Dbz y sus personajes no me pertenecen
Capítulo 11
Restregó sus celestes ojos con el dorso de la mano, cuando se sintió totalmente despierta movió la cabeza a un lado para poder ver la hora en su reloj el cual estaba encima del buro, era casi las ocho de la mañana, se dio una ducha rápidamente y vistió con ropa cómoda, salió de su habitación y hecho un vistazo a su abuelo el cual perecía dormir plácidamente entre las sabanas, la joven se marchó hacia a la cocina a preparar algo para desayunar.
Hizo un sándwich con jugo de naranja, la verdad eso era por mientras, iría a despertar a su abuelito para que comiera algo y no estuviera con el estómago vacío mientras ella iba al pueblo a comprar alimentos pues prácticamente la alacena se encontraba vacía. Puso el plato y el vaso de cristal en una charola para llevárselo a su abuelo.
Cuando llego a su habitación toco lo puerta de madera, se le hizo raro que su abuelo aun no estuviera despierto, generalmente él era el que se levantaba más temprano, pero ultimadamente parecía algo cansado, suponía era la edad, al no escuchar respuesta alguna entro a la habitación y llamo a su abuelito dándole los buenos días como de costumbre, dejo la charola en el buro al ver que no contestaba, movió a su abuelo para que despertara pero nada, en ese punto a la peliazul ya se le había hecho un nudo en la garganta.
- ¿abuelito? - su voz salía temblorosa y sus ojos se empezaban a poner cristalinos, lo movió, pero su abuelo nunca abrió los ojos por mas intentos que hiciera, regalo una caricia en el rostro del hombre el cual le había criado ya no se sentía nada cálida, se sentía fría y estaba muy pálido, ya no se pudo contener más y rompió en llanto abrazando a su abuelo. Parecía una niña desconsolada y perdida, ahora se podría decir que se encontraba totalmente sola, su abuelito se había encargado de su crianza y lo quería como a nadie, tardo unos minutos en reponerse. Se levantó y limpio sus lágrimas, pero por más que las limpiara estas no dejaban de brotar como si de un manantial se tratase.
salió de la habitación tambaleante, se sentía totalmente devastada, débil y sin ánimos, jamás se había sentido tan mal, tan inútil ¿Cómo es que pudo haber pasado eso estando ella en la casa?.
Salió de su casa en busca del señor Roshi necesitaba de su ayuda y apoyo, además él era muy sabio de seguro podría ayudar y dar palabras de consuelo, no quería sentirse sola, no de nuevo como cuando sus padres murieron…
…
-¿Bulma?- pregunto el anciano bastante desconcertado al ver a la chica tan mal –pasa Bulma ¿Qué te sucede? ¿Por qué estas así? - la joven solo lo abrazo muy fuerte y Roshi correspondió tratándole de trasmitir alivio para que la joven peliazul pudiera tranquilizarse
-mi abuelo- en cuanto escucho esas palabras se congelo completamente, tomo a la chica por los hombros y la separo para que le mirara a la cara
- ¿Qué sucede? - pregunto temiendo lo peor, pero al ver la expresión de la chica y como sus lágrimas volvían a brotar lo comprendió –Krilin- llamo mientras hacía que la peliazul tomara asiento y ofrecía un vaso con agua para ayudar a que se cálmese
Cuando el joven presencio la escena se quedó sumamente impresionado, jamás había visto a la peliazul así, siempre era alegre, una mujer con carácter fuerte, parecía que veía a otra persona
-hazte cargo de ella, en seguida vuelvo- el solo pudo asentir, sintió empatía por la peliazul
-oye- toco el hombro de la joven pretendiendo darle consuelo –no sé lo que te suceda, pero ya verás que se solucionara- ¿acaso eso se podía solucionar? Pensó tristemente la peliazul ya un poco más calmada
-vamos acompáñame a casa- suplico la chica de cabellos azules, el joven obedeció y al llegar encontraron al señor Roshi saliendo de esta
-¿a dónde va?- pregunto, su voz salió muy a fuerzas
-al pueblo, tengo que hacer una llamada- la joven asintió
-espere… iré con usted- entro a la casa rápidamente y busco el número de Vegeta en la agenda telefónica, cuando lo localizo arranco el pedazo de papel.
-vamos- dijo cuándo salió de la casa, su voz sonó ronca después de haber llorado tanto pero ya se le notaba más tranquila, aunque en el interior se encontraba destrozada y abastecida, durante en camino una que otra lagrima traicionera brotaban de sus ojos y la desesperación amenazaba con hacerse presente nuevamente, pero la peliazul trataba de controlarse, necesitaba estar lo más tranquila posible, ya había llorado necesitaba buscar un poco de tranquilidad, respiro profundamente mientras pensaba que sería de ahora en adelante, como salir o como curar esa profunda herida.
…
- ¿Bulma? – se extrañó al oírla, se escuchaba algo alterada y como si hubiera llorado un buen rato - ¿qué sucede? – pregunto algo preocupado, le fue inevitable sentirse así
-bien, voy para allá- la peliazul no le quiso decir que era lo que le pasaba, solo dijo si podía acompañarla, a lo cual no se pudo negar, suspiro pesadamente y ahora que podría estar aquejando a la joven de ojos celestes.
Se cambió rápidamente y salió por su caballo, le era más cómodo andar en caballo que en un carro, el camino a la casa de Bulma no era el más indicado para un carro además de que era una excusa para pasar un poco de tiempo con el gran animal.
No tardó mucho en llegar a la casa de la peliazul, cuando llego ato al caballo a un árbol como era costumbre cuando iba a visitarla, se asomó un poco hacia la casa pero se veía que no había nadie, alzo una ceja en señal de extrañeza, estaba debatiéndose internamente en entrar o no, cuando estaba a punto de ir a tocar la puerta escucho los pasos de varias personas venir, volteo de reojo y vio como la peliazul venia acompañada de un anciano y un enano
El aspecto de la peliazul era sumamente vulnerable, sus ojos se notaban rojos e hincados por el llanto, y traía un semblante triste y desanimado, camino en dirección hacia donde venía la chica, la peliazul al verlo lo único que atino hacer fue abrazarlo muy fuerte, cosa que tomo totalmente desprevenido al azabache, más sin embargo no la separo de su cuerpo, solo correspondió al abrazo tratando de darle un poco de consuelo, estaba algo incómodo por los espectadores que tenia
-buenos días joven- saludo Roshi
-buenos días- contesto el pelinegro mirando tanto al anciano como a Krilin, la peliazul se separó del cálido cuerpo del moreno, para dedicarle una sonrisa demasiado forzada y triste -¿Qué sucede?- en seguida noto como se volvieron cristalinos los ojos de la peliazul mas no lloro. Se separaron un poco del grupo
-mi abuelo Vegeta…- por el semblante de los demás pudo deducir de que se trataba
-… lo siento- le dio un apretón suave en el brazo, se sintió mal por la chica, al fin y al cabo, era su única familia. Noto como el señor mayor se acercó a donde se encontraba con la peliazul, suponía quería decirle algo, así que dejo a la peliazul un momento y fue al encuentro con el anciano.
-Vegeta te pido de favor que te lleves a Bulma de aquí, le hace daño estar en este lugar, solo sería en lo que sacan el cuerpo de su abuelo- se sorprendió un poco al escuchar su nombre, pero suponía que la peliazul les habría contado, el solo asintió –cuida de ella por favor-
-bien, puede estar tranquilo-
…
Se encontraban sentados en un pequeño restaurante local del pueblo, se le hizo algo difícil convencer a la peliazul para que se retiraran del lugar, pero al final lo consiguió con algo de trabajo, desde que había llegado la peliazul solo había estado jugando con su comida, se la quedó mirando fijamente por unos momentos, estaba físicamente pero mentalmente no, parecía que estaba en otro mundo, no le gusto verla así era algo extraño pues si de él dependiera haría algo para hacer que Bulma estuviera bien y poder apaciguar un poco de su dolor.
-come-
-no tengo hambre- contesto desanimada
-necesitas alimentarte- la peliazul suspiro pesadamente
-ya lo sé… pero en serio que no lo puedo evitar- confeso con la voz a punto de quebrarse
-piensa que tu abuelo ahora está en un mejor lugar Bulma, sabes muy bien que él siempre quiso tu felicidad y bienestar, así que trata de llevar lo mejor posible esta pérdida- el joven no sabía qué hacer, era pésimo dando consejos o tratando de consolar, pero por alguna extraña razón había tratado de hacer que la peliazul se sintiera mejor, sentía un dolor al verla tan abatida pero no lo quería reconocer y hacia pasar como simple incomodidad
La peliazul bajo la mirada observando la comida fijamente, Vegeta tenía razón su abuelo lo único que quería era su bienestar y felicidad, pero le era inevitable estar triste porque lo único que le quedaba en esta vida le fuera arrebatado, suspiro con cansancio, trataría de sobrellevar esa triste ausencia lo mejor posible, tomo el tenedor y comio un poco de la comida, no tenía nada de hambre con lo que había pasado se le quito el apetito, solo pudo comer un poco.
-Vegeta gracias por acompañarme en estos momentos- el azabache solo asintió, esta algo más tranquilo después de verla ingerir, aunque sea un poco de alimento
-creo que es hora de que regresemos- comento la chica
-¿segura?- la peliazul asintió y sonrió sin ganas, el moreno saco un billete y dejo en la mesa del local al ver como la chica se levantaba lo cual hizo que su entrecejo se frunciera, es que no tenía ni un poco de paciencia, suspiro dejando otro billete por si acaso y procedió a acompañar a la peliazul
…
Estaba desconcertada después de lo que le había dicho el señor Roshi, tendría que viajar a la capital del oeste, pues su abuelo había dejado un testamento el cual se le daría información viajando hasta ese lugar, no se encontraba en buen momento para viajar sola, por lo que le pidió de favor a Vegeta si la podría acompañar, además de que el viajaría al mismo lugar para arreglar asuntos de la universidad o al menos eso era lo que el moreno le había comentado. El joven acepto, por lo que había pasado con el fallecimiento del abuelo de la peliazul pospuso el vuelo, esperaría a la ceremonia y entierro del señor para irse con la chica y bueno como ya era mayor de edad no tendrían ningún problema.
-¿Dónde pasaras la noche?- pregunto el moreno a la joven, no estaba seguro de dejarla sola
-con el señor Roshi y Krilin- al notar la preocupación y duda en esos ojos tan difíciles de leer sonrió un poco –les aprecio mucho, los conozco desde que era niña- se quedaron un rato en silencio, ambos hundidos en su propio mar de pensamientos
-el vuelo sale dentro de 3 días- la peliazul asintió mientras extendía un papelito con la dirección del despacho al que tendrían que ir
-¿sabes dónde es?- levanto la mirada de papel para mirar los ojos de la chica, estos no destellaban como normalmente lo hacían
-…si- miro el papel una vez antes de devolver a la chica
-me gustaría que me acompañaras mañana-
-no tenías que pedirlo- la joven de cabellos azules sintió como una calidez se expandía dentro de ella al escucharlo decirle eso, era reconfortante saber que su novio estaba ahí con ella en los momentos difíciles -¿a qué hora será?- pregunto refiriéndose a lo de su abuelo
-temprano, a las 10- Vegeta asintió, tomo mano de la chica y apretó un poco, ambos miraron la unión de sus manos notando el contraste de tonos de piel, el de ella era blanca y delicada y la de él era de un tono bronceado bastante agradable, eran tan diferentes, pero encajaban tan bien.
-debo de irme, vamos te acompañare a casa de Roshi- la joven asintió y acepto la ayuda de vegeta al extenderle la mano para ayudarle a levantarse, a pesar de la barrera que pusiera entre las personas con ese carácter y forma de ser, ella sabía que era un gran hombre
-nos vemos mañana- se despidió la peliazul cuando llegaron a la casa del señor Roshi, el moreno asintió –Gracias- detuvo cuando estuvo a punto de dar la media vuelta para retirarse, el hombre solo volvió a asentir, pero esta vez mantuvieron un contacto visual mucho más cálido, tratando de trasmitir lo que las palabras no podían
…
Abrió los ojos con cansancio, era la primera vez que viajaba en avión a los pocos minutos se quedó dormida, miro a un lado y noto que el moreno tenía un libro entre sus manos, más sin embargo no lo leía pues su vista estaba fija en un solo punto de la pagina
-¿falta mucho para llegar?- pregunto mientras se recargaba en el hombro del joven hombre, justo en ese momento una voz anuncio a todos los pasajeros que el avión aterrizaría en cinco minutos aproximadamente
-ahí tienes la respuesta-
-¿Qué lees?- no espero respuesta del moreno pues ya estaba leyendo, solo leyó un párrafo para darse cuenta de que el libro trataba de economía, no le llamaba tanto la atención así que decidio cerrar los ojos
-no te duermas- le alerto moviendo un poco el hombro para que la chica no se durmiera
-no lo hago- recordó como Vegeta había estado todo ese tiempo presente le acompaño a la ceremonia de entierro de su abuelo, brindándole apoyo y compañía, sonrió pues tenía a un gran hombre a su lado, pasaron unos pocos minutos para que el avión aterrizara lo cual la peliazul agradeció internamente.
Después de recoger sus maletas, Vegeta había pedido un taxi ya había hecho una reservación en un hotel, no quería que su familia conociera a la chica, aun no era el momento.
Durante el camino la chica miraba atentamente por la ventana, nunca antes había estado en una ciudad y de cierta manera casi todo lo que miraba le sorprendía, los edificios eran enormes y sus estructuras increíbles, los automóviles algo que en el pueblo casi no me miraba y bueno los vehículos que se miraban eran mayormente para trabajar la tierra o camionetas viejas, dejo escapar un suspiro cuando termino de analizar todo su entorno
Miro a su izquierda y noto como el moreno tenía los ojos cerrados y el entrecejo más relajado sin dejar de fruncir completamente, como si el hombre hubiera sentido la pesadez de su mirada abrió los ojos para encontrarse con la mirada celeste de la chica la cual al verse descubierta se sonrojo levemente, acción que le causo gracia a Vegeta
Una vez que llegaron Vegeta pago al conductor y saco las maletas, le había prestado una maleta a Bulma y según lo que le había contado la chica el señor Roshi era el que había ido a recoger algo de ropa a la casa de la joven pues está aún no se atrevía a entrar a la casa pues le causaba cierta tristeza, era como echarle sal a la herida
Paso a recepción, dio su nombre, firmo y recibió las tarjetas de las habitaciones, le ofreció una a Bulma la cual tomo rápidamente, cuando llegaron le indico cuál era su habitación la cual quedaba justo al lado de la suya las había elegido juntas, la joven de cabellos azules asintió y entro a la habitación, el entro a la suya dejo la maleta al pie de la puerta se sentó en su cama y reviso algunos mensajes, uno de su hermano preguntándole si había llegado bien, contesto con un simple si y el otro era de Lapis preguntándole si se quedaría en casa de sus tíos, Lapis había viajado antes que el por obvias razones, no alcanzo a contestar cuando escucho algunos toques, se levantó a abrir la puerta, alzo una ceja cuando noto a la peliazul con la maleta en la mano
-¿puedo pasar?- en respuesta él se hizo a un lado permitiéndole el paso a la habitación
-pensé que querías una habitación aparte- soltó como si fuera lo más lógico del mundo
-es que me siento sola y tengo algo de miedo- lo último lo susurro con algo de vergüenza, ¿miedo a que? No sabía con exactitud, tal vez a que Vegeta también la abandonara a su suerte, suspiro y sacudió la cabeza por la idea absurda -lo siento-
-no te disculpes- tomo la maleta de la chica y la hizo a un lado, poniéndola junta a la suya –estoy algo cansado, si no te importa iremos mañana- refiriéndose a el asunto del testamento, Bulma asintió a decir verdad ella también se encontraba sumamente cansada y a demás ya era algo tarde, observo la hora en el reloj que Vegeta le había regalado, eran las cinco de la tarde, frunció el ceño, aunque quisieran ir ya no les daría tiempo
Se sentó en la amplia cama al notar como el moreno ingresaba al que suponía era el baño, a los quince minutos salió, levanto la mirada y se maldijo inmediatamente, lo que sus ojos miraron era la piel morena expuesta y húmeda del hombre el cual solo llevaban una toalla alrededor de su cintura, noto los músculos de su abdomen, trago saliva y volteo a otro lado algo avergonzada, el moreno lo noto de inmediato pues las mejillas sonrojadas eran tan evidentes en un tono de piel tan claro como el de ella
-me daré un baño- anuncio la chica tratando de escapar de la incómoda situación, antes de entrar al cuarto de baño tomo su maleta y se la llevó consigo pues ahí traía toda su ropa
Cuando salió del baño miro a la cama donde el moreno se encontraba plácidamente dormido o eso era lo que parecía, llevaba un pantalón de dormir con una playera (la cual se la había puesto para no hacer sentir incomoda a Bulma), se quitó la toalla que envolvía su cabello, fue hacia la ventana a observar un poco las luces de la gran ciudad, la cerro inmediatamente pues sentía algo de frio, miro de nuevo en dirección al moreno, se preguntó si no tenía frio.
camino hacia el con cuidado de no hacer ruido, toco suavemente su frente la cual estaba tibia contrario a lo que ella pensaba pues estaba algo fresco el clima, deposito un suave beso en la amplia frente suplicando no despertarlo, a los pocos minutos ella se acostó a un lado de él, abrazándolo de la cintura en busca de calor corporal pues él estaba muy tibio y ella algo fría, tomo una sábana y la acomodo para que los cubriera a las dos.
…
Hola chicos ¡feliz año nuevo a todos!
Bueno en el capítulo de hoy se avanzó bastante supongo que ya saben para donde va todo esto ¿no?, el siguiente cap deseo hacerlo largo en caso de que no me dé tiempo lo dividiré en dos partes y si, ya se viene la boda.
se me complico mucho plasmar el dolor de Bulma, pero di mi mejor esfuerzo.
Saludos y agradecimientos a:
-Reading Pixie
-Gabyhdzv
-Calay
Muchas gracias por dejar su opinión, acepto sugerencias y críticas constructivas, lamento errores ortográficos y ya saben nos leemos en el próximo cap
