Disclaimer: Aún no son míos... Aún no... Pero ya casi... Yo se que sí... QnQ ¿Verdad?
Este fic es de mi propiedad y está también publicado en otra página bajo el pseudónimo de "Titita"... Está vez quise publicarlo acá pero muy bien editado -eso esperó- xD Disfruten QuQ
Ante mis tiempos de ausencia, no haré más que disculparme T.T Lo siento. *Un minuto de silencio*
Pero la buena noticia es que para mejorar todo les traigo una mini maratón de 3 cápitulos. Disfruténlos! Q.Q
Maratón 3/3
— ¡Tadaima! — Gritó con entusiasmo el General. Varios señores y señoras youkai llegaron a su encuentro, bueno al Yuu para ser más exactos, ignorando olímpicamente a la muchacha.
— ¡Yuu!
— Pero si es nuestro pequeño comandante….
— ¡Mira cuanto has crecido!
— ¡Que hermoso demonio!
— ¡Ya eres todo un youkai, hijo!
— Pero mira qué flaco estás….
— Sí, muy maltratado.
— Tiene que comer…
— ¡Sí! ¡Preparen mucha comida! ¡El pobre debe de estar hambriento!
— Ammm… — Yuu trataba de protestar pero una regordeta señora usagi le apretujaba las mejillas como si no hubiese mañana. Rin no podía soportarlo más, en serio trató… Pero no pudo más, la chica estalló en risas llamando la atención del personal.
— L-L-Lo siento, e-es solo que… — Las risas se apoderaban de sus cuerdas vocales e impedían que una palabra coherente saliera de ellas.
— ¡Hime-sama!
— ¡Hime!
— ¡Princesa!
— ¡Rin-sama!
— ¡Rin-chan! — Exclamaron sorprendidos.
La chica los observó a todos con detenimiento, más de uno estaba con los ojos desorbitados, como si se fueran a salir de sus cuencas. No entendía el porqué… Hasta que recordó, había sido algo grosera los últimos meses, todo por querer demostrarle a su padre que podía ser severa y justa. Pero su madre y Yuu tenían razón.
No podía cambiar su mera forma de ser de la noche a la mañana… Y menos para la aprobación de él. Si algún día iba a gobernar estas tierras, lo iba a hacer a su manera, con la cabeza fría pero con el corazón latente. Sería como Sesshomaru de fría en ciertas ocasiones, pero también sería noble y cálida como Touga. Demostraría que sería lo mejor de ambos, siendo humana. Honraría la Casa del Oeste, a su manera.
Sonrió con amplitud.
— ¡Akane-obaachan! — Los miembros de la Cocina, sonrieron con alegría al ver que la antigua niña, amorosa y tranquila había vuelto, más madura, pero había vuelto.
— ¡Mi niñaaaa! — La señora tigresa corrió a abrazarla, y, cuando menos lo supo todo el personal estaban alrededor de ella, esperando su abrazo.
Abrazo uno a uno a todos los youkai que se le acercaban, extrañana estas muestras de afecto. Había cambiado tanto por conseguir mérito de su padre, aunque ahora que recordaba., ¿Qué había influido en esa repentina decisión de obtener el orgullo de Sesshomaru? Comenzó a cranear y cranear… Pero su cerebro no recordaba nada.
— Esta escena si que me gusta. — Una desconocida voz se unió al murmullo alegre de los youkais que estrujaban a la chica.
Todos se voltearon a la entrada de la cocina.
— ¡Miko-sama!
— ¡Kagome-san!
— ¡Okaasan!
— Me preocupaba que te volvieras alguien como él… — Respiró hondo e hizo una mueca de odio.
— ¿Cómo él…? — Le incitó burlesca. Ya se imaginaba lo que había sucedido en el despacho de su padre. Después le llevaría su té preferido para calmarlo, aunque él no lo demostrara con palabras, su mirada lo decía todo. Le conocía mejor que nadie.
— Cómo Sesshomaru. — Rodó los ojos fastidiada. Rin rió, En serio había extrañado esta clase de ambiente.
— Kagome-san, otra vez volvió a discutir con Sesshomaru-sama, ¿no es así?
— Bueno, Akane-sama, tienes que entender que ese desgra…
— Shu, shu. shu. — La calló de inmediato la señora. — Mi niña, ¡esa boca!
— Pero, pero…
— No, nada de peros.
— ¡Pero el comenzó! — Se quejó en un puchero.
— No importa quien haya comenzado mi niña, lo correcto hubiera sido no decir nada. — A Rin le causaba mucha gracia la escena, ver a su madre ser reñida como una nena de cinco años, era para morirse.
— ¡HA! Kagome y quedarse callada no pueden ir en la misma oración, Akane-sama. — Decía un muy atragantado Koga.
— Koga-sama. — La mirada acusatoria cayó de inmediato en el Ookami, provocando que un escalofrío recorriera desde su nuca hasta su cola.
— ¿Hai?
— No se supone que usted debería de evitar que Kagome-san entre en discusiones. — Sonaba más a una afirmación que a pregunta.
— Bueno…Hay cosas que son inevitables, Akane-sama.
— ¿Ah sí? — Una espeluznante sonrisa se formó en el rostro de la señora y Koga podía jurar que había visto la cara de un demonio antiguo asomarse detrás de la anciana. Su aura era realmente oscura y perturbadora.
— Akane-sama… — Una gotita nerviosa bajó por la nuca del demonio. Habían solo dos cosas en este mundo a lo que le temiera más que a la muerte, a Kagome enojada y a está hermosa y dulce señora sonriendo. Las dos cosas eran promesas de muerte y destrucción.
Rin comenzó a reír a carcajadas, cosa que una Lady no debería hacer… Pero poco le importaba a ella en esos momentos lo que era correcto y lo que no. Quería dejar los malos momentos en el pasado, quería aprovechar los buenos, quería reír y divertirse con los que amaba por el poco tiempo que le quedaba. Ella sabía, sabía que algo malo sucedería pronto, lo presentía, todos sus sentidos le alertaban que algo estaba por suceder. Incluso en sus sueños fue advertida. Tenía que estar preparada para lo que fuese a suceder.
Aún seguía craneando, ¿por qué el brusco cambio? ¿qué la hizo cambiar de esa manera? ¿por qué cojones su mente se negaba a recordar? ¿acaso lo olvido inconscientemente? ¿lo hizo por alguien a quien odiaba o debía odiar? No sabía porque pero al pensar en esa última posibilidad, la imagen del medio hermano de su padre, cruzó su mente.
Había estado pensando en él últimamente y eso en definitiva no era nada sano.
Todos en la cocina se divertían, charlaban y debatían sobre trivialidades. Akane-sama le había preparado comida a Koga y su madre, podía ver como ella arrugaba la nariz cuando hablaba con Koga, era como si estuvieran discutiendo algo que a ella le desagrada, y podía adivinar sin dificultad de que se trataba. Su padre. El único ser vivo en la tierra que ha vivido, aguantado y provocado los explosivos ataques de ira de la sacerdotisa. Sonrió ante el hecho, tomó una manzana y se sentó a la par del Ookami y frente a Kagome.
Había paz y tranquilidad. Nada podía arruinar este ambiente tan perfecto.
O eso pensaba ella…
— ¿Dónde están los sirvientes cuando se les necesita? — La imperiosa y molesta voz se hizo notar entre los gritos y risas de los miembros que se encontraban en la cocina.
Rin en cuanto supo de quién se trataba, apretó la mandíbula y sus manos se hicieron puños hasta hacer blancos sus nudillos. Ya recordaba porque había decidido cambiar de actitud tan repentinamente, fue manipulada. Por ella. Y milagrosamente, por su mente un vago y fugaz fragmento de recuerdo pasó… Largos cabellos azules, meciéndose al compás del viento… Sonrisa sarcástica, mirada altanera… Sí… En definitiva, era ella. Quien. Fue la responsable de todo este embrollo.
Esa perra hija de puta.
Kaoru.
Pero antes de que pudiera reaccionar…
— Mi señora… — Akane se le acercó a la intrusa con cautela. La reverencio con educación. —. ¿En qué le puedo servir?
— He estado llamando desde hace una hora.
— Mis disculpas, nos entretuvimos.
— No me interesa, lo que quiero saber es si me van a atender o no.
— Por supuesto que sí mi Lady. — La reverenció de nuevo. La mujer de largos cabellos azules alzó la cabeza con altanería. —. Pero que apesta aquí. Huele a… Perro mojado.
La mujer negó la cabeza con asco.
— Disculpe Mi Lady. — Koga arrastró la palabra con incredulidad. Se posiciono frente a la mujer y la reverenció con galantería. —. Me presento, Koga Ookami; Lord del Norte y fiel aliado del Oeste.
La arrogante sonrisa de la mujer desapareció.
— Me temo Mi Lady, que yo soy el causante del olor a perro.
— Me disculpo, Lord Ookami. — Koga sabía a la perfección quién era ella y la odiaba. —. No quería ofenderte con mi sinceridad. — Le dijo en una sonrisa sarcástica.
— Tu sola presencia ofende a cualquier ser vivo querida. No te confundas. — Rin se le plantó en frente a la derecha de Koga, no iba a permitir que esa arpía le hablara así a Koga, un Lord. Porque por eso lo defendía, porque era un aliado de la Casa del Oeste y además era su deber como Princesa. Sí, exacto, así es. Pues por eso lo defendía. ¿no?
— Lady Rin. Que… Placer volver a verte.
— No puedo decir lo mismo, lo siento.
— Tan linda como siempre. ¿Se puede saber porque una princesa está… en este lugar? — Rin se cruzó de brazos.
— No te interesa lo que yo haga o deje de hacer.
— No, pero he de suponer que a Sesshomaru, sí.
— ¿Disculpa?
— Pues yo tengo muy bien entendido que a Sesshomaru le molesta que estos en estos lugares.
— ¿Y quién le dirá? ¿Tú? — Sí las miradas matasen, estas dos ya estarían bien enterradas. Akane se apresuró a intervenir, ya podía ver el ceño fruncido de la sacerdotisa y eso no traería nada bueno.
— Mi señora, en unos momentos unas doncellas subirán a su habitación con su comida lista.
— Muchas gracias, Akane.
— Para servirle. ¿Por qué mejor no se retira?
— ¿Me estás dando órdenes? — La mujer dió un paso al frente, retando. La gente observaba desconcertada y asustada como la youkai frente a ellos alzó la mano hacia Akane-sama.
— No mi señora, me disculpo si malinterpretó mis pala… — Un pequeño golpe se escuchó en la estancia, un silencio sepulcral inundó el lugar.
— ¿Cómo te atreves a levantarle la mano a una señora? — La ira destilaba en cada sílaba que pronunciaba.
La youkai incrédula, observó como una humana, una simple humana detuvo su mano en pleno castigo. ¿Cómo se atrevía a faltarle el respeto de esa manera?
— ¿Cómo te atreves tú a detenerme? — La youkai se soltó con violencia del agarre.
— ¿Qué cómo me atrevo? Estabas por golpear a esta señora por nada.
— ¿Por nada? ¡Es una insolente al igual que tu! ¿Sabes quién soy yo?
— Me importa una reverenda mierda quien eres. — Rin sonrió ante la expresión de su madre, le encantaba como ella erguía la mirada.
— Maldita humana… — La youkai pensó que podía sacar ventaja de esto, la sucia humana debía de pensar que ella era humana también. Ni siquiera debía saber quien era. Pobre ingenua, no sabe lo que le espera.
— Tan maldita como quieras, pero mejor que tú. De eso no cabe duda.
— ¿Siquiera sabes con quién estás hablando? — Kagome la analizo un momento, una youkai sin duda, fuerte, hermosa pero ya podía distinguir la clase de corazón y alma que tiene.
— ¿Siquiera escuchaste lo que dije antes? Me importa una mierda quien seas. — La mujer en lugar de sentirse ofendida, sonrió con sorna, iba a disfrutar ver su rostro desfigurado del miedo al saber quién era ella.
— Mi nombre es Kaoru Washi. Soy la futura compañera de Sesshoumaru Taisho.
Y fue ahí, cuando Kagome sintió como su mundo se venía abajo…
Y listooooooooooooo, terminamoooooos maratóooooooon!
Muchas gracias a las linduras que leyeron y agregaron la historia a favs. Agradecimientos especiales también a las gashetitas que comentaron, gracias a ustedes pude mejorar un par de cosas en estos cápitulos.
°littleCurly21
°mariacosta
°damalunaely
°Silvemy89
°Carolina
°Faby Sama
°okita kagura
Muchas gracias beshezas! QuQ
Yapy: Sí lees esto, quiero que sepas que tu comentario fue realmente muy inmaduro. Sí tenías la necesidad de decirme algo a mí lo hubieses hecho por inbox. Sí la historia no te gusto, estabas en todo tu derecho de salir y dejar de leera. Simple. No era para nada necesario el comentario negativo. Yo acepto con mente y brazos aiertos las críticas contructivas y los buenos deseos. Estos me animan a continuar escribiendo, me ayudan a mejorar en mis historias. Por ende tu comentario fue borrado y bloqueado. Y así será con los que sean negativos. No necesito malas vibras que me bajen el animo ya sea a mí o a mis chicas o chicos que se toman la molestia en leer y dejar rw. Así que por favor abstente de ello. Y la próxima vez ten más respeto, ya sea hacía mí o a las demás escritoras que se esfuerzan demasiado por entretener a los lectores o para liberar sus mentes y corazónes a traves de lo que escriben. Gracias. ^-^
