La historia no me pertenece sino que es una adaptación de la serie "Beauty and the Beast" de 2012 a 2016, protagonizada por Kristin Kreuk (Catherine Chandler) y Jay Ryan (Vincent Keller). Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y personajes de carácter menor son de mi absoluta responsabilidad.
Capítulo 11
Aceptar las cosas era lo mejor que podía hacer en ese caso, resignarse al hecho de que Sakura solo se estaba alejado de él-obviamente-por su propia culpa, por no ser sincero con ella en todos los planos posibles, pero la situación se dividía en dos. Primero; no quería preocuparla con la remota posibilidad de que la "Fuga Disociativa" fuera un problema o no ya que aún no era algo seguro, y segundo; habiendo pasado doce años en las sombras, no creía ser merecedor de aceptar la oportunidad que representaba Sakura en su vida, y no podía creer que ella pudiera sentir algo por él. Claro, la había protegido desde el instante en que la había salvado, pero eso no significaba en lo absoluto que tuvieran que estar forzosamente unidos por un hecho en común.
No, en absoluto, y Sasuke intento convencerse de ella, recopilando los datos necesarios para ayudar a la Haruno en la investigación, sentado frente a la computadora, escuchando la puerta abrirse y sabiendo muy bien de quien se trataba.
-¿Café o té?- cuestiono Sasuke.
-¿Se supone que debo elegir uno?,- bromeo Naruto, un tanto confundido por la pregunta. -¿Por qué usas mi computadora?- inquirió el Uzumaki, observando algo contrariado la escena ante sus ojos.
-Necesito un mapa del subterráneo- respondió Sasuke, escasamente.
La respuesta no hizo sino desconcertar aún más a Naruto que dejo su mochila sobre el sofá, tomándose la brevísima instancia de estirarse a gusto, tremendamente relajado luego de su "cita" con Sara, siendo que hacia solo unos minutos atrás Sakura lo había llamado para preguntarle como había resultado todo. Esa chica era un ángel, vivía pendiente incluso de él y no tenía porque, pero su voluntad anti egoísta de ayudar a todos a su alrededor la hacía comportarse así, y Naruto no se quejaba; era la primera vez en su vida en que podía contar con una perspectiva femenina para saber qué hacer en una cita. Si, Sakura se ganaba su cariño con gran maestría, haciéndolo preguntarse una y otra vez, ¿Por qué su amigo no aprovechaba la oportunidad? Sakura Haruno había una sola, no volvería a encontrar a una mujer así en su vida.
-Eres un ciudadano de Nueva York, que es mitad sabueso- recordó Naruto con obviedad, intentando no reír a causa de esto, -¿Ya olvidaste como ir al centro Rockefeller?- bromeo el rubio.
-Planeo regresar al viejo vecindario- rebelo Sasuke, si pensarlo demasiado.
Estas palabras inquietaron a Naruto de forma inmediata, eso no era una buena idea, ni siquiera una idea por así decirlo de igual modo. Eso era, cuando menos, un plan suicida para hacerse notar a ojos de Muirfield, a su parecer.
-¿Por qué irías allá?- pregunto el Uzumaki con preocupación. Era demasiado riesgoso que su amigo se implicara en un lugar de la ciudad, en específico, de la que se había alejado por motivos específicos; Muirfield. ¿Por qué volver ahora? No tenía sentido. -No, déjame adivinar, Sakura- se adelantó Naruto, cruzando los brazos sobre su pecho y analizando mentalmente a su amigo.
-Asesinaron a un pintor- alego Sasuke, intentando eludir su propio declive emocional, -el artículo del periódico decía que era de Astoria, así que…- planteo el Uchiha, evidentemente.
-Eres tan idiota- reprocho Naruto.
-¿Tan idiota como tú que no me dijiste que saldrías con Sara?- contraataco Sasuke, volteando a ver a su amigo, ya bastante agotado al no poder resolver sus propios dilemas como para tener que lidiar con los reproches de Naruto. -Te envié un mensaje al ver que no aparecías, y no contestaste- justifico el Uchiha ante la incrédula expresión del Uzumaki. -Por cierto, no me respondiste, ¿Café o té?- repitió Sasuke, aludiendo a la conversación que había escuchado entre su amigo y "Sara".
-Té verde- se resignó el Uzumaki, -Sasuke, yo...- intento explicarse el rubio, sintiéndose como un mal amigo al no haber sido sincero con el Uchiha.
-Después de todos esos discursos con respecto a Sakura- regaño Sasuke, cerrando la computadora y levantándose de la silla, tomando su chaqueta.
No es como si fuera a reprocharle que hubiera tenido una cita ni nada, de hecho estaba más que feliz porque su amigo por fin entendiera que no tenía que perder o posponer su vida por su causa, pero si algo lo frustraba eran los secretos, ¿Por qué no había confiado en él? Se suponía que él debía rendirle cuentas al Uzumaki de todo cuanto sucediera entre Sakura y él, pero por otro lado Naruto no estaba cumpliendo al pie de la letra con este paralelismo y eso merecía ser reprochado.
-Si, debí decírtelo- reconoció Naruto, dándose cuenta de que, en realidad, no tenía por qué sentirse mal, -así como tú deberías decirle a Sakura lo que sientes en lugar de usar un caso para verla- razono el Uzumaki, preguntándose qué es lo que su amigo estaba esperando para confesar sus sentimientos.
-Ahí erras- aclaro Sasuke, colocándose su chaqueta, sin apartar su intrínseca mirada ónix de su mejor amigo, -ella me dijo que nos limitáramos a los casos- menciono el Uchiha, intentando no sentirse mal al recordar las palabras de ella.
-Hay dos millones de personas en Queens- cito Naruto con obviedad, por si es que las cosas ya no eran lo bastante claras para el Uchiha, -¿Cómo es que pretendes ayudar?- cuestiono el Uzumaki, sentándose sobre la silla.
Sasuke abrió la puerta sin titubeo alguno, ligeramente ofendido ante la pregunta por parte de su amigo. El mismo acababa de enumerar uno de sus mejores métodos de búsqueda con lo cual dar con lo que se proponía, además, colaborando en el caso tendría la oportunidad de volver a ver a Sakura y, quizá, arreglar las cosas como debía de haber hecho en un principio. ¿Tenía dudas? Claro que sí, pero no iba a dejar que-esta vez-le impidieran remediar sus errores, no iba a permitir que sus propios miedos lastimaran más a Sakura.
-Encontrando a quien sabe todo- contesto Sasuke, de forma obvia, marchándose.
Antes de Muirfield, antes de que su vida cambiara en el inquebrantable caos que reinaba su existencia actualmente, había sido una persona como cualquier otra y pese a haber pasado gran parte de su tiempo centrado en el tema referente a la medicina, Sasuke había aprendido a actuar y mentir tan convincentemente como pudiera hacerlo el mejor de los actores. La clave era sencilla; guardar una tormenta en el exterior, pero manteniendo una imagen serena en el exterior, ocultando la verdad, ¿Quién le había enseñado eso? Izumi, su cuñada y esposa de su fallecido hermano Itachi. Si, ciertamente no habían tenido la mejor relación el mundo, pero Sasuke había aprendido una o dos cosas de ella y lo agradecía sinceramente. ¿Por dónde iniciar la investigación? Pues por quien debía saberlo todo, quien escuchar a gran parte de la concurrencia diurna, un antiguo puesto de periódicos que, afortunadamente, se mantenía intacto tras el pasar de los años.
-¿De casualidad conoce a la familia Kodai?- indago el Uchiha, mintiendo tan perfectamente como le era posible. -Quisiera darles mis condolencias- menciono Sasuke, con el debido interés y respeto.
Fingir era la mejor carta que podía utilizar en ese momento, bueno, eso y mentir sobre decenas de cosa, pero esto último no tenía por qué ser referido ni nada por el estilo. Lo mejor por ahora era aparentar y hacer como si todo fuera lo más normal, o normal en la medida de lo posible.
-Si, lastima por Shinji- comento el anciano, -pasaba por aquí todos los días antes de ir a trabajar y compraba el periódico- explico el hombre.
-¿Trabajaba por aquí?- se sorprendió Sasuke.
De ser esto una posibilidad real, ciertamente le facilitaría mucho las cosas. Contrario a Sakura, él no necesitaba de un permiso especial para entrar ni nada, solo lo hacía y ya, al fin y al cabo había aprendido a ser totalmente sigiloso y a no dejar huella alguna que indicara su presencia o de la quien fuera, bueno, al menos la mayoría de las veces. No iba a presentarse ante Sakura con simples conjeturas, no, para tener la oportunidad necesitaba pruebas concluyentes y materiales y la mejor forma de hacerlo era ir a aquel lugar.
-Si, su madre es dueña de la agencia de viajes, allá- señalo el hombre. -Él pinta, pintaba, en un estudio en lo alto del edificio- se corrigió a sí mismo el anciano. -El vecindario no es lo que solía ser, ni hay clientes como los Kodai, las personas desde aquí hasta Dyckman solían detenerse aquí camino de su trabajo- menciono el hombre, con nostalgia y tristeza a su vez, dándose cuenta del parecido del joven delante de él con alguien a quien acostumbraba ver, hace muchos años, -usted me recuerda a uno de ellos- relaciono el hombre, intentando recordar a quien exactamente.
-Debe ser un error, nunca había estado por aquí- se excusó el Sasuke, temiendo ser descubierto.
Ahí radicaba específicamente el problema; ser reconocido. Su antiguo hogar apenas y estaba a unas cuadras de distancia. Naruto tenía toda la razón, se estaba arriesgando y lo sabía, pero por Sakura no le importaba correr ese riesgo, aunque eso no significaba en lo absoluto que la situación fuera mucho más fácil o menos riesgosa. De hecho, la duda de si estaba bien arriesgarse de esa forma y si Sakura lo perdonaría en cuanto se enterara persistía en su mente, pero era mejor olvidar tal diatriba.
-Claro, ahora lo recuerdo- exclamo el anciano, -Fugaku Uchiha, ¿De casualidad, son parientes?- supuso el hombre.
-No- negó el Uchiha, sorprendido ante la comparación.
Siempre, de entre él y sus hermanos, Itachi era a quien todos comparaban con su padre Fugaku, no se trataba de que fueran idénticos mentalmente o que pensaran remotamente similar, sino en el aspecto físico, y a él, por su parte, siempre lo habían comparado más con su madre Mikoto. Resultaba extraño que, por primera vez en su vida, alguien le dijera que se parecía a su padre.
-Lo recuerdo bien, él venía todos los días antes de ir al trabajo- rememoro el hombre, con tristeza. -La tragedia golpeo a esa familia, perdió a sus dos mayores hijos en las Torres Gemelas y al menor en Afganistán- comento tristemente el hombre, -una lástima- murmuro para sí mismo.
Su padre había muerto en servicio, sus hermanos Itachi y Shisui en las torres, y luego el, presuntamente muerto en Afganistán. No hacia falta cuestionar siquiera como debió de sentirse su madre al ver que uno a uno todos los hombres de su vida desaparecían. Naruto había asistido al "funeral" en honor a él, relatando que su madre ya no parecía la misma, y solo un año más tarde Sasuke había tenido que aceptar la dolorosa noticia que ella había muerto, era sumamente doloroso ser testigo u oyente de cómo cada uno de los miembros de su familia desaprecian, uno tras otro.
-Si, lo es- divago Sasuke.
La inauguración de la galería era exorbitantemente importante, o debía serlo ya que el lugar estaba lleno a sus anchas, sobre todo de hombres. Resultaba extraño para ellas—Ino y Hinata apoyas en la barra, mientras Sakura observaba las cosas a su alrededor—entender cómo es que simples lienzos de un mismo color tenían tal grado de importancia, una coa era el arte que reflejaba emociones, sentimientos, imágenes, pero ¿Qué tenía de interesante un lienzo cualquiera?
-Que elegante- comento Sakura, recorriendo a la gran mayoría de los presentes on la mirada, -por aquí no hay mafiosos habituales- desdeño la Haruno, recargándose en la barra como sus dos amigas.
Emulando a Sakura—que vestía aquel elegante y sublime vestido blanco—Ino lucía un simple vestido marrón claro de un profundo escote en V, sin espalda, largo hasta más allá de las rodilla y co u corre en el extremo derecho, teniendo sobre su una chaqueta cobriza que no servía en lo absoluto para aminorar el atractivo de la tela sobre la figura de la Yamanaka cuyo largo cabello rubio se encontraba recogido en una colega baja que exponía su cuello así como un par de largos pendientes de diamante.
Hinata por su parte llevaba un sencillo vestido turquesa claro, casi blanco, ajustado al emular un corsé, de escote cuadrado y con una falda abullonaba, cinco centímetros por sobre las rodillas, con su largo cabello azul oscuro cayendo como una marea de rizos sobre sus hombros, sin joya alguna más que un sencillo collar de plata con un dije en forma de corazón, regalo de su hermana Hanabi.
-No es tan malo- animo Ino, -tal vez Tsunade te haga usar algo así en la boda- supuso la Yamanaka, viendo a la mayoría de las mujeres presentes con vestido más que tentadores la vista de cualquier hombre, muy favorecedores sin duda.
-No me importaría- menciono C, volteando a verla, con una sonrisa.
Ellas parecían ser el objeto decorativo en aquella situación ya que a C, por su parte, se le habían acercado como mínimo una docena de mujeres, aunque no podían saber si era debido a la inauguración o porque era singularmente atractivo y todo un casanova que podía tener a quien deseara a sus pies. Bueno, ya fuera por esto u otra razón, Sakura comenzaba a creer que había sido un error traerlo, no estaba aportando el elemento decisivo a la investigación, de hecho estaba perdiendo su tiempo únicamente, todo precia normal hasta ese momento.
-C, concéntrate por favor- pidió Sakura, cruzando los brazos por sobre su pecho, aminorando su escote, sintiéndose incomoda en ese ambiente, -deberías estar mezclándote- le recordó la Haruno con obviedad.
Ino bebió de golpe el whisky que tenía en la mano, ante las sorprendidas miradas de sus amigas, -divertida por parte de C-dejando la copa sobre la barra.
-Ya sabemos cómo se lavaba el dinero, investiguemos como se ensucia- índico Ino.
Bueno, si iban a mezclarse, en ese caso necesitaban hacer lo que-hasta ese momento-estaban ejecutando la mayoría de las mujeres presentes sin un ápice de reparo: lucir sus vestido y encantos femeninos para llamar la atención de alguien que pudieran orientarlas, darles la información que necesitaban para dar con algún indicio de lo que había sucedido y como es que Shinji había terminado muerto sin motivo aparente.
Elegir un punto donde hubiera una gran cantidad de persona observando una de las pinturas era lo más correcto o plausible en el momento, pero había algo extraño en todo eso y Hinata lo sentía mientras se encontraba totalmente quieta, observando de forma indiferente el lienzo hasta que un hombre hubo aparecido, permaneciendo a su lado. En sus manos sostenía una carpeta que abrió, revisando una hoja que tenía enumerada la pintura en cuestión y su valor.
-15.000, apuesto a que lo vales- comento el hombre.
Hinata parpadeo repetidamente, confundida de forma inicial hasta tomar conciencia. No eran las pinturas aquello por lo que pagaban los hombres, por ello todos los lienzos-salvo por su color-eran exactamente idénticos entre si…lo que estaban comprando era a las mujeres.
Sakura recorrió distraídamente la galería luego de haberse dado cuenta del porque para semejante concurrencia, de hecho acababan de comentarle hace unos momento atrás que su precio-establecido en el papel, para aparentar únicamente-eran 20.000 dólares. Quién lo diría, pensó Sakura, valgo más de lo que creía, se refirió la Haruno, sonriendo con sarcasmo.
-Sakura- llamo Ino, apareciendo detrás de ella, -no es fraude de arte- advirtió la Yamanaka.
-Lo sé- tranquilizo Sakura, viendo a Hinata aproximarse velozmente, en compañía de C.
-Me hicieron una propuesta- puntualizo C, a modo de advertencia.
-Porque aquí no se compran pinturas- señalo Sakura con obviedad.
-Pagan por las mujeres- termino Hinata, por ella.
Era asqueroso saber que el secreto tras todo eso era una especie de burdel barato, por lo visto Ebisu sabia como ser un empresario exitoso, no se trataba solo de arte sino también de vender aquello que el postor considerase atractivo y las mujeres-en este caso-lo eran, sin lugar a dudas. No era un negocio ilícito, del todo, pero si un caso de prostitución clandestina. Al menos, por ahora tenían una prueba que ayudara con el caso, pero faltaba la más importante:
¿Por qué había muerto Shinji?
-Ebisu no es dueño de una galería, es proxeneta- sentencio Ino, cruzando desdeñosamente los brazos por sobre tu pecho.
Sakura solo se encogió de hombros ante esto, no pudiendo estar sorprendida, pero si optando por sentir asco ante esta ruin medida par ganar dinero fácilmente, denigrando mujeres como si fueran meras piezas de juego o trofeos, algo repugnante cuando menos, a su entender.
-Al menos ahora sabemos porque Shinji hacia tantas veces la misma pintura, y porque los clientes pagaban tanto por ellas, el dinero por la pintura añade a una mujer- aminoro Sakura, intentando no solo darle el sentido de cómo es que Shinji participaba en todo ello, sino además de cómo y porque esto tenía algo que ver con su asesinato, -difícil de rastrear para las autoridades- comento Sakura, apretándose las manos.
-¿Crees que Shinji supiera que su arte se usaba como medio de prostitución?- inquirió Hinata, no sabiendo que pensar realmente.
-Si es así, se molestó, enfrento a Ebisu y las cosas no le resultaron- planteo Sakura, intentando imaginar un escenario plausible para el porqué tras la muerte del pintor.
La verdad es que un proxeneta tras todo eso no les aportaba mayor información, claro, habían podido-Ino y Hinata, más bien-interrogar a Ebisu, pero de igual modo no tenían resultados lo bastante útiles con que esclarecer el caso por completo, ni los motivos, ni sospechosos, ni como había tenido-posiblemente-lugar el desafortunado desenlace. Sakura giro su rostro ante el inconfundible eco de pasos tras ella, identificando a C que se había apartado de ellas para contestar una llamada del departamento de forenses. Esperaban poder saber más mediante la autopsia ya finalizada pese a que él no estuviera presente para colaborar en ello sino que como guardia personal de ellas.
-Enviaron resultados, el arma que mato a Shinji era una Little Semi- informo C, esperando que la información resultara conveniente para ellas.
Bueno, algo de información era valiosa, pero no era como si el calibre del arma que había empleado la bala fuera de gran ayuda, por ahora: no tenían el arma homicida, ni una lista de posibles sospechosos que no fueran Ebisu y el personal que trabajaba en la galería, pero nada lo bastante plausible como para ejecutar un interrogatorio contra cualquiera. No, para hacer eso necesitaban mucha más información y pronto antes de que quien sea que hubiera cometido el crimen pudiera hacer una tapadera y quedar impune, así sin más.
-Docenas de sospechosos sexys y ricachones- adulo Ino, observando con sumo interés a muchos de los adinerados compradores.
-Antidrogas tendría un día difícil- critico Hinata, centrándose en lo importante, codeando a Ino, haciéndola despertar de su ensueño.
-Admito que es lugar con sospechosos más interesantes que he visto- sonrió C a Sakura quien le guiño un ojo con falsa coquetería.
-Seguramente te divertirás buscando lo que cada uno tiene- bromeo Sakura.
Por ahora resultaba conveniente fingir que había algo entre ambos, así además él podría salvarla, a las tres, de ser compradas por cualquiera de los adinerados individuos presente y que debían estar más que dispuestos a vaciar sus billeteras con tal de obtener la compañía de una bella y agradable fémina que accediera a todo cuanto ellos desearan. No gracias, quiero vivir, pensó Sakura para sí misma. C era su salvador en esa circunstancia, afortunadamente.
-O si alguno de ellos tenía una relación con Shinji- aclaro Hinata que, de igual modo, debía formar parte de la estrategia, como compañeras que eran.
-¿Estará involucrada?- Ino señaló a Leiko con la mirada.
La pelimorada en cuestión se encontraba a varios metros de ellas, delante de una pintura en particular, acompañada, -por supuesto-pero ni aun así Ino cesaría en su interés por la pelimorada a quien, desde su prime encuentro, ya consideraba una sospechosa potencial. No era como si ella, por su parte, no liberara a Leiko de tal sospecha, pero era difícil culpar a alguien en específico cuando Ebisu igualmente tenía un grado de culpa y también todos aquellos que tuvieran alguna conexión con la galería o el personal que allí trabajaba.
-Hay una forma de saberlo- acepto Sakura.
Bajo el permiso e Sakura, Ino se dirigió inmediatamente hacia donde estaba Leiko, lista y dispuesta a efectuar el interrogatorio.
Ino se detuvo exactamente tras Leiko que, -sintiéndose observada-no tardo en reparar en la presencia de la detective Yamanaka, disculpándose con su acompañante antes de encontrarse con la detective y pretender saber el porqué de su presencia en la "humilde" galería que acababa de inaugurar.
-¿Qué la trajo hoy, detective?- saludo Leiko.
-Venimos a dar el pésame- bromeo Ino, con palpable sarcasmo, -y por lo visto no fuimos los únicos- la Yamanaka observo, con obviedad, a todos los clientes y damas presentes.
-Es que las personas responden bien a su trabajo- razono Leiko, imperturbable.
Sakura y Hinata, incluso C, quizá fueran a creer en aquellas palabras pero ella no, sabía muy bien cuando es que una persona estaba mintiendo, su actuar frívolo ocultaba decepciones amorosas, problemas y relaciones igualmente tormentosas y nada agradables de recordar, pero si de algo podía estar segura era de que Leiko estaba mintiendo, lo intuía con facilidad. Algunos quizá eligieran llamarlo sexto sentido animal o lo que fuera pero sabía que era así.
-¿Y es la única galería en que el trabajo de Shinji se vende a estos costos?- inquirió Ino, curiosa de esto.
-Ese es el don de Ebisu, convierte a artistas desconocidos en estrellas- felicito la pelimorada, con orgullo hacia su jefe. -Ojala Shinji estuviera aquí para disfrutarlo- lamento Leiko con una tristeza que, claramente, resulto falsa a ojos de la Yamanaka, -con permiso- se retiró la pelimorada.
Ino observo atentamente la partida de Leiko que, en lugar de regresar al lugar propio que había utilizado delante de una de las pinturas, se marchó indiscutiblemente. Una sonrisa arrogante se plasmó en el rostro de la Yamanaka al ver esto, punto para mí, pensó Ino.
Si Leiko huía, debía ser por una razón.
Ya que Ino se estaba encargando de interrogar a Leiko y Hinata de llevar a cabo la misma acción con otros de los clientes del lugar, Sakura solo se dedicó-momentáneamente-a pasear distraídamente por las esquinas de la galería, encontrándose repentinamente con una joven que-al igual que ella-parecía incomoda e aquel lugar pese a lucir realmente encantadora gracias a un vestido jade de estilo griego, ajustado bajo el busto y largo hasta las rodillas, sin mangas y con su largo cabello celes cayendo en elegantes ondas sobre sus hombros y tras su espalda.
-Una chica necesita sobrevivir, pero en una noche así querría cambiar mi vida- comento Sakura, amigable, -soy Sakura- se presentó la Haruno.
-Demiyah- sonrió la peliceleste, agradecida por su compañía, -ya no hay a donde ir, al menos los conoces a ellos- intento conformarse Demiyah.
-Tal vez, pero aun espero al Príncipe que me salve- admitió Sakura, siendo sincera en sus declaraciones.
-Si buscas amor no te desgastes- advirtió Demiyah, intentando hacerle ver la realidad, -no existe, el príncipe azul es mentira- justifico la peliceleste con apatía.
Esto no era una mentira, y de hecho, Sakura se había hecho a la idea desde los quince años; el cuento del Príncipe Azul, el hombre perfecto, romántico, atento y bondadoso no existía, siempre había un pero, siempre habían problemas, el amor en si realmente jama era como lo retrataban en los cuentos de hadas y-en ese punto-Sakura agradecía haberse dado cuenta de ello a tiempo antes de sufrir innecesariamente, bueno, algo ya que sus romances fallidos-por no decir sus sentimientos por Sasuke-no eran tan fáciles de eludir así nada más.
-No puedo creer que el artista muriera aquí- murmuro Sakura, fingiendo tanta incredulidad como le era posible, -¿Lo conocías? Escuche que se enamoró de una de las chicas- menciono la Haruno, observando a las mujeres dispersas en los lugares donde se encontraban los clientes, contemplando las pinturas.
-Si lo vi, una o dos veces- divago la peliceleste, -actuaba como un artista sensible, pero se enamoró de muchas chicas- desestimo Demiyah.
-Que extraño, escuche en el bar que pidió un departamento hace dos días para mudarse con su novia- rebelo la Haruno.
-No lo sabía- reconoció Demiyah con un deje de incredulidad extraño a causa de la tristeza de su semblante y comportamiento. -Disculpa, sabes que no les gusta que nos quedemos en un mismo lugar- se excusó la peliceleste, sonriéndole antes de retirarse.
Sakura asintió únicamente, sonriendo con aquella amabilidad que la caracterizaba. Algo en Demiyah le había hecho sentir que sabía más de lo que decía, ese semblante tan triste y melancólico transmitía más que solo eso, era como si ocultara su situación interior del exterior y todo aquello que la rodeaba. Necesitaba hondar más profundamente en ello, quizá las modelos y demás mujeres presentes supieran más de lo que aparentaban. La Haruno levanto la mirada justo ante de que C se detuviera frente a ella, luego de haber recorrido el lugar por su cuenta.
-¿Ino y Hinata?- pregunto C, extrañado al verla sola.
-Ino, seguramente con el hombre de sus sueños y Hinata llamando a antidrogas- supuso la Haruno, sonriendo ante la idea.
De forma repentina, -más no sorpresiva, porque ella lo intuía-C se inclinó hacia ella, susurrante, en un intento por conquistarla, como siempre. Sakura entorno los ojos, divertida, pero de forma repentina e incómoda se dio cuenta de que-lejos de la vista de todos-en el balcón del segundo piso, se encontraba Sasuke, observándola. Una cosa era pretender seguir todo con normalidad, seguir como si no hubiera pasado nada…pero una muy diferente era hacerlo si él estaba presente. La situación era realmente extraña.
-Hacerme hablar con otras toda la noche es una táctica extraña- murmuro C, bromista y seductor al mismo tiempo, contra el costado de su cuello, -pero, memorable de hecho- reconoció el rubio.
No necesitaba pensarlo siquiera, Sasuke debía de poder escuchar con claridad la conversación que ella y C estaban sosteniendo. Puede que intentara seguir con su vida como él le había dicho, pero no podía, intentar concentrarse en el trabajo no era la táctica más útil que hubiera podido elegir y no estaba funcionando en lo absoluto. No podía sacarlo de su mente, podría estar dispuesta a olvidar lo sucedido y partir de cero pero…su orgullo como mujer estaba herido y eso no se solucionaría tan fácilmente, mucho más ya que él no le daba respuesta alguna a las dudas que ella tenía con respecto a su relación o lo que sea que existiera entre ellos.
-C, ¿puedes disculparme un momento?- pidió Sakura.
No lo había dudado ni por un momento, subiendo las escaleras hacia el segundo piso, siendo sumamente cuidadosa de no ser vista por nadie y que a su vez nadie viera a Sasuke antes de indicarle que la siguiera hasta dar con una sencilla bodega donde-cerrando la puerta tras de sí-Sakura sintió que podían hablar amenamente o tanto como le fuera posible. ¿Cómo se arriesgaba de esa manera? Había demasiada gente ahí, además de sus compañeras de trabajo, ¿Qué creía que estaba haciendo? Era demasiado peligroso, si, tenían sus propios problemas pero eso no significaba en lo absoluto que ya no estuviera totalmente dispuesta a protegerlo con su vida de ser necesario.
-¿Qué haces aquí?- exigió Sakura.
-Necesitaba verte- contesto Sasuke sin dudarlo ni por un segundo.
No mentía en lo absoluto, claro, se sentía como un completo idiota por no tener el valor de decirle lo que sentía ni tampoco que no deseaba preocuparla con sus propios problemas, pero si algo creía-y estaba totalmente seguro-era que su vida había comenzado a ser tolerable desde que ella estaba a su lado y no quería que ese vínculo, ese lazo tan fuerte entre ambos desapareciera. Su peor macula, su peor error del cual arrepentirse hasta el último día de su vida sería ser la razón de sus lágrimas, que ella llorara por su causa. Eso era algo que jamás podría perdonarse, por eso quería enmendar las cosas, ya fuera que tuvieran una simple amistad o más que eso, estaba claro que ambos sufrían estando disgustados y separados.
Si, la idea era muy agradable, -desde luego-pero era precisamente ahí donde radicaba el problema en sí; su forma de hablar, su tono de voz al decir que necesitaba verla…¿No se daba cuenta de la incertidumbre que causa en ella?, ¿El deseo y anhelo de saber si él sentía lo mismo que ella o no? Por primera vez en su vida amaba con cada fibra de su ser a un hombre y no podía saber si era correspondida siquiera, las cosas eran demasiado complicadas, ambos eran igualmente o más complicados que eso. Si no quería salir más herida de lo que ya estaba, esta vez debía de marcar límites porque de otro modo Sasuke no lo haría por ella.
-Estoy trabajando- reprocho Sakura.
-Y por eso estoy aquí- alego el Uchiha, -encontré el estudio del pintor asesinado- informo Sasuke.
-¿Qué?- Sakura parpadeo incrédula, acaso él…
-Dijiste que nos reserváramos a los casos- justifico Sasuke, sin más.
-Sí, pero no entrando en propiedad privada- protesto Sakura, haciendo valer su rol como policía.
Ya evadía bastante la ley al protegerlo, al mantenerse incluso alejada de su trabajo con tal de velar por él al 110%, no podía comenzar a ser su tapadera o excusa para quebrantar los límites que su propio trabajo le imponía y que respetaba como tal. Claro, no era como Ino que veía las cosas o de color blanco o negro, para ella podía existir intermedios, claro que sí, pero era difícil encontrar ese punto intermedio cuando se encontraba en la investigación de un caso, acompañada por sus compañeras de trabajo y un encantador médico forense con tendencias de casanova.
-¿Viste las pinturas?- cuestiono Sasuke.
Había encontrado material más que útil para la investigación, pinturas que-con toda seguridad-ella no había visto siquiera y que podían resultar fundamentales a la hora de encontrar un sospechoso o sospechosa siquiera. No es que quisiera vanagloriarse ni nada, pero si había corrido tal riesgo era porque quería ayudarla y la ocasión lo ameritaba además y no iba a arrepentirse de ello, pero además de todo eso necesitaba desesperadamente recuperar su perdón y confianza, saber que ella no intentaría distanciarse, hacerle saber que siempre estaría ahí cuando lo necesitara.
-Las pinturas no importan, Sasuke- discutió la Haruno, priorizando el caso por encima de cualquier otra cosa, -es solo para cubrir un servicio de acompañantes- menciono Sakura, escasamente.
Esto era nuevo, no tenía ni idea de que el asunto de la galería era ese hasta que se hubo dado cuenta de los murmullos presentes y los precios a discutir, pero eso no era lo importante. Además de mostrar la evidencia que había encontrado, Sasuke quería sacarla de ahí, ese ambiente no era para ella en lo absoluto y no necesitaba ser psíquico ni nada para comprender que ella no se sentía cómoda ahí, la forma en que cruzaba los brazos por sobre su pecho-aminorando el escote de su vestido-la delataba. Esperando que ella creyera en él y tuviera la nobleza de volver a validar su opinión, Sasuke le tendió su mano a la Haruno, esperando que ella aceptara su gesto como respuesta de que creía en él nuevamente, que sin importar lo que pasara ambos estaban del mismo lado.
-Confía en mí- pidió Sasuke.
Sakura dudo en si aceptar lo que él le pedía, la última vez que había estado dispuesta confiar y olvidarlo todo…él la había dejado plantada, esta vez no quería volver a lamentar esperar algo que no tenía sentido posible, esta vez no quería sufrir por culpa de sus propios sentimientos, pero a su vez tampoco quería sentir ese vacío en su corazón, ese vacío que le oprimía el pecho por tener que alejarse de él. Con una ligera sonrisa en su rostro, Sakura asintió, entrelazando su mano con la de Sasuke.
Elegía confiar en él, siempre confiaría en él.
Sakura se paseó meditativamente en el interior del estudio al que Sasuke la había traído. Si bien anteriormente había tenido sus dudas, -pese a confiar en él-ahora estaba totalmente segura de que lo mejor era olvidar los problemas y resentimientos pasados, centrándose en analizar el porqué de la muerte de Shinji y quien podría haber llevado a cabo el crimen. Todos los retratos ahí presentes representaban a toda clase de jóvenes, pero una parecía ser la predilecta del fallecido artista, alguien a quien había conocido recientemente y que-contraria a las demás-era retratada con veneración y respeto, no con el mismo sentido pragmático de las otras pinturas.
-Su nombre es Demiyah, hable con ella en la galería- detallo Sakura, observando maravillada el trazo de los retratos, -parecía harta, desanimada- menciono tanto par si como para Sasuke.
-O lastimada- supuso el Uchiha.
No era la situación más adecuada para acercarse a ella y retomar el vínculo que existía entre ellos, pero marcar las distancias y no voltear a verla en cada oportunidad posible era algo implausible de concebir, mucho menos de realizar. Afortunadamente la Haruno estaba tan concentrada en las pinturas que apenas y se daba cuenta de que él no hacía más que mantenerse casi pegado a su lado. El quebranto emocional por el que habían pasado, por su causa, no iba a ser reparado tan fácilmente y Sasuke lo tenía más que claro, pero apartarse de ella y tolerar un instante sin su presencia siquiera equivalía a una estancia en el purgatorio, en su opinión. Y había sido bastante tonto al haberse alejado de ella conscientemente, esta vez no volvería a pasar.
-La madre de Shinji dijo que su novia rompió con él, quizá Demiyah solo era su modelo- planteo Sakura, intentando creer en el testimonio de la peliceleste, pero dudar al mismo tiempo.
No quería rebatir las conjeturas del Uchiha, pero el comportamiento de Demiyah no tenía nada que ver con una novia despechada o que recientemente hubiera terminado una relación, ya fuera por voluntad propia o no, y por ende esto la hacía dudar en si Shinji realmente había sentido algo por ella. Estaba de más afirmar lo hermosa que era la peliceleste, así que no le extrañaba que hubiera posado para el fallecido artista en más de una ocasión, conociendo su notable profesionalismo. Pero en realidad no sabía que pensar, al fin y al cabo las palabras no eran sino eso; algo que solamente era dicho y que podía llevarse el viento, los hechos eran lo importante pero desgraciadamente no contaban con ningún hecho que, por ahora, pudiera ayudarlos a entender el porqué tras el asesinato de Shinji.
-Tal vez comenzó así, pero paso a más- garantizo Sasuke, -la forma en que captura sus expresiones, hasta el más minúsculo de los detalles, es claro que estaba enamorado de ella- al pronunciar estas palabras, su atención se desvió por completo de las pinturas.
En lugar de centrar su atención en la investigación, -como debía y se había plateado hacer-la mirada de Sasuke recorrió con veneración y esmero hasta la más minúscula de las facciones de la pelirosa, de pie a su lado; el brillo de sus ojos, el aspecto satinado de su piel, el sonrojo de sus mejillas, su rostro angelical y absolutamente perfecto a la par con el resto de su apariencia…era tan hermosa que realmente podía perderse en su belleza, en eso y en su profundo y bondadoso corazón que no albergaba egoísmo alguno. Sakura giro su rostro hacia Sasuke, algo abrumada por la atención con que él la estaba observando. Era difícil mantenerse fría e imperturbable cuando él la hacía estremecer de forma inmediata a causa de su profunda mirada ónix que la contemplaba sin disimulo alguno, y no tenía por qué tener reparo alguno sobre esto, a fin de cuentas él la conocía mejor de lo que nadie podría conocerla jamás.
-Sé que no soy un detective, pero es más que obvio que el sentía algo por ella- justifico Sasuke, intentando acallar su propio amor por la pelirosa que seguía herida por causa suya, -tal vez había otra cosa, alguien que no quería que estuvieran juntos- supuso el Uchiha.
-Pero no estaban juntos, ella dijo amaba a muchas chicas- alego Sakura, sin darse cuenta de que estaba usando su propia experiencia al respecto para dudar de que Demiyah estuviera mintiendo.
-Me cuesta trabajo creerlo- reconoció Sasuke, -tal vez ella tenía dudas de los sentimientos de él- considero el Uchiha.
-Pero, si de verdad la amaba, ¿Por qué la lastimaría?- cuestiono Sakura, intentando aceptar que aquello fuese cierto.
-Quizá no se sentía digno- sugirió el Uchiha.
Estaban tan sumidos en esa búsqueda que la discusión o debate comenzó tomar u camino que inconscientemente los asociaba ellos, ¿Qué sentían el uno por el otro?, ¿Po qué las circunstancias y todo a su alrededor parecía estar en contra de que sintieran algo romántico entre sí? Ambos eran inexpertos en el plano amoroso, o al menos de la manera en que se estaban vinculando y acercando cada vez más, Sakura especialmente, pero eso no representaba un problema, para ninguno de los dos, pero si el justificado temor de no ser correspondidos; Sakura por tener experiencias desastrosas con las parejas que había tenido pese a desear confesarle sus sentimientos al Uchiha, y por otro lado; Sasuke sus propios declives emocionales que lo hacían despreciar su existencia, incapaz de aceptar merecer a Sakura en su vida.
-¿Cómo estás seguro de eso?- dudo la Haruno.
-Porque se lo que se siente- confeso Sasuke.
Sakura entreabrió los labios con sorpresa, bajando la mirada con decepción hacia sí misma. Solo había seguido las palabras que él mismo le había propuesto, había escuchado a Ino y Hinata así como todos a su alrededor, pero eso no significaba que hubiera hecho aquello que deseaba, por el contrario, significaba que-como siempre-anteponía el parecer de otros por sobre sus propios sentimientos egoístas que jamás tomaban partido. Hacer lo que realmente deseaba solo la conduciría a su propio egoísmo y a lo que realmente seguía sintiendo:
Amar a Sasuke tanto o más de lo que ya lo hacía y no quería dejar de hacerlo.
Sakura cerró la puerta de su auto, bajando de este y cerrando la chaqueta-que Sasuke le había prestado-contra su cuerpo ante el frio aire nocturno, en cierto modo ya podía decirse tranquila y serena al percibir el aroma del Uchiha a través de la tela y que la hacía sentir segura y protegida en todo momento, inconsciente lo sentía a su lado pese a tener frente suyo únicamente a Ino y Hinata que se le acercaron apresuradamente. Les había enviado un mensaje diciéndoles que tenía una pista crucial, pero para su sorpresa Ino le había respondido, diciéndole que Leiko era la sospechosa principal y que debían interrogarla, efectuando su arresto de forma inmediata.
-¿Quién es Demiyah Fujiwara?- pregunto Ino.
-La novia de Shinji, las pinturas que tenía en su estudio eran de ella- aclaro Sakura.
-¿Estuvo en la galería hoy?- supuso Hinata.
-Si, dijo que apenas lo conocía, pero cuando mencione la renta del departamento se fue- justifico prioritariamente la Haruno. -Creo que no sabía que quería mudarse con ella- planteo la pelirosa.
-¿Era su novia y no tenía idea?- dudo Ino.
-Tal vez alguien le hizo pensar que él no la amaba, y alguien que no querría que se mudara con su novio- esbozo Sakura, recordando las palabras de Sasuke,- sería un proxeneta- supuso la Haruno.
-No, una Madame- corrigió la Yamanaka, de ipso facto, -Leiko, la conservadora, misteriosamente se fue de la galería al verme- aclaro Ino. -Tenemos una unidad en el departamento de Leiko, nuestra conspiradora llego a casa hace diez minutos- detallo Ino, considerando totalmente que Leiko era la culpable.
La Yamanaka señalo el complejo en la calle frente a ellas donde, frontalmente, se encontraba vigilando una patrulla bajo sus anteriores indicaciones. Sin dudarlo, las tres detectives se acercaron a los dos oficiales de forma inmediata, debían de albergar la máxima información posible para desarrollar todo el protocolo del caso.
-¿Alguien más entro en el edificio en los últimos diez minutos?- pidió saber la Haruno.
-Si, una mujer de alrededor de veinte años- estimo el policía.
-¿Vestido verde?- cuestiono Sakura, temiendo lo peor.
-Sí- respondió mecánicamente el policía.
Ino y Hinata apenas y tuvieron tiempo de parpadear, teniendo que seguir a su amiga que se dirigió a toda prisa hacia el interior del edificio. Si Sakura estaba tan preocupada por esta tal "Demiyah", debía de ser por una causa razonable y ellas no pretenderían debatirle absolutamente nada.
Sakura jadeo, recuperando el aliento, deteniéndose frente a la puerta que daba con el apartamento de Leiko. Correr tan apresuradamente, en tacones, subiendo por las escaleras y dejando tras de sí incluso a sus amigas le había resultado sumamente extenuante, pero lejos de haberse quedado atrás, Ino le golpeo amistosamente el hombro al alcanzarla, sonriéndole antes de ubicarse paralelamente en la puerta junto a Hinata que parecía al borde del colapso.
-Leiko- llamo Ino.
-Policía de Nueva York, abran ya- ordeno Sakura.
Llevando su mirada hacia Sakura, Hinata sostuvo la perilla entre sus manos, recibiendo un asentimiento a modo de respuesta de parte de la Haruno que se había tomado un breve segundo para escuchar cualquier eco, golpe o sonido proveniente del interior del apartamento, pero el grosor de la puerta impedía tal acción. Afortunadamente la puerta se encontraba abierta, facilitándoles las cosas e ingresando de forma inmediata apuntando sus armas-menos Sakura-hacia Demiyah que sostenía firmemente entre sus manos un arma con que apuntaba a Leiko que parecía aterrorizada por la amenaza que le estaba haciendo.
-Sé que estas impactada, pero te juro que no tuve nada que ver con eso, Demiyah- prometió Leiko.
-Tira el arma-ordeno Hinata.
Demiyah aparto escasamente su mirada de Leiko, sorprendiéndose al encontrar a Sakura acompañando a las dos detectives, calificándose inmediatamente a sí misma como tal, pero contraria a sus dos amigas, Sakura no la apunto co su arma en ningún momento, intentando sosegarla con la mirada, cosa que en parte logro hacer pero no del todo ya que el tempestuoso sentir de la peliceleste no podía ser disuadido del todo, devolviendo su mirada a Leiko, sin dejar de apuntarle con el arma.
-Demiyah, no lo hagas- pidió Sakura, empatizando con ella.
-No soportabas que pudiera ser feliz- culpo Demiyah a Leiko, sin vacilar en su postura
-Shinji no quería esto para ti- advirtió la Haruno.
-Dijo que yo solo era algo de una noche, que no significaba nada para él, que yo no merecía su amor- sollozo la peliceleste, desviando su mirada hacia Sakura, creyendo que podía confiar en ella y en que la entendería.
Claro que la entendía, del mismo modo Muirfield había intentado hacerla cambiar de parecer, hacerle creer que Sasuke era un monstruo, pero afortunadamente ella no había caído en la trampa, pero Demiyah si, Leiko había logrado hacer que dudara de Shinji y eso había desencadenado todo, ahora lo entendía, Leiko era la homicida, Leiko era quien tenía permanente acceso a la galería como conservadora y mano derecha de Ebisu, ella era quien más tenía que perder si Shinji sacaba a la luz el turbio negocio tras las pinturas así como la lista de clientes que habían encontrado anteriormente.
-De cualquier manera iba a dejarte, siempre lo hacen- razono Leiko.
-Y no querías perder a tu mina de oro, ¿cierto, Leiko?- ironizo Ino, algo conforme al saber que sus sospechas habían dado en el clavo.
-Él me prometió que no sentía nada por ninguna otra chica, pero tú te empeñaste en hacer que yo creyera lo que tú decías- acuso Demiyah.
-Shinji, sabía que debía apartarte de Demiyah, por eso fue esa llamada, no fue por el precio de las pinturas, sino el precio de la libertad de Demiyah- entrelazo Sakura, encontrándole sentido a todo lo sucedido hasta entonces.
La peliceleste clavo su incrédula mirada en el rostro de Sakura que, muy lentamente, se acercaba a ella, intentando situarse a su lado, no desaprobando sus razones para actuar tan iracundamente, pero la violencia no era la solución en ese momento, si Demiyah toaba esa decisión acabaría convirtiéndose en una criminal, sería igual que Leiko y cuando se diera cuenta de su error no podría repararlo. Sakura sabía que debía de impedir que eso pasara.
-No es verdad- protesto Leiko, a la defensiva.
-No consiguió ganar el dinero para comprar tu libertad, así que amenazo a Leiko para exponer la operación y exponer la lista de clientes- comprendió Hinata, confirmando esto en voz alta e indeleble.
-No iba a dejar que arriesgara todo por una estúpida zorra- menosprecio Leiko, sin arrepentimiento alguno.
-¡Tú lo mataste!- grito Demiyah, a punto de apretar el gatillo.
Sakura coloco su mano sobre el hombro de Demiyah que sollozo sutilmente, no sabiendo si tendría el valor y la carencia de voluntad para convertirse en una asesina y apretar el gatillo sin remordimiento, la presencia de Sakura-en cierto modo-la estaba anclando a la realidad, impidiéndole cometer tamaño error, no quería hacerlo, pero tampoco podía menospreciar la muerte de Shinji y todo cuanto él había intentado hacer por ella que injustamente había dudado de él. Ni siquiera ella podría perdonarse a sí misma.
-Si haces esto, tiraras tu vida a la basura- alerto Sakura. -Demiyah, Shinji pudo apreciar quien eres y lo que vales, lo hizo porque te amaba, y tú lo amabas a él- la pelirosa entrelazo su mirada esmeralda en los orbes purpura de Demiyah que dudo en lo que hacía, -baja el arma, hazlo, por favor- pidió Sakura.
Temblando ligeramente, Demiyah dejó caer el arma al suelo, siendo abrazada inmediatamente por Sakura que llevo su mirada hacia Ino que-situándose tras la pelimorada-esposo a Leiko que era firmemente apuntada por Hinata que le dirigió una mirada de admiración por haber conseguido evitar una situación que hubiera sido una condena para Demiyah.
El caso estaba cerrado.
Sentada frente a su escritorio, Sakura se encontró con la mirada perdida en la nada en este nuevo día de trabajo.
Había sido una noche muy larga y extenuante; la detención de Leiko, la elaboración del informe final del caso…y sus sentimientos por Sasuke con quien-totalmente-había hecho borrón y cuenta nueva, todo error que cualquiera de los dos hubiera cometido ahora estaba olvidado y enterrado terminantemente. Tenía mucho en que pensar al respecto, en cómo ir a verlo e iniciar todo desde cero, literalmente era como volver a aquellos primeros días cuando no sabía cómo dirigirse a él, solo que esta vez era por motivos diferentes pero que ya no tenían importancia. Los pasos de la Hyuga sacaron de su ensueño a Sakura que, al igual que Ino-sentada delante de su respectivo escritorio-levanto la mirada hacia ella.
-Demiyah no tendrá cargo alguno- garantizo Hinata, sorprendió a Sakura que sonrió tranquilizadoramente ante esto, -llame a la oficina del fiscal, su declaración ayudara al caso de homicidio y accedieron a dejarla libre- detallo la Hyuga, tendiéndole un breve informe a su amiga.
-Bien hecho, Hinata- felicito Sakura, agradecida por la atención que le brindaba.
-¿Celebramos con un intercambio de cervezas?- ofreció Ino.
La Haruno sonrió, divertida ante la posibilidad, pero no en desacuerdo, toándose el tiempo de buscar su teléfono en un bolsillo en cuanto lo sintió vibrar, leyendo inmediatamente un mensaje de su futura "madrasta", sabia de que se trataba y debía priorizar esto por sobe otras cosas, era su deber ante la ausencia de Matsuri, eso y que además lo hacía por voluntad propia.
-Si, ¿Qué tal en una hora?- planteo Sakura, guardando su teléfono en el bolsillo de su chaqueta. -Debo hacer algo antes- aclaro ante la confundida mirada de sus amigas.
-Perfecto- acepto Ino.
-Cuidado, la última vez que hice planes con ella termine en un burdel- advirtió C, bromista, apareciendo tras la Haruno.
-Terminaremos el reporte- se excusó Hinata, retirándose prontamente.
-Si, los dejaremos a solas- la acompaño Ino, inmediatamente.
Sakura hizo todo lo posible por no reír ante el "disimulado" gesto de sus amigas para que C y ella estuvieran más próximos, pero-levantándose de su escritorio-la Haruno no hizo sino tomar su cartera y prepararse para marcharse, tenía que ayudar a Tsunade. Si bien estaba más que conforme con el desempeño que C había mostrado, en ese momento solo había un hombre con quien deseaba tratar y para ello primero debía limpiar por completo su lista de pendientes.
-Felicidades detective Haruno- la saludo C, con el debido respeto.
-Estuviste increíble anoche- adulo Sakura, sonriéndole amigablemente.
-No fue la experiencia encubierta que acostumbro, pero creo que me desenvolví muy bien- rememoro el rubio.
-Si, y lo disfrutaste más de lo que debías- recordó Sakura, evitando reír.
-Yo creo que tú hiciste lo mismo, te vi salir de la galería con alguien más- divago C, no sabiendo si sentir celos o no a causa de esto.
Nunca se podía salir ilesa de todo, eso era algo más que claro para Sakura, pero había esperado que nadie viera a Sasuke desgraciadamente C había conseguido ver parcialmente que ella había abandonado la galería de arte en compañía de alguien. Gran cosa, no podía probar quien era ni lo que era, teniendo este margen como apoyo, Sakura podía mantenerse apacible e imperturbable. Sasuke se mantendría a salvo y ella se encargaría constantemente de que esto siguiera así aun cuando surgieran nuevos problemas entre ambos.
-Solo era alguien a quien interrogaba- contesto Sakura, escasamente, pero viendo que no parecía lo bastante satisfactorio para C, -dijo que sabía sobre el plan pero no quería que lo escucharan- mintió la pelirosa.
-Qué curioso- reprocho C, -no perecía ser un cliente y con la única mujer que hablo fuiste tú- se justificó el rubio.
-C, siendo una mujer podría tomar eso como un insulto- advirtió la Haruno.
-Entonces te compensare, cena sin chaperón- ofreció C, esperando un sí.
Un idea tentadora, sin duda, pero lastimeramente ya tenía planes que efectuar en compañía de alguien mucho más importante para ella, el hombre por el que estaba dispuesta a dejarlo todo, arriesgar cuanto fuera necesario y no le importaría llegar hasta los últimos límites para cumplir con su deber de protegerlo como él la había protegido a ella a lo largo de los años. Era el precio justo a su entender.
-Creo que lo dejaremos para otro día- postergo Sakura.
-Ese día llegara, Sakura, esperare- garantizo C.
-Tienes mucha confianza- felicito la Haruno.
-Y paciencia- acoto el rubio.
No se daría por vencido tan fácil, lo que sentía por Sakura era real y tangible
Habiendo recorrido muchos lugares del mundo hasta ese instante de su vida, Tsunade había elegido u vestido poco convencional para su boda, con un aspecto más bien oriental, de tipo corsé, escote cuadrado y hombros caídos, anudado a lo largo de la trayectoria del brazos y ribeteado en encaje y tul que le daba un aspecto sumamente halagador al vestido. La Senju no pudo evitar sorprenderse en cuanto sintió a alguien colocándole el velo blanco sobre su largo cabello rubio, dándose cuenta de que se trataba de Sakura, de pie tras ella.
-Sé que me excuse por la ausencia de Matsuri, pero no podía faltar a esto- Sakura observo el reflejo de Tsunade por medio del espejo. -Te ves hermosa- adulo la Haruno, sinceramente.
-Gracias, pero tú te verás aún mejor- sonrió Tsunade, agradecida por su presencia, -decidí que los vestidos serán optativos, pero de este color- la Senju le tendió un pequeño trozo de tela con el matiz exacto del color a emplear como dama de honor.
Morado, levemente purpureo; un olor muy práctico para ella ya que Ino le había obsequiado muchos vestido de ese color, pero en ese momento solo uno vino a su mente, uno que casualmente no había usado en lo absoluto y que merecía ser reservado para el importante acontecimiento. Cierto, quizá Matsuri no aprobar el todo la boda, pero ella por su parte si lo hacía, Tsunade era una gran mujer, noble, hermosa y cariñosa, además hacia feliz a su padre y eso era lo importante, todo lo demás iba a de la mano con ello.
-Maravilloso, tengo el vestido perfecto con que presentarme- prometió Sakura, sonriendo.
-Te espere toda la noche- comento Sakura.
Sasuke, de pie junto a la ventana, observo un tanto confundida a Sakura que-sentada sobre la cama-no le quitaba los ojos de encima. Afortunadamente Naruto no estaba presente, lo cual evitaba que tuvieran que rendirle cuentas al Uzumaki que no tenía por qué saber-aún-que las diferencias entre ambos se habían solucionado finalmente.
-¿Cuándo me fui?- dudo Sasuke.
-No, cuando no llegaste a la cena- menciono Sakura, bajando la mirada, intentando no pensar en los sentimientos que había tenido por causa de eso, -pero parece ser lo único que hago con mi tiempo últimamente, esperar el momento en que pueda verte- divago la pelirosa, apretándose nerviosamente las manos, no sabiendo si decir parte de lo que sentía o no. -Sasuke, jamás creí que tu serias lo mejor que tengo en mi vida en este momento- confeso Sakura, levantando la mirada y clavando sus serenos orbes esmeralda en el rosto del Uchiha que la observo de igual modo, forjando aquel ambiente silenciosamente especial entre ambos, -creo que el interés de C por mí no ayuda mucho, ahora- rio Sakura.
Ciertamente la interferencia de C dificulta las cosas, para ambos: ella, por su parte, teniendo que alejarlo, y Sasuke por otro lado que sentía que podía perder a Sakura por causa del forense que trataba más habitualmente con ella al ser su compañero de trabajo, contando con ventajas que él no tenía, este era el punto por el cual Sasuke no se atrevía a confesar lo que sentía, ¿Qué podía ofrecerle a Sakura, en el plano emocional siquiera? Ella era demasiado perfecta y única como para estar a su alcance o al alcance de cualquiera.
-No se cómo hacer esto- confeso Sasuke, la Haruno frunció el ceño, no entiendo a que se refería. -El estudio de ese artista estaba a seis de calles de donde solía vivir, estar ahí me hizo pensar en quien solía ser- Sakura lo observo interesada a causa de esto ya que desconocía muchas cosas acerca del pasado de él, además de lo que tenía que ver con Muirfield. -Si ese Sasuke Uchiha te hubiese visto con otro chico, seguramente…- el Uchiha bajo la mirada, dudando en si lo que iba a decir estaba bien, pero elegía anteponer todo prejuicio y ser sincero con ella, -le habría partido la cara- rio Sasuke.
No iba a negarlo en lo absoluto, era lo que deseaba hacer, Naruto seguramente lo llamaría instinto territorial o algo así, pero C no le inspiraba confianza alguna, más allá del hecho de que sentía celos ya que el forense podía complicar lo que sea que fuera a tener lugar entre Sakura y él, pero por ahora elegía no penar en ello sino en Sakura que, sentada sobre la cama, no hizo sino sonreír ante su confesión.
-¿Me hace una horrible persona alegrarme de que esa idea cruzara tu mente?- pregunto Sakura, inocentemente, intentando no reír más de lo que ya hacía.
Le encantaba la idea, si, puede que resultara extraño por su parte pero la primera vez que alguien estaba tan pendiente de ella. Desde la muerte de su madre había aprendido sobre la independencia, no necesitaba de alguien a su lado para mantenerse a si misma a salvo, pero eso no significaba en lo absoluto que no valorara el apoyo y ayuda que Sasuke le brindaba en todo momento, estando sola sabía que se encontraba a salvo porque él siempre se encontraba pendiente de ella, ¿Qué era mejor que eso?, ¿Cómo no enamorarse de él a causa de ello?
-No, lo que soy hace que todo sea imposible- se culpó Sasuke.
-No, lo que eres hace posible todo- protesto Sakura, completamente segura de que él no era responsable de absolutamente nada negativo que pudiera sucederles, a ambos.
Las palabras de ella eran tan honestas, tan aduladoras y persuasivas a su vez…Sasuke podía estar seguro de que todo estaría bien mientras ella siguiera ahí, a su lado, mientras siguiera siendo su apoyo incondicional, porque ella lo hacía darse cuenta de que lo hecho por Muirfield no tenía por qué ser un problema a menos que él mismo lo viera así. Sin dudarlo ni por un momento, levantándose de la cama, Sakura se acercó lentamente hacia Sasuke, alzando su mano y acariciando una de las mejillas de él. No tenía mucho tiempo, debía volver al trabajo, pero sin importar lo que pasara sabían que los problemas entre ambos habían terminado, esta vez estaban nuevamente sobre la misma línea bajo la cual se había forjado su amistad, su vínculo, su unión, el amor que sentían a espaldas del otro.
-Debo irme- lamento Sakura.
Pero esta vez las palabras de Sakura no tuvieron un efecto nocivo en él, todo lo contrario. Esta vez se trataba de una despedida temporal, la caricia de ella sobre su mejilla se lo decía, así como el brillo dulzón en los ojos de ella, esa mirada inocente y abrumadoramente noble que iba a dirigida solo hacia él…podían empezar de nuevo, habían tenido un tropiezo, pero no podían permitir que sus propios problemas arruinaran lo que existía entre ellos.
Iban a seguir juntos.
Todo estaba solucionado, literalmente.
Para compensar lo que no había podido suceder entre ambos, -ante su ausencia durante la cena a la que ella lo había invitado-habían acordado un viaje; juntos. El padre de Sakura tenía una "modesta" cabaña en Tennessee, técnicamente pasarían allí un par de días para compensar los errores que habían cometido entre sí, remediar la desconfianza y secretos que se habían tenido y como sentían celos de quienes estaban próximos a ellos, que pudieran interferir en lo que sentían. Solo se trataría de ambos hablando y compartiendo su tiempo sin reparar en nada más que en ellos y en como disfrutaban de la compañía del otro. Quizá-y Sasuke solo lo estaba pensando-fuera la ocasión perfecta para decirle a Sakura lo que realmente sentía por ella, atreverse a darse la oportunidad de ser egoísta y dejar de sentir miedo porque ella cambiara de parecer o se alejara del contexto bajo el que ambos se encontraban.
Si ambos estaban comprometidos en mantenerse juntos. ¿Por qué esperar?
¿Qué había hecho el resto de la tarde, luego de su partida? Cualquier cosa a su alcance hasta que hubiera llegado la noche y hubiera podido ir a su apartamento donde-en la terraza-se la habían pasado hablando y riendo a solas, reafirmando los lazos que los unían y que los hacían acercarse cada vez más y más entre sí, dependiendo de la palabra del otro y esperando que confesaran lo que sentían a espaldas de otro, no sabiendo si serian correspondidos, no sabiendo si existía alguna posibilidad de ser felices entre sí como deseaban, pero eligiendo correr el riesgo sin importar lo que pasara o el que dirán. Esos detalles estaban bien y era más que agradables, pero resultaba algo remotamente comprensible en la mente de Sasuke que, muy lentamente, entreabrió los ojos. Un momento, ¿Cuándo se había quedado dormido, para empezar?
Reaccionando, Sasuke se irguió inmediatamente, superando la apesadumbrada carga del sueño. No estaba en su habitación, no estaba ni remotamente cerca del hogar del Uzumaki; se trataba de un callejón cualquiera…la fuga disociativa o lo que sea que le estuviera pasando se había repetido, pero eso no era lo peor. Sasuke se dio cuenta, con terror absoluto que tenía las manos manchadas de sangre, y esa sangre no era suya. Su suposición de que los ataques de sonambulismo o lo que fueran tuvieran repercusiones… era cierta.
¿Qué había hecho?, ¿Qué le estaba sucediendo?
PD: lamento la tardanza, pero hoy me senti bastante enferma y ni siquiera sabia si podría terminarlo, pero lo he hecho como solemne promesa de que no desistiré en ninguno de mis fic-ni siquiera aquellos no he actualizado desde hace mucho-:3 la actualización (como siempre) esta dedicada a DULCECITO311 (cuyos comentarios adoro y a quien esta dedicado el fic, rogando su comprension y pidiendo su paciencia ya que la duda sobre estas "Fugas Disociativas" sera aclarada mucho más adelante) así como a todos aquellos que leen, siguen o comentan esta historia en todas sus formas :3 Este capitulo engloba la segunda parte del 6 capitulo de la Primera Temporada titulado "Valioso", agradecería si es que tienen alguna sugerencia ya que todo lo que ustedes opinen o manifiesten es importante para mi :3 Muchas gracias mis queridos amigos y lectores, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
