Capitulo 12
—Caroline, ¿vas a hablarme algún día?—Caroline levanto la mirada de lo que estaba haciendo y miro a su esposo con enojo. Siguió cortando la carne de Chris en pequeños pedazos. Klaus suspiro derrotado y siguió dándole de comer su papilla a Alison.
Ya habían pasado dos días del partido de beisbol en donde Chris se había perdido, lo bueno es que gracias a un hombre lo habían encontrado y el incidente no paso a mayor. Pero Caroline, su esposa, no le importaba que todo había salido bien al final y que no hubiera pasado a mayores. Seguía enojado con él por haber perdido a Chris y con Matt pues Chris no durmió en toda la noche por la cantidad de dulces y frituras que había comido.
—Te das cuenta que un día antes tiene un ataque de ansiedad y al día siguiente lo pierdes ¿Cómo crees que lo esté pasando en su cabecita? Aun necesita esa figura de seguridad para que confiara en nosotros y sus miedos desaparezcan poco a poco.
—Cariño, había demasiada gente, un momento lo estaba tomando de la mano y al siguiente desaprecio.
Por suerte, cuando encontraron a Chris no había vuelto a sufrir ningún tipo de llanto o letargo grave. Después de haberle repetido que estaba ahí con el interminable veces, de abrazarlo contra su cuerpo y acariciar su cabello y espalda, Chris había salido de su conmoción.
—Un niño de tres años no desaparece solo de tu lado.
—No sé qué paso.
— ¿Sabes?, esta conversación termina aquí —Caroline tomo su pijama y se dirigió al baño para encerrarse.
— ¡Pama!—grito Alison y Klaus sintió como la papilla de un color verde resbala por su frente hasta su mejilla.
—Alison, mira lo que has hecho —Caroline rio, tomo una servilleta y limpio el rostro de Klaus.
Estando a solo centímetros de su cara, Klaus la miro a los ojos buscando su perdón como lo había hecho los dos últimos días. Caroline lo miro y sintió que ya no podía luchar más. Cuando termino de limpiar su mejilla, Caroline acerco sus labios a los de Klaus y dejo un casto beso.
—Te amo, pero aun sigo un poco molesta contigo.
—Bueno, por lo menos me hablas —Klaus sonrió y siguió comiendo.
—Pero no es lo único que tienes que hacer para tener mi perdón por completo, tendremos que ver si te lo mereces esta noche —Caroline le guiño un ojo, pero antes de que Klaus pudiera contestar con otra insinuación cambio de tema —Cariño ¿quieres un poco más de jugo? —levanto la jarra y cuando Chris asintió le sirvió. No pudo ocultar su sonrisa.
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Klaus seguía haciendo saltar a Alison sobre sus piernas para ejercitarla y que pudiera dormir temprano. A su lado, Chris jugaba con un aparato que decía las letras del abecedario y una cosa o animal que empezara con esa letra.
Estaba cuidando a los niños en la sala mientras su esposa se encontraba en la cocina limpiando y guardando cosas. Pero no podía guardar ya la espera, su esposa ya lo había perdonado, a medias, pero perdonado y no deseaba más que los niños se durmieran para subir a su habitación.
Sintió como su manga era jalada y Chris le apuntaba el control remoto.
—Tele
—Claro campeón, toma —Klaus se estiro y tomo el control remoto de la mesa del centro y se lo dio a Chris. El niño tomo el control sin saberlo usar —Claro —Klaus se recriminó a sí mismo. Tomo el mando a distancia y le cambio a un canal infantil.
No estaba poniendo atención, su mente estaba en el segundo piso, específicamente en la habitación principal, en su cama.
—Chris, ¿puedes echarle un vistazo a tu hermana unos segundos? —Klaus tomo a la niña en brazos y la dejo en una andadera sin importar las quejas de la pequeña por quedarse sin su entretenimiento.
Chris asintió y bajo del sillón para empujar a su hermana como si fuera un cochecito por toda la sala. Ambos reían divertidos.
—Cuidado con los muebles y no salgan de esta habitación ¿bien?
Apresurado se levanto del sillón y camino hacia la cocina. Caroline estaba de espaldas a él sacando algunos recipientes de los estantes de arriba. Se acerco a ella sigilosamente y la abrazo por la espalda. El cuerpo de Caroline se tenso por un momento hasta reconocer el cuerpo y olor de su esposo.
—Me estas volviendo loco con tu insinuación. No aguanto para que llegue la noche.
—Me alegra mucho y espere que lo disfrutes tanto como yo —la voz de Caroline se torno ronca.
Klaus arrastro su nariz por la oreja de Caroline y la parte de atrás de su cuello donde dejaba besos por todo el lugar.
—Ni-k ¿qué haces?
—Necesito ganar mi perdón un poco antes —la acerco más a él.
—N-no, yo no me refería a eso.
— ¿Qué? —Klaus paro abruptamente. Caroline se volteo en sus brazos para quedar frente a frente.
—A lo que me refería, es que tienes que encargarte de los niños esta noche…jugar con ellos un poco, bañarlos, cambiarlos, contarles un cuento, quedarte con Chris hasta que se duerma y luego con Alison.
— ¿Pero…
—Y claro, yo te ayudaría a arroparlos y darles las buenas noches… ¿pasa algo Nik, te noto muy desconcertado? —Caroline sonrió y paso su dedo índice por los botones de la camisa de su esposo.
— ¿No te referías a nosotros? No hemos hecho el amor en una semana.
—Cariño, si hubieras querido lo hubieras dicho estos dos últimos días, no es como si estuviéramos durmiendo en habitaciones separadas. —Le guiño y se paro sobre sus puntas para dejar un beso profundo en la boca de su esposo —ve a cuidar a los niños, aun tengo algunas cosas que hacer por aquí. Nos vemos más al rato.
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Caroline volvió a sonreír al recordar la confusión de su esposo y los eventos de la noche pasada. Parecía que ese día ninguno de los dos niños deseaba bañarse o irse a dormir, por lo que al final de la noche Caroline vio entrar a su habitación a un hombre mojado y cansado.
Cuando salió del baño después de prepararse para dormir y recompensar a su esposo, vio que este se había quitado la ropa y se había metido a la cama dispuesto a dormir. No pudo más que negar con la cabeza y entrar al lado de su cama.
Empezó besando sus hombros que no estaban ocultos por la cobija, subió por su quijada y empezó a besar su mejilla acercándose a sus labios.
—Amor —le interrumpió Klaus con voz adormilada.
—Hmm —Caroline levanto su cabeza para ver como Klaus intentaba abrir sus parpados.
—Me duele decir esto, pero estoy muy cansado. Podemos dejar esto para otro día.
—Por su puesto cariño, descansa —Caroline dejo un beso en su mejilla y se recostó de lado. Sintió como Klaus se acomodaba tras ella para volver a entrar al mundo de los sueños.
—Así está mejor — Klaus le dijo antes de suspirar y quedarse dormido.
De nuevo era día laboral pero esta ocasión no la acompañaban sus dos pequeños, los había dejado en la guardería de la oficina por unas horas mientras tenía su junta mensual con Jules (quien había regresado) y algunas de las asistentes sociales y demás personas que trabajaban en el área de servicios infantiles.
Le había dolido mucho dejarlos, pero le había mostrado a Chris el camino entre su nueva oficina y la guardería para mostrarle que estaban en el mismo edificio y cerca por si ocurría algo, también le había mostrado en el reloj que pasaría por ellos cuando la aguja más pequeña estuviera en el cuatro.
Aun tenía un par de horas para terminar su trabajo antes de recoger a los niños, cuando un toque en la puerta le llamo la atención.
—Caroline, el Oficial Shane está aquí.
—Gracias Meridith, hazlo pasar —Meridith asintió y tras ella apareció el hombrecito regordete.
—Señora Mikaelson ¿Cómo ha estado?
—Muy bien. Oficial Shane, tome asiento.
Después de que Jules regresara a la oficina, Caroline había regresado a su antigua oficina, que aunque era más pequeña le agradaba más.
—No será una visita larga, se lo aseguro.
— ¿Y bien que lo trae por aquí? Ha decidido dejar de llamarme.
—Algo así —se rasco su cuello nervioso.
Caroline lo miro sin entender, esa actitud no era propio de él.
— ¿Pasa algo?
—El cuerpo de la señora Donovan fue cremado hace dos semanas. Pensé que lo querría saber al tener los hijos de ella en custodia. Logramos conseguir un poco de sangre y cabellos del agresor, sospecho que en unas dos semanas tendremos los resultados.
—Supongo que lo ultimo son buenas noticias. Y creo que tendré que hablar con Chris sobre la muerte de su madre…
—Caroline ¿te puedo tutear, verdad?
—Claro.
—Has sido relegada de tus obligaciones con el niño.
— ¿Qué?
La mente de Caroline no podía procesar nada, la única razón por la que había tenido la custodia de los niños tan rápido era por la atención que le podría brindar a Chris y a su hermana. Y ahora cuando la única razón para tenerlos con ella había desaparecido, no sabía que iba a suceder con los niños y ellos. No sabía si los iban a separar mientras se ajustaban los papeleos o para siempre.
Su mente trabajaba a mil por horas, no podía permitir que les quitaran a los niños, sintió que el aire le faltaba en sus pulmones.
—No puedes quitarme a los niños.
—Tranquila Caroline, no estoy aquí para eso. No soy el malo de la película —Caroline comprendió las palabras de Shane, pero aun así no se quedo tranquila.
— ¿Qué va a pasar entonces?
—Tenemos una nueva psicóloga en el caso. Su nombre es Davina Gerard, ha pedido un traslado a la ciudad para terminar su doctorado y trabajar con nosotros en el caso.
— ¿Y sobre su custodia? — Caroline entendía que ya no podía seguir atendiendo a Chris, su ética no se lo permitía. Pero que los niños se quedaran con ellos era lo único que le importaba.
—Estamos seguros que eres la mejor madre de acogida para ellos y no solo por que trabajas en el área y sabes qué se debe hacer en casos como esto, todos en la estación vimos la conexión entre ustedes. Mantente tranquila, seguirás siendo la madre de esos niños que te necesitan.
—Gracias, oficial —El oficial Shane se levanto de su asiento y extendió la mano hacia Caroline, esta la tomo.
—De nada señora Mikaelson. Mañana tiene una cita con Gerard —Shane le tendió una tarjeta blanca —ahí está la dirección y el numero de la doctora. Esto es por un mejor bienestar para Christopher, no solo por la investigación. También nosotros nos preocupamos por ellos.
—Oficial…
—No hay cuidado Caroline, también se que metí un poco la pata tratando de acelerar el caso usando la ayuda del pequeño. Solo espero y los de la estación también que nos invite a las fiestas de cumpleaños, eso niños se han ganado el corazón de todos, especialmente por las fotos que el Detective Salvatore presume por toda la oficina.
—Gracias, oficial y considérese invitado a todas las reuniones de los pequeños.
—Nos vemos, Caroline.
—Que pase buenas tardes Oficial Shane. —Shane asintió y salió de su oficina.
Caroline se desplomo en su silla y sintió como sus pulmones se llenaban de aire y respiraba tranquila, sus hombres se dejaron de sentir tensos y volvía a la vida.
Sus pequeños iban a seguir con ella, nadie se los quitaría. Cuando tuviera la custodia de los niños por ser su casa de acogida, hablaría con Klaus sobre adoptarlos permanentemente. Había revisado el expediente de ambos innumerablemente y no había encontrado ni un solo familiar que los reclamara entre los registros.
Miro hacia el reloj y vio que faltaban diez minutos para las cuatro en punto, tomo sus cosas y salió en busca de sus niños. Las cosas no podían ir mejor.
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