Hola, hola! Comencemos con los partidos, creo que ya vieron que acorto los partidos un poco, espero les guste!

Capítulo 12

El primer partido es contra Italia, ahora si tendrán que enfrentarse a nosotros y eso entusiasma a todos los jugadores. Jun está feliz con la idea de portar el uniforme y cuando el entrenador le dice que es tiempo de informar a los demás, considera la opción de que no estén de acuerdo. Pero sucede lo contrario y todos están felices de contar con su apoyo.

- Yo también llevo un par de años sin jugar – le dice a Taro Misaki mientras salen al campo de juego – pero llevamos el futbol en el alma. Solo recuérdalo y jugaras perfectamente.

Ningún jugador japonés olvida la ofensa de los italianos y por lo visto ellos tampoco olvidan el desafío que Tsubasa les lanzó cuando cancelaron el partido, ya que desde el inicio del juego todos los jugadores le han cometido todo tipo de faltas. Algunas marcada por el árbitro y otras que solo lastiman a nuestro capitán. Tsubasa logra aguantar y no permite que esto afecte el juego ni el ánimo de los demás compañeros, pero el tiempo corre y al partido llega al medio tiempo en un empate a cero.

El entrenador Mikami decide permanecer con la misma formación para el segundo tiempo. En cuanto inicia, Jun se acerca al él y juntos desarrollan un cambio de esquema jugando con Misaki en la delantera.

- Estoy de acuerdo – le dice el entrenador – ¡Misaki! – le manda llamar – empieza a calentar, entraras a jugar

- ¡Sí! – responde Taro y comienza a calentar

Italia no tarda en meternos un gol y el entrenador decide hacer el cambio. El equipo cambia en cuanto Misaki pone un pie en el terreno de juego. La serie de pases y combinaciones es perfecta entre la pareja de Tsubasa y él, dejando a Italia desconcertada. Tsubasa llega a la portería acompañado de Taro quien termina por rematar la jugada y anotar el gol del empate. Hyuga no tarda en meter el segundo gol con la cabeza, sorprendiendo a todos por su habilidad y celebrando con efusividad.

- Fue el más ofendido con la cancelación del partido de preparación – comenta Jun al entrenador.

La celebración de los chicos en el vestidor se extiende tanto que el cuerpo técnico y los jugadores de banca, salen primero y suben a las gradas del estadio a ver los otros partidos del día. En especial el de Francia contra Inglaterra.

- ¡Aquí estamos! – les grita Genzo al ver llegar a Tsubasa y los demás

Todos admiramos los partidos y la fuerza de Francia que, como equipo anfitrión está demostrando. Vemos jugar a los jugadores estrella, uno que entra ya iniciado el partido llamado Napoleon, un delantero prepotente con gran potencia y la estrella indiscutible del equipo, su capitán, el joven Pierre Leblanc.

- ¿Supongo que quieres jugar? – le digo a Jun al final del día

- Sí – me responde con sinceridad – pero no voy a presionar al entrenador. Si está en mi destino jugar, jugaré

- Prométeme que te cuidarás

- Te lo prometo Yayoi, no te preocupes por mi

El partido siguiente es contra Argentina y su excelente jugador Juan Diez, quienes toman el control del partido en poco tiempo y anotan dos goles extraordinarios. Diez y Tsubasa se enfrascan en una disputa personal, pero a un grito del entrenador, Tsubasa reacciona y no se engancha en el pleito con Diez, no rehúye la confrontación, pero no le busca; sigue con el juego de conjunto que siempre ha funcionado a nuestro equipo.

- Jun – le llamo al verlo dar vueltas por la banda, sumamente preocupada por los dos goles de ventaja del equipo Argentino

- Observa Yayoi – me dice acercándose a mí, pero sin dejar de ver el partido – Diez siempre genera sus jugadas apoyado por ese otro jugador…

Le ofrezco una botella de agua y el entiende que debe tranquilizarse un poco.

- Gracias Yayoi – dice y comienza a trazar jugadas en su pizarrón que luego le lleva al entrenador

Jun se da cuenta que Diez trabaja de la mano con otro gran jugador: Pascal; así que habla con el entrenador y en el medio tiempo, perdiendo por tres goles, decide meter a Misaki y así contrarrestar la dupla argentina. Tsubasa recuerda a todos que el futbol es un deporte de equipo, haciendo que todos deseen atacar con fuerza y no rendirse.

Los cambios resultan perfectamente y tomamos el control del partido en poco tiempo. Diez está obsesionado con Tsubasa, lo cual deja libres al resto de los jugadores del mediocampo. Misaki y Hyuga realizan una gran jugada y meten el primer gol para Japón. La presión en la media cancha continua, ahora Pascal está sobre Misaki, así que los hermanos Tachibana suben a medio campo y generan una descolgada extraordinaria, realizando una de sus jugadas de fantasía anotando el segundo gol.

- ¡Sí! – exclama Jun saltando de felicidad, pero todos nos preocupamos cuando vemos a los hermanos estrellarse contra los postes de la portería, hiriéndose en la realización del gol – ¡No!

Entro al terreno de juego, junto con el doctor del equipo y los hermanos tienen que salir en camillas pues se han lastimado la cabeza. El doctor sigue a los hermanos hasta los vestidores y me pide informe al entrenador: han dejado al equipo con nueve jugadores.

- Misugi, vas a entrar – dice el entrenador Mikami y le veo con preocupación

- ¡Sí! – responde Jun quitándose los pants para comenzar a calentar

- Queda menos de 10 minutos – me dice el entrenador para tranquilizarme

Guardo silencio y comienzo a respirar como el maestro de meditación le enseñó a Jun, me tranquilizó pensando que solo serán 10 minutos, que Jun ha estado practicando mucho más tiempo y que me ha prometido cuidarse.

En cuanto Jun entra, la defensa se fortalece y Matsuyama Hikaru sube la línea jugando al fuera de lugar, algo que les permitirá subir y apoyar a Tsubasa en el ataque. Hyuga no tarda en anotar el tercer gol y así empatar con Argentina.

Observo como Tsubasa sigue atacando y Matsuyama, Hyuga, Misaki y Jun realizan varias jugadas de peligro. El reloj está a punto de llegar al final del partido cuando Jun está atacando, realiza una excelente jugada quitándose a varios contrincantes y avanzando rápidamente hasta la portería de Argentina.

- Fabuloso – exclama Genzo desde la banca – no había visto jugar a Misugi desde hace mucho. Es extraordinario

El entrenador y la banca también están sorprendidos por la calidad de juego de Jun. Me siento tan feliz viéndolo jugar, que por un momento me olvido de su enfermedad. Lo vemos llegar a la portería, entregar un pase a Tsubasa para que anote y este se lo regresa de último momento. Pienso que Jun no espera ese cambio de estrategia tan repentino, pero ahí está él, atento a la jugada de Tsubasa y dando un magnífico salto, girando en el aire, anotando de chilena.

- ¡Sí! – exclaman todos en la banca saltando de gusto. Jun ha conseguido el gol decisivo, Japón le gana a Argentina.

El partido termina y todos celebran el triunfo logrado. Observo desde lejos la felicidad de Misugi, quien corre y salta celebrando con sus amigos y eso me llena de felicidad. Ha cumplido un gran sueño: jugar con la selección nacional, anotar un gol decisivo y demostrar sus capacidades como jugador. Solo pido que se encuentre bien y por lo visto lo está.

- Tranquila Aoba – me dice el médico del equipo – en cuanto estemos en el vestidor lo revisaré

- Se ve bien – comento tratando de aparentar ecuanimidad

- Así lo creo, solo han sido 10 minutos y el suele entrenar a la par del resto de los jugadores. No tendrá ningún problema.

- ¿Qué te pareció? – me pregunta Jun acercándose a mí con su rostro irradiando felicidad

- Maravilloso – respondo sinceramente – has jugando muy bien y el gol…

- Gracias – dice y me besa

- ¿Cómo te sientes? – termino por preguntar pues no puedo resistir más y le abrazo, para sentir su cuerpo, su pecho y su corazón

- Muy bien Yayoi – me responde dejándose abrazar

- El doctor te revisará en un rato – le comento separándome de él, pues todo el equipo está llegando al vestidor y tengo que dejarlo ir.

- Voy a estar bien, Yayoi, ya lo veras – me dice despidiéndose para entrar al vestidor – te veo en un rato.

La puerta del vestidor se cierra y me siento completamente sola y angustiada. Veo a Jun entero y feliz, pero prefiero que el doctor me asegure su estado. Los minutos se me hacen eternos desando poder estar tan feliz como lo están los demás, pero no puedo, tengo la preocupación de la salud de Misugi.

- Aoba – me dice el médico saliendo del vestidor

- ¡Doctor! – exclamo sorprendida – ¿Cómo está?

- Perfectamente – me dice con una sonrisa y por fin logro respirar tranquilamente

- Gracias doctor

Jun se ha puesto el pijama y está tomando la medicina cuando el teléfono de la habitación suena.

- Sabes perfectamente quien es ¿verdad? – me dice divertido

Sus padres. Los dos estamos esperando esa llamada desde hace un par de horas. Cuando Jun responde me sonríe confirmando nuestras sospechas. Les explica mil veces que se encuentra bien, que el médico le ha revisado y que la decisión de jugar fue basada en su estado de salud. Los señores Misugi tardan un largo rato en convencerse de que su hijo está bien y que por fin, después de mucho tiempo, puede volver a jugar.

- Gracias – me dice mientras le acomodo las almohadas y le arreglo las sábanas

- Descansa – le respondo

- Gracias por todo Yayoi – me toma de la mano y nos miramos – sin tus cuidados nunca hubiera regresado al campo de juego. Gracias a ti, pude cumplir este sueño

- Solo cuídate Jun

- Te lo prometo Yayoi – me dice jalándome de la mano para darme un beso en los labios – te quiero.

Me quedo velando el sueño de Misugi. Me despedí de él, pero no pude dormir ni dos minutos, así que regresé a su habitación donde lo encontré dormido, acerque una silla y velé la noche entera. Se veía tan feliz, tan en paz.

- Buenos días – le digo cuando despierta

- ¡Yayoi! – dice con una sonrisa – has madrugado

Prefiero no sacarlo de su equivocación.

- ¿Cómo te encuentras?

- Perfectamente – responde levantándose de la cama. Se acerca y me besa suavemente

- Arréglate. Hoy es el juego contra Francia

Salgo de la habitación dejando a Jun arreglarse y sin querer discutir con él, pues se encuentra bien y eso me hace creer que querrá jugar también este partido. No quiero que lo haga, me gustaría que descansara un poco más, pero no puedo hacer nada.

- ¿Cómo está Misugi? – me pregunta el entrenador Tatsuo Mikami

- Bien – respondo arrepintiéndome de mi honestidad. El entrenador se percata y se ríe.

- ¿Quieres que lo deje en la banca, este partido? – me pregunta

Pienso mi respuesta unos momentos, pero recuerdo lo que sucedió en el partido contra el Nankatsu, en cómo Jun enfureció conmigo por hablar con Tsubasa sobre su enfermedad y pedirle que le dejara ganar

- No – respondo agradeciendo su pregunta – Misugi puede jugar nuevamente

- El doctor me ha dicho lo mismo Aoba. No te preocupes, solo jugará si es necesario

- Eso no es consuelo – dice Genzo interrumpiendo la plática – Misugi es un excelente jugador, debería también de jugar el día de hoy

- Pero… – exclamo sin saber si Genzo sabe sobre la situación de Jun

- Si Misugi puede jugar 20 minutos, debe jugarlos – me dice sonriendo – es un extraordinario jugador y le hace muchísimo bien al equipo

- Así es Genzo – concluye el entrenador – pero no presionemos el corazón de Misugi, todavía es joven y tiene mucho camino por recorrer.