Capítulo 12

La decisión estaba tomada desde el mismo momento en que había sido consciente de que jamás se la devolvería. Ella sabía lo que quería que hiciera, y él sabía que lo haría sin pensárselo dos veces. Había una parte de él que aún el resto del equipo no había conseguido perfilar, pero ella sí lo había hecho. Había tenido meses para hacerlo.

Pero tenía que deshacerse primero de los demás. Hotch y Rossi lo habían trasladado a otra de las salas, y ahora únicamente estaba custodiado por un agente. Con la excusa de ir al servicio, los dejó en la sala de interrogatorios. Morgan se había quedado allí tambien. No tenía duda alguna de que estaban hablando de ella, de lo preocupados que debían estar. Desde luego, su reacción debía haberlos impresionado más de lo que ella hubiera deseado.

Odiaba que ellos supieran el efecto que Johan tenía sobre ella.

Pero ahora, eso jugaría en su favor.

Johan no desconfiaría de sus intenciones.

Deshacerse del agente no había sido difícil. Al fin y al cabo ella tenía más rango. Simplemente le dijo que ella lo custodiaría mientras lo enviaba a buscar una documentación que necesitaban con urgencia.

Johan sonrió ampliamente cuando la vio entrar.

- Si prometes llevarme con ella, te sacaré de aquí...- Le dijo.

Ya no quedaba nada de sumisión en su voz. Los ojos de Johan se ampliaron por la sorpresa.

- Eso es lo que quieres ahora, ¿no?. Una familia. Te has dado cuenta de lo difícil que es cuidar de un bebé y quieres una esposa...- Adivinó ella con facilidad- Por eso has vuelto...

Johan la estudió con detalle. No le gustaba en absoluto la forma en que se estaba dirigiendo a él, pero eso era algo que podría arreglar luego. Ya lo había hecho una vez. Y podía leer en sus ojos que aún le tenía miedo, a pesar de sus intentos de aparentar seguridad.

- ¿Cómo sé que no vas a engañarme?... ¿Cómo sé que no llevas un micro y que cuando lleguemos al lugar, tendré a todo el FBI detrás?.

Emily lo miró con incredulidad. ¿En serio?. ¿Creía de verdad que arriesgaría la vida de su hija de ese modo.

Le mostró las palmas de las manos.

- Búscalo si quieres... Pero no tenemos mucho tiempo... Están reunidos decidiendo cuál es el siguiente paso.

Johan la conocía demasiado bien como para darse cuenta de que no tenía nada que ocultar al respecto. En todos aquellos meses, había aprendido a distinguir cuándo le mentía. Ahora sólo podía leer desesperación por su hija, incluso su forma de hablarle, se debía a esa desesperación. Estaba seguro de que se estaba preguntando cuánto podría vivir un bebé sin ningún tipo de atención. Por supuesto él la había alimentado justo antes de dirigirse a Quántico, pero a estas alturas, y siendo tan pequeña, estaba seguro de que ya sentiría hambre de nuevo.

Así que finalmente dio un paso hacia ella, y dejó que lo guiara. Emily lo condujo hacia el ascensor, atravesando toda la oficina, sin llamar demasiado la atención. Se introdujeron en él, y pulsó el botón que llevaba hasta la planta del garaje.

Una vez fuera, le quitó las esposas.

- Estoy seguro de que tu coche tiene localizador...- Le hizo notar cuando ella abrió la puerta para él.

- Lo tiene- Le confirmó. Comenzó a teclear en la programación del vehículo, hasta que dio con lo que buscaba- Pero se puede desactivar-Añadió mientras lo hacía.- Además, apuesto a que tienes algún vehículo esperando en otro lugar.

Johan se volvió hacia ella con cierta admiración. En realidad, no le disgustaba ese lado de ella, pero tampoco quería que olvidara cuál era su lugar en toda aquella historia.

Se inclinó sobre ella y la tomó con fuerza por el mentón. Disfrutó cuando la sintió temblar bajo su mano.

- ¿Sabes también lo que haré contigo cuando estemos lejos de aquí?- Le preguntó con una sonrisa espeluznante- ¿Lo sabes, Emily?

Ella contuvo un gemido.

- Me da igual lo que hagas conmigo mientras no la toques a ella...

Johan la soltó bruscamente.

- No soy de esos... ¿Sabes? No me gustan las niñas...- La miró de arriba a abajo- Puedo divertirme contigo hasta que crezca...

Emily tuvo que respirar hondo para que no notara el terror que la embargó. De ninguna manera permitiría que le hiciera daño. Jamás lo consentiría. Haría lo que fuera para impedirlo.

Así que, simplemente, arrancó el motor y se alejó de allí.

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- ¡¿Con que solo te dijo que fueras a por unos documentos y la dejaste aquí sola con él?!.

Morgan simplemente no podía creerlo. Tuvo que reprimirse para no golpear al agente que habían dejando custodiando a Johan.

- Lo siento...- Se disculpó éste una vez más.- ¿Cómo iba a saber lo que planeaba?.

Derek dejó escapar un gruñido, y apretó los puños.

- Está bien, Brian...- Intervino Rossi colocándose entre ambos- Vuelve a tu puesto... Nos encargamos nosotros.

Volvieron a reunirse alrededor del ordenador de Penélope, desde donde ésta había estado revisando las cámaras de seguridad.

- Es evidente que no la ha forzado a acompañarlo...- Les hizo ver Reid- Emily lo ha sacado de aquí- Continuó mientras los contemplaba caminar hacia el ascensor.

- ¿Qué no la ha forzado?- Le replicó Derek- Lo ha hecho para recuperar a Hanna... No sé cómo no me di cuenta de que haría algo así...- Se culpó a sí mismo.

- Está bien, Derek- Lo calmó J.J.- Lo importante ahora es localizarla. Pen, ¿Puedes averiguar hacia dónde se dirigen?.

Ella negó con la cabeza.

- Emily desconectó el GPS del coche... Y no se llevó su teléfono.

Morgan jadeó.

- No quiere que vayamos detrás de ella...- Dijo Hotch. Miró su reloj y la hora de la grabación- Hace como veinte minutos que se han ido, pueden estar en cualquier lugar.

García comenzó a teclear nuevamente.

- Trataré de encontrar el vehículo con las cámaras...

- No creo que sigan en el mismo vehículo... Es precavido...- Les hizo ver J.J.

Todos asintieron. García les dio la razón. El vehículo había atravesado algunas calles principales, y luego había perdido el rastro por completo.

- No tenemos mucho tiempo...- Continuó Hotch- García, avisa a todas las patrullas disponibles, que pongan controles en todas las salidas...

Inmediatamente hizo lo que le pedía.

- Si ya ha salido de la ciudad... No habrá modo de localizarla...- Susurró Reid.- Nos lleva demasiada ventaja...

Derek se quedó mirando la imagen que ofrecían las cámaras.. Reid tenía razón... Demasiada ventaja...

¿O tal vez no?. Sacó su teléfono móvil del bolsillo y comenzó a deslizar la pantalla.

- ¿Derek?- Lo interrogó Rossi con preocupación.

- El reloj que le compré... Lo hice a posta porque tenía miedo de que pudiera salir sola de casa...

Les mostró la pantalla del teléfono, donde aparecía un pequeño mapa de la ciudad.

- ¿Puedes pincharlo?- Le preguntó a García. Ésta lo miró sin intender- Lleva un localizador... Emily no lo sabe... Si el sudes no se lo ha quitado podremos averiguar dónde la ha llevado...

Los ojos de García se agrandaron durante un segundo, y en unos pocos más, la imagen del móvil apareció en la pantalla de su ordenador.

- La señal se mueve...- Anunció- Está en la carretera norte... Cerca del kilómetro 78.

Los otros cinco agentes, se pusieron en movimiento de inmediato.

- Guíanos- Le ordenó Hotch mientras abandonaban rápidamente la sala.

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Después de cambiar de vehículo varios kilómetros más atrás, Johan la condujo hasta una casa abandonada, a las afueras. Estaba claro que tenía facilidad para encontrar lugares aislados. Le ordenó detener el coche, y acto seguido, sacó de la guantera una pistola.

"Tenía que habérmelo imaginado", pensó Emily. No iba a bajar la guardia con ella ni por un segundo.

Sus manos se mantuvieron tensas, sobre el volante.

- ¿Vamos a casa, cariño?- Se burló Johan.

En ese instante, Emily supo con certeza, que la balanza se había vuelto a inclinar en su contra.

Aun así, salió del coche. Lo único que tenia en su pensamiento era asegurarse de que Hanna estuviera a salvo.

Encañonándola a punta de pistola, la condujo hasta la puerta. Ni siquiera estaba cerrada con llave, la empujó suavemente y entró, con Johan detrás de ella. Su corazón dio un vuelco al escuchar el llanto de su pequeña. Miró hacia Johan, con expresión de súplica.

- Está en la habitación del fondo... Puedes ir a verla... Tendrá hambre...- La observó con detenimiento- ¿Aún tienes leche?. Supongo que lo preferirá al biberón.

Aquella pregunta le provocó nauseas. Y no porque no quisiera darle el pecho a su pequeña, sino porque él era el que se lo había impedido. Apenas había podido hacerlo en cuatro o cinco ocasiones después de que había nacido, sólo cuando él le permitía hacerlo, y a pesar de que cada vez se encontraba más débil.

- No lo sé...- Susurró cabizbaja.

El médico le había propuesto recetarle medicación para interrumpir la lactancia: Tenía miedo de que sufriera una mastitis, pero ella había rechazado el tratamiento.

Se aseguró de no correr hacia ella. A él no le hubiera gustado. Pero no pudo evitar que su corazón comenzara a latir cada vez con más fuerza, a medida que se acercaba a la habitación. Cruzó el umbral, hasta llegar al dormitorio de la pequeña. Había una cama, una mesita de noche y a su lado una cuna. Trató de no pensar en el hecho de que la cama era una cama de matrimonio. Había también un armario. Estaba segura de que si lo abría estaría lleno de ropa. El resto de la decoración era infantil. Una puerta al fondo, daba paso a un baño. Había una ventana, pero estaba enrejada. Lo había previsto todo. Había preparado aquel lugar para mantenerlas allí encerradas.

Se asomó la cuna y por primera vez, después de todo aquel tiempo, contempló el hermoso rostro de su hija. Parecía estar bien. Lloraba con fuerza. Podía notar incluso que había crecido. Su estómago se revolvió sólo de pensar que había estado a merced de aquel monstruo durante todo aquel tiempo.

Se inclinó sobre la cuna, y la cogió en brazos con delicadeza, estrechándola contra su pecho.

- Hola, pequeña... - Le susurró- Ya estoy aquí... Mami está aquí.

Escuchó a Johan carraspear junto a la puerta.

- Bueno... Os dejaré a solas...- Le dijo.

Casi parecía absurdamente incómodo con la situación. Salió de allí, y cerró la puerta tras él. Emily escuchó cómo pasaba un pestillo exterior, y luego un candado.

No le importó.

Se sentó en la cama. Con su mano libre, se desabotonó la parte de arriba de su camisa, deslizó la tela de su sujetador, y después de rozar con su dedo su pequeña boca, y la guió hasta su pecho. Rezó para que su cuerpo respondiera. Lo último que quería era tenerle que pedir a Johan que le preparara un biberón.

Cuando la sintió succionar, con sus ojitos cerrados, suspiró con una mezcla de tristeza y alegría, mientras sus lágrimas comenzaban a rodar por su rostro.