Los personajes de Naruto no me pertenecen sino a Masashi-Sama...
Capítulo 12
Naruto caminaba de un lado hacia otro de su departamento, controlaba que todo estuviera ordenado y limpio. Velas en la mesa, dos platos, dos pares de cubiertos, dos copas y un buen vino Malbec. Ya estaban por ser las 20 hs y Hinata estaba por llegar.
Era martes por la noche y esa iba a ser la primera cena romántica con la ojiperla. El rubio había llegado de entrenar, rápido se había metido en la ducha. Vestía con una camisa blanca y un pantalón de mezclilla claro. Estaba algo nervioso, pero más que nervioso estaba ansioso. Las cosas con Hinata iban perfectas, obviamente recién empezaban su relación, pero estaba tan enganchado como nunca lo estuvo antes. Golpearon a la puerta y él con una gran sonrisa fue a abrirla.
Sus pupilas se dilataron al ver a la hermosa chica que estaba frente a él. Con una coleta alta, un par de mechones de pelo negro azulado que enmarcaban al hermoso rostro de porcelana, sin rastro de maquillaje. Con un pantalón negro y ajustado a ese par de atléticas piernas. Una camiseta larga, que dejaba ver los blancos hombros de la muchacha, color crema. Este no era ajustado, pero era imposible esconder ese par de se... "¡Pervertido!" Se dijo a sí mismos, desvío esas ideas de su cabeza mientras la dejaba pasar.
Se saludaron con un dulce beso en los labios y Naruto le mostro su departamento. Comieron hablando un poco más de sus vidas. Ella le había contado que había estudiado en la universidad para manejar empresas, aunque no había empezado a trabajar. El rubio intentaba no hablar de su trabajo, no porque no confiara en ella si no que le habían advertido que nadie debía saberlo, por lo menos por ahora. Hinata también le contó que iba a ir a ver a su primo en América ya que hace mucho no recibía noticias de él y su amiga, esposa de su primo, Ten -ten.
Luego de la cena y postre, Hinata lo ayudo a lavar los trastes, secarlos y guardarlos. Se sentaron en el sofa, mientras el rubio prendía la televisión cambiando canales al azar, encontró una película ya empezada pero muy buena. Hinata enseguida se enganchó de la trama, mientras lo que él quería era besarla hasta hartarse de su sabor, aun que dudaba que pasara. Recordando la típica treta que usaba Kiba para abrazar a alguna chica en el cine; se estiró, guiando sus brazos hacía atras y los costados, cuando los bajó uno terminó en los hombros de la ojiperla. Aún que quería fingir que estaba concentrado en la película, su corazón latía desenfrenado. No entendía porque actuaba de esa forma, si con Hinata se había besado tantas veces, pero Naruto quería ser caballero con ella, después de todo era su Novia.
Escuchó la risita de Hinata y la miró sintiendo un calor en sus mejillas. Pero cuando sus ojos se cruzaron, sintió esa repentina sed que le absorbía cuando estaba con ella. Sin darse cuenta, ya estaba besándola, no supo si fue la ojiperla o él quien inició el beso... Pero lo importante era saber lo que pasaría después.
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Toneri entró a un bar obscuro y lúgubre, enseguida el olor a alcohol, cigarro y transpiración llegó a su nariz. Se llevó una mano, tapándose parte de las fosas nasales y de la boca, sin querer hacer ningún ademán con su rostro.
Si bien no se había vestido de ropas llamativas, llamaba mucho la atención. Su aspecto pulcro y caminar recto, hacía que muchos de los hombres que estaban tomado en la barra o mesas se voltearan a verlo de mala manera; sin contar que también tenía su siempre fiel Katana con él. Pudo distinguir en uno de los rincones del bar a sus dos informates.
El de pelo gris con las puntas de un azul intenso, sonrió mostrando sus dientes en forma de colmillos y se levantó del asiento alzando una mano, mostrando así que lo estaban esperando. Llegó a ellos y se sentó.
–Suigetsu, Jūgo.– Saludo con una sonrisa, aunque miraba a algunos lados, dándose cuenta que tenía muchas miradas encima de ellos.
Jūgo sólo movió la cabeza, en ademán de saludo.
–¿Qué hay Toneri?– Saludó el de ojos violetas, con una sonrisa amistosa, aunque los dientes provocaban que se viera un poco siniestra.
–¿Qué averiguaron?– Preguntó con un semblante serio el peliblanco.
Suigetsu tomó cerveza de un vaso, que para la vista de Toneri estaba bastante sucio,mientras miraba a el del pelo naranja. Jūgo le arrastró por la mesa una carpeta de color negra a su dirección. El peliblanco la tomó y abrió sin esperar una palabra. La primera hoja pudo distinguir la foto de un rubio serio de ojos enormes y celeste, con marcas en las mejillas y piel bronceada. Empezó a leer y sus ojos se agrandaron para levantar la vista a sus informates. Jūgo lo miraba sin expresión en su rostro, mientras el de dientes afilados comía manis con dudosa procedencia.
-¿Policía?- Preguntó atónito.
-Asi es. Y eso no es todo.- Le contestó el de pelo naranja, mientras le señala con la cabeza que siga leyendo.
Toneri llevó su atención nuevamente a la carpeta y ojeo todas las hojas. En cada una de ellas estaba la foto de cada uno de los amigos de Naruto y sus dientes se apretaron al ver que todos eran policías. A Otsutsuki no le gustaba nada, sabía que si Hinata se llegaba a enterar lo querría matar por insistirle que se relacionara con él. Suspiró al cerrar la carpeta y se pasó una mano por la cara, sin saber que hacer.
Primero y primordial debía alejar a Hinata del rubio. Luego pensaría lo demás.
–Hay algo más...– Le dijo Suigetsu serio.
Toneri lo miró expectante.
– Hace poco fueron "acendidos"– Remarcó la palabra, usando sus dedos como comillas.– Son policías encubierto.
Los ojos de Toneri se agrandaron de la sorpresa. Por eso el rubio ni ninguno de los demás había dicho algo al respecto. Dejó la carpeta sobre la mesa, mirando un punto fijo, maquinando una idea para alejar lo más rápido posible a la ojiperla de Naruto. No creía que el rubio supiera quien era en realidad su protegida, pero...
¿Y si lo sabía?
¿Y si la estaba usando para llegar a Akatsuki?
Su mandíbula se tenso con la sola idea de que eso fuera verdad. Lo peor de todo era que Hinata estaba con él en ese momento...
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–¡Aaah!...¡Sí!
Los gemidos llenaban la habitación y la oscuridad absorbía a ambos amantes, que danzaban con el mismo ritmo que sus corazones.
Naruto transpiraba, encima de la ojiperla, penetrandola despacio, repartiendo pequeños besos en las mejillas y barbilla.
–Na... Naruto...
–¿Qué?...¿Qué quieres?– El rubio dejó de moverse dentro de Hinata, con la respiración agitada y la voz ronca. La deboraba con la mirada llena de deseo y sintiéndose eufórico al saber que él era el primero en hacerle el amor.
–M... mas..
–¿Más qué Hinata?...– Preguntó de pronto sintiendose perverso. Él sabía a lo que se refería, pero quería escucharla. Su voz lo llevaba a otro lugar y lo hacía vibrar, eso nunca le había pasado con nadie más.
Hinata se mordió el labio, curvo su espalda moviendo un poco su cadera, haciendo sisear al rubio encima de ella.
–Di...me Hinata... Dímelo.– Le rogó Naruto moviéndose muy lentamente dentro de ella.
–Aah... Más... más fuerte Naruto
El rubio sonrió de lado al escucharla y empezó a embestirla más rápido y profundo. Sus gemidos se elevaron, igual que si respiración.
-¿Asi?..- Preguntó mientras la miraba retorcerse bajo él.
–Aaah... Si... ¡Así!
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–¡Diablos!...
–¿No contesta?
Toneri sólo negó con la cabeza a la pregunta de Jūgo. Volvió a marcar el número de Hinata, pero después de que sonara varias veces le volviera a agarrarle la contestadora, suspiró para dejarle un mensaje.
–Hola Hina, por favor cuando escuches este mensaje llamame urgente.
Suigetsu notó que un par de hombres de la barra los observaban hacía tiempo. Aprovecho que el peli blanco intentaba llamar a la niña que cuidaba, para advertirle de la situación a su compañero.
–¿Lo notaste Jūgo?– Le susurró con el vaso en la boca, para que no le pudieran leer los labios.
El de pelo naranja gruñó en respuesta afirmativa, mientras también observaba a los dos hombre de mediana edad.
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Hinata dormitaba en el pecho de Naruto, algo adolorida pero con una gran sonrisa en su rostro. Nunca hubiera imaginado que entregarse a un hombre era tan asombroso.
Naruto había sido muy delicado con ella, dandole tiernas caricias como si fuera la porcela más fina del mundo. Si bien fue bastante doloroso y estuvo a punto de decirle que no quería hacer nada, él fue muy paciente y amoroso, susurrándole palabras amorosas y lujuriosas, que le hicieron olvidar el intenso dolor. Después de eso fue tan grandioso todos los sentimientos y reacciones que no quería que pare.
Luego de hacer el amor por primera vez, Naruto se emocionó tanto que empezaron de nuevo. Esa segunda vez fue más maravillosa aún. Su novio le hizo tener su primer y un grandioso orgasmo. La sensación fue gloriosa, era como si su cuerpo fuera un volcán y tuviera una erupción. Era como una explosión en su ser, erizandole cada poro de la piel.
Ahora estaba allí, apunto de dormirse con una gran sonrisa, pensando tal vez en una vida con Naruto... ¿Por qué no?
Al lado de él no era Hinata Hyuga, la hija de Hiashi, hija de un mafioso y buscada por una organización. No era esa chica calculadora que no creía en el amor y buscaba la manera de llegar más rápido a Akatsuki, para vengarse en nombre de su madre y todos los que murieron por culpa de ellos. No. Al lado de Naruto, era simplemente Hinata, una chica un tanto complicada, pero nada que el rubio no pudiera manejar. Este poco tiempo que estuvo con Naruto se sonrojo y sonrió más de lo que había hecho en parte de su vida.
Su decisión era definitiva. Se quedaría con Naruto el tiempo que durara su amor.
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Toneri salió del bar junto a sus informantes, la calles eran obscuras y frías. Podía sentir que un par de hombres los seguían desde que había salido de ese lúgubre lugar. Haciéndole una seña a sus dos acompañantes ingresó a uno de los callejones sin salida por donde pasaban. Jūgo y Suigetsu se escondieron tras un gran contenedor de basura, mientras el peli blanco se colocaba a espaldas del gran muro que cortaba el callejón.
En menos de un par de minutos los hombres aparecieron frente a él.
—¿¡Quién los mandó!?¿¡Y qué quieren!?– Exigió saber Toneri.
Ninguno contestó nada y mientras uno de los hombres llevaba su mano a su espalda baja, el peliblanco no dudo en desfundar su Katana, cortando el tenso aire con ella. Para sorpresa de Toneri, que pensaba que sacaría un arma, el hombre sacó un sobre. El peli blanco se acercó sin guardar la Katana, pero ya la había bajado y la sostenía con una sola mano. El hombre misterioso le dio el sobre y mientras el guardabs a su fiel amiga, sus dos informantes salieron de las sombras con un arma cada uno apuntando a los desconocidos. Toneri sacó el papel y lo leyó.
Se adelantó. Viernes primera hora. Nueva York.
YJ
El peli blanco arrugó el papel con la mandíbula tensa. Mañana a primera hora debían partir.
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NOTAS: Hola!!! Eh vuelto ( Me cubro por los tomatasos)
GOMEN!!!! No me maten!!!
La verdad es que nunca ( Bueno es mi primer historia...) Había tardado tanto en actualizar, pero tuve un bache de inspiración que me costó salir...
En realidad el capítulo no me gustó mucho como quedó, pero o si no estaría más meses aún!!! Así que lo he subido sabiendo que me tiraran tomates podridos( Por favor! EN LA CARA NOOOO!!! ... jaja)
Bien espero que sigan ahí!!
No sé olviden de decirme en un Rw que les pareció. Sus comentarios me instan a seguir y tal vez la inspiración venga a mi!!
Nos leemos!!
