A un lento caminar iba Nezumi hacia la estación del metro. Las pavadas de pájaros se divisaban en el ya casi lóbrego cielo, con destino a arboles donde pasar la noche. La gente caminaba por las aceras. El chico de gris mirar observaba a todas partes, mirando con el rabillo del ojo a la gente, prestaba mayor atención a las parejas, todas conjuntadas por un chico y una chica.
Era viernes, muchos jóvenes se reunían en lugares estratégicos para gozar de la noche. Sonrió irónicamente a la idea de que el jamás tuvo amigos, no desde que mataron a toda su ciudad. En su niñez, pubertad, y adolescencia, solía pasarse las noches de todas las semanas ingeniando algún plan para deshacerse de No.6 o leyendo. Todos esos muchachos ahí reunidos seguramente irían al colegio durante la semana, exasperados por los maestros que toda su vida los han mortificado. Aun el más humilde de ellos tenía un techo y una cálida familia. El no gozo de eso. Tenía que apañárselas para sobrevivir en el bloque oeste, donde los débiles e ingenuos no subsistían.
-"Bueno, yo conozco al más cándido de los seres que habitan la tierra, y logro perdurar ahí… solo con un poco de mi ayuda…"- pensó la rata mientras metía sus manos en los bolsillos de su negro abrigo.- ¿Qué se supone que le diré a Shion cuando valla a verlo?- observo los nítidos copos de nieve que comenzaban a caer.- "¿debería decir: Shion, en vez de venir en taxi camine hacia el metro para poder pensar y ganar tiempo ya que no sabía que decirte…? " – Sacudió la cabeza negándose.- "O podría decir: Estaba a punto de fornicar con Sho, pero cuando me disponía a atender el problema entre sus pantalones no me topé con la serpiente roja que siempre he añorado ver."- se golpeó mentalmente ante tal pensamiento. No sabía lo que le diría a la florecilla cuando la viera, pero sabía que no podía esperar a que pasara más tiempo, pues podría perderle.
Estaba tan hundido en sus cavilaciones que no se dio cuenta que estaba frente a la puerta del cálido hogar del albino. Los copos abatían sin piedad y el frio era insoportable, pero un sutil rayo de luna regalaba una maravillosa vista. El pelinegro saco su celular y miro la hora. Doce y media.
Se disponía a tocar la puerta cuando imagino que al chico de ojos rubí le gustaría más que le sorprendiera de alguna forma romántica, y como le debía mucho a esa hermosa y cándida presencia debido a sus estupideces y juegos de celos, cambio sus pasos hacia una enredadera que adornaba las paredes de la casa. Agradecía que no tuvieran el patio rodeado por bardas y subió con gran agilidad por las verdes plantas. Rogo por que la alarma no se activara y no reconociera que era alguien que ya había estado ahí. Llego a un balcón y se asomó por los grandes ventanales. Vislumbro una figura delgada y pálida descansando en los aposentos, era su majestad.
Le sonrió a su magnífica suerte y con cuidado probo si el pequeño insolente había dejado abierto.
Suavemente se abrió la ventana, provocando que el frágil chico que estaba acostado sin poder dormir debido a las lágrimas que no paraban se volteara a ver qué es lo que había ocurrido. La luna iluminaba perfectamente ese palco, los copos caían como un tifón y el aire golpeaba con rudeza. Vio una esbelta silueta, parecía una chica con el pelo hasta los hombros, se paró sin rezongar de donde estaba acostado y se acercó a la figura. Los grumos blancos entraban a sus aposentos debido al frio viento. Cuando estaba más cerca grande fue su sorpresa al encontrarse con el causante de sus penurias.
-Veo que aun eres un insensato, a pesar de haberte convertido en doctor a los diecinueve años por tu gran inteligencia. La próxima vez podría entrar por esa ventana un asesino. – lo miro con ternura, su voz no reflejaba la más mínima ironía, era aterciopelada, y sus mejillas, por primera vez en su vida estaban color carmín no debido al frio, sino a los sentimientos acumulados que rogaban salir.
-Nezumi…- el albino estaba fascinado ante la vista que ofrecía aquel actor.- el cabello… te lo soltaste- fue lo que atino a decir con un sonrojo y una sonrisa cargada de candidez infantil.
-Todo buen actor hace lo inesperado pero deseado.- alardeo el ratón. Su pequeña majestad se veía más hermoso esa noche. Se acercó lentamente a la mejilla donde estaba una mancha roja que a él siempre le encanto y le beso.- tenías un copo de nieve, bobo. – Al decir esto abrazo con frenesí al más bajo.- lo siento tanto…- no sabía que expresar así que deslazo un poco el abrazo y levanto con ternura el mentón de la flor, clavando sus grises ojos en unos rojos.- Te amo, Shion.- le costó decirlo, pero logro reunir sus fuerzas para confesarlo. Beso con suma delicadeza los apetecibles labios del doctor. El aludido no daba de la emoción, sus lágrimas brotaban de sus ojos ante aquella confesión que tanto deseo volver a escuchar.
El beso se volvió en uno más apasionado, las lenguas de ambos exploraban por entero la desconocida y anhelada cavidad del contrario, para luego entrelazarlas en un baile sensual y casi erótico. La inexperiencia del albino solo provocaba más excitación, ternura y deseo al pelinegro. Las manos de ambos estaban aferradas a las del otro.
Caminaron lentamente hacia la cama, olvidando cerrar los ventanales, pero sus cuerpos estaban tan calientes y deseosos que no se inmutaron del despiadado frio ni de la nieve que empezaba a cubrir gran parte del suelo cercano a la ventana. Se separaron debido a la falta de oxígeno. Shion jadeaba mientras se hiperventilaba. Sus manos aún estaban unidas, el mayor lanzo con delicadeza a su presa, quedando arriba de él.
-¿Por qué estás aquí…?- pregunto un ruborizado doctor.
-¿Tanto le molesta mi presencia, majestad?- dijo sonriendo a quien se encontraba bajo el. Sus miradas como sus manos estaban unidas por el más fuerte amor.
-Creí que estarías disfrutando de una rica cena con… Sho…- dijo apartando rápidamente la mirada.
-No puedo comer sopa en esa pequeña casa si no es contigo. – Dijo el actor con un sensual tono de voz- eres tan estúpido e inocente que tengo la imperiosa necesidad de cuidarte- dicho esto dio besos fugaces al cuello del contrario, y subrayo con su lengua la roja marca de supervivencia que se encontraba en la nuca de su amor. Luego lamio y mordió el lóbulo derecho provocando suaves gemidos a su botín.
Recargo suavemente su frente en la del otro, entrelazando sus cabellos negros con los blancos, ambos con los ojos cerrados sonrieron.
-¿Me amas?- pregunto Nezumi en la misma posición.
-Te amo…- dijo tímidamente Shion, también sin moverse de la situación. Después de algunos minutos de agradable silencio volvió a hablar-¿tú me amas?- entreabrió los ojos, poseía una delicada sonrisa. – Mírame. – los ojos del otro se abrieron lentamente ante la petición. Ambos ojos se encontraron.
-Te amo, ya te lo he dicho.- susurro Nezumi esbozando una encantadora sonrisa. Esta vez fueron los labios de Shion los que se aventuraron a poseer los del otro. Nezumi abrió los ojos como platos debido a la sorpresa que le brindo su querida majestad, sonrío entre el fogoso e inexperto beso cerrando los ojos.
Las escurridizas manos de Nezumi recorrieron la anatomía de Shion sin ninguna inhibición por encima de su ropa. Si su pequeño estaba dispuesto a hacerlo con él debía que decírselo ya, pues su problemita de ahí abajo empezaba a doler. Los gemidos por parte del de mirada rubí se escapaban de su boca durante el beso, se volvieron a separar para tomar aire, las respiraciones eran el único sonido del lugar.
-¿Quieres hacerlo… Shion?- pregunto dulcemente la rata.
-Yo lo quiero…- abrió los ojos buscando los del otro, que no tardó en encontrar.- solo tengo un problema…- replico cabizbajo.
-¿Cuál?- pregunto curioso el pelinegro.
-No sé cómo dos hombres tienen sexo… - respondió Shion sin tapujos.
-Nosotros no tendremos sexo…- lo miro sensualmente- haremos el amor… será la primera vez que haga esto por amor… es muy importante para mí.
-Pero… no sé qué hacer…- acepto avergonzado.
-No te preocupes- beso, lamio y mordió el cuello de Shion.- déjamelo todo a mi.- sus manos desabrochaban con maestría la camisa del menor.
-No puedo…- dijo con tristeza en la voz, intentando apartar las manos del actor.
-¿Por qué?- cuestiono algo desilusionado.
-Yo le prometí mi esperma a Safu…- dijo estremeciéndose debido al contacto frio del aire contra su desnudo pecho.
-Shion.- Nezumi lo miro más fríamente que el viento- ese es el pretexto más tonto que jamás has puesto. – Las manos del ratón estaban apoyadas a cada lado del albino.- ¿a qué le tienes miedo?- pregunto sin cambiar su mirada, a pesar de que fuera un pretexto lo de Safu le dolió.
-Tú ya lo has hecho varias veces… y tienes experiencia…- respondió tímidamente, colocando sus manos en su pecho- yo nunca lo he hecho… y bien, temo no ser tan bueno.- su mirada estaba dirigida a un lugar remoto de la habitación, sus manos jugaban entre ellas, las mejillas estaban rojas a mas no poder y poseía entreabiertos los labios. No podía existir en este mundo una vista más fantástica, eso pensó la rata.
-Ya te he dicho que jamás he hecho el amor- su mano izquierda acaricio con delicadeza una mejilla del pequeño, intentando tranquilizarlo. – A decir verdad estoy algo nervioso- acepto con un hilo de voz. Esa declaración provoco que Shion volviera los ojos ahí, pero la vista de Nezumi estaba en otro lado, sus mejillas tenían un leve color melocotón.
-Yo… desde que te conocí… me he mantenido puro para ti. Quiero entregarte todo de mí, y que así sepas que en verdad te amo.- aclaro el albino.
-¿Po-por qué dices cosas tan vergonzosas?- hablo el otro, sin darle una mirada.
-Para que ya no te de pena haber dicho que estabas nervioso. – sonrió dulcemente atrayendo la sorprendida mirada del pelinegro.
-Eres tan tonto…- bufo divertido haciendo que Shion esbozara un puchero, cosa que le saco una sonrisa. Beso fugazmente los labios del doctor, bajando por su cuello, y lamiendo con detenimiento las clavículas, bajo hasta llegar a los botoncitos rosados que admiro con devoción, con dulzura aprisiono el izquierdo con su boca, y el libre con su mano.
-Ahhh… Ne…zumi…- gimió ante el contacto.
Los labios del pelinegro se separaron de la tetilla. Observo con detenimiento la marca roja que atravesaba su cuerpo.- como te dije antes, esa marca te hace ver abrumadoramente sexy.- le dijo sensualmente, remarcando la serpiente con sus dedos.
-No-no la veas… es vergonzoso…- coloco una de sus manos en la que le repasaba su marca.
-Vamos, me encanta.- su acerco a la oreja de su Majestad y susurro- la veré toda, ya conozco el empiezo, estoy ansioso por ver donde continua.- cada vello de la pálida de Shion se erizo, recordando cómo es como seguía su roja cicatriz. Ante tal reacción una pervertida sonrisa se dibujó en la cara del pelinegro.- Hmm… parece que ya tengo idea de cómo es que sigue.- ante lo dicho mordió el lóbulo de la oreja y coloco su cabeza en el pecho del pequeño.
-Tonto…- exclamo casi inaudiblemente.
-Su corazón late desenfrenadamente, majestad.- levanto la mirada, viendo sensualmente los ojos del pequeño.
-Ca-cállate…- replico avergonzado, coloco su antebrazo en su cara, en un inútil intento de ocultar su nerviosismo.
-Mira- Nezumi tomo el brazo que Shion tenía en su cara y lo coloco en su pecho, justamente en su corazón. – también late erráticamente, estoy rendido por usted, majestad.- su mirada busco la del contrario, que lentamente encontró. Soltó delicadamente su mano, y se quitó la tela de superfibra y la sudadera, quedando en camisa. – Quítamela.- dijo con una mirada perversa. Disfrutando del nerviosismo que ocasionaba en su flor.
Las manos del pequeño se dirigieron a los blancos botones, desabrochando uno por uno lentamente, temblaban ligeramente. Pero lo iba a hacer, no quería que el otro se aburriera de su inexperiencia. Al llegar al último, se sentó, haciendo que el otro también se sentara. Le quito por completo la camisa, miro minuciosamente el trabajado cuerpo de su compañero, miro su cara y después escondió su cabeza en el hueco del cuello de Nezumi.
Nezumi abrazo a su Majestad, lo correspondieron inmediatamente.- ¿Qué ocurre?- pregunto lentamente.
-Es que… te molestaras si te lo digo.- respondió sin moverse de su lugar pero depositando un beso en el hombro del actor.
-No me molestare.- contesto sonriendo.
-Pa-pareces una chica con el cabello así… y me dio risa que tu cara no congeniaba del todo bien con tu cuerpo. –dijo temiendo la reacción del otro.
-Ya veo- sonrió victorioso.- entonces te hare ver lo contrario- dicho esto lo aventó de nuevo a la cama y beso con desesperación los labios de Shion, el albino no podía seguir el ritmo de tan pasional beso. Nezumi sin dejar de besar al albino desabrocho el pantalón. El otro suspiraba entre el beso. Se separaron debido a la falta del aire.- Si me disculpan los dulces labios de Majestad- los acaricio con su mano y sonrió.- es el turno de la serpiente, necesito ver como continua.
Bajo por el blanco vientre del otro, sacándole en el camino suspiros y gemidos avergonzados. Vio la marca roja "esta vez sí, esto es lo que quería ver." Pensó recordando lo ocurrido con Sho horas atrás. Se deshizo del pantalón de su presa, notando que estaban en condiciones iguales.
-¿Ti- tienes que quitármelo forzosamente?- pregunto asustado el peliblanco.
-Claro, también necesitare quitarte tu ropa interior.- dijo tocando por encima de la única prenda que quedaba en el blanco cuerpo la notoria excitación.
-Ahhh… Nezumi…- gemía sin poderlo evitar. Intentaba reprimirlo pero le era imposible. Lo volvieron a besar, pero la mano de Nezumi seguía masturbándolo por encima.- por- por lo me-menos ponte en una co-condición igual que la mí-mía. – balbuceo cuando se hubieron separado del beso.
-¿Eso es una orden? Pequeño pervertido- dijo divertido, sin detener su labor en ningún momento.
-No so- soy per-pervertido.- dijo haciendo un puchero- Ahhh… Ne-Nezumi- las caricias que le brindaba el pelinegro lo dejaban a su merced. "Se siente tan bien cuando me toca…" pensó.
-Amo que gimas mi nombre… -se quitó los pantalones, quedando también en ropa interior. La roja mirada del Uke se quedó mirando embobado el cuerpo recién descubierto. Una mano se fue mecánicamente al pecho del otro, repasando sus músculos, su torso hasta llegar a su vientre, su vista se dirigió al bulto del otro, su mano se quedó estática ahí.
Nezumi había detenido su labor, ese chico lo estaba volviendo loco de deseo. Ciertamente era único, nadie nunca por más que hiciera lo había paralizado así. Sus ojos se cegaron de amor y lujuria. Con rapidez se deshizo del negro bóxer de Shion, sacando de este un grito de sorpresa.
-Pero que marca tan linda.- dijo al descubrir por completo el cuerpo de su querido. La luz de la luna contrastaba perfectamente con la pálida piel de su amante. Miro aturdido la serpiente. Al volver de su trance miro a los ojos a Shion, dedicándole una sonrisa llena de amor.- Ahora viene lo mejor, Majestad.
Shion no pudo protestar, pues su voz fue acallada por sus gemidos al sentir el contacto de la fría mano en su hombría. Se olvidó de vergüenzas y se dejó llevar por el placer que le provocaba su seme, que le mordía al mismo tiempo sus botoncitos rosas. Sintió que el momento se avecinaba.
-Ne- Nezumi… ahhh… me voy a…- la voz del otro lo callo.
-Aun no.- Nezumi coloco sus platinos ojos en los rubíes del otro. Soltó la excitación casi forzosamente. – Esto dolerá un poco…- extendió su mano a la boca del doctor. Mostrándole tres dedos.- lámelos perfectamente.- ordeno con dulzura.
-¿Pa-para que…?- pregunto con nerviosismo, temiendo lo que se avecinaba.
-Ya lo sabrás.- acerco más su mano. Shion no pudo protestar, cerró los ojos y tomo con delicadeza la mano del otro. Lamio perfectamente los dedos. "Pero que vista más perfecta tengo" pensó la rata al ver la sonrojada cara de su chico lamer sus dedos con los ojos cerrados. "No puedo esperar a verle disfrutar de los espasmos." Sonrió pervertido.
Al sacar su mano de la boquita de su flor lo beso de nuevo, intentando distraerlo. Su mano se acercó lentamente a la virgen entrada, y con suavidad, fue metiendo un dedo, pequeñas lágrimas eran reprimidas por Shion, gemidos salían de su boca, retumbando en la del otro. El primer dedo lo penetro, se movió en círculos, desapareció el dolor en el albino. Un segundo dedo se aventuró, el dolor volvió, cuando entro por completo los dos dedos se movieron en círculos y después simularon tijeras. Un tercer dedo apareció, dolió, el doctor se aferraba a las mantas, movía su cuerpo ante la incómoda intrusión de esos tres dedos.
Paso otro tiempo, sus bocas se separaron. – Shion… ¿estás listo?- le pregunto el actor.
-¿Li-listo para qué?- pregunto alterado, pensó que eso era todo. - ¿No habías acabado ya?- mostro una mirada de sorpresa, sus manos aprisionaron más fuerte las sabanas.
-No, eso solo era para preparar lo siguiente.- se quitó el bóxer, mostrando su excitado miembro. –Dolerá, pero solo al principio. Veras que después estarás pidiendo más. – bufo divertido.
-Tengo miedo…- respondió nervioso.
-Tranquilo, seré cuidadoso.- acaricio la mejilla del otro. Su otra mano se movió sigilosamente hacia su propio miembro, lo tomo, estaba tan excitado que tuvo que reprimir su gemido. –Te amo, mucho Shion.- ante la declaración el Shion soltó unas lágrimas, Nezumi beso los labios primero con ternura, para luego alternar la pasión. Espero con eso distraer al albino, y con cuidado fue introduciendo su hombría en Shion.
-Aahhh…- al sentir la intrusión se alejó del beso.- Nezumi… aahhh… du-duele.- lagrimas brotaban de sus ojos.
-Tranquilo- beso los cerrados parpados del otro.- ya casi entra todo.- empujo por última vez. Estaba hundido en la felicidad, por fin era uno con Shion, lo había deseado tanto… rio frenéticamente besando el pecho desnudo de su Majestad. Ahora solo debía esperar a que el pequeño se acostumbrara.
-Ahh…- "esto es tan extraño…" pensó eso para luego sonreír y entreabrir los ojos. Mirando con candidez los ojos del otro. – Estoy feliz… de que seas el primero. Esperar valió la pena…- acaricio los negros cabellos del ratón.
-Di-dime que seré el único en poseerte.- exclamo Nezumi.- prométeme que no dejaras que nadie más te toque como yo lo hago. Prométeme que yo seré el único en ver por completo tu roja serpiente.- miro casi con clemencia- sé que soy egoísta. Pero ahora que te tengo…- comenzó a moverse lentamente en Shion.- Ahhh…- gimieron ambos al unísono. La cálida estrechez del albino que envolvía el miembro del pelinegro era deliciosa.- no te quiero compartir con nadie…- beso con frenesí los labios de Shion, moviendo sus caderas más rápidamente. "Así que… así se siente hacerlo con quien amas… ¿eh?" se separaron.
-Lo- lo prometo… ahh… Nezumi…- se abrazó al aludido, clavando sus dedos en la espalda del chico de orbes grises.
-Shion… ahh- miro con reparo la cara del chico que estaba debajo de él. Los ojos entrecerrados, los labios abiertos pronunciando su nombre debido al placer que le brindaba, y las mejillas sonrojadas solo provocaron que el vaivén de Nezumi aumentara. El calor de la habitación gobernaba por sobre el frio de la noche.
Las estocadas fueron más desesperadas, ya Shion no sentía ningún dolor, solo un inmenso placer. Las embestidas eran rápidas y profundas, pero al tocar cierto punto un grito cargado de pasión resonó en el cuarto. Eso volvió loco de placer a Shion, su respiración era más agitada. "Así que ahí estas…" caviló con una sonrisa Nezumi.
Las caderas de ambos se meneaban salvajemente. Y otro grito se escuchó, Nezumi había vuelto a tocar ese punto. Embestía de forma irracional, los dos estaban en la cúspide de la pasión. Los gritos de Shion eran cada vez más prolongados, los suaves gemidos de Nezumi subían de tono.
Para proveerle de más pasión el pelinegro tomo el miembro palpitante y falto de atención de Shion y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus estocadas. Ahora sí, el albino ya no pensaba racionalmente. Clavo con más rudeza sus uñas a la espalda del actor, haciendo que este ahogara un grito.
Ambos estaban inmersos en el otro, todo pensamiento razonado abandono el cuerpo de ambos. No les importo si alguien escuchaba sus gritos.
Un grito aún más agudo y prolongado que todos los anteriores salió de la boca del albino quien se corrió en el vientre de Nezumi. Paso una milésima de segundo y otro grito se escuchó.
Ambos se recostaron exhaustos en la cama, sonriendo.
-Te amo, Nezumi.- dijo el doctor tomando con fuerza la mano del pelinegro y mirándolo a los ojos con una sonrisa.
-Yo también te amo, Shion.- el actor lo miro de la misma manera y apretó con más poderío la mano de su majestad.
Y ambos, flor y ratón, se dejaron atrapar por Morfeo.
°Bien, este es mi primer Lemon, hice mi mayor esfuerzo. Perdonen que no sea tan bueno, ya mejorare con el tiempo (Espero…). ¿Les ha gustado o no? Ojala que sea por lo menos aceptable. Me mate viendo videos para poder escribirlo xD Fue un poco traumante. Pero deseo que por lo menos tenga frutos.
Ya el lunes entro al colegio D: Entro a las siete de la mañana y salgo a las cuatro de la tarde, así que quizá no pueda actualizar tan seguido, pero hare mis mayores esfuerzos para publicar un capitulo cada tres días, como es que acostumbro hacer. La mayoría publica un capitulo cada semana, y como yo lloro cuando ocurre eso, no quiero hacer lo mismo xD Lol
Muchísimas gracias a n26dlc que se suscribió a la historia, y también mil gracias a Yui-nyann que la agrego a favoritos. Me han hecho muy, muy feliz. Así que este capítulo va dedicado a ustedes, y a que fue el primero en suscribirse a mi historia.
Gracias por todo. Besitos°
