¡Happy Reading!
Bree's POV
- ¡Por fin! ¡Por fin! ¡Por fin es miércoles! – gritó Alice emocionada cuando salimos de nuestros salones. No pude evitar soltar una risita. Era obvio que esto de asistir a clases con alumnos regulares no era para ella.
- ¡Alice! – la reprendió Bella negando con la cabeza. Me dedicó una mirada apenada – En verdad lo lamento, Bree.
Me encogí de hombros por la disculpa. Si yo estuviese en su lugar, probablemente estaría desesperada por volver a donde pertenezco también.
Bajamos las escaleras hasta el patio principal donde unas elegantes limosinas recogerían a los seis alumnos de "Education First". Solo que, a diferencia de los dos últimos días, ahora se encontraban estacionados dos autos: un Jeep rojo y uno plata.
Mis ojos se abrieron como platos al ver semejante recibimiento. ¿Cuándo en la vida un automóvil así se convertiría en mi transporte?
Ni en sueños.
Rosalie Hale y Emmett McCarty se dirigieron a los hombres en traje que estaban dentro de los vehículos. Con un ligero gesto, les entregaron las llaves y se marcharon. Al parecer ellos mismos los conducirían.
Edward Cullen (quien juraba era novio de Bella aunque ella lo negara) se acercó a nosotras con paso lento, como costumbre dirigiéndose primero a la castaña.
- Emmett, Jasper y yo iremos a mi casa a comer, ¿gustas venir?
- ¡Desde luego que no! – intercedió Alice con rapidez – Esta tarde es de chicas, y Bella estará en mi casa. Nos vemos de vuelta en el Internado.
Edward rodó los ojos molesto y antes de alejarse, besó con ternura la coronilla de Bella, haciendo que esta se pusiera rojísima como un tomate.
- Bueno, será mejor que me vaya. Supongo que… Nos vemos después… Fue un gusto conocerlas a las dos – me despedí con educación.
A pesar de que a ellos no les gustaba estar aquí, a mí me parecía increíble. Creo que pasaría mucho tiempo antes de que nos volviéramos a ver.
- ¿De qué hablas? ¿Qué no escuchaste? ¡Tarde de chicas! – chilló Alice. Solté un gemido por la inesperada invitación - ¡Hey! No me veas así, no es como si no hubieses ido antes a mi casa. ¡Anda! Rose nos está esperando.
La rubia tocó el claxon del Jeep rojo. No pude evitar sonreír de emoción. Era como pasearme con la realeza. Fingir que yo podía darme los gustos que quisiera: vivir en una mansión, tener montones de ropa y zapatos… ¡Vaya!
La situación financiera de mi familia no era muy buena, por lo que soñar despierta con vivir en un mundo como el de Alice era lo menos que podía hacer.
- ¿Vamos? – preguntó Bella abriendo la puerta del vehículo.
- ¡Bree! – gritaron a mis espaldas. Me volteé para ver quién me llamaba y me topé con las caras anonadadas de Maggie, Charlotte y Lauren.
- Discúlpenme un momento – dije dirigiéndome a Rose, Alice y Bella.
Rose me regaló una sonrisa, por lo que me di media vuelta y caminé hasta donde estaban mis amigas.
- ¿Qué pasa? ¿Necesitan ayuda con la tarea? – les pregunté avergonzada.
- Quedamos en que irías a mi casa para ayudarnos a estudiar para los exámenes. ¿Recuerdas? – exigió saber Charlotte.
- L-Lo olvidé por completo – respondí – Alice me invitó de nuevo a su casa.
- ¿De nuevo? ¡Dios! Bree. No puedo creer que nos estés cambiando por "las alzadas esas" – dijo Lauren.
- Son mis amigas también – dije sonrojada.
- ¿Y si vamos contigo? – se auto-invitó Maggie – Diles que quieres que vayamos nosotras.
- N-No voy a hacer eso – contesté angustiada – Mejor les diré que no iré con ellas.
- No seas estúpida. Sólo diles que te acompañaremos a su casa. ¿Qué tiene de malo? – intercedió Lauren.
Suspiré sonoramente y regresé a donde estaban esperándome Alice y las demás. Lucían tan tranquilas, despreocupadas y hermosas… ¿Por qué yo no podía ser así?
- ¿Ya estás lista? – dijo Bella.
- ¿S-Será mucho problema s-si mis amigas van también? – pregunté titubeante.
Alice miró a mis espaldas y tras embozar una enorme sonrisa negó con la cabeza.
- Entre más seamos mejor – dijo ella guiñando el ojo – Diles que se apresuren, tenemos mucho por hacer.
…
Alice's POV
- ¿Qué debía hacer? ¿Negarme? – le confesé a Rosalie cuando llegamos a mi casa. Ella me había dado miradas reprobatorias durante todo el trayecto – Sé manejarlo, Rose. No puedo darme el lujo de perder a Bree por una tontería.
Ella rodó los ojos y entró a mi habitación cargando una pequeña charola de galletas.
La seguí de cerca, con una tetera.
- ¿Por qué tardaron tanto? – preguntó Bella con curiosidad.
- ¿Nos tardamos? – me hice la desentendida – Estábamos preparando el té. Dejen lo sirvo, antes de que se enfríe.
Rosalie me acompañó hasta la terraza para servir té en mi juego de tazas. Podía sentir aún su mirada fija pero opté por ignorarla.
Las amigas de Bree no habían sido amables conmigo y ella estaba molesta porque aún así las invité a mi casa.
- ¿Alice? – me llamó Charlotte - ¿Te importa si vemos tu closet?
Rose se puso las manos en la cadera y me miró molesta. Como advirtiéndome que más me valía dar una buena respuesta.
- A-Adelante – dije y al instante, Rosalie caminó hacia adentro y tomando su abrigo, abandonó la habitación.
- ¿A dónde va, Rose? – preguntó Bree.
Le dediqué una sonrisa tranquilizadora.
- Tiene asuntos qué atender – respondí.
Charlotte, Maggie y Lauren esculcaron de pies a cabeza el armario. Probándose mi ropa y mis zapatos.
Yo no tenía ningún problema con eso, pero sabía que a Rosalie lo que le molestaba era que fuera tan amable con personas que me trataron mal.
Esto no era nada nuevo. En nuestra antigua escuela, varias chicas se volvieron mis amigas porque les regala cosas: libros, joyas, celulares, reproductores de música, etc.
Yo no le veía nada de malo, quiero decir, ¿qué no los amigos se regalan cosas? Rosalie convenció a Edward de que hablara conmigo al respecto. En cuanto dejé de darles obsequios a mis amigos… Desaparecieron. Se alejaron de mí como si nunca hubiese existido.
Me propuse esta vez cuidar la amistad de Bree como la más preciada de las reliquias. De algún modo sentía que se lo debía a Victoria.
- En verdad lo lamento. Te juro que ellas no son así. No sé que les pasa – las defendió Bree.
- Está bien. No pasa nada – respondí con una sonrisa – Se nota que las quieres mucho.
- Son mis amigas… Como tú. A ti también te quiero. Aunque tengamos poco de conocernos, sé que eres una persona asombrosa. Tengo suerte de llamarte amiga.
Sus palabras me hicieron un nudo en mi garganta. No dudé en abrazarla con fuerza.
…
Aunque teníamos ganas de seguir la reunión, la madre de Bree había sido muy clara con la hora de llegada, por esto, en cuanto comenzó a anochecer tuvo que irse.
Ordené a uno de nuestros choferes que la llevara a ella y a sus amigas a sus respectivas casas. Lo hacía por Bree más que nada, era tarde y no quería que se expusiera a ningún peligro.
Bella y yo también nos iríamos pronto al Internado.
- Muchas gracias por todo, Alice. ¿Nos vemos después? – se despidió Bree en la puerta.
- Estoy en el Internado toda la semana. Cuando quieras puedes irnos a visitar – dije con una gran sonrisa – Podríamos hacer otra tarde de chicas.
- Eso estaría bien – intercedió Bella – Así conoces nuestra escuela.
- De acuerdo. Adiós – finalizó Bree.
La estreché en mis brazos una última vez para luego acompañarlas al auto.
- Me divertí mucho – dijo Bella cuando el vehículo desapareció de vista – Alice, ¿Qué pasó con Rose?
- Nada – dije encogiéndome de hombros – No te preocupes por eso.
- ¿Sabes? Con el paso del tiempo me doy cuenta que ninguno de los cinco son sinceros conmigo – replicó con el ceño fruncido. Lucía adorable - En serio, Alice, dime qué sucedió.
Embocé mi mejor sonrisa y negando con la cabeza contesté.
- Bella, creo que estás paranoica. Vamos adentro a cenar para luego regresarnos a la escuela.
La pobre suspiró resignada e ingresó a casa. Yo estaba por hacerlo cuando James, uno de los guardaespaldas de mi padre, apareció.
- ¿Señorita Alice?
- ¿James? – dije con amabilidad - ¿Qué necesitas?
El guardaespaldas tenía ya un par de años trabajando para mi padre.
Era muy atractivo, cabello rubio siempre atado en una coleta, ojos azules, cuerpo musculoso. Recuerdo que los primeros días no podía evitar sonrojarme cuando me saludaba. Pero ahora, se había convertido, junto con su adorable esposa e hija, parte de la familia.
- Sólo quería que supiera que hoy, cuando fuimos a entregarles el Jeep al Sr. McCarty y la Srita. Hale, había un auto negro con vidrios polarizados frente a la escuela. Creo que no lo notó.
Traté de hacer memoria pero nada aparecía. Debí de haber estado demasiado distraída.
- No. No recuerdo haberlo visto.
- Anoté las matrículas por mera curiosidad y me llevé la desagradable sorpresa de que pertenece a la familia Black.
Mi cuerpo entero se congeló al escuchar esto último.
Jacob…
Su sonrisa apareció en mi mente, causándome escalofríos.
¿Qué quería Jacob con nosotros? ¿Qué no fui clara cuando le pedí que no me buscara? Además, ¿por qué vigilarnos? Él ya conoce a todos…
A todos menos… Bree…
La realidad de mis palabras formaron un nudo en mi garganta.
- James, necesito que me hagas un enorme favor – dije con la voz entrecortada.
…
Bree's POV
- Bree, por favor, nada de salidas por ahora. Necesito tu ayuda en casa – me reprendió mi madre antes de salir por la puerta.
No era muy común en mí escabullirme después de salir de la escuela pero, con Alice estos últimos tres días, había llegado bastante tarde, causando que mi mamá me regañara.
- Así lo haré. No te preocupes – la abracé de la cintura y besé su frente – Debo irme o no alcanzaré el autobús.
- Suerte, cariño – sonrió y con esa bonita sonrisa supe que el enfado se le había pasado.
Tomé mi mochila y las llaves para salir de casa. En cuanto me di la media vuelta, me encontré a un joven rubio junto con a un Mercedez negro. Varios de mis vecinos rodearon el automóvil con la boca abierta.
- ¿Señorita Tanner? – me llamó el joven – Lamento el retraso.
- ¿Q-Qué es esto? – titubeé anonadada - ¿Quién es…?
- Oh. Disculpe. Mi nombre es James. Tengo órdenes de la Señorita Alice Brandon de llevarla a la escuela y recogerla para traerla de nuevo a casa.
- ¡¿Que Qué?! – chillé con los ojos muy abiertos
…
- ¿Bree? – preguntó Maggie en cuanto entré al salón. Junto con Charlotte y Lauren miraban sigilosas la ventana - ¿Por qué llegaste en ese auto?
- Si, Bree – prosiguió Lauren - ¿Cómo le hiciste para conseguirte un guarura así?
- A-Alice lo puso a mi disposición. Para llevarme a casa y esas cosas.
- ¿Llevarte a casa? ¡Dios! – dijo Charlotte en tono despectivo - En verdad que la gente rica gasta el dinero en meras tonterías. ¿Para qué necesitarías tú un chofer y guardaespaldas?
- No tengo idea – pensé en mis adentros.
- Ahora que lo pienso, Alice en verdad tiene mucho dinero, ¿vieron cuánta ropa y joyas tenía? – preguntó Lauren.
- ¡Lo sé! – exclamó Maggie – Los anillos y aretes que tenía allí eran preciosos y de seguro muy costosos. Deben valer miles de dólares.
- Creo que ella ni siquiera se hubiese dado cuenta si nos hubiéramos llevado algunos – dijo Charlotte cruzándose de brazos.
- ¡Charlotte! – la reprendió Lauren – No digas eso.
- ¿Qué? Estoy bromeando – dijo soltando una risotada a la que se unió Maggie.
¿Robarle a Alice?
No eso….
Quiero decir… Tiene muchísimas joyas, yo misma lo vi el día anterior. Estoy segura que ella ni se daría cuenta…
¿Robarle a Alice?
No… Yo no… podría… ¿verdad?
…
Alice's POV
- Todo está bajo control, señorita Alice. El auto negro de la otra vez no ha aparecido. De todos modos, estamos en contacto.
- Muchas gracias, James.
Aparté el celular de mi oreja y logré respirar tranquila por un rato.
No logré proteger a Victoria… Pero eso no sucedería esta vez con Bree.
De eso estaba segura.
Me encontraba de vuelta en EF. Era tan bueno volver. Sentía que hasta se me había olvidado lo que era estar allí. ¿Quién fuera a decir que extrañaría vivir en el Internado?
Después de clases Jasper, Emmett y yo fuimos a comer. Rose seguía molesta conmigo y Edward y Bella se excusaron porque les había tocado ser pareja en un proyecto de Biología.
Últimamente los dos estaban muy raros, con todo el asunto de Bree ni siquiera había tenido tiempo de investigar qué era lo que pasaba.
Conversábamos los tres muy quitados de la pena cuando recibí una llamada al celular. Contesté de inmediato pensando que se podía tratar de Bree.
Y así fue. Sólo que, en vez de que me llamara James, fue la misma Bree.
- Hola, pequeña. ¿Cómo te va? – pregunté con una enorme sonrisa.
- Necesito hablar contigo – repuso en tono serio haciendo que mi sonrisa se borrara por completo - ¿Crees poder venir a la ciudad?
- C-Claro – contesté - ¿Está todo bien?
- Le diré a James que me lleve a tu casa. ¿Te veo en dos horas? – dijo ignorando mi pregunta.
- D-Desde luego. Allí te veo. Adiós B…
Colgó la llamada.
Mis amigos me miraban extrañados por la repentina interrupción.
- ¿Estás bien, Alice? – preguntó Jasper.
- No. Debo ir a ver a Bree. ¿Puedes conseguirme el permiso de tu mamá? – le pedí suplicante – Es urgente.
- Desde luego – sin preguntar por qué o pedir explicaciones, Jasper salió deprisa de la cafetería.
…
Salí del Internado en cuanto me dieron la autorización. Jasper se ofreció en llevarme él mismo a mi casa pero decliné la propuesta. Uno de los choferes ya estaba afuera del Internado esperándome.
Conforme nos acercábamos a nuestro destino me sentía cada vez más nerviosa. No reparaba en tronarme los dedos ansiosa por saber lo que Bree tenía que decirme. Aunque algo en mi interior me decía que no eran buenas noticias.
No pasó mucho para que llegáramos. En cuanto bajé del auto, James le abría la puerta a Bree.
No dudé un segundo en correr hacia ella y estrecharla con fuerza.
Ella me regaló una sonrisa apenada que me hizo suspirar aliviada.
La conduje hasta mi habitación sin soltarla de la mano. Tras pedirle que me esperara allí y que se sintiera como en casa (como en los últimos días) me dirigí a la cocina donde las cocineras se sorprendieron de verme. Era muy inusual que yo estuviera allí en plena semana.
Les expliqué que sólo estaría allí por unas horas, para luego pedirles que me dieran mi tradicional tetera de agua caliente, sobrecitos de té y mis mejores tazas de porcelana.
Al subir a mi habitación Bree lucía en extremo nerviosa. No había notado que tenía entre sus manos un bolso marrón pequeño. Sus manos temblaban a su alrededor. A cada paso que daba, ella retrocedía.
Dejé en la mesita la bandeja con el té y sentándome en el sofá le pedí que me acompañara.
- No vine a pasar el rato, Alice – repuso Bree con tono serio pero dudoso.
Un involuntario gemido surgió de mi garganta.
- Quiero que lo del chofer pare. Es ridículo. Me siento ridícula. Yo no necesito un guardaespaldas. Para ser honesta, es molesto tener el auto lujoso. La gente se me queda viendo.
Me paré de mi asiento y caminé hacia ella. Incrédula por sus palabras.
Ella dio un último paso hacia atrás chocando con mi repisa y haciendo que una de mis figuras de cristal perdiera el equilibrio y se estrellara en mil pedazos en el suelo.
No. No. Esto no podía estar pasando. ¿Verdad? Es un sueño. Despierta. Despierta. Despierta. Despierta.
Mi mirada estaba postrada en la figura deshecha.
- Ya volveré aquí – dijo Bree – Y ya no quiero volver a verte.
Esas fueron sus palabras. Estaba tan perdida en mis pensamientos que ni siquiera noté cuando ella abandonó la habitación dejándome sola.
Sola.
De nuevo.
Me fue inevitable perderme en los recuerdos. Como una especie de Deja Vu:
Un día, Victoria vino a mi casa bañada en lágrimas.
- ¡Estúpida Alice! Un niño llamado Jacob me dijo que haría que su papá despidiera al mío si seguíamos siendo amigas. ¿Qué fue lo que te hice? ¡Te odio!
En aquél entonces, Jacob lo destruyó.
Ésta vez… Terminé haciéndolo yo misma.
…
- ¿Alice? – dijo una voz familiar - ¿Alice? Despierta.
Abrí los ojos con pesadez. Estos me ardían demasiado. Bella me miraba preocupada. Estaba sentada a mi lado y pasaba los dedos por mi cabello corto con gesto maternal.
- ¿Dónde estoy? – pregunté extrañada.
- Todavía estás en casa. Una de tus mucamas nos llamó para que viniéramos por ti. Están preocupadas.
Alcé la vista y vi a Edward recargado en la pared con las manos en los bolsillos.
- ¿Qué pasó, Alice? – dijo Bella - ¿Por qué no volviste a la escuela?
La abracé con fuerza atrayéndola a mi y me solté a llorar como lo hice antes de que me desvaneciera en el sofá.
- Todo fue culpa mía – sollocé.
…
Al día siguiente, de vuelta en el Internado, me sentía desfallecer. Por suerte ya era viernes. Pasaban de las 3 de la tarde. Acabábamos de salir de clase de Cálculo y nos encontrábamos ahora en el salón de C1. Rose me había traído algo de té pero ni eso lograba subirme el ánimo.
Me aferré a uno de los cojines del sillón y hundí mi cara en él sin hacer ningún ruido por un largo rato.
- Alice – dijo Emmett – No puedes estar así. No has querido comer ni tomar nada. Sólo lograrás enfermarte.
- No quiero nada – respondí monótona.
- ¿Todavía estás en tus días? – preguntó Jasper con una risotada - ¿O de plano ya estás así de amargada?
- Jasper – lo reprendió Edward – Te estás ganando una paliza. Déjala en paz.
- ¿Por qué? Yo creo que eso es lo que necesita. Que la dejen de apapachar. ¿Verdad, Señora Amargada?
Sus palabras no eran más que un zumbido. No quería siquiera alzar la vista.
- Jasper. Basta – dijo Bella.
- No voy a dejar de molestar a ésta amargada hasta que me ponga atención – me quitó de un jalón el cojín que tenía en la cara y lo aventó al otro lado de la habitación - ¡¿Ya me vas a poner atención?!
No tenía ganas de discutir, por lo que subí las piernas al sillón y las abracé para perderme de nuevo en mis pensamientos.
- ¡Ahhh! – gritó Jasper desesperado. Lo siguiente que sentí fue que era alzada en brazos y me llevaban a toda velocidad hasta el jardín al centro de la escuela.
- ¿Qué pasa contigo? – exigí saber. Jasper lucía agitado. Me iba a dar la media vuelta para regresar al salón cuando él se interpuso – Hazte a un lado.
- No hasta que estés mejor.
- Pues no voy a estar mejor, así que apártate – dije moviéndome de lugar.
- ¡No! – exclamó volviéndose a interponer.
- Jasper. ¡Apártate!
- No, hasta que hablemos.
- ¿De qué carajos tendríamos que hablar tú y yo? – repuse enfadada.
- Pues… verás – dijo apartando el cabello rubio de su rostro – Soy bastante malo en esto de las conversaciones pero… No me gusta que estés deprimida. ¿De acuerdo? Cuando te deprimes, por alguna razón, me deprimo yo también. Y no me gusta estar deprimido así que no te deprimas, ¿entendido? ¡Anímate!
Sus palabras me hicieron abrir mucho los ojos. ¿Hablaba en serio?
- Pero… Quería protegerla – comencé a decir y un nudo se formó en mi garganta de forma instantánea por lo que me fue inevitable echarme a llorar – Quería protegerla y ella se enojó conmigo.
- ¡Hey, no llores! – dijo alzando las palmas de las manos – De cualquier forma, si hiciste que se enojara, lo único que puedes hacer es pedirle disculpas, ¿no es cierto?
- ¡No es tan simple! – repliqué con un grito.
- No importa – masculló – No importa si es sencillo o complicado. Si hiciste algo mal, al final dirás que lo lamentas. No ganas nada con deprimirte e ignorar lo sucedido.
Mis puños y músculos se fueron relajando con sus palabras. Las lágrimas habían cesado. No había conocido a alguien que fuese capaz de hacerme sentir de la forma en que me sentía.
A paso lento me acerqué a él y hundí mi cara en su pecho, rodeándolo por el cuello con mis brazos.
- Gracias – susurré – Tienes razón, tengo que pedirle disculpas a Bree… Gracias, Jasper.
Él se paralizó por el contacto. En definitiva no se esperaba mi gesto. A los pocos segundos, Jasper rodeo mi cintura y posó su frente en mi hombro.
Y por un momento, deseé jamás volverme a mover.
…
Bree's POV
El sábado temprano, me excusé con mi mamá, argumentando que tenía tarea que hacer en casa de Charlotte.
Mi mamá no reparó en dejarme ir. Tomé mi bolso marrón y salí en autobús rumbo a la ciudad. Bajé en un centro comercial y no dudé un segundo en ir a una gran casa de empeños que estaba cerca de allí.
- Hola – me saludó una joven de cabello castaño - ¿Puedo ayudarte?
- Vengo a…
- ¿Quieres empeñar algo? – me interrumpió - Necesito tu identificación.
- ¿Identificación?
- Así es. Tienes que ser mayor de edad.
- Oh. Es que yo no… - me excusé.
- Eres tan tonta – masculló una voz masculina a mis espaldas - ¿Viniste sin siquiera estar informada?
Al voltear a ver a la persona que me hablaba me encontré con un joven moreno muy alto. Cabello corto negro y una hermosa sonrisa blanca. Llevaba puestos unos jeans, una camisa blanca y chamarra de cuero negro.
- ¿Q-Quien eres tú? – pregunté titubeante.
- ¿Qué estás tratando de vender? – dijo con tono golpeado. Al ver que me aferraba de mi pequeño bolso marrón, me lo arrebató en un segundo. Lo abrió y vació su interior: Aretes, anillos, collares. Propiedad de Alice – Qué bonitas. Pero, ¿por qué una chica como tú tendría joyas como éstas? Son muy caras.
No pude evitar sonrojarme y morirme de vergüenza al ver expuesto mi crimen. ¿Por qué le hice esto a Alice?
El joven me jaló del brazo hasta sacarme del lugar. Ya en la calle, no pude evitar soltar un par de lágrimas.
- ¡Ay! No me vengas con eso – me regañó – Lo entiendo. Tu familia tiene problemas económicos y esto fue tu última opción. Lo entiendo. No tienes porque llorar.
- ¿C-Cómo sabes que mi familia…?
- Te investigué – repuso como si fuera lo más cotidiano del mundo – Se las robaste a Alice Brandon.
- P-Por favor – rogué – No se lo digas. Yo buscaré la forma de devolvérselas sin que ella…
- No te preocupes por eso – dijo él – Luego se las devolveré yo. Ella no se dará cuenta que salieron de su habitación. Pero, a cambio, debes jurarme que te alejarás de ella. ¿Me oíste?
…
Jacob's POV
Tanner seguía debatiendo internamente sobre si aceptar mi condición o no.
- C-Creo que lo mejor será que le pida disculpas…
Su rostro reflejaba mucho arrepentimiento. Por un momento me sentí conmovido. Pero no. Ese no era el motivo por el que yo estaba allí.
- Sólo aléjate de ella – finalicé y le di la espalda.
Un grupo de jóvenes corrió hacia nuestra dirección. Uno de ellos aventó sin querer a Bree, haciendo que ella se cayera en plena calle. Un auto que iba directo a ella tocó la bocina, haciéndome reaccionar. Corrí hasta donde ella estaba y logré apartarla antes de que el auto la arrollara.
…
- ¿Quién era ella? – preguntó Rebecca.
Después del incidente, insistí en llevar a Bree a mi casa para que la viera un doctor. Afortunadamente, no tenía ningún golpe grave pero, aún así, lo mejor sería que la revisaran.
- Ve con Rachel – me limité a decirle a mi hermana. Ella rodó los ojos y se perdió por el pasillo.
- Ya puedes pasar a verla. Sólo tiene raspaduras en los brazos y rodillas. Ya le he recetado una pomada. Estará bien en un par de días – me dijo el médico.
Deprisa entré a mi habitación y ella estaba recostada en la cama.
- En cuanto puedas levantarte, hazme el favor de irte – dije serio.
- ¿Te revisó el doctor a ti también? Tú fuiste quien recibió fuerte la caída.
- Estoy bien – puse las manos en los bolsillos del pantalón y me acerqué a la ventana para contemplar el atardecer.
- No sé como pagarte lo que hiciste por mí, Jacob.
- No hace falta. Pudo haberlo hecho cualquiera.
Bree se sentó en la cama y tras unos segundos, se posicionó justo a mi lado. Viendo hacia la ventana.
- Tú eres amigo de Alice, ¿verdad?
- Eso no es de tu incumbencia.
- Es que… En verdad quiero disculparme con ella. Lo que le hice fue… Terrible.
- Desde luego que fue terrible – la acusé – De seguro querías dinero desde un principio, por eso te acercaste a Alice, ¿verdad?
Bree reclinó la frente en el cristal, dándome la razón.
Eso pensé… Después de todo… Así es son las personas:
- No quiero jugar con él, papá. Ni siquiera me cae bien.
Esas fueron las palabras de un niño con el que el día anterior había jugado felizmente.
- Por favor, hijo. Sopórtalo un par de días más. Sabes bien que nos conviene llevarnos con la familia Black.
Y justo cuando estaba a punto de dejarme vencer por las lágrimas, una cálida mano jaló de mi brazo llevándome al otro extremo del jardín.
- ¡Jake! Es hora del té. No podemos llegar tarde a la hora del té – la sonrisita angelical de Alice hacía que todo mejorara.
Hasta que un día… Esas palabras de consuelo cambiaron en su totalidad.
- ¡Jake! ¡No quiero volver a saber de ti nunca más! – el rostro lleno de lágrimas de Alice me atormentaba cada día.
¿Señor Black? – me llamó una de las sirvientas sacándome de mis recuerdos – Tiene invitados.
Y allí estaba, frente a mi. Aquél ángel que juró jamás volverme a ver. Mis ojos se abrieron impresionados al verla allí.
Una sonrisa comenzaba a formarse en mi rostro hasta que, detrás de ella, apareció el hijo de la directora de EF. ¿Qué carajos hacían juntos?
- Ha pasado mucho tiempo – murmuró con el ceño fruncido.
- Alice… - dijo Bree quien apenas se había percatado de su presencia.
- ¿Bree? ¿Qué haces tú aquí? – su mirada se paralizó al ver los vendajes que le acaban de poner. Me dedicó una mirada de odio – En verdad que eres un imbécil. ¿Cómo siquiera te atreviste a ponerle un dedo encima?
- Alice, él no… - Bree iba a abrir la boca para defenderme cuando me posicioné frente a ella para que no continuara.
Tú no tienes que saber más que lo necesario
Y los recuerdos me abrumaron de repente.
Me encontraba en la biblioteca del Internado donde Edward, Alice y yo cursábamos la primaria. Estaba dispuesto a marcharme cuando escuché un par de vocecitas susurrar.
- La verdad es que no es nada divertido pasar la tarde con Alice. Pero, ella es súper rica. Me regala muchas cosas. Por lo que me tengo que aguantar.
- Qué bien. A la próxima iré contigo – repuso una segunda voz.
- ¡Sí! Tienes que venir, así no me aburro tanto.
Si yo podía resolver ese problema sin que ella supiera, le ahorraría esa angustia y tristeza de ser traicionada. Yo sabía bien lo que era ese trago amargo. ¿Por qué Alice tendría que pasar por aquello?
Estaba dispuesto en convertirme en el villano de la historia… Por ella.
- ¡Vaya! Eres de esos tipos que hacen las cosas complicadas, ¿Verdad? – replicó Whitlock sacándome de mi trance.
- Tú eres quien hace las cosas complicadas – le contestó Alice.
- No nos salgamos del tema, Alice. A lo que veníamos. ¿Recuerdas? – dijo señalando a Bree con la cabeza.
Quise interponerme pero él me lo impidió.
- ¿Por qué no quieres que hable, Bree? Deja de meterte – me dijo.
- No es asunto tuyo – mascullé molesto.
- No. No lo es. Pero no tienes derecho a callarla. Estás tratando de ocultar algo y francamente toda esta situación ya está demasiado revuelta como para que la revuelvas más.
Con un solo empujón me quitó de en medio. Dándole la oportunidad a Alice de acercarse.
- Alice. Jacob no me lastimó. Fue él quien me salvó. Casi me atropellan cuando… - la voz de Bree fue perdiendo fuerzas – Mi padre tiene muchos problemas económicos. Desde hace unos meses nos dijo que lo mejor era mudarnos pero yo no quería. Así que… Pensé que si conseguía el dinero suficiente lograría que nos quedáramos aquí. Por eso… Robé tus joyas.
El rostro de Alice lucía angustiado y no precisamente por el robo, sino por la situación de Bree.
- Lo lamento mucho – sollozó Bree hundiendo el rostro en sus manos.
En ese instante, la mirada de Alice se posó en mí. Y yo la sostuve deseando que pudiera escuchar lo que transitaba por mi cabeza.
Sólo quería verla sonreír.
Estaba tan enamorado de ella que… No me importaba si lo único que sentía por mí era odio.
Bufó y tomó a Bree por los hombros.
- Tú misma me dijiste que éramos amigas. Si me hubieras contado yo hubiese buscado alguna forma de ayudarte. En verdad te quiero, Bree.
Alice la rodeo y la abrazó con fuerza. No fui capaz de dejar de mirarla apenado.
- Jake… - murmuró viéndome fijo – Lo siento.
Sus palabras hicieron eco en mi cabeza sin poder creerlo. Y supe que con eso bastaría. No necesitaba que pronunciara una palabra más.
…
Alice's POV
Después de llevar a Bree a su casa. Jasper y yo regresamos al Internado en su motocicleta.
La noche era fría por lo que él me ofreció su chaqueta. Me abracé fuerte de él mientras ganábamos velocidad.
- ¿Jasper? Gracias.
Él giró el rostro tratando de ver el mío.
- ¿Gracias? Gracias, ¿de qué?
- Sólo gracias – dije sonrojada – Así déjalo.
…
Antes de ir a clase, estábamos Emmett, Rose, Jasper y yo en la cafetería. Tomando nuestro tradicional té y contándoles con detalle lo ocurrido con Bree.
- Y así fue como resultó. Además, gracias a Edward, logré encontrarle al padre de Bree un buen empleo en una de sus empresas. Así no tendrán que mudarse.
- Eso es un buen final – sonrió Emmett besando la frente de su novia.
- Ah. Antes de que lo olvide. Ten, Jasper – dije sacando un pequeño paquete de mi bolso y entregándosela al rubio.
- ¿Y esto? – replicó extrañado.
La mirada de Rosalie y Emmett también estaban llenas de curiosidad.
- Es un regalo – dije sonrojada – Una muestra de gratitud.
No pude evitar reírme al ver como metía más de 4 chocolates en su boca. Al menos le había gustado el regalo.
- Por cierto, ¿dónde están Edward y Bella? – pregunté.
- ¿Qué no dijeron que saldrían el domingo? – musitó Emmett.
- Pero hoy es lunes – dijo Jasper con la boca llena de comida – Y que yo sepa, no llegaron a dormir ayer.
- ¡¿Qué?! – mi voz llegó a tal decibel que Rose y los demás taparon sus oídos - ¡Ay, no! ¡Ay, no! Tenemos que llamar a la policía. ¡Dios! ¿Qué tal si algo le hizo Edward? ¡Mi pobre Bella! ¡¿Dónde estás?!
...
Jana Cullen: "Awww! Qué bueno que te guste! Y espero que este capítulo te guste más! Gracias por leer. Un abrazo."
crematlv19: "Te debo los de Emmett y Rose. Me pondré a trabajar en ello. Gracias por leer."
isa Kathe: "Hahahaah! No te pierdas el próximo capítulo. Ahora sí. La cita de Edward y Bella!"
Ilovevampiresangels: "Gracias por dedicarle tu tiempo a esta historia. Saludos."
Kjmima: "Yaay! Iré a Guatemala entonces! Hehehe, espero que tras este capítulo haya cambiado tu opinión sobre Jacob. No es malo, sólo está enamorado."
ximenafan: "HAAHAHAH Tu review me hizo el día. Espero que ya te hayas mejorado de la garganta y que no te hayas lastimado por andar saltando. Espero ansiosa tu comentario en el próximo capítulo sobre la cita de Edward y Bella! Un fuerte abrazo y muchas gracias por estar al pendiente de esta historia."
ichigoneeko: "Es que es SU BELLA. Hahahaha. Espero que te haya gustado este capítulo. Saludos."
Nelita Cullen Hale: "Pues sí tuvo otro dilema pero ya se aclaró todo. Gracias por leer. Abrazos."
tany cullen: "Mi Tany linda! Te debo la cita para el siguiente capítulo. Te agradezco infinitamente el apoyo que le has dado a cada una de mis historias. Te deseo lo mejor en este bonito día. Un abrazo fuerte, amiga!"
krlita . monkdita: "Te lo agradezco. Muchas gracias por leer y dedicarle un ratito de tu tiempo a esta historia. Saludos."
mari0605: "Yo también amo su relación en esta historia. Es tan distinta a lo que usualmente se lee. Espero que te haya gustado este capítulo. Saludos."
Severla Masen Pattinson Cullen: "¿Al ambiente donde creciste? Wow. Me gustaría saber más al respecto. Gracias por leer. Un abrazo."
Dani viloria: "Lo sé. Perdóname. El tiempo se pasa volando. Duré un mes entero sin publicar en ninguna de mis historias. En serio necesito organizarme. Gracias por leer."
Emmett McCartys angel: "WOW. Estoy enamorada de tu historia (Surrounded by boys) No puedo creer que te hayas tomado el tiempo de leer mi historia. En verdad que es un honor (Y no es barba, ¿eh?) Muchas, muchas gracias."
...
Nos leemos pronto.
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- Cezi
