12—

Amigo Imaginario

—Oe, mocoso. No sé si ya te habrás dado cuenta pero, ya debes irte a dormir. ¿Cuánto tiempo más te quedarás viendo allá afuera?

Naruto no contestó. Ya sabía que era de noche, ya lo sabía porque no era un idiota y entendía también que si bien la palabra «idiota» no era lo suficientemente justa como para declarar su mala educación con Hinata entonces la palabra «imbécil» se escucharía mucho mejor.

Porque la había sentido irse, la había escuchado cuando le dijo que la esperaban en su casa y aún así le había importado poco que ella diese media vuelta para marcharse a su hogar.

Suspiró bajando la cabeza.

Ánimo mocoso. La chiquilla rosada jamás fue para ti, creí que ya lo habías superado.

«Y lo había hecho» o al menos eso creía. Porque aún se sentía mal cuando veía a Sasuke y a Sakura juntos, era menor el dolor pero seguía ahí, palpitante. «Ahora lo que me preocupa es…» no encontró valor para continuar.

La niña de los Hyūga —acertó Kurama, éste soltó un gruñido y agregó—: ¿sabes? Ya comienzas a hartarme con esto, ¡toma una decisión demonios!

—Oye, no es tan fácil —susurró Naruto al viento.

Jamás dije eso. Pero vamos que ya comienzas a desesperarme. Rojo o azul. Izquierda o derecha. No será la primera ni la última vez que en tu vida debas tomar este tipo de decisiones. Así que no empieces con el pie izquierdo.

«Cierra la boca ya».

Si abría que ser honesto, Naruto no estaba de ánimos para sus sermones además de que ya de por sí, tenía un asunto muy importante qué tratar con Hinata, como por ejemplo pedirle disculpas por su indiferencia de hace un rato. Sabiendo bien que estaba a un 50% de ser perdonado como a un 50% de saber lo que era recibir un portazo en la cara bien merecido.

Por cierto mocoso, ¿qué fue lo que le dijiste al mocoso Uchiha?

—Eso a ti no te importa —se permitió decir Naruto al aire libre mientras caminaba con las manos dentro de los bolsillos. «Cuida de Sakura, Sasuke, cuídala mucho», sí, porque eso había dicho y Sasuke lo había aceptado, era claro que Naruto necesitaba ser revisado de la cabeza a profundidad y operado si era necesario para poder haber y comprender el qué lo había impulsado a decir esas palabras como si nada, tratándose de su amor de la infancia y su eterno rival en todo; pero en eso también se le fue la mente poco después de que Hinata salió de su perímetro de pensamientos.

Niño idiota —dijo Kurama para irse a dormir; Naruto comenzó a pensar que ante Kurama dejaría de ser mocoso para pasar a ser el niño idiota, y eso era, un niño idiota con aires de querer ser el adulto que no era.

Sonrió tristemente recordando las palabras que Sakura por su parte le había dicho a él: "Promete que no me olvidarás". Naruto estaba confundido, ¿cómo tomar aquellas palabras? Qué decirle, nada más "cuídate, Sakura", porque eso era lo único que podía decir, ¿olvidarla? Eso jamás, ella había sido parte de su vida, una muy importante que ahora se marchaba, pero… el tono en el que ella se lo había dicho confundió aún más su corazón; ahora, cuando pensaba en Hinata y en la disculpa que le debía, su maldito corazón se sentía culpable por Sakura.

Como si la engañase.

Él no lo sabía, pero estaba a punto de cruzar una barrera de fuego que realmente nadie tenía derecho a enfrentar con un corazón tan lleno de dudas.

Sus pies lo llevaron a la mansión Hyūga y para su mala suerte, había dos guardias ahí muy bien despiertos y en posiciones de defensa.

—¡Alto! —ordenaron al unísono—. ¡Identifíquese!

Naruto se detuvo en seco y pensó: ¿lo dejarían pasar para visitar a Hinata? ¿A mitades de la noche?

Era obvio que no.

Por lo que dando vuelta, se retiró haciendo que los guardias lo viesen escépticos.

—Dígale a Hiashi-sama que él estuvo aquí —le dijo un guardia a otro, éste le miró con una ceja levantada.

—¿Él? —recibió un golpe en la nuca por parte de su compañero.

—¡Uzumaki Naruto, idiota!

—Oh —y se echó a correr al interior de la mansión. El otro Hyūga miró atento el camino que había tomado el chico para dar marcha atrás sin saber que Uzumaki Naruto ya estaba dentro de la mansión buscando a Hinata entre las sombras de cada uno de los porches.

Naruto corrió cuando vio al guardia, seguramente están alertándose. Vaya ninja resultó ser, sigiloso e invisible. Pero aún así un perfecto idiota. Qué ironía.

Trató de no darles demasiada importancia, cuando llegó al cuarto de Hinata, Naruto abrió la ventana y se adentró con cuidado. Estaba vacío. Qué raro, ¿dónde estaría ahora? ¿En el baño?

Se sentó frente al futón bien doblado en una esquina esperando a que la chica de cabellos negros entrase a su habitación, por lo pronto ocultaría bien su chakra para poder evitar meterse en líos con los del clan.

"Prométeme que no me olvidarás" escuchó de nuevo en su cabeza la melodiosa voz de Sakura. Se sintió entonces indigno, ¿por estar pensando en Sakura en la habitación de Hinata? ¿O porque su corazón latía furiosamente cada vez que pensaba en Sakura?

¡NO!

Naruto bajó la cabeza comenzando a sentirla pesada.

Niño idiota, será mejor que te mantengas en control.

«No sé qué hacer, Kurama, no lo sé».

¿Entonces qué haces aquí? Dudo mucho que a la mocosa Hyūga le haga gracia el hecho de verte ahí pensando en tu "más grande amor" —dijo con burla y molestia.

«No lo entiendes» pensó Naruto con los ojos brillosos «es complicado».

No lo es, simplemente que te niegas a dejar lo que ya conoces. Dime ¿acaso no habías pensado ya en comenzar de nuevo con la chiquilla Hyūga? ¿Qué haces pensando aún en la chica cerezo?

«¡No lo sé! Solo pienso en Sakura y no sé porqué mi corazón tiembla así, me siento confundido y no sé qué hacer».

Piénsalo y decídelo ya… la mocosa Hyūga se acerca.

No, no, no; aún no estaba listo para enfrentarla. Se hizo pequeño cuando la puerta de Hinata se abrió y de ella entró la mencionada con el cabello sobre su cara y con las manos colgando de lado a lado mientras sus pies se arrastraban por el piso.

Naruto abrió la boca como un pez pero nada salió de ella. Sus ojos se abrieron aún más cuando Hinata pasó de él y tomó de su lado el futón arrastrándolo hacia el centro, no se molestó en quitarse nada cuando decidió adentrarse en él sin siquiera tener una pizca de evidencia de haber visto a Naruto.

Naruto no supo entonces qué punto exactamente de su interior había sido golpeado con mayor fuerza.

Las sienes le punzaban demasiado mientras escuchaba dentro de su cabeza a Kurama.

No es un buen momento, niño, creo que la mocosa tiene sus propios asuntos; asuntos que no tienen que ver contigo —se burló Kurama en su interior. Naruto apretó los dientes abriendo levemente los labios tratando de contener su furia.

«Kurama… —casi musitó su nombre fuera de su cabeza—, sabes que te aprecio como un amigo, pero… ¿podrías cerrar la boca por un maldito minuto?» Kurama rió por última vez antes de echarse a dormir.

Había muchos sentimientos dentro suyo; bien, había sido un idiota el haber sido tan indiferente con Hinata hace algunas horas, ¿pero estaba bien que ella respondiera del mismo modo? Hinata no era así, ella jamás regresaba los mismos golpes por mucho que le doliesen a… ¿o sí?

No iba a quedarse sentado para averiguarlo. Se levantó de su lugar y caminó hasta el futón de Hinata a paso pesado y lento.

—Hey —masculló Naruto viéndola echa un ovillo con sus cobijas, esa imagen le hubiese parecido tierna e incluso algo deprimente hace unos minutos pero ahora estaba tan enojado que realmente no prestó mucha atención. Y al parecer, ella tampoco lo hizo—. ¡Hey!

—Quiero dormir —susurró Hinata desde el fondo de su acolchonada protección—. Por favor, vete.

—Sé qué no debí ignorarte —empezó a decir Naruto sin afligirse—, pero quiero que me entiendas que no fue mi intensión hacerlo, no quise herirte. Hinata, no quiero que haya este tipo de malentendidos entre nosotros.

"¿Nosotros?". Hinata estando aún dentro de sus cobijas cerró fuertemente las manos.

—Perdóname —susurró el rubio estando a pocos centímetros del cuerpo envuelto de Hinata quién comenzó a temblar, él no supo decir si aquello era una buena o mala señal pero no se detuvo—. Sasuke y Sakura, fueron como los hermanos que jamás tuve, ambos son para mí… tal vez… lo mismo que probablemente sean Kiba y Shino para ti. Dime, ¿qué sentirías si en algún momento ambos tienen que irse de la aldea por quién sabe qué tanto tiempo?

Ella tenía que admitir que eso sería doloroso, le dijo su parte racional a Hinata, perder a alguien que consideras parte de tu familia no era nada hermoso. Y la imagen de Neji apareció en su cabeza como un flashback, como un rayo efímero y cálido. No, la sensación de verlo marchar fue tan dolorosa que aún hoy en día el simple recuerdo le producía una temible tristeza.

—No me comporté muy bien, lo sé —continuó Naruto, realmente se le oía arrepentido—, pero quiero compensártelo —agregó tratando de sonar animado y seguro, aunque su rostro demostraba tristeza y miedo—. No sé cómo hacerlo… pero… quiero intentarlo al menos. Hacerte feliz…

El corazón de Hinata palpitó muchas veces dentro de su pecho, ¿acaso Naruto…? Ella sintió la mano de Naruto sobre su cabeza aún cubierta, era tan cálida que se sintió muy bien (Hinata casi maldijo eso) y Naruto por su parte al no ver una reacción negativa se permitió a sí mismo acariciarla lento.

—Si me das la oportunidad —le susurró muy cerca.

«Demasiado cerca» pensó Hinata tragando saliva.

—No quiero prometer nada —masculló haciendo que Hinata se extrañase—, porque ya estoy cansado de vivir así; de verme obligado a prometer las cosas porque no confió en mi capacidad de hacerlas simplemente y sin ataduras.

Entonces la mano de Naruto sin duda y con mucha calma, agarró la manta y la fue retirando para permitirse verla poco a poco. Hinata le dejó hacerlo hasta que la cobija llegó hasta la mitad de su torso, ella aún le daba la espalda y Naruto vio el perfil derecho del rostro de Hinata, ella mantenía los ojos abiertos y su sonrojo ya era muy notable.

—Me gustaría sincerarme contigo —habló ahora sí, ya más confiado—. Cuando le prometí a Sakura que traería a Sasuke, sentí como si un peso adicional se agregase a mí. Sentí como si una roca del doble de mi peso se postrara en mi cuello y jalará mis brazos hacia abajo. No podía matarlo, ni tampoco traerlo vivo ya que él en aquella época no entendía razones. Pero no fue solo porque le haya hecho la promesa a Sakura, sino porque también me la hice a mí mismo. De que no dejaría que ningún amigo mío se perdiese sin que yo pudiese evitarlo.

»No entiendo muy bien el cómo mantener un vínculo con una mujer. Como un hombre. Y tampoco sé por qué te lo digo esto ahora si no es mi intención hacerte daño infiltrándote ilusiones falsas.

Sin saberlo, Naruto había acabado con una ilusión recién nacida en el corazón de Hinata, ella cerró los ojos sintiendo ese dolor.

—Y lamento mucho el tener que decirlo así, ni siquiera sé cómo es que me resulta tan fácil hablar de esto aquí ahora —continuó—, pero quiero que sepas, que últimamente hay algo mal conmigo.

¿Algo mal?

—El Kyūbi me ha dicho que, ya que el mundo ha regresado a su paz original, mi cuerpo ya no necesita ser explotado como antes, pero la energía que he adquirido a lo largo de los años sigue aumentando y necesita ser controlada… pero me es muy difícil hacerlo. —Pausó por unos segundos tratando de seguir, hasta que pudo hacerlo—. Tengo miedo, Hinata; no comprendo éstas emociones que siento únicamente cuando estoy contigo… ¿no sé si es amor, u otra cosa que me carcome vivo? No quiero dañarte más. No quiero ser la bestia que todos creían que era, no ahora que ya me siento tan en paz conmigo mismo y con el Kyūbi.

Naruto se permitió acariciar la melena de Hinata con mucha lentitud, amando el tacto y sintiendo como su alma deseaba quedarse ahí para lo que quedara de su vida; para lo que quedara de la eternidad. Pero no podía, no se lo permitiría, no hasta que estuviese seguro de que no dañaría la fuerte de su propia paz.

Tomando aire, él dijo unas palabras que sabiendo bien las consecuencias posteriores, no dudó en decirlas con la mayor frialdad posible.

—No te quiero cerca si pierdo el control así qué seré franco… —acercó sus labios al oído de Hinata haciendo que su ropa hiciese una melodía tétrica y agregó lo peor—: no voy corresponder a tus sentimientos.

Los ojos de Hinata se agrandaron y los de Naruto se cerraron. Pero lo que no se supo en realidad, fue cuál de los dos corazones se rompió primero.

Naruto entró a su casa con los ojos cristalinos, con una mirada perdida y paso torpe. Abrió la puerta de golpe y se introdujo en ella arrastrando los pies, aún no sabía qué había hecho, no lo entendía y se arrepentía de ello. La vio derramar lágrimas silenciosas cuando dio un último vistazo a la figura inmóvil de Hinata, a quién dejó ahí sin nada más qué decirle y sin esperar respuesta.

Niño estúpido —escuchó a Kurama decir—, tómalo o déjalo, la ley fundamental de la vida. Las decisiones que marcan un camino entero; espero que sepas lo que acabas de hacer.

Naruto no habló hasta que las venas que se marcaban alrededor de su cuello hubiesen disminuido de tamaño.

—Te lo voy a decir por segunda vez: cierra la boca.

¡Lo sabía! ¡Maldita sea, claro que lo sabía! Sabía lo que había hecho, todos sus esfuerzos se habían ido a carajo, había conocido a una hermosa mujer, a una extraordinaria kunoichi y una valerosa compañera.

Calentó agua para prepararse un poco de la Mecracritina que lo ayudaría a dormir, para evitarse la necesidad de pensar demasiado; realmente no tenía ánimos para ponerse a cavilar acerca de su decisión para después darse cuenta de que había hecho una terrible estupidez.

Se aferró a la taza humeante poco después de sentirse como si le hubiesen extraído los órganos de raíz. Había dejado a Hinata libre, pero lo había hecho por su propio bien, estar a su lado significaba terminar haciéndole daño en algún momento de poca lucidez. Por eso no dejaría que ella pagase por sus errores. Por eso no la dejaría permanecer consigo.

—Maldita sea —masculló antes de cerrar sus ojos para entregarse al sueño. Donde ni siquiera ahí estaría a salvo de las terribles visiones donde Hinata es feliz con otro hombre y Sakura también lo era, pero con Sasuke.

Algo le decía que si no arreglaba lo que estaba mal con él, lo primero indudablemente pasaría. Porque lo segundo parecía ya ser un hecho. Naruto lo había visto: los ojos de Sasuke habían cambiado.

Hinata apretó los labios tratando de ahogar otro gemido en su garganta, porque a pesar de lo mal que se sentía, no dejaría que su padre se enterase de su nuevo tormento. Para él no había amor cuando se trataba de cumplir el deber, los sentimientos iban después y con eso no había discusión.

»No voy a corresponder a tus sentimientos. —Naruto así lo había dicho, se lo había aclarado y era más que obvio que esa decisión había sido parcialmente producto de la ida de sus compañeros de equipo.

Sobre todo de Sakura.

Porque maldita sea, era muy obvio que el hecho de que Sakura se haya ido de la vida de Naruto por tiempo ilimitado le daba a él pensamientos de…

Su cabeza cedió ante el impulso del sueño y el cansancio. Y sus ojos se cerraron para despertar con una nueva meta:

"Ser una Matriarca de honor". Aún si eso le hacía perder por completo sus esperanzas de ser algo más que una conocida para Naruto.

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Hyūga Hiashi se encaminaba hasta su despacho donde esperaba ver los avances de Hinata en su desempeño como futura líder del clan, no estaba muy convencido de dejar a su hija al mando tan pronto pero es que a él se le acababa la vida y realmente comenzaba a sentir los juegos de la edad en él. Ya no estaba tan joven como para permanecer despierto hasta altas horas de la noche, y si era de ser honesto, quería disfrutar del sol de vez en cuando.

Caminó hasta que abrió la puerta corrediza de su despacho, uno que pronto pasaría a ser de su primogénita, pero lo que vio dentro lo dejó sin palabras. Porque ¿aún no salía el sol o sí?

—Buenos días padre —dijo Hinata haciendo una reverencia de profundo respeto antes de volver a sentarse y seguir escribiendo en pergaminos. Hiashi se extrañó, usualmente su hija siempre llegaba a sus lecciones algunas horas después de la salida del sol.

—Buenos días —saludó Hiashi permaneciendo impasible aunque la verdad era que estaba muy sorprendido—. Veo que has madrugado hoy.

—Sí, y estoy poniéndome al corriente con mis estudios —informó Hinata pasando a otro pergamino.

Todo el despacho usualmente desde que Hinata comenzó sus lecciones, había estado repleto de papeles perdidos por todo el suelo, pergaminos extendidos por lo que apenas se notaba que era una mesa; ahora todo estaba ordenado en sus estanterías y los pergaminos estaban bien doblados en sus respectivos lugares. Sólo 3 estaban extendidos y eran lo que Hinata estaba leyendo atentamente.

Hiashi vio bien a Hinata cuando pasó de largo de ella para tomar un pergamino de la estantería de enfrente a la puerta; lo desdobló pero no lo leyó, miró a su hija. Parecía haberse acabado de bañar por el cabello húmedo y aún con el olor del champó de nueces, además de que lucía su atuendo casual, un pantalón pescador blanco y una blusa azul marino de manga ¾. Los pies estaban descalzos y el rostro muy pálido.

—¿Al menos has dormido? —quiso saber Hiashi simulando estar leyendo. Hinata no separó la mirada de sus anotaciones y continuó escribiendo con la tinta y la pluma.

—Sí, algunas horas.

—¿Y lo has hecho con la intensión de que termines dormida encima de los papeles como hace dos días?

—No, padre —Hinata tomó un poco más de tinta con la pluma y escribió sin dejar de hablar con voz delicada—, de hecho he madrugado porque no deseo atrasarme más con mis avances. Pronto seré Matriarca y no deseó que te decepciones de mí sin haber empezado antes.

Y aunque Hyūga Hiashi apreciaba y se enorgullecía de ese pensamiento, había algo que le preocupaba enormemente.

—¿Y a qué se debe el cambio?

—No sé a lo que se refiere.

Hiashi frunció el entrecejo antes de enrollar cuidadosamente el pergamino, ponerlo en su lugar y acercarse a su hija para quitarle brutalmente el pergamino en el que escribía haciéndola romper la misma con la pluma.

—¡Papá!

—No sé por quién me has tomado —dijo apacible arrojando el pergamino lejos—, pero no toleraré que me trates como a tu bufón. Si yo te pregunto lo que te pasa, debes decírmelo con sinceridad. Habla, ¿qué te pasa?

—Nada.

Las manos del padre se aferraron a los hombros de la hija.

—Has llorado, mucho —acertó molestándose, la soltó y se sentó frente a ella—. Dime qué es lo que te pasa, habla ya.

—No… quiero…

—¿Qué? —pareció sorprendido.

—Dije que no quiero —repitió esta vez más decidida.

Hiashi se sorprendió, Hinata jamás le había dicho que no a nada. ¿Por qué ahora sí? Debía cambiar de estrategia.

—Entonces me dirás que no has estado llorando toda la noche —ironizó aún molesto «y tal vez, toda la mañana» pensó notando el rojo encendido en los ojos de su hija, los mismos ojos que la madre de ambas niñas. Hanabi y Hinata.

Hinata desvió la mirada. Hiashi suspiró dejando pasar algunos segundos antes de que la puerta fuese tocada y poco después se abriese.

—Señor —habló un ninja del clan—, la guardia tomará más precauciones con los puntos ciegos de la mansión…

—No me agobies con eso ahora —interrumpió Hiashi con los dientes apretados a punto de activar el Byakugan—. Hagan lo que tienen que hacer e informen a Hanabi de lo demás, estamos ocupados, así que nadie se atreva a molestar si no es realmente de vida o muerte. ¿Entendiste?

—Sí señor —dijo haciendo una reverencia para cerrar la puerta y salir corriendo.

La habitación volvió a quedar en silencio. Hiashi se levantó.

—Podré no ser el mejor padre de la aldea o del mundo. Pero hasta yo sé cuando una de mis hijas llora amargamente.

Hinata sonrió triste.

—Eso nunca me lo pareció —respondió resentida, recordando como la llamaba "vergüenza" delante de su sensei Kurenai.

—Pero así era —dijo sin parecer afectado por el tono de Hinata, aunque la verdad dentro de su alma era otra muy distinta—. Tal vez por eso no merezco tu confianza de ninguna forma, pero al menos, si hay algo en lo que pueda ayudarte, ten por seguro que te escucharé. —Hiashi escuchó un gemido.

—¿Por qué ahora? —preguntó Hinata con la voz quebrada. Se sentía fatal.

—Porque aunque sé que es demasiado tarde, quiero al menos estar para ti hoy. Porque sé que me necesitas…

—¿Y si no quiero recibir tu ayuda? —masculló entre dientes.

—No te insistiré —respondió tranquilo.

Era de suponerse, sin decir ninguna palabra, Hinata se levantó y salió del despacho con paso lento cerrando la puerta atrás suya sin ninguna prisa dejando a Hiashi ahí parado con una mirada que reflejaba mucho su sentimiento de culpa y decepción hacia sí mismo.

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Hinata pateó una piedra estando en el ya marchito jardín, recordando cómo Naruto había llegado de sorpresa para hablar con ella sobre su confesión. El cómo le había dicho todo aquello de querer intentar conocerla mejor, cuando la tomó entre sus brazos al caer desmayada ante sus palabras llenas de decisión.

»No voy a corresponder a tus sentimientos.

Pero decir algo como eso, realmente fue drástico y cruel, porque al final él había dicho lo que ella había previsto en su primera visita furtiva al territorio Hyūga. La había rechazado y no solo eso sino que no había negado el hecho de haberse descontrolado por saber que Sakura se iba con Sasuke. Y con Ino.

Estaba molesta, con él por haberle dado tanto tiempo aún sabiendo que no sería correspondida del mismo modo, y con ella misma por haberle permitido tener la última palabra. Estaba muy furiosa por haber dejado que Naruto hiciera trizas su corazón sin siquiera haberle dado un pequeño "regalito" con forma de chichón por eso.

—Fuiste cruel —chilló Hinata temblando entre sollozos. Su garganta no daba tregua y el agua que corría por sus mejillas se negaba a detenerse. Su corazón le punzaba y sentía que poco a poco la sangre iba bajándole hasta los pies—. Muy cruel…

Tapó su cara con las manos y lloró en ellas, sin ser consciente de que su padre la miraba desde atrás, en una distancia prudente.

—¿Papá? —masculló Hanabi atrás de Hiashi, pero como éste ya había sentido su presencia, no se asustó.

—Dime.

—Todo se ha hecho, ahora le será más complicado a Uzumaki para poder pasar a la mansión —dijo como si le hablase a un general en el ejército.

—Muy bien, pero no esperemos esa visita hoy.

—¿Qué quieres decir? —Hanabi miró a donde miraba Hiashi concentrado—. ¿Qué le ocurrió? —preguntó sorprendida al ver a su hermana en ese estado.

—Tal vez ayer, fue la última vez que Uzumaki ponga un pie en estos territorios.

Hanabi miró atenta como Hinata alzaba y bajaba los hombros sin detenerse, sus gemidos y sollozos se hacían cada vez menos sigilosos y para variar, las piernas de su hermana no soportaron su peso dejándola caer al suelo de rodillas.

—Vámonos —ordenó Hiashi—, dejémosla sola.

No muy convencida, Hanabi dejó que Hiashi la guiase poniéndole su gran mano sobre su hombro. Miró a Hinata tanto como pudo, no dejó de verla hasta que su cuello la obligó a ver hacia enfrente.

Hinata ignorante de que había sido atrapada en un momento de debilidad, continuó desahogando su dolor que parecía ser eterno.

Y pensar que consideraba la presencia de Sakura el problema para llegar al corazón de Naruto cuando realmente había sido su ausencia lo que había confundido aún más al rubio.

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Mocoso, levántate —Naruto escuchó a Kurama en medio de una profunda oscuridad donde sentía que flotaba—, ¡hey! ¡Vamos!

No quería ser molestado, no deseaba usar ninguna extremidad de su cuerpo y tampoco estaba de humor para poder siquiera pensar en algo en concreto. Había pensado mucho durante horas hasta que su cabeza le punzó terriblemente. Así que su tiempo para martirizarse había terminado, ahora sólo deseaba seguir flotando en la negrura de un hueco extraño.

Niño, es en serio, sino despiertas es posible que nunca lo hagas

Qué alguien callé a ese escandaloso. No estaba de ánimos para nada y realmente le daba lo mismo si se quedaba ahí flotando por lo que le quedaba de vida; únicamente quería un poco de paz, ¿acaso eso era mucho pedir?

Naruto-kun…

—¡AH! —de un salto, Naruto abrió los ojos y se arrastró por el suelo al recibir la luz del sol directamente en la cara. Se tapó los ojos con las manos mientras gemía y maldecía entre dientes—. Y tan bien que estaba soñando…

Soñando —bufó Kurama burlándose de él—. ¿Acaso no sabías que los sueños en ocasiones suelen mostrar lo que más anhelas?

Naruto se talló los ojos con la mano y cuando bostezó hizo un sonido muy parecido al de un león desperezándose.

—¿Ah sí?

¿Qué era lo que estabas viendo?

—No lo sé, simplemente sentía que flotaba —explicó sin muestra de interés. Kurama le hubiese dado un coscorrón de haber podido hacerlo.

Que vuelvas a perderte así en tu mente es peligroso, mocoso idiota.

—¿Y se puede saber por qué? —preguntó molesto y ofendido levantándose para ir al baño.

Porque podrías jamás despertar.

Los pasos de Naruto se detuvieron, ¿jamás despertar? ¿Qué tonterías estaba diciendo ese zorro loco?

Entiende que la mente es poderosa, y el cerebro impredecible. Además, hace unos instantes sentí junto contigo una profunda desesperación. No es bueno que sientas este tipo de cosas ahora y menos tomando Mecracritina a mitades de la noche…

—Sí, sí, porque mi chakra se puede…

Esto ya no tiene mucho que ver con el chakra, mocoso idiota. Esto comienza a tomar horizontes más peligrosos que volverte loco de poder.

—¿A qué te refieres?

Naruto entró al baño e hizo sus necesidades, pero cuando bajó la palanca escuchó lo más siniestro y alocado que jamás se hubiese imaginado, pero siendo Kurama el portavoz era muy difícil no tomárselo en serio.

Hay… alguien viviendo en tu cabeza, mocoso… y no es precisamente un buen sujeto.

Naruto tragó saliva y se miró al espejo a un lado suyo enfrente del lavamanos. Si reflejo lo miraba con una cara de desconcierto y temor.

Al principio tuve mis sospechas… maldición, fue un error haberte enseñado lo que era la Mecracritina… tal vez eso adelantó el proceso de cierto modo… y contando lo descontrolado que te has puesto últimamente con todo y con todos. ¡Te dije que debías mantenerte en control!

—A ver zorro. Primero te calmas —dijo entre dientes, bajando la mirada a sus manos las cuales se estaban lavando con ayuda del agua que se le tenía permitido usar para su uso higiénico—, ahora explícame cómo es eso de que hay alguien viviendo dentro de mí. ¿A quién te refieres? ¿Y cómo se supone que llegó a mi cabeza?

Kurama gruñó.

En verdad eres un idiota.

—¡Dímelo! —demandó alejándose del espejo para ir a la cocina limpiando el agua en sus pantalones.

¿Y yo qué diablos puedo saber de tus problemas mentales? —explotó el bijū—, además, no es posible que no te conozcas lo suficiente como para saber que durante tus sueños has estado creando a otro tú.

—¿Otro yo?

Tengo la teoría de que ese "otro Naruto" lo creaste cuando aún eras un niño, cuando nadie se te acercaba, en más remota profundidad de tu infancia cuando estabas solo y nadie se te acercaba por miedo. Y ahora con todo tu drama y poca concentración le has estado dando fuerzas.

»Aunque claro, en esa época la tuviste difícil. Niños, mujeres y hombres por igual, siempre rechazándote en su mundo diciendo: "ahí está el demonio". Es claro que un niño siempre anhela la compañía no obtenida y supongo yo que hubo un momento de tu infancia cuando lo viste por primera vez.

»¿Tal vez en los columpios en el atardecer? ¿Sonriéndote quizá? Diciéndote que siempre estaría a tu lado. ¿Eso a los que los mocosos tienden a llamar: "amigo imaginario"?

—Qué tontería —replicó Naruto bebiendo un poco de agua, ya se había acabado el pan—. Yo jamás cree…

Kurama se mofó.

¿Eso crees? ¿Y qué hubiese pasado si sí lo habías creado y resulta que no era como tú esperabas? ¿Qué hizo en ese entonces que lo suprimiste y no te diste cuenta? Un niño solitario y despreciado, piénsalo, es más que coherente el pensamiento de que tal vez sí creaste a ese "otro tú" y de un modo u otro ya no lo recuerdas.

»Además, tantas batallas, tantas aventuras y problemas que probablemente te hicieron olvidarlo aún más. ¿Quién te dice que esa confusión y miedo que has sentido dentro tuyo no son provocados por él? Después de todo, nadie más para saber de tus peores temores que un ser creado por ti mismo.

—Eso no es posible —replicó sosteniendo su verdad—. Yo jamás cree a un amigo imaginario.

Pero tuviste un amigo ¿no? Tal vez no era precisamente igual a ti si no que tenía otra apariencia, ¿cuál era Naruto?

—No lo sé —respondió tosco—, porque ese "otro yo" del que hablas no existe.

Sí eso dices —dijo despreocupado—, sólo te diré que ahora mismo el descontrol de tu chakra debe ser tu prioridad, además de que tu control emocional también debe serlo. Porque… ya sabes, tal vez a diferencia de ti, no sé, quizá ese "otro tú" tal vez si sepa lo que quiere… y a quién quiere.

Kurama se marchó riendo dejando que Naruto soltase el vaso de vidrio para que se estrellase contra el suelo.

Hinata…

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Hinata había terminado de arrancar todo rastro de jardín muerto de la zona, su padre no había ido a replicarle nada y su hermana no la había molestado en lo que quedaba del día.

Había dejado todo hecho un montón de desastre a un lado desgarrando y limpiando a fondo de lo que fue antes un jardín lleno de vida y recuerdos preciosos. Ahora que veía la tierra le parecía casi imposible de que algo pudiese florecer ahí.

—Perdóname, madre —dijo muy triste—, ni siquiera con tu jardín te pude ayudar. Lo siento mucho.

Una corriente de aire le acarició todo el cuerpo, pero por el frío que vino con él se podría decir que estaba a punto de empezar las lluvias, ¡maravilloso! Al fin sería la temporada en la que Konoha pueda degustarse con agua fresca del cielo. Las gotas comenzaron a caerle en la cara.

«Mejor entro a casa» además, seguramente ya estarían preparando la cena.

Había llorado todo lo que le fue posible llorar, se había desahogado a fondo y había encontrado sin saberlo la paz que tanto deseaba. Sus lágrimas habían calmado por un momento su aplastado corazón pero sabía que si no se concentraba en otra cosa, ese sentimiento regresaría. Y con el doble de poder.

Sintiéndose aún muy mal sentimentalmente, Hinata se armo de valor para encarar a su padre una vez más, implorando a Dios que no le preguntase de nuevo nada. Al entrar vio a su padre y a su hermana comiendo un poco de… ¿fideos? ¿Acaso era ramen?

Naruto-kun…

—Maldición —susurró casi inaudible.

—Hola hermana —habló Hanabi sonriente—, para cenar traje ramen de Ichiraku, Konohamaru-kun me dio cupones para poder comer dos por tres, qué oferta ¿no? —alagó comiendo un poco más—. Tu tazón está ahí —señaló uno humeante con los palillos al lado enfrente de ella.

Su padre como siempre estaba en la cabecilla sin hacer comentarios, comiendo únicamente.

—¿Está bueno verdad papá?

—Uhum —articuló Hiashi dando su aprobación.

—¡Pero siéntate hermana, que el ramen se enfría!

Hinata se sentó rápidamente, tomó los palillos y los separó para poder oler el ramen frente a ella. ¿Por qué precisamente tenía que ser ramen esta noche?

—Hinata —llamó Hiashi.

Ay no…

—¿Sí padre? —metió los palillos en la sopa pero no tomó nada.

—Come bien, que hoy no dormirás —bebió del tazón y al bajarlo continuó—. Habrá entrenamiento.

Oh, bendito sea Dios no le preguntó… un momento, ¿entrenamiento? ¿A ésta hora?

—Pero papá —interrumpió Hanabi—, se avecina la lluvia y el dōjō no está en sus mejores condiciones aún, se enfermarán. —Eh sí, también estaba eso. Per Hiashi hizo caso omiso a la intervención de su hija menor y continuó diciendo:

—Te espero en una hora —se levantó y se encaminó hasta otra habitación—. Gracias por la comida —le dijo a Hanabi como si nada.

Y diciendo esto, el actual Patriarca de los Hyūga se marchó dejando a sus dos hijas sin palabras; a una un poco más sorprendida que la otra pero a fin de cuentas, ambas habían perdido interés en la comida.

Por su parte, Hinata realmente no sabía qué exactamente había pasado, pero agradecía a Dios porque no tocó el tema de su malestar emocional, o al menos no por ahora. Sin embargo últimamente la vida no deseaba que ella fuese feliz por lo que de pronto, Hinata escuchó a Hanabi llamarla.

—Hermana.

—Dime. —Hanabi se cohibió un poco. Parecía indecisa de continuar, pero finalmente se llenó de valor y lo hizo:

—¿Por qué estuviste llorando mucho hace un rato?

Hinata se mordió los labios. Bien, al menos no era su padre el que hacía esa pregunta… por el momento, pero a fin de cuentas no tenía muchos ánimos de contestar ese tipo de preguntas y menos a su hermana pequeña.

—Cosas mías —respondió evadiendo el tema—. Provecho —hundió los palillos en la sopa y atrajo varios fideos para llevárselos a la boca recordándose su misión apenas abrió los ojos con la luz del sol.

Tenía que ser el orgullo de los Hyūga.

Y el que Naruto la haya rechazado no era nada más que una prueba para endurecerla y hacerle entender que su padre tenía razón en algunas cosas como por ejemplo en aquella parte en la que decía que era mejor continuar con el deber que con objetivos sentimentalistas. Y vaya que lo descubrió de la peor forma posible.

Quiso llorar pero aguantó las ganas… ya no iba a derramar ni una sola lágrima por él, bastante tarde se había dado cuenta que él no las merecía, ni una de ellas.

«Maldito…» pensó con rencor impropio de ella. ¡Pero estaba furiosa! Tantos años de su vida tratando de ser una mejor kunoichi ya no para su padre ni para su clan si no para que él la notase siquiera, y sólo eso había conseguido, ser notada a penas.

Pero Sakura por otro lado era a la que él más que notada, era a la que más quería, y por si eso fuese poco era más que obvio que la médico era anhelada por Naruto. Y una parte suya muy oscura, la odió por eso, de nuevo aún sabiendo que no era culpa de Haruno ser la atención principal de Naruto, hablando de ése tipo (ella misma se lo había dicho).

Bajó el plato de ramen de golpe. Miró al frente y notó que Hanabi ya no estaba, no la había escuchado irse; así de perdida estaba en sus pensamientos.

—Estúpido —masculló Hinata entre dientes deseando tener el cuello de Naruto entre sus manos. Pero lo que sí tenía entre sus dedos de la mano derecha eran los palillos que no tardaron en ceder ante la titánica fuerza de una kunoichi furiosa.

Y ella estaba más que furiosa.

Oh pero podría descargar esa ira allá afuera…

¿Acaso…?

¿Acaso sería por eso que su padre quiere entrenarla tan tarde? La respuesta vino tan rápido como llegó la pregunta: no. Su padre solo quería reforzar las escasas habilidades de una niña problemática a la que por cierto, le costó casi todo lo que llevaba de vida siquiera demostrar que era una verdadera Hyūga… apenas.

Ya debería dejar de suponer tonterías, se dijo fríamente recordando a qué tanto dolor podría llevarla hacerse de ilusiones, se levantó de su lugar dejando el plato de ramen vacío para ir en dirección a su alcoba donde se cambiaría con atuendos apropiados para poder entrenarse como era debido.

—Ya basta de lloriqueos —se prometió cerrando de un golpe la puerta de su alcoba.

Pero los sentimientos no conocen promesas ni juramentos, porque apenas se vio sola, otras lágrimas traicioneras bajaron por sus mejillas.

Y es que dolía tanto…

Fin de capítulo—


¡Chan, chan channnnnn!

¿Acaso he perdido la cabeza? Mmmmmmm...

Jajaja. Y aquí está el capítulo número 12; sé que me tardé mucho en actualizar, sin embargo me gustaría aclarar que el motivo de mi retraso es porque de un omento para otro no sabía qué hacer precisamente con éste fic. Continuarlo o dejarlo en "actualización pendiente" como otros que tengo por ahí vagando entre toneladas y toneladas de fics.

Quiero agradecer nuevamente a todos aquellos que comentaron en el capítulo anterior, realmente lograron animarme muchachas (y chicos también), quienes con sus palabras pudieron hacerme saber que escribía para personas reales XDDD. La depresión por el momento se ha ido y he podido publicar en dos fics cuyas continuaciones estaban pausadas indefinidamente, creí que no lo lograría pero gracias a ustedes y a mi familia he podido superarlo y seguir adelante. Trabajo mucho en esto de mis cambios repentinos de emociones y estoy feliz de decir que siento haber hecho un gran avance.

Dejando a un lado mis problemas mentales, quiero contestar a los reviews sin cuenta:

Angeles: Siendo el primer "guest" en enviarme buenas vibras, quiero agradecerte mucho el comentar con palabras que pudieron haberme hecho sentir mejor. Es un gusto que te guste mi fic y espero que siga gustándote. Espero que el capítulo actual te haya agradado y buenas vibras para ti también.

ReivajUchiha: Al igual que Angeles, eres una de las primeras en haberme comentado con buenas vibras; estoy feliz de saber que no estoy haciéndolo tan mal como en aquel entonces pensé, ahora pienso que puedo mejorar y que la historia es buena (tal vez no perfecta pero sí buena). Jajaja y también creo que debería buscar la Mecracritina incluso adentro de los pozos si es necesario XDDDDD. No creo que Naruto quiera venderme nada considerando que ahora más que nunca la necesita XDDD. ¡Gracias por comentar!

liseth tkm: Oh mi querida Liseth, espero que la situación en la cual te encuentras mejore mucho, a decir verdad tus palabras me hicieron sentir afortunada porque a pesar de que mis padres no se llevan de maravilla (de hecho si no fuese porque estamos todos en la misma casa diría que son un par de desconocidos…) no han decidido nada sobre el futuro de su relación tampoco (y la verdad es que a mí ya dejó de interesarme, supongo que la edad y el cansancio que produce a largo plazo ver una relación tan tosca y seca como la de ellos me hizo pensar que no tenían arreglo).

Sé que el capítulo que he puesto tal vez te produzca emociones negativas o simplemente no te haya gustado. Pero te puedo asegurar que en mi fic, mis reglas, y puedo prometerte que cuando haya un capítulo donde se respire la buena suerte y el amor entre un hombre y una mujer, te lo dedicaré ;) ¡mucha suerte y espero que todo mejore para ti y para tu madre!

NANA: Sí jejeje, lo sé, tardo mucho en poner los capítulos pero como dije, fue por motivos personajes jajaja, procuraré ser más rápida, me alegra mucho que te esté gustando el fic, gracias por comentar.

Ange07: Creo que en un principio (aunque no yo me haya percatado XD) la intensión del fic era demostrar algo distinto, algo diferente al típico "Naruto, al terminar la guerra, ve que tan maravillosa es Hinata, que tan linda y adorable es y no es necesario conocerla porque arriesgar su vida es mejor que saber quién es ella realmente en su interior; sus gustos y sus disgustos", para reemplazarlo por un "quiero conocerte mejor y asegurarme de tomar una elección correcta". XDDDD al menos eso supongo yo XDDDD espero que este capítulo te haya gustado, ya nos leeremos.

Y bueno, por el momento son todos los reviews sin comentario, estoy trabajando ahora mismo en el siguiente episodio, no es porque ya me haya hartado pero es que me urge acabar con este fic antes de que acabe este año al menos (es uno de mis retos personales). Sé que no debo apresurarme por lo que aquí tienen esta pequeña muestra de que no quiero lanzarme de cabeza contra el final inmediato.

Haré mi mejor esfuerzo para terminar esta historia. Ya nos leeremos (si Dios quiere) en el siguiente capítulo.

JA NE! ;)