Capítulo 11

--VERDADES--

-¡Ay estoy cansada! Siento que todo me da vueltas, necesito… necesito… dormir más- una linda y perezosa rubia se quejaba con sus tres amigas.

-No te estés quejando, sólo falta la última clase antes de comer, es de tus materias predilectas, pintura.

-Sí, además te toca ir conmigo, no seas mala y vamos alistándonos, ya falta muy poco para que comience.

-Está bien Amy… sólo porque la clase realmente me agrada.

-Además Serena, el puerquito que hiciste en tu clase pasada no te quedó nada mal.

-¡Raye te dije que no era un puerco! Era un cuadro sobre mi gatita y me quedó muy lindo, todos me felicitaron. ¡No seas tan mala conmigo!

-Claro, nadie tuvo el coraje para decirte la verdad.

-¡Raye!

Todas empezaron a reír animosamente. Ya había pasado un mes, un largo mes desde que habían entrado a la escuela, tiempo en el que las cuatro chicas se estaban empezando a adaptar al ritmo que exigía el nuevo curso escolar.

-Anda vamos ya a clase. Apresúrate Serena.

-Sí, ya voy Amy- ambas amigas se alejaban rumbo al salón de pintura avanzada, mientras dejaban atrás a Lita y a Raye.

-¿Vas a ir a tu clase de música Lita?

-Sí. Por cierto Raye¿ya le dijiste a Serena?

-En realidad aún no. Pero hoy mismo se dará cuenta de todo. Digamos que quiero ver su reacción cuando lo descubra.

-Sólo te pido que no seas tan dura con ella, he empezado a sentir un cariño muy especial por esa niña. Se nota que es una buena persona, siempre se preocupa por los demás dejando de lado su propia tristeza.

-Está bien, no tienes de qué preocuparte, sólo quiero saber de qué es capaz, después de todo… yo también le he tomado cariño- esto último lo dijo en un susurro apenas audible para Lita.

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"-¿Quieres una malteada de chocolate cariño?

-Creo que ya es hora de dejar un poco los dulces. Creo que estoy empezando a ponerme gorda y así no vas a quererme.

-¡Pero qué estas diciendo lindura! Siempre me vas a gustar: gorda, flaca, alta, pequeña, rubia o morena, tú me gustas tal cual, me gusta tu forma de ser, de tratarme, me encantas…

-¿En serio?

-Sí, jamás mentiría en eso.

-Bien, entonces… ¡quiero una malteada con extra chocolate!

-Jajaja, veo que ya estás de buen humor. Eso me alegra muchísimo

-Sí, gracias a ti…"

Lilyet despertó bañada en sudor. Las imágenes iban y venían, pero aún no lograba hilar todos los recuerdos. Al parecer la chica de esos sueños era ella pero aún no lograba escuchar bien su nombre real y al chico no lo podía distinguir bien, sólo alcanzaba a ver unos ojos azul celeste y un cabello negro.

-Hola Lilyet. Veo que al fin despertaste. ¡Te estás volviendo más flojita eh!- un lindo y apuesto Artemis entraba en la habitación. Desde que arreglaron sus diferencias se habían hecho muy buenos amigos, aunque aún no le confesaba sobre sus sueños.

-Sí, algo así. Artemis¿podemos salir hoy? Es que no me he sentido muy bien estos días, creo que lo más saludable es salir un poco, por favor.

-Claro. Oye¿estás bien? te he notado pálida y en los dos últimos días casi no has comido, estás más delgada. Anda, te espero abajo para ir a comer algo, ve pensando el lugar, yo invito.

-Gracias. Ahora me cambio- a los pocos minutos, la chica bajó las escaleras con un sencillo vestido en color beige.

-Hola chicos. ¿Hoy irán de paseo?- Diamante se tranquilizaba cada vez que veía a esa niña sonreír. Ya había pasado el tiempo y el aprecio por ella cada vez crecía más, en especial desde el día que percibió una chispa de alegría en su primo, uno de los seres más importantes para él.

-Por cierto Lilyet…

-¿Eh? Ah si, ya sé tu abrazo y beso antes de irme- la chica corrió al regazo de Diamante. Ahora que Artemis veía un poco más claro, la relación que esos dos tenían era más bien de protección…

-Ehm. No… no era eso Lilyet- Diamante estaba más que sonrojado.

-¿Entonces?

-Sólo quería decirles que procuren no tardar mucho. Hay algo que me gustaría hablar contigo, no te preocupes, no es nada malo. Diviértanse y tráiganme algún recuerdo, no se olviden de mí- los dos chicos no entendían bien lo que pasaba, pero de igual modo, salieron a distraerse un rato.

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-Me alegra mucho que hayas venido a visitarnos Setsuna, hace ya mucho tiempo que no te veía, es una lástima que no hayas podido ver a Serena, está tan linda y loca como siempre, la extrañaba muchísimo.

-Jajaja, bueno, en algo se tenía que parecer a su padre. Después de todo muy pronto podré volver a verla.

-Es verdad, eres muy dichosa- Setsuna no podía evitar reírse de Kent, después de todo seguía comportándose como un niño, igual que su hija. Ambos eran muy similares.

-Creo que tendré que resignarme…

-Creo que sí, por cierto¿Cómo ha estado Serenity?

-Ella está muy bien. Cada día está más hermosa, la espera del bebé nos ha llenado la casa de dicha. No podría ser más feliz.

-¿De verdad?... ¿estás seguro que no podrías ser más feliz?- las insinuaciones de Setsuna se tornaban un tanto… extrañas.

-A… ¿a qué te refieres?- Kent comenzaba a simular demencia.

-Lo sabes muy bien. No puedes fingir conmigo, no a mí querido. Tal vez ante todos expreses absoluta felicidad, pero no puedes engañarme; aún sigues penando en ella a pesar de todo este tiempo y distancia. Aún sigue presente en tu mente y corazón.

-Sabes que no. Ella fue un error, mi amor por ella fue un verdadero error.

-¡No hables así Kent! No me gusta verte así, a ninguno de los dos. La verdad es que se siguen amando igual o más que antes, sólo que las circunstancias…

-No lo permiten. No permiten que estemos juntos. Perdóname Setsu, lo lamento pero es mejor no seguir hablando de esto, no dentro de esta casa.

-Pero entonces porqué dejas que…

-No lo sé. O tal vez sí… lo mejor será cambiar de tema. ¿Ya está listo lo que te pedí?

-Sí, en realidad fue muy fácil, después de todo la conocemos bien y salió todo tal cual se predijo- la mirada de Setsuna se tornó un poco más seria, reflejaba una gran seguridad en sus palabras.

-Me agrada. Ahora sólo debemos esperar. Deseo que mis sospechas no sena ciertas y que todo esto sea sólo una equivocación.

-Yo también… deseo que nada ocurra porque si no…

-Tú te harás cargo.

-No empieces con ese aire fatídico que últimamente estás usando Kent, me asusta.

-Recuerda todo lo que te he mostrado. Lleva toda esa información contigo, nunca la digas a nadie…

-¿Y a ella?

-A su momento, todo se revelará a su debido tiempo.

-De acuerdo…

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-Buenos días a todos. Mi deber es presentarme, soy Margaret Sullivan y a partir de ahora seré su maestra de Pintura, conmigo pueden ahorrarse formalidades. Les explicaré el porqué están aquí: Durante un mes, se hicieron diversas pruebas sin que ustedes se dieran cuenta. Se midieron actitudes, habilidades, aptitudes y desempeño. Es por ello que hoy, sólo ustedes 10 forman parte del taller de Pintura. Ahora contestaré cualquier duda.

-Señorita Sullivan… ¿qué pasará con los otros estudiantes que ahora no están aquí?- una linda y curiosa rubia cuyo defecto era preocuparse de más, no podía evitar preguntar.

-Verás Serena… los demás tendrán clase de Pintura pero con un nivel menor al nuestro. La tarea primordial de este y los demás talleres es detectar artistas 'natos' y pulirlos. Debes sentirte muy orgullosa- la señorita Sullivan era adorable, no vestía muy sofisticada, más bien, podría decirse que su ropa era como al de cualquier chica común; no era muy alta, por lo general llevaba su cabello atado en una trenza que caía encima del hombro derecho. Sus ojos eran verdes, su tez blanca y su cara era adorada por unos anteojos de gran tamaño, sin los cuales su visión era prácticamente nula.

-Está bien.

-Ahora jóvenes si no hay más preguntas… a trabajar. Empezaremos con el estilo barroco, en cualquiera de sus ramas. Ahora escojan un tópico y desarróllenlo. Quiero ver lo que han aprendido.

Así la clase tomó su rumbo. Había obras maravillosas y muy diversos estilos; los detalles que cada uno había escogido reflejaban mucho de la personalidad de cada uno y en especial, sus sentimientos.

-Muy hermoso señorita Kinoh. Es un cuadro del mar realmente bello. Ahora, le toca el turno a la señorita Tsukino. Veamos, señorita muéstreme… ¡Señorita!

-¿Eh? Ah lo lamento, no la escuché. -.-U

-Ya veo que lo despistada es una de tus grandes virtudes, veamos lo que…- cuando la maestra se colocó frente al lienzo que estaba pintando la chica, un sentimiento de nostalgia la invadió.

El cuadro que observaba era el de una joven pareja de enamorados que intercambiaron un regalo de amor, una caja dorada en forma de estrella. Al parecer era una despedida. Ambos estaban en un balcón a la luz de luna. Era una muestra del verdadero amor.

-Serena, esto es muy bello; en verdad te felicito… ¿Tu madre es Serenity Tsukino, verdad?

-Sí, así es.

-Ahora comprendo. Heredaste su talento. Amy, Serena me encantaría que terminaran sus trabajos lo más pronto posible y que en cuanto lo hagan me busquen para mostrármelo.

-Sí- ambas estaban felices. Su trabajo había sido reconocido por una pintora realmente famosa en esos días.

-Bueno alumnos. La clase ha terminado. Pueden ir a su receso. Coman muy rico. Nos veremos en un rato en el gimnasio, buena suerte señorita Tsukino- y después de un gentil ademán, salió del aula.

Mientras el salón iba vaciándose, Serena estaba muy pensativa, como todos los días.

-Serena¿estás nerviosa?

-No, no es eso.

-No te preocupes, es normal. No todos los días tienes la prueba final de esgrima. Hoy te enfrentarás a la capitana.

-No tenías que recordarlo, Amy. -.-U

-Vámonos. Debemos comer bien, en especial tú.

-Sí, ya sé- ambas guardaron todo y fueron a reunirse con sus otras dos amigas para comer. Ese día iba a ser muy emocionante.

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-Entonces… ¿aceptas?

-No crees que es una mala idea, después de todo no sé quién soy.

-Pues a decir verdad ya hablé con la encargada y me dijo que no habrá ningún problema.

-Está bien Diamante, después de todo no te puedo negar nada, pero que quede muy claro que sólo lo hago por ti. ¡Lo que me haces hacer!. Pero ¿la edad no importa?

-¿Cuántos años tienes?

-Bueno… la verdad eso tampoco lo sé, pero obviamente soy menor que tú y Artemis.

-Mmmm, te calculo unos 17 años.

-Yo también eso tenía pensado. Entonces ¿cuándo iremos?

-En este mismo momento, para que conozcas el lugar, te encantará.

-Está bien. Sólo voy por el bolso.

-Te estaré esperando en el coche.

-Sí.

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-Bien chicas. Creo que ya es hora de ir a prepararme. La clase casi comienza- decía una rubia bastante nerviosa.

-Querrás decir "La prueba"

-Lita, no seas tan dura con ella¿no ves lo nerviosa que está?

-¿Yo? Para nada Raye. Así soy yo.

-Sí Serena. Anda ve a prepararte, tu grupo debe estarte esperando- concluía Amy.

-Por cierto chicas¿irán a verme?- la rubia estaba algo aturdida, era demasiada presión.

-Claro que sí. Toda la escuela estará ahí. Recuerda que en las pruebas finales de deportes siempre estamos reunidos, Serena tonta- decía Raye tratando de "tranquilizar" a su amiga.

-Sí, no hay nada que temer- Amy trataba de darle apoyo.

-Además Serena… Seiya estará ahí apoyándote- Lita sonaba un poco maliciosa.

-Basta. Ya te dije que sólo somos buenos amigos.

-Bueno, por algo se empieza.

-¿Tú también Raye?

-Vamos chicas, déjenla…

-Gracias Amy, tú si me entiendes.

-Sí Sere, a veces nos cuesta decir nuestros secretos.

-¡Amy!- y así todas empezaron a reír gustosamente, pero la hora se acercaba.

-Tengo que irme, las veré allá- y así las chicas despidiéndose de su amiga, y deseándole la mejor de las suertes, se fueron a sus lugares.

……

-Bienvenidos chicos y chicas de nuestros amados Colegios Hamilton y Hertzton. Estamos reunidos aquí para presenciar un duelo que ofrece mucho para ser el mejor desde la final del año pasado: "Elección de la capitana del equipo de esgrima del colegio Hamilton". La pregunta que todos nos hacemos es la misma¿seguirá vigente nuestra talentosa capitana actual o acaso la novata de este año, la señorita Tsukino, le hará frente y arrebatará el puesto? Eso lo podremos presenciar en unos minutos más.

Mientras que en las tribunas…

-Sólo espero que gane la mejor.

-Sí Amy, yo también.

-Hola chicas.

-¡Seiya!

-Así que después de todo si viniste a apoyar a Serena.

-Bueno, yo…- el chico no pudo evitar sonrojarse-Así que al fin van a competir, esto va a ser muy interesante- trató de cambiar la conversación para no entrar en detalles.

-Sí. Al fin sabremos quién será la capitana de nuestro colegio- Lita se veía muy entusiasmada con el evento.

-No sería una sorpresa que Serena ganara, después de todo está invicta. Todos los combates los ha ganado sin falla alguna- Amy también se emocionaba, a su manera.

-Sí pero también recuerden que ella es muy fuerte…

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-¡Ya llegué Haru! Lamento haberme tardado, lo que pasa es que tuve que arreglar unos asuntos antes de venir hacia acá.

-Sí, supongo cuáles…

-No quiero pelear¿ya hiciste la comida?

-Ehm, no. Ya sabes que no cocino.

-Está bien. Hoy también traje algo preparado, pasé por un restaurante y pedí algo para llevar. Por cierto, Serena está muy bien, no te preocupes más de la cuenta. Kent me dijo que este fin de semana le tocó ir de visita a casa.

-Sí, lo supuse- la chica se sentó en una silla haciendo su cabeza hacia atrás, no quería pensar en nada.

-¿Te parece si le hacemos una visita uno de estos días? Pareces extrañarla, después de todo, sé que te importa muchísimo esa niña.

-Pero eso no es posible, que yo sepa. Ese colegio es muy estricto en cuanto a las visitas.

-No te preocupes, lo arreglaré de alguna manera. Anda ven a comer.

-¿Crees que ella esté bien?

-¿Serena? claro que sí, es muy valiente y su ingenuidad hace que las personas queden prendadas con ella, es muy dulce, después de todo es una Tsukino; y si te refieres a alguien más… creo que sí, ella debe estar bien.

-Gracias, ahora traeré algo de beber, después de todo debemos bajarnos la comida con algo- y así ambas empezaron a platicar.

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Ambas competidoras salieron por sus respectivas puertas. Las dos estaban ataviadas con el uniforme tradicional y ambas llevaban la careta puesta.

-La srita. Tsukino porta el traje tradicional sólo que en esta ocasión el color que ha escogido es el color ámbar para distinguirse de nuestra capitana. Les han dado la señal y… ¡empieza el duelo!

-En esta ocasión, vemos que la señorita Tsukino porta una hermosa espada, mientras que su contrincante utiliza un bello florete, en esta competencia no es tan indispensable que las dos usen un mismo tipo de arma, en esta ocasión en lo que se basa la competencia es mostrar lo mejor de cada una. Es importante resaltar que no es tan importante el arma que usen, lo es más la gracia y técnica que utilicen. La acción básica de ataque es la estocada, que se ejecuta lanzando o embistiendo con el brazo de la espada hacia el blanco y saltando hacia adelante con la pierna delantera.

-El tirador que lleva la ofensiva puede utilizar diferentes tipos de ataque para evitar las diversas paradas del oponente. Un ataque simple se efectúa con un movimiento, esto es, un corte o una embestida de la hoja, e intenta tocar el blanco antes de que el defensor pueda pararlo. Un ataque compuesto incluye dos o más movimientos de la hoja.

-La primera tiradora que consiga 3 tocados ganará el combate.

Las dos competidoras se movían de maravilla, pero una de ellas era ligeramente superior, su destreza era como la de toda una experta.

-¡Touche!- Serena dio la estocada final, todo fue tan rápido que nadie lo notó y su contrincante fue a dar al suelo.

-¿Estás bien?- Serena se quitó la careta para poder ayudar a…

-¡¿Raye?! Pe… pero tú eres… ¿la capitana?- el salón completo enmudeció, todos le habían ocultado la verdad por órdenes de Raye. Se sentía un poco mal, no sabía qué decir o sentir.

Raye seguía mirándola atónita. Nadie le había ganado, ni siquiera los chicos a excepción de Seiya, pero eso en un campeonato. Aún estaba en el suelo, cuando pudo levantarse sólo dio una reverencia en señal de derrota a la que todo el mundo siguió estallando en vivas y aplausos.

-Felicidades Serena- después de la despedida tradicional, Raye salió corriendo del gimnasio, al derrota parecía haberle dolido más de lo que creía.

Muy poco se dieron cuenta de la acción de la morena y se acercaron a vitorear a la nueva capitana, quien, al zafarse un poco del tumulto, corrió a buscar a su amiga, seguramente estaría en el invernadero, uno de sus lugares favoritos.

-¿Raye?... Raye sé que estás aquí. Por favor háblame- entre sollozos Serna buscaba con la vista a su amiga, no quería perderla, no de esa forma, de ser necesario renunciaría con tal de conservar su amistad.

-Es duro…- se oyó una voz quebrada a lo lejos, como si proviniera de un rincón.

-¿Duro?

-Darte cuenta que en un segundo puedes perderlo todo. Que tu mundo se distorsione sin darte cuenta.

-Raye, no era mi inten…

-Cuando era niña- interrumpió- cuando apenas tenía cuatro años, mis papás viajaban todo el tiempo por el trabajo y me dejaban a cargo de mi abuelito. Él era la persona que más amaba en el mundo, con él podía jugar, cocinar, cantar, era un abuelo maravilloso, no había ser que idolatrara más…

-¿Era?... pero ¿Por qué hablas en tiempo pasado?... ¿acaso él?

-Un día- siguió contando- recuerdo haber estado jugando con mi pelota roja. Llamaron por teléfono y él se levantó de aquél gran sillón. Contestó y su cara cambió de pronto.

---Flash Back ---

-¡Pero qué esta diciendo! Usted… debe haber un error. Ellos no pueden... mi hijo no. Está bien, debo entenderlo. Cuando… cuando podré verlos. Sí, gracias por su ayuda.

-Albert…

-¿Sí señor?

-Prepara todo. Nos iremos a Irlanda hoy mismo

-Pero señor ¿alcanzará allá a su hijo?

-No, ellos…

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-Habían sufrido un accidente en una de sus excavaciones. Al parecer una columna se venía abajo y papá trató de proteger a mamá… no pudieron correr.

-Yo… no sabía- Serena no podía creer lo que escuchaba.

-De hecho a nadie se lo he dicho, creo que es la primera vez que lo comparto con alguien.

-Pero entonces… ¿cómo llegaste aquí?- sabía que había algo más, la hora de las verdades había llegado.

-Después de regresar y enterrar a mis padres, mi abuelo cambió totalmente: ya no se mostraba amable con la demás gente, es más, ya no dejaba que los vecinos se acercaran a la casa, ni mucho menos que yo saliera al parque. Quitó todas las fotografías de mis padres y no sé donde las llevó, siempre se mantenía ocupado en sus cosas, dentro de su oficina, ya no cocinábamos juntos, no jugaba conmigo y tampoco dejaba que Albert o su hijo Nícholas se me acercara; hasta que un día…

---Flash Back---

-Abuelito¿puedes contarme un cuento? Tengo miedo, no puedo dormir…

-No Raye, ve a tu cuarto, estoy muy ocupado.

-Pero abuelito…

-¡Te dije que a tu cuarto!- por primera vez le estaba gritando e incluso… le habñía alzado la mano, si no fuera por los ojos, por esos lindos y hermosos ojos negros que se le clavaban en el corazón… Raye sólo veía la figura de su abuelo delante de ella al mismo tiempo que un relámpago se abría paso en el cielo nocturno, provocando que la niña dejara caer su libro favorito: "Cinderella".

Al otro día, Albert entró al cuarto de la pequeña, pero se limitó a descolgar la ropa de los ganchos y a meterlo todo en una pequeña valija.

-¿Vamos a ir de viaje otra vez tío Albert?

-Sí mi niña, algo así- aquel hombre no encontraba la fuerza para mirar a aquella niña que llenaba la casa de vida y alegría con tan sólo reír. Ahora lo estaba haciendo, pensando tal vez, que las cosas iban a mejorar, que su abuelo iba a quererla de nuevo, pero las cosas eran muy diferentes.

-¡Viva!- Raye estaba extasiada de la emoción, se sentía muy bien, brincaba de un lado a otro e incluso le ayudaba a Albert a empacar…

Al poco rato, las maletas estaban en la cajuela del coche y Raye estaba ataviada con un lindo vestido rojo adornado con encajes en color blanco, su cabello estaba trenzado y en su cabeza llevaba una linda boina roja.

-Abuelito, ya vámonos. ¡Ven!- Raye se acercó al señor Hino para tomarlo de la mano e irse al coche, pero él secamente la detuvo, lo que hizo que Raye lo mirara sin comprender nada.

-Raye, de ahora en adelante te cuidarás sola. Irás a una escuela y encontrarás amigos. Yo ya no puedo estar más tiempo contigo. Tengo que resolver mis asuntos y no habrá nadie para cuidarte- y así ese hombre le dio la espalda sin siquiera abrazarla o besarla como solía hacerlo. ¿No había más cariño?, acaso… ¿Ya no lo quería?

-Vamos niña, debemos irnos- Albert la cargó, pero ella seguía perpleja viendo la figura del ser que más adoraba, cerrando la puerta de la mansión.

-Abuelo… ¡Abuelo!- al fin reaccionó lográndose zafar de los brazos del chofer de la familia, se cayó al piso ensuciándose de lodo, pero no le importó, se levantó y corrió hacia la puerta, Albert no soportaba todo aquello, nadie podría hacerlo.

-¡Abuelo, no quiero!... ya no seré mala. Prometo portarme bien y no molestar a Nicholas… no estés enojado conmigo… Voy a comer más, hasta las verduras… abuelito… ¡Abuelito, no me dejes!... a…bue…li…to-la niña se ahogaba en su propio llanto, nadie le abría la puerta, permanecía cerrada, y al parecer así se quedaría.

Cuando ya no pudo más, Albert la cargó. Sabía que necesitaba desahogarse, la llenó de besos, después de todo él la había visto nacer, y también cuidó de su padre cuando era un adolescente y se escapaba por las noches para ver a su amada. Él adoraba a esa niña, pero después de todo, seguía siendo un simple chofer, sin voz ni voto, la limpió con una toalla que tenía y le puso un nuevo vestido, pero el brillo en los ojos de Raye había desaparecido; después de cambiarla, subieron al coche y se marcharon de ahí.

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-Mi abuelo dejó indicaciones estrictas de no dejarme salir de este colegio hasta cumplir 17 años de edad y de eso hace sólo unos meses. Ha engañado a todos los que me conocen, fingiendo que mi abuelo siempre está de viaje y que como mi mansión es muy grande, prefiero quedarme aquí en la escuela, pero todo es una farsa, aunque después de todo, es mucho mejor decir eso en vez de decir que tu abuelo se olvidó de ti desde muy pequeña, decir que se olvidó que sólo eras una niña de cuatro años y que, como él, sufrías la pérdida, porque él perdió a un hijo, pero yo… yo perdí a mis padres.

-Lo lamento mucho Raye, en verdad, discúlpame por tratarte siempre tan mal y por comportarme así contigo…

-¿Te refieres a ser genuina, alegrarme los días y a decirme mis errores? No Serena, precisamente por eso me agradas mucho y eso es lo que hace que las demás confiemos plenamente en ti. Parece como si no tuvieras preocupaciones, conoces tus virtudes y no las presumes, conoces tus errores y no los ocultas, eres muy sincera y eso en este ambiente no es algo que se vea diariamente. Gracias a ti por dejarme compartir esto con alguien, en verdad lo necesitaba, Coneja.

-¿Coneja? Pensé que nunca más me dirías así, por haber… ganado.

-Claro que te diré así y como se me ocurra de aquí en adelante. Además, serás mi capitana y juntas llevaremos al equipo femenil a la victoria. Con tu agilidad y con mis estrategias de ataque, seremos invencibles.

-Gracias Raye, en verdad, muchas gracias.

-Y si alguien no te respeta¡se las verá conmigo!

-Jajaja- y así las dos se fundieron en un abrazo que no hizo más que afianzar la amistad de ambas.

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-¿Dónde estarán Serena y Raye?- Amy empezaba a preocuparse y temía algún arranque de ira por parte de alguna de las dos.

-Deben estar cerca, aunque pienso que lo mejor será buscarlas. Yo iré por el lado de la Administración y tú podrías ir por los salones de los Talleres, debemos encontrarlas antes de que algo malo suceda- era una de esas pocas veces en las que la hermana mayor tomaba el control de la situación y mostraba sus cualidades de líder.

-Está bien, nos veremos aquí mismo en 15 minutos.

Las dos chicas empezaron a correr en sentidos contrarios para encontrar a sus amigas más pronto.

En ese mismo instante, un elegante automóvil Berlina negro Studebaker iba llegando al colegio. Del automóvil bajaron un gallardo joven de unos 24 años aproximadamente y una linda chica de unos 17 años.

-Tengo que encontrarlos…- decía una chica de lindos ojos verdes mientras corría a toda prisa por las jardineras y pasillos principales del colegio, el cielo estaba nublado y empezaba a bajar la temperatura.

-Debemos apresurarnos, al parecer viene una tormenta en camino- el recién llegado trataba de apurar a su acompañante, debían ir a hablar con la Madre Margaret.

-Serena, por qué nunca te quedas quie… ¡ay!- Lita se dio un gran golpe con algo, pero antes de caer al suelo ese algo, o mejor dicho, alguien, la sujetó de la cintura impulsivamente para evitar que se cayera al suelo.

-Discúlpeme, venía dis…traí…da- Lita no podía creer lo que tenía enfrente de sus ojos. Eso debía ser un sueño.

-La culpa… fue… mía…- El joven, poco a poco la soltó, ambos se miraban fijamente, no podían alejar sus miradas uno del otro, era como una especie de imán.

-Ehm, disculpa… ¿podrías decirnos dónde está la Dirección? Es que va a llover y…- fue hasta ese momento que Lita reaccionó, vio a su derecha y frente a ella estaba una chica muy hermosa en verdad y así se dio cuenta que el chico iba muy bien acompañado.

-Si… siguen derecho y… en la segunda puerta a… a la izquierda. Permiso… debo ir a… otra parte- la castaña debía alejarse inmediatamente de ahí, antes de…

-¡Espera Lita!- su nombre, su nombre era pronunciado nuevamente por él, ese nombre que sólo quería escuchar de sus labios, una vez más.

-Lo lamento, debo ir a una clase, me están esperando.

-¿Ustedes se conocen?- interrumpió la chica- ¡Ah claro¿No es la chica de la foto que está en mi habitación?- las palabras que oía, no podían ser verdad, acaso ella…

-Ahora, si me permiten- los ojos de Lita comenzaron a brillar y antes de que la pareja se diera cuenta, giró para correr de nuevo pero su voz la detuvo.

-¡Espera, Lita mi amor, espera!- una mano sujetaba su muñeca implorantemente, la mano de aquél hombre con el que soñó tener una vida completa, aquél que le prometió llevarla al altar, la mano del ser que tanto amó o que tal vez aún amaba.

-No Diamante- se giró tomando valor- lo que debes hacer es ir a la Dirección a tratar tus asuntos como siempre lo has hecho; a cumplir tus obligaciones como siempre las has cumplido. Yo ya no estoy en tu larga lista de responsabilidades, me borraste desde hace mucho y por lo tanto, yo hice lo mismo. Ahora si me disculpas, tengo que ir a buscar a alguien muy especial para mí, alguien que no dejaré solo cuando más me necesita. Suéltame, por favor.- la firmeza y convicción de las palabras de Lita lo perturbaban. Ya no era aquella muchacha hermosa que lo llenaba de alegría y amor, ahora sólo veía indiferencia y frialdad en sus ojos y lo peor, es que él era el causante de todo.

-Tienes razón, no debí llamarte así, fue una equivocación, un accidente. Lo lamento Gracias por recordarme donde está la Dirección.

-No te preocupes, después de todo nunca venías a verme competir. Ahora veo que vendrás más seguido- refiriéndose obviamente a Lilyet, quien seguía confundida sin entender nada.

-Sí, tal vez vendré más seguido. Será un placer verte por aquí.

-Lamento no poder decir lo mismo. Si me permiten, debo retirarme. Bienvenidos- y después de la debida reverencia (como toda una niña con clase) se fue sin más de ese lugar.

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-¡Sere, Raye! Amigas, me alegra mucho encontrarlas, nos tenían preocupadas, pensamos que estarían…

-¿Peleando, degollándonos, golpeándonos?

-Bueno… algo así -.-U

-No te preocupes, ya está todo solucionado. No hay nada que temer- decía una feliz Serena.

-Lo mejor será regresar, está empezando a llover y por lo que veo no será una simple lluviecita.

Las tres regresaron (corriendo muy rápido) al punto donde se quedaron de ver Amy y Lita, quién seguramente ya habría llegado.

-¿Y Lita?- interrogó Raye al mismo tiempo que se secaba el cabello.

-Me imagino que debe seguir buscándolas, espero que llegue pronto, está lloviendo muchísimo- comentó Amy.

-Pero si ya estamos aquí…

-Pero ella no lo sabe, Serena tonta- Raye había recuperado su 'peculiar' sentido del humor.

-No debe tardar- al voltear, la mirada de Amy reflejaba angustia.

-¿Qué pasa Amy?- Serena fue (increíblemente) la primera en darse cuenta que algo pasaba.

-No puede ser, él no puede estar aquí.

-¿De quién estas hablando Amy?- ahora la desconcertada era Raye, el aliento parecía faltarle a la chica.

-Es él, él está aquí. Si mi hermana lo vio… ¡debemos buscarla!- Amy estaba desesperada, sabía lo que Diamante desencadenaría en Lita, no lo había vuelto a ver desde ese día.

-¿Él?... ¿Quién es él, Amy?- Serena trataba de tranquilizar a Amy, pero nada parecía dar resultado. Por su parte Amy lloraba sólo de recordar lo ocurrido tiempo atrás y de pensar en lo que Lita ahora seguramente estaba sufriendo; porque era un hecho que lo había visto, habían pasado 30 minutos desde que se despidieron y ese auto era inconfundible.

-Por favor Amy, tranquilízate, iré a buscarla pero dime… ¿por qué estás así?- Serena la abrazaba y poco a poco su amiga recuperaba la calma.

-ES EL HOMBRE QUE DEJÓ PLANTADA A MI HERMANA EN EL ALTAR…

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Hola!!!

Al fin!! créanme que me moría de ganas por escribir este capítulo¡A QUE NO SE LO ESPERABAN! jejejeje, se los dije, todavía tengo algunas sorpresas reservadas. Sufría mucho al revelarles la historia de Raye, padeció mucho desde niña, pero algunas veces cuando la vida no es tan leve con nosotros, tenemos recompensas tarde o temprano y ella la encontró en la amistad, y ¿por qué no, en el amor? y lo de Kent... ese es un nuevo misterio pero este no tardará mucho en ser revelado, lo prometo. Además incluí algunas revelaciones en este capi, después de todo ya las tenía muy consternadas sobre los secretos. Me encantó poner a Serena como capitana del equipo de esgrima, ya verán que por algo lo hice, recuerden que cada acto, lleva una intención oculta jejejeje. Todo puede cambiar, no hay nada escrito aún, todo va surgiendo conforme a las ideas locas que me llegan a la mente cuando ando de shopping, cuando voy al parque, cuando estoy dando clases, cuando estoy a punto de dormir, no sé, ya saben, la musa cuando llega, llega.

Pasando a otra cosa, quisiera aprovechar este espacio para escribir algo que en verdad me ha nacido de unos días para acá, y es darles las gracias por todo el apoyo de a lo largo de más de cuatro meses me han brindado. Gracias por deternerse un poco a leer esta historia que es la primera que escribo y espero no sea la última, ya que me ha dejado un buen sabor de boca el hacerlo. Cuando empecé, teía muchas inseguridades, y en ocasiones aún las sigo teniendo, aunque en la mayoría de las ocasiones reflejo autocontrol, no es así, aún sigo siendo una persona que no quiere crecer, pero que en este año que entra, tendrá que hacerlo. En estas líneas estoy siendo totalmente honesta con ustedes y conmigo, en verdad no saben la alegría que me daba el llegar; después de las desveladas por hacer trabajos de la escuela, después de pelear con una que otra persona por tener diferencia de opiniones, después de estresarme por las palabras de mi asesora o cansada de tanto lidiar con mis alumnitos de primero; pender, mi computadora, ingresar al correo y ver "REVIEW DE FANFICTION" era y sigue siendo lo más sensacional del mundo para mí!, ller cada uno de sus comentarios, apoyos, muestra de cariño, simpatía o qué se yo, de verdad eso me lo llevaré conmigo en cada uno de mis días restantes (no se espanten no moriré pronto).

De verdad, este año que se va me ha dejado muchas tristezas, lágrimas, conflictos personales pero también me ha dejado muchísimas alegrías, loqueras, enseñanzas y en especial me ha permitido conocer gente valiosa, que siempre tiene una chispa de alegría que aunque no lo sepan, llegan en el momento más adecuado y animan muchísimo a las personas. Pueden empezar a llamarme CURSI (aunq raramente lo soy), NIÑA SIN AMIGOS (aunq si tengo jejejeje), ÑOÑA (aunq mis notas dirán lo contrario-.-U) o como se les ocurra, pero créanme que necesitaba decirles esto aunq sea en estas fechas. .

FELIZ AÑO NUEVO 2007 Y RECUERDEN JAMÁS PIERDAN LA CHISPA QUE NOS HACE QUERER SER NIÑOS E ILUSIONARNOS, PORQUE SI LO PERDEMOS... HABREMOS PERDIDO LO MEJOR DEL MUNDO.

MuChAs FeLiCiDaDeS!! atte: La Conejita Gaby...

Mis mejores deseos para todos y cada uno de ustedes: ANGIE, SERETSUKINO, MARINLUCERO, JACKY, SILENE, ELIZ, CRIZ, DOUSA, WALU y en fin algunos otros que leen o que alguna vez leyeron esta historia. No se fijen en el orden, porque todos están en el mismo lugar. LOS KIERO!!