lo lamento.- susurre con lagrimas en los ojos incapaz de seguir mostrando una fortaleza que no sentía.
-Quiero que me lo expliques, necesito entenderte hermana- dijo zafándose de mi abrazo- Quiero que me digas la verdad y quiero que lo hagas ahora mismo…
