Roommates

By: Vainiella

N/A: People! Para el ultimo Yamato's POV –Recuerden que por capitulo son 4 POVS- si pueden tengan preparado lo siguiente: Métanse en Youtube y escriban "Muse – Madness", harán click en el video que dice (Lyric Video). Si quieren una mejor experiencia para esa escena les recomiendo que escuchen la canción apenas lean la estrofa "Puedes ser infinitamente feliz, o hundirte en el más insólito infierno.". No les escribo la dirección porque FFnet me las borra –Joder-, pero igual seguro la consiguen si siguen los pasos anteriores. Ahora sí, nos vemos abajo!


Capítulo 12

"Amor"

-Cuando amas algo déjalo ir… Si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue-


| Mimi |

Enterré mis dedos en la almohada, ahogando el sollozo en está mientras un remolino de cuchillas desgarraban mi garganta en el acto

No estaba segura de qué hora exacta era, y tampoco era que me importaba, pero según por el silencio y la siniestra paz que reinaba en el apartamento calculaba que era bien entrada de madrugada, el momento perfecto para derrumbarme en mis aposentos sin que nadie se entere. Llevaba llorando y lamentando mi existencia desde el momento en que ingresé a mi habitación, escapando de cualquier compañía con la excusa de un fuerte dolor de cabeza… Lo cual tenía cierto matiz de certeza. Mi desespero por estar sola y así no seguir conteniendo las lágrimas me habían estado matando y no fue hasta hallarme totalmente sola que pude largarme a llorar a moco tendido como cual adolescente despechada. Era un alivio que mi amiga tuviera demasiadas cosas en la cabeza como para darse cuenta de mi estado, o incluso Tai, que solo tenía ojos para Sora en aquel momento.

Pero, bien, ¿Qué he hecho de malo para tener un karma como este? ¿Es que en mi otra vida fui una arpía descorazonada que comía niños? Por más que intento no logro comprender como es que la vida ha sido tan injusta conmigo últimamente… Sé que hay peores situaciones que la mía, por ejemplo la de Sora, que está en algo terriblemente devastador, pero quizás todo lo que me ha estado ocurriendo se deba a que soy una egoísta. Una perra traicionera y egoísta. Es decir, no estaría llorando en estos momentos si no me hubiese acostado con una persona fuera de mis límites… Miyako me lo advirtió, y yo fui muy tonta por no hacerle caso.

Cerré los ojos con fuerza, soltando un nuevo llanto desgarrador pero lo suficientemente controlado para que nadie más lo oiga.

La única persona que intentó seguirme tras decidir esconderme en mi habitación fue Yamato, ¡Pero, JA! Como si ahora tuviera el derecho de pisar por donde yo he camino. Inmediatamente me detuve en donde sabía que ni Sora y Tai podían vernos, y tras dedicarle la mirada más fría y mortal que pude, le dije con voz contenida:

-Nunca te perdonaré por esto.

Y nunca lo perdonaría. Después de todo… Estaba así por culpa de él.

Sentí como mi alma cayó a mis pies tras haber escuchado de sus propios labios la más insólita y pura verdad. En sus ojos no lograba notar ni un atisbo de broma, más que ello, me miraba con una clara certeza en sus palabras. Yo no podía dudar de su respuesta porque tanto Matt como Sora no me lo permitían, el primero con una latente amenaza circulando en sus ojos azules y la otra por ser ignorante del dolor que me carcomía a velocidad de la luz. No era ni el momento ni el lugar para pedir explicaciones, y lo único que me quedaba era escuchar… Y sufrir.

-Vaya, es una excelente noticia- comentó entre sorprendido y aliviado Taichi, sacándome de mi estado catatónico. Lo miré tratando de hallar la tristeza en sus ojos luego de haberlo disimulado bastante bien con su voz, pero tal fue mi sorpresa de encontrarme que realmente parecía aliviado…Y aquello era porque Sora había vuelto. Para él lo único que importa es la felicidad de su mejor amiga.

-Chicos, es mejor que se sienten…

Todos miramos a Yamato sin comprender el tono mortífero de su voz. A pesar de sentirme morir en ese instante observé a Sora tratando de hallarle lógica a la completa ausencia de su sonrisa y del brillo de sus ojos. Esto me puso alerta, pues fue fácil descubrir que algo malo ocurría… Pero el vacío que embargaba mi pecho era persistente, gritándome que escapara de ahí cuanto antes, lejos de él. Pensé inmediatamente en una excusa, ¿Dolor de cabeza? ¿Tengo que ir al baño? ¿Los marcianos atacan y debo salvar al mundo? Mi cabeza estuvo maquinando en ese segundo mil y un excusas, sin importarme lo tontas que suenen.

-Y-Yo… Debo ir a un lugar…

Pero por supuesto no se puede tener expectativas de una situación tan lamentosa como la mía.

-Mimi, es algo importante…- dijo Sora mirándome con intensidad, logrando que mis defensas flaquearan –Necesito hablarles de algo delicado.

Me senté de nuevo en el sofá, más que por obedecer a mi amiga, fue por el miedo por saber aquella cosa delicada.

-¿Qué ocurrió?- Tai en lugar de sentarse redujo la distancia entre ella y él, tomando su mano y con la clara preocupación en su voz. Yamato se alejó de ambos para recostarse en la pared más próxima, y al ver su rostro lleno de angustia el picor en mi corazón aumentó aún más –Sora…

Takenouchi miró a Taichi con los ojos repentinamente rojos y poblados en lágrimas. Mordió sus labios tratando de contener el llanto pero de una forma alarmante se aferró a su mejor amigo, rompiendo a llorar con sollozos descontrolados y logrando que me levantara del sofá al contemplar a mi amiga en tan terrible desespero.

-¡Sora!

-¡¿Qué demonios ocurre?!- preguntó Yagami hacia Yamato con urgencia, consolando torpemente a mi amiga. No tardé en alcanzarla y tratar de calmarla. Rápidamente al reconocer mis acaricias soltó a Tai para envolverme en un fuerte abrazo, ahogando su llanto en mi hombro -¡Yamato, dime por Kami que no la has dejado embarazada!

Ahora fueron mis piernas las que temblaron, sintiendo unas repentinas ganas de vomitar al pensar siquiera en aquella posibilidad.

Matt soltó una risa seca, tomándose la frente con expresión dolorosa.

-La mamá de Sora tiene cáncer.

Pero todo se vino abajo al escuchar aquello, y es que jamás nos imaginamos algo como eso.

Tai y yo observamos atónitos a Matt, no creyendo en lo que nos decía. Cáncer, cáncer. La palabra retumbaba en mi cabeza sin hallar cabida en ella. Separé a Sora de mi cuerpo para mirarla fijamente y así confirmar si lo que nos dijo su novio era verdad o mentira, pero, oh, la vida es absurdamente cruel, y tanto Taichi como yo dejamos de respirar cuando contemplamos los ojos vacios de Takenouchi. Yamato nos dijo la verdad.

-¿Cáncer?- salió de mis labios en un hilo de voz.

Sin poder reponerme de la noticia, Tai tomó mi lugar como consolador arrebatándome a Sora de mis brazos para ahora abrazarla protectoramente, ahogando sus sollozos contra su pecho mientras acariciaba continuamente su cabeza aún con la confusión pintada en sus ojos color chocolate. Yo tampoco entendía nada, pues no hace mucho había visto a Toshiko y la había notado bien. Con un resfriado, sí, ¡Pero jamás me imaginé que tendría cáncer por Kami! Tapé mis labios ahogando un lamentoso quejido al visualizar a la madre de Sora con aquella enfermedad mortal. Ahora todo tenía sentido, la ausencia de apetito, el malestar, el por qué pasaba todo el día sentada en el sofá o en la cama… Aquello no era gripe pasajera, oh no, era cáncer. Toshiko tenía cáncer.

-¿Cómo es posible?- preguntó Taichi mirando a su mejor amigo. Sora poco a poco lograba calmarse.

-Toshiko fue hospitalizada desde hace un par de días, fue diagnosticada con cáncer Hepático- observé con dolor como Matt prensaba la mandíbula tras decir aquello… Por un momento olvidé todo lo que hubo entre nosotros, olvidé sus besos y sus palabras llenas de amor. Todo eso por un breve instante pasó a formar parte de un trasfondo, porque el sufrimiento que destilaba su presencia radicaba con mis recuerdos, un pasado innecesario –La única cura sería un trasplante de hígado.

El rostro se me desfiguró.

-¿Qué?- gemí atormentada. Un trasplante no estaba entre las mejores posibilidades, mucho menos para una mujer entrando a los 50 –Eso no puede ser, ¿Qué hay de la quimio? ¡Hay tratamientos para ello!

-Está…muy avanzado…- dijo Sora con voz ronca, pero lo suficientemente calmada para poder hablar –La quimio solo serviría para darle más tiempo mientras esperamos un trasplante… Está en la lista…pero dada a su situación…

Ya, no hizo falta que dijera más. Todos guardamos en silencio. Estábamos en alguna clase de pre-luto, y aunque deseábamos con toda nuestra alma que lo peor solo sea una posibilidad y no un hecho, en el fondo una vocecita nos decía que no había esperanza, y que nos estábamos enfrentando a una batalla perdida.

-Yo sé que…se necesita un milagro pero…- respiró profundamente, tomando la mano de Taichi y luego la mía –Voy a luchar igual, junto con madre… Pero no puedo hacer esto sola- sonrió tristemente, rompiendo en pedazos mi corazón –Por favor, no me dejen sola en esto…

Pero justo en ese instante un sonido peculiar en la puerta de mi habitación me sacó por completo de mis turbosos recuerdos, alertándome. En mi habitación reinaba el más completo silencio y noté a pesar de la oscuridad como la manilla de mi puerta era girada suavemente provocando un agudo chirrido por su antigüedad. Estaba consciente de que las lagrimas aún recorrían mis mejillas y que estaba demasiado débil emocionalmente como para lidiar con alguien en ese momento, sin embargo esperé que todo fuera producto de mi imaginación, pues como bien dije antes ya era bien de madrugada y, juzgar por la paz que había en el apartamento, todos dormían como si Maléfica los haya hechizado con el sueño eterno… De hecho, pensándolo bien, ahora mismo me vendría de lo mejor un sueño como aquel. Uno que ni con un beso despertaría, porque en este siglo no había príncipes sino sapos disfrazados con armadura.

La puerta fue abierta suavemente, y gracias a la luz de la luna que atravesaba mi ventana pude percibir con poco detalle quien era mi visitante…

Y en ese momento deseé haber cerrado la puerta con llave.

-Matt…

Una ráfaga de alivio y felicidad corrió por mis venas para luego ser súbitamente sustituido por el dolor y la desconfianza. De un brinco me senté en la cama sin dejar de mirarlo ni un segundo, sin importarme ser tan descarada en mi renuencia con su inesperada visita. Nos separaban tres metros de distancia y mis manos palparon el borde de la cama por si debía alejarme más que eso, sentía que de solo acercarse podría dejar de respirar, y no era para menos, siendo la principal causa de mi desgracia minutos antes.

En medio del silencio y la tenue penumbra que nos rodeaba contemplé con un ardor en el pecho cada parte de él. Era imposible no apreciarlo, más aún cuando vestía únicamente unos pantalones azules de pijama dejando su tonificado y delgado torso al desnudo. Lo peor de todo era que mi subconsciente es lo suficientemente traicionero como para hacerme pensar en lo guapo que es a pesar de haber sido una persona horrenda conmigo. No es nuevo el que Matt sea tan jodidamente apuesto, y eso que la oscuridad opacaba casi todas sus cualidades físicas como lo es el brillo sedoso de sus rubios cabellos o lo anchos y varoniles que eran sus hombros y espalda. Me mordí los labios tratando de contener el suspiro que amenazó con salir de estos, humillándome por no poder siquiera controlar como mi cuerpo reaccionaba de solo verlo.

Pero todo se fue al demonio cuando vi como tras entrar cerraba la puerta tras de sí, mirándome fijamente desde su lugar. Mi corazón gritaba por recibirlo gustosa, pero mi mente por una vez en mi vida tuvo su respectiva cordura, devolviéndome a la vil realidad en donde yo sufría y odiaba a Matt por lo que me había hecho, una realidad en la que me encontraría sola por siempre.

-¿Q-Qué rayos haces aquí?

Él no dijo nada, volviendo aun más tenso el ambiente.

-Te he hecho una pregunta, Yamato- su silencio persistía, enfadándome. Al ver como bajó la mirada al suelo supe que seguía siendo el mismo cobarde de antes, terminándome por hervir la sangre -Venga, no abriste la boca para hacer feliz a Sora pero sí la abriste para que los ratones te comieran la lengua- no tuve pena de escupirle aquello, ácida, mirándolo como si observara a una pobre lacra arrastrándose en el suelo. No obstante, algo en mis palabras le animó a mirarme, y ver como el brillo ya no se hallaba en sus ojos tuve que tragar seco.

-Necesitamos hablar…

-No necesitamos hablar sobre nada- respondí cortante, incomoda al notar como reducía la distancia entre mi cama y la puerta. Me puse en guardia por si debía levantarme y salir de la habitación si era necesario –Todo me ha quedado tan claro como el agua, así que ya no es necesario que vengas con explicaciones.

-Por favor, necesito que me escuches, Mimi- dijo en un susurro repleto de ruego, como si a mí me quedaran ganas de escucharlo –Sé que te he fallado, pero la mamá de Sora tiene…

-Cáncer, lo sé. Fui bruta por creerte pero no soy sorda- lo miré severa –Ahórrate las explicaciones, Yamato. Ahora, ¿Puedes marcharte? A diferencia de ti algunos sí queremos dormir.

-¿Dormir?

Por un momento creí que de verdad se marcharía pero, ah, que equivocada estaba. En menos de un segundo había reducido la distancia entre nosotros hasta sentarse a mi lado, en la cama. Casi pego un salto como si repentinamente las sabanas quemaran como magma.

-¡Matt, he dicho que…!

-Lo último que hacías era dormir, Mimi- traté de levantarme pero con su agarre en mi brazo no me lo permitió, torturándome por como reaccionó mi cuerpo ante este simple roce entre nuestras pieles –Llevo media hora escuchándote llorar, ¿Y esperas que me quede de brazos cruzados, sin poder explicarte nada?

-¡Es de groseros escuchar tras la puerta, ¿Sabias?!- le reprendí en susurros ofendida, insistiendo para soltarme más no me lo permitió. Repentinamente me dio un fuerte jalón hacia él, reduciendo con rapidez cualquier distancia entre ambos al tomar de mi otro brazo para tenerme por completo a su merced, nuevamente esclava de su fuerza -¡Matt, suéltame!

-¡No hasta que me escuches!

-¡Eso hice ayer, Yamato, cuando me prometiste que hablarías con Sora y volverías a mi lado!- sentí como las lagrimas nuevamente se acumulaban en mis ojos, todo mientras hacía un esfuerzo inhumano por controlar el tono de mi voz. No era problema percibir el dolor en sus ojos con cada palabra, pero me negué en darle importancia, no luego de todo lo que me hizo, no luego de todo lo que me hará sufrir –¿Y sabes que obtuve a cambio de escucharte? ¡Ilusionarme con un hombre que solo me usó para calentarle la cama! ¿Es que Sora no lo hizo suficiente? ¿O acaso una semanita lejos de ella fue demasiado como para controlarte?

-¡Tú sabes muy bien que yo…!

-¿Qué? ¿Qué eres una simple victima en todo este asunto?- reí sarcástica, incluso sin poder reconocerme a mí misma –Ahórrate las excusas, Yamato. No me vengas con el cuento chino de que volviste con ella porque te necesita… Amas a Sora, y yo solo fui un pequeño desliz en tu insulsa vida. Fin del asunto.

Él intentó decir algo, pero en el momento en que sus defensas bajaron me solté de su agarre bruscamente, casi como si su piel quemara.

-Te odio…- le dije con un nudo en la garganta. Quise sonar convincente y para sorpresa mía lo fui. En sus ojos denoté como algo se quebraba en mil pedazos, opacando el brillo que una vez contemplé en ellos al mirarme. No dejé que nada me hiciera retractarme en ese momento y mantuve mi posición altanera, muy a pesar del dolor gutural que agarrotaba mi corazón. Sentía asfixiarme con aquella mentira salida de mis labios pero en el fondo sabía que de poder olvidar a Yamato debía empezar por odiarlo –Ya no tienes nada que hacer aquí, así que por favor lárgate.

Sin esperar más de su parte me terminé de acostar en la cama, dándole completamente la espalda mientras me arropaba hasta el cuello. Con ello era una clara directa para que se marche de una vez por todas de mi habitación y me deje sola. Traté de contener las ganas de soltar un llanto cuando todavía podía sentir su cercanía, él aún continuaba sentado a mi lado, torturándome, recordándome lo imposible que es amarlo y ser amada de vuelta.

–Jamás te he usado, Mimi…- me acurruqué lo más que pude con la sabana, intentando no escucharle -Nunca deseé hacerte daño.

Pero las lágrimas iniciaron su recorrido por mis mejillas una vez más, desvaneciendo ante mí todas las ilusiones que me llenaron de dicha antes de conocer al verdadero Yamato Ishida.

-Pero lo has hecho…- sollocé silenciosamente, sin fuerzas para seguir aguantando el dolor escurrirse por mis ojos –Por favor, vete…

-Mimi…

-Te lo pido…- no pude evitar hablar con un hilo de voz, llorando tal y como lo había hecho antes de que Yamato me interrumpiera; con el alma –Prometo no abrir la boca, pero vete, Matt. No me lastimes más…

Él siguió sentado a mi lado por un par de segundos más, y cuando creí que nunca se iría sentí de un momento a otro para desespero mío la ausencia de su peso en mi cama. Sus pasos en dirección a la puerta sonaban cautelosos, y con cada uno que daba sentía como el alma abandonaba mi cuerpo. Internamente me reprendí por desear detenerlo y rogarle que no se fuera, que se quedara a mi lado y me amara tal y como lo hizo la noche anterior.

Pero, por supuesto, mi mente fue esta vez más racional que mi corazón, y me mantuvo disimuladamente serena hasta que por fin el sonido de la puerta siendo abierta interrumpió el silencio, y en menos de lo que creí ya la había cerrado… marchándose para siempre.


| Yamato |

Apenas las puertas del ascensor se abrieron me encaminé por los pasillos de aquel piso en búsqueda de la habitación 511. Como bien lo he hecho en este último mes, seguí el mismo camino de siempre mientras observaba distraído mi alrededor, o mejor dicho, el inmaculado suelo pulido cual no había nada más interesante en él que lo que tengo en mi cabeza. Al verme envuelto en alguna clase de rutina opté por permitirme concentrarme en mis pensamientos, repletos de diligencias y problemas existenciales que nunca acabarían. Ya sabía yo que había dejado de ser el mismo de siempre desde hace unas semanas, pero poco me importaba mi insulso estado de ánimo cuando podía dedicarme plenamente a otra persona. Después de todo yo no era al que se le estaba muriendo un pariente, por lo que ya Sora tenía suficiente con el cáncer de Toshiko como para además enterarse que soy un maldito infeliz.

Porque eso era, infeliz, y cada día que pasa me siento en el mismo abismo de siempre, varado en un mundo en el que nadie me conoce realmente y que quien lo hace con toda su plenitud solo tenía ojos para odiarme. No esperaba menos después de todo lo que le hice, aunque me costaba fingir que su indiferencia para conmigo era un cortante gesto que me hería en lo más profundo de mi ser.

Mimi me odiaba. Y yo la amaba.

Pero el destino es un hijo de puta que le encanta jugar con la vida de la gente como si nos tratáramos de peones en una sangrienta partida de ajedrez. Mientras que unos salen bien parados otros cubrimos un papel distinto, en el que no tienes alternativas y solo te queda aceptar la estúpida realidad. Yo incluido en aquel montón. Aparentemente este tiene un plan peculiar para mí, de hecho no me sorprendería si ahora mismo un meteorito se estrellara contra esta clínica, siendo el primero en morir calcinado. Pesimista de mierda, quizás, ¿Pero como no serlo cuando un mes antes había encontrado finalmente al amor de mi vida? Encontré a la persona por la cual daría mi peso en oro y diamantes con tal de estar a su lado y besarla con pasión. Había encontrado a la mujer perfecta para mí, a pesar de todas nuestras diferencias, pero como bien dije antes, el destino se las había ingeniado para aparecerle un imprevisto cáncer en la madre de Sora, mi actual novia, limitándome a no ser tan monstruo como para dejarla por su mejor amiga justo en estos tiempos tan duros.

Preferí ser un monstruo con Tachikawa, la mujer que me ha quitado el sueño, solo para fingir ser el novio perfecto para una mujer que ya no amo, o al menos no como antes.

¿Quería yo esto? No, por supuesto que no, ¿Pero qué otra alternativa me quedaba? No puedo simplemente hacerme a un lado de la vida de Sora y ser indiferente a su sufrimiento, ¡Demonios, su madre está muriendo! Solo un maldito trasplante podría salvarle. No había esperanzas y todos estábamos consciente de ello, díganme, ¿Acaso no estoy haciendo lo correcto al quedarme a su lado?

Apoyarla cuando más me necesita, ayudarla a enfrentar esta pesadilla con la frente en alto.

No, no puedo arrepentirme de mi decisión, no mientras junto con mi novia observamos el deteriorado estado de su madre empeorar con los días. Yo más que nadie debía estar ahí para ella, así tenga que sacrificar a la única cosa que había valido realmente la pena en mi vida.

Desde lejos denoté la puerta con la placa de metal en su centro, resaltando el numero 511. Aún me aguardaban unos cuantos metros antes de llegar. En mi dilema mental intenté motivarme a sonreír para no hacer tan obvio mi deplorable ánimo, cual ya me llegaba por los suelos como cosa rara. Era así todos los días, lamentarme por mis pecados y actuar como un santo a los ojos de Sora. Eran tantos sentimientos encontrados que estaban por volverme loco. Necesitaba continuar con mi vida, seguir adelante. Mimi decidió olvidarme y yo también debería, ¿No? Es decir, no es bueno seguir manteniendo estos sentimientos por ella, amarla se ha vuelto como una clase de tortura indispensable en mi pesada rutina. Y sin duda cada vez era peor. Deseaba abrazarla, besarla, sentir nuestras pieles en un desenfrenado roce mientras la hago mía una vez más, tal y como lo hice aquella noche de Noviembre. Anhelaba amarla libremente y ser correspondido, pero solo un masoquista disfrutaría ver lo que añora sin poder tocarlo. No podía seguir así…

Con el corazón en un puño, justo antes de tocar la puerta de la habitación 511, me prometí permitirme olvidar a Tachikawa y continuar con mi vida. Mimi no merecía a un hombre como yo, y yo ya no tenía el derecho de luchar por su amor. Ella más que nadie sufría por mi vil engaño, y lo menos que podía hacer por ella era ayudarle a olvidarme.

Respiré profundamente, y pintando mi cara de hipocresía para opacar mi tristeza toqué la puerta varias veces. En pocos segundos Sora la había abierta recibiéndome con una enorme sonrisa.

-¡Matt!- no rechacé su cercanía para darme un suave beso en los labios, dándome aquella cálida bienvenida que era solo un leve consuelo –Que bueno que llegaste, mamá aún está despierta. Se contentará de verte.

Me jaló del brazo para adentrarnos a la habitación, y entonces tuve ante mí aquel panorama que me incitaba a no rendirme en mi forjada fachada sentimental, no cuando aún es difícil de reconocer a la que fue una vez una mujer fuerte y sana. En la camilla, rodeada de maquinas y flores para decorar aquel sombrío lugar, se encontraba acostada una mujer demasiado delgada y con una clara evidencia de su enfermedad. Ya sus cabellos siempre bien peinados no ocupaban su cabeza, en lugar de ello ahora siempre poseía una pañoleta color naranja con diseño que le regaló Mimi cuando su cabello ya había empezado abastecer. A las dos semanas de la primera sesión de drogas para el tratamiento ya se le había caído cualquier rastro de pelo en su cuerpo. No hace falta decir lo afectada que se mostraba la madre de Sora por este hecho, más cuando siempre había sido una mujer tan femenina.

Toshiko me reconoció dibujando con esfuerzo una sonrisa en sus descuidados labios, logrando que la gradual palidez de su rostro, sus rasgos demacrados y las manchas violáceas bajos sus ojos no resaltaran tanto. No tardé en devolverle la sonrisa, acercándome a su cama con cautela para luego tomar su mano que había estirado con dificultad hacia mí.

-Oh, Yamato, que agradable verte- miró a Sora y luego a mí –Has venido por Sora, ¿Verdad?

-Vine a verla a usted, señora Toshiko- con mi otra mano acaricié suavemente la parte dorsal de su mano, atisbando su frialdad -¿Cómo se siente?

-Excelente, querido, siento que puedo trepar un árbol- ella rió de su chiste sin gracia, yo solo sonreí por cortesía –Pero me drogan tanto que a veces ni recuerdo donde estoy.

-Es parte del tratamiento, mamá- Sora rodeó la cama para ubicarse al otro lado, sentándose en el borde –El doctor dijo que…

-Ay, Sora, el doctor dice muchas cosas, bien podría recetarme bailar con una ardilla y no nos negaríamos- rodeó los ojos para luego mirarme sonriente, parecía más animada que antes –Dime, Yamato, ¿Qué tal te ha ido con la banda?

-Me ha ido muy bien, gracias. Pronto iniciaremos con las giras alrededor de Japón.

-¡Eso es estupendo!- pero entonces empezó a toser, repentinamente afectada por el breve entusiasmo que depositó en sus palabras. Sora no tardó en alcanzar un vaso de agua de la mesa junto a la camilla para ofrecérselo con delicadeza. Poco a poco la calma retornó a Toshiko, aunque a diferencia de antes aquel corto ataque de tos logró debilitarla un poco. Vi preocupado como respiraba con más dificultad que antes –Ah, este cáncer del demonio lo que ha hecho es envejecerme. Ahora toso como una vieja sin dientes.

Así era la señora Toshiko, una mujer que a pesar de las adversidades que se presentaban en su vida, sabía como enfrentarlas con gracia y fortaleza, una mujer digna de admirar.

-Mamá, necesitas descansar- dijo de pronto Sora mirándome brevemente, se notaba preocupada –Seguro ha sido la dosis que te ha afectado un poco.

-Sí, es muy probable- suspiró sonoramente, ahora acomodándose mucho mejor en la cama con la ayuda de su hija y una innecesaria intervención mía. Sora la arropó más que antes asegurándose que estaba bien abrigada, la señora Toshiko la miró con reproche –Hija, ¿Qué haces? Tener cáncer no me hace discapacitada, puedo arroparme bien si lo quiero.

-No seas terca- me sentí de más cuando madre e hija intercambiaron una mirada llena de sentimientos, en donde Sora sufría por no poder proteger a su madre y en donde Toshiko sufría por hacerle pasar todo esto a su hija –Recuerda en lo que quedamos, ¿Vale? Estoy aquí para cuidarte.

-Y Yamato está aquí para buscarte- dijo nuevamente sonriente la mujer, ahora incluyéndome en la conversación con un guiño –Anda, hijo, llévala a pasear para que se distraiga un poco, ¿Quieres? Con sus estudios y con mi enfermedad no ha tenido tiempo de disfrutar.

-Mamá, no te pongas difícil. Disfruto estar contigo.

-Y yo, mi amor, pero harás que Yamato se fije en alguna fan por lo descuidado que lo tienes- inevitable el rostro de una chica invadió mis pensamientos, y no necesariamente se trataba de alguna fan. Disimulé el malestar desviando la mirada aunque por dentro quise negar las palabras de Toshiko –No se preocupen por mí, hay cientos de enfermeras y doctores en esta clínica, ellos sabrán cuidarme. Además, Taichi prometió visitarme más tarde, así que estaré bien acompañada.

-Pero…

-Por Kami, y a mí me dices que soy terca- bufó –Matt, ¿Cuento contigo para que saques a esta muchacha desobediente de mi habitación? Hace un buen día, aprovéchenlo.

Ignoré la duda que ambientaba a Sora, asintiendo con una sonrisa dispuesto a seguir las órdenes de su madre.

-Claro, yo me encargaré de dominar a la bestia.

-¿Vez? Tú sí me entiendes, ¿Verdad?- rió –Anda, hija, estaré bien. Confía en mí.

-V-Vale…- me miró dubitativa, luego acercándose a su madre para darle un rápido beso en la mejilla como despedida. Rodeó la cama aún dudosa para ubicarse a mi lado. Yo ya me había despedido de Toshiko con un cariñoso apretón en el brazo antes de alejarme unos pasos. De repente entendí a Sora, verla sola en aquel ambiente volvía más sombrío todo, pero tiene razón, Sora necesitaba distraerse un poco –Te veré en la noche, mamá.

-No hace falta, querida- sonrió con dulzura, mirando a Sora como si se estuviera sobre un pedestal sagrado –Pasa la noche con tus amigos, ¿Sí? Siempre regresas mucho más animada al día siguiente.

Nos volvimos a despedir y tuve que sacar a Sora casi a rastras de la habitación, ahora afectados por las palabras y la intención por hacernos sonreír de Toshiko. Al salir supe que mi novia no podría contenerse más, por lo que unos pasos lejos de la puerta tomé su brazo para jalarla hacia mí, abrazándola fuertemente mientras la escuchaba sollozar contra mi pecho.

Estuvimos así por unos pocos minutos, yo consolándola acariciando su espalda repetidas veces y ella llorando aferrada a mí. Estuve a punto de proponerle en sentarnos en unas sillas de espera ubicadas en el pasillo, pero rápidamente secó sus lágrimas para luego respirar profundamente. Sora, siempre tratando de mostrarse fuerte tal y como su madre, pero sabía que por dentro estaba devastada y con el miedo aturdiéndola.

Tardó en recuperar la calma por completo, y al hacerlo una forzada sonrisa intentó no preocuparme. Seguí mirándola como si se fuera a derrumbarse de nuevo en cualquier momento.

-Ya se me pasó- suspiró –Supongo que no he descansado lo suficiente con mi mamá así, eso me pone más sensible.

-Sora…- acaricié su frente apartando la pollina, ella me miró con ojos brillantes –Está bien que te desahogues un poco, estás conteniéndote demasiado. Y tu madre no es tonta, ella sabe que apenas la dejas sola te derrumbas. Entiendo que trates de mostrarte fuerte para apoyar a tu madre, pero no eres de hierro, Sora. Compréndelo.

Volvió a suspirar, se veía notablemente cansada a juzgar por las ojeras que poseía. El silencio nos acompañó mientras la observaba serenarse, de todas maneras estaba dispuesto a consolarla en cualquier momento.

Finalmente me miró con dulzura, tomando mi mano luego mientras me sonreía mucho más animada que antes.

-Gracias, Matt… De no ser por ti, no sé que habría sido de mí.

Sonreí levemente, acercándome a su rostro para darle un suave beso en su frente, apreciando sus palabras pero que en el fondo solo lograron torturarme.

Empezamos a caminar por el pasillo, tomados de la mano y charlando sobre cosas triviales mientras buscábamos la salida de la clínica. Me concentré en escucharla y enterarme de todas las novedades de su vida. También me contenté como ella cuando me contó las noticias del doctor, que las había visitado hoy para decirles que el tratamiento estaba funcionando, y que a pesar de estar tan débil existía una gran posibilidad de que Toshiko resista para conseguir un trasplante.

Ya estábamos caminando en el estacionamiento de la clínica en busca de mi moto cuando en eso sentí como Sora se detenía, y a mí con ella.

-¿Ocurre algo?- pregunté extrañado.

-Bueno, la verdad sí…- vaciló, mirando el suelo preocupada mientras me hacía voltearme completamente a ella, tomando de sus hombros –…Mamá tiene razón, te he descuidado un montón y no me extrañaría que te aburrieras de esto. Después de todo recién volvimos hace un mes, lo único que he hecho es amotinarte con mis problemas.

-Eh, Sora, no digas esas cosas- la miré un poco ofendido -¿Acaso yo me he quejado? Sabes que estoy más que dispuesto en apoyarte a ti y a tu madre en esto. No pienses en tonterías, ¿Está bien?

Quise decirle que es una tonta, ya que si pensaba que me iba a poner como un niño inmaduro para reclamar su atención estaba muy equivocada. Con solo verla feliz me bastaba, aunque Sora nunca dejará de preocuparse por ese tipo de pequeñeces, después de todo era parte de su personalidad su intención de ver a todos sus allegados con una sonrisa.

Ella asintió, y pretendí seguir nuestro camino hacia mi moto cuando en eso volvió a detenerme.

-Este sábado un amigo hará una reunión en su casa para celebrar Noche Buena- me dijo dudosa, aunque extrañamente ilusionada. La observé confundido esperando a que continuara –Me ha dicho que puedo llevar a quien quiera, por eso se me ocurrió que sería una buena forma de pasar la Noche Buena juntos.

-Pensé que querrías pasar la Noche Buena con tu madre.

-En realidad ella me está obligando a ir, y supongo que tiene razón. Igual pasaré toda la mañana con ella, la reunión es en la noche.

-¿Quieres ir?

Esperé que dijera que no, que en realidad esperaba pasar aquel día festivo a solas. No soy amante ni de fiestas ni de reuniones en casa de personas que no conozco, y me sorprende que Sora olvidara aquel detalle al preguntarme mi opinión. Díganme aguafiestas, no me importa, puede que sea un disociado pero prefiero divertirme en sitios tranquilos, y con mis amigos en tal caso. Claro, si Sora quiere no puedo negarme, ¿Y desaprovechar una oportunidad para que se distraiga?

-Bueno, me gustaría… Pero solo si quieres.

"Solo si quieres"… Aquella frase en las mujeres realmente significa "Por favor, di que sí", y con mi experiencia en estas cosas sabía que ninguna de ellas era la excepción. Sora quería ir y me estaba pidiendo permiso para ir juntos a esa reunión, y como bien dije anteriormente, no puedo negarme, mucho menos cuando finalmente algo parecía ilusionarle después de tanto tiempo. Si no fuera por su deseo de ir juntos le hubiese dicho que puede ir si quiere, y así me salvo de fingir divertirme en una infantil reunión.

-Claro- le dije tratando de convencerla con mi sonrisa, caminando de nuevo hacia la moto.

-¡Genial!- celebró -Además, se me ocurrió que también podemos decirle a Mimi…

Pero al escuchar aquello sentí como mis extremidades dejaron de obedecer a mi cerebro, deteniéndome en seco allí, en medio del estacionamiento. Repentinamente la idea de ir a esa reunión dejó de sonar agradable, y el que pudiera animar a Sora ya no era suficiente cuando venía incluido en la ecuación a una castaña de ojos color miel que me miran fríamente hasta atravesarme como una daga envenenada.

Tragué saliva tratando de aclarar mi garganta para no tener que soltar un quejido al hablar. El que me nombrara a Tachikawa fue un duro golpe en el estomago.

-¿Por qué? Ella seguro ya tiene planes, Sora. No tenemos que invitarla…

-Vaya, ¿Hemos vuelto a esas?- rió –No me digas que te pondrás con evasivas con Mimi a estas alturas, Matt.

-No es eso…- miré el suelo, frustrado. Necesitaba hallar las palabras correctas para convencer a Sora, y así evitar que mi pesadilla se hiciera realidad; estar en un mismo lugar con Sora y Mimi, ¿Saben la tortura que significan sus ojos observándome con odio y dolor cuando yo solo puedo notarlo? Ella sufre por mi causa, obligarla a ser una masoquista para soportarme en Noche Buena era una idea pésima, no podía permitirle eso –Solo digo que quizás no quiera ir con nosotros, ¿Para qué quieres invitarla?

-Porque no hemos compartido mucho desde lo de mi mamá, y además… La he notado desanimada y triste- atisbé la preocupación en sus ojos al hablar sobre la castaña –No sé si es porque le da nostalgia tener que pasar esta navidad sin su familia o sin Michael, pero no me gusta verla así. Ha estado muy extraña últimamente, Matt, me preocupa.

Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa.

Tu conciencia puede ser una gran hija de puta cuando te carcome.

-Tai también puede ir. Ninguno de los dos tiene planes para este sábado, ya me lo han dicho- me miró con el ruego pintando sus ojos, totalmente ignorante del peso que poseía su petición. Sora me pedía incluir a Mimi en nuestros planes porque ella no sabe que hace un mes su mejor amiga y yo nos acostamos, y más que eso, intercambiamos palabras de amor. ¡Ojala hubiese sido únicamente una revolcada, demonios! Todo sería más simple, menos doloroso. Pero no, yo mismo le hice el amor a Tachikawa, y le prometí estar a su lado. Estoy seguro de enterarse Sora sobre esto lo último que haría es estar pensando en compartir la Noche Buena con personas como nosotros –Yo sé que quizás no es el mejor plan pero… Por favor, Matt. Presiento que esto animará a Mimi, y así aprovecharemos para compartir los cuatro juntos de nuevo, como antes.

No, nunca podremos compartir como antes.

La negativa danzaba en mi lengua por ser aclarada como también el pesimismo en mi cabeza. Dile que no, dile que no… Puedo decirlo, puedo hacerlo. Ir con Mimi será como jugar con un arma de doble filo, era simplemente una idea estúpida e inconcebible. No era por ser egoísta, solo quiero ser cauto por Sora, y estoy seguro que Mimi se negará rotundamente tener que compartir una noche en donde yo venía incluido. ¡Vamos, dile que no…! Me lamí los labios dispuesto a darle a una respuesta, tratando de seguir los concejos de mi cabeza.

Pero, claro, el cabrón de mi corazón fue más rápido en responder.

-De acuerdo…


| Mimi |

Estúpida. Tonta. Idiota. ¡Idiota!

Solo yo y el pato Lucas, en serio. ¿Es probable que exista alguien más masoquista que yo? No, lo dudo realmente, ahora encontrándome en la misma ridícula fiesta que ellos, fingiendo que disfrutaba con mi mejor cara de hipócrita cuando en realidad no conocía absolutamente a nadie que pudiera distraerme y compartiendo, para desgracia mía, el mismo estúpido oxigeno que él por más de 5 minutos.

Más de 30 minutos en el mismo espacio…

En varias oportunidades, cuando Sora no me prestaba atención, pude haberme ido sigilosamente tal y como una ultra-espía entrenada por la CIA, pero no, en cambio estoy aquí, sentada junto a mi mejor amiga, mientras que junto a ella estaba nada más ni nada menos que el causante de mi dolor de cabeza. El causante de mis pesadillas cotidianas, mi infierno personal… Yamato Ishida.

Antes de que Sora me llegara con la inesperada invitación yo ya había planeado para hoy, sábado, una noche pacifica en el apartamento junto con algunos Haagen Dazs de dulce de leche y Cookies and Cream para celebrar a solas mi patética Noche Buena. ¿Regalos? Pues, con el dinero que he reunido en mi cuenta bancaria he podido darme el lujo de comprarme unos cuantos pares de zapatos nuevos y ropa muy fina, incluso me tomé la molestia envolverlos con bolsas coloridas y lasos –como también lo hice con los regalos de mis amigos-, aspirando tener una Navidad medianamente parecida a las que tenía allá en USA, junto con mi familia y ex-novio. Sonaba un poco "Forever Alone", ¿No? Lo sé, pero vamos, juro que prefiero un millón de veces eso que esto.

¿Cómo se supone que voy a disfrutar una Noche Buena junto con mi mejor amiga y su novio, quien a la vez es el imbécil que destruyó mi corazón en mil pedazos?

Por supuesto, Miyako ya me había invitado a pasarla con ella y con Ken –En realidad no me ha dejado sola en ningún momento desde lo de Sora y Matt- pero por cosa obvia no voy a ir yo de "Lamparita" a romper con el ambiente romántico de su primera navidad juntos. Al final quedamos en pasarla todos reunidos en año nuevo, y dejar este día para los enamorados, como bien se acostumbra aquí en Japón. El que tuviera que pasarla sola permitió a Sora insistir en que pasara la Noche Buena con ellos, los cuatro, incluso había llegado con esos ojitos de borreguito suyos –Casi tan potentes como los míos-, rogándome. Obviamente me negué con excusas, y por poco le inventaba que tenía que salvar a Japón de algún Reptar(1) al acecho… Pero no funcionó, en realidad ninguna excusa fue lo suficiente para convencerla de que tenia "mejores" planes para hoy.

-Por favor, Mimi. Pasemos la navidad juntos, como los viejos tiempos, ¿Recuerdas?- me suplicó con cariño –¡Di que sí!

Acepté renuente, pero positivamente consolada por el hecho de que Tai también estaba incluido en el plan –Estaba, pretérito imperfecto modo indicativo- por lo que al llegar al sitio bien podríamos él y yo desaparecernos, no importa a donde, pero sin duda él estaría dispuesto a cualquier cosa con tal de pasarla bien sin tener que sufrir la misma tortura que la mía, aunque él no sepa precisamente sobre lo que tenemos en común, sin embargo, vaya sorpresa que me llevé después al enterarme que debía viajar con Kari a visitar sus abuelos.

Yo me había esforzado bastante en arreglarme para esta ocasión. Y todo porque de verdad necesito seguir con mi vida. Mis piernas estaban completamente forradas por unas medias negras y además poseía un vestido que me llegaba hasta los muslos de un suave vinotinto sin mangas y de diseño caído, hecho especialmente para usarlo en invierno. Lo que más me gustaba era la parte del cuello, amplio y grueso, y por debajo vestía una franela negra de mangas largas que combinaba con mis medias. De todas maneras, aunque ya estaba bien abrigada, me había puesto también como un chal tejido de color beige cual iba en armonía con todo el conjunto, especialmente con las botas del mismo color para invierno. Todo fue un regalo de navidad que me había hecho yo misma, con la esperanza de ligar con algún chico guapo que pueda ayudarme a distraerme de mi patética vida amorosa.

-Matt, ¿Quieres dejar de beber? Ya ni se por cual vaso vas, amor.

Traté de ignorar lo más disimuladamente como Sora trataba de quitarle el vaso a su novio, aumentando inocentemente la cercanía entre los dos mientras yo en un intento amable me arrimaba más al extremo del sofá, un poco lejos de ellos. Una vez más, me lamenté que no solo Tai no haya venido con nosotros, cosa que ninguno esperaba ya que fue por cosa de última hora, sino que también no había ni un estúpido chico que pudiera venir a decirme tonterías con tal de llamar mi atención. Es decir, ¿Dónde están los melosos esos cuando se necesitan? Sí, me había arreglado bastante para que mi autoestima subiera un poco hoy, pero en lugar de ello, ésta bien podría servir como alfombra.

-Iré al baño- dije de pronto en un arranque impulsivo, todo con tal de escapar. Puede que vaya al baño, o quizás puede que aproveche la oportunidad de irme de aquí, pero justo al levantarme y caminar con rapidez para que no me detuvieran no vi por donde iba, tropezando entonces con alguien y su bebida endemoniadamente fría -¡Oh, rayos!

-¡Vaya, disculpa!

Deje de mirar con reproche la mancha de cerveza en mi vestido para poder mirar al frente y así despotricar al causante de este delito. Ha sido mi culpa por distraída, lo sé, pero que haya derramado su cerveza encima de mí hizo que se me olvidaran un poco los modales.

-¡Pero mira lo que has hecho!- reprendí molesta, conteniendo el aliento entonces cuando por breve segundos dejé de ver para contemplar, pues ante mí no estaba cualquier idiota que empeorara mi día, sino uno alto, brazos fornidos, con zapatos converse y pantalones desgastados que iban a juego con su franela negra donde en su centro resaltaba "Ramones". Su físico no fue lo único que me dejó congelada, y es que al subir un poco la mirada no fue difícil reconocer aquel peinado peculiar de cabellos castaños cenizos y aquellos ojos de azul grisáceo que me observaron con verdadera sorpresa.

Si los chicos no vienen a ti, ve tú a ellos.

-¿Shep?

-¡Mimi, pero si eres tú!

De un momento a otro me vi envuelta por los brazos fuertes y cálidos de mi ex compañero de trabajo, haciéndome reír efusivamente por su entusiasmo. Tras separarnos fue un verdadero gusto volver a ver esos hoyuelos que se le hacen al sonreír, llenándome de aquellas buenas vibras que solo Shep sabe repartir. La última vez que nos habíamos visto fue en el cumpleaños de Sora, y desde entonces no habíamos tenido oportunidad de volvernos a ver… Aunque mejor dicho no permití que se nos presentara alguna por el tema de "Necesitaba olvidar a mi ex".

-¡Wow, pero si estas bellísima! No esperaba verte por aquí- me comentó riendo -¿Con quién has venido?

-Jaja, gracias, Shep. Y yo tampoco. Vine con Sora y Yamato, están por…- cuando me volteé a ver el sofá me encontré correspondiendo la fija mirada de Matt sobre mí, y tanto fue así que un extraño escalofrío recorrió mi columna dorsal para advertirme sobre la intensidad de los ojos de Yamato, ¿Por qué me está mirando así? Traté de desprenderme sacudiendo la cabeza, luego notando que Sora no se encontraba con él como esperaba –Vaya, ¿Y Sora?

-¡Shep, que gusto verte!

Mi amiga apareció de la nada para luego saludar con cariño a Shep, quien respondió su saludo con los mismos ánimos. Intercambiaron palabras sobre el tema de su madre y del trabajo, que como bien sabemos ya mi amiga no tiene tiempo de nada, por lo que tuvo que dejar de trabajar momentáneamente hasta que Toshiko mejorara. Por suerte su jefe sí era un amor con ella, permitiéndole ausentarse el tiempo que necesite hasta que su madre mejorara para recuperar su puesto de trabajo.

-Que bueno es verlos- Shep entonces me miró de nuevo, como si de verdad sintiera el comentario –De haber sabido que estarían acá me hubiese venido más temprano.

Algo me dijo que aquello era únicamente para mí, a juzgar por el brillo de sus ojos y la atractiva y amable sonrisa que habían dibujado sus labios.

-Vaya, y justo ahora nos estamos yendo- miré sorprendida a mi amiga sin comprender de donde había salido aquello, ¡Si acabamos de llegar!

-Es…una lástima- dijo él con decepción -Me hubiese gustado compartir un poco más con ustedes.

-Bueno, no es necesario que Mimi se vaya también, ¿Cierto? O sea, tienen un montón que no se ven y apenas la noche comienza, ¡Puedes quedarte un rato más!

¿Qué?

-P-Pero… Sora, no tengo como irme, y sabes que un taxi a estas horas es…

-Puedo llevarte, claro, solo si quieres- ahora observé atónita a Shep, quien lejos de incomodarme con su propuesta solo me tomó desprevenida –Tengo carro y no tengo problema alguno de llevarte a casa.

-Yo…

-¡Claro que quiere!- entonces comprendí a donde iba todo esto, y es que la sonrisa picara de Sora me lo dijo todo. Diría que la única cosa que tenían en común ella y Miyako es su manera macabra de hacer planes a mi costa en cuanto a mi vida amorosa se refiere, y por supuesto, ¡Nada bueno sale de aquello! –¿Verdad que sí, Mimi?

Aproveché aquel segundito para mirar a Shep, evaluando realmente su propuesta. De quedarme implicaba a dar luz verde con lo de fijarse en mí, porque eso significaba que estaba disponible.

…Y lo estaba.

No tengo novio, y nada me detiene querer disfrutar un poco de un chico como Shep. Él definitivamente poseía la mezcla para ser el hombre perfecto, solo mírenlo… Tiene la facha de chico malo y rebelde pero por dentro es un sol, con sonrisas y calidez. Bien podría hacerse pasar tranquilamente como un modelo de catalogo, y su personalidad vendría perfecta para un destacado medico que salva niños en África. No hay que ser mujer para notarlo, pues seguro unos cuantos hombres pueden sentirse intimidados con su belleza y su actitud autentica.

En conclusión, Shep es un buen partido, es guapo, bueno y por obvias razones un espécimen difícil de conseguir. Un espécimen que se ha fijado en mí, ¿Qué me detiene intentarlo con él, aunque sea solo para distraer mi mente?

-Oh, ¡Hola, Yamato!

Pero al sentir aquel escalofrío de antes correr por mi cuerpo una vez más supe qué era lo que realmente me detenía, y aquello tiene un nombre y se encuentra justamente a mi lado casi rozando mi piel con su brazo. No me inmuté como bien pude haber hecho en otra situación, pero me paralicé tal y como una presa siendo hipnotizada por su depredador.

Matt estaba a mi lado, y aunque no fuera así aún podría sentir su piel quemándome en mis recuerdos. Su lengua paseando desde mi cuello hasta mis pechos, su dedo recorriendo seductoramente mis muslos, su rubia pollina haciéndome cosquillas en la frente mientras me besa… Todo él se incrustó en mí hasta en lo más profundo, adhiriéndose a mi mente tal y como si hubiesen tatuado toda su esencia en mi ser.

-Amor, justamente le comentaba a Shep que ya nos íbamos- miré de reojo como un inexplicable fuego hacía mella en los ojos de Yamato, advirtiéndome silenciosamente que algo lo estaba encabronando, pero Sora no parecía muy consciente de ello pues aparentemente solo se preocupaba por emparejarme con Shep, ignorante del extraño animo de su novio –Y amablemente se ofreció en llevar a Mimi más tarde para que así se quede más rato y puedan ponerse al día.

Quise insistir para poder irme también, pero justo entonces algo me detuvo.

-Pues me parece que no está en condiciones de llevar a nadie- dijo un desconocido Yamato con voz fúnebre, mirando ahora con ojos fríos a Shep y a la bebida que tiene en manos –Mimi se irá con nosotros.

-¿Ah?- soltamos Sora y yo a la vez, mirando a Matt como si se le hubiese zafado un tornillo.

-Bueno, en realidad no he tomado como crees, es apenas mi segunda cerveza y la ultima. No me gusta beber más de dos cuando soy yo el que maneja- comentó encogiéndose de los hombros, totalmente ignorante del comentario con doble filo del Ishida –Tranquilos, Mimi está en buenas manos.

-Ella no necesita estar en manos de nadie, Shep, así que despreocúpate, Mimi se viene con nosotros- tomó de la mano de su novia y luego tomó fríamente de mi brazo, jalándome –Vamos.

¿Qué demonios?

-¡Eh, espera!- me quejé separándome bruscamente, ahora sí con la indignación pintada en mis ojos, ¿Quién rayos se creía que era? ¡Yo puedo hacer con mi vida lo que me venga la gana! Y Matt era la última persona del planeta que puede opinar al respecto, así de sencillo –Me quedo con Shep, ustedes váyanse.

-Mimi, no seas ridícula, vamos- insistió con ojos intensos.

-He dicho que no.

-Matt, tranquilo, Shep es un buen chico, cuidará bien de Mimi…- mi buena amiga sonreía, tratando de calmar a su novio. Este solo reaccionó diferente a lo que esperábamos.

-¡Me vale madre, Mimi se viene con nosotros, y punto!- intentó tomar de mi brazo una vez más, pero la figura alta y repentinamente intimidante de Shep se intercaló entre la mano de Matt y mi cuerpo, apartándome completamente -¿Qué mierda haces? Quítate.

-Pues a mí me parece que fue a ti a quien se les pasó las copas, hermano- observé confusa el curso que estaban tomando las cosas. Extrañamente ahora me encontraba detrás de Shep como si ante nosotros estuviera alguien peligroso, lo cual me parece irónicamente absurdo. No me sentía para nada protegida primero porque no tenía nada a que temerle. Sí, Matt estaba demasiado raro… Y me ha roto el corazón en millones de partículas, pero ante mí seguía estando aquel hombre que me salvó una vez de unos verdaderos terribles monstruos, ¿Cómo podría sentirme amenazada por alguien que arriesgó su vida por mi bienestar? Me hice a un lado indispuesta en aceptar la protección de Shep, mirando atenta a Yamato, pero en el momento en el que la mano de Shep rodeó mi cintura intuí que algo malo pasaría –Vamos, Mimi…

-¿A dónde crees que vas?

Y con un movimiento rápido fui testigo de cómo Ishida hizo retroceder a Shep con un fuerte e imprevisto golpe en toda la quijada, alejándome con rapidez del puro susto. Se escucharon gritos y la consternación en los espectadores no se hizo esperar, alertándonos especialmente a mí y a mi mejor amiga. Aunque bien sentía que todo fue en cámara lenta, en menos de un segundo Shep se había abalanzado a Matt para devolver el golpe, y de un momento a otro ambos se entregaron a una innecesaria e inesperada pelea en donde puños y patadas eran las armas.

-¡Deténganse!- gritó Sora alarmada, metiéndose en el medio. Por temor a que la lastimaran accidentalmente la seguí para detenerla, pero al final terminamos empujando a ambos chicos para separarlos -¡BASTA!

En medio de todo el alboroto logramos separarlos, yo a Shep y Sora a Matt. Estaba como en estado de shock sin poder entender como han podido terminar en esto, golpeándose como un par de bandidos de la calle. Shep tenía la ceja rota y un alarmante moretón en todo el ojo y quijada. No pude evitar alzar mi mano para acariciar la parte golpeada, apenándome por su estado, con ello logré que dejara de ver de forma amenazante a Yamato, para luego mirarme fijamente consciente del gesto.

-¿Te encuentras bien?- pregunté preocupada. Él sonrió a medias.

-¡Matt, espera!

Pero aquel grito me distrajo por completo, haciéndome voltear hacia su dirección y descubrir entonces como Matt se alejaba de nosotros hasta salir del apartamento. Di un paso por inercia para seguirle, pero luego recordé que yo No tenía porque seguirlo. Miré automáticamente a mi amiga, esperando que sea ella la que tuviera esa iniciativa, pero al verle aún plantada en su lugar y observando por donde se había ido a su novio sentí como se me revolvió el estomago, sin entender cómo es que permitía dejarlo ir solo.

-¡Sora!- le llamé histérica, alejándome ahora de Shep para encararla -¿Qué rayos esperas? ¡Síguelo!

Ella simplemente me miró con ojos tristes.


| Yamato |

-Maldita sea…

Me acuclillé en el suelo, recostándome contra la pared y junto al gran ventanal que daba hacia el Puente Arcoíris. La oscuridad me absorbía en todo sentido hasta nublar el más cuerdo de mis pensamientos. Me sentía perdido, como un punto sin vida en medio de todo el universo, rodeado de decadencias que solo lograban incapacitarme.

¿Qué demonios me pasa?

Me tomó menos de lo que esperaba llegar aquí, y el hecho de permitirse mi entrada a estas horas de la noche cuando todo estaba completamente cerrado me dio la alternativa de hallar mi paz. Estaba completamente solo y acuclillado en un suelo frio tratando de calmarme y pensar en lo que hace pocos minutos había hecho… Aún podía sentir rastros de alcohol en mi sangre, envolviendo mis venas con frenesí. No soy una persona violenta, y algo que me diferencia de Taichi es que yo no soy nunca el que inicia las peleas, pero lo que ocurrió en la fiesta sí fue por mi causa, y peor que ello me importó una mierda los que me rodeaban. Me dediqué en sumirme en el placer que me daba golpear a un desconocido, porque aunque bien nos hemos encontrado en varias ocasiones, yo realmente no conocía a Shep. Pero lo había golpeado, y el muy cabrón no se quedó de brazos cruzados. Todo ante la atónita mirada de Sora… Y Mimi.

Cerré los ojos tras sentir un poco de ardor al lamer mi labio inferior envuelto en sangre. La herida picaba pero no tanto como el puto golpe que tenía en todo el pómulo, algo me decía que mañana amanecería con la cara de Quasimodo(2) por ello. Llevaba en este lugar quizás una o dos horas, no estaba seguro, y por enésima vez en la noche solté otra maldición, agotado. Tenía ganas de llorar y de golpear a alguien al mismo tiempo. Todo en mí estaba a millón, infinitamente lejos de aquel Yamato Ishida que una vez tuvo todo bajo control. Ahora me siento infeliz, acongojado, como si la vida misma me diera razones para odiarme y odiarla. ¿Sería el karma? ¿Tan hijo de puta he sido para merecer esto?

Sí, no cabía duda que todo esto era el karma que estaba pasándome factura. Después de todo fui un monstruo con la única persona que me dio una razón de existir. La hice infeliz y ahora me toca a mí serlo. Como si no fuera suficiente el dolor que me causa su rechazo matutino, como si el que me tratase como alguna especie de enfermedad contagiosa y mortal no me doliera lo suficiente...

Amar a Mimi significaba dos cosas…

Puedes ser infinitamente feliz, o hundirte en el más insólito infierno.

-Kami-sama…- dije en un susurro, recostando ahora mi cabeza contra la pared para contemplar un escondido techo en medio de la penumbra -¿Cómo hago para sacarte de mi mente?

Mu-mu-mu-mad-mad-mad…

Unos pasos me alertaron para luego mirar hacia la dirección de estos, esperando encontrarme entonces con algún vigilante pidiéndome mi salida. Aunque mi padre les haya establecido que yo podía entrar a la hora que quiera, sin importar si estaba abierto o cerrado el Fuji TV, no me sorprendería si por la hora no podría quedarme más tiempo. Suspiré cuando los pasos se acercaron más, levantándome con dificultad para luego ubicarme en frente del ventanal, quería contemplar por última vez el puente siendo iluminado por distintos colores. Ya estaba a punto de decirle al vigilante que ya me iba, sin embargo, un vigilante no poseía tacones, o al menos eso me parecía a juzgar por su retumbante sonido a medida que se acercaba más y más.

Miré por donde sabía que venía aquella persona, intentando fallidamente atisbarla en medio de la oscuridad.

-¿Quién…?

-Agh, estas botas me están matando.

Dejé de respirar al momento de reconocer aquella voz.

I... I can't get this memories out of my mind.
And some kind of Madness,
Has started to evolve,

Mmhn...

Con los ojos fijos en su dirección, fruncí el ceño.

-¿Mimi?

-Ehm… Hola- dijo ella con cierta timidez tras ocupar el espacio iluminado por el ventanal. Observé sorprendido a la última persona que creí ver en ese momento, como si en lugar de tratarse de ella estaba viendo un vil espejismo. Ahora con la suave luz de la luna bañándola no fue difícil reconocerla, hipnotizado por indiscutible belleza –Sorry sí te sorprendí.

Mi corazón empezó a latir rápido, más que de la sorpresa en sí, se trataba del temor a que todo sea una cruel broma de mi subconsciencia.

-¿Qué haces aquí?- solo logré preguntarle, fingiendo ser indiferente cuando en mi interior sentía los estallidos de todas mis emociones, embistiéndome con fuerza para revivir lo que por un momento fue un corazón muerto y congelado. Ella en cambio miró el suelo soltando una risa seca, abrazándose a sí misma para lidiar de mejor forma con el frio –Mimi, te he hecho una pregunta.

-¿Te parece que he venido a ver las instalaciones?- respondió al fin con tono sarcástico, aunque no me vi ofendido por este al detallar el brillo de sus ojos al volver a mirarme. Mi fijeza pareció intimidarla, y tratando de acercarse a mí sin reducir aún los dos metros que nos separaban se plantó a mi lado, fingiendo ver a través del ventanal –He venido a buscarte, obviamente.

-Obviamente- repetí enarcando una ceja –Lo que quise decir, ¿Por qué?

-Porque Sora ya está cansada de tus berrinches, Yamato, y también porque sigues siendo el mismo idiota de siempre… Aparentemente haberme enamorado de ti hizo que dejara de ser la única persona en el planeta capaz de decírtelo.

And I... I tried so hard to let you go.
But some kind of Madness,
Is swallowing me whole,

Yeh.

Una pobre sonrisa se asomó en sus labios, haciendo que las manos me picaran por poder alcanzarla y aferrarme a ella como si nunca le hubiese hecho daño… Pero me contuve, frío como un tempano solitario, contradiciendo todos mis anhelos de este último mes por acercarme a ella. ¿Por qué? ¿Acaso a Kami-sama le gusta jugar con mi resistencia? A solo dos metros estaba la única persona en el mundo capaz de poner mi vida de cabeza. Mimi es un demonio y a la vez un ángel, que me abruma con su belleza y el deseo prohibido por poseerla, y yo soy un deslavazado esclavo de sus encantos

Ella simuló estar distraída observando el puente arcoíris, pero yo sabía que en realidad sentía completamente mi presencia, como si mis labios rozaran su cuello con una sola mirada. La observaba con tal fijeza sin importarme ser tan descarado, pero, ¿Perder la oportunidad de ver como la luz de la luna iluminaba su rostro? Sus ojos color caramelo, su nariz perfecta, sus labios asimétricos… Adoraba además como su sedoso cabello cae en ondas sobre sus hombros rodeando su cara en forma de diamante… ¿Cómo era posible que una mujer tan hermosa como Tachikawa se haya enamorado de mí?

I have finally seen the light.
And I... have finally realized.
What you mean...

-No te odio realmente, Matt- su mirada seguía fija sobre el puente arcoíris, no percatándose de la pura sorpresa apoderándose de mi rostro tras escuchar aquello. Aguardé impaciente por la continuidad de su comentario pero un profundo suspiro interrumpió el silencio. Poco a poco volteó a verme para mirarme y, como bien dijo ella, ya el odio no se clavaba en sus pupilas al observarme –Pero sí me hiciste mucho daño.

-Mimi, yo…

-Shh- con una sonrisa ubicó su dedo índice sobre sus labios, guiñándome el ojo después despertando en mi estomago un enjambre de abejas que revolotearon sin cesar –No vine precisamente a juzgarte. He venido en son de paz, ¿Vale? Hoy comprendí que esta situación no nos está llevando a ningún lado y por eso quiero proponerte algo.

La miré curioso, ella aprovechó mi silencio para continuar.

-Quiero perdonarte, Matt… Y para eso me voy a regresar a USA- pero entonces mi corazón dejó de latir –No puedo seguir conviviendo con ustedes como si nada hubiese pasado entre nosotros. No puedo fingir más, y eso nos hace daño, ¿Comprendes? Por eso he decidido volver a New York, no para olvidarme de ti, lo cual es imposible, sino para olvidarme de estos sentimientos…

No…

-Mi propuesta es esta: A cambio de irme necesito que no hagas contacto conmigo bajo ninguna circunstancia. De esta forma no será tan difícil para ti estar con Sora, y yo podré seguir con mi vida. Es lo mejor para todos, ¿No crees?

And now, I need to know if it's real love.
Or is it just Madness,
Keeping us afloat,

Mmhn...

Mimi aguardó por mi respuesta, clavando sus ojos en mí como si repentinamente la paz fluyera en ella después de tanto tiempo. Y la envidiaba por eso, porque mientras me daba su propuesta con tranquilidad y sin inmutarse yo sentía como caía dentro de un gran hoyo negro, absorbido por la más pura y nefasta desesperación. Me estaba ahogando en el temor por perderla, y aunque yo en realidad no tenía ningún tipo de derecho sobre ella, la idea de que se alejara de mi lado, que continuara con su vida, que me olvidara, hacía bullir en mi interior el más puro temor… No, simplemente no podía lidiar con ello. Era lo suficientemente egoísta por querer tener a Mimi a mi lado en contra de su voluntad, ¿Importa? No importa. Soy un monstruo egocéntrico, pero a la mierda todo…

Ella no puede irse. No puede.

Un inesperado impulsó me instó reducir la distancia entre ambos para tomarla del brazo y jalarla hacia mí, tomándola completamente desprevenida. Un disimulado chillido salió de sus labios por la sorpresa pero rápidamente aquella paz que reinó en su rostro mostró su verdadera identidad. Una máscara, llena de mentiras piadosas y sonrisas hipócritas, ocultando la autenticidad de su rostro.

Al solo contacto de mi piel sobre la suya el miedo y la desconfianza resurgieron en ella. Mimi había vuelto.

Solo habían 15 malditos centímetros separando nuestros rostros y una sola razón que me detenía a besarla en ese preciso momento. Sora. Sora, Sora, Sora. Mi novia, mi mejor amiga, la hija de la moribunda mujer que padecía cáncer. ¿La amo? ¿Debo amarla? Todo se había transformado en obligación y mis sentimientos por Takenouchi no fueron la excepción. Debía amarla, pero no lo hago. En realidad solo le había cogido un sincero cariño lastimoso, cual se siente por una buena amiga a la que nunca podrás corresponder sus sentimientos hacia ti.

Todo se reduce a una triste y única conclusión; Puedo fingir amar a alguien que no amo, pero no puedo seguir conteniendo el insólito amor que siento por Tachikawa.

Por eso he decidido volver a New York, no para olvidarme de ti, lo cual es imposible, sino para olvidarme de estos sentimientos…

Y al escuchar su propuesta fue como si todo mi cuerpo y mente sufrieran un cortocircuito, haciéndome reaccionar ante la realidad que estaba a punto de escurrirse entre mis dedos.

And when I look back, at all the crazy fights we have,
Like some kind of M-m-madness,
Was taking control,

Yeh.

La realidad era que yo sí podía vivir sin Sora, pero sin Mimi no podía, así de sencillo.

-M-Matt… ¿Qué haces? Suéltame- trató de mostrarse calmada. Yo solo sonreí levemente por su triste esfuerzo.

-Hay un problema con tu propuesta, Mimi- ella me observó desconcertada, dándome la libertad de contemplar cómo se fruncía levemente su ceño –Y es que yo no quiero que te vayas a USA.

-¿Qué rayos estás…? Deja de jugar, Yamato- empezó a mirar a los lados notablemente incomoda, sin poder advertir la diversión que me causaba su ingenuidad –No te estoy pidiendo permiso. Me voy a USA, ¿De acuerdo? Ya la decisión está tomada.

-¿En serio?- puse en práctica aquella sonrisa torcida que desde hace tiempo no he usado, mi arma letal para bajar las defensas en esta terca castaña y de esa forma pintar sus mejillas de un fuerte color carmesí. Se sintió genial ver que aún seguía causando el mismo efecto en ella –¿Y crees que irte es la solución? Créeme, con irte a otro continente no podrás olvidarme.

And now I have finally seen the light,
And I... have finally realized,
What you need,

Mmhn...

Sus ojos salieron de sus orbitas, sin poder creer el egocentrismo de mis palabras.

Mu-mu-mu-mad-mad-mad…

-¡¿Quién te crees para decir si puedo olvidarte o no, ah?!- como aquella fría noche de noviembre, se movió bruscamente para soltarse de mi agarre, pero esta vez ya nada podría alejarme de ella, nada ni nadie podría lograrlo -¿Acaso olvidaste todo lo que me hiciste? ¿Es que no tienes suficiente ya que ahora quieres humillarme?

-No intento hacerlo.

-¡¿Entonces qué quieres de mí, estúpido?!- las lagrimas se acumularon en sus ojos -¡¿Por qué me haces esto?!

-¡Porque te amo, Mimi!- confesé sintiendo como todo el peso sobre mis hombros caía a mis pies, reviviéndome –Te amo tanto que simplemente no puedo vivir sin ti, ¡No me importa si eso me hace un maldito egoísta! Pero no puedo aspirar una vida sin tenerte a mi lado, no puedo dejarte ir, Tachikawa. Simplemente no puedo.

And now I have finally seen the end,
…I have seen the end…

And I'm... I'm expecting you to care,
…Expecting you to care…

And I... have finally seen the light,
…Have finally seen the light…

And I... have finally realized,
…Realized…

Sus labios se entreabrieron para respirar de la sorpresa, mirándome como nunca antes me ha visto, escuchándome como nunca antes alguien lo ha hecho. Por segunda vez le he confesado mis sentimientos y esta vez mi personalidad usualmente introvertida quedó en el pasado para permitirme entregarme completamente a la mujer que tenía ante mí en ese momento. Jamás en mi vida había expresado lo que siento con tanta libertad. He amado, pero no lo suficiente. Y Mimi es la única persona en este planeta que me ha hecho sentir intensamente la vida, todo en mí respondía a ella como si hubiese nacido para amarla.

…Aunque todo parezca una locura.

-No…Puede ser- dijo con un hilo de voz, subiendo sus manos hasta sus labios para taparlos como gesto de sorpresa –Entonces… ¿Por qué…?

-Porque soy estúpido, Mimi, porque no puedo dejar sola a Sora en esto, pero ya no aguanto más… No puedo seguir fingiendo que no te tengo en mi mente día y noche- la jalé aún más a mi cuerpo, apoyando mi frente sobre la tuya mientras fundía mis ojos en los suyos, sintiendo que podía ver a través de ella, como si del otro lado estuviera mi puente arcoíris personal –No puedo seguir conteniendo las ganas de sentir tu piel, tus labios…

Sumida en la densidad del placer, bajó sus manos y cerró los ojos para sentir las acaricias de mi nariz sobre la suya, tan hipnotizada como yo por todas las sensaciones que este simple roce nos causaba. Sus labios estaban a tan pocos centímetros, suaves, rosados, húmedos… Se me hizo agua la boca de solo imaginar besarlos.

I NEED TO LOVE…!

-Te amo. Te amo demasiado, maldita sea.

I NEED TO LOVE…!

Pero antes de besarla justo en ese instante volteó levemente el rostro, de vuelta a ser aquella chica renuente que sabía como torturarme. Parecía decidida en no aceptar mis sentimientos, pero ella me ama, lo sé, y aunque intente negarlo ella deseaba esto tanto como yo.

Si creía que me daría por vencido estaba equivocada, así que olvidé los modales que me enseñaron de pequeño para, con un movimiento preciso e imponente, hacer voltear su rostro hacia mí, forzándola a aceptar mis labios sobre los suyos con frenesí mientras envolvía su delicado cuerpo con mis manos. Trató de separarme, por supuesto, e incluso golpeó un par de veces mis hombros tratando de alejarme, pero poco a poco la intensidad del beso hizo que se rindiera, pasando de aceptar a responder.

Sentí una ola de júbilo embargarme cuando sus manos empezaron a trepar por mis brazos hasta alcanzar mi cuello, abrazándome como tantas veces deseé que lo hiciera. Acomodó su cabeza para acentuar el beso y su lengua no tardó en ofrecerme el deleite de sus movimientos dentro de mi boca. Era gloriosamente exquisito volver a besarla.

Capture me,
Trust in your dream,
Come on and rescue me.

De la pasión y delirio poco a poco el beso se fue tornando suave y lleno de ternura, de la manera con la que Kami ordena besar a una mujer. Mis caricias estaban envueltas de delicadeza en cada parte que tocaba de su cuerpo, y nuestros corazones lentamente retomaron un ritmo pacifico mientras nos permitía entregarnos a este nuevo placer. Luego de segundos, minutos, empecé a besar las comisura de sus labios, sus mejillas, la punta de su nariz. Disfruté de un beso superficial sobre sus labios al reconocer una dulce sonrisa, y luego de haber experimentado lo que mas había deseado en estos días me separé lo suficiente de ella para volver apoyar nuestras frentes, mirándonos fijamente ahora con un incandescente brillo en nuestras miradas.

-Esto está mal- dijo con un susurro.

-Lo sé.

-Pero te amo…

-Y Yo también.

Su rostro se alejó del mío para poder mirarme cómodamente. Su mano recorrió mi cuello hasta alcanzar mi mejilla, acariciándola suavemente logrando que la piel se me pusiera de gallina.

-Por favor…- suspiré con ganas, posando mi mano sobre la suya en mi mejilla -…No te vayas. Quédate a mi lado.

-Un solo lado de ti no es suficiente, Matt. Lo sabes.

-Solo será por ahora, te lo prometo…- intenté mostrarle mi mejor sonrisa, tratando de impartir la misma confianza que en ese momento sentía –Sé que está mal, que es una locura pero… Quédate, te lo pido, Mimi.

Yes, I know, I can't move on,
Baby, you're too head-strong.

Tras un segundo Mimi mordió sus labios con duda, pero había una clara lucha en su interior por lo que le estaba pidiendo. Y no me importaba, señores, de verdad no me importaba ser el cabrón que está con dos mujeres a la vez, en realidad jamás en mi existencia me creí ser capaz de esto. Pero por Kami, Mimi lo ameritaba. La amo, la amo demasiado, y si esta era la única manera de estar a su lado entonces ya luego lidiaría con mi visita al infierno al morir por lo que estaba haciendo…

No me importaba nada con tal de amarla…

-¿Sabes?- dijo ella con una pequeña sonrisa en sus labios, haciendo brincar mi corazón –Acabo de darme cuenta que no es precisamente mi detector de idiotas lo que está averiado, Matt… Creo que Cupido conspira en mi contra para emparejarme con chicos como tú.

Our love is...

Yo reí ante su elocuencia, aliviado por verla ceder finalmente. Acerqué nuestros rostros de nuevo con mi mano jalando su barbilla, entrelazando nuestras miradas.

-A veces Eros es un dolor en el culo…- comenté divertido.

-Depende, ¿Ahí te pegó la flecha?

Negué con la cabeza al soltar una corta risa, sin poder contener más las ganas de reducir la distancia entre nuestros rostros y sellar nuestros labios en un beso lleno de deseo y amor.

El primero de tantos besos prohibidos…

Mu-mu-mu-mad-mad-mad…

Madness…


Continuará…


Notas de la Autora:

Vaipedia:

Reptar(1): Reptar es un personaje ficticio de la serie animada americana Rugrats. Se diría que es una versión del monstruo japones Godzilla.

Quasimodo(2): es el personaje principal de la obra Nuestra Señora de París, de Victor Hugo, cuyo rostro deforme y jorobas lo aislaban de la sociedad, dedicando su vida en hacer sonar las campanas de la catedral Notre Dame.

Eros(3): En la mitología griega, Eros era el dios primordial responsable de la atracción sexual y el amor. En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares, y su equivalente romano era Cupido ('deseo'), también conocido como Amor.

Canción: Muse - Madness

UUUUUUUH, vive en una pera debajo del mar, VA-I-NIE-LLA (8) Y desaparece sin avisar, VA-I-NIE-LLA (8) La autora más loca que podrías desear, VA-I-NIE-LLA (8) Todos…! VAINIELLA!

*Cof, cof* Ya pues, ese fue el opening by Capitán Vai y Las Esponjosas xD A que no está chulo? Bien, hola mis queridísimos! Que tal les ha tratado la vida? Pues a mi muy bien, gracias por preguntar. En realidad las razones de mis autosecuestros esporádicos se debe a que he tenido alguna que otra entrevista de trabajo, y además de eso estoy diseñando una oficina… Lo cual esta súper genial, pero de aquí a diciembre tendré unos meses bastantes movidos ya que me mudare a otro estado en mi país (Esta a 11 horas de donde estoy ahorita) para continuar mis estudios, y por eso aprovecho para avisarles que si tardo en actualizar se debe a todas las cositas que acabo de nombrar… Pero tranquilos, que esta historia culmina este año sin duda!

Que por cierto… No falta mucho para que se acabe, eh? …Y calculo antes del 21 de Diciembre, ya saben, no es que crea en los cerdos voladores pero no vaya a ser que Nostradamus aparezca y me diga que lo del calendario maya es cierto…

Anyway, que les ha parecido el capitulo? Estare ansiosa por conocer sus opiniones! Para comentar rapidillo al respecto este ha sido un capitulo algo difícil, en realidad lo he re-escrito como tres veces… Finalmente este es el resultado y para serles sincera estoy contenta con este! Especialmente con la canción seleccionada, han de saber que Muse es mi debilidad? Puedo nombrarles canciones y canciones que amo de ellos, pero esta en particular me parecio perfecta porque, primero, me tiene madness xD y segundo la acaban de lanzar y me parece que viene bien con el capitulo! De todas maneras sería interesante conocer lo que opinan!

Un dato respecto al capitulo es al comentario "Detector de idiotas" de Mimi, recuerdan el capitulo 6, "El Regalo"? Bueno, es referencia a lo que le dijo Matt en el ultimo POV. Y bien, que les parecio la inesperada visita de Shep en la historia? Jaja, seguro algunas no se lo esperaron.

By the way, puede que algunos me maten y otros suelten aullidos de emoción, pero he decidido pasar esta historia a RATED: M, por que? Porque temo que la vayan a eliminar por sobrepasar los límites de "T". No sé, yo tengo un pulso para que yo sea la primera en quebrantar la ley siempre u.u Asi que les pido comprensión, vale? Pueden seguir leyendo, por supuesto, pero ya eso no es responsabilidad mia si tienen mente cochambrosa xD –Y yo soy peor, que los corrompo-.

Cualquier errorcillo ya saben, my bad!

Y por Diu, 45 reviews entre el capitulo 10 y 11?! Wow, no saben lo agradecida que estoy! Es decir, wow! Se los agradesco de corazón! Pero bien, como es bastante lo que debo responder tuve que mandar todas sus respuestas a mi perfil. Repito, las respuestas estan publicadas en mi perfil de Fanfiction, en donde estan todos mis datos, justamente arriba de Creatividad es No Copiar, asi que por favor apenas puedan pasen por ahí para que lean sus respuestas. He respondido cada uno de sus comentarios, busquen bien y si notan que no estan notifíquenmelo por un reviewsito va?

Again, son unos lectores estupendos, y no puedo estar mas agradecida por todo el apoyo que le han concebido a este Fic! Tambien quiero darle las gracias a todos los que leen, que tambien son un monton! Espero de corazón que hayan disfrutado del capitulo y que sigan pendiente por el siguiente! :D

Atte.

Vai