"AUSENCIA"…
-12-
Finalmente empapado, cubierto de lodo, sus ojos llenos de lágrimas mezcladas con el agua de lo que ahora era una tormenta, con el corazón lleno de angustia temiendo lo peor, logró llegar hasta el árbol que ahora yacía tirado, partido en dos, con las gruesas raíces al descubierto y a unos metros atrás un pequeño bulto…era Carol.
-Carol! Abre los ojos por favor! –Gritó suplicante Travis-.
Quiso mover el cuerpo de la joven, pero alcanzó a ver que su ropa tenía el aspecto de haberse chamuscado…Esto casi le destrozó el corazón; No podía saber con certeza si seguía viva, sin embargo, algo tenía que hacer! Buscó entre su chaqueta su celular, llamó a una ambulancia.
Minutos después Carol era transportada con urgencia a un hospital, tendría que recibir atención médica inmediatamente…Nadie podría asegurarle a Travis lo que ahora ocurriría con ella.
Todo parecía suceder demasiado aprisa y demasiado lento a la vez. Travis, que siempre había podido guardar la calma y mantener el control de sí mismo incluso en las situaciones más difíciles, ahora experimentaba ser arrastrado por una marea de acontecimientos que él no podía controlar o detener y que al final lo dejaría en una situación desconocida.
Vio el cuerpo de Carol al entrar a la sala de urgencias, vio a un montón de enfermeras y médicos correr de un lado a otro, vio cómo se cerraban las puertas de aquella sala a donde habían metido a Carol…y entonces sintió que las piernas no lograrían sostenerle más.
Una enfermera se acercó y lo ayudó a llegar a la sala de espera; Esto de algún modo le ayudó a mantener la mente despierta y más lúcida que nunca. Después de un par de horas que parecieron siglos, finalmente el médico le informó a Travis el estado de Carol:
-Parece ser que tuvo la suerte de que el relámpago no cayera justo sobre ella sino sobre el árbol, que según me dijeron los paramédicos, lo encontraron partido en dos. Ella corría hacia el árbol, cierto?
-Así es –Respondió con voz ronca y quebradiza-.
-Supongo que ella alcanzó a ver la luz del relámpago y en el último momento logró desviarse un poco; Tiene quemaduras de tercer grado en el tórax posterior y en un brazo…pero su rostro está intacto…Eso indica que probablemente en el último momento logró girar sobre sí para tratar de alejarse del árbol o por lo menos protegerse dentro de lo posible…Las quemaduras no son tan extensas pero aún así fue necesario retirar el tejido muerto. Afortunadamente después del impacto solo perdió el conocimiento, no hubo paro cardio-respiratorio…realmente fue un milagro que no le pasará algo más. Sin embargo…
-Qué pasa doctor?
-Es importante que en menos de 24 horas recupere el conocimiento y además tendremos que hacer más estudios y asegurarnos que no sufrió daño interno…Haremos todo lo posible para ayudarla, se lo aseguro.
El tono tan serio del médico hacía que Travis comprendiera que la situación de Carol era grave…pero que pudo haber sido peor y que pese a haber sobrevivido, aún no se encontraba fuera de peligro.
-Debe avisar a su familia inmediatamente –Ordenó el médico-.
-Yo no conozco a su familia pero…avisaré a su amiga, ella es la persona más cercana que yo conozco.
-Está bien, entonces cuando llegue su amiga le preguntaremos por su familia. Mientras tanto la tendremos en una habitación aislada y estaremos al pendiente de ella. Yo le informaré a usted todo lo que suceda, de acuerdo? Pero ahora es importante que regrese a casa, coma algo y cámbiese de ropa. No creo que sea buena idea que usted también enferme. Después, puede volver si así lo desea.
Travis solo respondió con un asentimiento y volvió a sentarse o mejor dicho a desfallecer sobre una silla de aquella sala de espera. Después, recordó que James le había dado los datos de Taylor, así que no dudó en llamarle:
-Necesito el número de celular de Suzette… Le ha ocurrido algo terrible a Carol y ella es la única que puede ayudar para localizar a su familia.
Taylor notó la desesperación que embargaba a Travis pese al tono firme con el que hablaba; Sin preguntar nada más, enseguida le dio lo que necesitaba. Y entonces:
-Sí diga.
-Suzette…Soy Travis, un amigo de Carol…Ella ha sufrido un accidente…ven a Urgencias del Hospital Jacob pronto –Y enseguida colgó-.
Suzette sintió que un balde de agua helada le caía encima, quiso preguntar más pero el tono de su celular indicaba que la llamada había terminado; No supo cómo pero tomó su bolsa y su abrigo saliendo a toda prisa del departamento y subió a un taxi.
Mientras se dirigía al hospital, sus recuerdos nuevamente la abrumaron y entonces no fue difícil que el nombre se le hiciera tan familiar: Hospital Jacob.
-"Así se llamaba el hospital donde estuve después de mi accidente en el teatro!...Oh Dios! Será posible que esta vez nuestros destinos se hayan invertido?...Eso significaría que Carol… No Dios por favor no!"
Suzette no decía ni una sola palabra pero el conductor del taxi vio y casi palpó la angustia de aquella joven.
Mientras, Taylor pensaba una y otra vez en lo poco que Travis le había dicho por teléfono, no sabía qué hacer y la incertidumbre comenzaba a ahogarlo.
-Tal vez no es nada grave realmente… Tal vez ahora ella está bien…
Varias veces se repetía la misma frase para tratar de tranquilizarse a sí mismo; Pero no lo conseguía. Dentro de su cabeza imaginó un millón de posibilidades sobre aquello que pudo haberle ocurrido a Carol.
-Y si ella decidió…No, imposible! Ella estaba bien…aceptó que yo la hubiese dejado por amar a Suzette y aunque en los últimos días no he hablado con ninguna de las dos…No creo que Carol hubiese pensado si quiera en…quitarse la vida por todo esto!
Sí, por muy narcisista que pareciera, Taylor había llegado a preguntarse si lo ocurrido con Carol podría ser responsabilidad de él mismo. Entonces algo se apoderó de él y empezó a devorarlo: La culpa…razón por la que se atrevió a llamar a Travis:
-Qué quieres?
-Cómo está Carol? –Preguntó sin rodeos-.
-Ya fue atendida…Se quedará por unos días hospitalizada –Fue lo único que Travis le dijo y enseguida colgó-.
La cortante respuesta de Travis, le convenció aún más de que había acertado en su suposición: Carol intentó quitarse la vida porque él la había abandonado. Sin poder soportar más esa angustia y sabiendo que Suzette también estaba enterada de lo ocurrido, se dirigió a toda velocidad al Hospital Jacob.
-"Seguramente Suzette se siente tan responsable como yo por todo esto… Dios que no le pasa nada a Carol por favor! Si ella sobrevive, te prometo que me quedaré a su lado para cuidarla siempre!"
Taylor repetía una y otra vez aquello mientras un sudor frío recorría su frente; No era un mal chico, en verdad le dolía en el alma que Carol estuviese hospitalizada y se repetía una y otra vez que todo aquello era su culpa, razón por la cual ya no importaba si la amaba o no, sino que ahora la prioridad para él era que ella estuviera bien.
-Tengo que darme prisa… Suzette también estará ahí, entonces aprovecharé para comunicarle mi decisión… Suzette lo comprenderá… Ella aceptará mi decisión y sabrá que así debe ser… Así debe ser…
Irónicamente estaba teniendo pensamientos similares a los que alguna vez Carol tuviera hace cien años y que también hace solo unas semanas nuevamente repitió. De repente y sin aviso previo, se iba por el drenaje toda posibilidad de que algún día pudiera tener el amor seguro de Suzette sin tener que preocuparse más por aquel fantasma del pasado, que aún después de un siglo había considerado su rival más temible: Terry Granchester.
En el hospital, Travis seguía aferrado a permanecer en la sala de espera y después de unos minutos más, el médico apareció nuevamente.
-Doctor! Por favor déjeme verla! Por favor! –Suplicó Travis-.
-Veo que no se ha movido de aquí… Está bien, podrá verla solo unos minutos, pero después debe ir a casa aunque sea un momento.
Travis volvió a asentir y siguió al Doctor hasta aquella habitación pero antes de entrar tuvo que vestirse con una bata, botas, cubre-bocas y gorro estériles. Finalmente pudo pasar y lo que vio le hizo sentir que se le partía el corazón: Carol estaba en una postura que evidentemente era incómoda y además se encontraba en algo parecido a una burbuja de plástico.
-La hemos aislado lo más posible, no es conveniente que pesque una infección ahora. Como le dije, las quemaduras no son tan extensas, pero sí profundas, así que el riesgo de infectarse es considerable. Volveré en unos minutos.
El médico dejó a Travis solo con Carol y entonces, permaneciendo ahí de pie durante unos minutos, comenzó a llorar en silencio. Lentamente se dirigió a una silla y cubriéndose el rostro con ambas manos comenzó a llorar desconsoladamente y decir en voz alta:
-Perdóname Carol…Si yo no te hubiese dicho nada no estarías aquí…
En ese momento la figura de una persona apareció por el pasillo, acercándose a esa habitación, abrió suavemente y sin ruido aquella puerta y alcanzó a escuchar las últimas palabras de Travis:
-Hubiera preferido guardar silencio para siempre antes que verte así!…Carol…No, Candy, Cándida, perdóname…Jamás debí haberte dicho que yo…que yo soy Terry Granchester.
Aquella persona que justo en ese instante se disponía a atravesar el umbral de la puerta, se quedó inmóvil ante esas palabras: No daba crédito a lo que acababa de oír!
-Señorita no puede estar aquí sin autorización.
Lentamente Suzette se giró y vio que un médico estaba detrás de ella; Su mente aún trataba de asimilar aquellas palabras que aquel joven había pronunciado. El médico la observó notando la súbita palidez de su rostro y nuevamente le habló:
-Se siente bien señorita? –Preguntó mirándola atentamente-.
-S…sí. Soy…amiga de Carol Williams…me dijeron que el Dr. Hewson está a cargo de su caso -Había logrado controlar y ordenar sus ideas justo en el momento adecuado-.
El Dr. Hewson puso al tanto de todo lo sucedido a Suzette y aunque lo que ella escuchaba le provocaba un horror indescriptible, no podía dejar de pensar también en las palabras de aquel joven dentro del cuarto de Carol. Necesitaba verlo con urgencia, necesitaba constatar con sus propios ojos que Terry estaba ahí dentro, con Carol y no con ella…otra vez.
-…Y él es el joven que la acompañó en la ambulancia. –Concluyó el médico interrumpiendo de golpe los pensamientos de Suzette-.
Suzette entraba junto con el Dr. Hewson a la habitación después de realizar el mismo riguroso ritual de la vestimenta estéril; Y entonces vio a un joven sentado cerca de la cama de Carol: Inmediatamente reconoció esa espalda ancha y ese cabello castaño que casi llegaba hasta los hombros pese a que un gorro y una bata de hospital le cubrían; No sabía lo que tendría que decir en cuanto aquella persona se girara quedando de frente a ella, no sabía qué sentir, ni qué esperar en ese momento. Por escasos segundos, Imaginó la mirada de sorpresa que él le dedicaría, sus labios temblarían tratando de pronunciar alguno de sus nombres…pero cómo la llamaría? Susana? Samanta? Cualquiera de esos dos nombres usaría, porque supuso que ahora seguramente no sabría que su nombre era…Suzette.
-"Pero sin importar el nombre con el que él decida llamarme, me odiará…me reprochará lo pasado, porque tal vez lo recuerda todo…y si no es así, entonces me reprochará lo que esta vez le hice a ella…" –Pensó para sí misma-.
Sin embargo nada de lo que ella imaginó, realmente ocurrió. Travis simplemente se giró y quedó de frente a Suzette…pero ni siquiera la miró como se mira a una persona; Aquella mirada que él le dirigió entonces, fue como si estuviese observando un mueble o una muñeca, sin ni una pizca de emoción o desencanto. Entonces se sintió rechazada y por instinto bajó la mirada; Después de unos segundos de un molesto silencio, decidió ser ella quien hablara:
-Sé que auxiliaste a Carol y te lo agradezco, yo vine en cuanto recibí la llamada de un amigo de Carol y…
-Yo fui quien te llamó –Dijo fríamente- …El médico te ha dado los detalles de lo ocurrido así que avisa tú a su familia…Tengo que irme.
Intempestivamente Travis salió de la habitación y dejó a Suzette perpleja, ni siquiera tuvo oportunidad de reaccionar o decir algo más. Minutos más tarde, ella salió de prisa tras él tratando de detenerlo, pero el tiempo gastado en quitarse todo aquel atuendo de hospital, solo le dio la opción de encontrar el pasillo vacío: Él se había marchado.
-Él sabe quién soy!...Por eso es que me miró con esos ojos tan fríos! –Fue la única explicación que pudo imaginar ante la conducta de él-.
Cabizbaja regresó a la habitación de Carol y en cuanto la vio en esa postura y en esa cama, su corazón se torció de culpa al notar que aún en estos momentos seguía pensando más en Terry que en lo sucedido con la que fuera su mejor amiga.
Faltaba poco para el amanecer; Aquella noche había sido la más larga en toda su vida al menos hasta ahora, Travis se dirigió a su departamento… En cuanto llegó, se dispuso a entrar, pero el dolor en su corazón le hizo cambiar súbitamente de planes y corrió al estacionamiento; Subió a su auto y condujo como si el diablo le persiguiera.
En un parpadeo, entraba al jardín de aquella casa, entraba sin siquiera haber llamado a la puerta, subía desesperado las escaleras y prácticamente derribaba la puerta al entrar a una recámara…pero estaba vacía; Entonces se dirigió al único sitio donde podría estar la persona que él buscaba: El estudio.
-Ya estarás contento!... Hice lo que me dijiste y ahora ella está en el hospital!... Qué clase de amante enfermo puede desear enviar a su amada al hospital solo por no poder estar a su lado de otro modo?
Aquel hombre se quedó estupefacto ante todas esas palabras que Travis le gritaba atropelladamente; No lograba entender gran cosa, más que el hecho de que Carol había sido llevada a un Hospital.
-De qué hablas? Qué ocurrió con Carol? –Dijo poniéndose de pie inmediatamente-.
-Le revelé a Carol quién soy y lo único que provoqué fue que ella huyera de mi lado y corriera hacia una muerte segura!
Travis lloraba como un niño y se cubría nuevamente el rostro con las manos; Sentía que toda fuerza abandonaba su cuerpo y entonces cayó de rodillas al suelo. El hombre que le escuchó, recibió la noticia como si se tratase de alguien más; Lo único que alcanzó a hacer es negarse a sí mismo una y otra vez que la persona hospitalizada fuese aquella joven de ojos verdes de la que tanto velaba por su bienestar.
-No es cierto! No puede ser que ella esté a punto de… No!
Preso de una rabia y desesperación incontenibles, se dirigió hacia Travis y lo levantó en vilo tomándolo de su camisa y sacudiéndolo como si fuera un guiñapo insistió:
-No es cierto!... Dime que ella está bien y que solo estás inventando todo esto para que yo me olvide de ella y puedas estar a su lado libremente!
Travis volvió a enfurecerse y alejó las manos de aquel que lo sacudía:
-Es verdad!... Cuando yo le dije quién soy, ella…
Y nuevamente vivió la terrible persecución tras Carol, sus gritos, la tormenta, los relámpagos, el accidente, el largo camino al hospital y después la visión de aquella chica en una extraña habitación de hospital, con mangueras y aparatos por doquier, encerrada en una burbuja de plástico.
Aquel hombre escuchaba cada palabra y su rostro se transformaba para adoptar un rictus de dolor, sus ojos se abrían como platos y sus manos sujetaron su propia cabellera como si quisiese arrancársela de un solo golpe.
Entre lamentos se desplomó pesadamente en una de las sillas y miraba todo a su alrededor como si no estuviese convencido de encontrarse en el mundo real. Con todo el escándalo, el mayordomo optó por subir al estudio y entonces lo único que vio fue a Travis tratando de hacer volver en sí a aquel que estaba en la silla.
-Por favor, ayúdeme a llevarlo a su recámara! Hay que llamar al médico!
-Sí señor.
Aunque el mayordomo se asustó ante la palidez de su patrón, trató de no preguntar ni decir nada más que lo necesario para no entorpecer las cosas. El médico llegó y atendió al que estaba postrado en cama:
-Fue solo un shock…pero él es muy fuerte, qué pudo haberle causado una reacción así?
-Una parienta suya muy querida ha sufrido un accidente… Yo tuve que ser el portador de la mala noticia… Estaba tan molesto con él que no me di cuenta de lo terrible que le resultaría escuchar lo ocurrido… -Explicó Travis apenado-.
-Cálmese… Está bien… En ocasiones herimos a los demás con nuestras palabras aún sin desearlo; Pero hay momentos en que no hay otro modo de decir las cosas más que siendo directos… -Dijo el médico tratando de tranquilizarlo-.
Travis escuchó atentamente al médico y nuevamente lágrimas silenciosas rodaron por sus mejillas. Con voz ronca y tratando de guardar la compostura, le pidió al médico que le explicara las indicaciones a seguir y lo acompañó a la salida de la habitación.
Viendo en silencio, a aquel que estaba postrado en cama y que ahora parecía dormir, Travis pensó para sí:
-"Perdón… No tenía idea de cuánto te dolería a ti también todo esto…".
Sí, ambos sufrían por todo lo ocurrido y sentían culpa al haber herido así a Carol; Lo cierto es que ninguno de los dos quería dañarla, su intención era ayudarla a ser feliz finalmente sin repetir el tormentoso viacrucis de sus dos vidas pasadas… Sin embargo alterar el curso del destino no siempre asegura que todo será mejor, eso ahora ambos lo comprendían y tendrían que ver cómo transcurrirían los hechos y decidir qué hacer.
En la recepción se presentó un joven cuya palidez evidenciaba que hace poco había recibido una mala noticia; La enfermera quiso atenderle lo más pronto posible y después de informarle dónde estaba la habitación que buscaba…
-Oiga pero no puede pasar sin un permiso especial!... Espere!
Sin escuchar a la enfermera, corrió al ascensor y se dirigió hacia aquel pasillo, ubicó el número de habitación y se dispuso a girar el picaporte de la puerta.
-No puedes entrar –Intervino una voz muy familiar-.
Era Suzette que se encontraba en una de las sillas del corredor como si fuese alguna clase de perro guardián; Taylor la miró en silencio sin atreverse a preguntar nada.
-Ella está bien… pero aún no recobra la consciencia…
Él caminó medio sonámbulo, medio consciente, se sentó al lado de aquella joven de ojos azules y ella le puso al tanto de lo sucedido y de la situación actual.
-Entonces no le sucedió nada grave verdad?...Ella no intentó… -No pudo terminar la pregunta-.
-Suicidio?... –Completó Suzette-… Claro que no! Carol es muy fuerte… pese a todas las adversidades ella no sería capaz de algo así… Siempre fue…mucho más fuerte que yo… -Reconoció con nostalgia-.
En ese momento, evocó aquellos recuerdos dolorosos de una noche del estreno de Romeo y Julieta, en que ella, Susana, se encontraba sin una pierna y sin sus muletas, parada al borde de la azotea del Hospital Jacob, sujetándose del barandal y dispuesta a arrojarse al vacío.
-Cómo es que puedes estar segura de ello? –Preguntó con incertidumbre-.
Suzette lo miró a los ojos lentamente, aunque al principio aquella mirada estaba llena de un reclamo implícito, en fracciones de segundo se llenó de compasión y comprensión:
-Ella me salvó del suicidio hace muchos años… Me dio razones para seguir viviendo… O mejor dicho, renunció a su propia razón de vivir y me la obsequió a mí… Eso lo sabrías si en realidad tú fueras Terry Granchester…
Taylor pareció quedarse como de piedra al escuchar lo que acababa de decir Suzette, no sabía qué hacer o decir y admitiendo su falta, bajó la mirada y comenzó a explicarle:
-Una madrugada, un muchacho fue a mi casa, dijo que tenía algo importante qué decirme, me preguntó por ti, me preguntó si realmente te amaba y…
Entonces evocó claramente aquella madrugada en que un joven llegó hasta su casa y tocó dos veces el timbre:
-Hola, busco a Taylor Graum.
-Sí, soy yo. Quién eres?
-Mi nombre no importa realmente, solo he venido a saber una cosa: Amas realmente a Suzette Morgan?
-Quién eres? Porqué te interesa saber eso?
-Ella es preciosa verdad? Lástima que detrás de sus hermosos ojos azules y su sonrisa encantadora se esconda tanto dolor…Sabes algo de su pasado?
-No mucho realmente…pero parece que tú sí sabes mucho más que yo sobre ella, no es así? –Dijo en tono suspicaz-.
-Crees en la reencarnación?
-Qué? –Taylor se sorprendió por aquella pregunta que no entendía de qué modo se relacionaba con Suzette- Amigo estás ebrio! Ve a casa y duerme un poco.
Enseguida Taylor le dio la espalda y quiso entrar de nuevo a su casa pero entonces aquel joven le puso una mano en el hombro y lo presionó con fuerza obligándolo a girar y a mirarlo de frente otra vez; Su tono de voz se tornó amenazante:
-Ni estoy ebrio ni me voy a casa… Antes tendrás que escucharme o de lo contrario perderás a esa chica que tanto amas.
Suspiró resignado y también confundido; Volvió a salir al pequeño césped y lo siguió escuchando en silencio y tratando de no interrumpir mientras aquel joven encendía tranquilamente un cigarro y comenzaba a decirle:
-No es necesario perder el tiempo en detalles, lo importante es que sepas que ella ha vivido ya dos vidas antes… Esta es la tercera… Ha sufrido mucho; Una y otra vez, su objetivo ha sido recuperar al hombre que tanto ha amado… La última vez pudo quedarse con él, pero obviamente ahora desea recuperarlo nuevamente, en esta vida. Aquella última vez ambos fueron actores de teatro y por eso es que se reencontraron fácilmente… Pero en esta nueva vida las cosas se han complicado y ella está segura de que finalmente lo ha encontrado...
-Y quién es ese hombre? –Preguntó sin creerse del todo aquel relato-.
-Ella cree que ese hombre eres tú –Dijo aspirando aquél cigarro que apenas consumía-.
-Y yo… -Dijo sorprendido ante tal confesión-.
-No. No lo eres –respondió aún cuando Taylor no había logrado concluir la pregunta-.
-Cómo estás seguro de ello? –Preguntó suspicaz-.
-Porque ese hombre soy yo –Dijo claramente-… Pero he visto que ella te ama demasiado y yo no estoy dispuesto a alejarla de tu lado…
-Porqué harías semejante "sacrificio"?
-Porque ella ni siquiera me conoce ni sabe de mi existencia, así que no es posible que de la noche a la mañana aparezca frente a ella y me ame…ni deseo obligarla a ello. Ella te ama a ti ahora y no pienso obligarla a cumplir una vez más su compromiso con el pasado…
-Porqué tendría que creer todo esto que me has dicho?
-Porque es verdad y puedes comprobarlo de manera muy simple: Menciona el nombre de Terry Granchester frente a ella y observa su reacción.
-"Terry"?... Ella me ha llamado un par de veces con ese nombre!...Yo le pregunté quién era y simplemente sonrió diciéndome que un día recordaría todo…llegué a pensar que "Terry" era alguien que ambos conocíamos aunque de momento yo no lo recordara!
-Pues en realidad se refería a ti.
-Pero creo que sería mejor que te mostraras ante ella!
-No tienes idea de cuán doloroso sería para ella revivir todo el pasado y enterarse al final de que yo soy "Terry" ahora… La verdad es que…el amor que siente por ti, es mucho más grande que el que sintió por mí hace poco más de cien años.
-Cien años?
-Comprenderás que bajo estas circunstancias yo no puedo estar ya con ella… Pero quería saber si tú la amas; Si la amas de verdad, asegúrate de quedarte a su lado siempre –Concluyó y pisó la colilla de aquel cigarro-.
Taylor volvía de sus recuerdos sobre aquella visita y Suzette lo miraba atentamente; Él había previsto que ella se enfurecería y le reclamaría el haberle ocultado todo eso…pero extrañamente permaneció tranquila y preguntó:
-Al final…te dijo su nombre actual?
Él permaneció en silencio porque tuvo miedo de que con tan solo revelar quién era ahora "Terry Granchester", ella correría inmediatamente a buscarlo sin importarle nada más. Suzette pudo leer este miedo en los pensamientos de Taylor y le facilitó la situación:
-Era Travis verdad?... Aquel que ahora es Terry Granchester, se llama Travis.
-Sí…pero si ya lo sabías…porqué razón no lo has buscado? –Preguntó sorprendido y temeroso de la respuesta-.
-Porque hace poco lo descubrí yo misma… Sin buscarlo, lo encontré.
Una vez más, parecía que la vida o el Destino se divertían en provocar ironías: Escondían escrupulosamente aquello que era tan ansiado encontrar y dejaban al descubierto aquello que carecía de importancia aparentemente para luego provocar ofuscación en quienes por simple azar o descuido, terminaban por descubrirlo.
Dentro de poco transcurrirían las 24 horas por completo desde que había sufrido el accidente y ella seguía inconsciente, parecía que estaba dormida pese a que su postura era bastante incómoda debido a las quemaduras en su espalda. Su rostro repentinamente pasó de la tranquilidad a muecas de angustia, el efecto del medicamento estaba llegando a su fin…pero esta vez no había nadie que compartiera con ella esas horas de dolor porque estaba sola en aquella habitación.
Hace un par de horas que Suzette y Taylor habían salido del Hospital Jacob; Sin embargo nuevamente unos pasos lentos y silenciosos se aproximaron a aquella habitación. No estaba seguro de qué hora era exactamente, pero dada la situación de la paciente, en realidad no importaba si era horario de visitas.
Cumpliendo por segunda vez el ritual de la vestimenta estéril, entró nuevamente para sentarse en aquella única silla que estaba frente a ella. Unos instantes después alguien más entró a aquella habitación y después de un saludo mudo…
-Doctor… -La voz nuevamente le salía ronca y quebradiza-.
-Qué pasa joven?
-Doctor yo…Yo fui el culpable de lo que ocurrió con Carol –Y fue en ese momento que Travis no pudo soportarlo más y como si fuera un niño, empezó a llorar- Yo soy el único responsable de todo esto!
El médico dirigió una mirada comprensiva a Travis y simplemente le puso una mano en el hombro diciéndole:
-En ocasiones sentimos ser responsables de algunos sucesos…pero lo cierto es que, las cosas siempre suceden por una razón, no es castigo ni mala voluntad, simplemente ocurren porque así tenía que ser.
-Pero si ella muere yo…
-Esa es una posibilidad pero…tal vez usted pueda ayudarle más si piensa positivamente y confía en que ella saldrá bien de esto. Tener esperanzas siempre es importante, siempre y cuando sean esperanzas basadas en la realidad de la situación y de los protagonistas.
Ninguno de los dos se percató de que justo en ese momento, en el rostro de Carol se dibujaba apenas una línea de lo que parecía una escasa sonrisa de amargura y dolor; Sus párpados se tensaron discretamente como si quisiera abrir los ojos…pero pese al esfuerzo realizado, no pudo lograrlo y finalmente solo tuvo que conformarse con emanar una lágrima silenciosa que recorrió el borde de sus pestañas y un poco de su mejilla, pero que debido a su postura y a la fuerza de gravedad, cayó como un pequeño cristal que se estrelló sin ruido alguno en el frio suelo de la habitación.
Se cumplieron las veinticuatro horas y Carol no reaccionó; Travis supo que mientras más permaneciera ella sumergida en ese extraño "sueño", el pronóstico era aún más incierto; Sin darse cuenta, comenzó a cumplir su propia especie de ritual diario en el Hospital Jacob: Llevaba un ramo de rosas rojas.
Los días siguientes fueron largos y difíciles; Carol pasaba por una ondulante estancia en el hospital ya que por momentos parecía mejorar pero súbitamente ocurría una complicación inexplicable de su salud. Había permanecido inconsciente durante todo este tiempo, los médicos no podían asegurar que su mente estuviese intacta pese a que físicamente pudiera recuperarse por completo.
Los días transcurrían muy lentamente; Después de mucho pensarlo, se atrevió a marcar el número de teléfono que se había registrado en su propio celular unos días antes. Su mano temblaba sosteniendo aquel aparato muy cerca de su oreja y oyendo el tono de marcar. Unos segundos después una voz le contestó y su corazón pareció desbocarse de ansiedad.
-Necesito hablar contigo, por favor.
Primero obtuvo una negativa, sin embargo después de insistir un rato más, obtuvo lo que tanto quería.
-Está bien. Te diré como llegar hasta aquí…
Minutos después salía y buscaba un taxi desesperadamente; Ya había oscurecido pero, realmente el tiempo actual no le importaba…sus pensamientos solo se enfocaban en el tiempo pasado. Finalmente llegó al lugar acordado y aunque deseaba conseguir respuestas y aclarar dudas…también tenía miedo de lo que pudiese descubrir. En el último momento estuvo a punto de volver sobre sus pasos…pero bien sabía que tal vez ésta era su única oportunidad.
-A qué has venido?
-Travis yo… -Dudó un poco pero finalmente se decidió- Yo quiero saber si realmente tú eres Terry Granchester.
Fuera de sorprenderse, él sintió que gradualmente una ira incontenible se apoderaba de todo su ser y sus manos temblaron por el ansia de deshacerse de aquella chica rubia y de ojos azules que estaba frente a él.
Se giró rápidamente negándose a seguir teniendo enfrente a Suzette y enseguida le dijo:
-Qué pasa si es así?
Suzette sintió que su corazón se turbaba ante esa pregunta, no sabía si lo que empezaba a sentir era una ansiosa alegría…o una desesperante tristeza.
-Supongo que recuerdas todo el pasado que nos une…
-Será posible que hayas ido detrás de Taylor simplemente porque creíste que él era Terry y por eso no te importó separarlo de Carol, pero como ahora descubres que soy yo, entonces te olvidas de Taylor y vienes tras de mi? –Gritó al fin sin poder controlar más su ira-.
-No…Bueno es que yo… Hice todo eso por amor! –Sollozó tratando de justificarse de algún modo-.
-No vengas con esa cara inocente a hablarme de amor! Tú no amas a nadie! Tú solo vas por la vida persiguiendo un fantasma…el fantasma de un actor de Broadway que antes fue un hombre respetable en la Edad Media!
-No es verdad!...Yo te amo Terry! Siempre te he amado! –Dijo intensificando aquellos sollozos-.
-Me amas? Cómo vas a amarme si ni siquiera me conoces!
-Te conozco mejor que nadie!...Yo te vi miles de veces encerrado en tu cuarto! Repasabas una y otra vez los guiones de las obras de teatro!... –Súbitamente bajó el tono de su voz y trató de hablar lo más calmada posible- …También compartí el lecho nupcial contigo durante muchos años!
-Te repito: No me conoces! Me hablas de Terius y de Terry…pero no tienes ni idea de quién es Travis! Así que es absurdo que digas que me amas! Además, en aquel tiempo, cuando "compartiste" mi lecho nupcial en realidad llegaste como una ladrona!
-Tienes razón: En un principio llegué como una ladrona…pero después eso cambió y tú me amabas! Noche tras noche me besabas y me acariciabas… Me hacías tuya!… -Le gritó con despecho-.
-En mi mente siempre creí que seguía al lado de la mujer que en verdad amaba y que era mi esposa Cándida!
-No es verdad!... En el fondo sabías que aunque por fuera siguiera siendo Cándida, por dentro ya no lo era!... Es que ya te olvidaste de todas aquellas veces que entre gemidos de placer me decías que disfrutabas más que antes hacerme el amor? Ya te olvidaste que después me dijiste que anhelabas que tuviéramos hijos?
-Será posible que tan enferma estés como para torcer las cosas interpretándolas a tu conveniencia?... Todas esas palabras, deseos y caricias que dije y que hice no eran para ti! Eran para mi esposa Cándida!... Óyeme bien porque no pienso repetirlo: Terius jamás amó a Samanta, Terry jamás amó a Susana y Travis jamás amará a Suzette!
-Pero yo…
-Así que déjame en paz! Aléjate de mi y olvida que me encontraste por tercera vez en esta vida!...Qué estúpido es Taylor al pensar que tú lo amas por ser quien es y no porque creíste que era otro!
Con estás últimas palabras, Travis logró poner el dedo en la llaga al mencionar a Taylor nuevamente. Suzette ya no pudo soportar más estar ahí; Le resultó muy evidente que esta vez Travis o mejor dicho, Terius, no estaba dispuesto a quedarse callado ni a ceder a la voluntad de ella como lo hizo cuando fue Terry.
Continuará...
Hola nuevamente! Chispas, esto sí fue dificil, pobre Candy...pero supongo que algo bueno debe resultar de todo esto...o no?
Preciosacandy1983, bienvenida a la historia! Me alegra que resulte ser de tu agrado! Bueno, quise hacer el intento de escribir algo raro pero sinceramente no sabía si resultaría bien jejeje. Espero que este duodécimo cap te haya dejado en ascuas también!
Miriam! Espero que estés muy bien! Jejejeje ya sabes ahora como andan las cosas con la señorita pecas...y bueno, pobre Susana dando brincos del tingo al tango persiguiendo a su Terry fantasma...Albert?... Albert... Albert... No diré nada! jejeje
Saludos y hasta el próximo capítulo!
