Hola~ ha pasado tiempo no? La verdad es que ya lo tenía hecho hasta la mitad hace tiempo y lo quería subir así pero me negaba y al final termine poniendo más. Es que me parecía corto. Despues empezó la escuela de verano y mi cumpleaños y todo eso.
Y me voy a demorar también para el próximo. Me voy al norte (no quiero TT_TT mucho calor :S) Igual tratare de avanzar en mi ipod si mis padres paren de ir de alla para aca en el viaje :D) por dos semanas .
Han pasado tres días según el capitán desde que nos informaron sobre el convoy y desde que me he sentido tan solo. Después de intercambiar unas palabras con Erich sobre lo que iba a suceder los siguientes días no he parado de evitarlo… y el al parecer hace lo mismo…Sabía que si le decía que era un país todo cambiaría… pero nunca pensé que este sería el resultado. Siento que me odia.
Pero aun tengo a Heller y a Alex…
Pero Alex ha estado todo el tiempo pegado a sonar con esta situación y cuando tiene tiempo libre ni puede mantenerse en pie de lo cansado que esta. Los únicos momentos en que podemos intercambiar palabras es cuando lo acompaño a su recamara para su descanso. Sus turnos han sido más exigentes y largos asique apenas se mantiene despierto.
¿Cómo podría tomarme el lujo de arrebatarle esas horas con mis malestares? Sería un egoísta. Además no tengo derecho a quitárselo… soy un invitado en este lugar asique no se me ha encargado ningún trabajo, lo único que quieren es que mire con tranquilidad pero me molesta no hacer nada. Aunque sea debería esforzarme por pasar desapercibido.
Lo mismo va para Heller. Al ser de mantenimiento se le ha ordenado a su grupo inspeccionar, arreglar y reforzar la estructura completa para evitar algún infortunio en la operación. Puede que nos enfrentemos a uno o más destructores y es necesaria la precaución.
La verdad es que en general la actividad ha aumentado en el submarino. Más ahora que ya deberíamos estar a punto de encontrarnos con el enemigo.
Barcos ingleses… Arthur… ojala no esté en aquel lugar. Después de todo aunque seamos enemigos el de alguna forma sigue siendo un camarada. No puedo evitar pensar en él u otros países como semejantes aunque peleemos. Supongo que esa ha sido la enseñanza que me dejó Francia cuando me protegió a pesar de desobedecer a su jefe.
¿En qué lugar estará ahora? Me imagino que en el frente. Siempre ha sido de los que van a campañas para controlar a su ejército. Ojalá no le pase nada, no me gustaría enterarme de su muerte cuando llegue.
Supongo que mi consuelo es que los países no son tan simples de matar ¿no?... más bien parece una maldición… no ser capaz de morir te desgasta con el tiempo… Me pregunto si eso fue lo que llevó a Roma a caer… al fin y al cabo tenía el mundo a sus pies, de igual forma cayó y murió, al igual que mi padre que decidió ceder su posición a nosotros.
No lo culpo ni nada. Debió haber sufrido bastante cuando nos paso su maldición a nosotros.
¿Qué puedo hacer? Con tanto tiempo libre ya he hecho las cartas de hoy. Lo único que me queda es esperar tranquilo en mi camarote hasta que se me requieran…
Ludwig… es hora de comer – Escuche decir al otro lado de la cortina.
Gracias capitán Müller pero realmente no tengo apetito – y la verdad no quiero hablar con nadie tampoco. Me gusta estar en este lugar pasando desapercibido.
Sabes que me puedes dejar de lado el 'capitán' conmigo Ludwig – escuche como se apoyaba contra una de las divisiones del camarote – después de todo nos conocemos desde hace tiempo.
Pero ahora usted es mi superior y lo debo tratarlo como tal. – el otro suspiro, debería tener su expresión de cansancio.
Técnicamente tú aún eres mi superior – continuó – pero después discutiremos eso, ahora lo importante es que te alimentes. Ludwig… ayer tampoco probaste bocado… ¿ocurre algo? Te he notado… deprimido - ¿Deprimido? Puede ser, triste, definitivamente. Después de todo uno de los grandes amigos que he hecho en este lugar me ha dado la espalda por ser simplemente un país. ¿Solo? No hay discusión en eso. No tengo a nadie, todos están ocupados. – Tal vez… extrañas a tu hermano… - Como no podría extrañarlo, tal vez sea mi único consuelo ahora.
No es eso. Solo no tengo hambre. No es necesario gastar alimento en alguien que no requiere comida –
Vas a requerirla, pronto entraremos en contacto con el enemigo. Solo estamos esperando a que aumente la oscuridad para atacar. No quiero que te pase algo por falta de alimento… ¡Imagínate si te devuelvo con algún rasguño! Tu hermano no dudará ni un segundo en hacerme la vida imposible – dijo medio en broma. Inevitablemente se me formó una sonrisa en el rostro al imaginarme su reacción. Se pondría histérico y sería capaz de hacer cualquier cosa para encontrar al responsable y devolverle la mano multiplicado por diez.
Aún así no quiero comer. – No se preocupe, además los de mi clase sanamos con rapidez – dije con calma.
No podré hacer que al menos comas un poco ¿Verdad? – dijo derrotado.
Realmente lo dudo – el hombre se dejó de apoyar en el material.
Está bien… pero si cambias de opinión dejaré tu comida en la cocina, solo pregunta por ella y te la darán –
Muy bien – con ello Müller se fue en la misma dirección en la que había llegado.
¡Quedan tres días para que regrese! ¡Solo tres!
Pero cada segundo que pasa se vuelve más lento. Un segundo se transforman en dos, dos en cuatro, cuatro en dieciséis. Mi percepción me está engañando, es imposible que el tiempo cambie, que las manecillas del reloj empiecen a detenerse poco a poco. No, no es posible, siempre están en un constante y regular movimiento, sin variaciones.
Aún así cuando miro el reloj ciento que alguien o algo está haciéndome una trampa. Cuando siento que ha pasado una hora solo han pasado míseros diez minutos. ¿Acaso mis ojos me engañan? ¿O es mi mente? ¿Tal vez el mismo reloj? Alguien se debe estar burlando de mí. El tiempo se burla de mi espera y disfruta viendo en este completo estado de ansiedad.
Miro expectante las manecillas. Se mueven, no hay duda de eso. Dan la vuelta y vuelven al mismo lugar. ¿Se ha movido el minutero? ¿Me lo he imaginado tal vez? ¿Se han movido realmente? Las vi moverse… o fue una ilusión… lo reemplacé con mis recuerdos. No creo.
¿Así se sentirá el purgatorio?
Miro el calendario. ¿Cuántas veces lo he visto hoy? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Para qué lo veo? Sé que quedan tres días para que llegue. No hay duda. Ahora ¿Realmente llegará en tres días? No es seguro, que tal si se atrasa, o tiene que tomar algún desvió, entonces aumentaría considerablemente ¿no?
Me paseo por el lugar sin detenerme. No puedo estar quieto mucho tiempo. Un hormigueo insoportable está recorriendo mi cuerpo.
Sufro de insomnio. Mis parpados pesan pero no puedo conciliar el sueño solo. Requiero de unas cuantas dosis de tranquilizantes y recién puedo conseguir estar más calmado. Después entro en un estado donde lo único que hay es negro, negro, negro. Después despierto unas cuantas horas después desde la última vez que había visto el reloj. Como siempre es temprano. Cierro los ojos de nuevo. No pasa nada, lo único que me queda es levantarme. Repito el proceso del día anterior.
Paso, paso, paso, giro, repito el mismo ciclo una y otra vez. Si alguien me viera diría que estoy loco… Tal vez lo esté. Yo mismo estoy empezando a creerlo. Tal vez lo único que me mantiene cuerdo es Ludwig. Eso explicaría mi estado. Tal vez tenga una obsesión severa con él.
¿Y que si la tengo? No quiero deshacerme de ella. Soy un masoquista… y para qué negarlo, un sádico también.
Me miro en el espejo. Mi cabello plata esta todo despeinado, para que decir mi uniforme. Al menos mi rostro esta decente, nada fuera de su lugar... Excepto tal vez por esa sonrisa enferma que tengo y ese semblante que me da escalofríos. La figura en el espejo no se inmuta y sigue su camino.
Tic tac tic tac. Suena la tetera en la cocina. ¿Para qué herví agua en primer lugar si no quiero ningún brebaje caliente? Costumbre supongo.
Ignoro el sonido.
Uno, dos, uno, dos, paso, paso. Cada vez el grito se vuelve más fuerte. Ignóralo, ignóralo, no quieres ir a la cocina a apagar el fuego. Giro, miro el calendario esperando a que se haya borrado un día. Claro, eso no es posible, lo miro sabiendo eso. Vuelvo a caminar. El grito de la tetera se intensifica, pide auxilio de su infierno. Lo ignoro nuevamente, mi infierno tampoco es agradable, a su manera.
El teléfono suena, siendo opacado por el grito infernal de la cocina. Me rehúso a contestar el teléfono. No estoy de humor para hablar con alguien que no sea Ludwig. Lo único que quiero es escuchar su voz, nada más. Cualquier otra voz me llevara a una mayor irritación. El sonido del artefacto cesa pero el grito sigue aumentando hasta que mis oídos empezaron a doler.
Gilbird picoteó mi cabeza una y otra vez alegando por el sonido. A regañadientes me dirigí al lugar de los hechos y apago el fuego con cierta brusquedad. El grito disminuye paulatinamente. Me retiro con rapidez del lugar.
Miro el reloj. ¿Cinco minutos menos? ¿Solo cinco? No puede ser. Muerdo un lado de mi labio inferior.
Tranquilo, tranquilo, al menos no son solo dos minutos como la última vez. Debo mejorar mi ánimo.
Me habían llamado, casi se me fue el hecho por completo. Me pregunto quién habrá sido y para que ha llamado… No importa, supongo que no debió haber sido algo urgente porque si no hubiesen llamado de nuevo. No tengo por qué preocuparme.
Me debería relajar, desconcentrar, o algo así. Miro la libreta… supongo que podría hacer algo con ella. Escribir o dibujar cualquier cosa. Por último garabatear, solo necesito algo que me distraiga.
Me siento en el sillón y tomo el lápiz junto con la libreta. Pienso. No se me viene nada a la cabeza excepto Ludwig. Juego con el lápiz en una mano, lo hago girar y lo paso por todos mis dedos. En la otra descansa la libreta. Me empiezo a exasperar.
La idea era que me distrajera un rato. Aun no pasa nada. Aun no me puedo sacar a Ludwig de la cabeza. Me rindo… Si no puedo contra el pensamiento pues solo lo asimilaré. No vale la pena seguir pelando una lucha que ya está definida desde que empezó.
Escribiré lo que tengo en mi mente… o al menos lo intenté. Mi mano se rehúsa a escribir. Las primeras letras me salen temblorosas e indecentes. No me gusta. Rayo lo que escribí y lo intento de nuevo. Tampoco funciona. De nuevo la letra que aparece en el papel no parece la mía. La tacho nuevamente.
Un molesto hormigueo la ha invadido. Cada vez que trato de mantener quieta la mano algo hace que no pueda ser así. Estoy muy ansioso, y eso a la vez me pone aun más ansioso. Es un círculo vicioso. Me rindo, mi mano está muy inquieta para hacer cualquier cosa que involucre motricidad fina al parecer.
Pero para no hacer nada empecé casi inconscientemente a golpear con la punta del lápiz las hojas. Rápido. En intervalos regulares lo hago una y otra vez. Pero de nuevo esa molestia impide que pueda estar tranquilo.
Muerdo el cuerpo de mi dedo exasperado. Un leve dolor aparece en el área. Lo ignoro y pongo más fuerza en ello. Más, más, más. Liquido empieza a fluir de él. No me importa, dejo que siga su camino, en algún momento se va a detener.
Suficiente.
Empiezo a golpear repetidamente el suelo con mi pie. Miro el reloj. Un minuto. Tiro lo que tenía en la mano a en la mesa y me paro. Camino nuevamente. Tengo que encontrar algo con que distraerme antes de que enloquezca. Pero que digo, ya estoy loco ¿no?
Gilbert… Gilbert… Te extraño… cuanto tiempo ha pasado desde la ultimas vez que estuvimos juntos… ¿Podré seguir con esto? - ¡Ludwig! – gritó una voz conocida para mí. Enseguida me traté de sentar pero me golpeé con el techo. Mi mano enseguida fue al lugar del golpe y deje escapar una leve queja.
¡Gilbert! – Mi boca se movió por sí sola. Yo mismo me sorprendí, de la nada mis manos la taparon. – 'oh Fluch…' - Abrí enseguida la cortina – Ah, siento el malentendido… - levanté mi vista y encontré a quien menos me lo esperaba - ¿Qué haces aquí? – Dije como idiota, o al menos me sentí.
Ojos color rojo no se despegaban de mi figura, una expresión molesta en el rostro – '¿He hecho algo malo?' – Siento decepcionarte, pero no soy tu hermano. – Afilo su mirada – Acaso no puedo venir a hablarte.
Ah, no es eso, es solo que es raro. Como no hemos hablado por un tiempo me pareció inusual – miré cualquier otro lugar excepto al hombre frente de mi.
¿De qué hablas? ¿Pensaste que estaba molesto contigo estos tres días? Es decir… vale, no te lo niego, si estaba molesto, y aun lo estoy… un poco… pero esa no es la razón, mi jefe no me deja salir de la sala de maquinas y cuando salgo nunca te encuentro. La verdad es que hace resto que querido aclarar algunas cosas contigo… y preguntarte cosas también. – Aún no era capaz de verlo a la cara, pero esta vez por vergüenza. ¿Cómo pude imaginarme tantas cosas? – Me desvié del tema bastante. – Suspiró – Vine acá porque me enteré de que no has comido nada. – su tono se volvió severo.
¿Cómo? Ah… Müller debió habértelo dicho, hace un rato también habló de ello. ¿No deberías estar trabajando? – 'No estoy de humor para que me sermoneen'.
El albino carraspeó – No, me sacaron de lo que hacía exclusivamente para hacerte comer. – Agarró de mi brazo y me sacó al pasillo. – Debe hacerte comer, por cualquier medio. Asique vamos. – Tiró de él. Me resistí.
Se lo dije a Müller y ahora te lo digo a ti. NO QUIERO COMER. NO TENGO HAMBRE. – Erich sonrió maliciosamente.
Cuando dije que tengo que hacerte comer sin importar que medio utilice lo decía en serio. Si es necesario te noquearé, te amarraré a un asiente mientras estés inconsciente y cuando despiertes ya no habrá forma de que tengas tu estomago vació – un ligero escalofrío recorrió mi espalda – '¿Acaso estuvo en la división de interrogación y tortura?' -, pero enseguida recobré mi compostura.
No te permitirían gastar tanto tiempo. – El joven sonrió aun más.
¿A no? El jefe me dijo que podía tomarme cuanto tiempo quisiera para lograr el objetivo ¿Quieres ver? - '¿Qué hacer? ¿Cedo o no cedo?'
Bien. No te daré el gusto de practicar conmigo tus métodos de tortura o lo que sea. – Erich pareció decepcionarse por unos instantes pero enseguida una sonrisa victoriosa se formó en su rostro.
Aaaahh… Yo que quería divertirme un poco – Fingió un tono dramático pero algo me decía que realmente quería realizar lo que me había relatado.
El teléfono sonó de nuevo. No contesté. Se apagó el sonido pero al poco tiempo volvió. Harto contesté. - ¿Quién es? – dije con veneno en mi voz.
Prusia debería tener más modales, esa no es forma de hablarle a un aliado. – Gruñí, realmente no quería hablarle a alguien, aun más a este tipo.
Ve al grano Austria, no tengo ganas escuchar tu voz – Escuché un leve hmph al otro lado, puedo jurar que ahora debe estar sonriendo ese bastardo de Austria.
Pero Prusia, no puede tratarme así. – Apreté mi puño con fuerza.
Austria, no estoy de ánimo para tus juegos. – Hubo un silencio en la línea antes de que me respondiera.
Te dije que cuidaras de Ludwig y que si no lo hacías me lo llevaría. – mordí el mismo dedo que hace un rato. – Está claro que ya no puedo hacer nada como eso ahora, como ya es un país hecho y derecho no hay forma – 'Esto no me gusta' – pero si Ludwig llega con un rasguño voy a ir a vivir con él, ya no me mantendré al margen en su relación tan… - lo corté.
Atrévete a decirlo Austria y juro que iré ahora mismo a matarte – Lo amenacé. El quedó en silencio unos momentos.
Volviendo al tema central, sé que no podré estar pegado a él toda la eternidad pero lo haré por bastante tiempo, tenlo por asegurado. – Tengo otra preocupación más que añadir. – Y si no llega… tú te unirás a él en la tumba Gilbert.
'Me estarías haciendo un favor' – Roderich… Ludwig se fue sin mi autorización… Ya estoy bastante angustiado para que me molestes con tus amenazas también. – Hubo silencio en la línea – Yo no quería que se fuera, Traté de detenerlo hasta el último instante pero cuando llegue al puerto el submarino ya había partido y…
Entiendo… Eso baja un poco mi… 'castigo'… pero si tiene algún daño aun voy a estar pegado a él, lo mismo va si… muere. – Gruñi.
NO ES MI CULPA – Colgué con fuerza el teléfono y me apoyé contra la pared. – A quien engaño… si es mi culpa… Se fue porque traté de protegerlo del mundo exterior… y eso provocó que Ludwig se escapara.
Mantenerlo en una realidad donde tiene todo no fue suficiente… que irónico… ahora que lo pienso con detenimiento… es como si Ludwig fuera un canario dentro de una jaula… pero que he hecho…
Soy un idiota. Como no me había dado cuenta de sus gritos de encierro si eran tan claros. ¿Cómo los pude ignorar? ¿Acaso soy tan sordo? ¿Tan ciego? No entiendo como no pude prever esto.
Oh Ludwig… ¿qué te he hecho? ¿Realmente te merezco? Alguien como tu… no es para mí. Debería dejarte…
Je, soy tan egoísta. Aun que no te merezca no te dejaré ir. No puedo dejarte ir. Tú eres mío, mío, mío. De nadie más. En cuerpo y alma me perteneces mi querido y amado hermano.
Miré el espejo que tenía cerca de mí y contemple mi reflejo. Una sonrisa enferma adornaba mi rostro y había determinación en mi mirada.
Ni siquiera mi reflejo podrá arrancarte de mis brazos. Mi querida y apreciada pieza, tan preciada y preciosa, tan hermosa, tan maravillosa, eres invaluable. Y ahora que eres mía, ya no podrás salir de este querido puzle tan complejo y loco. Tan egoísta.
*Roma cayó por varias cosas pero una de ellas fueron su forma de vida y descuidos. Decidí tomar eso a mi beneficio~~
**Siempre he considerado la vida eterna como una maldición. Después de todo al tus deseos y objetivos van uno a uno cumpliéndose hasta que no te quedan más y lo único que puedes hacer es mirar como el ciclo de la vida continua sin que te afecte. Debe ser muy solitario y vacío.
Tengo un raro aprecio por los personajes al borde la insanidad y todo lo que es Gilbert en este capítulo. Y bueno tenía que hacerlo, Gilbert queda muy bien en este papel y disfrute escribiendo sus partes, es un estilo distinto y angustiante.
Y bueno Ludwig está empezando a hacer una depresión. :3 pero allí Salió Erich al rescate. Ah y siempre me imaginado a Ludwig como el tipo de persona que busca todas las posibilidades posibles volviéndolo un poco paranoide.
La verdad es que me divertí haciendo este capítulo demasiado. Nos vemos en el próximo capitulo
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ (me acorde de pokemon de la nada… déjenme xD)
