Hola, espero la espera por la actualización no fuera mucha, ¡Capitulo nuevo! Jaja, aunque es muy obvio por que están aquí :D
Por el capítulo una disculpa si tengo algun error en cuanto al tema de electricidad y física del capítulo, si hay alguna disparidad pensemos con una sonrisa que no conocemos la tecnología extraterrestre y todo es posible. La lógica de lo ilógico, entenderán cuando lleguen esa parte.
Ahora si, espero les guste
Bulma estaba más que aterrada. Su cuerpo involuntariamente temblaba y los músculos de sus brazos estaban tensos. Seguía en el suelo, sintiéndose tan pequeña con la amenazante mirada de el extraterrestre. La situación era difícil.
–Bulma… ¿Por qué no estás muerta?
Ella no contestó ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Sus sentidos colapsaban por el miedo, los signos del trauma se mostraban en ella, recordó su boda, ese día cuando el emperador ordenó que fuera marcada y cómo ella mientras se retorcía de dolor logró ver al extraño hombre de mirada roja con una sádica sonrisa complacido del dolor que ella experimentó. Tenía miedo.
–No vas a hablar
… Ni siquiera estaba segura de poder articular palabra. Tampoco quería hacerlo, cerró los ojos agachando ligeramente la cabeza, no pensó en lo débil que se veía, no le importo mucho, solo quería irse, alejarse lo más pronto posible.
–¿Como encontraste esto?– Pateó hacía ella una esfera.
La vio, no era la misma que ella tenía, pero no importo no dejaba de ser una esfera, no era capaz de ver a Freezer a los ojos, se limitó a ver el reflejo naranja en la esfera que enmarcaba al ser frente a ella de extraña apariencia con una expresión que le fue imposible descifrar… No hablo, no lo hizo ¿Dónde estaba Vegeta? En ese momento se dió cuenta que no debía siquiera mencionarlo, debía inventar algo rápido. Vegeta estaba muerto, las cosas debían ser así.
–No hablaras, no importa tengo métodos muy… Divertidos para sacarte la información que necesito.
–No– Susurró, sabía que debía controlarse. Debía dejar el miedo y todas las sensaciones. No podía permitir que Freezer consiguiera las demás esferas. –Por favor no me hagas nada– Sollozo en oídos sordos, sabía era estúpido pedir eso, no conocía nada al ser frente a ella, y sin embargo seguía representando un infinito y tortuoso martirio para aquel momento de su vida.
Por primera vez con el ambiente, aunque tenso silencioso, se permitió sentir su dolor físico, los extraterrestres que la habían traído no fueron amables, sus costillas pellizcaban en agudo dolor, tal vez esa era su culpa por los bruscos movimientos en el aire cuando la tenían sujetada, el pantalón corto evidenció las raspaduras cuando había intentado escapar, y debajo de la piel de su brazo derecho la sangre coagulada de un golpe pasaba del rojo al morado.
–Bulma
La voz sonó una vez más y ella se obligó a levantar la vista y verlo, ya no se valdría del reflejo de la esfera. Debía mentir, crear una buena y realista historia hasta que encontrará la manera de huir junto a las esferas, por lo menos una, evitando que el consiguiera su deseo.
–Los Namek me la dieron
–Los Namek dices
Ella asintió –¿Qué hace usted aquí?– Se atrevió a preguntar, probablemente un error, pero ni en los peores momentos sabía cómo mantener el silencio.
El emperador observo la curiosa mujer frente a él. Trataba de encontrar una manera lógica de que ella estuviera ahí.
–Yo pregunté primero– Habló con una mirada estoica.
Bulma se levantó, lentamente ignorando el dolor de sus costillas, cada movimiento era sutil como una presa moviéndose frente a su verdugo.
–Estoy reuniendo las esferas…
El silencio se instaló en la habitación, era intranquilo y tortuoso, solo escuchaba los latidos de su propio corazón que se movía acelerado por el miedo. Freezer frente a ella mantenía una pose estoica al igual que su rostro, miró disimuladamente las esferas, pensaba en cómo salir de ahí con ellas.
–Yo también estoy reuniendo las esferas– Freezer sabía que aquellos artefactos que de cierta manera podían llamarse mágicos podían cumplir cualquier deseo. Y lo primero que a la mente del emperador llegó fue a los Saiyajin vueltos en vida. Después de todo cuando había conocido a la criatura de tonos azules había manifestado su deseo de casarse con Vegeta. Él sabía que antes que todo debía averiguar cómo es que ella estaba viva, ahí y que planeaba pedir a las esferas. Debía averiguar eso antes de matarla.
–Demasiada coincidencia– Murmuró Bulma. Ya tenía un plan en mente, pero no estaba muy segura de si funcionaria.
–Verdaderamente…– Freezer dió un paso más cerca y ella retrocedió otro, solo comprobando para el extraterrestre el miedo que ella le tenía, generando una pequeña satisfacción. –¿Y Vegeta te acompaña? Ha pasado tiempo sin que lo vea– Fingió un tono amigable, incluso formando una ligera sonrisa, mientras estudiaba cada facción del rostro de la extraña criatura "Bulma"
Sus cejas se curvaron tratando de fingir mientras sentía su garganta seca. –Murió y lo sabe…– Fue todo lo que dijo. No tenía nada más que decir aún no llegaba a idear completamente su plan.
–Y me imagino que estás aquí para traerlo de vuelta
Bulma no contestó, se limitó a mirar hacia otro lado, sentía los dedos de su mano contraerse.
–Eso es verdad quieres revivirlo
–¡Que! Claro que no, ese idiota está bien así muerto. Yo estoy aquí para desear que las criaturas que invadieron mi planeta desaparezcan– Trato de sonar segura, no apartó la mirada del emperador, aunque los nervios se apoderaran de ella.
–Recuerdo– Hablaba pausado y con lentitud –Que Vegeta se encargaría de eso.
–Pues no lo hizo… Logré escapar mientras los hombres que usted envío atacaban el planeta. Se que fue usted, Vegeta me dijo. ¡Sabe lo que tuve que pasar!
–¿Escapaste?
–Con una nave– Aclaró –¿Que busca con las esferas?– Después de esa pregunta eligió callarse, solo pensando.
El emperador seguía estudiándola, era muy extraño lo que ella decía y no contaba nada a detalle. Aún sentía su miedo, podía escucharla. Se agachó tomándola de la muñeca con fuerza la suficiente para que ella cayera de rodillas quejándose por el dolor. –Me hablas sin respeto alguno
–¡Perdón! ¡Perdón!
Pero Freezer no era paciente en cuanto la soltó la tomó por el cuello de la prenda que llevaba obligándola a levantarse. Vio sus ojos azules cubrirse de lágrimas que pedían salir. La soltó.
–Aquí el único que hace preguntas soy yo. ¿Quién te dio esa esfera?
Bulma exhaló, el corazón palpitando. Experimento nuevamente la desesperación y el miedo, aunque realmente nunca se habían ido de ella. Su plan que era fingir desentenderse de los Saiyajin no había funcionado del todo. Pues a Freezer solo le importaba las esferas. Un abrir y cerrar de ojos ella estaba otra vez en el suelo de rodillas por el golpe que le había dado en el estómago, ahora sí estaba llorando. Intentó tragarse las lágrimas, contenerlas, pero no pudo.
–¡¿Quién te dio esa esfera?!
–Los Namek– Se limitaría a contestar, no tenía más ideas ni fuerza para levantarse. Claro mentiría.
–¿Por qué?
–Se las pedí
–Y te la dieron– Ella asintió con la mirada en el suelo. Freezer sabía que eso sí tenía lógica "Bulma" No representaba ninguna amenaza y su deseo si era verdad aquel de recuperar su planeta era una causa para el estúpida, pero en ojos de otros un deseo para ser cumplido.
–¿Como supiste de ellas? De las esferas.
–Un hombre en un viaje me contó de ellas, pensé que mentía, pero al final resultó cierto.
–Entonces quieres tu planeta de vuelta a la normalidad– Una vez más movió su cabeza lo que lo molesto, la tomó de cabello que jalo con fuerza –Me gustan las palabras.
–Sí– Dijo presionando su mandíbula y evitando gritar, el pánico en cada momento la invadía más.
Freezer hubiera seguido con el interrogatorio cuando de no ser por el sonido de la puerta a su espalda que se abrió. Un soldado que se notaba nervioso, pero más exaltado por haber corrido o volado muy rápido entró.
–¡Señor Freezer!
Él soltó el azul pelo entre sus manos dando la vuelta con una calma tan extraña para los ojos de Bulma. Estaba enojado, ¿Que era tan grave para interrumpir de esa manera?
–Soldado espero tengas una buena excusa para interrumpir.
El soldado sintió su garganta seca, no era la primera vez enfrente de su emperador, pero nunca dejaba de ser aterrador. Dio una reverencia en un movimiento tonto y nervioso, para luego hincarse pidiendo permiso para hablar.
–El señor Dodoria a muerto
Por primera vez en tiempo el emperador del universo estaba sorprendido verdaderamente. –Muerto dices
–Si
Su vista se dirigió a Bulma que seguía agachada. ¿Por que sentía que aquello tenía que ver con ella? Necesitaba investigar. –Soldado lleven a esta hembra a una celda y mantengan vigiladas las esferas.
–Si mi señor
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Dodoria creía conocer el dolor, pero ni siquiera estaba cerca del verdadero sentir. No hasta ese día que el Príncipe Vegeta con una ira de venganza, sadismo y satisfacción se la presentó con detalles tan propios de un guerrero como el.
Se encargó de romper huesos, quemar su piel, dejarlo ciego, desangrarse, golpes que estrujaron todo su cuerpo. Dodoria sufrió. Y solo hasta que Vegeta con una fuerte explosión de ki acabó con el cuerpo casi inerte, dejó de sufrir.
-...
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-...
Vegeta antes de esto en un momento de su pelea se paró en seco. Haciendo caso omiso de los quejidos de Dodoria, miró hacia el norte.
El príncipe había aprendido que su habilidad de rastreo de ki -Detección- No siempre era efectiva, era difícil de controlar y no estaba las 24 horas pendiente de cada energía cerca de él, hacerlo sería algo agotador y lo volvería loco. Sumando el hecho de que hasta el momento había tenido que permanecer oculto.
Permanecía en un estado vagamente perceptivo de lo que estaba a su alrededor, si algo fuerte se acercaba él se daría cuenta. Las energías se presentaban como corrientes en un ambiente de una red sin carga.
Desde que había aprendido tal habilidad se dió cuenta que todo ser viviente poseía energía, por más mínima que fuera existía. Normalmente no se concentraba en sentirlo todo, pero con la situación estaba alerta, más la energía de Bulma había permanecido junto a él en su conciencia, entonces cuando sintió un movimiento abrupto y cómo otras dos energías se acercaban fue consciente que su "Esposa" estaba en problemas. Decidió terminar su pelea y volar a toda prisa, pero la distancia era considerable y cuando percibió hacía donde se dirigían una vez más detuvo su vuelo en seco.
–Freezer– Habló en un tono muy bajo. Cerró sus ojos unos segundos tratando de convencerse a si mismo que la energía de Bulma se dirigía hacia otro lugar. Pero no. Los sentidos no lo engañaban.
Con esa idea asegurada se cuestionó. Su corazón latio más fuerte y no por causa de la reciente batalla, fue la desesperación. Sabía que no podía enfrentarse a Freezer, pero no sabía qué hacer, no dudaba que el maldito lagarto recordará a Bulma, más aún las dos marcas en su cuerpo confirmarían cualquier duda.
¿Dónde maldita sea estaban Kakaroto y Raditz? Ante esa pregunta concentrado busco la energía dándose cuenta de que ellos tenían sus propios problemas. Siguió el ki de Bulma, volaba con prisa, pero cuidando que nadie lo viera, con Dodoria muerto fuera de Freezer ya nadie representaba una verdadera dificultad para él. Pero eso no importaba mucho la anticipación de Bulma se interponía entre cualquier idea que buscaba lógica en un costal lleno de posibilidades imaginarias.
Lejos logro ver la nave solo para confirmar con un gruñido involuntario que ella estaba ahí. Y no solo eso Freezer estaba a su lado. Maldijo mil veces la situación, pero nada cambió por el contrario solo lo hacía enojar más, su lado racional se apartaba y el impulso de volar a interrumpir en la nave recorría cada músculo de su ser llevándolo a ahí.
Pero debía concentrarse, debía cerrar los ojos y pensar en la solución más oportuna por qué la última vez que se había dejado llevar su planeta había sido destruido.
Enojado dio la vuelta regresando en vuelo, no podía hacer nada, no ahora. Debía regresar al lugar donde habían estado horas antes, buscar la esfera y el radar, con ello pediría su deseo y salvaría a Bulma. Se confió de que ella saldría bien librada de todo, tenía poco conociéndola, pero si lo suficiente para dejar de subestimarla. Recordó el miedo particular que le tenía a Freezer, pero esa mujer era terca y obstinada, también astuta. No ella no se dejaría caer tan fácil, ya la había visto más de una vez salirse con la suya. Ahora su vida estaba en juego y confío que ella encontraría una solución trazando un plan con la voluntad que la caracterizaba. Gruñó y bufo esperando que no dejará que sus sentimientos la envolvieran y sacará a relucir su actitud, por qué era lo único que podía salvarla.
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Los golpes de Kakaroto eran certeros, Raditz no se quedaba atrás. Aquellos soldados de Freezer eran fuertes, pero no lo suficiente para dos soldados Saiyajin.
Los jadeos de cansancio se escuchaban entre los soldados, en primera instancia se habían válido de sus armas, pero aquellos simples artefactos no fueron nada para los hermanos que las destruyeron. La pelea duró más de lo que les hubiera gustado pero un grupo de soldados cercano se acercó alentado por las explosiones de energía que se escuchaban. Raditz más sensato que su hermano menor se acercó a uno de los soldados ya caídos, obligándolo a hincarse frente a él, trato de sacar información. Pero inmutados por el dolor no fueron capaces de contestar nada coherente.
Vegeta llegó al término de la pelea. Kakaroto lo saludo con su característica inocencia, pero lo único que logró fue un fuerte golpe en su mandíbula que lo llevó al suelo.
El menor de los Saiyajin desconcertado llevó su mano a los labios que había dejado de sentir junto a medio rostro, enojado y desconcertado vio sangre.
–¿Y ahora?– Preguntó Raditz viendo igual de consternado la escena, con una esfera entre sus manos que había tomado cuando el príncipe llegó aventando la hacía el. Sabía que Vegeta era naturalmente violento, pero por lo general no en situaciones así.
Lo siguiente que Kakaroto sintió fue una presión en su cuello, que, aunque ligera molesta. Su rival y príncipe realmente estaba enojado, no se inmuto cuando decidió apartar la presión de su cuello. Solo haciendo enojar más a Vegeta.
–Dime Kakaroto ¡¿Dónde maldita sea está Bulma?!
–Se quedó en la cueva– Dijo sin seguridad por la actitud que podía ver y aunque era algo despistado sabía que algo no estaba bien
–Hey Vegeta ¿Que está pasando?– Raditz también se cuestionó por ello.
–Bulma fue capturada por Freezer
–Hmp
Los tres sin decir palabra salieron volando hacía la cueva donde encontraron la casa vacía, de inmediato se pusieron a investigar y no muy lejos del lugar, la mochila de Bulma tirada en medio de la nada daba señales de haber intentado luchar por cualquier cosa que se la había llevado.
–¿Qué hacemos Vegeta?
–Regresemos con los Namek para encontrar el resto de las esferas. Freezer está en movimiento y Bulma está en alguna parte de la nave– Dijo mientras rastreaba las energías en el planeta. –Si encontramos a Freezer nos enfrentaremos a él.
El plan no era bueno y los tres lo sabían, pero no les quedaba más que eso.
(...)
Era verdad lo comprobó el mismo, parte del cuerpo de su soldado en el suelo confirmaba su muerte y por la escena frente a él quien fuera el responsable no había sido nada piadoso.
Por sus órdenes los soldados habían inspeccionado el área y después de interrogar a los Namek solo se enteraron que un hombre había atacado al comandante Dodoria. Después de masacrar a todo habitante de la pequeña aldea buscaron por varios kilómetros la esfera sin resultado alguno solo haciendo enojar más a él emperador que voló en busca de cualquier cosa que estuviera interponiéndose en sus planes.
-...
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Por horas fue un juego de gato y ratón. Freezer siguió buscando aldeas sin encontrar nada. Y Vegeta y los hermanos lo seguían de cerca matando a todos sus soldados que se encontrarban en el camino.
Freezer estaba más allá del enojo, cuando encontró aquel templo en lo alto de una montaña entendió que no era cómo las otras construcciones que antes había visto. Con tranquilidad bajo acercándose a los cimientos de la blanca piedra, se disponía a entrar cuando tres seres de Namek se interpusieron en su camino. Y por sus facciones y la pose era claro que tenían la intención de detenerlo.
–Aléjate si sabe lo que te conviene. ¡Sal de nuestro planeta!
Freezer no pudo evitar sorprenderse, también con curiosidad decidió ver por fin a los guerreros de Namek. Pues ellos eran los que hasta el momento habían frustrado sus planes. O eso creía.
Los tres se lanzaron al ataque obligando a él emperador a moverse.
–Pero qué curioso– Habló después de un tiempo de solo esquivar golpes, no había sentido la necesidad de responder a ninguno –Son basura, esperaba algo mejor.
Ninguno espero los siguientes movimientos, en un parpadeo y segundos al más viejo de los tres lo había atravesado un rayo por el pecho que de inmediato le arrebató la vida. Los otros dos no tuvieron una muerte tan piadosa, Freezer se encargó de que sufrieran.
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El gran patriarca había escuchado todo dentro del templo, no podía hacer nada, su edad le impedía moverse, postrado en el gran trono cerraba los ojos rogando a cualquier dios que lo escuchará que todo eso pronto terminará. Se arrepintió de haber creado las esferas, la codicia de los hombres corrompía el alma. Cuando escuchó gritos y lamentos solo cerró con más fuerza los ojos.
Pero cuando sintió alguien frente los abrió. Ahí estaba el ser que había atormentado a su pueblo.
–Veo que no eres igual a los demás– El emperador estaba consciente que aquél ser frente a sus ojos destacaba de alguna manera de los nativos, el lugar en el que se encontraba tenía un sentido más armónico que destacaba –Supongo que usted es una especie de líder, ha de saber que vengo por las esferas.
–Lo sé, sin embargo, sus acciones ante mi pueblo han sido terribles, no conozco qué es lo motiva para hacer todo esto, pero no estoy dispuesto a entregar las esferas.
Freezer estaba enojado, la ira se desbordaba de sus ojos, su irá era irrazonable para el patriarca, pero para él era todo lo contrario. Sus palabras eran seguras cuando le dijo que lo mataría si no le entregaba las esferas.
–Entonces hazlo– dijo el gran patriarca pensando que de esta manera ganaría más tiempo, pensó en Bulma y los tres que la acompañaban. Rogo que ella encontrará las esferas antes que el emperador porque confiaba en ella y estaba seguro que sin importar el deseo por el cual ella había llegado ahí los ayudaría –Yo soy quien le da el poder a las esferas si me matas matarás al poder y no tendrás tu deseo, no te daré las esferas porque no las tengo, están aquí en el planeta pero si tanto es tu deseo tener las debes buscarlas.
Un gruñido se escapó de Freezer, cerró sus puños con fuerza mirando fijamente al extraterrestre frente a él, no podía arriesgarse a matarlo porque si lo que él decía era verdad su vida eterna jamás llegaría. Las posibilidades ahora jugaban en su contra y lo único que le quedó fue dar la vuelta y salir volando.
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Bulma se sentía horrible, apoyada en una esquina de su celda escondía su cabeza entre sus rodillas, las cosas podrían haber sido peores, su celda pudo haber sido un verdadero terror, sólo se quejaba de que estaba demasiado iluminada para poder conciliar el sueño pero que importaba dormir ni siquiera estaba tan tranquila para poder hacerlo.
No estaba segura de cuánto tiempo había pasado, eran horas, pero no estaba segura de cuántas, tal vez, incluso un día, sus dientes castañeaban y sus dedos se sentían un poco entumecidos por el frío de aquel lugar. Suspiró temblorosa cuando vio al soldado que hacía guardia por esos pasillos pasar frente a ella con una estúpida sonrisa, por lo menos esta vez no venía acompañado.
Durante las primeras horas desde que la habían dejado en ese lugar el estúpido extraterrestre se había encargado de avisarle a todo aquel en esa nave que ella había sido capturada, precisamente fueron a verla, ignoró todas las palabras livinosas qué le dieron, se sentía como un animal en un zoológico siendo exhibido. Porque su celda era una habitación con una barrera invisible que le impedía salir, no había barrotes, no estaba encerrada, pero la fantasma pared que delimitaba con el pasillo era una perfecta carga de protones que sólo con acercarse unos milímetros daba una ligera descarga eléctrica y cuando comprobó estos supo que sí daba un paso más terminaría electrocutada.
Hizo un esfuerzo por no llorar, pero se sentía terrible ¿Dónde estaba Vegeta? Se sentía sola, sentía tener muy mala suerte para todo lo que le había pasado. por suerte no la habían despojado de lo que llevaba encima, aún tenía el radar en su cuello y lo protegería ante todo y en caso extremo lo destruiría porque no permitiría que Freezer lo tuviera entre sus manos, sólo sería una ventaja más para que él tuviera las esferas.
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Despertó después de algún tiempo, un fuerte ataque de tos fue el recordatorio para decirle que seguía viva, el dolor de sus costillas se había calmado, pero sentía su garganta ronca y trató de relajarse tumbada en el blanco piso debajo de ella, pero era muy frío y estremecía su piel. Se sentó entendiendo una vez más donde estaba. Se cuestiono ella misma, se dijo que era una gran científica y que tenía que encontrar la manera de salir de ese lugar.
Observó con detenimiento su celda. La tecnología de esa nave estaba fuera de lo que ella conocía, sin embargo, nada la detendría.
Tenía que pensar pronto, tenía 15 minutos hasta que el soldado volviera a dar su ronda. Había cronometrado el tiempo para obtener este dato. Decidida se levantó acercándose a la orilla de su celda, vio los pequeños puntos azules que se hallaban en cada una de las esquinas del cuarto, la electricidad no es algo que se pueda ver a simple vista. El instinto fluyendo a través de ella la hizo gruñir, con los ojos cerrados mientras trataba de hallar una solución –10 minutos y no has hecho nada– Se dijo así misma, al llevar la mirada a sus pies flexiono sus piernas para ver mejor las botas que ese día traía, no eran unas botas comunes no las había elegido para verse bien, bueno en parte sí, pero tenían una segunda función, eran resistentes, creadas en el laboratorio en la Tierra con una cerradura hermética en su tobillo que se ajustaba con perfección gracias a 4 broches metálicos y la cinta, una sonrisa se dibujó en su rostro, el metal de los broches no era común. Por precaución las botas que se utilizaban en el laboratorio y las que ese día portaba debía ser aislantes, el plástico que las cubría les daba esta característica, en los primeros bocetos de la prenda los broches y la punta de las agujetas que las amarraban eran un problema porque al ser de metal contra restaban todo el fin por el cual eran creadas, la solución fue simple; cubrir las piezas de metal con cuarzo.
Química y física 2 materias que ella amaba, recordó la propiedad de la piezoelectricidad, sabía que sí presionaba dos caras del cuarzo crearía un pequeño voltaje eléctrico que si acercaba lo suficiente a las 2 luces azules que sabía eran creadores de iones lograría contrarrestar el efecto eléctrico. De inmediato se quitó las botas y desató la cinta de cada una, amarró las dos pequeñas cuerdas de tal manera que las 4 juntas cubiertas de cuarzo quedarán juntas. Era algo riesgoso y lo sabía, seguramente antes de que el voltaje se contrarrestara recibiría una ligera descarga eléctrica y el ligero estaba entre comillas porque no sabía qué tanto le iba a afectar, pero no se daría por vencida, el instinto y la adrenalina se dieron a conocer cuando se acercó a una de las esquinas inferiores con las puntas de cuarzo que poco a poco iba acercando al contacto un ruido se dio lo suficiente para que ella se asustara, su cuerpo reaccionó estaba en lo correcto los electrones habían chocado y una pequeña explosión se había dado en la pared invisible de energía, pero tenía razón parte de la descarga eléctrica había dado en su mano, y recorría su cuerpo.
No pudo evitar un grito, y sumado a el ruido de la explosión de inmediato llamó la atención del guardia que la estaba cuidando.
Cuando el guardia entró la encontró en el suelo, se quejó del dolor en su extremidad gracias a las botas que se había vuelto a poner no había generado un circuito eléctrico y la electricidad no habia recorrido todo su cuerpo, pero si lo suficiente para que su mano tuviera pequeñas quemaduras en la piel de los dedos. Aquel efecto que había producido en el campo de electricidad sólo duraría unos segundos y el guardia había confiado en que la explosión había abierto la celda y entro. Ella todavía no recuperaba la movilidad de su mano izquierda y sabía que por un tiempo no lo lograría, permaneció en el suelo, ninguno decía nada o tal vez Bulma no lo escuchó porque sólo pensaba en su siguiente movimiento, cuestión de segundos cuando todo el sistema eléctrico se reiniciará y la barrera regresara a su estado original. Entonces si no salía su plan no funcionaría.
El guardia le preguntaba qué había pasado, estaba a punto de traer ayuda cuando los quejidos de Bulma lo hicieron regresar, era un movimiento arriesgado y lo sabía, no era para ella extraño vivir esa situación, no era la lógica era un instinto de supervivencia.
Un pequeño sonido y las luces de las esquinas azules volvieron a parpadear dándole la señal para pararse con pesar en sus rodillas y un poco de mareo. Rápidamente se levantó y empujo al soldado desconcertado que justo en el momento cuando el campo eléctrico se reinició termino atrapado en ella y sufriendo una fuerte descarga, la mitad de su cuerpo; las piernas quedaron dentro de la celda y su cabeza fuera, la explosión de la energía resulto en el campo eléctrico completamente roto.
No era momento para preocuparse por su dolor, tenía que salir de ahí, patio el cuerpo ligeramente preguntándose si él seguía vivo.
–Perdón– dijo con pesar. No sabía si estaba muerto, pero no era su intención matarlo, un sacrificio para evitar una catástrofe más grande, cada uno tenía una carga sobre sus hombros y ese día ella agregó uno al haber ocasionado la muerte de ese hombre. Los músculos de su mano izquierda aún estaban atrofiados, sollozo cuando comprobó que los signos vitales y la respiración habían cesado en el hombre, se sentía culpable, pero debía evitar esos pensamientos y lograr huir de ahí. Sin la electricidad fue capaz de salir de la celda, pero antes tomó el arma que el hombre había llevado y salió corriendo por los pasillos.
(...)
La búsqueda para Vegeta había resultado un total fracaso las aldeas habían sido masacradas completamente, no sabía cuántas esferas tenía Freezer, pero no era algo que pudiera averiguar en el momento, sin el radar encontrar una esfera en un planeta gigante comparado al tamaño del objeto que buscaban era ridículo y en un punto llegaba a ser imposible.
Ignoraba la discusión que tenía Raditz con su hermano mientras se concentraba en la energía de Bulma, ella seguía en el mismo lugar lo que de cierta manera lo tranquilizaba, pero Freezer estaba cerca de ellos.
–Oye Kakaroto
El aludido volteo
–¿Que tan preparado te sientes para iniciar una pelea con Freezer?
Él no esperaba esa pregunta. debatió un poco en su respuesta, pero una ligera sonrisa en sus labios demostró la seguridad que tenía, logrando sólo un gruñido de su hermano que sabía que él era un idiota con ganas de pelear.
–¿Porque la pregunta Vegeta?
–Porque Freezer se acerca nosotros– Contestó
–¿Qué haremos?– Preguntó Raditz.
El príncipe ya había pensado en eso, la solución del problema seguían siendo las esferas y sin el radar era imposible, noto las expresiones inquietas del mayor de los hermanos y las comparó con la seguridad y determinación que dibujaba el rostro de su rival. Por supuesto no diría nada, miró el horizonte por donde se acercaba Freezer, la parte de su subconsciente que se mantenía alerta de la energía de Bulma se estremeció de un momento a otro ella había tenido una reacción y sus niveles habían cambiado, ella había sido lastimada. Ahora se debatía entre salir volando para enfrentar a Freezer o ír por Bulma.
–Hey Vegeta– Hablo Raditz sin dejar de ver el mismo punto en el horizonte –Ve por Bulma y consigue esas esferas, sin ella y el radar es una causa perdida. Sólo te pido que te apures y que valga la pena porque la paliza que nos va a dar Freezer dolerá como el infierno.
Vegeta no le tomó importancia a las palabras de su soldado, pues él seguía debatiéndose entre enfrentar a Freezer o no, una vez más su actitud se interponía para tomar una decisión coherente.
Poco después gruño y sin decir nada dio la vuelta y salió volando directamente a dónde se encontraba la nave de Freezer.
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El emperador del universo había decidido regresar a su nave y sacar más información de su reciente presa, cualquier cosa que estuviera pasando en ese planeta ella la explicaría, una corazonada le decía que las cosas estaban más allá de su entendimiento o por lo menos de lo que se había imaginado.
Pero cerca de la mitad de su camino dos figuras que sobrevolaban el cielo le dieron la pauta para esforzarse en entender toda la controversia que estaba creando la situación que vivía, por que por más ilógico que sonará frente a él había dos Saiyajin y si los había encontrado ahora más que nunca podía asegurar que el bastardo insecto del príncipe había escapado una vez más de la muerte.
–Pero que tenemos aquí, qué sorpresa si son dos monos, creía haberlos exterminado por completo– Una perturbadora risa salió de el –Parece que tienen intención de pelear, está bien no sé quiénes son ustedes, pero estoy seguro que están detrás de la muerte de todos mis soldados, tienen suerte Saiyajines hoy van a conocer el verdadero sufrimiento.
(...)
El tiempo para Bulma había pasado muy rápido, por suerte entre los pasillos no había encontrado ningún otro soldado, el problema es que estaba completamente desorientada y no tenía idea hacia dónde ir.
Lo único en lo que se concentraba era en encontrar las esferas y encontrar alguna manera de cargar las 4 y salir de esa nave. El asunto era delicado y una parte de ella sabía que estaba fuera de sus posibilidades, no se preocuparía por ello, cuándo llegará el momento idearía la forma de solucionar el problema. Bulma conto los minutos mientras caminaba entre los pasillos que no eran silenciosos, había ruidos que no podía identificar, cada vez que doblaba en un pasillo sus manos temblaban involuntariamente y se sentía raquítica con la situación, además de ignorar el ardor de los dedos de su mano mientras trataba de sostener el arma con su mano derecha. El sudor aperlaba su frente, creía haber escuchado algunos disparos, algunos gritos incluso.
Encontró un elevador o eso parecía, al adentrarse no encontró ningún botón para presionar, pero en cuanto las puertas se cerraron se cuestionó si había sido la mejor idea entrar ahí, el redondo cilindro se movió impulsado hacia arriba. Al abrirse las puertas se encontró una vez más con aquellos tan parecidos pasillos, salió con un ligero pensamiento de que su mano izquierda era un conflicto para moverse si la situación lo requería, pues le impedía tomar el arma entre sus manos de manera correcta, la cual ni siquiera estaba segura de si sabía disparar.
Voces a su espalda que anunciaban que había entrado, impulsaron sus instintos para salir corriendo, al dar la vuelta por un pasillo una figura se interpuso entre ella y lo que parecía una salida, sin pensar mucho disparó el arma junto a un gritó.
Pero su puntería cambio, antes de que la energía saliera del arma una mano sostuvo su muñeca levantándola y logrando que el disparo diera en el techo. Todo fue muy rápido, se sentía con un paso en la muerte, pero cuando su visión se aclaró con emoción y sin contenerse se lanzó a los brazos de su "esposo"
–¡VEGETA!
El príncipe había entrado a la nave recorriendo los pasillos se encontró con varios soldados de los cuales en ningún momento se apiadó y terminó con su vida con golpes certeros ninguno en esa nave representaba problema para el.
La energía de Bulma ya estaba en movimiento dos niveles debajo de él. Mató a todo el que se le interpuso y justo cuando se topó con ella, no pudo evitar sorprenderse cuando la vio con un arma en las manos y un semblante más desalineando de lo común en ella. Tuvo razón ella había encontrado una manera de salir del problema.
Pero su grito y la intención de verla dispar solo lo hizo rodar los ojos, porqué estaba tan distraída o asustada que no se fijó a quien le iba a disparar. Con su velocidad se acercó. Tomo la delgada muñeca entre su mano y evitó que el disparo diera de lleno en el. Aunque no le hubiera hecho mucho daño.
El disparo pegó en el techo justo en una luz encargada de iluminar ese sector del pasillo. Pequeñas chispas cayeron encima, nada peligrosas, pero si lo suficiente para ponerla más nerviosa. Por fin cuando ella logró reconocerlo grito su nombre y se lanzó a sus brazos desconcertándolo completamente.
Ella estaba completamente aferrada a su cuerpo y entonces se dio cuenta una vez más de lo pequeña y menuda que ella era a su lado. Al tenerla tan cerca se sintió extraño, pero no era momento para darle importancia a eso. La apartó de su lado, pero los brazos de ella en su cuello parecían un perfecto nudo incapaz de romperse.
–Suéltame Bulma
–¡VEGETA! Por Kami, porqué tardaste tanto ¡No tienes idea de lo que he pasado! ¡Por Kami Vegeta! ¡FREEZER TIENE 4 ESFERAS! ¡Tenemos que encontrarlas! ¡Tengo el radar! ¡¿Dónde están los chicos?! ¿Estás bien? ¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ! ¡Los soldados! ¿Y Freezer?
Y mientras Bulma hablaba él se cruzó de brazos tratando de entender al menos una oración de lo que ella decía. Pero hablaba tan rápido que solo logro desesperarlo más.
Por fin la apartó de su lado, y la observó con detenimiento, tomó su mano izquierda que acercó a su rostro y gruñó, la suave piel lesionada y quemada no le gusto para nada, estaba muy enojado y la expresión en su rostro lo enmarcaba perfectamente.
–¿Qué diablos pasó?
Bulma una vez más lanzó la sarta de oraciones incompletas en un tono alto y desesperado. Y solo hasta que Vegeta la calló una vez más, respiro y explicó todo.
–¿Dónde están los chicos?
Ya caminaban entre los pasillos y Bulma trataba de contener sus gritos por los cuerpos con los que se topaban. Ya sus nervios estaban más allá de lo que creía capaz, todo era horrible. Por suerte Vegeta ya estaba ahí.
–¿Vegeta?
Él se limitó a contestar sin mirarla –Camina Bulma, tu tendrás que encontrar las esferas que faltan mientras me enfrento a Freezer.
–¡¿QUE?! Pero y los chicos
–Hmp, peleando con Freezer– Dio la vuelta para quedar muy cerca de ella, logrando que la peliazul se mordiera la mejilla interna. Podía sentir su respiración y se sentía incapaz de parpadear y perderse de los segundos de ver esos oscuros ojos.
–Encontrarás las esferas y pedirás mi inmortalidad… Escuchaste Bulma
–¿Tú… Tu inmortalidad?
–Si– Vegeta había pensado en su deseo y la manera de vencer a Freezer y cuando Dodoria le conto lo que el emperador buscaba reconoció que era un buen deseo, y tal vez la única manera de vencer a Freezer.
Estaba detenida pensando en lo que acababa de decirle Vegeta. Ella lo miró por unos segundos más antes de cerrar los ojos cansada, cubriéndose la cara con las manos.
¿Porque todo tenía que ser más difícil de como se supone tenía que ser? Cuando salió de la Tierra pensó que simplemente llegaría a Namek, pedirían el deseo y serian felices, aunque la realidad había sido muy diferente de lo que se había imaginado. Y en menos de dos días su vida había sido amenazada más de lo que ella alguna vez se imaginó
–Freezer es más fuerte que tú.
El príncipe no contestó, la decisión estaba tomada. –Solo concéntrate en buscar las esferas Bulma. Enviaré a Raditz a tu encuentro si es que sigue vivo para que te ayude.
Un quejido salió de sus labios. Honestamente no quería hacer lo que Vegeta le estaba pidiendo, pero no había otro camino que tomar. Vegeta dio vuelta dispuesto a seguir el camino para salir.
–Está bien– Exhaló temblorosa, estaba un poco incómoda con las palabras que estaba por pronunciar, pero no las pensó mucho –Yo haré mi parte lo mejor que pueda, pero te conozco lo suficiente para saber que eres un estúpido sin delimitación o miedo a morir por enfrentarte a el idiota mal nacido.
Él se detuvo en seco y dio la vuelta encarándola con una mirada estoica ante las palabras, aunque sus ojos demostraban furia.
Ambos se acercaron, ella con pasos más torpes.
–Tu vida es mía así que cuídala bien– Dijo la princesa sin realmente darse cuenta de que había dicho lo que pensó. Paso muy rápido como todo ese día, que sintió solo en un parpadeo un ligero golpe en su espalda cuando Vegeta la estrello en la pared.
–Recuerdas lo que te dije en la nave antes de llegar a mi planeta– Dijo en un tono sombrío y amenazante
–Que tú siempre tendrías la ventaja en todo– Respondió en un tono mas bajo de lo que le hubiera gustado –Sigo pensando que estas equivocado– Cambio completamente su semblante a su tono de voz retador. Y trato de empujarlo.
Vegeta entrecerró sus ojos, eso estaba muy lejos de lo que pensaba escuchar.
Su respuesta un gruñido agravado, un rápido movimiento y la tomó de la cintura para que sin ninguna advertencia la volviera a besar.
Bulma no lo espero, pero la calidez y a la vez ferviente sensación de los labios de Vegeta sobre los suyos la invitaron a dejarse llevar. Disfruto del beso, era una sensación única e inigualable, su corazón retumbaba con fuerza y no era por su casi muerte, era por el.
Poco después sus labios se separaron y Vegeta vio estoico el rubor rosa de las mejillas de Bulma. No le habían gustado sus palabras, pero una vez más no sé contuvo.
–Tu me sacas de quicio Bulma
Esto la hizo reaccionar, y entonces se dio cuenta de todo. Vegeta una vez más la había sorprendido. ¡Otro beso!
–Camina Bulma– Fueron las palabras para que moviera su cabeza como tratando de reaccionar y corrió detrás de él.
Ay esto cada vez se complica más. Y nuestra parejita a su manera interactúan. Para los que preguntan esta historia no está cerca de el final… No definitivamente no.
Agradezco todos su comentarios y lecturas, me motivan mucho seguir escribiendo.
Espero les gustara, me despido y me retiro a dormir que mañana es un día largo, me disculpo si tuve una falta ortográfica, publico esto sin haberlo revisado. Cualquier error lo corregiré pronto lo prometo. Saludos y un fuerte abrazo a todos.
