Advertencia: Lenguaje vulgar, Lemon.


Capítulo 12

Resignarse a su presencia

Observó al monarca con semblante preocupado, aunque el Rey parecía conforme con su decisión, él solo pensaba en que había actuado de forma precipitada, pero no podía decirlo delante de su gemelo y del Comandante del ejército. Se quedó en silencio mientras Turles le informaba de los avances con el comunicado hacia el planeta.

-por lo que supe… Bulma ya los preparó para lo que se avecina ¿no?-preguntó el Rey

-esa mocosa es desesperante-farfulló el saiyajin calvo-es terca… gruñona y habla demasiado

-pero al menos ahora tenemos las herramientas para manejar esta situación-la defendió el gemelo de armadura oscura.

-hmp-bufó molesto el tutor del príncipe.

Hablaron de los avances tecnológicos, sobre cómo iban progresando solo con la dirección de la terrícola, también del día del comunicado, luego de analizar los puntos en la lista, el monarca dio como finalizada la reunión. Vio a los saiyajin ponerse de pie a excepción del gemelo de banda roja, lo observó intentando dilucidar su accionar y comprendió que algo pasaba, que algo más quería hablar pero en privado.

-¿no vienes?-preguntó Turles, su hermano negó sin mirarlo y se cruzó de brazos, el saiya frunció el ceño y se encogió de hombros, de aquí a un tiempo notaba a su hermano más distante que de costumbre y sobre todo, que parecía estar en algo secreto con el Rey. No le molestaba porque siempre terminaba enterándose, con su red de espionaje siempre sabía todo. Pero, lo que sea que mantenía a su hermano pensativo lo intrigaba…

Nappa volteó ligeramente notando el intercambio, desvió su atención rápidamente, no le interesaba lo que el idiota de Bardock hablara con el Rey, tampoco celaba la relación entre ambos ¿Por qué hacerlo? Él estaba conforme con su lugar y sobre todo, porque él tenía algo que los demás de los consejeros no, la confianza del príncipe. Y eso era lo importante, el Rey un día dejaría el trono y sería el príncipe quién los liderara, en ese momento no importaría las relaciones anteriores del Rey. Sería un reinado completamente nuevo y participaría de él.

Cuando ambos saiyajin salieron del salón de juntas, el Rey quiso hacer corto el trámite que los envolvía.

-¿Qué es lo que tienes que decirme?-interrogó arrugando el semblante.

-no creo que haya sido una buena decisión asignar a la niña al pelotón del príncipe-cuando el Rey era directo, lo mejor era responder de la misma forma, a pesar de ser un cercano al monarca, no podía tentar ni abusar de ello.

-tú mismo me informaste que no habían indicios de más confrontaciones entre ellos-lo acusó apuntándolo con su dedo índice enguantado y con sus facciones adornadas por la confusión y molestia aparente.

-no es por eso que lo digo Alteza-el Rey Vegeta frunció el ceño al sentirse ajeno al oír el título estando a solas, pero desechó el malestar rápidamente.

-entonces ¿por qué? Habla-ordenó impaciente.

-es por lo de la atracción que creemos que existe-el saiyajin contempló a su subordinado en silencio, había olvidado por completo esa teoría, tosió nervioso y desvió la mirada sintiéndose culpable. Entendía la preocupación de Bardock, si sus suposiciones eran ciertas, la menor corría un grave peligro, tentando a su suerte, solo sería cuestión de tiempo para que su hijo ya no pudiera controlarse y terminaría acechándola, y naturalmente, la niña no podría defenderse. Entonces Teeb vino a sus recuerdos ¡la mocosa estaba protegida! No tenía de que preocuparse.

-no seas absurdo Bardock-rió intentando ocultar su error-está claro que mi hijo no siente nada por la chiquilla-dijo despectivamente meciendo su mano-no la ha vuelto a atacar

-pero y ¿si al ser humana hace que la fase 2 pase más rápido que con una saiyajin? Considera también que en los machos la fase se reconoce antes-dijo con pasión en su voz, intentando disuadir al monarca testarudo que había cometido un error-y por no ser saiyajin puede haber acelerado las cosas… es una posibilidad a la que no podemos negarnos… si es as-

-¡YA BASTA!-interrumpió alterado el monarca, silenciando al instante al gemelo de cicatriz en su mejilla-mi hijo jamás se fijaría en ella-sus cejas casi se podían juntar y Bardock reconoció su rostro de furia que en mucho tiempo no veía.-conozco lo que tengo… Vegeta detesta a otras razas ¿y va a querer estar con una hembra que no sea saiyajin? Por favor Bardock date cuenta de lo que dices.

-disculpe Alteza-su voz sonó mecánica, pero sabía que no podía hacer más, estaba molesto y no podía contradecir los dichos del Rey, era cierto que era un consejero Real, pero si el monarca no quería escuchar, no era su problema, él había cumplido con advertirlo. Sabía que Vegeta estaba cegado en la negación, él quería convencerse que sus hijos (sí, él ya encasillaba a la terrícola dentro de la familia del Rey, aunque ninguno lo dijera y fuera un modo indirecto, a la niña la trataba como una más del clan real y se preocupaban de ella como tal) se llevaban bien, y que algo así como una relación no surgiría.-solo creí necesario hacerle saber esto…

-hmp-lo despachó con un gesto menospreciativo, vio por el rabillo del ojo como el saiyajin más leal se ponía de pie y salía rápidamente del salón. Suspiró fastidiado, aunque le hubiera dicho todas esas cosas a Bardock… la inquietud ya se había instalado en su pecho.

(…)

La ansiedad, la rabia, la desesperación y la excitación dominaban el cuerpo del adolescente de la realeza, quería verla, moría por verla, y tenía rabia porque se estaba demorando en aparecer por esa puerta, y no sabía cómo tratar de calmar su sed de ella.

Ella debía aparecer en cualquier momento, le daría una clase privada sobre Diplomacia, que absurdo… pero eran órdenes del Rey, no había más opción que acatar. Habían hecho la insinuación que presenciara la charla de la peliturquesa hacia los consejeros, a lo que él se negó por completo, él no sería tratado como uno más, él era un príncipe. Por lo que la niña iría a un despacho a darle la misma charla, pero estarían a solas.

Mordió su labio inferior con impaciencia, estaba atrasada al horario establecido, movió su pie con nerviosismo y cuando los golpecitos en la puerta resonaron no pudo hacer más que ponerse de pie de un golpe y rápidamente correr a abrir.

La terrícola estaba cansada, sus mejillas sonrosadas y su cabello alborotado, vestía la misma ropa que el día del picnic en el lago, pudo ver a través de su top la cuerda blanca que componía lo que sea que cubría sus montes.

-lo siento Alteza-dijo sumisa-no encontraba la habitación-él la miró tan intensamente que la niña no pudo hacer más que agachar la cabeza, frunció el ceño ante su actitud ¿Qué le pasaba?, molesto la sujetó fuerte de la muñeca y la empujó dentro de la habitación. La niña exclamó sorprendida y cuando por el impulso sus cuerpos se rozaron, se quedaron viendo directamente a los ojos, se perdió en sus ojos hechiceros, y el control fue lanzado por la ventana.

La empujó hacia el sofá, ella solo jadeó por la sorpresa, rápidamente la encerró entre sus brazos ella de espaldas a él. No le incomodaba su vestimenta, pero en ese momento la odió, se sacó rápidamente su armadura spandex y se bajó como pudo el traje azul, cuando volvió su atención a la humana, ella había volteado su rostro y lo observaba curiosa. Sus manos desnudas invadieron su cadera y sin siquiera darse la molestia de entender la ropa de la chica, sus fuertes dedos la arrancaron de su piel, ella exclamó asustada y él solo pudo contemplar la tela blanca de esa vez… por sentido común, se acercó y la bajó bruscamente, ella se movió inquieta bajo su dominio y él la sujetó con fuerza de las caderas.

-me lastimas-sollozó pero él no la tomó en cuenta, la acercó a él y cuando su miembro rozó su trasero supo que no había vuelta atrás, una mano se coló por debajo de su prenda delantera y se encontró con esa tela a juego de su pelvis, sencilla de romper al igual que la anterior, palpó uno de sus montes con desesperación haciéndola chillar en el proceso.

La ubicó en el centro del sofá, se posicionó entre sus piernas, sujetó sus caderas y meneó su pelvis ubicando su entrada, la niña respiraba agitada y él también, cuando la punta de su virilidad sintió una abertura se concentró en profanarla. Apoyó el peso de su cuerpo sobre la menuda espalda de la niña y empujó hacia delante, oyó su jadeo y la apegó más a su piel, abrazándola fuerte impidiendo su escape, entonces la embistió. Se movió en su interior como si nada pudiera detenerlo, ella no podía escapar de su agarre, y él la usó como tanto soñaba. Unos golpes en la puerta interrumpieron su momento, y antes que pudiera siquiera alzar la vista hacia la entrada de la habitación, despertó.

Abrió sus ojos abruptamente, miró el techo de su dosel y el cielo artificial de su habitación que se traslucía por la tela del mueble. Su pecho subía y bajaba con intensidad y el cosquilleo en su miembro le advertía de lo que se encontraría si bajaba la mirada. Oyó nuevamente los golpes en su puerta y frunció el ceño ¿quién había osado en interrumpir su maravilloso sueño? Maldición ¡no! ¿Quién había osado en entrar a sus aposentos?

-¡¿quién mierda es?!-gritó con rabia sin levantarse de la comodidad de su cama.

-lo siento príncipe-la voz de Nappa, rodó los ojos y negó incrédulo, con el dorso de su mano se limpió el sudor que se había acumulado en su sien-estuve mucho tiempo insistiendo en la puerta de sus aposentos… por eso entré, lo lamento.

-¿Qué diablos quieres?-gritó molesto, oyó al saiya calvo toser nervioso detrás de la pared-¡habla de una vez Nappa!

-por petición del Rey, fui enviado para confirmar la reunión con la muchacha terrícola Alteza-sintió su pecho comprimirse cuando la recordó, cierto… hoy debía reunirse con ella así como en su sueño…-¿Alteza?

-…-miró los relieves de las mantas que rodeaban sus pies, le habían informado hace tres días de que la niña estaría en su pelotón, y el día de ayer habían programado esa reunión… la tendría más cerca que nunca…-¡¿Por qué mierda no iría?!-gritó fingiendo molestia

-como diga mi príncipe-farfulló el saiyajin-con su permiso, me retiro-oyó los pasos del saiya y el sonido de la puerta abrirse y cerrarse. Suspiró cansado y se desplomó en la suavidad de la colcha.

Estaría a solas con ella… y su sueño no ayudaba a disminuir su ansiedad… bufó molesto y se levantó. Debía iniciar su día.

(…)

Miró con atención cada rincón de la habitación, nunca había estado en un cuarto más lujoso que ése en el palacio, ni siquiera el salón de trono se le equiparaba, su estómago rugió y rogó a los cielos por calma, estaba nerviosa… lo que no tenía sentido, diría exactamente lo mismo que dijo antes a los consejeros, pero no podía evitar que la sola idea de pensar que expondría para el príncipe la alteraba.

Volvió a concentrarse en estudiar el cuarto, una alfombra que se notaba que era fina cubría la superficie, las cortinas se mecían suavemente por la débil brisa que ingresaba por el ventanal. Los muebles eran firmes e imponentes, estaba sentada en una silla cómoda y sus papeles estaban ordenados sobre una mesa amplia de una madera rojiza. Miró la hora en su reloj de muñequera y suspiró, había llegado a tiempo pero no podía decir lo mismo del príncipe enano, bueno no tan enano… desde esa vez que se vieron cuando el Rey llegó se sorprendió con lo alto que estaba, había alcanzado su altura en un mes. Culpó la genética de su raza…

Suspiró escandalosamente mientras borraba las arrugas de su falda con sus manos, movió sus pies nerviosamente. Contemplaba el techo, el ventanal y la pulcritud de la mesa sin dejar de morder su mejilla interna derecha adornando su rostro con una mueca. Se puso de pie intentando calmar sus nervios, paseó por la sala ajena a los pasos aproximarse, se detuvo en el ventanal y se quedó viendo hacia afuera, no siempre tenía la suerte de admirar esa vista… su nave quedaba a nivel del suelo al igual que su laboratorio, y nunca había recorrido por los otros pisos.

La puerta se abrió bruscamente haciéndola brincar en el proceso, se volteó rápidamente meciendo su pelo suelto que caía sobre sus hombros al igual que su media cola sujetada por un broche rojo, su vestido se meneó junto a su movimiento al mismo tiempo que subía su mano hacia su pecho, observó al príncipe que entraba con postura altanera y semblante que reflejaba su mal humor.

-príncipe-saludó sonriendo cuando lo vio, el adolescente cerró la puerta y sin mirarla caminó hasta la esquina superior de la mesa y se sentó-no llegué hace mucho-rió nerviosa mientras se acercaba-por lo que no tuve que esperarlo demasiado jejeje-cuando vio que el chico no pensaba responderle su ceño se frunció al instante, sintió su labio temblar de rabia ¿Por qué no podía ser más humilde como su padre? En sí los saiyajin eran orgullosos pero el príncipe los superaba a todos juntos. Resignada se sentó en su lugar y respiró profundamente para calmarse.

-bien… comencemos-dijo serio mientras se cruzaba de brazos sin mirarla, la niña frunció el ceño y rió tontamente llamando la atención del adolescente, el príncipe levantó la mirada justo a tiempo para verla reír-¿de qué rayos te ríes?-preguntó indignado con su actitud.

-es que-rió cubriendo sus labios pareciéndole más atractiva con su gesto al menor-me causa gracia estar aquí solos… jajaja-solos… frunció el ceño y la miró con rabia falsa, ¿le hacía feliz estar solo con él? sintió su corazón latir con fuerza, la situación era completamente diferente que en su sueño pero no podía dejar de pensar en que podía terminar igual si se lo proponía…

-no le veo lo divertido-contradijo con un gruñido al final-deja de reír

-¡claro que lo es!-debatió la terrícola-hace un mes estabas gritándome que no te hablara y ahora el Rey ordenó esto-indicó hacia los papeles-y encima me asignó a tu grupo ¿no te parece irónico? Por lo menos a mí sí-rió burlesca, el saiyajin frunció el ceño y su ojo tembló a juego con la comisura de su labio en un tic nervioso intentando a toda costa mantener en sigilo su furia. A ella le parecía gracioso… ¿sabría que a él solo le complicaba las cosas? exhaló profundo, miró los papeles que estaban en el lugar de la chica y se centró en ellos, luchando por no mirar su delantera en el proceso. Frunció el ceño y volvió a mirarla a los ojos, la chica parecía haberse calmado ya.

-¿tienes la información en esos papeles?-preguntó serio llamando la atención de la niña. La vio parpadear confundida para asentir a los segundos siguientes. Sin esfuerzo alguno se inclinó y los alcanzó antes que la niña pudiera arrebatárselos-bien… lárgate, no te necesito-murmuró con desprecio mientras estudiaba los papeles.

Bulma abrió los ojos sorprendida por su trato ¿podía ser más antipático? Abrió la boca levemente sin dejar de estudiarlo ¿hablaba en serio? ¿Pensaba correrla ahora? ¿Qué clase de tratos eran esos? Ella muy amable accedió a enseñarle sobre el asunto y él a la menor oportunidad la corría como sí no importara, sintió la ira correr por su cuerpo y sus manos se empuñaron sin dejar de temblar, se apoyó en el respaldo de la silla y el saiyajin levantó la mirada en ese momento, lo vio alzar una ceja y bajar los papeles hasta la mesa.

-¿Qué no me oíste?-preguntó fastidiado-lárgate-la despachó volviendo a centrarse en los papeles, la peliturquesa tragó saliva y frunció el ceño, estrechó sus ojos y se puso de pie bruscamente a la vez que golpeó la mesa con sus manos llamando la atención del príncipe, el chico volteó a verla con asombro oculto.

-¡óyeme príncipe engreído!-abrió los ojos estupefacto al igual que su boca y estoico la contempló en silencio-¡hice muchos esfuerzos para venir y programar esta charla! ¿Y tú vienes y me quitas MÍ trabajo y me corres de la nada? ¡No puedes menospreciar así a las personas!-exclamó molesta sin siquiera medir sus palabras ni pensar-¡tuve que organizar mi horario! ¡Era mi día libre!-chilló molesta-tuve que hacer muchos cambios y ¿así me lo pagas?-respiró agitada y con el pasar de los segundos y al ver como el rostro del adolescente mutaba de asombro a furia, comprendió su error, cubrió sus labios con su mano y abrió los ojos igual de sorprendida que él antes.

El príncipe se puso de pie con calma inexistente sin dejar de observarla, vio el temor en su mirada y corroboró que la niña no era tan tonta al saber que había cometido un error, se alejó de su puesto y caminó lento hacia ella, la niña tembló y descubrió su boca para susurrar un "lo siento yo…" casi inaudible, levantó su mano derecha y en su palma formó una esfera violeta de energía que crecía lentamente junto a su paso hasta llegar frente a ella. Notó su pecho subir y bajar con intensidad, y aunque llamó su atención no dejó su enojo de lado, debía ponerla en su lugar. Él no toleraría ninguna burla, menos por parte de ella.

-¿quién te crees que eres?-preguntó rechinando los dientes mientras acercaba su bola de energía al rostro de la niña-¿QUIÉN MIERDA TE CREES QUE ERES PARA HABLARME ASÍ?-gritó haciéndola saltar y temblar.

-yo… yo-susurró sin dejar de mirar los ojos negros que la fulminaban con odio, veía la energía en la mano del chico y miraba sus ojos, sabía de lo que eran capaz esos ataques… y aunque en su cinturón portaba su arma, no estaría a la altura del saiyajin para defenderse.

-mira mocosa-gruñó intimidante-podría volverte polvo si lo deseo y nadie podría detenerme-se acercó aún más, podía sentir su aliento y su aroma se impregnó en su nariz, se obligó a ignorar su calidez y su engatusador olor-aprenderás tu lugar en este palacio… quizás mi padre aguante tus estupideces-murmuró acercando su rostro al de ella-¡PERO YO NO TOLERARÉ TUS INSOLENCIAS ZORRA! Cuando sea Rey serás lo primero en desaparecer… y sí vuelves a pasarte de lista como ahora, morirás antes ¿queda claro?-vio sus labios temblar y aunque intentó alejarse la mesa impedía su escape, estaba encerrada entre el borde del mueble y un saiyajin amenazante que estaba casi sobre ella.

-no…-alzó una ceja expectante sin bajar su mano-no me harías daño…-susurró sin dejar de verlo a los ojos, el saiyajin sorprendido abrió la boca sin dejar de verla-ya lo habrías hecho…-dijo reuniendo valor que no sabía que tenía.

El príncipe la contempló estupefacto ¿cómo sabía que no podía hacerle daño aunque quisiera? Su amenaza era vacía incluso para él pero creía haber actuado suficientemente bien como para lograr su objetivo, verla temblar lo había hecho creerlo. Bajó su mano al mismo tiempo que extinguía su poder, sin alejarse y sin dejar de asesinarla con la mirada la observó intimidante. Se quedaron en silencio, ella apoyó sus manos en el borde del mueble exponiéndose, bajando su inútil defensa y a la vez permitiendo que él pudiera acercarse más. El saiyajin maldijo por lo bajo cuando su armadura neutralizó el roce de su pecho duro contra los montes suaves de la niña que subían y bajaban.

-no volverá a pasar-rompió el silencio sintiéndose derrotada-entiendo… mi lugar-susurró conteniendo la humillación de reconocer (aunque no estaba de acuerdo) lo que él decía-… ¿puedo largarme ahora?-preguntó con su voz temblorosa y sintió sus ojos humedecerse, maldijo sintiéndose débil y encima delante de él.

Él entendió su pregunta, pero no quería alejarse ni dejarla ir. Sintió su sangre caliente, su respiración golpeaba su piel y quería… estaba tentado a cumplir su fantasía ¡podía ser muy sencillo! Simplemente darla vuelta, subir su falda y… y violarla. Eso sería lo que estaba pensando y la revelación lo afectó lo suficiente como para alejarse bruscamente de ella, liberándola.

Oyó los pasos suaves de la niña correr hacia la salida al mismo tiempo que cerraba sus ojos e inhalaba la última esencia de ella en el cuarto, su dulce fragancia mezclada con el miedo ¿era retorcido si le excitaba más que cuando olía normalmente?... respiró con dificultad y volteó a tiempo para ver su falda moverse y regalarle un vistazo gentil de sus piernas.

¿Por qué demonios tenía que ser tan endemoniadamente hermosa? Hermosa era poco para definirla, tuvo que controlarse a niveles desproporcionados para no abusarla ¿Qué rayos le pasaba? Naturalmente no pensaría en hacer algo así, ella lo llevaba sobre los límites…

¿Qué le esperaba ahora que tendría que verla más seguido que nunca?

(…)

Era su primera misión junto al pelotón del príncipe y la primera vez que saldría del planeta rojo, estaba más nerviosa que nunca. Y no por la misión en sí, sino por estar cerca de él. Había pasado más de una semana, donde los saiyajin ya habían empezado a emplear su nuevo mecanismo de suficiencia. Dieron un comunicado a nivel planetario, obviamente ella fue excluida de ello.

Caminó incómoda en dirección a la zona de despegue, le habían entregado un uniforme acorde a la vestimenta de las saiyajin hembras, pero ella se había negado a usar un bañador y una armadura, por lo que le presentó un diseño similar al Rey, este no le quedó más opción que aceptar, después de insistir tanto terminó por sucumbir a sus deseos.

Su traje consistía en una remera ajustada con mangas, tenía un ligero escote que se pronunciaba más con la armadura, en vez de un bañador usaba una mini falda, tanto la remera como la falda eran de color rojo, como la falda era algo corta, optó por usar unas panty medias negras transparentes, que hacían juego con la combinación de colores, al mirarse al espejo asintió conforme con el resultado, solo la armadura que se acentuaba a su figura como una segunda piel y sus botas eran blancas. Se puso un cintillo rojo decorando su cabello turquesa, tomó su cinturón junto a su pistola de rayo láser y adjuntó un bolsito pequeño donde caía su caja de capsulas a la perfección.

Rendirse no estaba en su vocabulario, ósea sí, pero no era parte de su modo de vida… no iba a tirar la toalla con respecto a entablar amistad con él. Aunque en ese momento estuviera muy molesta por cómo la trató, buscaría la manera de ganarse su aprobación, creyó que habían progresado… aún creía firmemente que él solo se mostraba así, cuando la arrinconó en el salón elegante, algo en su mirada le dijo que no le haría daño a pesar de ver claramente la rabia que sentía en ese momento, de las veces que se enfrentaron, nunca llegó a dañarla.

Cuando llegó donde estaban sus amigos y ahora compañeros de misión, no pudo evitar ruborizarse, la miraron asombrados, Raditz silbó vulgarmente, Kakarotto rió burlón, y Broly no despegaba sus ojos de ella.

-¡dejen de molestar!-chilló furiosa e incómoda-Broly parpadea ¿quieres?-preguntó sarcástica logrando que el saiya alejara su mirada avergonzado-¿Qué se supone que esperamos?-preguntó para desviar la atención de los chicos.

-al príncipe-sonrió el menor-te ves muy bien Bulma

-siempre me veo bien-dijo soberbia mientras movía su pelo con su mano.

-pffff-parpadeó confundida hacia el bufido, Cauli estaba apoyada en una de las naves esféricas y la miraba de pies a cabeza, la humana la ignoró y volvió su atención hacia sus amigos, la saiya gruñó por lo bajo, no podía creer que el príncipe hubiera tolerado la presencia de la horrorosa chica, con el tiempo, el odio del chico lo había acogido como suyo. No entendía nada, de un momento a otro le anunciaron tantos cambios… ¡tenía la mente hecha un lío! Pero lejos lo que más la sorprendió fue eso, la presencia de ella. Frunció el ceño con disgusto al mirar la interacción de sus compañeros con la niña ¿Qué le encontraban de atractivo? Había oído rumores de machos que buscaban aparearse con ella y no podía concebir que alguno la considerara como hembra. Era tan débil y de colores extraños, parecía constantemente como si estuviera enferma o algo así.

Se reincorporó apenas vio al príncipe acercarse, su corazón latió con fuerza y caminó a paso rápido cuando lo vio detenerse en el centro de todas las naves, ella llegó primero a su lado, pronto los machos del grupo junto a la humana se aproximaron.

El príncipe ignoró su presencia, no se molestó siquiera en mirarla, sabía que la encontraría exclusivamente por su olor, se negó a regalarle una fugaz mirada. No volvería a caer en sus trucos sucios…

-bien… las coordenadas están en sus scouter, suban a las vainas-ordenó firme, la peliturquesa parpadeó asombrada, su liderazgo era innato, no podía negarlo pero lo que le faltaba era ser un buen líder, miró a sus compañeros de pelotón asentir sin preguntar y frunció el ceño.

-¿así sin más?-balbuceó confundida viéndolos separarse de a poco para cumplir su orden, el príncipe arrugó el ceño y en contra de su pronóstico volteó hacia ella. Y quiso huir apenas la vio. Le dio un vistazo rápido, no se concentró 100% en ella pero fue suficiente para comprobar que lucía bien… demasiado bien con ese traje.

-¿tienes alguna objeción soldado?-preguntó serio sin exhibir su sufrimiento interno, la adolescente frunció sus delgadas cejas a la vez que sus labios se amurraban, los saiyas contemplaron la escena en silencio, nerviosos y sobre todo, temerosos.

-ehm… no soy un soldado-dijo con reproche-soy científica… y no entiendo bien el procedimiento yo-

-acatas mis órdenes, es tan simple como eso ¿difícil de entender científica?-oyó una risita burlesca de Cauli, agachó la mirada y asintió en silencio.-muévanse

-falta una nave-dijo para sí mismo el saiya de cabello largo llamando la atención de los presentes. El príncipe frunció el ceño y contó las esferas, comprobando que lo que decía el primogénito de Bardock tenía razón, estaban todas las naves de ellos, faltaba la de la humana. Frunció el ceño molesto y volteó hacia ella sorprendiéndola sacando una caja de su bolso.

-¿tu nave donde mierda esta?-preguntó perdiendo la paciencia

-ash que genio-susurró la peliturquesa sorprendiendo a los saiyas por su intrepidez-está en mi capsula hoi-poi Señor-dijo eso último con ironía, al ver como el príncipe estrechaba los ojos, se apresuró en apaciguar la ira del adolescente-¡ya la saco, ya la saco!-balbuceó riendo nerviosa-no te enojes solo era una broma je je-Vegeta la miró sin dar crédito ¿en serio se comportaba así después de lo que había pasado entre ellos? Anonadado, prefirió ignorarla y dejar de llamar la atención, pasó de largo entre sus soldados y abrió la puerta de su nave.

-¿es tu nave-hogar?-oyó preguntar al menor del grupo e inevitablemente volteó hacia ellos, vio a la niña negar sonriendo, fue testigo de cómo los tres machos e incluso la hembra del grupo observaban atentos.

-nop-negó sonriente ignorante de que todos la miraban-hice esta nave para mí cuando el Rey me informó de mi nuevo rol-dijo guiñándoles un ojo a sus amigos-es la versión moderna y compacta de mi nave-hogar, admírenla… ¡la versión mejorada!-exclamó orgullosa mientras presionaba la capsula y la lanzaba al aire.

Efectivamente era una versión compacta de su nave, del mismo color y forma, la única diferencia era que el logo que su nave exponía era más pequeño y las letras grandes, esta lucía solo el logo en la puerta.

-wou Bulma te luciste-silbó Raditz-¿y cuál es la diferencia?

-la sala de estar es más pequeña-dijo contemplándola-quité los implementos innecesarios para viajes de esta índole-se encogió de hombros-¿soy un genio no?-sonrió exhibiendo sus dientes blancos.

-¿Cuáles son los implementos innecesarios?-preguntó Broly

-ehm…-miró la nave y frunció el ceño, la verdad era que solo había reducido el tamaño y la había modernizado en comparación al modelo que su padre había construido-no entenderías…-optó por omitir la información.-¿Dónde comparten la información de la misión?-preguntó mientras empezaban a desplazarse hacia sus vainas.

-en los scouter-dijo sonriente el saiya de cabello alborotado-mejor sube pronto antes que el príncipe se moleste-susurró mientras volteaba a verlo, ambos observaron al saiya de cabellera flameada subir a su vaina sin prestarles atención-nos vemos cuando aterricemos-susurró como si de un secreto se tratara. La peliturquesa observó al niño correr hacia su nave y subir rápidamente, sus compañeros ya se habían dispersados, abrió la escotilla de su esfera que era más que el triple del tamaño que las vainas personales de los saiyajin.

Una vez dentro de su nave, se sentó en el puesto de control, sacó de su bolsito el scouter que el día anterior le había entregado Badock y buscó la información, frunció el ceño al no encontrar nada más que un programa recién iniciado ¡no había nada! Empezó a desesperarse, si se retrasaba el príncipe se enojaría, pudo oír y ver por la ventana como todas las naves a excepción de una alzaba vuelo, estaba nerviosa ¿cómo comunicarse con alguno de los chicos para que compartiera su información si no tenía siquiera sus códigos? ¡Ni siquiera había anotado los números de construcción de los aparatos para por último hackearlos!

Entonces su comunicador vibró y sonó haciéndola saltar, abrió rápidamente la ventana que aparecía en el lente rojo (pidió uno rojo para que combinara con su ropa) parpadeó confundida y a la vez curiosa por la información.

"Código de aterrizaje: XVB90

Agrega este número a los contactos: 892637873K"

Era breve, pero suficiente para iniciar con su misión. Obedeció al pie de la letra y cuando la nave espacial inició el despegue volvió a tomar su scouter y respondió.

Gracias! ¡Me salvaste! Ya no sabía que hacer… sí el tonto del príncipe se hubiera enterado ¡seguro que me acusa con el Rey! y ya no podría tener otra oportunidad como esta…" sonrió y dejó el aparato sobre la mesa del panel, seguramente Broly se había preocupado, el mensaje era poco expresivo, muy a su estilo. Se puso de pie y se estiró haciendo crujir sus articulaciones, ella no había implementado el sistema de hibernación, ¡que aburrido sería! Así que tendría que pasar una semana en su nave a la espera del aterrizaje. Su comunicador volvió a sonar y vibrar, parpadeó confundida, a esas alturas los saiyas ya deberían haber caídos rendidos a los brazos de Morfeo… tomó el scouter y abrió el mensaje. Sintió sudar frío al leer.

"insultar a un miembro de la realeza puede ser considerado traición, la traición se castiga con la muerte ¿acostumbras a hablar mal de mí a mis espaldas? A veces también he hablado mal de ti, y lo volveré a hacer contando lo de ahora, así tengo suerte y te sacan de mi pelotón ¿no?"

Pudo leerlo con su voz, sintió su mano temblar y sin pensarlo mucho optó por responder rápido.

(…)

Imaginaba su rostro y no podía hacer otra cosa más que sonreír, aunque al principio le molestó leer que lo llamara "tonto", no pudo evitar imaginar su reacción al darse cuenta que con quién hablaba era el mismísimo Tonto, debería haber iniciado el modo sueño de la vaina hace quince minutos pero allí estaba mirando el espacio por la ventana esperando una respuesta.

Y completamente ansioso.

Miraba su comunicador como sí en cualquier momento este indicara un nuevo mensaje, estaba emocionado. Estúpidamente se sentía ilusionado con una respuesta de ella, no podía seguir negándolo. Cualquier contacto con la terrícola lo hacía reaccionar.

El aparató vibró y rápidamente lo tomó

"se lo ruego… ¡le hornearé muchos pasteles! Puedo hacerle galletas o arreglar su nave y dejarla igual de genial que la mía. Pero no le diga a su padre ¡ni siquiera notará mi presencia en su pelotón! Prometo no volver a interrumpir ni preguntar nada ¡lo juro!"

Separó sus labios sorprendido, no dejaba de asombrarlo… era tenaz, a pesar de todo era intrépida, se arriesgaba a pedirle favores después de como la había tratado, era como sí ella no entendiera a pesar de sus malas palabras. No había dudado en extorsionarlo, negó sin dejar de sonreír. Re leyó el mensaje y suspiró ¿Qué no notaría su presencia si guardaba silencio? No, aunque estuviera quieta en un rincón notaría su presencia, era imposible no hacerlo con ese aroma tan adictivo que ella desprendía. Miró el lente pensando que responderle, estaba confundido… a pesar de estar molesto con la asignación de ella en su escuadrón, no podía negar que le era interesante, además ¿a quién engañaba? Verla seguido e iniciar este tipo de contactos como el mandarse mensajes era satisfactorio… quizás… quizás podría conseguir lo que quería de ella.

Frunció el ceño molesto, él era un príncipe y estaba meditando como lograr un acercamiento de algún tipo con la empleada del palacio ¡que absurdo! Primero porque él no debía desear a una hembra que no estuviera a su altura, y segundo… porque tenía todo el derecho de poseer a la mujer que quisiera, y ella no era una excepción. Respondió un "no me convences" y se apoyó en la suavidad de su silla.

A los minutos después ya tenía una respuesta, sonrió ansioso y se dispuso a leer. Su cuerpo prendió automáticamente al leer, aunque él estaba llevando la respuesta en otro sentido.

"haré lo que me pida ¡por favor! No quiero perder esta oportunidad… puede cobrar el favor en lo que guste, naves, mejoras, comida, compañía…. Oh vamos sé que quiere ser mi amigo, yo también lo quiero, porque no olvida todo esto y empezamos de cero ¿sí?"

Haría lo que le pidiera… haría lo que le pidiera… sacudió su cabeza intentando borrar pensamientos de índole sexual, era obvio que ella no se refería a eso. Pero más importante aún, ella nuevamente estaba ofreciendo su amistad… le llamó la atención que asegurara con convicción que él también deseaba lo mismo, quizás confundía su interés sexual por amistad.

No respondió, no directamente… el silencio también era una respuesta, él no aceptaría sus dichos, pero tampoco los negaba. Dejó su comunicador reposar en el panel y presionó el botón para iniciar la hibernación. Se acomodó en el sillón, se cruzó de brazos y cerró los ojos inhalando el gas. Definitivamente con ella en su vida las cosas se volvían interesante, realmente ella era sinónimo de diversión… empezaba a comprender a sus soldados.

(…)

El planeta en que habían aterrizado era de gravedad mínima, tanto que todos tuvieron que utilizar las pulseras regularizadoras de ambiente para poder desplazarse sin flotar, era un astro mayoritariamente azul, cielo, tierra y agua de tonos azules, incluso las hojas de los árboles. Bulma estaba maravillada y le resultaba hasta irónico que el segundo planeta que conociera fuera todo lo contrario al primero en el que actualmente residía.

Gracias a la información que "amablemente" el príncipe le había enviado pudo enterarse de los datos de la misión, el código no era nada menos que la contraseña para ingresar al grupo que mantenía el pelotón del príncipe, donde estaban todos agregados y finalmente ella también pudo acceder y ser parte de ello.

Era un planeta llamado Záfir, registrado en el Comité Galáctico al igual que el planeta Vegeta actualmente. Záfir era habitado por una especie pacífica de aspecto humanoide, por los datos que tenían en el informe su apariencia era muy similar a hadas de cuentos para la peliturquesa, todos de piel azul pálido, pelo de color plateado y ojos negros con orejas puntiagudas, eran alargados y medían más de 1,80 cm los más pequeños.

El planeta era regido por un sistema democrático, no había un líder específico, un consejo numeroso decidía las leyes del lugar. Habían pedido la ayuda de los saiyajin porque estaban siendo constantemente asediados por un grupo de piratas espaciales, a pesar del tamaño de los Záfirianos eran muy débiles y delgados, no podían hacerle frente a los piratas y las armas que estos usaban eran perjudiciales para la raza.

Había varias zonas que se veían visiblemente dañadas, con huellas de incendios recientes, la flora completamente destruida y la tierra destrozada. El grupo aterrizó en un área desolada, la peliturquesa encapsuló su nave al igual que el resto. Había implementado esa mejora en las vainas hace tres años. Cada saiya dejó la capsula entre su armadura y esperaron por órdenes del líder, mientras que la humana contemplaba el lugar asombrada.

-bien-habló el príncipe presionando botones en su comunicador-el distrito central está al Oeste, debemos ir hasta allí y comunicarle a estos retrasados inútiles que ya estamos aquí-soltó fastidiado

-no es necesario-habló la terrícola de espalda al grupo sin dejar de mirar los árboles-ellos ya saben que estamos aquí… miren-apuntó con su dedo hacia la punta de un árbol-allí hay sensores magnéticos que captan las frecuencias de radiación que emiten las naves espaciales-cuando no oyó respuesta de sus compañeros volteó a verlos y parpadeó confundida hacia ellos que la miraban como sí hubiera dicho alguna blasfemia-solo decía que ellos… ellos saben que estamos aquí-susurró nerviosa.

-eres tan cerebrito-farfulló con burla el menor-¿debemos ir de todos modos no?-preguntó hacia el líder quien no dejaba de mirar a la terrícola, el príncipe asintió sin mirarlo y sin dejar de observarla a ella, el niño parpadeó confundido, nunca había visto al príncipe actuar de ese modo… esa mirada era extraña, pero a la vez se le hacía familiar.

-¿y cuál es el rol de ella aquí?-preguntó Cauli cruzándose de brazos-no peleará con los Piratas me imagino-soltó con un bufido

-ahora cada escuadrón tiene un integrante del área de Ciencias-respondió Broly defendiendo el rol de su amiga-deberías estar agradecida que nos asignaron a nada menos que la jefa del departamento de tecnología-dijo sereno mirando a la saiyajin que lo fulminaba con su mirada asesina-la idea es fomentar el desarrollo tecnológico e investigación a la vez que cumplimos las misiones, complementar nuestros conocimien-

-oh ya cállate-gruñó la hembra-ya entendí sabelotodo-alzó su barbilla molesta y desvió la mirada.

-como sea…-habló Raditz viendo venir una discusión.

El príncipe ignoró al grupo, ascendió hacia el cielo sin esperar que lo siguieran, claro que el escuadrón ya estaba acostumbrado a ese tipo de reacción por lo que respondieron al instante, imitándolo. Solo la humana los contempló sin saber qué hacer, recordó la primera orden el príncipe y buscó entre su cajita una capsula que le sirviera, maldijo por lo bajo cuando lo único que encontró fue una motocicleta que le sirviera para la ocasión. No le quedó más opción que usarla, una vez fuera de la capsula se subió y encendió el motor, algo incómoda por el reciente calor que empezó a sentir presionó el acelerador y siguió al grupo que iba bastante adelante, condujo a toda velocidad y aun así estaba a un par de kilómetros de distancia.

No había notado que la temperatura había subido, sentía su sien sudar y lo único que quería era detener la moto y lanzarse al primer charco de agua, su cabello ondeaba hacia atrás y la brisa apaciguaba un poco el calor, alzó su mirada al cielo y notó que ya estaba más cerca del grupo que surcaba el cielo, miró el tablero que indicaba la velocidad y comprobó que no había ningún cambio, por ende eran los saiyajin quienes habían disminuido de velocidad, sintió su scouter vibrar en su bolso, frunció el ceño molesta por su ineptitud ¡debía usarlo no guardarlo! Detuvo su transporte y se colocó el aparato en su oreja derecha.

-Bulma-era Kakarotto-más adelante hay un río que corta el camino de tierra ¿tienes como cruzarlo?-recordó lo que cargaba en su cajita y maldijo por lo bajo, solo portaba las capsulas 12-14-17-107, la número 12 correspondía a una casa, la 14 era la motocicleta que usaba y la 17 era un pequeño jeep, mientras que la 107 pertenecía a su nave espacial.

-¡maldición!-gruñó molesta

-descuida… ya voy por ti-no tuvo tiempo para responder cuando oyó al chico aproximarse, alzó su mirada al cielo sorprendida por su velocidad.

-vaya eso fue rápido-dijo una vez que el niño aterrizó junto a ella mientras guardaba la capsula de su motocicleta.

-hay que acatar rápido las órdenes del príncipe, lo aprendí a la mala jeje-rió mientras acariciaba su nuca-bien, sube-vio al pequeño agacharse mientras se volteaba ofreciendo su espalda.

-¿no debió venir Broly o Raditz? Eres muy pequeño para cargarme…-dijo no muy segura

-son órdenes del príncipe y no hay problema ¡soy muy fuerte!-casi había olvidado que un niño de 8 años humano no se podía comparar a un saiyajin de la misma edad, Kakarotto era mucho más fuerte que un humano adulto promedio. Naturalmente podría llevarla sin problemas, obedeció al niño y se subió a su espalda, lo rodeó por el cuello con sus brazos y sus piernas se engancharon en la cintura de él-ni siquiera pesas-dijo el niño alzando vuelo, la peliturquesa solo pudo reír ante el halago ingenuo del niño. Que buena idea había tenido el príncipe… un momento ¿él se había preocupado por ella ordenándole al hermano de Raditz que fuera a recogerla?

-¡Kakarotto!-exclamó impaciente por una respuesta-¿fue el príncipe quién sugirió que vinieras por mí?-preguntó esperanzada

-no… Broly notó el lago y pensó en ti-fue como si le hubieran lanzado una cubeta con agua fría-pero el príncipe me ordenó venir, aunque Broly quería hacerlo-se encogió de hombros restándole importancia a sus dichos, a lo que ninguno analizó la importancia de ese detalle.

Claro, el niño era aún muy lento para esas cosas, no captó la urgencia del saiya silencioso por la niña, y ninguno del grupo notó la molestia del príncipe por la preocupación del chico. Naturalmente prefirió mandar al menor del grupo, si alguien iba a tener contacto con la humana sería el mocoso que aún ni entendía para que servían las hembras.

(…)

A la peliturquesa el monumento le recordó al palacio del Rey en la Tierra, no era muy grande como el castillo del Rey Vegeta, pero si lo suficientemente imponente para demostrar que era un edificio público. Era el único edificio de color blanco, el resto que componía la armoniosa ciudad eran de tonos cían y celestes. Ya se habían topado con muchos nativos, que los miraban con curiosidad y reían entre ellos.

No se veían hostiles ni mucho menos preocupados por su presencia, al contrario algunos les aplaudían mientras caminaban hacia el palacio, otros vitoreaban alegres y supo en ese momento, que lo más probable era que hubieran anunciado su llegada como un gran acontecimiento que les traería nuevamente la paz.

La humana sonrió a los nativos orgullosa, estaba realmente satisfecha con el nuevo mecanismo, los habitantes los miraban esperanzados y agradecidos ¡era tan gratificante hacer el bien!, miró a sus compañeros que parecían incómodos, supuso que no era para nada sencillo acostumbrarse a esto. Ellos habían nacido bajo un sistema distinto, los cambios siempre confundían… miró al príncipe que encabezaba el grupo, recordó ingenuamente la ilusión que sintió al pensar que él podría haberse preocupado por ella, aunque tampoco fue un mal líder al enviar a Kakarotto por ella, pudo perfectamente ignorar a su subordinado, era la excusa perfecta para que no completara su trabajo y así la expulsaran del grupo… abrió los ojos por completo ante esa revelación… él no usó esa oportunidad para poder deshacerse de ella como le dijo ¡él no quería que se fuera!

Sintió su corazón latir con fuerza y amartillar en su oído ¡oh dios que revelación! El príncipe no la quería fuera del grupo como le hizo creer. Entonces comprendió su indiferencia con su último mensaje, su silencio… él estaba aceptando su propuesta.

Empezarían de nuevo e intentarían llevarse bien.

Sonrió feliz y aceleró el paso para acercarse a él, veía su espalda ancha con anhelo, luego se quedó viéndola pensativa ¿era así de amplia antes? ¿Por qué hasta hace tan poco él parecía un niño y ahora un adolescente? Obviamente él también debía crecer… así como a ella le habían crecido los senos cuando tenía 11 y había dejado de ser una niña cuando cumplió 12… ¿Qué otros cambios vendrían?...

Sin pensarlo más intentó llegar a su lado, pero fue fuertemente empujada por Cauli quién notó su intención, no tuvo ni tiempo para afirmarse de algo o alguien por el empujón y cayó al suelo golpeando su trasero.

-fíjate por donde vas-dijo burlesca la saiya, la humana frunció el ceño y la miró ardiendo de rabia.

-lo hiciste apropósito-la acusó mientras se ponía de pie antes que alguno de sus amigos la ayudara a levantarse, por lo que tuvieron que seguir en sus lugares concentrados en la disputa de las chicas, si antes era molesto compartir misiones con la hembra saiyajin, ahora sería el doble teniendo a dos hembras en el grupo y encima que no se llevaban bien.

-¿Quién sabe?-dijo encogiéndose de hombros mientras la adelantaba, la peliturquesa apretó sus manos en puños y sin pensarlo la alcanzó y la imitó, claro… no la movió ni un centímetro, y por el contrario solo resultó para empujarla nuevamente. Cauli la miró incrédula por su intención y abrió los ojos como plato cuando la terrícola por el impulso fue lanzada y chocó con la espalda del príncipe.

El grupo se detuvo, los niños se aproximaron a modo de precaución y la peliturquesa solo pudo reincorporarse en su propio lugar y mirar asustada hacia la espalda del guerrero.

-¿a qué están jugando?-preguntó el príncipe sin voltearse a mirarlas-¿creen que es momento de actuar de ese modo infantil?

-no señor-contestó rápidamente la saiyajin-ruego que me disculpe…

-yo… yo lo siento príncipe no volverá a pasar-dijo nerviosa la niña.

-no… claro que no volverá a pasar-se volteó lentamente y las miró frunciendo el ceño y luciendo más severo que de costumbre, ambas niñas temblaron y sin siquiera notarlo se juntaron a modo de protección, rozando sus cuerpos temblorosos-las castigaré si sucede de nuevo ¿entendieron?-Cauli asintió con rapidez y Bulma la miró sin entender para luego asentir imitándola. El príncipe siguió su camino y entró de una vez al palacio blanco.

-¿cómo nos castigaría?-preguntó la peliturquesa sin separarse de la saiyajin

-nos molería a golpes y nos enviaría a un tanque…-contestó sin separarse de la niña.

-¡yo no podría resistir eso! Solo soy una chica-se quejó sin moverse

-eres una debilucha-murmuró estoica

-no es mi culpa no ser poderosa como tú-dijo indignada llamando la atención de la saiyajin quien volteó a verla asombrada ¿acababa de halagarla?

-¿poderosa?-preguntó ocultando su alegría de oírla.

-claro que lo eres… por algo estás en el grupo del príncipe-respondió la niña mirándola confundida

-oh maldición ¿ahora son amigas?-preguntó sarcástico el mayor del grupo al pasar al lado de ambas donde era notorio el ambiente de complicidad que había surgido de repente. Ambas, saiya y humana se sobresaltaron bajo la acusación del chico y se separaron abruptamente.

-¡jamás sería amiga de una humana imbécil!-chilló encolerizada y ruborizada la saiyajin, sorprendiendo al guerrero por lo linda que se veía, parpadeó confundido y la vio seguir al príncipe como de costumbre.

-eso fue hiriente…-susurró la peliturquesa. Por un momento pensó que podía ganarse la amistad de ella, de repente la comunicación había fluido con total naturalidad-¡es tú culpa Raditz! Si no hubieras dicho eso quizás hubiéramos seguido conversando

-no seas tonta-negó el chico empujándola para que caminara-Cauli te odia como Kakarotto odia el baño

-¡hey! ¡Que no me bañe todos los días no significa que lo odie!-debatió el chico alcanzándolos.

-eres repugnante-murmuró la humana mirándolo acusadora y poniéndolo nervioso por su denuncia.

-movámonos-habló el serio del grupo-antes que el príncipe se vuelva a molestar-asintieron en silencio y entraron al palacio rápidamente.

Bulma juró que el material era de mármol o algo parecido, de cerca podía ver detalles de coloración en la piedra. Estaba sumamente iluminado tanto por el techo de vidrio que funcionaba como un reflecta luz y tanto por el color de las murallas y piso.

Se encontraron con un grupo de Záfirianos por lo menos el doble de altura que ellos, los recibieron acogedoramente y los guiaron a un salón de reuniones. Cinco nativos los acompañaron en una mesa ovalada de color zafiro, Bulma miró sorprendida el material y no pudo evitar golpearlo con los nudillos de sus dedos, parecía una perla preciosa.

-¡Bulma es como el color de tus ojos!-dijo efusivo el menor, la niña volteó hacia él y sonrió, le causaba gracia que todavía se sorprendieran por las diferencias físicas entre ellos. Los colores eran un tema que habitualmente le recordaba que ella no pertenecía a su raza.

El príncipe frunció el ceño ante los dichos del niño ¡él lo había pensado primero! A él debería estar sonriéndole no al mocoso… miró el mesón frustrado, aunque se molestara él no hubiera sido capaz de decir algo, desde que habían llegado pensó que el planeta era pintado para la niña y que él felizmente lo conquistaría para ella… ¿Qué tonterías pensaba?

-parece un zafiro…-murmuró sorprendida la niña admirando las cristalizaciones de la superficie.

-¿Qué es un zafiro?-preguntó Cauli inmiscuyéndose en la conversación, pero es que no lo pudo evitar, a ella también le llamó la atención el material del mueble, Bulma la miró sorprendida y le contestó entusiasmada ¡Cauli le había hablado sin pelear ni mirarla mal!

-es una piedra preciosa que se encontraba en las profundidades del subsuelo en mi planeta-dijo sonriendo nostálgica-se vendía a muy alto costo… la usaban para decorar o para fabricar joyas-sonrió hacia la saiya que la miraba con atención.

-oh…-los saiyas contemplaron la escena en silencio, sin siquiera mover un músculo, presintiendo que podrían desatar una discusión si alguno comentaba algo. Los tres chicos se observaron entre ellos y se encogieron de hombros al mismo tiempo. El príncipe miró a la humana sin contenerse, ella era un imán… atraía a todos, incluso Cauli estaba cayendo en su red sin siquiera notarlo. No podía culparla, ella era atrayente en mente y cuerpo.

-disculpen la demora-habló un sexto Záfiriano mientras entraba, al parecer el líder del grupo, ya que el resto solo guardó silencio apenas ingresaron al salón. El recién llegado tenía el cabello largo y tenía una tiara decorando su frente, su vestimenta era una túnica ajustada a su delgado cuerpo que dejaba en claro que era un hombre-mi nombre es Hyo… soy el vocero del Consejo.

-Soy Vegeta, líder del escuadrón-dijo solemne sorprendiendo a la humana que no dejaba de admirarlo por su actuar. Le llamó la atención que no dijera su título, él que vivía recordándoselo a ella para que lo tratara como tal… frunció el ceño y miró el mesón resignada, parecía que él nunca la reconocería y siempre la trataría como una subordinada… ¡no! No debía pensar con negativismo.

-¿estás bien?-preguntó uno de los nativos, la peliturquesa levantó la mirada y vio al Záfiriano sonreírle con amabilidad, era el más bajo del grupo, pero aún más alto que ellos, su cabello estaba trenzado y decorado con pinches dorados con formas de plantas y al igual que el resto, vestía una túnica.

-si…-asintió sorprendida mirándolo sin saber que más decir, ajena a que todos en el salón guardaron silencio al oírlos.

-sentí tu energía alborotarse-la peliturquesa lo miró aún más sorprendida-mi especie puede sentir las energías que producen las emociones, tú estabas sintiéndote mal hace un momento-sintió sus mejillas sonrosarse y volteó hacia los demás nerviosa, notando que la miraban curiosos.

-¡es que me acordé de mi planeta por su mesa!-mintió, y el nativo pareció notarlo cuando le sonrió de medio lado mientras estrechaba sus ojos negros, la niña lo miró confundida.

-tranquila… podemos sentir las emociones de todos aquí-rió el nativo-soy Len

-¿cómo es eso que sienten las energías?-preguntó curioso el menor quitándoles la pregunta de la boca a todos.

-hemos aprendido a controlar el agua, el agua un elemento vital para las especies compone tanto el cuerpo como la naturaleza, esta emite frecuencias-dijo serio uno de los nativos que estaba sentado en el último puesto-que varían según el estado de ánimo, es fácil para nosotros averiguar las intenciones de los demás… sabemos por lo que están pasando emocionalmente cada uno de ustedes en este momento-rió en voz alta y cubrió su boca elegantemente-descuiden… no los delataremos jejeje la adolescencia es una etapa complicada-dijo burlón

-tonterías-se apresuró en decir el príncipe sintiéndose expuesto total y absolutamente con los dichos del hombre-por lo que leí en su petición, unos piratas están robándose sus embarcaciones espaciales ¿cuál es la frecuencia con la que se aparecen?-preguntó impaciente

-oh si…-habló Hyo-aparecen cada vez que vienen embarcaciones… es como si supieran que días llegarán las naves-dijo negando con la cabeza-saquean la mercancía y atacan algún poblado… luego simplemente se van

-¿Cuándo es el próximo día que llegará una embarcación?-dijo posando su rostro en su mano enguantada, y la peliturquesa por un momento le recordó al Rey. Sonrió sin dejar de mirarlo, el saiya se sintió observado y volteó hacia ella que a pesar de verse sorprendida por él no dejó de mirarlo y sonreírle, giró rápidamente hacia Hyo, evitando a toda costa que esa sonrisa le afectara.

-en dos días Záfirianos-respondió serio-no sabemos cómo… pero pareciera que los piratas están rondando el planeta atentos a la llegada de las tripulaciones, pero hemos estado constantemente revisando y no hay nada… ninguna señal de ellos en los límites cercanos a Záfir

-tienen un traidor-habló la humana haciendo que todos voltearan hacia ella-alguien les está informando, seguramente enviándoles la información de los aterrizajes y despegues ¿puedo acceder al programa de puerto?-preguntó ladeando su rostro, todos la miraron en silencio sin saber qué decir o hacer-es… que así podría ver los movimientos… y

-¡es imposible!-exclamó el que se ubicaba en el medio, era calvo a diferencia del resto y parecía ser el mayor-ningún Záfiriano haría algo así…-dijo incrédulo

-pues lo podemos averiguar si me permiten revisar su programa, podemos ir descartando opciones ¿Qué opina Príncipe?-preguntó recordando que ella no era quién lideraba la misión, Vegeta asintió solemne cruzándose de brazos ganándose una sonrisa por parte de la humana que traspasó su cuerpo, obligándolo a voltear rápidamente hacia otro lado ¡esa bruja era detestable!

-¿príncipe?-preguntó Len mirando al adolescente frustrado-¡oh dios! ¿Cómo no lo notamos? ¡Es igual al Rey Vegeta y hasta se llama como él!-dijo sorprendido-oh es un honor tener al mismísimo príncipe de los saiyajin a cargo de nuestra petición-reverenció educado, al mismo tiempo que el resto de Záfirianos lo imitó.

-hmp-miró despectivamente al grupo, no le interesaba el reconocimiento de una raza patética que andaba sintiendo las emociones ajenas-entrégale el programa y la clave de ingreso a Bulma-ordenó impaciente

-pero...-balbuceó el Záfiriano calvo, suspiró resignado y rendido habló-tienen razón… es mejor descartar…

Bulma no oyó el resto de la reunión, aún estaba sorprendida al igual que sus compañeros por un detalle importante, él la había llamado por su nombre ¡había dicho su nombre! aunque al resto le fue curioso, a ella la había dejado en completo asombro y sobre todo feliz, sintió sus mejillas arder y bajó la mirada nuevamente al mesón ¡estaba tan cerca de su amistad! Podía sentirlo y no podía dejar de hacerla feliz.

Len miró a la niña y sonrió, era agradable conocer a un individuo entre los saiyajin con buenos sentimientos, podía sentir su urgencia por querer encajar en ese grupo y aunque no sabía a exactitud porque, podía deducir que pronto la aceptarían, miró al grupo que oía atentamente la plática entre los líderes Hyo y Vegeta, y se concentró en este último, miró serio al príncipe sin dar crédito a las sensaciones que provenían del chiquillo. Podía sentir su confusión y rabia constante, era una energía aplastante, pero lo que llamaba la curiosidad del Záfiriano era el calor que evocaba cuando miraba a la niña peliturquesa. Miró a ambos y entonces lo comprendió.

Él estaba interesado en ella, pero su interés era fuertemente dominado por algo, frunció el ceño intentando comprender, había "algo" que contrarrestaba sus deseos, algo que lo cohibía. Pero de una cosa estaba seguro, ese "algo" pronto se esfumaría si la niña conseguía acercarse más a él, cada vez que se miraban o la niña le regalaba una sonrisa el muchacho se inquietaba más, lo desarmaba. Sonrió y negó con la cabeza apoyando se rostro en su mano derecha, Oh la adolescencia… que etapa más complicada.


Disculpen la ortografía, errores de redacción y palabras mezcladas :C! sí se me pasaron me avisan si?

Se preocuparon por un Lemon muy precoz? ajajajajaja o se entusiasmaron? ajaja xD quise dar detalles que era como para advertir que era un sueño, como la actitud de ella y sobre todo porque usaba la ropa que él recordaba del día del picnic y el bikini xDDD El Rey se mandó la media embarrá! xD no sabe nah lo que provocará su error xDD

Sorry si me demoré en actualizar, aunque en la página dije que publicaría como el viernes o no? ¡salió mucho antes de lo que esperaba! ayer escribí la mayoría xDDD fue genial, estaba inspirada... todo del nuevo planeta lo inventé xDDD

queda un cap más y habría nuevamente un salto en el tiempo, y se vienen cosas e,é interesantes buajajajaj xDDD nah! bueno gracias por comentar! siempre me hacen felices sus comentarios :D! y por leer :D

nos vemos en otra actualización de otros fic :BBB Saludos y los quiero mucho :D

Gracias!

Ah! *modopropaganda* los invito a leer mi nuevo fic xDD "¡Enamoráte de mi!" es vegebul :D! un UA algo livianito hecho para divertirse y salir un poco de lo de siempre xD aunque de todos modos se verán momentos rancios como me gustan buajajja xDD ya no molesto más

Gracias y nos leemos! cuídense!