Publico también el capitulo 11. Informo que hay 22 capítulos en total^^


Capitulo 11: Eterno.

No se ni cuanto rato paso hasta que alguien llamó a mi puerta y entró.

– ¿Neus? – Oí de Ben.

– ¡Ben! – Grité emocionada, algo que hacer.

– ¿Qué haces a oscuras? – Preguntó extrañado.

– Mi hermano… – Murmuré y el encendió la luz.

Ben entró y se sentó en la cama de enfrente, yo le expliqué lo que había echo mi hermano.

– Pobrecita. – Dijo riendo y mostré enfado. – ¿Cómo estas?

– Bien más o menos. ¿Y tu?

– Perfectamente.

– Menos mal… – susurré.

– ¿Estabas preocupada? – Dijo gracioso.

– ¡No! Quiero decir, bueno… un poco. – Dije apartando la mirada y él rió.

Nos quedamos en silencio. Otra vez a solas… Empecé a recordar lo de la otra vez. Pero no parecía tener intención de repetirlo.

– Gracias por salvarme. – Dije finalmente.

– No tienes que agradecérmelo. – Sonrió.

– ¿Por qué estabas ahí?

– Sentí deslizantes por esa zona y bueno… No estaba seguro pero sabia que estabas ahí y…

Ben se levantó y vino hacia mi. Se sentó delante de mi, al borde de la cama.

– No se que hubiera pasado si no hubiera… – Empezó a decir y callé sus labios con mi dedo. – Yo… Neus… Me alegro de que… Estoy contento que… Estaba preocupad… – Volví a callarle de nuevo con una risa.

– Hablar no se te da demasiado bien. – Reí y él suspiro. – Te dicho que puedo leer tus ojos.

– Es que yo…

– Además en estos momentos se te da mejor hacer otras cosas… – Dije sin mirarle.

– ¿Hum? – Dijo sin entenderme.

– Como… la otra vez…

– ¿Te refieres a…? – Lo callé esta vez con toda la mano, decir eso era demasiado vergonzoso.

Ben sonrió algo sonrojazo. Se sentó más cerca de mi y se acercó lentamente. Me alegra que me hubiera entendido.

Volví a ponerme nerviosa, esa sensación de nuevo. Ben me producía esa sensación. Sentir su respiración tan cerca de mi, que su olor me invadiera por dentro.

– ¿Esto es lo que querías…? – Dijo frenando cuando rozó mi nariz con la suya.

Yo no contesté, me daba demasiada vergüenza.

– Quiero que me contestes. – Dijo jugando pero yo no respondí.

Ben se acercó un poco más y rozó sus labios con los mios. Toda mi piel se erizó al momento y mi corazón paró un instante para luego seguir bombeando sangre.

– Quiero que lo desees aun más… Quiero que me desees más.

Eso me derritió alguna que otra neurona y recorrió todo mi cuerpo por dentro. Ben estaba dispuesto a seguir con el juego un largo rato. ¿Por qué quería hacerme sufrir de es manera? Quería que contestara… Que le digiera que quería que me besara.

– S–si… – Dije dejándole ganar.

– ¿Si que…? – Dijo con una sonrisa victorioso.

– Quiero que me be… – Me rendí pero no me dejo acabar.

Ben me besó en ese momento. Me quedé tan sorprendida que tarde un rato en reaccionar. Él había cerrado los ojos y yo lo hice también. No teníamos ni idea de cómo se hacia esto pero lo intentamos…

Subí torpemente mis brazos desde su pecho hasta su cuello y enredé mis dedos en su pelo, creo que era algo que quería hacer desde hace bastante.

Él paso sus brazos por mi cintura y me atrajo un poco más hacia él.

Continuamos con ese torpe beso, jugando con nuestros labios. Llenándome de mariposas cada vez que me rozaba. Era tan dulce, y tan suave. Tan delicado y romántico… Creí que iba a morir ahí, definitivamente quiero morir así. Podía oler su delicioso aroma mientras y rozar su nariz cuando hacíamos algún movimiento inexperto. Me costaba respirar pero quería seguir… Quería que fuera eterno.

– Esto… *cof cof* ¿Interrumpo?

La velocidad en que nos separamos creo que supero a la del sonido, incluso a la de la luz.

– Hola, Hal que sorpresa tu por aquí. – Dijo Ben, ¿disimulando?

– Si, bueno, la puerta estaba medio abierta y eso, y venia a ver como estaba Neus que Miquel me ha dicho que dormía pero… Veo que no, y que esta… bastante bien. – Dijo con una risa.

Me avergoncé, ruboricé, sonrojé y me abochorné tanto que tape mi rostro con la almohada. Oí a hal reir.

– Y esto... ¿quieres algo más?

– No la verdad, solo fastidiar. – Dijo y luego se fue.

– ¿¡Solo fastidiar!? – Dije irritada y tiré la almohada hacia la puerta y ben rió.

– ¿De que te ries? – Dije timidamente.

– De ti.

– Oh que bien. – Dije ironicamente.

– Me encanta cuando te pones tan nerviosa y te sonrojas. – Dijo y volvió a besarme.