No hablaron entre ellos sobre el asunto de la snitch, y todo resultó en unas cuantas miradas confusas entre ambos niños. En realidad, eran todavía muy jóvenes e inocente para explorarlo más allá.
El resto de las vacaciones ocurrieron pacíficamente. Draco disfrutaba tremendamente y se sentía abatido cuando era hora de volver a la mansión. Su traslador se activaría en cualquier momento, cuando comenzó a despedirse y agradecer, justo como Dobby le había enseñado. Recibió un firme apretón de manos de parte del señor Weasley y un afectuoso abrazo de parte de su esposa.
Harry salió con Draco para esperar el jalón del traslador. La luna invernal brillaba sobre ambos niños. Harry encantó la zona para que se sintiera templado para Draco, que era un poco sensible al frío. La luz de la luna se reflejaba en los ojos del rubio y en su claro cabello, haciendo que Harry lo viera fantasmal y hermoso. Por su parte, al squib le estaba costando trabajo hablar, pues tenía un nudo en la garganta. No había pensado en que sería tan doloroso dejar a su amigo.
Harry también se sentía una inesperada tristeza. Tenía que regresar a Hogwarts y pasarían meses antes de poder ver a Draco de nuevo. Era extraña la forma en la que la idea lo afectaba.
—¿Te la pasaste bien?
Draco asintió con entusiasmo y las lágrimas amenazaron con brotar de sus ojos. Harry se sintió conmovido por la genuina expresión y abrazó a su amigo, que se trabó con las palabras.
—Lo siento, Harry. Es solo que, es muy difícil decir adiós de nuevo. Debería estar agradecido, y lo estoy, pero me duele. —El suéter de Harry amortiguaba la suave voz del rubio.
—Lo sé, Draco. También te extraño. Eres el primer amigo que tuve en la vida.
—Tú eres mi único amigo —dijo Draco, mientras se sorbía la nariz—. Solo tenemos poco tiempo. Tengo algo que darte. —Con cuidado, sacó un papel doblado del bolsillo y alisó las arrugas. Se lo entregó al mago y esperó en silencio. Una mezcla de orgullo e incertidumbre era evidente en su postura.
Harry murmuró un rápido Lumos y contuvo la respiración por la imagen ante él. Draco había dibujado una imagen hermosa y detallada de Hedwig volando. Cada línea estaba cuidadosamente trazada y era obvio que había sido un trabajo de días, no de horas.
—Draco, es maravilloso. No sabía que fueras tan talentoso —dijo Harry. Se podía oír el agradecimiento en su voz.
Draco estaba conmovido.
—Sé que no es mucho. Ni siquiera se mueve, pero quería que tuvieras algo mío.
—Supongo que las grandes mentes piensan igual. Mandé a Hedwig con tu regalo. Quería que tuvieras algo lindo para cuando tuvieras que regresar a la mansión. Espero que te guste.
—Harry, no debiste hacerlo. El hecho de que quisieras pasar tiempo conmigo fue suficiente.
Harry no tuvo tiempo de replicar, pues el traslador se activó y Draco le fue arrebatado.
~TBC~
Notas de la autora:
Gracias por los comentarios de aliento. La tristeza que mencioné previamente comienza en el siguiente capítulo. Sé que parece un poco sensiblero, pero lo necesitaba para avanzar la trama (y sí, hay una trama en algún lugar, bajo todos estos baldes de angustia)
Notas del traductor:
Ya sé, ya sé, un capítulo muy corto…
Adigium21
