Draco, sus padres y maestros, todos ellos pertenecen a JKR (como si ustedes no lo supieran).
Severus Snape siendo dueño de un cuervo pertenece a J.L. Matthews (vayan todos a leer su historia. Es grandiosa). Sin embargo encontré un nuevo nombre para él esta vez.
El nombre de la pandilla "Tiburones" está tomada del musical "West Side Story", por supuesto. No recuerdo dónde encontré el nombre "Rakers" pero debo haberlo leído en alguna parte.
La idea de Snape con una familia propia viene del fic de Al "Time of trial". (Gracias, Al. Parece que siempre tengo las mejores ideas leyendo tus fics).
Nota de la autora:
Creo que es mejor advertirles desde ahora que el próximo capítulo podría tardar. Sólo tengo escritas hasta ahora alrededor de cinco páginas y no estoy del todo contenta con cómo han quedado, así que tendré que trabajarlas otra vez. Este capítulo, sin embargo, está listo. Ojalá les guste.
Nota de la traductora:
Silverfox es de Austria (no confundir con Australia) y su lengua materna es el alemán, pero escribió "Runaway Dragon" en inglés, si deseas leer la versión original, puedes encontrarla en fanfiction.net y si deseas escribirle (en alemán o inglés, preferentemente), su dirección es silverfox@kabsi.at
Capítulo 12: LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA
Cuando Draco llegó a la sala a la mañana siguiente, su brazo todavía en el cabestrillo y Munin posado en su cabeza impidiendo exitosamente que Draco pudiera peinarse el cabello en la forma perfecta que acostumbraba, encontró al profesor Snape sentado a la mesa del desayuno, la comida puesta aparte descuidadamente para darle espacio a algunos libros grandes y algo de pergamino, tinta y pluma. Espiando cuidadosamente por encima del hombro de su maestro con curiosidad, reconoció "Los Malfoy" abierto sobre la mesa, mostrando la parte del árbol familiar de los Malfoy donde había encontrado al tío Thomas.
-El nombre de tu primo es Eugene –le informó Snape-. No aparece que esté casado o tenga hijos, pero esta información puede estar desactualizada.
-¿Eugene? –repitió Draco frunciendo el ceño-. ¿Podían haber salido con algo todavía más desagradable? ¡Primo Eugene, en serio!
-No importa qué nombre le impusieron sus padres, Draco. Estamos buscando a alguien que te dé un buen hogar y por lo que he encontrado en este libro, debe ser la persona adecuada para eso.
-¿En serio? –Draco todavía se escuchaba dudoso-. ¿Entonces, dónde vive?
-No lo sé todavía. No hay nada al respecto en este libro. Sin embargo, debe estar en alguno de los otros, así que no te preocupes. Lo encontraremos.
-¿Entonces por qué está trabajando todavía con este libro? ¿Por qué no nada más busca la dirección y termina?
-Estoy buscando otros parientes disponibles en caso de que decidamos que no nos gusta Eugene después de todo. Justo ahora estoy haciendo una lista de todos los Malfoy cuya fecha de defunción no aparezca aquí de modo que sepamos exactamente cuántos parientes vivos tienes.
-¿Qué tan viejo es ese libro? –Draco se escuchaba todavía más dudoso en ese momento.
-Un poco más de diez años.
-¿Diez años? Er... ¿se le ha ocurrido que alguna gente puede haber muerto o haber nacido en diez años?
Snape lo miró seriamente.
-Por supuesto que sí. Sin embargo, los que han nacido en los últimos diez años no tienen importancia para nosotros. Estamos buscando adultos. Y en cuando a los que han muerto, siempre podemos borrarlos después de la lista. Estamos buscando a los más jóvenes, de todos modos, así que los que en realidad queremos contactar es poco probable que hayan muerto.
Draco suspiró y se sentó, tomando una tostada y un cuchillo. Sarah inmediatamente empujó la mantequilla y la mermelada hacia él. descubrió que era un poco difícil ponerle mantequilla a una tostada con una sola mano, pero después de unos cuantos intentos fallidos se las arregló para hacer que su tostada se quedara lo suficientemente quieta.
-¿No va a desayunar? –le preguntó a Snape, a través de un bocado de tostada.
Severus difícilmente levantó la mirada del árbol familiar de los Malfoy, página 45.
–Después.
Sarah suspiró y fue a ver cómo iba el desayuno de Ese Perro y el gato. Ambos animales hacía rato que habían terminado.
-Muy bien, esas son dos buenas mascotas –los alabó Sarah, por lo que Ese Perro la miró muy sorprendido, probablemente preguntándose qué había hecho tan inusual como para merecer un elogio.
Draco se inclinó hacia delante para ver lo que tenía tan fascinado a su maestro, todavía mordisqueando la tostada. Unas cuantas boronas cayeron sobre la página, causando que Severus levantara la mirada y notara al muchacho.
-Por favor, trata de no dejar manchas de comida en los libros de la biblioteca –gruñó.
Draco retrocedió rápidamente a su asiento.
-¿Qué hay ahí tan interesante? –preguntó desde una distancia segura.
-Encontré otro primo tuyo. Su nombre es Jeremiah, tiene una esposa llamada Lillian y no tienen niños. Al menos no los tenían hace diez años. Suena como otro buen candidato.
Draco continuó comiendo su tostada, nada impresionado.
-¿Quiere memorizar mi árbol familiar completo antes de desayunar? –preguntó.
Sarah puso los ojos en blanco y terminó de darle de comer a Billy, que había estado particularmente juguetón con su comida ese día y había escupido la mayor parte sobre Sarah y la alfombra. ¿Tal vez no le gustaba el brócoli?
-No estoy planeando memorizar nada. Sólo estoy buscando posibles tutores para ti. Eugene y Jeremiah son los más prometedores por mucho.
-Todavía tendrás que continuar después de que desayunes –apuntó Sarah-. Te tomará horas de todos modos y realmente me gustaría limpiar la mesa antes del almuerzo.
Severus gruñó algo que Draco no pudo escuchar lo suficientemente claro como para entenderlo, pero dejó el libro y el pergamino a un lado por un momento para tomar algo de comida. Recordando de pronto la vez que Severus había confiscado su libro de Matemáticas, Drraco tuvo que luchar para reprimir un ataque de risa. Unas cuantas risitas se le escaparon de todos modos.
-¿Qué? –le gruñó Snape.
-N... n.. nada –rió Draco.
-Oh, ¿en serio? –Severus le lanzó una mirada de enojo fingido.
Sin embargo, a Draco no le importó. A diferencia de los Gryffindors, él podía ver la diferencia entre una mirada enojada marca Snape fingida y una mirada enojada marca Snape real fácilmente. Tenía que deberse a la exposición frecuente.
-Desayunen ustedes dos –suspiró Sarah y, decidiendo que eso era probablemente lo que mejor podía aligerar el mal humor de ella, eso fue lo que hicieron.
Viendo eso, Sarah sacó su varita y se dedicó a arreglar el desastre que había hecho Billy. Manchas verdes de brócoli no combinaban bien con su alfombra beige favorita, pero conociendo a Severus, él simplemente le diría que no debería haber puesto una alfombra en la cocina y especialmente no si pensaba darle de comer ahí al bebé, en caso de que ella se quejara. Por lo tanto, sólo murmuró unos pocos hechizos limpiadores sobre la alfombra y ella misma, ya que no sentía ganas de cambiarse de ropa y llevar a lavar la que estaba usando. Los hechizos no eran buenos para la tela, por supuesto, pero usarlos sólo por una vez o dos no podía hacer mucho daño, decidió.
Draco tuvo que esperar hasta que Severus terminó de desayunar para lavar los platos y, por lo tanto, sólo había comenzado cuando Mike llegó a buscarlo. Teniendo su brazo en un cabestrillo tampoco era exactamente de ayuda y Mike declaró que no podía ayudarlo esa vez porque se había hecho una fea cortada en la mano y no podía arriesgarse a mojarla.
-Empezaría a sangrar otra vez y no quieren sangre por todos sus platos, ¿o sí? Además, necesitaría una venda nueva –explicó, mostrando su mano vendada en alto para que todos la vieran.
-Creo que puedes quitarte el cabestrillo por unos minutos, Draco –finalmente permitió el profesor Snape-. Pero trata de usar la otra mano tanto como sea posible.
Draco asintió y sacó el brazo del cabestrillo. Unos pocos movimientos cuidadosos probaron que podía usarlo casi normalmente a pesar de que todavía dolía un poco.
Ahora capaz de usar ambas manos, Draco terminó con los platos rápidamente y luego de unas pocas protestas por tener que poner otra vez el brazo en el cabestrillo, los dos muchachos salieron tarde, pero contentos.
Las chicas obviamente se habían cansado de esperarlos y se habían marchado sin ellos. Ese Perro decidió que era una oportunidad para llenar la escalera vacía con algunos ladridos y por lo tanto se apresuraron a bajar salir tapándose las orejas con las manos.
-Ese perro tuyo realmente no necesita tanto una correa como un encantamiento enmudecedor –le informó Mike a Draco una vez que estuvieron fuera y a salvo de lo peor del ruido.
-¿Qué? –dijo Draco, apartando cautelosamente una mano de su oreja. El nivel de ruido parecía soportable otra vez.
-Dije que tu perro necesita un encantamiento enmudecedor –repitió Mike.
-¡No es mi perro! –protestó Draco, mirando enojado al sobreentusiasmado y alegre ofensor, el cual rió agitando su cola.
-¿Oh, sí? ¿Entonces quién es el que siempre lo lleva de un lado para otro?
Draco no tenía respuesta para eso, así que sólo empezó a caminar hacia la cancha de fútbol, pero se detuvo pronto al ver que estaba desierta.
-¿Hey, dónde están todos?
-Probablemente en el cobertizo –Mike se encogió de hombros-. Vamos, no queremos perdernos esta reunión.
Ciertamente encontraron a la pandilla completa en el cobertizo, con excepción de Sammie, a quien Jack había asignado el deber de hacer guardia en esa ocasión.
-Los escuchamos venir desde una milla de distancia –los saludó Jack, mirando a Ese Perro con el ceño fruncido.
-Es culpa del perro –explicó Draco innecesariamente-. Simplemente no se calla.
Ese Perro sonrió alegremente por toda la atención que estaba recibiendo de los Rakers y agitó su cola para Jack saltando arriba y abajo en un desesperado intento por saludarlo lamiéndole la cara o, ya que parecía ser desesperanzadoramente alto, por lo menos su mano.
Jack lo miró enojado un poco más, pero decidió no hacer más comentarios. Podía ver cuán inútil era cualquier intento por dominar a Ese Perro.
-Tal vez podríamos dejarlo aquí –sugirió Matt-. Ya saben, para cuidar el cobertizo.
-¿Luce como un perro guardián para ti? –replicó Jack exasperadamente-. Probablemente saludaría a los Tiburones agitando la cola y lamiéndolos también.
-Bueno, ¿tal vez la saliva de perro los disgustaría lo suficiente como para hacerlos huir? –insistió Matt.
Una simple mirada de Jack lo hizo callar fácilmente. Draco sólo pudo desear que lo mismo funcionara con Ese Perro, que todavía estaba anunciando alegremente su presencia al mundo.
-¿Vamos a jugar hoy? –preguntó Mike a Jack con impaciencia.
-No –declaró Jack-. Me lastimé una pierna ayer. No me siento como para correr mucho y de todos modos no soy el único lastimado.
Draco miró rápidamente a los pandilleros reunidos. Jack estaba en lo correcto. No había forma de pasar por alto los vendajes. Se preguntó cómo lucirían los Tiburones en ese momento.
-¿Entonces, qué vamos a hacer hoy?
-Patrullar nuestro territorio –decidió Jack-. Especialmente la frontera con los Tiburones. Vamos a mostrarle a los Pescaditos que no pueden meterse con nosotros.
Mientras Jack los guiaba fuera del cobertizo, Draco notó que estaba cojeando ligeramente. No era extraño que no quisiera jugar. Considerando su propio brazo lastimado, eso no habría sido una buena idea de todos modos y conocer las fronteras de su territorio sería útil, si llegaba a querer salir solo.
Una vez fuera del cobertizo, la pandilla acabó en más o menos una formación detrás de Jack. Con una simple indicación de cabeza, Mary le indicó a Draco que caminara detrás de Mike y Larry, que caminaban a ambos lados de Jack, pero cuidando ambos de permanecer siempre un paso atrás de él. Draco se mantuvo en medio y detrás de Jack con Mary y Cathy a ambos lados de él mientras Matt, Sammie y Charlie trotaban detrás de ellos, con Sammie un poco atrás de los otros dos.
Mientras caminaban, Cathy señaló para él las marcas que indicaban las fronteras entre los territorios de pandillas.
-Donde está ese árbol está la marca de la frontera entre nosotros y los tiburones. Desde aquí hasta el límite sur del parque nuestros vecinos son el Anillo Negro y más allá están los Vengadores.
-No los habían mencionado antes –murmuró Draco, sorprendido.
-No son importantes. Los del Anillo Negro viven todos en el otro lado del parque y realmente no están interesados en nuestro lado. Difícilmente se dejan ver por aquí y no parece que vayan a empezar una guerra. Su líder es Ángel Anna, una chica negra muy alta. La reconocerás en cuanto la veas. La chica más bonita de la escuela.
-¿Más bonita que tú? No lo creeré a menos que la vea.
Cathy sonrió y le guiñó un ojo seductoramente.
-Ah, Dragón, en verdad sabes cómo hacer sonreír a una chica. Anna es realmente diferente. Ya sabes, la piel oscura, piernas largas y esbeltas... Todos los muchachos babean por ella, pero está fuera de su alcance. Tiene un novio que va a Hogwarts, eso dicen –Cathy se encogió de hombros-. De cualquier modo, no parece que ella sea una amenaza para nosotros.
-¿Y los Vengadores? ¿Qué hay de ellos?
-Una pandilla pequeña. Y no son del parque tampoco. Viven en la parte más adinerada de West Hogsmeade. Ya sabes, esas pequeñas casas como las que hay cerca del mercado. Tienen miedo de nosotros, los desagradables y sucios chicos del Parque Merlín. Ahora bien, si tú dices que los chicos de Hogwarts son igual de peligrosos que nosotros...
-Bueno, peleamos mucho, pero nunca he visto armas en una pelea en Hogwarts –admitió Draco-. Pero usamos nuestras varitas ahí.
-¿Tienen permiso para hacerlo?
-No realmente, ¿pero quién va a controlar eso? Tienen que dejarnos usar nuestras varitas en clase y para practicar. Está prohibido usarlas en los salones, pero eso sólo significa que tienes que vigilar que no te atrapen. Pelear está prohibido de todos modos.
-Oh, ya. ¿Qué hizo tío Severus cuando llegaste a casa hecho leña después de la pelea? ¿Se enojó mucho?
-No realmente. Sólo me hizo beber una poción y vendó mi brazo.
-¿No te castigó?
-No, ¿por qué debería? ¿Tu mamá te castigó?
-No, pero hizo me regañó mucho y ella no es maestra.
-Oh, regañar es el trabajo de la señora Snape. El profesor Snape sólo te mira con enojo o te castiga. Nunca lo he escuchado regañar realmente a nadie, ni siquiera en Hogwarts.
-¿Nunca dice nada cuando sus alumnos se portan mal? –preguntó Cathy, atónita.
-Oh, por supuesto que lo hace. Usualmente dice algo realmente sarcástico, quita puntos o da una detención. Es sólo que nunca sermonea ni amenaza en vano.
-¿Puntos?
-Puntos de las Casas. Los necesitas para ganar la Copa de las Casas.
-¿Copa de las Casas?
-Es el premio que obtiene la Casa más exitosa al final del año. Los maestros pueden dar o quitar puntos y, si te portas mal, pueden quitártelos todos.
-¿A toda la Casa? ¿Aún si sólo un alumno es culpable?
-Eso es lo que hace tan efectivo el sistema. Si pierdes muchos puntos, tus compañeros de Casa te odiarán por eso. Pierdes a tus amigos y en ocasiones algunos de los otros chicos se alían para darte una paliza. Le dicen "presión de grupo".
-Eso es desagradable, ¿no crees?
-Sí, pero es efectivo. En lugar de idolizar a los rebeldes, los compañeros se vuelven en contra de ellos.
-Aún así, ¿no tiene tío Severus problemas con algunos chicos, si nunca los regaña? Los maestros no deberían ser siempre amables.
-¿Amable? ¿Tú crees que el profesor Snape puede meterse en problemas por ser demasiado amable? –Draco no podía creer lo que estaba escuchando-. Es el maestro más temido de la escuela. Deberías cómo tiemblan sus alumnos con sólo que mire en su dirección –Draco rió, pensando en Neville Longbottom-. Asusta incluso a Potter.
-¿Pero no has dicho que es tu amigo?
-Soy Slytherin. A él le gustamos.
Cathy pareció tener que pensar esa respuesta por un rato.
-Aún así no veo cómo alguien pueda sentir miedo de tío Severus –dijo, finalmente.
-Bueno, ¿recuerdas cuando me enredé en esa primera pelea con los Tiburones en el sótano? No me digas que no te asustó entonces.
-De acuerdo, entonces, tiene cierto aire de autoridad, ¿pero eso es realmente suficiente como para hacer que la gente tiemble con sólo una mirada?
-Créeme, puede lograr ese efecto cuando quiere. Y algunas personas simplemente se intimidan con facilidad.
-¿Qué hay de ti? ¿De quién tienes más miedo?
-De MacGonagall –dijo Draco sin dudarlo. Podía no sentirse cómodo con Dumbledore o Hagrid, pero MacGonagall ciertamente era la peor.
-¿MacGonagall? ¿Quién es?
-La maestra de Transfiguraciones. También es la Cabeza de Gryffindor y odia a todos los Slytherin. Piensa que todos nosotros somos futuros Death Eaters o algo parecido. Pon un solo pie fuera de la línea en su clase si eres un Slytherin y tendrás una detención. Es estricta con las otras Casas también, pero no tanto como con nosotros. La mayoría de los maestros dan más detenciones a los Slytherin que a todos los demás estudiantes.
-¿Por qué? ¿No se supone que deben tratar a todos igual?
-Eso se supone, pero aún así no les agradamos. Slytherin tiene mala fama gracias a Ya-sabes-quién. Creo que la mayor parte del tiempo no nos tratan diferente a propósito. Es sólo que ya ni lo notan.
La pandilla difícilmente encontró a nadie más en su camino y esas pocas personas sólo los miraron brevemente y continuaron sus caminos. Unos pocos aspirantes con camisetas negras huyeron al verlos, pero Jack ignoró a los niños. No estaban realmente en territorio Raker de todos modos ya que estaban sentados bajo un árbol en el lado de la frontera correspondiente al Anillo Negro y Draco supuso que negro era probablemente el color del Anillo Negro, así que los niños estaban en su propio territorio.
Los Vengadores usaban todos camisetas amarillas con la inscripción "Vengadores" en rojo tanto en el frente como en la espalda y estaban ocupados cubriendo con graffiti el muro de una casa cuando los Rakers pasaron por ahí, pero estaban claramente dentro de su respectivo territorio e incluso se apartaron un poco de la frontera cuando vieron las miradas enojadas de los Rakers.
Draco realizó su mejor imitación de una mirada de enojo marca Snape y el Vengador más pequeño, un chiquillo pelirrojo, gimió y se escondió detrás de una chica más alta pero igualmente pelirroja, que probablemente era su hermana.
Eso fue suficiente para Jack. Con un gruñido de decisión, dio vuelta y guió a su pandilla lejos de ahí, como si los Vengadores ni siquiera existieran.
Volviendo al parque, llegaron otra vez a la frontera con los Tiburones, pero tampoco encontraron Tiburones.
-Parece ser que están escondidos atendiendo sus heridas –concluyó Jack, apenas lo suficientemente fuerte como para que alcanzara a escucharlo un pequeño aspirante a Tiburón que pasaban de puntillas con una bolsa plástica que olía bastante mal.
-¿No deberíamos detener a ese pequeño espía? –susurró Draco a Cathy, pero Jack lo oyó de todos modos.
-No podemos. El basurero es territorio neutral –explicó-. Está en nuestro territorio, pero los Tiburones tienen que sacar su basura ellos también. Tienen paso libre para eso y no me importa si él regresa ileso para contarle a los Pescaditos que estamos afuera, buscando otro pedazo de ellos. Nos ahorrará el tener que montar todo el espectáculo otra vez.
-¿Entonces, qué vamos a hacer después de almorzar? –preguntó Cathy.
Jack miró hacia la cancha de fútbol, pero todavía estaba cojeando y hacía un calor terrible. Si querían jugar tendrían que haberlo hecho en la mañana, mientras todavía estaba lo suficientemente fresco como para correr y asolearse. Una mirada al cielo reveló que no había ni una sola nube a la vista. No parecía que fuera a bajar pronto la temperatura.
-Iremos a nadar –anunció luego de asegurarse de que el pequeño espía estaba claramente fuera de alcance-. Los Tiburones obviamente no van a salir hoy y hace demasiado calor para nada más.
-¿Puedes prestarme otra vez tu pantaloneta? –le preguntó Draco a Mike.
-Seguro. Te la llevaré después de almorzar.
-¿Qué hay de tu mano? Empezará a sangrar otra vez si te la mojas –recordó Draco de pronto.
-No hay problema. Nada más le pediré a mi mamá que le ponga un encantamiento a prueba de agua al vendaje. Estará bien. ¿Pero qué vas a hacer con ese cabestrillo?
-Nada. Sólo le diré a los Snape que me niego a seguir usándolo. Mi brazo ya no me duele.
-¿En serio? Eso fue rápido. ¿Te pusieron un hechizo sanador o algo así?
-Poción sanadora, por supuesto. ¿Qué otra cosa esperabas de los Snape? E incluso sabía mejor que las que consigues de un doctor –Draco sonrió y alzó a Ese Perro, que otra vez afirmaba estar demasiado cansado como para caminar. Considerando que no habían hecho nada más que caminar y lo mucho que Ese perro podía saltar y ladrar sin cansarse, Draco tenía la fuerte sospecha de que estaba fingiendo.
El profesor Snape todavía estaba inclinado sobre el árbol familiar de los Malfoy cuando Draco llegó, y Draco podría haber echado otra mirada por encima de su hombro ahora que no tenía en las manos ninguna tostada boronosa, pero Sarah insistió con que tenía que ayudarla a cocinar. Recordando lo que el profesor Snape le había dicho a Mike sobre la importancia de saber cocinar y el hecho que sólo se había escapado de lo peor de esa lección a causa del dinero que ya no tenía, Draco decidió no protestar demasiado. Era mejor alcanzarle a Sarah algunos ingredientes que recibir una lección completa de cocina de parte del profesor Snape.
Sin embargo, Severus difícilmente pareció notar que Draco había llegado a casa, tan intensa era su concentración en el libro. Billy, que había estado sentado en su regaño, pronto se aburrió y trató de hacer que lo soltara.
-¡Dako! –insistió el bebé y Severus simplemente lo sentó en el suelo y volvió a su labor.
Billy inmediatamente corrió hacia Draco extendiendo sus bracitos hacia él. ¿En qué momento había aprendido a correr así? Sólo una semana antes no había sido capaz de caminar sin la mano de su madre sosteniéndolo, y ahora estaba corriendo como si nada.
Draco alzó gentilmente al bebé y Billy se acomodó confortablemente contra su pecho.
-Dako –dijo, contento, y cerró los ojos. Parecía casi dormido, pero Draco lo conocía demasiado bien. Billy no había comido aún. Estaría completamente despierto en el momento en que Sarah terminara de cocinar y estuviera lista para servir la comida, y ciertamente no se sentarían y comerían antes de que el bebé estuviera alimentado, sus pañales hubieran sido cambiados y estuviera confortablemente acomodado en su cómoda camita.
Esta vez Severus apartó voluntariamente su libro y pergamino para comer.
-Ya casi termino con el árbol familiar –reportó-. Parece ser que tienes 14 parientes contando a Thomas Malfoy, que ya sabemos no va a acogerte. De los otros, la mayoría son muy viejos también y probablemente no estarían en mejores condiciones de ser tus guardianes. Por lo tanto tenemos que limitar nuestra búsqueda a tres de tus primos. Creo que ya te mencioné a Eugene y Jeremiah Malfoy esta mañana. La tercera es Eusebia Coleman. Aparentemente está casada con un tal James Coleman y tienen al menos un hijo, un chico llamado Daniel. Daniel debería tener ahora doce años y por lo tanto ya debería estar yendo a Hogwarts. Como no hubo nadie de primer año con ese nombre, tenemos que asumir que Daniel es un squib o fue enviado a otra escuela, lo cual debería indicar que los Coleman ya no viven en Inglaterra.
-No me gusta la idea –decidió Draco luego de pensarlo por un momento-. Podrían querer que cambie de escuelas para que vaya a la misma que Daniel. ¿No hay por ahí alguna tía soltera de cuarenta años que viva en alguna parte de Londres?
-Me temo que no, pero si no te gustan los Coleman podemos concentrarnos en encontrar a Eugene y Jeremiah por ahora. Si dejaron el país, podría tomar semanas encontrarlos, de todos modos. Tendré que chequear todos los "A dónde enviar mi búho" foráneos para conseguirlo.
-En ese caso, prefiero a Jeremiah. Él podría tener un bebé –decidió Draco.
-De acuerdo, entonces visitaremos a Jeremiah primero si es posible, pero quiero buscar las dos direcciones e incluso tratar de encontrar a los Coleman también. Sé a cuál rama de la familia pertenece cada uno y creo que puedo encontrar los libros correctos rápidamente.
-¿Quiere encontrarlos por las ramas familiares? ¿Cómo?
-Rastreando dónde vive cada rama o en qué propiedad solían vivir, como primer paso. Entonces nos concentraremos en los libros más recientes sobre esa propiedad. Ya sabemos dónde vivían los ancestros de Eugene, ahora tenemos que encontrar un libro más reciente sobre las familias de magos en esa área. Es muy probable que lo mencionen como el heredero de la mansión de Thomas Malfoy y muy probablemente a dónde se mudó.
-¿Entonces Eugene sería el más fácil de encontrar? ¿Y si no encontramos a Jeremiah?
-Entonces tendremos que resignarnos a preguntarle a Eugene primero. Hasta donde sabemos podría ser mucho más agradable que Jeremiah y siempre podemos pedirle la dirección de Jeremiah antes de tomar la decisión final de dónde vas a quedarte.
-Aún así preferiría ir con Jeremiah primero.
-Y lo haremos, si podemos encontrar sus direcciones para el sábado, es lo que haremos más probablemente. Ya que todavía están en Inglaterra, no deberían ser demasiado difíciles de rastrear. Traje dos libros que deben tener la dirección de la casa de Eugene junto con "Los Malfoy" y trataré de encontrar algo sobre la familia de Jeremiah mañana.
-¿Va a ir a Hogwarts otra vez mañana?
-Sí, es mejor que devuelva "Los Malfoy". Ya que no tiene direcciones, no nos ayudará más y no quiero que Filch note que faltan tantos libros. No se supone que salgan del castillo. Ahora bien, ¿vas a lavar los platos hoy?
-¡Oh, seguro! –exclamó Draco, poniéndose en pie de un salto y tomando el primer plato a la vista.
-Será mejor que te apures, antes de que tus amigos se vayan sin ti –bromeó Sarah.
-No lo harán –rió Draco-. Vamos a nadar otra vez y Mike prometió venir y prestarme su pantaloneta de baño.
-¿Nadar? –preguntó Snape-. Sería mejor que me enseñaras ese brazo otra vez antes de eso.
Obediente, pero sintiéndose ligeramente nervioso, Draco se acercó a Severus y se quitó el cabestrillo. ¿Y si su brazo no estaba lo suficientemente bien como para nadar? ¿Tendría que quedarse en casa mientras todos los demás se divertían?
Severus le quitó cuidadosamente las vendas. Bajo ellas, el brazo lucía perfectamente bien. Como si nunca hubiera estado lastimado. Lo palpó un poco, le dijo a Draco que lo doblara unas cuantas veces, y entonces asintió.
-¿Aún sientes el golpe?
-No, se siente bien.
-Bueno, creo que está bien quitar el vendaje ahora, pero tienes que avisarme de inmediato si empieza a doler otra vez –decidió Snape.
-De acuerdo, lo haré. Gracias –y Draco corrió al fregadero deseando tener los platos listos antes de que Mike llegara.
Sin embargo eso resultó un esfuerzo inútil, ya que el timbre sonó con el ahora familiar ¡BRRRING! sólo un momento después y Sarah abrió la puerta para dejar entrar a Mike.
-¡No me digas que todavía estás con los quehaceres! –exclamó cuando vio a Draco todavía trabajando.
-El profesor Snape quería ver mi brazo primero –se defendió Draco-. Y ya casi terminé, de todos modos.
Lo último no era del todo cierto, pero silenció las protestas de Mike acerca de desperdiciar el tiempo en algo tan estúpido como lavar platos.
Unos diez minutos después salieron de ahí e incluso se las arreglaron para hacerlo hablando entre ellos en lugar de llevar a Ese Perro, que los miró con grandes ojos suplicantes. Draco en realidad sentía un poco de pena por él, pero podía imaginarse bien los problemas que Ese Perro causaría en la poza. Persiguiendo niños, enredando su correa entre las piernas de la gente y haciéndola caer, perturbando con sus ladridos a los que estuvieran medio dormidos tomando un baño de sol... La poza no era lugar para Ese Perro.
El clima era aún extremadamente caluroso y Draco estaba contento de no vestir nada más que la pantaloneta de baño. El resto de la pandilla estaba esperándolos sentados a la sombra de un árbol y luciendo ya exhaustos por el calor.
Cathy Cat se las arregló para lucir fantástica a pesar de que estaba tumbada de espaldas sobre su toalla, con un brazo sobre los ojos para protegerse de la brillante luz del sol. Sin embargo, se sentó cuando se acercaron y le dedicó a Draco una maravillosa sonrisa y un guiño seductor. ¡Oh, era tan irresistible! Draco se descubrió a sí mismo sonriéndole.
Jack lo miró con disgusto por eso, pero no hizo comentarios. Probablemente temía que Cathy pudiera acercase todavía más a Draco, sólo por enojarlo, si admitía que eso lo molestaba.
El pavimento bajo sus pies desnudos estaba incómodamente caliente y únicamente empeoró cuando salieron del parque, donde los árboles y arbustos brindaban por lo menos un poco de protección contra el ardiente sol. Caminar sobre piedras es mucho peor cuando tus pies ya están quemados por caminar por asfalto sobrecalentado... ¿O era sólo la imaginación de Draco lo que hacía parecer tan mal?
El camino pareció ser más largo de lo usual para todos ellos mientras lograban alcanzar el agua fría, pero aún así no querían correr con ese calor.
-Mañana vamos a estar completamente quemados –se quejó Sammie-. Deberíamos habernos quedado en casa.
-¿Y enfermaros de calor en esas habitaciones cerradas? –preguntó Mike-. No, gracias. Prefiero correr el riesgo con las quemaduras. Hay pociones para eso.
-Podríamos abrir las ventanas para dejar entrar algo de aire –insistió Sammie.
-Algo de aire muy caliente –le recordó Matt-. Mi mamá cerró todas las cortinas para mantener el calor afuera. Por supuesto, ahora está tan oscuro adentro que no se puede encontrar nada. me tomó diez minutos solo encontrar una toalla.
-¿Bueno, por qué no enciendes las luces, entonces? –preguntó Draco, tratando de no pensar demasiado en quemaduras. Su piel pálida se quemaba con demasiada facilidad para su gusto.
-No puedes encender las luces en mitad del día y además los bombillos producen calor junto con la luz. Sólo haría que el cuarto se pusiera más caliente todavía.
-¿Comieron comida fría hoy, entonces? –preguntó Cathy, bromeando-. Las cocinas producen calor también. Mucho más que los bombillos, de hecho.
-¿Todas las cosas eléctricas producen calor? –preguntó Draco, intrigado. A pesar del hecho de que había estado concentrándose en sus ejercicios de matemática últimamente, todavía estaba fascinado por todo lo que fuera eléctrico.
-Eso creo –contestó Mike, ligeramente confundido. ¿Por qué habría alguien de preocuparse por eso? Las cosas eléctricas nada más estaban ahí. Era útiles, por supuesto, pero mientras no estuvieran dañadas, uno no perdía tiempo pensando en ellas.
-Bueno, exceptuando a los refrigeradores, me parece –agregó Sammie-. Se supone que los refrigeradores deben producir frío, así que no pueden dar calor.
-Sí, lo hacen –dijo Charlie de repente-. Están fríos adentro, pero por fuera la parte de atrás está caliente.
-Tonterías, Charlie –replicó Larry-. Los refrigeradores son fríos.
-¿Oh, en serio? Obviamente nunca has tocado la parte trasera de uno antes. Prueba y verás que es caliente.
-La parte trasera de nuestro refrigerador está contra la pared. No puedo moverlo sólo para tocarla. Mamá se enojaría.
-En ese caso vas a tener que creerme. Ayudé a colocar nuestro refrigerador nuevo el año pasado y cuando quitamos el viejo la parte de atrás estaba caliente.
-Eso probablemente era porque estaba descompuesto, Charlie –decidió Matt-. Es por eso que consiguieron el nuevo, en primer lugar. No se supone que un refrigerador esté caliente.
-Tuvimos que conseguir uno nuevo porque la puerta del viejo ya no cerraba –corrigió Charlie-. El resto estaba trabajando bien. Y no me digas que crees que una puerta pueda influenciar sobre si algo se pone caliente o no.
-Por supuesto que puede –sonrió Matt-. Apuesto a que la puerta causó que dentro del refrigerador hubiera más calor del que se suponía.
-¡Oh, tú! –Charlie trató de alcanzar a Matt, que la evadió con un paso más rápido-. Estamos hablando del exterior. La puerta no puede influenciar la temperatura exterior.
-¿En serio? Apuesto que hizo que afuera estuviera tan frío como caliente adentro –bromeó Mike.
Afortunadamente, llegaron a la poza antes de que Charlie se enojara seriamente con Mike e iniciara una pelea. Su sitio usual bajo el árbol había sido tomado por un grupo de adultos y Jack los apartó de ellos y los guió hacia una invitadora zona de pasto sin dudarlo. El lugar no era tan bueno como su sitio favorito bajo el árbol, pero a Draco no le importó y supuso que a los demás tampoco.
Ciertamente, nadie protestó. Sólo acomodaron sus toallas en el suelo y fueron al agua, demasiado cansados por el calor para siquiera correr esos últimos pocos metros.
Una vez dentro, se sintieron mejor inmediatamente y para cuando llegaron al tronco flotante el cansancio había sido olvidado hacía rato y chapotearon y se sumergieron unos a otros tan locamente como lo habían hecho la semana anterior. Draco se unió alegremtente a la pelea, dudando sólo cuando casi chocó con Jack.
¿Debería atreverse a atacar al líder de la pandilla? ¿Cómo reaccionaría Jack si Draco lo sumergía? El evitarlo no ayudaría a su relación, pero si enojaba a Jack ahora, probablemente nunca se llevarían bien.
Draco se decidió finalmente por sólo salpicarlo y apartarse para perseguir a Mike, lo cual pareció ser la decisión acertada, puesto que Jack sólo parpadeó para sacarse el agua de los ojos, riendo, y fue tras Larry, que estaba haciendo otro intento por subir al tronco.
Luego, cuando estaban descansando sobre el árbol, Sammie trepó para sentarse junto a él y murmurarle al oído:
-Matt dice que está bien.
No dijo nada más al respecto, pero no era necesario y probablemente habría atraído la atención de Jack sobre su conversación. Manteniendo eso en mente, Draco sólo le sonrió a Sammie como respuesta y asintió a Matt la siguiente vez que sus miradas se encontraron. Eso sería suficiente respuesta para los dos.
Entonces se recostó, rozando muy gentilmente y sin intención, aparentemente, la pierna de Cathy y se relajó. Cathy estaba sentada otra vez justo detrás de él, pero se mantenía un poco más lejos que la última vez y ahora Jack estaba por ahí para ver. A Draco no le molestó mucho. Era mejor mantener la paz con el líder de la pandilla y no tenía oportunidad de una relación duradera con Cathy de todos modos. ¡Cómo deseaba a veces no tener que marcharse!
Pero, pensándolo bien, cuidar de él ciertamente era caro para los Snape y ellos ya tenían poco dinero. No necesitaban a un hijo ajeno por ahí, si no iba a pagarles el dinero que gastaban en él.
Mary y Larry otra vez estaban sentados juntos en el lado ancho del tronco y... ¿qué era eso? ¿En verdad estaban tomados de la mano? Draco sonrió ligeramente para sí. "Adelante, Larry" pensó. Larry no sería particularmente brillante, pero obviamente sabía cómo impresionar a la chica de su elección.
Pensándolo bien, quizá sólo sabía cómo impresionar a Mary la medio ogresa, pero ya que ella era obviamente la chica de su elección, eso no hacía mucha diferencia.
Era claro que Matt y Charlie no habían alcanzado el nivel que tenían ya Mary y Larry. Charlie estaba sentada cerca de la feliz pareja, dándoles la espalda y mirando a Matt hacer el tonto con Sammie, manteniendo sólo una mirada ligeramente descontenta en su cara. Obviamente, Matt no lo estaba notando para nada.
La maniobra de Sammie para acercarse a Draco pasando a Jack y Mike hizo que Matt lo siguiera y se acercara peligrosamente a Draco y Cathy también, y Draco realmente esperaba que ambos pudieran mantener el equilibrio en el tronco o al menos no lo arrastraran consigo cuando finalmente cayeran.
También esperaba que el súbito cambio de posición no hubiera levantado las sospechas de Jack, ya que habían tenido que apretujarse para pasarlos a él y Mike, pero Matt y Sammie no parecieron pretender nada más que sentarse en el tronco por un momento y eso era probablemente la clase de cosa que Jack hubiera esperado que hicieran. Tal vez el líder de la pandilla se consideraba afortunado por estar fuera de la zona de peligro inmediato cerca de ellos y ni siquiera se había detenido a pesar por qué habían puesto en peligro a Draco y no a él.
Draco se preguntó por un rato de qué estarían hablando Jack y Mike, pero supuso que no sería precisamente bienvenido a unirse a su conversación y era demasiado agradable y cómodo yacer bajo el sol y sentir la suave piel de la pierna de Cathy contra su brazo. Cada vez que los chillidos y risas de Sammie y Matt bajaban de volumen por un momento, pensaba que incluso podía escuchar la suave respiración de ella, pero eso debía ser sólo su imaginación. Era un pensamiento agradable y relajante, sin embargo.
Jack finalmente lo sacó de su estado medio dormido cuando se levantó, estiró y anunció.
-De acuerdo, volvamos antes de que alguien decida robar nuestras toallas.
Un momento después, Jack desapareció en el agua con un gran chapuzón dejando completamente mojados otra vez a todos los que estaban cerca. Larry siguió su ejemplo sólo un instante después, pero mucho menos elegantemente y el tronco empezó a sacudirse y girar, lanzando al resto de ellos también. Draco escupió agua y se lanzó tras Larry. ¡Ese baño repentino merecía al menos una buena sumergida!
Luego, se quedaron recostados en sus toallas bajo el ardiente sol, exhaustos, pero felices. Draco ya podía sentir su piel empezando a quemarse, pero se sentía demasiado perezoso como para buscar un lugar a la sombra y lo más probable era que no quedara ninguno disponible de todos modos. Había todavía más gente que antes. Parecía que todo West Hogsmeade había huido del calor hacia la fría agua de la poza.
-No vamos a jugar mañana –anunció Jack para sorpresa de todos-. Mi mamá decidió que debemos repintar su apartamento y, consecuentemente, estaré quitando muebles del camino durante todo el día.
-Yo no puedo venir tampoco –suspiró Mike-. Vamos a visitar a la abuela otra vez. Es su cumpleaños, ¿saben?, y quiere a toda la familia enlatada en el pequeño apartamento de tío Davy para la ocasión.
-Tienes suerte de tener una abuela, Mike –respondió Cathy-. Y un tío, por cierto. Yo estaré cuidando niños toda la mañana, pero estoy libre en la tarde.
-Bueno, creo que entonces nada más pasaré la mañana practicando ballet –decidió Charlie-. Podemos salir y hacer cosas de chicas en la tarde.
Mary y Cathy asintieron ávidamente ante esa sugerencia y Draco empezó a ver su oportunidad. Ahora, si tan solo Larry...
-Mamá tiene unas cuantas cosas que quiere ver reparadas en nuestro apartamento y papá está demasiado ebrio para hacerlas la mayor parte del tiempo. ¿Chicos, les molesta si yo...? –empezó Larry, como si fuera su señal.
-Hey, no, está bien –dijo Draco de inmediato-. No vamos a ser suficientes para jugar de todos modos. ¿Tal vez Sammie y Matt puedan enseñarme ese juego que están jugando? Se ve interesante.
Sammie levantó la mirada de la extraña cajita en la que había estado concentrándose por un rato y miró a Draco, incrédulo.
-¿Qué? ¿Mi gameboy?
Draco le guiñó un ojo deseando desesperadamente que Sammie lo comprendiera.
-Sí, debe ser una cosa muggle, ¿verdad? Nunca he escuchado de eso antes.
-Oh, en realidad es sólo uno de esos graciosos jueguitos eléctricos. Nada especial, ¿sabes?
-¿Eléctrico? –ahora Draco realmente estaba interesado-. Me encantaría saber cómo funciona. ¡La electricidad es fascinante!
Sammie todavía miraba a Draco confundido, pero Matt entendió.
-Hey, en realidad es una gran idea. Será mucho más divertido que estar sentado en casa, sin embargo, si nos encontramos en el cobertizo, podría incluso llevar mi pelota y tú podrías intentar patearla otra vez, Dragón. Tal vez aún consigamos hacer de ti un jugador de fútbol –sugirió, dándole un codazo a Sammie.
-¡Oh, sí! –Sammie finalmente entendió, pero casi traicionó su secreto-. De esa forma podemos tomar turnos. El gameboy en realidad es para un solo jugador, ¿sabes?, pero si los otros juegan con la pelota mientras tanto, esto puede funcionar.
-¿Qué van a jugar si sólo habrá dos de ustedes? Ni siquiera podrán tener un partido –dijo Larry.
-Bueno, aún necesito aprender cómo patear derecho –le recordó Draco-. Y tal vez podamos hacer algo una vez que estemos ahí. Sólo patear el balón es mejor que no hacer nada.
-¿Y qué hay de tus estudios de matemática? –bromeó Mike. El interés de Draco en una materia puramente muggle había causado cantidad de risas cuando los Rakers lo descubrieron y aún les encantaba molestarlo por eso.
-Hay suficiente tiempo para eso después de cenar –sonrió Draco-. Si jugáramos, como siempre lo hacemos, tampoco haría nada de ejercicios antes de entonces.
En el camino a casa, se quedó atrás para hablar con Sammie un momento.
-¿Lo ves? Mañana por la mañana es la oportunidad perfecta para empezar tu entrenamiento. Todos los demás estarán ocupados y después de la sugerencia de Matt ni siquiera se sorprenderán si acaso llegan y nos ven con la pelota.
-¿Entonces no quieres que llegue con el gameboy? –preguntó Sammie-. Casi creí...
-Oh, no, tráelo. Quiero saber cómo funciona –sonrió Draco.
-Pero en realidad es un juguete muy simple. Y no tengo ni la menor idea de cómo funciona. Sólo sé cómo jugar.
-Es eléctrico –explicó Draco-. Todo lo eléctrico es interesante y algún día averiguaré cómo funciona. En este momento estoy satisfecho con verlo y tratar de adivinarlo –notando la mirada dudosa de Sammie, agregó-. Prometo que no trataré de desarmarlo. La señora Snape tampoco me permite abrir ninguna de sus cosas eléctricas. Estoy acostumbrado.
Sammie no lucía completamente feliz con todo el asunto, pero aceptó llevar el gameboy. Draco sólo esperaba que no sufriera un conveniente olvido en la mañana. Aunque habría otras oportunidades de estudiar qué cosa era en realidad un "gameboy" una vez que terminara la escuela y fuera al mundo muggle para aprender física.
Continuará...
Notas de la autora:
¿Draco y Cathy llegarán a besarse? (ni siquiera yo sé la respuesta a esa pregunta). ¿Sammie llevará su gameboy en el siguiente capítulo o tratará de mantenerlo a salvo fuera del alcance de Draco? Por favor, comenten.
En el próximo capítulo:
Averiguaremos qué hace Sevi al respecto de las quemaduras de Draco, Matt y Sammie explican qué es televisión y qué tiene que ver con Estudios Muggles y los Rakers se vengan de los Tiburones.
