Capítulo 12. ¿Dónde caben dos caben tres?
Emi, Cosima y yo. Las tres en un aula de la facultad de ciencias, Cosima estaba sentada detrás de una mesa, mirándose las manos sin saber qué decir, yo estaba intentando distraerme mirando a otro lado, el suelo, el techo, las demás mesas… todo era interesante para mi vista en esos momentos, y Emi estaría rezando para que le dijera que sí.
Era raro, rarísimo, no sabía si quería que la de rastas aceptara o que lo rechazara. Estaba viviendo una situación muy extraña, me gustaban las dos, tenía que admitirlo, cada una tenía algo especial que las hacía únicas para mí, y parece ser que no podía estar sin ninguna. Iba a acabar volviéndome loca, porque a pesar de haber intentado quedarme solo con mi novia, que para eso lo era, quedarme con la parte romántica, con los besos que nos dábamos, con cada vez que hacíamos el amor… Y, entonces, la de rastas aparecía para tirarlo todo al suelo y hacerme caer a mí también, hacer que me derritiera en su piel. Porque yo sabía que lo de Cosima no era sólo sexo, eran millones de experiencias las que sufría mi cuerpo con tan solo el roce de sus dedos, con tan solo el aliento que salía de sus labios cada vez que se acercaba para besarme.
Emi me comentó que la fantasía con Cosima le vino el día que fuimos a verla tocar, que se lo imaginó y se excitó mucho, y cómo ya había tenido la aventura con la de gafas antes, pues que, aunque le daba miedo admitirlo delante de mí, había despertado en ella la curiosidad otra vez. Y me debería haber molestado, pero no lo hizo, porque yo también tuve curiosidad en Cosima, y esa curiosidad se había extinguido hace mucho tiempo sin que mi novia lo supiera. Cada vez que pensaba en esa situación había una parte de mí que se apagaba y pensaba que era lo peor del mundo, porque en realidad estaba engañándolas a las dos, de una manera u otra. Pero cuando los labios gruesos de Emi me besaban se me olvidaba todo, y no hablar de cuando lo hacían los expertos de Cosima. Mi mente desconectaba y, simplemente, se dejaba llevar.
Estaba muy incómoda en esa sala, y Cosima debía estarlo también, porque nos acostábamos ya juntas a espaldas de Emi, ¿nos íbamos a acostar también en frente de ella? Y algo que me asustaba era si la mujer se daría cuenta de ello. Levanté la mirada y rechacé mi pensamiento de Cosima nerviosa, estaba sonriendo traviesa a Emi, jugando con uno de los anillos de sus dedos.
- ¿Me estás proponiendo que me tire a la amiga de mi hermana? - me señaló aun con el mismo gesto en su rostro. ¿Cómo puede disimular tan bien? ¿Y por qué esa frase unida a esa sonrisa pícara convirtió mis piernas en gelatina?
- Te estoy proponiendo que nos folles a las dos. - ¡Emi! Dios santo…
Me di la vuelta mirando una estantería del laboratorio mientras tapaba mi boca e intentaba normalizar mi respiración, porque los nervios que me entraron no eran normales. Creo que nunca he escuchado a mi chica decir esa palabra. Bueno, vale, no me alarmaré, la he usado yo también, igual es Cosima la que te hace decirla con solo su presencia. Escuché a Cosima reírse y me volví de nuevo para mirarla.
- ¿Y qué piensas tú de esto, Delphine? - ¿Qué qué pienso? Pienso que te odio un poquito ahora mismo. ¿Cómo puede estar tan calmada ante esta situación? ¿Por qué aceptaría hacer esto?
- Si Emi quiere hacerlo, yo también quiero hacerlo. - dije intentando mantener una voz neutra para que no se notara lo nerviosa que estaba.
- ¿Y qué está permitido que haga con tu novia… y contigo? - preguntó ahora mirando a mi chica que sonrió al escucharla, aunque la pausa que hizo mi oído la captó perfectamente.
- Todo está permitido.
- ¿Todo? - levantó una ceja sonriendo de lado y volviendo la mirada a donde yo estaba.
- Siempre que Delphine lo vea bien… - Emi me extendió su mano para que la agarrara y me pegó a ella rodeando mi cintura, dando un suave beso en mi mejilla bajo la atenta mirada de Cosima, que me estaba desnudando con los ojos.
- Tranquila, nunca haría a Delphine hacer algo que no quisiera… - nuestros ojos conectaron y mi respiración se agitó. Seamos sinceras, hace conmigo lo que quiere y más. Y yo dejo que lo haga sin poner resistencia alguna.
Habíamos tenido tres días para hablarlo, y esos tres días son los que tardé en decirle que aceptaba cumplir su fantasía. Porque tuve que pensarlo muchísimo, primero el hacer un trío, dos mujeres conmigo, dos mujeres manteniendo relaciones sexuales conmigo en el mismo momento, en el mismo instante, dos mujeres con las que me había acostado por separado… Era raro para mí, muy raro, nunca lo había pensado. Mi mente empezó a imaginarse a estas dos chicas conmigo, y contra todo pronóstico, me gustó.
Tras el paso de aceptar que un trío sería una experiencia agradable y placentera, vino el problema que tenía nombre: Cosima. Lo deseaba, no podía negarlo, la culpa de este despertar sexual en realidad fue de ella, y el querer experimentar esta nueva situación también era más por ella.
En vez de pensar en compartir la experiencia con Emi, pensaba en compartir esa experiencia con Cosima. Creo que me sabía mejor su cuerpo que el de mi propia novia, y me daba mucho miedo que se notara que ya había algo entre nosotras. Que Emi se diera cuenta me aterraba, y, al mismo tiempo, me excitaba.
- Cosima tiene un piercing en el pezón, era sexy antes, ahora lo debe ser más porque digamos que ha aumentado bastante su talla de sujetador, ¿me entiendes? - Emi me guiñó un ojo divertida moviendo sus manos sobre su pecho.
- ¿Ah, sí? - el piercing del pezón, qué bien me lo conozco, que sorpresa se llevará cuando descubra que hay otro nuevo…
- Sí, y también debo advertirte que es muy buena en esto del sexo… - oh, otra novedad… - Si era buena hace cuatro años… ahora no me lo quiero imaginar con la práctica. Además conozco a gente que se ha acostado con ella después y me lo confirman, así que… - sí, por ejemplo, su ex novia.
Y, de repente, me vino algo horrible a la cabeza, ¿estará haciendo esto Cosima por despecho? ¿Estará teniendo esta aventura conmigo solo para devolvérsela a Emi? ¿Seré yo la única de las dos que siente algo más allá del sexo?
En ese momento llamaron a la puerta y mi chica fue a abrir, se habría encontrado el portal abierto, para variar en el edificio de Emi. Cosima entró en el salón y se sentó a mi lado sonriéndome divertida sin mostrar sus dientes, y escuché a mi novia decir que iba a por algo de beber a la cocina, dejándonos solas.
- Me muero por ver su cara cuando vea cómo te corres conmigo… - se acercó a mí, pero yo me mantuve seria. ¿La frase? Muy erótica, pero la nueva teoría sobre la relación Cosima/Emi que tenía parecía que cobraba fuerzas…
- ¿Por qué has aceptado hacer esto? - pregunté en un susurro sin poder evitarlo.
- ¿Por qué lo has aceptado tú? - me preguntó con su ceja levantada y aun sonriendo.
En ese momento llegó Emi, puso tres copas en la mesilla del café y las llenó con una botella de vino. Me entregó una a mí, otra a Cosima y tras coger la suya se sentó al lado de la de rastas en el sofá, dejando a la invitada entre las dos.
Las dos empezaron a hablar, yo me mantuve en silencio analizando la situación, Cosima parecía relajada, hablaba sonriendo todo el rato, moviendo sus manos y bebiendo de su copa. ¿Se la quería devolver a Emi? Bebí de mi copa intentando relajarme, parar esos pensamientos que de repente me atormentaban.
Emi era atrevida, Cosima era atrevida, ¿yo lo era? Aquí nos habíamos acostado todas con todas, aunque la de los ojos azules no lo supiera. Entonces en mitad de una frase, ésta última agarró la barbilla de la de rastas con un dedo, haciendo que se girara para mirarla y la besó.
Y eso también fue raro, ver a Emi y a Cosima besándose. La mano de Emi se deslizó hasta la mejilla de Cosima, manteniéndola en su dirección mientras la besaba, y pude ver hasta como sus lenguas pasaban a la boca de la otra. Un beso muy excitante de ver, pegué un respingo cuando noté la cálida mano de Cosima en mi muslo, la mano que no sujetaba su copa, colándose en el interior de mis muslos, acariciándolos.
- Ven aquí. -escuché la voz de Emi, la miré que se había separado de Cosima y ambas me estaban observando, me acerqué a ella y, frente a la de rastas, a milímetros de su cara me empezó a besar, escuché a mi chica jadear, y mi amante cambiar su mano de sitio y notar como la subía por mi espalda hasta llegar a mi pelo, enredando sus dedos en mis rizos.
Giró mi cabeza, rompiendo el beso con Emi y, con un rápido movimiento, llegó hasta mis labios, besándome profundamente, yo jadeé contra su boca porque estaba siendo demasiado bueno de repente. Las dos besaban diferente, eso ya lo sabía yo, pero ahora que el cambio había sido tan directo lo noté mejor. Cosima era experta en besos pasionales, Emi era más suave, pero ambas sabían dar cada beso en su momento.
La mano de Emi fue hacia mi camiseta, y fui la primera en perder una prenda, al mismo tiempo que se ocupaba en dejar las copas de cada una de nuevo en la mesa. Se inclinó sobre Cosima, empezando a besarle el cuello, mientras esta colaba una mano bajo su camiseta, al mismo tiempo que yo volvía a capturar sus labios con los míos, haciendo que un escalofrío recorriera mi cuerpo cuando jadeo contra mi boca.
Era una mezcla de brazos, manos queriendo tocar nuevas partes, y labios besando a la vez que se estaba siendo besado en otros lugares. La mano de Cosima se coló en mi sujetador agarrando mi pecho, apretándolo entre sus dedos, mientras la otra estaba entretenida agarrando el culo de mi novia, o eso es lo que yo veía. Mis manos desabrochaban los pantalones de ambas, mientras que Emi le quitaba la camiseta a la de rastas y la suya propia.
Las tres en sujetador, Emi se levantó y se quitó su pantalón, y empezó a tirar del de Cosima para que bajara por sus piernas. Yo imité a Emi, quitándome el mío de pie frente al sofá, mirando a la de rastas observándonos a las dos. Mi chica me agarró la cara para besarme profundamente frente a la morena, que seguía en su misma posición y quitándose su prenda interior superior.
Emi la miró y se arrodilló en el suelo entre las piernas de la chica mientras ésta se deslizaba hacia delante quedando sentada en el filo del sofá, y yo ya sabía lo que iba a hacer mi novia, lamer el piercing del que me habló antes. Yo me puse detrás de Emi mirando a Cosima suspirar mientras le estimulaban los pechos tanto con la boca como con la mano, y la besé furiosa, inclinándome sobre ella, porque me acababa de acordar de mi nueva hipótesis otra vez, y estaba odiando que me pusiera tan cachonda esta situación con las dos. Mordí su labio al separarme de ella, y ella me sonrío traviesa medio suspirando mientras se echaba hacia atrás aun disfrutando de la lengua de Emi. Me quité lo que me quedaba de ropa frente a ella, notando como le cambiaba la expresión al verme desnuda ya, mordiéndose el labio contemplándome. Emi paró, se giró para mirarme y sonrió cuando se volvió para ver la expresión de Cosima.
- Está buena, ¿eh? - empezó a fardar la de los ojos azules.
- Me encantaría saber ya cómo sabe, poder degustarla… -dijo con la voz ronca, recorriéndome con la mirada… ¡qué bien sabía disimular! Maldita seas, Cosima.
- Siéntate, Del… - Emi agarró mi mano mientras se levantaba y me sentaba en el sofá junto a Cosima, al mismo tiempo que le hacía un gesto a ésta para que se arrodillara al suelo frente a mí, que lo hizo en un solo segundo.
Las manos de Cosima ahora estaban en mis muslos, y volvía a mirar mi intimidad mientras abría mis piernas. Y en esos momentos notaba todo el deseo que sentía por mí, rechacemos la hipótesis de momento. Emi se puso de rodillas a mi lado en el sofá y me besó los labios muy lento, al mismo tiempo que estiraba un brazo y agarraba la cabeza de Cosima para acercarla a mí. ¿Cómo lo sé? Porque no pude cerrar los ojos, al igual que mi novia no pudo apartar la mirada de cómo Cosima abría la boca para empezar a "degustarme".
Solté un largo gemido, separándome de la boca de Emi mientras miraba directamente a la de gafas mientras Emi se deslizaba hacia abajo para ponerse al lado de ella, apartando más mis piernas si podían, y sacando su lengua para empezar a acariciar mi clítoris a la vez que Cosima.
La de rastas bajó y metió su lengua dentro de mí, y eso sí que nunca lo había hecho, y la de los ojos azules se entretuvo con mi clítoris. Maldita Cosima, ¡joder! Se separó de mí y se puso a mirarme pícara, mientras introducía un solo dedo dentro de mí, Emi estaba muy entretenida como para percatarse de la mirada que me echaba la de rastas. Arqueó su dedo dentro de mí, empezando a acariciarme el puñetero punto G al mismo tiempo que introducía otro más.
La maldecía internamente porque empezó a darme rápidas y muy precisas embestidas con sus dedos, mientras Emi succionaba mi clítoris y yo movía mis caderas hacia ellas. Y Cosima consiguió que me corriera en sus dedos volviendo a curvarlos. Mi novia abrió mucho los ojos apartándose de mi lentamente mientras pasaba su mirada de mí a una orgullosa chica con sus gafas aun puestas, que cogía distraídamente una de las copas y bebía un sorbo, a la vez que sacaba sus dedos de dentro de mí y los introducía ahora en la boca de Emi, que los aceptó gustosa.
Con sus dedos aun en la boca de mi chica escaló por mi cuerpo para besarme en los labios lentamente. Yo le mordí el suyo inferior, fuerte, por vacilar delante de Emi y ella me sonrió traviesa, porque sabía que le había pillado. Normalmente se entretenía más, pero yo ya había comprobado que sabía darme rápidos orgasmos si se lo proponía.
Acaricié su pecho con mi mano a la vez que hacía que Emi subiera también a mi boca comenzando a besarme mientras Cosima nos miraba. Y eran micro-expresiones, pero me percaté de ellas. A la de rastas no le gustaba ni un pelo cuando Emi me besaba, y ya me di cuenta el día que fuimos a verla tocar con su grupo. Sentí sus labios en mi cuello, mientras Emi seguía besando mi boca. Me sería tan fácil reconocer los labios de ambas tan solo con su simple roce en mi piel…
Entonces, sus dientes se hincaron en mi cuello haciendo que acabara soltando la boca de mi novia para gemir. Emi se quedó mirando cómo me mordía y besaba el cuello, y bajó su vista por el cuerpo de Cosima y lanzó sus manos hacia las caderas de ella para deshacerse de sus bragas. Enterró su mano entre las piernas de Cosima y se quedó quieta.
- Uh… esto es nuevo… - sonrió a la morena que se separó de mi cuello para mirarla con su gesto travieso.
- Sí… y muy reciente, solo una persona ha tenido el placer de tocarlo… - guiñó a Emi. Vale, nueva hipótesis, creo que solo ha aceptado lo del trío para soltar esas indirectas que solo significan algo para mí. - Me han dicho que en la lengua se siente muy bien… - Zorra.
Emi decidió que fuéramos a su cama, y nada más llegamos tumbó a Cosima en ella para empezar a devorarle la entrepierna mientras la otra soltaba gemidos de placer mirándome fijamente y agarrando el pelo de mi novia a la vez que movía sus caderas contra ella. ZORRA.
Empecé a andar sobre la cama de rodillas, para acabar sobre la cabeza de la de rastas, que me dedicó otra sonrisa traviesa al mismo tiempo que agarraba mi culo para atraerlo a su cara, pero no dejé que lo hiciera. Me quedé mirándola, levantando mi ceja, manteniendo sus manos contra el colchón tras haberlas quitado de mis nalgas, y fui bajando lentamente, tentándola, acariciando sus labios con mi intimidad y su lengua que salía a buscarme.
Gruñó y gimió al mismo tiempo al no conseguir lo que quería, y entonces decidí empezar un movimiento de caderas contra su boca, y no fui suave, para nada, ella no se quejó y empezó a lamerme como ella sabía mientras yo seguía concentrada en mi propio balanceo. En un momento miré hacia atrás para ver a Emi aun entre los muslos de la morena, y masturbándose a sí misma, ella también estaba desnuda ya.
Me levanté de encima de Cosima, y fui detrás de Emi tumbándome boca arriba bajo sus piernas, y le hice lo mismo que estaba haciéndole a la de rastas hace unos segundos, porque se arrodillo dejando de hacerle caso a la chica, que se sentó y noté su mano debajo de mi cara, penetrando a Emi con sus dedos. Escuché a mi novia gemir, mientras Cosima la penetraba y yo lamía su clítoris. Subí mi mirada sobre el colchón y vi la húmeda intimidad de mi amante, y subí un brazo para empezar a acariciar su piercing, escuchando un jadeo de su boca.
Empecé a colarme entre las piernas de Emi, subiendo hacia arriba, necesitaba morder ese accesorio que portaba el clítoris de Cosima, y hacer que se corra como ella había hecho conmigo. Las dos me miraban mientras subía, y abrí mi boca para empezar a lamer esa zona tan mojada de la de rastas, al mismo tiempo que acariciaba Emi con mis dedos haciendo que las dos soltaran un gemido.
Y tras un rato otorgándoles placer a las dos chicas, noté como una mano apretaba mi pecho, al mismo tiempo que Cosima dejaba de moverse sobre mí, al tener esa bolita de su pendiente entre mis dientes y tirar de ella escuchando y sintiendo su orgasmo. Y justo en ese momento Emi también lo sufrió. Acababa de darle un orgasmo a dos mujeres a la vez, parece que esto se me empezaba a dar bien.
De repente me encontraba entre esas dos mujeres, mi cabeza apoyada en el hombro de Cosima que estaba completamente pegada a mi espalda, y sintiendo los labios de Emi en mi cuello, que estaba frente a mí, también contra mi cuerpo. La de rastas también besaba mi cuello, bajando sus manos por mis costados, y haciendo que separara mis piernas para colarse entre ellas desde atrás.
Gimió con su boca abierta contra mi cuello mientras introducía dos dedos dentro de mí, y mi mano agarró su cadera, pegándola más contra mí mientras soltaba yo otro gemido. La mano de Emi bajó por mi vientre y también se coló entre mis piernas mientras me besaba en los labios.
No sabía lo que iban a hacer hasta que escuché a Cosima susurrarme en el oído que si me duele, paraban. Me quedé quieta notando otros dos dedos entrando dentro de mí, los de Emi. Respiré profundo y noté como la de rastas rodeaba mi cintura empezando a acariciar mi clítoris lentamente sobre la mano de Emi. Cuando dejé escapar el gemido de entre mis labios las dos empezaron, al mismo ritmo, a salir y entrar dentro de mí.
Una de mis manos seguía en la cadera de la de gafas, que aun no se las había quitado, y notaba en una de mis nalgas lo mojada que estaba, y la otra mano en el hombro de Emi, agarrándolo, mientras las tres seguíamos de rodillas en la cama y me penetraban con sus dedos. Mi chica volvia a besar mis labios, yo intentaba devolverle el beso como podía entre gemidos.
Los labios de Cosima se deslizaron por mi cuello hacia mi mejilla, besándola y, lo siento por Emi, pero necesitaba esa boca. Fue muy fácil girar mi rostro, y atrapar sus labios con los míos, soltar un gemido que ahogo su boca contra la mía. Mi mano subió hasta su nuca, acercándola más a mí para que me permitiera profundizar ese beso. Emi aprovechó para besar mi pecho, que con esa postura se alzó, permitiéndole un mejor acceso.
Empecé a gemir entre dientes, notando el sudor en mi frente, el sudor de Cosima en mi espalda, el sudor de Emi en mis pechos… No iba a aguantar mucho más, estaba siendo muy intenso todo, cuando entre las dos me agarraron porque mis piernas no podían sostenerme más en ese momento.
Me desperté por una sensación extraña en mi cuerpo. ¿Había sido un sueño? Giré mi rostro a mi izquierda para encontrarme a Emi durmiendo profundamente, y noté otra vez esa sensación extraña, que igual ya no era tan extraña y podía identificarla.
Me giré a mi derecha para encontrarme con los grandes ojos de Cosima mirándome fijamente en la oscuridad de la noche, se mordía el labio y su mano… su mano se estaba moviendo muy lento sobre mi intimidad. Abrí levemente mis piernas para darle más espacio, y me sonrío.
- Está dormida, ¿verdad? - me susurró muy flojito, yo asentí con la cabeza mientras seguía mirándola, no pude evitar jadear levemente cuando la yema de sus dedos empezaron a estimular mi clítoris. - Shhh… - su mano libre se puso sobre mi boca, ambas mirándonos muy cerca, cerré mis ojos un momento porque ahora me había penetrado con dos dedos, e iba muy lento, demasiado lento. - No podemos hacer ruido… no queremos que se despierte y me pille follándote… - yo negué mientras abría otra vez los ojos mirándola. - Me alegro de que estemos de acuerdo en eso… ¿Vas a estar calladita? - yo asentí antes de que soltara ya mi boca y pasara su lengua por mis labios echándose hacia atrás cuando quise besarla entreabriendo los míos.
Iba muy despacio, y menos mal, sino haría mucho ruido, porque estaba muy mojada. Me sonreía, sabía el poder que tenía sobre mí, arqueó sus dedos y tuve que morderme el labio, se me escapó un flojo gemido cuando su boca empezó también a besar mis pechos.
Y volvió a ponerse a mi altura, medio echada sobre mí, tapándome la boca, mirándome fijamente a los ojos sonriendo mientras su brazo iba muy lento mientras sus dedos entraban y los terminaba de penetrar con un movimiento seco. Murmuré un "oh, Dios" que no se escuchó contra su mano.
- Quién te toca mejor… ¿Yo o ella? - volvió a susurrar.
- Tú… - murmuré. - Tú la mejor… - pude apreciar su sonrisa otra vez mientras seguía moviéndose dentro de mí.
Y así estuvo hasta que sufrí un orgasmo muy potente, ¿habrá sido por el tiempo que estuvo haciéndomelo? Joder, no lo sé. Subió su otra mano a mi boca, y me miraba con mucho deseo, agitada. Yo sabía lo que quería, y quién soy yo para negarme a sus deseos.
Alguien tenía que limpiar esos dedos, ¿no?
Cosima se había ido después de otra sesión que tuvimos las dos solas, pero esta vez en el salón, y Emi me despertó con besos por la espalda, estaba contenta.
- Eres la mejor… ayer me sorprendiste gratamente… ¿Te gustó? - me preguntó cuando me giré para mirarla a los ojos, yo le asentí. - ¿No se te hizo raro? Tenía mis dudas… sobre todo porque es la hermana de Alison e igual se te incomodaba, pero sabía que Cosima había hecho estas cosas y que aceptaría.
- ¿Cosima ha hecho tríos antes?
- Yo creo que sí. ¿No se le notaba? Si ella llevaba el mando todo el rato, a parte, me ponía mucho cuando hacía que te corrieras, ya te dije que era muy buena en la cama. - empezó a besar mi cuello. - Parece que le gusta morder… - sus dedo pasó por mi cuello y me levanté para mirarme en un espejo de la habitación de Emi mientras la escuchaba reírse.
"Joder, Cosima…" me lamenté mientras me miraba en el espejo el moratón de mi cuello al mismo tiempo que me percataba que tenía otro en el pecho. Entonces escuché que la risa de Emi subía de volumen y me giré para verla mirarme la parte baja de mi espalda. ¡¿En serio?! Me giré para mirar en el espejo otro en una de mis nalgas. ¿Qué me pasa que no me entero cuando me hacen marcas? Obviamente todas eran de Cosima, Emi no mordía. Me iba a cargar a Cosima. ¿Y cuándo me mordió en el culo? Al menos Emi no parecía molesta con los moratones, es más, la idea de traer a la de rastas aquí también fue suya.
Llegué rápidamente a casa de Cosima, tras haberme dado una ducha. Alison me dijo que se iba a quedar en casa de Donnie, así que tenía excusa para no estar en casa, además, ¿qué hacía Cosima mordiéndome el culo? ¿Y por qué estaba tan molesta con eso? Y lo peor, lo que me atormentaba, ¿era una venganza para Emi?
Me abrió la puerta y, en un principio estaba seria, con un cigarro entre los labios, con sus rastas mojadas, una camiseta ancha y no estaba segura si llevaba algún pantalón puesto o iba en bragas, aunque recé para que no llevara nada.
Cuando me vio sonrió mientras expulsaba humo por la nariz mientras agarraba el cigarro con sus dedos, y le agarré de la camiseta haciendo que subiera hasta mí para poder besarla mientras entraba dentro de su casa. Cuando introduje mi lengua en su boca pude saborear la droga en su boca, y es que, realmente, toda ella era una droga para mí, pude oler su gel, toda limpia, y me encantaba.
- Mmmm… - rió suavemente, cuando solté sus labios, manteniéndola cerca de mí, seguramente estaría de puntillas en ese momento. - ¿Ya me echas de menos?
La llevé hasta el sofá y me puse sobre su regazo quitándome la camiseta ante su atenta mirada, y me incliné para volver a besarla, notando su mano por mi costado, quemando mi piel, la otra aun sujetando su cigarro.
Maldita sea por siempre, claro que le echaba ya de menos.
¡Hola! Sé que voy tarde hoy, pero bueno, sigue siendo Miércoles, así que bien.
¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido el famoso trío? ¿Qué creéis que pasará? ¿Qué teorías tenéis? ¿Dudáis de Cosima o realmente le gusta Delphine?
Gracias por los comentarios.
¡Nos leemos!
