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Obviamente, Rebron! sigue sin pertenecerme.
Capítulo 12- La decisión de Umeko.
Se hizo el silencio. Gokudera había gritado eso con todas sus ganas, pero ahora Tsuna estaba tentado a disculparse y dejar que la chica y el varia continuaran con su charla de chicas. O lo que sea que fuera eso. Lamentablemente, no lo hizo.
-Oh, cariño, mira quien se ha dignado a venir.- Lussuria levantó a la chica delicadamente y puso su mano en la cabeza de ella como quién acaricia un perro abandonado.- Un bruto animal que sin miramientos va a abandonarte.
-Lo siento, pero no entiendo nada.- Ryohei miró al Décimo confuso. Para su mala suerte, nadie de los allí presentes podía explicarle lo que sucedía. El único sería Reborn, y el pequeño se había esfumado sin dejar ni rastro.
-¡Y dice que no entiende nada!- Lussuria se llevó las manos a la cara con un gesto exagerado.- Preciosa mía, creo que tienes la batalla perdida.- Dirigió una mirada a Umeko, que estaba impassible a su lado. La chica miró fijamente a Sawada Tsunayoshi con el entrecejo fruncido. Hablar con el varia le había hecho ver las cosas desde un punto de vista distinto.
-Sawada Tsunayoshi.- Dijo.- No sé quién eres realmente, pero quiero que sepas que he tomado una decisión: ya no quiero tener nada qué ver contigo.
...
Para entender lo que Umeko trata de decirle al castaño, deberiamos retroceder en el tiempo justo en el momento en que esos dos empezaron su conversación sobre sus vidas íntimas y que, realmente, le causarían pesadillas a Tsuna.
-¿Cuál es tu relación con Sawada?- Le preguntó Lussuria.
-Sólo somos amigos.
-Claro, cariño.- Su tono de voz le indicaba que no creía en lo que decía.- Y a mi me van las mujeres. Se nota que es más que eso para ti.- Umeko no comprendía por qué extraño motivo se interesaba ese hombre en su vida amorosa. No sabía si realmente quería saberlo, por otro lado, pero realmente la intrigaba.
-No es así.- Pero se negaba a aceptarlo delante de un completo desconocido. Oh, y un potencial asesino, ya que estamos. Porque parecía que eso era lo que era: asesino, criminal, secuestrador... esas cosas eran lo suyo.
-Pero, Ko-chan.- La chica no se mostró indiferente ante ese apodo.- Si te has puesto a llorar cuando has escuchado el nombre de la chica Kyoko. ¡Deberías matarle por tal mala acción!
-¡Pero si él y yo no tenemos nada!- Gritó sin pensarlo, pero se tapó la boca y palideció por tal atrevimiento. Se hizo un silencio incómodo y ella pudo imaginar que detrás de las gafas de sol oscuras del asesino podrían encontrarse unos ojos terribles.
Tragó saliva, nerviosa, ansiosa y aterrada.
-Ah~... recuerdo como fue mi primer amor.- Umeko le dirigió una mirada a ese tal Lussuria y notó como su miedo desaparecía sin motivo aparente ante la expresión del hombre.- Recuerdo que era joven e inexperto. ¡Ni siquiera había cometido mi primer asesinato!- Gestos de exageración por doquier.
Escuchó atenta un relato sobre amor italiano, uno cliché, romántico, homosexual y repleto de escenas íntimas que cualquier persona hubiera preferido no saber. A ella ya le daba igual.
-Pero aún haciendo todo aquello, no nos besamos ni una sola vez.- La apuntó con el dedo.- Yo quería saber cómo se sentía algo como aquello, uno de los de verdad.
-¿Y qué hiciste si él no quería nada serio?- Sin quererlo estaba interesada en eso.
Lussuria sonrió y le susurró algo al oído con una amplia sonrisa. Umeko abrió los ojos sorprendida, y más aún cuando se dió cuenta, con el relato del varia, que aquello surtió efecto y consiguió su primer beso con éxito. A continuación procedió a hacerle una detallada descripción todo lo que sucedió.
Entonces se escuchó el grito de Gokudera y regresamos al presente.
...
-¿Perdón...?- El pobre Tsuna estaba perdido. ¿A qué venía aquello? Para empezar, se suponía que era Kyoko la que estaba secuestrada, ¿o no? Su cabeza daba vueltas. Su modo hyper ya había desaparecido.
-He decidido que no quiero tener nada que ver contigo.- La chica cogió a Lambo del suelo y empezó a caminar hacia el chico, entregándole al pequeño y continuando su camino, junto a Lussuria.
Y allí quedaron los guardianes Vongola y su líder, sin comprender nada de lo que había sucedido. Gokudera parecía estar a punto de estallar por el modo en que se habían dirigido al Décimo, a su venerado líder.
-Regresemos a casa.- Sin embargo, dicho líder no tenía ganas de calmar a su mano derecha.
Caminaron la larga distancia en silencio, sin decir una palabra. Ya no le importaba Varia. Ni siquiera pensaba en el bienestar de Kyoko. Tsuna no entendía como, después de como se comportó siempre ella con él, podía decirle esas cosas. No se sentía abandonado, ni traicionado, sólo... triste.
-Ciaossu.- Reborn apareció de la nada frente al grupo de jóvenes. Tsuna ni siquiera quiso preguntarle dónde había estado. Si era algo importante, ya lo diría él mismo.- Veo que ya habéis estado con Varia.
-Estaban más débiles que de costumbre.- Contestó Gokudera.- Pero igualmente no hubieran sido oponente para el Décimo.
-¿Entonces por qué luces tan decaído, dame-Tsuna?- Le asestó un golpe en la nuca que lo dejó encogido. El chico se quejó, pero no gritó.- ¿Acaso ha pasado algo?
-Como si no lo supieras.
Claro que lo sabía. Reborn lo sabía todo.
-Como no te preocupaste por Haru fuí a verla.- Eso fue una flecha en el corazón del castaño. Era cierto: hasta se había olvidada de ella por un momento.- Ella está perfectamente.
-Ya veo. Gracias, Reborn.- Y fue el primero en comenzar a caminar de nuevo con Lambo entre los brazos, aún dormitando. Sentía curiosidad por saber cómo había llegado antes el pequeño Bovino ahí que ellos, pero ya lo averiguaría cuando despertara.
-¿Atshushi dijo algo que le hirió?- Reborn fingió no saberlo.
-Dijo que ya no quería tener nada qué ver con el Décimo. ¿¡Cómo se atreve a decir tal cosa!?
-Maa, maa~ Seguramente si le preguntamos podremos saberlo.- Yamamoto trató de calmar al enfurecido peligris, que no dejaba de despotricar sobre Umeko.
Tsuna, sin embargo, continuaba caminando. Aquello había sido una prueba de su ineptitud.
