Anime/Manga: Beelzebub
Género: Romance/Drama/Misterio
Rango: T
Parejas: KuguyamaxHimekawa – Furuichix?
Advertencia: ¿Esto es un Song Chapter? ¿Invitados sorpresa?
Capítulo 11: Dejando el Hábito I
Himekawa paseaba de un lado a otro en su habitación con un celular en manos, marco un número y lo puso en altavoz para escuchar por quinceava vez en el día…
"Kono denwa bangou wa genzai tsukawarete orimasen"*
Lo único que pudo hacer para calmar su frustración fue arrojar su celular contra la pared, el pobre que ni la culpa tiene se desbarato en muchas partes.
- A mí nadie me deja plantado –
Gruño el peliplateado que solo se fue a sentar a su mullido sillón con los brazos cruzados, ya eran las 3 de la tarde y no contestaba. Se quedó unos 15 minutos ahí antes de que mirara en dirección de su teléfono de casa.
- ¡De ninguna manera! – Gritó, se paró del sillón y salió de su departamento para encontrar en el pasillo a Kanzaki Hajime – ¿Qué haces aquí? – Le pregunto mientras acomodaba su cabello.
- ¿Quién eres? – Le cuestionó al verlo con el cabello suelto y amarrado en una coleta.
- ¡Soy Himekawa imbécil! –
- Ya lo sabía – Le sonrió ligeramente.
- ¿Y para que preguntas? – Hoy no estaba de buen humor y Kanzaki no ayudaba a mejorarlo.
- Es que me hace gracia –
- A mí no, ahora lárgate que no estoy de ánimos para tolerarte – Se dio la vuelta dispuesto a entrar a su apartamento.
- Me doy cuenta – Este metió sus manos en las bolsas de su pantalón. – Pero tienes que admitir que es tu culpa –
- ¿Culpa de qué? – Le miró interesado.
- ¿Eres idiota? – Solo se rasco la nunca al ver como Himekawa le daba una mirada de esas que según matan – Realmente no sabes ¿Verdad? –
- ¡¿Saber qué?! – El peliplateado al parecer se había levantado con la pierna izquierda (literalmente), desde la mañana que Kuguyama no le contesta ni una sola llamada y eso le preocupaba un poco, ella no era así – Primero me levanto con el pie izquierdo, luego me tropiezo con una silla, ¡Mi leche caduco! ¡El internet anda fallando! ¡Y Kuguyama no contesta su maldito celular! ¡No estoy de buenas para acertijos! – Kanzaki solo suspiró ante las protestas del otro.
- Kuguyama tiene sus motivos para no contestarte –
- ¿Motivos? ¡No le he dado ni uno para que no me conteste el celular! –
- Se nota que eres un idiota – El pelinaranja tiene una gran gota de sudor por su cabeza – Has memoria, no sé si recuerdes lo bien que te la pasaste con la rubia esa en el concurso de postres aun estando Kuguyama ahí –
- ¿Qué rubia? ¿De quién hablas? –
- ¡De la tipa esa a la que le coqueteabas delante de TU prometida! – Le grito desesperado.
- Sigo sin saber de quién hablas… ¡Oh! ¡Esa tipa! Pero yo no le coqueteaba, es más, quería huir de ella, me estaba acosando…-
- ¡Por favor! ¡TODOS vimos cómo le sonreías y la invitabas a no sé dónde! –
- ¡Yo no le invitaba a ningún lado! ¡Ella me estaba atosigando! Para quitármela de encima solo le dije que si iría a no sé qué lado con ella ¡Pero solo eso! –
- ¿Y el beso? – Le cuestionó aun sin creerle.
- ¡Ella me beso! –
- Si, claaaaro…- Dijo con sarcasmo.
- ¡Lo juro! – Intentó defenderse. – ¡Hasta me la quite de encima! ¡Quería sacarme información sobre nosotros! –
- ¿Nosotros? – Cuestionó con interés.
- Si, pero lo deje de lado cuando se armó el desastre en el concurso – Miró a un lado intentando recordar los hechos de ese día – Primero viene y me coquetea, luego me pregunta por Oga, Toujo, Kunieda, tú, yo y otros más… me llamó la atención así que le seguí el juego, pero después desapareció cuando me distraje – Explicó con toda su paciencia.
- ¿Y por qué no nos dijiste? –
- En aquellos momentos creo que había otras cosas más importantes de lo que preocuparse, así que lo olvide –
- Bien, te creeré, lo único que necesitas es buscar a Kuguyama y explicarle las cosas –
- ¿Qué le voy a explicar? –
- ¡Pues el que hacías con esa tipa rubia! –
- ¿Y por qué? –
Kanzaki solo se dio una palmada en la frente al escuchar a su amigo, esto iba a ser más difícil de lo que creyó.
- ¡Solo búscale y explícale que no tienes nada ver con esa mujer! ¡Y ya! ¡Se feliz! – Le gritó desesperado el pelinaranja.
- ¡Yo no tengo por qué darle explicaciones a nadie! –
- ¡Es TU prometida! - El pelinaranja estaba por perder la poca cordura que tenía en ese momento.
- ¡¿Y eso que?! – El peliplata solo se cruzó de brazos, él no tenía que darle explicaciones a nadie, ni siquiera Kuguyama, el hace las cosas y ya, sin explicaciones ni protestas.
- ¡Bien! ¡Pero luego no vengas lloriqueando que Kuguyama anda con otro! ¡Porque entonces ella tampoco tiene que darte explicaciones a ti! – Kanzaki se dio la vuelta dispuesto a irse, dejando ahí a Himekawa con la palabra en la boca.
El peliplateado se quedó parado por unos minutos más mientras veía como Kanzaki se iba, una vez que este se fue entró a su departamento y vio con gran seriedad el teléfono que estaba en una esquina de la sala, se abalanzó sobre él y comenzó a marcar con gran rapidez, en su mente solo pasaba una frase "¡Al diablo mi orgullo!".
Mientras que en otro edificio igual de lujoso…
"… La población de personas con el corazón roto es cerca de 12 millones"
Kuguyama estaba sentada en un gran sillón leyendo una revista de videojuegos, a sus pies hay más revistas tiradas de diferentes temas como salud, belleza, moda.
- Este país está tocando fondo…- Dijo al escuchar la radio – Yo soy una de esos 12 millones – Suspiró y pasó la hoja de su revista.
"Alrededor de 23 personas por minuto son rechazadas, de esta forma el precioso amor se ha perdido en alguna parte de Japón"
- No solo en Japón, seguro que todo el mundo, oh… el nuevo XBOX es muy raro -
"Si tu amas a alguien puedes salvar un amor…"
- Si, conviértete en estúpida, amalo mientras él va y se besuquea con otras. – Dejó la revista a un lado suyo y levanto una de las que están en el suelo, esta vez era una de chismes sobre celebridades.
El teléfono de su casa comenzó a sonar, cosa que se le hizo muy raro, a ese teléfono solo hablaban de la oficina, aunque si lo pensaba mejor seguro que era uno de sus amigos porque su celular llevaba muerto desde que descargó toda su ira contra el pobre aparato – El cual era la única cosa a su alcance en ese momento – a causa de que se sentía como una estúpida por seguir enamorada de un idiota que solamente la utiliza como muñeca decorativa. Se levantó de su asiento, se dirigió a donde estaba el dichoso aparato para solo mirar el identificador de llamadas y arrugar la cara, era Himekawa quien le hablaba, seguro que está molesto por que no fue a su dichosa cita para jugar videojuegos, solo para eso se acordaba de ella, así que se alejó y dejó que siguiera sonando. Se sentó en su sillón y retomó su lectura, pronto el aparato dejo de sonar, no dejo mensaje de voz, lo que muy en el fondo le causó molestia por que para ella eso significaba que no valía mucho la pena.
"Si amar no puede salvar a algún amor…Ese amor puro no podrá cambiar este mundo…"
Es cierto, amar a alguien solo la convertía en una tonta que dejó muchas cosas importantes por alguien que no la valoraba, no sabía en qué momento pensó que él cambiara aunque sea un poco, después de todo ella ha cambiado mucho por él.
"¡Aunque podría ser!"
Al escuchar eso en la radio le dio una leve esperanza ¿Podría? Claro que no, intento despejar mente y seguir leyendo, pero el teléfono volvió a sonar, se levantó pensando que no podría ser Himekawa por que el no llamaba a una personas más de una vez, eso era su orgullo, para su sorpresa era otra vez él – Si supiera que la llamó varias veces antes a su celular – y le dio una leve esperanza.
"Si amar a alguien puede salvarte a ti mismo… Ese amor puro podrá cambiar este mundo, podría ser, tal vez sí podría ser..."
Era como el cuarto tono seguramente cuando levanto el teléfono, aunque solo lo puso en altavoz.
- Kuguyama, no sé qué motivos tienes para no contestarme el celular… - Seguramente él no sabe que su celular estaba fuera de servicio. – Sabes que no me gusta andar llamando más de una vez…- ¿La llamó más de una vez a su celular? – Kanzaki me dijo que estabas molesta, aunque no me explico el motivo – Después de todo ella no era tan importante para que él se preocupase – Pero sea lo que sea… – No debe ser motivo para arruinar sus planes – Sabes que puedes hablarlo conmigo, sé que no hablamos tanto como antes, te he dado alguno que otro motivo para que te molestes conmigo, aunque siempre lo arreglamos… ¿Kuguyama? –
- Eres un idiota – Y colgó el teléfono, no iba a decir más, desconecto el aparato para que no volviese a molestarla.
Esta vez no lo iba a perdonar con un simple "lo siento" – Si es que se le ocurría pedírselo, porque era ella quien siempre terminaba disculpándose – Esta vez no iba ir tras Himekawa, sí quería hablar con ella que viniera personalmente a verla pues ella no iba a rogarle a nadie, ES una MUJER fuerte y decidida por lo tanto esto no es algo por lo que deba preocuparse. Volvió a sentarse el sillón y a tomar nuevamente la revista.
- Vaya, así que Gumi siempre si andaba con Yuma… ¡Uh! Cuando se entere Gakupo arderá InternetCo y Yamaha.-
Mientras ella seguía interesada en su lectura, en otro lado, más exacto en la casa de Himekawa, este se encontraba viendo fijamente a su teléfono, le habían colgado ¡A él! ¡Le colgó a él! ¡A Himekawa Tatsuya! ¡A su prometido…! Algo hizo clic en su mente después de pensar lo de "prometido". Se alejó del aparato que ahora denomina como infernal, se puso a pensar un poco, seguía molesto por que Kuguyama le mintió sobre algunas cosas, pero aun así no le había importado; se enfrasco en anular su futuro matrimonio por que no estaba de acuerdo en casarse con ella – Hace mucho tiempo atrás – Aunque después por algún raro motivo que ya olvidó decidió dejar el tema por la paz y seguir como si nada; tampoco iba a negar que su prometida era guapa, ambos tenían intereses comunes y algunas otras cosas que los unían – a veces –, ella siempre lo apoyaba – a veces –, lo consentía de alguna manera retorcida – De lo cual nunca comentaría a alguien, ni a Kanzaki –, lo cuidó cuando se enfermó y muchas otras cosas más. Ella realmente lo quería mucho, pero ¿Y él? Nunca le compró ni una sola flor o le dio algún chocolate – Teniendo en cuenta que si le había regalado a otras chicas -, llegó a la conclusión de que se estaba comportando como un imbécil, seguramente ella había tenido muchos motivos para llegar a molestarse con él, incluso odiarlo, aunque siempre terminaba perdonándolo con esa sonrisa forzada que él no se molestó en prestarle interés, se llegó a conformar con que tan solo las cosas estuvieran bien entre ellos para que no afectaran sus negocios. Él no se la merecía.
- ¡Al infierno! ¡Yo no le ruego a nadie! –
En otro lado, en la que había sido la antigua morada de Beelzebub y compañía se estaba quedando Furuichi y Agiel del futuro.
- Sabes… - Decía Agiel que estaba acostada a sus anchas en el sillón mientras veía televisión – Seguramente muchas cosas van a cambiar en esta dimensión, puede que algunas cosas que pasarían ya no pasen… como por ejemplo la intromisión de esa persona ya está dañando una probable relación amorosa…-
- No te preocupes – Furuichi estaba sentado en otro sillón y bebía tranquilamente lo que al parecer es vodka – Nos desharemos de esa persona, además, si realmente se quieren estarán juntos, si no… pues ni modo. – Sentenció el peliblanco.
- Eso no es justo…- Bufó Agiel.
- ¿Y qué piensas hacer al respecto? – Le preguntó.
- Umm, tal vez…–
- No –
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – Se paró bruscamente del sillón.
- No es asunto tuyo, te repito, si realmente se quieren estarán juntos – Le sonrió.
- Ah, pero no es justo… - Entonces algo se le vino a la mente – ¿Y qué hay de tu yo del pasado?
- ¿Qué con él? – No entendía.
- Me refiero… ¿A quién quieres?– La chica le sonrió pícaramente.
- Yo ya tome mi decisión, eso depende del Furuichi de este tiempo –
- Oh, si es así el pobre estará acabado – Puso atención nuevamente al televisor.
- ¿Lo crees? – Furuichi se quedó pensando – Tal vez… deba darle una ayudadita a mi yo del pasado…
- ¡Y a ellos…! –
- Ellos pueden arreglárselas solos, no te entrometas –
- ¿Eeeeh? –
Mientras este Furuichi seguía relajándose en esa agradable casa su yo del pasado caminaba por las calles de la ciudad con un paquete en manos, al llegar a cierta tienda lo recibe una mujer ya mayor.
- ¡Takayuki-kun! ¡Qué bueno que llegas! – Le dijo la mujer.
- Buenas tardes, Kanade-san ¿Dónde le dejo esto? – El peliblanco le sonrió, esa señora era muy amable. En eso vio que alguien salía detrás del mostrador.
- ¡WO! ¡PedoIchi! – Exclamo Yuka.
- ¡Deja de llamarme así! – Le reprochó.
- ¿Lolichi? –
- ¡Furuichi! – Le gruño.
- Ya, ya, solo bromeaba – Yuka se acercó a él y tomó la caja en sus manos. – Gracias, te debo una, la iré a dejar al almacén – Le dijo a la señora Kanade mientras se retiraba.
- Muchas gracias por traerlo– Le agradeció la señora dándole una ligera reverencia.
- ¡No, no! ¡No fue nada! – Negaba con las manos.
- Al menos déjame darte algo, te daré un pastel que recién horneé – Le ofreció.
- Enserio, no tiene por qué agradecerme, está bien así…-
- Por favor, acéptalo – El peliblanco solo suspiró.
- Bien, si usted insiste – La señora le sonrió.
La anciana se retiró dejando a Furuichi esperando por su recompensa, se sentó en una de las sillas que estaban ahí, en eso entro una persona, que no era otra más que Lily.
- Lily-san – Furuichi se paró al verla.
- Oh, Taka-kun – Le sonrió la rubia – Así que esa mata de pelo blanco eras tú.
- ¿Vienes a comprar? – Le preguntó.
- No, esta vez vengo a trabajar – Aclaró – Supe que la señora Kanade estaba buscando personal gracias a Yuka, como clienta regular es mi deber ayudar en mi pastelería favorita – Sentenció con un aura amenazante.
- Como era de esperarse de Lily-san – Takayuki sonrió nerviosamente – Aunque llegas 30 minutos tarde… - Susurró
- ¿Qué cosa? – Le dio una linda sonrisa
- ¡Nada! ¡Nada! – Furuichi sabe que no es bueno molestar a su amiga, digamos que tiene un problema de control de emociones, no precisamente porque se enoje, más bien era algo muy sentimental y te hace sentir el peor remordimiento posible. – Llegaron clientes – Dijo al notar a dos hombres entrar.
- Espero que valga la pena la venida – Dijo con fastidio un hombre en traje negro, con cabellos y ojos del mismo color mientras miraba el mostrador con los postres.
- Tranquilo, te aseguro que tienen el mejor pastel de zanahoria – Dijo su acompañante de cabellos y ojos plateados, viste un traje en color gris. – Por eso deben tener un buen pastel que te sivapor aquí – Le sonrió ligeramente.
- Así es señores, nosotros tenemos los mejores pasteles de la ciudad – Les dijo Lily poniéndose un delantal azul de solo sabe Dios donde sacó. - ¿En qué puedo ayudarles? – Ambos hombres miraron a la rubia, entonces el peliplata tomo la palabra.
- Buscamos un pastel que diga "Tú tienes razón, soy un idiota, perdóname" o algo parecido – Lo dijo como si fuera lo más normal del mundo y con una sonrisa marca Colgate, su acompañante parecía tener una vena palpitándole en la frente. – Verá… mi amigo aquí a mi lado – Señaló al pelinegro – Necesita pedirle perdón a su EX-novia – Recalcó el "ex" dándole a su acompañante más molestia.
- Solo deme uno de sus mejores pasteles – El pelinegro miró al peliplata con una mirada que según cuentan podrían matar a alguien.
- Tranquilo, Lucas…-
- ¡No me llames Lucas! ¡Bunny! –
- No me digas BUNNY – Le miró seriamente y lo dijo en un tono de advertencia. Antes de que pudiesen decir algo más la rubia tosió ligeramente para llamar su atención.
- Disculpen, pero creo que sé lo que necesitan – Captó la atención de los dos. – Por aquí – Los guío a otro mostrador que estaba al lado de Furuichi el cual se apartó del lugar para darle espacio a Lily y los clientes. – Tenemos este que es especialmente hecho por la dueña de este lugar…-
- ¡Oh sí! – Exclamo el hombre llamado "Bunny" – Ella fue juez en el concurso pasado ¿Cierto? Ah, qué mujer… se notaba que era la juez de hierro, era muy exigente – Dijo mientras ponía una mano en su mentón tratando de recordar.
- Pues espero que así como juzga a otros ella sea una excelente repostera – Dijo el denominado "Lucas" con una mirada seria.
- Y así es, este pastel es un poco caro, pero, no es porque haya sido hecho por la dueña, sino porque tiene los mejores ingredientes – Les explico con una sonrisa – Es más, tenemos un pastel del cual regalamos rebanadas a nuestros clientes más exclusivos…
Mientras Lily seguía intentando convencer a los clientes de comprar uno de los pasteles más caros, Takayuki se escabulló a la bodega para ver el por qué tardaban tanto en regresar la señora Kanade y Yuka. Cuando las encontró, la anciana mujer estaba hablando por teléfono con una Yuka atrás de ella algo preocupada.
- ¿Qué pasa? – Le preguntó a la pelinaranja una vez se acercó a ella.
- No lo sé – Le susurró – Cuando abrió el paquete puso una expresión seria y llamó a alguien por teléfono, no vi lo que era, de todos modos ¿Ha venido alguien? –
- Si, Lily lo está atendiendo –
- ¿Eh? ¿Ya llegó? Será mejor que vaya antes de que comience a estafar a la gente – A ambos jóvenes les cayó una enorme gota de sudor por la cabeza y caminaron a la salida del almacén dejando sola a la mujer mayor.
La señora miró por donde habían salido los jóvenes y dio un suspiro.
- ¿Qué significa esto? ¿Por qué me enviaste eso? – Decía en voz baja.
- "Pronto tendrás que usarlo, tienes que estar preparada"- Le dijo la voz por teléfono.
- Yo no pienso involucrarme en nada, sea lo que sea no quiero tener nada que ver –
- "Aunque digas eso no se puede evitar, tu elegiste tener esta vida, aunque huyas de ella no es algo que puedas hacer" –
- …- Frunció el ceño ante tales palabras – Aun son niños, todos ellos, son muy jóvenes para que sean entrometidos en esto…-
-"Es su destino, ya está escrito, no puedes evitarlo, nadie puede evitarlo, el simple hecho de conocerse… hace que todo gire"-
- Debe haber alguna manera de arreglarlo – Su voz notaba una ligera desesperación – No quiero… – Su voz se ahogó.
- "Ellos crecerán, vivirán, no… sobrevivirán a su manera, seguirán adelante aun cuando verán morir personas importantes y aun así jamás se rendirán, jamás lo harán porque son orgullosos, porque tienen algo para no caer, así es, así será… disfruta los momentos a sus lados, adiós – Se cortó la llamada.
- ¿Por qué tiene que pasar esto…? – Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro. – Aun son unos niños…–
Diccionario...
1. Kono denwa bangou wa genzai tsukawarete orimasen (Lo sentimos el numero que llamó está fuera de servicio)
Himekawa y Kuguyama tienen inconvenientes en su relación, lo que seguramente les traerá algunos problemas. La señora Kanade esconde secretos, ¿Quién será la persona de la llamada misteriosa? Parece que algo se aproxima e involucrará a todos nuestros protagonistas (Y no… no es lo que creen… serán trolleados… he hablado)
