Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P Hola de nuevo! Disfruten!
Capítulo 12 ― Las confesiones siempre son buenas, aunque dolorosas.
Era una mañana fría y lluviosa de Diciembre, las vacaciones habían comenzado ya, la mayoría de los alumnos del colegio ya se habían ido a sus casas para pasar las navidades en familia. Algunas excepciones eran dos niños de primer curso que se encontraban frente al fuego de la chimenea tratando de entrar un poco en calor.
Ron estaba en el sillón con las piernas sobre el respaldo y la cabeza para abajo tocando el suelo, apoyando su espalda sobre el asiento. Veía a Harry observar detenidamente las llamas.
Se conocieron al inicio de su primer curso, apenas unos meses atrás. Su amistad fue inmediata, algo les hizo sentir que encontrarían un verdadero compañero en el otro; su primer problema, que los metió en un castigo doble de una semana con el profesor Severus Snape, la persona mas odiada de toda la escuela y que para su mala suerte los odiaba a ellos por sobre todas las cosas y por un motivo que desconocían, ayudó a que su amistad se forjara con mayor intensidad.
Ron sintió como toda la sangre de su cuerpo llenaba su cabeza, logrando un fuerte dolor que lo invitó a sentarse de una manera correcta. Al final optó por quedar acostado sobre el sillón. Se quedó viendo a Harry, llevaba más de media hora entre sus pensamientos, ya era momento de distraerlo un poco, además de que quería darle algún conocimiento de su familia. Había una invitación que quería hacerle y que espera él aceptara, pero consiente de a lo que iría.
– Mis padres vendrán por mi en tres días, ya todos mis hermanos están en casa –Soltó Ron rompiendo el frío silencio de la sala– Todo en la casa se volverá un caos, solo espero que este año dejen en mi cuarto a Bill o a Charlie, no soportaría a Percy de nuevo –Agregó malhumorado, Harry se limitó a soltar una risita y a negar unas cuantas veces– El año pasado fuimos a Egipto a pasar la navidad con Bill. Para nada divertido. –Aseguró haciendo una mueca– Me alegró mucho ver a mi hermano –Aclaró–, pero no había nieve –Hizo un puchero antes de continuar– Aun así todo valió la pena por disfrutar las delicias que prepara mi mamá, son las mejores– Hizo una pausa saboreando en su recuerdo la comida casera– Siempre hay pavo, de hecho tres pavos –Precisó volviendo su vista a Harry, ya se había dado la vuelta para ponerle algo de atención– Tú sabes, para tooooda mi familia –Soltó una pequeña risita, Harry correspondió– Algún día tienes que probar el budín que prepara mi madre. Muchos dicen que es el mejor.
Hizo silencio un momento tratando de encontrar que más poder decir acerca de la navidad que le levantara el ánimo a Harry, aunque fuera un poco.
– Los gemelos se la pasarán todos los días gastando bromas, en especial a mí. Es un reverendo fastidio y mis padres los viven regañando, pero jamás aprenden. Para acabarla Ginny terminará ayudando en cualquier plan que tengan. –Harry levantó la ceja como pidiendo una explicación a esa última oración– Está algo furiosa conmigo porque vine a Hogwarts y ella aun tiene que esperar un año. –Explicó– No es demasiado tiempo, dado todo lo que ha tenido que esperar, pero es algo especial en todo lo que se refiere al tema de la escuela, que todos ya estemos…
– Ron… –Murmuró Harry cortando el monólogo que seguiría dando– ¿Puedo confesarte algo importante?
Ron se quedó observándolo un minuto, hablar de la navidad y desear confesarse de pronto, en definitiva no se relacionaban.
– Ya sabes que puedes contarme lo que sea Harry, por algo somos amigos –Contestó después de un minuto.
– Éste "lo que sea" no es como cualquier cosa que te pueda contar –Aclaró Harry levantando la vista para ver a Ron bastante desconcertado.
– Harry, no se a que…
– Esto es algo de seguridad nacional Ron –Replicó Harry al ver la renuencia a creerle.
– No juegues con eso.
– Es la verdad.
– Tienes once años, ¡Por Dios! ¿Cómo podrías saber algo de seguridad nacional? –Bufó Ron rodando los ojos y restándole importancia creyendo que ahora si que a su amigo le empezaba a faltar un tornillo.
– Siendo yo de importancia nacional y viviendo entre Agentes Secretos toda mi vida. –Soltó de pronto. Ron volteó su cabeza tan bruscamente hacia Harry que terminó por desequilibrarlo y acabó tendido en el suelo.
– Ouch –Exclamó Ron volviendo a sentarse en el sillón y viendo como Harry soltaba una sonrisa divertida, se sobó parte de la espalda– ¿Qué dijiste?
– Exactamente lo que escuchaste.
Ron no estaba totalmente seguro de creerle, es que simplemente era tan extraño, no es como que hubiera tantos niños de once años que fueran parte conocedora de una organizada red de agentes secretos que protegían a la nación. Pero tal vez eso explicara los hombres misteriosos que iban por Harry cada cierto tiempo, o que de pronto desapareciera.
– Si hipotéticamente yo te creyera, y repito, si hipotéticamente lo hiciera ¿A qué te refieres con eso de que eres de importancia nacional? ―Preguntó Ron temeroso, no es como que todos los días se enfrentara a una situación así.
– A que lo soy, pero no te lo puedo decir hasta que jures que todo lo que escuches de mi boca quedará entre nosotros dos –Harry tenía una mirada decisiva al sentarse en el piso frente a Ron.
– Si fueras protegido por el servicio secreto, ¿no significa eso que no le puedes contar nada a nadie? –Preguntó ante lo obvio.
– A nadie que no conozca, no. A ti ya te conocen de todas, todas –Respondió Harry sonriendo y asintiendo teatralmente.
– ¿De todas, todas? –Repitió Ron confuso.
– Hicieron bastantes investigaciones acerca de tu familia –Ron escuchó, pero soltó una mueca de incredulidad seguida por una sonrisa de suspicacia– Tú padre trabaja en la esquina de la calle diez y quinta en Londres como reparador de cualquier mecanismo eléctrico, de lunes a sábado de nueve hasta la hora que decida irse; tú madre se queda en casa haciendo las labores, tu hermano mayor…
Harry ya estaba de pie recorriendo de un lado a otro de la habitación nombrando las ocupaciones y horarios de toda su familia y levantando un dedo a cada nombre que daba. Su exactitud era impresionante, incluso algunas cosas ni siquiera Ron las sabía. Se quedó en total estado de shock ante cada mención que no pudo hacer un solo movimiento en los minutos que tardó todo el discurso.
– Y tú… –Alzó el cuarto dedo de su segunda mano, pero se quedó callado un segundo y dejó de contar con los dedos– Bueno tú ya sabes tú rutina y tú vida, no veo el por qué de repetirla.
Se dejó caer en el sillón, a un lado de Ron, esperando a que este saliera de su trance.
– ¿Cómo… cómo…? –Tartamudeó Ron sin poder terminar de formular la pregunta. Todo empezaba a parecer verdadero. Ciertamente el secreto de Harry no sería como cualquier tontería de niños de su edad.
– Los Agentes Secretos tienen sus fuentes –Respondió Harry sabiendo la pregunta sin formular– Y sus maneras de espionaje –Agregó con una media sonrisa en el rostro, para después tomar una postura formal y adentrarse en el tema que quería tratar– Ron, ¿puedo confiar en ti?
Ron tragó saliva, de todas las cosas que sabía escondía Harry, en su mente jamás se encontraron las palabras Agentes Secretos. Pero, ¡¿qué diablos?!, antes de todo Harry era su amigo, su mejor amigo.
– Sí –Respondió simplemente, pero bastante seguro.
Harry suspiró aliviado y sonrió tranquilo.
– Me alegra mucho, porque la verdad siento que podemos llegar a ser muy buenos amigos, pero para eso necesito que sepas la verdad sobre mí –Suspiró sonoramente– Es una historia bastante larga.
–Tenemos toda la noche –Aseguró Ron seriamente como pocas veces.
Durante un minuto completo el silencio volvió a reinar en el lugar. Harry parecía querer esperar hasta tener todos los recuerdos nítidamente y acomodar todo lo que quería decirle.
– Hace nueve años… –Un silencio escalofriante fue roto por la voz de Harry haciendo un eco en la habitación– mi padre era un Agente Secreto. Él y sus dos mejores amigos formaban el mejor equipo de Espionaje de toda Inglaterra; eran llamados para las más peligrosas y secretas misiones. Mi madre, por otro lado, era una de las mejores científicas que había dentro del Servicio Secreto de Inteligencia, de hecho, estaba por convertirse en directora general del área de ciencias químico-biológicas de todo el Servicio. –Sonrió recordando buenos tiempos, pero su mirada se ensombreció casi de inmediato– En una misión, el equipo de mi padre se enteró de las extrañas desapariciones que decenas de científicos de diversos países estaban sufriendo. Les llevó cerca de seis meses su investigación hasta dar con su paradero. Fueron secuestrados por una perversa pseudo-persona que se hacía llamar a si mismo Lord Voldemort –Ron tragó saliva, se escuchaba un nombre maligno. Harry hizo una mueca y apretó los puños duramente ante el recuerdo– Puede que no lo conozcas, pero en el bajo mundo es como el amo y señor de todo. Tiene toda una red organizada de malandrines, o "Mortífagos" como él los llama, para apoderarse de la paz de todas partes.
Se puso de pie y caminó hacia la chimenea. Tomó un fierro y avivó las llamas.
– El equipo de mi padre se dispuso a encontrar su escondite para conocer sus planes. Fue un arduo trabajo que los condujo hasta un pequeño pueblo Ruso donde encontraron todo un laboratorio de investigación por completo montado y también encontraron a los científicos, pero fue demasiado tarde, todos estaban muertos. –Su voz no tuvo ningún cambio ante la situación de la muerte, parecía conocerla profundamente– Solo encontraron las investigaciones por las cuales fueron secuestrados. Se llevaron todos los archivos y muestras que encontraron. Mi madre fue la encargada de revisarlos. Encontró que la muestra resultante de todas las investigaciones de los científicos, no más de veinte mililitros de una sustancia verde, era un arma biológica capaz de matar a las personas de todo un pueblo entero. –Tiró el metal que sujetaba a un lado de la chimenea sonoramente– Mi madre fue la encargada de la investigación de esa sustancia y unos días después de empezada, Voldemort quiso recuperar su descubrimiento mortal.
Se dirigió de vuelta al sillón y después de tomar asiento pasó una mano por su cabello revolviéndolo bruscamente. Ron estaba completamente en silencio. Hasta ese momento todo parecía un relato literario, no parecía verdadero, pero tenía que serlo, Harry no jugaría con algo así.
– Todo fue un completo desastre. –Reanudó su relato– En el laboratorio estaban mis padres y yo cuando Voldemort llegó. Yo tendría como dos años. Trataron de escapar, pero fue demasiado tarde. –Suspiró cerrando los ojos conteniendo su sufrimiento– Mi madre me escondió en un rincón del laboratorio antes de que Voldemort se diera cuenta de mi precencia mientras los acorralaba a ellos. Mis padres sabían que no había escapatoria, Voldemort solo tenía una idea en mente: recuperar su descubrimiento, no le importaría matar a dos insignificantes personas. Mi padre lo supo desde un principio. Trató de luchar queriendo protegernos, quería que por lo menos nosotros sobreviviéramos. Luchó todo lo que pudo, pero no fue suficiente, no lo fue… –Una lágrima rodó por su mejilla, apretó los puños y golpeó sus rodillas– Murió de un disparo tratando de salvarnos.
Sus puños, sus labios y sus ojos se mantuvieron contraídos durante algún tiempo. Su dolor parecía haber salido mayormente en los últimos segundos.
– Mi madre –Continuó unos minutos después–, vio las dos opciones. Uno: tratar de huir y seguramente morir en el intento; si era así, él conseguiría lo que quería. Dos: deshacerse de esa arma mortal, y alejarla de él para siempre, porque si llegaba a caer en sus manos se podría convertir en la destrucción del mundo. –Harry oprimió sus ojos con sus dedos por debajo de sus lentes obligándolos a dejar de llorar– Quiero pensar que eligió la opción correcta. –Dijo volteando hacia Ron.
Ron no pudo evitar bajar la mirada ante esos ojos de dolor que mostraba Harry. Su madre había elegido la opción de morir.
– Dejó caer el recipiente contenedor el cual se partió por completo en dos. Como te podrás imaginar, Voldemort enfureció. Disparó cuatro veces contra mi madre. –Los ojos de Harry no podían evitar humedecerse de nuevo, todos sus intentos de mantener sus lagrimas dentro era en vano– ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! –Imitó el sonido de un arma de fuego– Yo era muy pequeño, cierto, pero a pesar de que lo repitan una y otra vez y traten de decir que son recuerdos implantados, sé que el sonido de cada bala y los gritos de mi madre están en mi cabeza y no se borrarán nunca –Apretó los puños fuertemente hasta que sus uñas se incrustaran en la palma de su mano.
Ron quería decir algo, lo que fuera que calmara a Harry, odiaban no saber qué decir. Odiaba tener 11 años, en ese preciso momento lo odiaba. No supo hacer más que poner una de sus manos sobre el hombro de Harry y darle un apretón.
Harry sonrió nítidamente antes de continuar.
– El laboratorio estaba lleno de agentes químicos y sustancias para nada estables. Los nuevos disparos llegaron hasta uno de ellos provocando una explosión, y después de esa sustancia fue otra y otra hasta ocasionar una explosión en cadena –Ron tragó saliva, aparte de todo lo que vivió se le agregó una explosión. ¡DIOS!– Voldemort salió corriendo de ahí antes de que el humo de los químicos inundaran todo su sistema. Yo por mi parte no pude salir, no había alguien quien me sacara.
Ron se quedó con la boca abierta. ¡¿QUÉ?!
– Me encontraron varias horas después. La única consecuencia visible en mí fue esta cicatriz –Guió sus dedos hasta su frente, Ron siguió el recorrido. Era una cicatriz por la cual tuvo curiosidad desde siempre, aunque nunca preguntó. Su forma de rayo era única y curiosa– Me hicieron estudios y al parecer fui vulnerable a todos las sustancias que inhalé, incluso al mismo veneno que Voldemort tanto quería conseguir. Durante varios años siguieron haciéndome estudios para comprobar que ninguna sustancia hubiera entrado en mi cuerpo. Nunca encontraron nada.
Respiró profundo y se hizo para atrás tratando de sentir el respaldo del sillón y tranquilizar su cuerpo, los recuerdos siempre lo desplomaban.
Ron soltó una gran cantidad de aire de sus pulmones repentinamente, lo habían retenido sin que él se percatara. Agitó la cabeza varias veces, todo lo que tenía que procesar su mente parecía no ser cierto. Pero lo era, tenía que serlo, aunque su cerebro de once años no pudiera captarlo.
– Y… entonces… –Su voz sonó extraña, incluso para él mismo; su garganta pareció haberse quedado seca ante el miedo– Vol…Voldemort… ¿Qué pasó con él? –Fue la primer y única interrogante que quiso hacerle a Harry, ya bastante confesión tenía por una noche.
– Al parecer él quedó infectado y lleva años tratando de conseguir una cura –Soltó frotando sus ojos por debajo de los lentes, estaba cansado, no recordaba cuanto mal le hacía pensar en todo su pasado, su vida.
Ron volvió a mantener el aire en sus pulmones.
– ¿Cómo trata de conseguirla?
Harry dejó sus ojos en paz y se apoyo sobre sus rodillas.
– Tratando de raptar a quien logró salir ileso de esa explosión de químicos.
– ¿A ti? –Soltó Ron frunciendo el entrecejo. ¡No debía estar hablando en serio!
– No, a otra persona.
Ron se perdió en esa parte.
– ¿Otra persona? –Repitió.
– Sí –Se incorporó y caminó unos pasos.
– Pero tú dijiste que solo estaban tú y tus padres…
– Eso fue lo que se pensó.
– ¿Entonces?
Harry estaba con el codo apoyado en la encimera de la chimenea. Volteó por encima de su hombro.
– Tal vez algún día puedas conocer esa otra historia.
Harry hizo un amago de sonrisa para aligerar todo el ambiente. Ron suspiró y trató de tranquilizarse para aceptar todas las revelaciones que había tenido en un día.
– Harry… –Soltó en un susurro.
Harry exhaló aire a la espera de que continuara el interrogatorio enfocado a él.
– ¿Quieres venir a pasar las navidades a mi casa? –Preguntó logrando que Harry frunciera el entrecejo. Algo ahí no estaba cuadrando según lo que él planeaba.
– ¿No hay otra pregunta relaciona a mí que quieras hacerme? –Frunció la boca, estaba confundido..
– Millones –Aseguró Ron y Harry sonrió, eso era lo que esperaba.
– Hazlas –Pidió Harry, necesitaba que Ron calmara todas sus dudas para poner ser realmente amigos, sin secretos y sin el miedo que pudiera tener ante los secretos.
– La verdad, no es importante el quién seas ni tú pasado. –Confesó Ron calmado– Aquí lo único importante es que eres mi amigo y punto –Afirmó.
– Ron, creo que para ser amigos deberías de conocer quiénes son los que viene por mí cada dos meses, deberías de saber lo que yo pueda decirte acerca de qué es lo que tengo que hacer en esa semana ausente, a dónde voy… en fin, tantas cosas. –Confesó sabiendo las preguntas que las personas normalmente hacen al escuchar su relato. Lo ha contado tantas veces antes, tantas necesarias veces, pero esa fue la primera vez por la que realmente luchó para que le permitieran revelar su secreto ante alguien.
– Harry, si son necesarias saberlas, las sabré. –Confirmó Ron– Por ahora solo hice una pregunta que aun no respondes. –Reclamó.
– Pides que pase las vacaciones de navidad contigo por lo que acabo de contarte –Afirmó realmente dolido.
– Por si no te diste cuenta, el que haya empezado a hablar de mi casa, mi familia y todo eso era hacia un fin –Harry alzó la ceja incrédulo– Invitarte, esa fue siempre la razón. Solo quería ponerte al tanto de mi familia un poco. Pero dado que conoces más de ellos que yo. –Sonrió– Bueno, nos saltamos esa parte. Ahora, ¿quieres venir a pasar la navidad conmigo y mi familia? –Renovó la pregunta y se puso de pie.
Harry estaba mas que sorprendido con la propuesta. Lo meditó un momento. Definitivamente eligió a la persona correcta para convertirse en su mejor amigo.
– ¿Estás seguro? –Preguntó dándole la opción a echarse para atrás.
– Por mí no habrá ningún problema, claro que si no quieres dormir en un pequeño cuarto en el tercer piso conmigo, pasar una navidad un tanto helada y sufrir con las muy posibles travesuras de mis hermanos, lo entenderé; pero si te apetece jugar en la nieve, conocer a toda mi familia y pasar una navidad muy a lo Weasley, entonces ven –Le tendió una mano para que se levantara– Te aseguro que amarás la comida de mi madre, es la mejor. No es que me queje de la comida de aquí, sabes que me encanta comer, pero la de mi madre… es estar en otro universo –Casi se le caía la baba de tan solo recordar los sabores que su paladar tanto ansiaba.
La sonrisa de Harry decía mucho más de lo que las palabras pudieran hacer. Rápidamente se levantó y salieron rumbo a la dirección para anunciar que por primera vez disfrutaría de una navidad con una verdadera familia.
Aun recordaba nítidamente ese día de hacía casi seis años, ese momento marcó en definitiva el inicio de su amistad. De su grandiosa y valiosa amistad. Con el paso de los años fue conociendo mas acerca de la vida de Harry en torno a los agentes secretos, incluso ya conocía a algunos; Sirius Black y Remus Lupin eran los mas apegados a Harry y por ello también llegaron a serlo de Ron; era dos tipos muy interesantes, Lupin con su inteligencia y Sirius con su destreza en el combate.
Pero en ese momento no estaba para hablar nada que tuviera que ver con Harry directamente, quería saber exactamente la relación que lo unió a Hermione de una buena vez y por todas.
El silencio había reinado en la sala por casi un cuarto de hora, Ron trataba de poner las cosas claras en su mente antes de preguntar. Su mente exigía tener una explicación lógica a todo el comportamiento de sus amigos, pero también le hacía otra pregunta a si mismo ¿Por qué quieres preguntar?
Era incapaz de responder esa simple pregunta con claridad puesto que Hermione solo se estaba convirtiendo en una buena amiga y nada mas. Aunque lo de la biblioteca…
– Ron, ¿Quieres preguntar de una buena vez, por favor? –Exigió Harry al detestar el silencio de la sala.
Ron hizo una mueca y apoyando sus brazos en sus piernas entrelazó sus manos.
– Harry, somos amigos ¿verdad? –Harry alzó la ceja confundido, después hizo una mueca intentando no reírse.
– Después de mas de seis años juntos, varias visitas con Dumbledore, millones de castigos juntos con Snape, veranos enteros en tu casa… –Hizo una pausa y se quedó pensando– Somos hermanos, Ronald cabeza hueca Weasley –Los dos se correspondieron con una sonrisa.
Se hicieron unos segundos de silencio antes de que Ron continuara.
– Entonces tenemos bastante confianza para que no nos guardemos secretos importantes ¿verdad?
– Así es –Ron sonrió, Harry había caído y ahora tenía que responder.
– Entonces cuéntame. –Pidió impacientemente.
– ¿Qué quieres que te cuente? –Preguntó nervioso Harry, repentinamente parecía que el color se había extinguido de su cara– Si te refieres a lo que pasó en la cafetería, te juro que yo no planeé hacerlo, pero ella se acercó, yo me acerqué, nos acercamos y pues…
– ¿De qué demonios hablas Harry? –Interrumpió Ron totalmente perdido de la conversación.
– Eh… de nada –Una risita nerviosa lo delató, era muy obvio que algo había hecho, pero antes de que Ron pudiera interrogarlo, continuó– ¿Qué quieres que te cuente?
Ron clavó su mirada en Harry, había algo que quería evadir, enseguida se enteraría si era acerca de ella.
– Hermione… –Susurró tratando de captar la reacción de Harry, que simplemente suspiró aliviado.
– Ah… de ella. –Se quedó callado pasándose la mano por su revoltoso cabello, sonriendo algo intranquilo.
– Entonces… ¿me contarás? –Preguntó impacientándose.
– No sé, Ron, es la vida de Hermione por la que me preguntas, una vida que no estoy autorizado a decirte.
Ron gruñó palabrotas que Harry no pudo ni siquiera comprender, aunque tampoco trató.
– Solo dime la parte en la que entras tú. En verdad que su relación es demasiado… estrecha –Soltó para ver que podría sacar de ello.
– Mmm, creo que te puedo contar sobre la relación que tengo con Hermione.
Sacó de su cartera una foto que le entregó a Ron. En ella había dos pequeños de algunos ocho años; el niño, con un vaso en la cabeza queriéndolo pasar por un gorrito de fiesta, tenía un pequeño pastelito, que apenas cabía en una de sus manos, con una vela en el centro y lo ponía frente a la niña de cabello castaño enmarañado quien sonreía feliz dispuesta a soplar la velita.
Ron alzó la ceja pidiendo una explicación.
– Yo tenía ocho y ella estaba cumpliendo nueve, como te podrás dar cuenta –Explicó Harry señalando a la niña y entonces la reconoció. Vio la mirada de esa dulce niñita, cómo no reconocerla, si eran unos grandes y brillantes ojos marrones que nunca podrían abandonar su memoria.
– Me doy cuenta –Dijo Ron ya que Harry se había quedado callado viendo fijamente a la foto y sonriendo perdido en sus recuerdos.
– La conozco desde que teníamos algo así como un año, y a los dos años nuestra vida se entrelazó con una situación similar, por ello los del SIS nos mantuvieron juntos y prácticamente crecí con ella. –Se quedó pensativo unos segundos con la mirada perdida en la fotografía– Mas bien yo vivía con los Granger. Esa sería la perfecta descripción.
Ron se quedó callado unos segundos. Vivían juntos, se criaron juntos, eso podría una relación de romance ¿no?
– ¿Fue tu novia o algo parecido? –Preguntó.
– ¡No! –Harry parecía descartar por completo esa posibilidad, hizo una mueca de desagrado y frunció el entrecejo.
– ¿No hubo algo parecido a eso?
– No.
– ¿Seguro?
– Segurísimo.
– ¿Lo juras?
– ¡Ron, ya! –Exclamó Harry aventándole un cojín que tenía en su espalda– Creo que dejé las cosas claras.
– Esta bien, pero que malhumorado estás –Hizo una mueca de fastidio, no había escuchado su juramento– ¿Dónde estaban? –Preguntó observando nuevamente la fotografía antes de que Harry la guardara.
– Estábamos en Estambúl… creo –Vaciló tratando de recordar el lugar exacto. Después de viajar por todo el mundo es difícil recordar todo con exactitud y menos recuerdos de hacía casi diez años atrás.
– ¿Qué hacían ahí?
– Seguramente estábamos escapando –Harry sonrió sin mayor explicación, decir escapando debía dar muchas respuestas.
– Y escapaban porque… –Dejó la frase al aire a la espera de que Harry pudiera completarla.
– Lo de siempre… –Cortó la frase de pronto– Yo no puedo confesar eso –Sentenció, Ron a regañadientes asintió, pero se quedó pensativo unos minutos.
Harry, durante nueve años antes de entrar a Hogwarts, siempre tuvo un motivo en específico por el cual escapar: que Voldemort no se enterara que él había sobrevivido. ¿Sería acaso esa la misma razón por la que Hermione escapaba con él?
– Harry, la razón por la que escapaba… ¿era Voldemort? –Preguntó concretamente, no quería irse por la tangente ni nada por el estilo, esperaba que así le contestara él.
Harry se quedó observándolo fijamente mientras el sonido de las brazas de la chimenea, al romperse, se escuchaba.
– Sí –Respondió simplemente regresando su vista al frente y agachando la cabeza– Pero su historia es más complicada que la mía.
– ¿Puedo conocerla? –Preguntó tímidamente Ron, sabía muy bien que esas cuestiones normalmente requerían un protocolo que seguir.
– Eso lo tiene que decidir ella. Debe de confiar en ti para que te lo diga –Ron sonrió de medio lado. Eso iba a estar muy difícil si se la vivían peleando.
– No creo que eso sea posible –Dijo Ron suspirando.
– Yo no estaría tan seguro de tu negativa. –Ron alzó la ceja. Harry lo veía detenidamente mientras sonreía– Hermione puede ser algo efusiva durante las peleas que mantiene, pero normalmente es porque tú has hecho algo incorrecto y siempre lo hace con bases lógicas que peleará hasta ganarlas –Ron lo meditó un segundo, Harry tenía razón, solo que a él le encantaba sacarla de quicio y continuar peleando– Aquí al único que le encanta pelear aunque no tienes la razón es a ti.
– Bueno, pero…
– Y eso es realmente perfecto. –Interrumpió Harry– No te imaginas lo reconfortante que es verla sonreír mas veces de las que recordaba y simplemente por pelear. –Ron no pudo evitar que sus orejas empezaran a sentirse un poco calientes por el comentario– Ron… –El tono de voz cambió mas agudamente y serio de lo que antes estaba, Ron sabía que lo que seguía no iba a ser algo bueno– quiero pedirte que obtengas más de esas sonrisas en el tiempo que ella se pueda quedar aquí…
– ¿A qué te refieres? –Cortó Ron procesando de inmediato la última frase.
– A que ella difícilmente pasa mas de dos meses en un mismo lugar. Normalmente las cosas se ponen pesadas después de ese tiempo, más si sus padres están lejos.
– ¿Estás diciendo que ella en un mes probablemente… se irá? –Preguntó temeroso de la respuesta. No quería que se fuera.
– Desafortunadamente, así es. Por eso cada que puedo le muestro que soy feliz de que esté aquí –Volteó a verlo con una sonrisa nostálgica en los labios– Después de esta "visita" no se cuándo podré volver a verla. Normalmente me entero que está en tal país cuando ya va rumbo a otro. –Sonrió con tristeza, Hermione era su hermana, no de sangre, pero su hermana y así seguiría por siempre– Por eso tú debes decírselo.
– ¿Decirle qué?
– Que te gusta. –Harry fue bastante directo en su afirmación, pero es que no había tiempo de hacerle entender con manzanitas a Ron ese hecho que había entendido claramente con dos minutos que permaneciera junto a él viéndolo observar embobado a Hermione.
Ron se quedó sin contestación viendo un punto fijo en la chimenea abriendo y cerrando la boca. Hermione no le gustaba, claro que no, no podía gustarle la más mandona, exigente y desarreglada persona de todo el colegio. El hecho de que tuviera una linda sonrisa que lo hacía sentirse bien, un carisma que afloraba de ella algunas veces contagiándolo, que se pelearan por cualquier estupidez o que tuviera una mirada tierna y dulce que lo derretía totalmente. No, esos no eran motivos para poder asumir que Hermione le gustaba.
– Claro que no me gusta. –Aseveró Ron después de varios minutos en silencio.
Harry solo sonreía, Ron por siempre sería un cabeza hueca, al parecer tendría que intervenir para apresurar un poco las cosas.
– ¿Entonces no te molestaría que alguien fuera con ella a la fiesta de navidad, que bailara toda la noche con ella y cuando todo acabara la… besara? –Harry se había puesto de pie y apoyándose en la pared del inicio de las escaleras trataba de reprimir una sonrisa. Puso sus brazos a la altura de su pecho. La respuesta sería algo interesante.
Que alguien la llevara al baile… bueno, podría soportarlo. Estaba en su derecho a decirle que sí a quien deseara.
Que alguien bailara con ella toda la noche… era algo pasable. Ron no tendría por qué ponerse ni un poco celoso, no había motivo.
Que alguien la besara… Sus puños se tensaron y una mueca se incrustó en sus labios, junto con una mirada asesina en su rostro. En definitiva nadie era demasiado bueno como para poder tener el privilegio de probar el exquisito sabor de los labios de Hermione. Aunque él solo lo haya probado dos segundos estaba seguro que era devastador. Y no permitiría que alguien tuviera oportunidad de hacerlo. No, no y definitivamente no.
– Harry, tú no puedes permitirlo.
– ¿Por qué no?
– Pues porque… porque… porque según como veo eres como su hermano así que no puedes permitir que cualquier imbécil la bese.
– Que sea su hermano, no quiere decir que gobierne sobre su vida y sus decisiones.
– ¡Claro que si! –Contradijo alzando su pecho.
– No soy un hermano a lo Weasley, Ron –Apuntó comenzando a subir las escaleras.
– Oye, espera, tengo una idea –Dijo Ron sonriente.
No era la mejor idea del mundo y tampoco una que le agradara demasiado, pero si serviría para evitar que alguien indebido la besara, lo diría.
– Haber, señor brillante, ¿Cuál es tú plan? –Preguntó incrédulo.
– Pues muy simple, tienes que llevarla tú al baile –Se paró del sillón, fue junto a Harry sonriendo y le palmeó la espalda.
– Sabes Ron, esa es la mayor estupidez que he escuchado en mucho tiempo –Ron borró su sonrisa del rostro– Hay dos motivos bastante importantes por lo que tú idea es una idiotez.
– Te escucho. –Concedió Ron rodando los ojos.
– Uno: –Levantó su dedo índice para enumerar visiblemente sus motivos– yo ya tengo pareja, dos:…
– Espera, espera –Interrumpió Ron agitando sus brazos enfrente de Harry para pararlo– ¿Tienes pareja?
– Tendré. –Aseguró moviendo la cabeza nerviosamente. Si todo salía como pensaba, conseguiría a la única chica con la cual quería ir al baile– Número dos…
– ¿Quién es?
– No te interesa.
– Claro que si, ¿Quién es?
– No te diré. Número dos: –Alzó un segundo dedo evitando escuchar las exigencias y suplicas de Ron, junto con las también amenazas de que le dijera– Quien debe ir con Hermione eres tú.
– ¡¿QUÉ?!
– Ya me escuchaste, tú –Apuntó con su dedo sobre el pecho de Ron amenazadoramente– Y será mejor que te apresures a pedírselo, idiota. Hay mas de una docena que ya se lo han pedido, no eres el único que se ha dado cuenta de Hermione, eso porque no es alguien que pase desapercibida y menos si lo único que hace en clase es levantar la mano cada dos segundos.
– Pero… pero…
Ir con Hermione… De nueva cuenta la imagen que apareció en su cabeza cuando recién escucho del baile, se formó de nuevo. Él con un elegante traje, el gran salón decorado maravillosamente, las puertas majestuosamente abiertas a la espera de su entrada del brazo de Hermione impecablemente hermosa, como solo ella podría estar.
Cuando acordó Harry ya había subido las escaleras rumbo a su cuarto.
Tal vez, después de todo, ir con Hermione al baile no sería un simple deseo, podría ser una realidad.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Hermione llegó a su dormitorio rápidamente, prendió la luz y se arrojó a su cama de inmediato. Tomó el sobre entre sus manos y empezó a abrirlo lentamente con una enorme sonrisa incrustada en sus labios; estaba feliz, realmente feliz.
Dentro del amarillento sobre había dos cartas. La primera, una hoja maltratada, mal doblada y algo manchada con lo que parecía ser salsa de tomate; la otra, una pequeña hoja de papel que parecía haber sido escrita a las carreras.
Optó por leer la más pequeña primero.
Eran una letra que conocía bastante bien y que también se alegraba de ver, unos garabatos algo ilegibles de la inconfundible letra de Tonks.
Hola Hermione, te iba a entregar la carta mañana que te vea. (porque te aviso, mañana iré a hacer el chequeo), pero Harry se enteró de mi llegada y de lo que traía; dijo que estarías muy feliz si lo tenías cuanto antes, así que por eso se la di. Espero que disfrutes el contenido y nos vemos mañana.
PD: perdón por la mancha en la carta de tus padres, la traía en la bolsa y pensé que era una servilleta, lo siento.
Hermione sonrió brevemente, tomó entre sus manos la segunda hoja y con parsimonia temblorosa la desdobló. Fueron cuatro movimientos necesarios para extender en su totalidad esa arrugada hoja que seguramente había viajado durante bastantes horas en el bolsillo de Tonks, pero no le importaba lo maltratada que estuviera, sus palabras eran lo que quería conocer.
La perfecta letra, ortografía y singularidad de su madre se alzaba desde las primeras líneas de la hoja.
Hola princesa.
Me alegra que Tonks vaya a visitarte, aunque el motivo no es mucho de mi agrado, los índices que marcaste hace unos días no me gustaron para nada.
Pero mejor no hablemos de cosas desagradables, vayamos a lo interesante.
¡Que alegría! Tienes a Harry contigo. Algo me decía que la insistencia de Tonks porque fueras a esa escuela no era precisamente porque la conociera de antes, siempre noté algo raro, y mira… ¡tuve razón! Pero estoy fascinada y sea el motivo que sea el que te haya llevado ahí nos alegra mucho.
Tú padre me pide que te diga que estuvo haciendo memoria y que tienes razón, la biblioteca de Hogwarts es mayor en tamaño y en variedad que la Biblioteca de Austin.
Y esa niña Ginny, nos han mostrado fotos de ella y de su familia aquí en el SIS, parece que los tenían desde que comenzó su amistad con Harry, la verdad me parece una encantadora familia. Aunque tu padre no esta muy a gusto con el chico Weasley. Según informes de algunos agentes casi te ahoga en la fuente, ¿es eso verdad? Mira, tu padre lo quería ir a buscar en el instante en el que se enteró para enseñarle que nadie se mete contigo. Pero luego le dijeron que la fuente solo tenía algunos treinta centímetro de hondo y se tranquilizó.
Yo no quise ir allá enseguida, simplemente quería mandarle una advertencia de que se comportara. No fue para tanto.
Lo último estaba con un tipo de letra distinto y la frase la hizo sonreír, su padre indudablemente jamás cambiaría.
Siento los dedos marcados. Tú padre está arreglando el nuevo motor que ideó para el nuevo auto de escape y creo que está utilizando disel con algún material peligroso, porque el disel no es verde, ¿verdad? Lo cierto es que por ahora no quiero preguntar.
Hermione observó los restos verdes de las huellas de su padre, pero se perdían tras todas las demás manchas que tenía.
¡Oh! Los chicos mencionaron que pronto habrá un baile de navidad, como me gustaría estar cerca. Tendríamos que ir a comprar un vestido, tocado, zapatas… oh cielos ¡zapatos! algo bastante importante en el atuendo. Pero mira que estamos demasiado alejadas una de la otra. ¿Irás? Espero que si, estará Harry, seguro te alentará a ir. Y será muy divertido, ¿tienes pareja? EL chico pelirrojo no está tan mal, tiene uno hermosos ojos azules que…
Ni se te ocurra. Ve con Harry.
No le hagas caso, no le agrada la idea de que vayas con un "chiquillo" que él no conoce. Y además, porque en tu carta dijiste que era un… ¿tormento? A mi no me lo parece. Tiene una linda sonrisa, deberías observarla. Se nota más cuando está cerca de ti.
Por último te informo de algunas cosas importantes. Los avances se manifiestan como el agua de un lago en plena llovizna.
Te queremos mucho. Tonks ya viene. No respondas, no sabemos si estaremos aquí cuando ella regrese.
Te enviamos un millón de besos y abrazos. Si, incluso el terco de tu padre a quien no le gusta darlos.
No es que no me guste, pero tu madre se la pasa dándolos cada dos segundos, perdón por no querer ser tan expresivo como ella. Pero un beso para mí adorada princesa, sí.
Bueno el sentimentalismo de tu padre sale a flote, pero no te acostumbres, solo está así porque te extraña. Nunca nos habíamos separado tanto…
Cuídate, suerte en tu baile y que te diviertas, te queremos mucho. Saluda a Harry de nuestra parte, dile que lo extrañamos mucho también.
Hermione no sabía si llorar, reír o ambas por la emoción contenida. Hasta en las cartas sus padres hacían de las suyas. Pero los adoraba, simplemente los adoraba. Releyó varias veces la carta sintiendo a cada palabra más cerca de sus ellos.
Se quedó cerca de diez minutos tirada boca arriba en la cama y con una enorme sonrisa en el rostro. Era bueno saber de sus padres, ya los extrañaba mucho, pero todo fuera por su seguridad.
"Los avances se manifiestan como el agua de un lago en plena llovizna" Releyó por décima vez esa parte, significaba que aun tenían que esperar para saber si los experimentos habían dado los resultados que querían.
Suspiró fuertemente y entre los recuerdos de la sonrisa de su madre y los ojos profundos de sus padres se quedó por completo dormida.
--
Un sonido insistente que repicaba fuertemente en su oído la hizo abrir los ojos.
El despertador de su mesa conjunta a la cama la hizo despertar. Con un golpe lo apagó y de inmediato se sentó en la cama, algo cayó al suelo de entre su ropa; tomó las dos hojas del suelo, la carta de Tonks y la de sus padres, sonrió ampliamente, no había sido un sueño.
Leyó de nuevo la carta de Tonks, ese día la vería y estaba muy feliz por ello, pero debería tener mucho cuidado de que no se le saliera decir nada acerca del hurón Malfoy.
Eso le hizo recordar cierta nota que tenía que destruir.
Se levantó de la cama y tomó su mochila, no era bueno que el recado de Malfoy aun anduviera por entre sus cosas, peligro y a Tonks le daba por revisar sus cosas en busca de "algo sospechoso" y definitivamente no sería para bueno que encontrara eso.
Empezó a rebuscar entre su mochila, sacó todo lo que guardaba ahí, pero el cuaderno de matemáticas no apareció. Hasta que algo en su cabeza se prendió. Se llevó una mano a la boca para acallara la sorpresa.
¡Había dejado el cuaderno de matemáticas con Ron para que estudiara!
Tenía que tener ese cuaderno en sus manos lo más pronto posible. Definitivamente lo necesitaba en sus manos ¡YA!
Salió apresurada al baño para cambiarse, recuperaría ese cuaderno de inmediato. Solo esperaba que su mala suerte no se involucrara en esa situación y Ron hubiera leído ya la nota.
Continuará…
para lanzar insultos, golpes, recordadas de... (uds saben) o para decirme que a pesar de rehacer todo esto me mandan un chocolatito o un beso, o ya de perdis un ron para mi solita xD siempre pueden hacerlo a través de un review, lo harán¿?
Cuidense, nos vemos.
XOXO
rosa . chocolate
