DOCEAVA PARTE

Ranma ½ y todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.

Una mano temblorosa giró lentamente la manija de la habitación de Akane. Ranma pasó saliva lentamente y se adentró despacio en la penumbra del cuarto, observando cuidadosamente. Cerró con delicadeza la puerta y se acercó hasta quedar por un lado de la cama de la peliazul, quien dormía profundamente. El chico de la trenza se quedó en completo silencio, observado el rostro sudoroso y cansado de su prometida, cosa que le hizo fruncir de inmediato el ceño.

-Boba… -dijo muy bajamente para que no le escuchara -si no hubiera llegado a tiempo…

Flashback

Ranma P-chan notaba un cosquilleo extraño en su cuerpo y una luz cegadora le hizo cerrar los ojos. Un ligero mareo se hizo presente y de pronto las voces conocidas de dos personas le hicieron volver en sí. El agua fría caía sobre su cuerpo, mientras se encontraba tirado en el suelo, sujeto por pequeñas espátulas incrustadas en su ropa que lo anclaban al suelo, en un lugar alejado del dojo pero reconocía que aún estaba en Nerima.

-¿Ranma? -dijo con voz angustiada la chica de la espátula.

-¿Estás bien Ranma? -Shampoo la secundó.

La pelirroja sacudió su cabeza y al darse cuenta de que había vuelto a la normalidad comenzó a reír como una loca, provocando que las dos chicas se miraran sin comprender qué era lo que sucedía.

-¿Ranma qué fue todo eso? Una luz salía de tu cuerpo -comentó Ukyo.

-¡Jajajajajaja! ¡He vuelto a ser yo! ¡Por fin, ya era hora! -gritaba alegremente la pelirroja, totalmente ajena a lo que le decían su amiga y la chica de cabellos morados. De pronto vino a Ranma la imagen de Akane sentada en la cama y con expresión triste en su rostro, haciéndolo salir de su alegría por volver a su cuerpo. "Supongo que… él no siente lo mismo que yo ¿no es así?" fueron las últimas palabras que escuchó de ella cuando volvió a ser él. -¡Akane! -dijo en voz alta e hizo el intento de levantarse cuando unas cuantas espátulas más se aseguraron de mantenerlo en su lugar.

-Un momento Ranma, ¿a dónde crees que vas? -le dijo una muy molesta Ukyo.

-No creas que podrás irte tan fácilmente, aún no has respondido nuestras preguntas Ranma y no saldrás hasta que aclares lo que dijiste el otro día.

-¿Lo que dije el otro día?… -se quedó pensativo -Oigan no tengo idea de lo que están diciendo pero en este momento tengo prisa -su voz se volvió un poco más enérgica.

-Es por Akane ¿no? -Shampoo puso cara de molestia.

-Justamente de ella estábamos hablando así que será mejor que respondas Ranma ¿es verdad lo que dijiste sobre Akane? -Ukyo se cruzó de brazos y lo miró amenazadoramente.

-Será mejor que hables con la verdad -sentenció Shampoo.

-Cielos… -Ranko suspiró y cerró los ojos. No tengo idea de lo que habrá sucedido… probablemente estén hablando de cuando Ryoga… abrió los ojos de golpe cuando dijo que solamente me interesaba Akane…

-¿Qué estas esperando Ranma? -dijo Ukyo

-Ya te dimos tiempo suficiente para pensar así que dinos -complementó Shampoo.

-Bueno yo… es decir Akane… Akane… -no encontraba las palabras para salir de la situación. Ambas chicas se acercaron y lo observaban con gesto impaciente y molesto, cruzadas de brazos.

-¡Tú y Akane qué! -dijeron al unísono.

-Akane es… ella es… -los nervios se notaban en la voz de la pelirroja. "Supongo que… él no siente lo mismo que yo ¿no es así?" resonaban las palabras de Akane en su cabeza. ¿Y qué se supone que sientes Akane? Se preguntó de pronto pero en ese instante, otro recuerdo de momentos antes vino a su mente, cuando Ryoga estaba en su cuerpo y él era P-chan "Ranma… sé que… sé que no soy la persona más cálida del mundo ni la más femenina y sé que a veces te fastidio pero-pero confía en mí por favor, yo siempre estaré para… para ti y ayudarte..." Ranma apretó sus puños al darse cuenta de que su orgullo no le permitía decirle a las demás sus verdaderos sentimientos, pues sabía bien que Akane y él sentían lo mismo. -Ukyo… Shampoo… lo siento mucho pero… -comenzó a decir en tono serio, haciendo que las dos jóvenes lo miraran atentas -Akane es… es la única a quien yo…

Pero no pudo continuar hablando ya que en ese instante le pasó por encima una mujer que corría a toda prisa. Se trataba de Kodachi quien seguía escapando de una pequeña figura que la perseguía. El maestro Happosai también cayó sobre la cara de Ranma y al ver a las otras dos jóvenes se detuvo.

-¡Aayy! Pero si son mis otras dos prometidas -las miraba emocionado con sus ojos enormes y brillantes -Soy su Ranma chicas, ¡ya llegó por quien llorabaaan!

Ukyo y Shampoo lo miraban con su cara de asco y miedo al verlo vestido de la misma forma que Ranma y esa pequeña peluca con trenza. La lluvia ya no caía tan intensa pero fue suficiente para mojar el cuerpo de Shampoo cuando ésta intentó escapar del agarre del maestro, quien se quedó con su impermeable. La pequeña gatita trató de refugiarse en Ranko.

-¡No, no, no, no, no, noooo! ¡Shampooo! Quítate ¡quítenmela! -Ranma chica se movía bruscamente al tener al felino en la cara, hasta que en uno de esos movimientos pudo escapar de las espátulas que lo mantenían preso.

-¡Aléjese de mí, viejo libidinoso! -se escuchó el grito de Ukyo al tiempo que mandaba por los aires al maestro con la ayuda de su enorme espátula. Se giró para buscar a Ranma pero ya no se encontraba donde lo habían dejado, solamente estaba Shampoo en su forma de gato. -¡Ooyy! No puede ser, ¡se escapó! -dejó salir un enorme suspiro -Al final de cuentas Kodachi ni siquiera fue útil, sin embargo… "Ukyo… Shampoo… lo siento mucho pero… Akane es… es la única a quien yo…" -ay Ranma… -fue lo último que dijo la ojiazul al recordar las palabras de la pelirroja.

Mientras tanto, Ranma chica corre a toda prisa hacia el dojo Tendo.

-Debo regresar antes de que vuelvan a intentar una locura, además Ryoga ya habrá vuelto en sí y Akane… -se decía a sí mismo mientras saltaba de tejado en tejado para llegar al dojo. De camino la lluvia seguía cayendo, cosa que ya comenzaba a molestarle demasiado. De pronto, al entrar por el patio de los Tendo, vio una pequeña figura caer por lo alto. Reconocía bastante bien el lugar y más aún aquella silueta, era la de su prometida. Su corazón dio un salto dentro de su pecho al verla caer e hizo todo su esfuerzo para llegar justo a tiempo y tomarla en brazos.

Fin Flashback

Pero qué locuras haces Akane, boba, mírate cómo estas… pensaba el azabache entre molesto y preocupado. Fue hasta que apretó el pequeño frasco con el medicamento, que regresó a su mente el objetivo con el cual había entrado en aquel lugar. La notaba respirar pesadamente así como el ligero sonido que dejaba escapar de sus labios, una clara señal de malestar e incomodidad. Ranma cerró los ojos por un momento y tras un suspiro se inclinó para poder estar más cerca de ella. Al menos está bien, si hubiera caído seguramente se habría llevado un fuerte golpe…

Acercó una mano hacia el rostro pálido de Akane, lo hizo sin pensarlo y para cuando el azabache se dio cuenta, su mano ya se encontraba tocando una de las mejillas de su prometida. El corazón del azabache comenzó a latir de manera más rápida al descubrirse tocando a la peliazul. Los nervios lo invadían de golpe pero todo eso pasó a segundo término cuando el intenso calor que emanaba de ella llegó hasta la palma de su mano. Será mejor que tome el medicamento.

-Akane… -susurro casi imperceptiblemente -Akane despierta… -aumentó el volumen de su llamado, sin embargo, no había reacción por parte de la joven.

Rayos y ahora qué debería hacer… la observó un poco más. El verla tendida ahí tan frágil, tan inocente y linda le hizo sonrojar hasta sacarle humo por las orejas. El chico de la trenza sacudió su cabeza para poder volver en sí y concentrarse y después de eso se acercó con más determinación que antes. Se animó a tocar la frente de la chica; estaba ardiendo.

-Akane despierta, debes tomar algo de medicina, Akane… -insistió un poco más.

Poco a poco la joven Tendo abrió los ojos. En un principio no lo miraba directamente, pues se sentía desubicada. Tardó unos segundos en reconocer el techo de su habitación y luego giró el rostro para así ver a la persona que posaba una mano sobre su frente y que la había despertado. Y ahí estaba él, el terco chico de ojos azules que justamente en ese momento la observaban en la profundidad de la noche.

-Ran…ma… -al fin lo reconoció y de pronto quiso levantarse -Ranma estás bi… -no terminó la pregunta debido a un fuerte escalofrío que recorrió su cuerpo y la hizo temblar sin poder evitarlo.

-Yo estoy bien Akane, pero mírate, tú no pareces muy bien que digamos, ¿por qué eres tan boba? No debiste salir si estaba lloviendo tan fuerte -no pudo evitar reprenderla al notar su estado. De inmediato el gesto en el rostro de su prometida se transformó en uno completamente disgustado.

-¡Cómo te atreves a hablarme así! Eres un malagradecido, yo preocupándome por ti, ¡eres un ingrato! Además… -entrecerró los ojos – qué haces tocándome la frente, ¡abusivo!

Ranma retiró la mano de inmediato, sintiendo que el calor subía por sus mejillas y tuvo que darse la vuelta para que ella no viera su sonrojo.

-Nadie te estaba tocando a propósito. Solamente vine a ver si estabas mejor y darte la medicina que Kasumi me pidió que te entregara, ¡boba! -luego de decir su pequeña mentira, sintió que algo muy ligero le rozó la cabeza. Miró por un lado en el suelo y descubrió uno de los cojines de la cama de Akane. Extrañado, el azabache miró hacia su prometida pues obviamente había sido ella quien le aventara el objeto pero tan débil se encontraba que ni siquiera pudo golpearlo bien.

Ella mantenía la cabeza agachada ocultado parte de su rostro tras su flequillo, solamente las lágrimas que se escapaban se dejaban ver al caer de su rostro. Eso desarmó por completo al ojiazul.

-Akan…

-Déjame… -le interrumpió- puedes poner lo que viniste a darme en la mesa y sal de mi habitación… -lo miró molesta y dolida -no vuelvo a preocuparme por ti.

El azabache pasó saliva trabajosamente mirando a su prometida llorar, si algo lo eliminaba de cualquier juego era verla llorar. Se dio de nuevo la vuelta y se acercó a la mesa donde colocó el pequeño frasco, sirvió un vaso con agua y se quedó de pie en silencio. Ella, al ver lo que hacía, se levantó de la cama y caminó hasta el escritorio para tomar lo que sea que le habían traído y echarlo de una vez por todas. Akane estiró una de sus manos para tomar el frasco y abrirlo pero una mano más grande y firme que la suya interrumpió su camino. Ranma la tomaba por la muñeca cosa que sorprendió a la joven y luego le causó molestia. Ella lo miró con gesto incómodo e iba a reclamarle de no ser por la profunda mirada que se posó en ella. Akane no supo de qué manera interpretar la mirada de su prometido, sencillamente se sonrojó y trató de recomponerse.

-Oye qué… -fue todo lo logró decir antes de que él la tomara en brazos. La joven no podía dar crédito a lo que sucedía -Ran..ma…

El azabache la colocó de nuevo en su cama, recostándola y tapándola hasta la mitad del cuerpo, acto seguido le colocó de nuevo la mano en la frente.

-No te levantes, iré por algo para que baje esa fiebre, además no es bueno tomar algo que no conoces así que espera aquí, traeré el remedio de los Saotome.

No le dio tiempo para responder ni se fijó en qué cara tenía ella, solamente salió de la habitación. Una vez estando fuera, se puso las manos en las mejillas, estaba completamente rojo. Caminó rápido hacia su habitación, entró de golpe desubicando al enorme panda que estaba ahí dormido, buscó en los cajones hasta encontrar ese remedio familiar y después de tenerlo en la mano, dejó que el vapor saliera por sus orejas.

-¿Pero qué fue todo eso?

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Mientras tanto, Akane se sentía mucho más acelerada, en parte por la enfermedad y en parte por eso último que no pudo prever. Su corazón latía intensamente al recordar la forma delicada y atenta con la que él la había llevado a la cama y arropado. De solamente pensarlo sintió que hervía más de la cuenta su cuerpo. Miraba el techo y alternaba con observar la puerta esperando a que él entrara por ella. Pero ¿qué debo hacer cuando vuelva? En ese momento la puerta se abrió lentamente provocando en ella un respingo. Ranma… lo mejor será no hacer nada… rápidamente se acomodó como si estuviera dormida.

Menos mal, sigue en su lugar y al parecer se quedó dormida… rayos mi corazón está demasiado acelerado podría jurar que incluso ella lo escucharía… se dio un pequeño golpe en la cabeza tranquilízate Saotome, ella está débil como para darte una de sus acostumbradas palizas.

-Akane estás ¿dormida? -preguntó en voz tenue.

El chico de la trenza no recibió respuesta, pues Akane estaba tan nerviosa que no quería decir nada ni interrumpir aquél momento que tal vez no iba a repetirse jamás. Suspiró resignado y se sentó por un lado de ella colocando en el suelo las cosas que había traído para ayudar a bajar la temperatura. Metió un paño en la pequeña bandeja con agua fresca, retiró con una de sus manos los rebeldes cabellos de la frente de la chica, quien le pareció que había temblado en el instante en que la tocó. Después de exprimir el excedente de agua colocó el paño frio en la frente de ella. Notó una respiración profunda en su prometida, como una especie de suspiro. Armándose de valor, Ranma acarició el rostro de su siempre salvaje peliazul y sin saber qué sucedía, vio que una gota resbalaba por los ojos de ella. Akane está… ¿llorando? El azabache limpió delicadamente aquellas cristalinas gotas y la observó completamente perdido en su belleza.

-Tonta… -logró musitar al tiempo que sonreía en la penumbra de aquella habitación.

Bobo… fue el último pensamiento de Akane antes de quedarse dormida.

Nota: gracias por ser pacientes y seguir leyendo :D abrazos!