Chicoooos, bonito domingo ¿Cómo están? Gracias por todo su apoyo son increíbles, en este capítulo pueden preguntarme todo lo que ustedes gusten, créanme TODO ) y en el cap del Miércoles les contesto ¿Les gusta la idea? Bueno sin más, ENJOY!
BRING ME TO LIFE
"Eres la vida en medio de la muerte"
CAPITULO 12
Kurt se pasó la lengua por los labios y dio un paso adelante, conectando sus bocas de nuevo, con un sonido que parecía un gruñido. Su mano delgada se enroscó alrededor del cuello de Blaine, sus uñas se encajaban levemente en su piel, mientras trataba de acercase los más posible. Su mano se movió de su cuello, a la parte posterior de la cabeza, sus dedos excavaban entre el pelo gelificado de Blaine. Su agarre era como un vicio.
Las habilidades de Kurt para besar no son malas, Blaine pensó cuando progresivamente le devolvió el beso. Los labios de Kurt temblaron contra los suyos, como si estuviera sonriendo. Se sentía bien, había pasado mucho tiempo desde la última vez que había besado a alguien; pero eso estaba mal. No importa lo bueno, estaba mal, y si alguien los descubriera, tendría consecuencias muy graves.
Blaine casi perdió el equilibrio, cuando Kurt empezó a caminar hacia delante. Se apoyó en la formación de los bíceps de Kurt. Kurt logró que los dos caminaran fuera de la puerta del baño, Blaine trató de apartarlo, pero el agarre de Kurt era como el de una sanguijuela. La parte trasera de las rodillas de Blaine chocaron contra el borde de la cama, se puso rígido. De ninguna manera, pensó, y apretó las piernas para que las rodillas no se le doblaran.
- Kurt –murmuró contra los labios de Kurt, y una vez más se sorprendió de la fuerza del cuerpo pequeño de Kurt, ya que era muy difícil apartarlo. Su corazón latía en su pecho; podía sentir que Kurt trataba de tirarlo hacia abajo, hacia la cama. Eso no podía pasar, al final se las arregló para girar su cabeza, rompiendo el beso como pudo. Dio un salto de distancia, Kurt lo soltó.
Abrió lentamente sus ojos azules mientras pasaba la lengua por sus labios hinchados. -No te puedes enojar conmigo. –dijo. Su voz era baja y ronca, Blaine casi quiso besarlo de nuevo. – Tú iniciaste.-
Blaine no respondió. Su corazón aún latía tan fuerte, que parecía que acababa de correr un maratón. No podía hacer nada con Kurt. No era seguro y él podría, si fuera descubierto, ser despedido o enviado a la cárcel. Quería huir, pero era exactamente como Kurt había dicho, durante el pánico se paralizaba.
Había casi logrado empujarlo hacia la cama y Blaine no pudo evitar preguntarse, si hubiera sido capaz de detener a Kurt.
- ¿Tú sabías? –preguntó Blaine en voz baja, mirando al suelo, porque él no podía mirarlo por mucho tiempo cuando el prisionero lo miraba de esa forma.
- ¿Saber qué? –preguntó Kurt, a pesar de que parecía que sabía exactamente de lo que Blaine estaba hablando.
- ¿Sabías que lo haría? ¿Por eso me dijiste eso?- ¿Me dijiste esos pedazos de información personal, para hacerme pensar que estabas dispuesto a cambiar? ¿Para que me dieran ganas de besarte aún más?.-
Kurt lo miró por pocos momentos, antes de desviar la mirada de Blaine.
- ¿Cómo iba yo a saber eso?-
Blaine lo siguió con la mirada mientras caminada al otro lado de la habitación y se detuvo dándole la espalda. Blaine se cruzó de brazos, sintiéndose incómodo.
- Tú dime.
- ¿Tienes novia, Blaine? –preguntó Kurt y se dio la vuelta.
- No –respondió Blaine y se trasladó hacia la mesa, cuando Kurt se acercó a la cama. Eso le recordaba a las peleas de gatos; había visto varias que pasaban en su jardín. Nunca cruzaban la mirada con el otro, sólo dando vuelta en círculos, esperando a ser el primero en atacar.
Kurt se sentó en la cama, cruzó las piernas y se apoyó en sus manos.
- ¿Por qué? Eres un hombre guapo. –le guiño un ojo, Blaine gimió, apartando la mirada. Kurt tenía que dejar de hacer eso. Tenía que dejar de tratar de llegar a Blaine, porque estaba funcionando.
No podía irse ahora, eso significaba que Kurt había ganado ésta. Tuvo que recordarse que a Kurt le gustaba provocar, que le gustaba bromear. Blaine no podía darle la ventaja de demostrarle que lo que hacía estaba funcionando.
- No tengo tiempo –dijo Blaine– trabajo mucho.-
Kurt levantó una ceja, parecía casi sugerente.
- Encuentra una en el trabajo.-
Blaine le dio a Kurt una dura mirada, Kurt se mordió el labio, ocultando una sonrisa. Blaine deseaba que no hiciera eso todo el tiempo, deseaba, que sólo se permitiera sonreír a sí mismo.
¿Qué hiciste tan horrible, que ni siquiera te permites sonreír?
Entonces Kurt suspiró y miró hacia otro lado.
- Está bien –dijo, y parecía que se estaba forzando a decir lo siguiente. – Bueno, lo siento, ¿de acuerdo?. –suspiró de nuevo, – Me pasé de la raya.-
Blaine levantó una ceja.
- Vamos, sigue.-
Kurt cerró los ojos con fuerza.
- ¿Qué más quieres que te diga? –gimió– lo siento. ¿Está bien?-
¿Kurt realmente se estaba disculpando? Blaine entornó los ojos hacia él, sin saber que creer. Sin embargo Kurt parecía bastante incomodo, como si no se sintiera cómodo al disculparse. Sonrío.
- Te perdono –dijo, sin ser capaz de borrar la sonrisa de sus labios. – Estás ruborizado –señalo– realmente no te gusta pedir disculpas, ¿verdad?.-
Kurt bufó, y se alejó de él, mirando hacia la pared.
Todavía sonriendo, Blaine se sentó junto a Kurt, un poco más cerca de lo que normalmente haría. De alguna manera las disculpas de Kurt lo habían calmado. Tal vez se podrían olvidar de eso, y ser amigos.
- Ya sabes que sólo me disculpo para satisfacerte. –dijo Kurt – yo no hice nada. Tú me besaste primero.-
Blaine sabía eso, por supuesto. Lo sabía, pero no podía admitirlo porque iba contra la ley. Sin embargo, el hecho de haber besado primero a Kurt, no significaba que lo que había hecho Kurt después, no estaba fuera de lugar, había cruzado la línea. No podía hacer nada de eso con un prisionero. Recordó cuando Anne le contó del otro oficial que lo había hecho, y había sido suspendido. Blaine en realidad quería mantener su trabajo. Su trabajo y su reputación.
- Bien –dijo Kurt cuando se dio cuenta que Blaine no diría nada. – Yo me echaré la culpa, no te preocupes por eso.-
Se inclinó hacia atrás, recargándose sobre sus manos y cerró los ojos. Su boca se ajustó a lo que podía asemejar un puchero, y Blaine sonrío.
"Eres lindo."
Las palabras estaban en la punta de la lengua, eso era lo que le hubiera dicho, allí mismo, de haber estado en otro lugar. Se tenía que recordar constantemente que Kurt estaba en prisión. Había cometido un crimen, incluso algo que tal vez estaba en contra de la moral de Blaine. No se podía olvidar de eso, sólo porque Kurt era encantador e interesante.
- Debería irme –dijo, entonces Kurt abrió los ojos. El destello de decepción fue evidente, sólo una fracción de segundos, pero había estado allí.
- Sí –admitió, sentado con la espalda recta. – Tu papá de seguro se está preguntando en dónde estás.-
- Mierda. – Blaine asintió, pensando en su padre, al que sólo le había dicho que iría a fumar. Había tenido el tiempo de fumar cincuenta cigarrillos, el tiempo que había pasado en la celda de Kurt – Sí, probablemente.-
Se levantó y se sacudió un poco el polvo de su uniforme.
- Muy bien, nos vemos –dijo sintiéndose un poco incomodo.
- Sí, nos… no, espera –Kurt se levantó y se acercó a un punto en el hombro de Blaine.
Blaine se quedó inmóvil, pero Kurt rápidamente retiró la mano.
- Aquí –dijo, pellizcando un cabello castaño entre sus dedos índice y pulgar. – No queremos preguntas acerca de esto. –dijo mientras dejaba caer el cabello.
Estaban parados muy cerca, de nuevo. Su mirada cayó de los ojos de Kurt, hacia sus labios.
- ¿Tienes asma, Kurt? –Blaine soltó antes de que se arrepintiera, y Kurt parpadeó, fue tomado por sorpresa.
- ¿Perdón? – Kurt tenía el ceño fruncido, pero Blaine no sabía si eso significaba que estaba equivocado o que tenía la razón.
- Te vi con el inhalador –confesó y se sintió un poco aliviado cuando Kurt dio un paso atrás.
- ¿Me espiaste?.-
- No –dijo Blaine rápidamente. – Yo sólo… ¿tienes...?-
- Ése… no es asunto tuyo. –Kurt aún se veía con la guardia baja, y por primera vez el era el que parecía incomodo.
- No es nada de qué avergonzarse –dijo Blaine, y los ojos de Kurt rápidamente se relucieron, frunciendo el ceño. – Es sólo…-
- He dicho que no es de tu incumbencia –dijo de nuevo Kurt, esta vez más firme. Se burló. – Mierda, eres curioso.-
Blaine se encogió de hombros.
- Qué esperas, no me dices nada.
Kurt se pasó una mano por su cabello castaño.
- ¿Por qué quieres saber? –preguntó, y Blaine tenía el presentimiento que no ya no estaban hablando más del inhalador. – ¿Qué pasa si no te quiero decir? ¿Qué pasa si quiero que hagas tu propia opinión acerca de mí?-
Blaine no se había puesto a pensar de esa manera, y tuvo que admitir que Kurt tenía un buen punto. Tenía sentido, que él quisiera que formara sus propias opiniones y no tomar como base lo que los demás decían de él o lo que había hecho.
Él realmente quería saber lo que había hecho. Esa era sólo su personalidad. Era entrometido y curioso, metió la nariz donde no le importaba. Pero…
- Supongo que tienes razón –suspiró– lo siento, yo soy…-
- Curioso – Kurt terminó– todo el mundo lo es. Está bien.-
Blaine asintió con la cabeza, lo que puso fin a la conversación. Entendía lo que Kurt quería decir, en realidad lo hacía, pero no quería dejar de averiguar. Tenía que averiguar. Había llegado muy lejos para no hacerlo. Tal vez debería dejar de intentar sacarle la información a Kurt; se había dado cuenta que no le gustaba nada cuando Kurt se angustiaba.
Se volvió hacia la puerta y la abrió, las cerraduras al abrirse, hicieron un fuerte clic, que resonó en todo el corredor.
- No está mal.-
- ¿Huh? - Blaine se dio la vuelta, a medio camino por la puerta. – ¿Qué no lo está?-
- El, hum… – Kurt miró alrededor y parpadeó agitando su mano en el aire, como si no pudiera recordar la palabra, pero era obvio que en realidad no quería decirla. – Lo tuve cuando era más joven, pero luego mejoró. Ahora, es sólo cuando… tú sabes.-
Blaine no contestó, sólo le dio una pequeña sonrisa, como diciendo que estaba bien. Salió por la puerta y la cerró tras de sí.
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- ¿Dónde demonios has estado?-
Blaine se detuvo en la puerta, cuando todo el mundo en la sala volteó a mirarlo. Se rascó la garganta con nerviosismo.
- Fuera. Necesitaba un descanso.-
- Necesitabas… – Puck miró su reloj. – ¿Un descanso de cuarenta y cinco minutos? ¿De hacer el papeleo?.-
- Sí – Blaine rió, a pesar de que sonaba forzada para sus oídos. – Sí, yo… ¿dónde está papá?.-
- Se fue hace media hora –dijo Finn. Estaba sentado en su escritorio, con el teléfono presionado entre la mejilla y el hombro. – No se sentía como para esperar tu lamentable trasero de regreso.-
- Lo siento - Blaine se encogió de hombros. – En realidad necesitaba un descanso, me olvidé del tiempo.-
- Tienes que hacer tu trabajo rápido, entonces –dijo Finn. – Antes de que el jefe regrese y se dé cuenta de que no lo has hecho. Todavía no entiendo que hiciste afuera que fue tan emocionante, para que se te olvidara el tiempo por cuarenta y cinco minutos.-
- Mirando aves.-
No tenía idea porque había dicho eso. Cuando se dio cuenta que había hablado del pasatiempo mas frívolo en el mundo, enrojeció, pero guardó la compostura.
Finn resopló al teléfono y Puck inhaló el café a través de la nariz, tosiendo en el siguiente minuto, tratando de respirar. Santana, la única chica del grupo, se reía desde la esquina donde estaba sentada.
- ¿Mirar aves? –se rió golpeando a Puck en la espalda para que pudiera respirar.
- Me gustan las aves, ¿de acuerdo?.-
Puck no pudo aguantar la risa y Blaine miró hacia su escritorio. Tenía un montón de trabajo que hacer.
- No se rían de él –dijo Santana a Puck y Finn. – Creo que es un pasatiempo agradable– aunque al decir esto apretaba su labio inferior con fuerza, sus ojos brillaban de diversión.
- Humju –asintió Finn aún con el teléfono entre la mejilla y el hombro.
Puck aún se estaba muriendo de la risa.
Tres horas más tardes, Blaine había terminado con sus papeles, y estaba tarareando para sí mismo mientras se lavaba las manos en el baño. Había logrado terminar todo el papeleo justo antes de que la jefa, la mujer también apodada el Dragón, regresara a la estación.
Blaine cerró la llave del agua, se miró en el espejo, y saltó. Alguien estaba allí parado, mirándolo.
- Mierda –gritó cuando se dio la vuelta, su corazón latía locamente dentro de su pecho.
- ¿Qué demonios?.-
Sebastián estaba apoyado en una de las butacas, con sus brazos cruzados sobre su pecho. Sus ojos verdes, estaban mirando fijamente a Blaine.
- Tú no eres un observador de aves.-
Blaine sentía que había empezado a sudar, pero se hizo el tonto.
- En realidad lo soy.-
- Sí, esa mierda no funciona conmigo –dijo Sebastián. Parecía enojado. – Yo sé dónde estuviste.-
- ¿Y dónde?.-
- Estuviste con él –escupió– ¿qué te dije acerca de él? ¿Eh? ¿No te lo advertí? Dime algo, ¿eres estúpido?.-
Blaine balbuceó en varias ocasiones. Estaba jodido, aunque realmente no creía que Sebastián tuviera el derecho de meterse en esto.
– Yo… yo no… que… no soy estúpido –soltó Blaine– ¿quién eres tú para decirme que hacer?-
- Por un lado, soy un oficial de policía, y lo que estás haciendo es ilegal.-
- ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué asumes que estoy haciendo algo? –dijo Blaine tirando algunas toallas de papel de la caja que estaba pegada en la pared y se secó las manos.
Sebastián sólo frunció el ceño.
- Como te dije, no te tragues toda la mierda que sale de él. Te está manipulando, creas o no.-
- Humju –Blaine tiró la toalla de papel en el cubo de basura y trató de salir del baño, pero Sebastián lo sujeto del codo.
- Él planea todo lo que hace –dijo– todo, todo lo que dice y hace, lo tiene cuidadosamente planeado. Cualquiera que sean sus planes contigo, te tiene justo en donde él quiere..-
- No lo hace –gruñó Blaine. Sebastián se estaba empezando a irritar demasiado. – Sólo estoy visitándolo, acompañándolo.-
- Te lo digo –dijo Sebastián, buscando deliberadamente los ojos de Blaine. – No…
- ¿Por qué eres tan paranoico? –quiso saber Blaine, tirando bruscamente de su brazo para que Sebastián lo soltara. – No es tu asunto de todos modos.-
- No es… – Sebastián se calmó un poco. – Sólo… sólo no digas que no te lo advertí. Lo que estás haciendo es muy peligroso.-
- Sí, yo no lo creo.-
Se miraron el uno al otro un largo momento, hasta que Sebastián suspiró.
- Muy bien –se dio la vuelta y se dirigió a la puerta del baño, pero antes de que lograra cerrarla Blaine abrió la boca.
- No creas que no me di cuenta que tu eres el oficial que fue suspendido el año pasado.-
Observó, con una ligera sonrisa en los labios, cómo Sebastián se congeló durante varios segundos, antes de que saliera corriendo.
A pesar de que se sentía satisfecho por lograr ahuyentar a Sebastián, no podía negar que ya había considerado lo que le acababa de decir; que Kurt sabía exactamente lo que estaba haciendo.
¡Hasta aquí el capitulo 12! ¿Qué les pareció? Saben que sus comentarios me hacen muy muy feliz (: quería comentarles si les gustaría que el fic tuviera un soundtrack ¿Qué opinan? ((:
Si en la próxima actualización llegamos a los 100 reviews les subo 2 capitulos! Yeeii c:
Los quiero mucho y tengan lindo dia y feliz lunes y feliz martes c: Okya xD
