La media noche había llegado con la Luna llena iluminando todo a su paso.
Sentía la piel del estómago tirante, y apretada. La fiebre aún seguía su propio ritmo pero notaba como su respiración se había calmado bastante. Abrió los ojos encontrándose tumbado sobre las sábanas blancas de un hospital.
No sabía la hora que era ni qué había pasado después de desplomarse en la prisión. Quizás ya lo habían rescatado…
Giró el rostro hacia su derecha y luego a su izquierda encontrándose de pronto, con unos ojos azules como el océano totalmente desconocidos. La joven propietaria sonreía con cierta gracia y emoción.
-¿Dó…dónde estoy?-Preguntó aturdido y desorientado. Ya no llevaba puesta la incómoda máscara de oxígeno.
-En la clínica de Tendai.
-Genial…-Suspiró resignado. No saldría de allí jamás. La enferma sonrió.
-Tienes que tener más cuidado la próxima vez, te has librado de una buena Portgas.
Al oírla nombrar su apellido volvió a mirarla arqueando las cejas.
-¿Tú también sabes quién soy?
-Por supuesto. En la isla no se habla de otra cosa.-La joven se levantó de su asiento y comprobó el nivel de suero y calmante que tenía enganchado el pecoso.
-Estupendo.-Resopló.
-Oh vamos, no te rindas. Estoy segura de que tu familia está a punto de llegar. Y los de tu sangre no os caracterizáis por veniros abajo, ¿no?-Le guió un ojo con gracia.
Gray la miró fijamente de arriba abajo. "¿Quién diablos era aquella chica? Parecía que todo lo que decía era un maldito acertijo", pensó.
-Oi,-se intentó incorporar pero al ver que todo le dolía, Nora lo ayudó con un par de almohadas,-¿quién eres? Parece que conoces mucho a mi familia…-Entrecerró los ojos sospechoso. Ella rió.
-Tu tío era mi jefe.
-¿Mi tío?-Gray sonó aún más desconcertado.- ¿Luffy?
-No, Sabo-kun.
-¿Enserio?-El pecoso abrió los ojos atónito.
-No te muevas tanto que te vas a abrir la herida. Aunque parezca mentira te acabamos de operar.-Roger se observó los vendajes mientras analizaba la información que le estaba dando aquella chica.-Has perdido mucha sangre.
-Espera un momento… ¿eras revolucionaria?
-Shhh…-Nora se puso un dedo sobre los labios.-Eso es un secreto. No grites.-Sonrió.
-No me lo puedo creer…
-¿Sabías que el mundo es un pañuelo?
De pronto, el suelo bajo los pies de Nora empezó a temblar. Luego, a lo lejos se escuchó una fuerte explosión seguida de un tremendo derrumbe y una gran nube de polvo. El moreno se agarró a la cama como pudo.
-Ya están aquí, tan escandalosos como siempre. Esto va a ser genial.-Soltó emocionada.
-No estoy muy seguro…-Suspiró Gray resignado.
-Vuelvo enseguida.-La joven salió por la puerta de la habitación a todo correr.
-¡Oi, espera!
….
Cinco minutos antes, el plan de los tres hermanos se había puesto en marcha y mientras Kyle y Ace esperaban cerca de la prisión la apertura que Sabo les había prometido para entrar, Rou permanecía en el barco apuntando las indicaciones básicas de navegación que le había enseñado Kyle por si algo iba tremendamente mal.
-Bien, tenemos que armar jaleo.-El revolucionario desenfundo su larga tubería.
Luffy se agachó y practico alguna que otra sentadilla.
-¿Listo?
-Pateemos unos cuantos traseros, shishishishi.
El rubio se acercó a la robusta y alta pared de piedra. La tocó un par de veces con sus nudillos y sonrió. Después plantó las manos sobre la roca.
-¡Ryuusouken: Ryuu no Ibuki!-Nada más decir aquellas palabras, la pared que Sabo tocaba empezó a partirse en mil pedazos. Aunque el derrumbe, que en un principio no iba a ser muy grande, finalmente destruyó prácticamente el muro entero alrededor de la ciudad.
-¡Genial!-Gritó Luffy entusiasmado mientras el revolucionario sonreía orgulloso entre el polvo de las piedras.
Dentro, las alarmas empezaron a sonar y un montón de marines junto al capitán de la isla empezaron a movilizarse.
Ambos hermanos saltaron entre las rocas hasta entrar en la ciudad. Y se pusieron manos a la obra.
-Ten cuidado Luffy.-Le aconsejó el rubio al menor.
-¡No te preocupes!-Soltó mientras reía y esturaba los brazos.
En el otro lado de la isla, más cerca de la prisión, Ace y Kyle se habían quedados alucinados cuando el enorme muro se había venido abajo casi por arte de magia.
-Ha sido alucinante.-El rubio observaba atónito los enormes pedruscos apilados. Ace sonrió.
-Bien, seamos sigilosos. Por lo menos más que esos dos.
Ambos entraron sutilmente y empezaron a esconderse entre las calles para llegar a su destino sin ser vistos. Sin embargo, justo cuando encontraron la puerta de la prisión, comprobaron que había alguien custodiándola.
Ace frunció el ceño.
-Yo me encargaré de él. Tu entrarás.-Miró a Kyle serio.-Has entrenado mucho, lo harás genial.-Asintió con media sonrisa.
-¿Y después?
-Iros al barco.-El pecoso mantenía fija la mirada sobre el hombre que custodiaba la puerta.
-Pero…
-No hay discusión sobre eso. Si te pasase algo, tu padre me mataría por muy hermano mío que fuera, Kyle.-Lo observó un instante.-La prioridad es que los tres estéis bien. No te espera así que busca un hueco cuando lo tenga distraído. Intentaré ponértelo fácil.
En cuanto terminó de hablar, Ace avanzó.
-Oi, creo que has intentado capturar a la persona equivocada.-El hombre que custodiaba la puerta alzó la vista seria y desafiante hacia el pecoso.
-Y tú te confundiste al pensar que no haría nada para evitar que lo rescataras.
Ace sonrió con chulería y prendió su mano derecha en fuego.
-Por lo menos, me quedé con ella… ¡Hiken!
El moreno se lanzó hacia el Shinchibukai que sacó su espada para contraatacar el fuego del pecoso consiguiéndolo con éxito. Aun así, el moreno había ganado velocidad con los años y con un par de movimientos rápidos, una de las bolas ardientes impactó contra el espadachín que intentaba frenarla a duras penas y finalmente la esquivó derrumbando parte del edificio.
-Se equivocó en su elección de lleno Portgas. Sigues siendo un crío.-Mihawk contraataco con la espada. Ace se agachó justo cuando el corte le rozaba el sombrero mientras apuntaba con los dedos a las piernas de su enemigo y disparaba pequeñas bolitas de fuego.
El Shinchibukai las esquivó a destiempo. Aun así, se recompuso con la facilidad suficiente como para abalanzarse hacia Ace y que ambos poderes se enfrentaran.
A continuación, Kyle vio una enorme explosión seguida de un intenso humo y muchas cenizas.
-Este es mi momento…
El rubio se escabulló entre el polvo hacia el interior de la prisión.
A una distancia considerable de allí, Sabo daba vueltas a su tubería con gran soltura y habilidad mientras esquivaba con facilidad los ataques de su adversario. Tras un par de descuidos, fue el rubio el que empezó a presionar agobiando considerablemente a su contrincante.
-¿Está estresado Capitán?-Le preguntó cuándo dio un salto y sus dos armas se encontraron chocando tintineantes.
El marine lo empujó hacia atrás haciendo que Sabo volviera a ponerse en guardia.
-No deberías burlarte de la ley y menos siendo quién eres. Sabes perfectamente qué reputación les darás a los tuyos después de este espectáculo.
Sabo sonrió divertido.
-Hace tiempo que los míos se valen por sí solos.
De nuevo se abalanzó hacia él, esta vez por la izquierda. El Capitán que lo vio venir, fue a interceptarlo, pero el rubio se cambió de mano por la espalda la tubería desconcertando al marine, luego apoyó el pie derecho, saltó dando un giro y le proporcionó un buen golpe en el costado derecho.
El pobre Capitán fue a parar directo contra una casa que prácticamente derrumbó.
-Vaya, todavía estoy en buena forma.-Sabo se cruzó de brazos satisfecho. Observó el ambiente.
Al fondo, los Gomu gomu no de Luffy salían disparados a diestro y siniestro hacia los pobres soldadillos que corrían de un lado a otro como pollos sin cabeza. El revolucionario no pudo evitar soltar una sonora carcajada.
….
Nora abrió la puerta de la habitación a todo correr.
-Bien, ya estoy lista para…
Pero en cuanto se dio cuenta del panorama se calló, sacó un pequeño revolver dorado de uno de sus bolsillos y disparó sin pensárselo al doctor y a un par de enfermeras. Los tres cayeron al suelo al instante. Gray abrió los ojos de par en par.
-¿Pero qué has…?
-Somníferos.-Le interrumpió.-Dormirán como bebés durante horas.-Guardó el arma.
-Eres impresionante.
-Gracias señor de la elocuencia.-Bromeó a la vez que se sacaba una pequeña llave del escote y le quitaba las esposas de las manos y los tobillos. El pecoso observaba desconcertado sus acciones.
-¿Me trasladáis otra vez?
-Mucho mejor,-Nora colocó los botes de calmante y suero en la silla de ruedas,-nos vamos de aquí.
Roger arqueó las cejas. Aquella chica se estaba pasando con el misterio.
-Oi, ¿quién eres?
-Nadie en especial, me llamó Nora y soy enfermera.-Le guiñó un ojo.
-¿Y por qué diantres me ayudas?
-Le debo a tu familia un par de favores.-Sonrió a la vez que ayudaba al moreno a acomodarse en la silla.-Además si te salvo la vida estarás en deuda conmigo. Eso puede ser bastante interesante a la larga, pirata.-Rió.-Pero deja de hacer preguntas y vámonos.
Con el camino no muy despejado, salieron de la habitación a todo correr, se montaron en el ascensor y bajaron hasta la planta baja. Al salir, todo era un caos. Las explosiones se oían mucho más fuertes y los médicos y enfermeras corrían de aquí allá.
-Oi, Nora…-Gray susurró le susurró escondido tras un enorme periódico.
-¿Qué pasa?-La enfermera se agachó mientras miraba de un lado a otro buscando la mejor salida.
-Creo que me está subiendo la fiebre.-El moreno sintió como las letras se le estaban empezando a juntar. La joven le tocó la frente.
-Maldita sea…Tenemos que darnos prisa…
…..
Un par de soldados que exploraban los alrededores de la ciudad en busca del barco donde la familia D. había llegado, se llevaron la palma cuando vieron a lo lejos a media marea, unas enormes velas blancas. Se sonrieron con malicia mientras metían el bote que trasportaban en el mar y empezaban a remar.
En el Gilgamesh, Rou observaba, por la cubierta derecha, la ciudad. Se escuchaban explosiones y mucho jaleo pero no podía divisar a su familia. Aquello la ponía de los nervios. Y más cuando el tiempo se les escapaba de las manos. Nadie le podía asegurar que un barco de la marina no apareciera en cualquier momento con la intención de hundir aquel.
Tembló solo de pensarlo.
-Daros prisa por favor…
Sentía el miedo recorrerle cada poro de la piel. Sobre todo cuando a su alrededor solo había oscuridad y la poca luz que la luna reflejaba sobre las aguas saladas.
De pronto, escuchó un ruido que la sobresaltó.
-Oh Dios…
Sigilosa, se acercó a la barandilla izquierda, observando como un bote se había enganchado al barco y un par de personas empezaban a subir silenciosas.
-Mierda…-La joven se agachó sentándose sobre las maderas mordiéndose el labio, ansiosa. Apretó con fuerza el mango de la enorme sartén que sostenía. Respiraba agitada.-Esto no estaba en los planes tío Sabo…-Susurró agobiada pensando qué hacer cuando esos dos abordaran el barco.
Entonces los oyó hablar.
-En cuanto suba y analice la situación llamaré a la base para decirles las coordenadas.
Rouge empezó a sudar frío. Si alguien más sabía que estaba el barco allí no podría hacer mucho más que esconderse. Así que, tomo el valor que no tenía, se incorporó y se puso en guardia con el ceño fruncido. Respiró hondo un par de veces preguntándose si lo que estaba haciendo era o no un delito.
Entonces vio la cabeza con gorra de uno de ellos. Llevaba un fusil a la espalda. Apretó el mango con fuerza y antes de que el hombre alzara la vista, le pegó un sartenazo en toda la cara haciendo que soltara su agarre y cayera al mar tras un sonoro grito.
-Madre mía, lo siento, lo siento.-La joven se asomó por la barandilla con cara de culpabilidad y en aquel instante, el otro soldado que iba en la barca miró hacia arriba descubriéndola.- ¡Maldición!-Susurró a medio grito a la vez que pensaba una forma para salir de aquella situación. Pensó en llamarlos, pero con el estruendo que había no se enterarían jamás.
El marine empezó a subir por el casco mientras Rou dirigía sus ojos hacia la ciudad.
-Por el amor de Dios, ¡volved ya!
…..
Nora había corrido hacia el muelle más cercano a la parte trasera de la ciudad. Si su memoria no le fallaba y si estaba en lo cierto con respecto a lo que conocía de su antiguo jefe, habrían dejado el barco amarrado en la playa más lejana al puerto principal.
Tras un descanso y deshacerse de unos cuantos marines, la joven creyó llegar a un sitio seguro para esperar a la familia o para pensar en otra estrategia.
-Oi, Nora…-La voz de Roger la sacó de sus pensamientos. Pero miró hacia abajo y se encontró con un panorama horroroso.
Los vendajes del moreno estaban encharcados de sangre. Su piel volvía a ser entre amarilla y blanquecida. Tenía unas ojeras terribles y sudaba una barbaridad.
-¡Gray!-La joven se agachó enfrente de él examinando los daños.-Ni se te ocurra dormirte, ¿me oyes? ¡Gray! Maldita sea…-La herida se le había abierto y amenazaba con volver a dejarlo seco de sangre.
La de ojos azules se incorporó con el vestido y las manos llenas del líquido rojo que salía por el vientre del pecoso, buscó su Den den Mushi y marcó un número que conocía a la perfección.
….
Kyle salió de la prisión quedándose impactado al ver a su tío sentado sobre el suelo intentando recuperar el aliento. Mihawk permanecía inconsciente a una distancia considerable. Todo a su alrededor estaba destruido o siendo pasto de las llamas.
El suelo ardía.
-Tío Ace,-se acercó a él,-Gray no está ahí.
-¿Qué?-El moreno alzó la vista hacia su sobrino que lo miraba apremiante y se esperó lo peor. No podían haber adelantado el traslado…, pensó mordiéndose el labio.
-He amenazado a un par de guardias y han soltado que lo llevaron a la clínica a la hora de la cena. Al parecer estaba inconsciente y al borde de la muerte por una herida.
Las noticias del rubio no tranquilizaron a Ace. Todo lo contrario. Por un momento se incorporó con la firme intención de rematar al hombre que había hecho eso. Pero al dar dos pasos, Kyle lo detuvo del brazo.
-Puedo entender lo que sientes.-Le habló entre el ruido de las llamas y los gritos de fondo.-Pero tenemos que encontrarle antes de que sea demasiado tarde. Tal vez haya una posibilidad.
Ace se giró hacia el rubio y lo observó con detenimiento. Era la viva imagen de la sensatez que Sabo le trasmitía muy de vez en cuando. No pudo evitar sonreír con orgullo.
-Muy bien, vámonos a la clínica entonces.-El rubio asintió sacando un mini mapa de la ciudad.
Pero en aquel momento, el Den den Mushi sonó alarmando a los presentes.
"-¡Oi Ace!-Al escuchar la voz del revolucionario se tranquilizó.- ¿Cómo vais?
-No está en la prisión, tenemos que llegar hasta el hospital.-El rubio observó también su mapa.-Al parecer Mihawk se empleó más a fondo de lo que pensaba y…
-No te preocupes.-Le cortó el menor.-Lo encontraremos.-Ace asintió.-Escuchad, iremos todos hacia la clínica. Nos reuniremos allí y lo buscaremos. Creo que nos quedamos sin tiempo han llamado a refuerzos.
-¿Eso qué quiere decir?-Preguntó Kyle.
-Que puede que estén viniendo de otras islas barcos de la marina.-Contestó su padre.
-Rou…-Susurró el rubio. Ace miró espantado al caracol.
-Vale, lo haremos ya.-Dijo con presteza colgando la llamada".
-Tío, id vosotros, voy al barco.
-De acuerdo.-Kyle iba a andar cuando Ace lo detuvo.-Ten cuidado.
-Lo tendré.
-Y protégela.-El rubio sabía que más que un ruego era una súplica por parte de su tío.
-Lo prometo.-Asintió serio y determinante.
Luego ambos salieron corriendo en distintas direcciones…
….
Cinco minutos más tarde, los tres hermanos se encontraron frente a las puertas del hospital.
-¿Y Kyle?
-Ha ido al barco con Rouge, está bien.-Sabo suspiró aliviado.
-Bien, esto va a ser un maldito laberinto.-Resopló el revolucionario.
-Nos dividiremos por plantas.
-Puedo ir a la más alta desde aquí.-Luffy miró hacia arriba con una sonrisa y los brazos en jarra.
-Eso sería genial.
-Bien entonces…-Pero la palabra de Ace fue interrumpida de nuevo por el Den den Mushi que Sabo llevaba y que sacó a todo correr.
"-¿Diga?-sonó apremiante.
-¡Jefe! ¿Cómo te va?-La voz de una joven dejó a los tres hermanos completamente fuera de juego.
-¿Disculpa?-Sabo frunció el ceño sin entender nada. No obstante, la voz le sonaba una barbaridad.
-Tengo vuestro premio justo en el muelle de la playa de atrás.-La muchacha siguió con su discurso.
-¡Un premio!-A Luffy le brillaron los ojos. Escucharon reír a la joven.
-Así es. Y tenéis que daros prisa. Me temo que necesita un buen chute de sangre.
-Gray…-Susurró Ace alarmado.
-¡Hasta ahora!-Y colgó."
-Oi, espera, ¿quién eres?-La pregunta de Sabo quedó totalmente en el aire. Así que suspiró.
-No entiendo nada.-Se quejó Luffy.
-Tenemos que correr hacia el muelle.
-Oi Ace, ¿vas a fiarte? ¿Y si es una trampa?
-Algo me dice que no lo es.-Asintió serio.-Confiad en mí.
…
El sonido de un caracol despertó a Rika, que se frotó los ojos con parsimonia. Cuando veía un poco más nítido, observó como Nerumi se incorporaba de la cama y cogía el Den den Mushi.
Doc se removió sobre su manta en el suelo.
"-¿Diga?
-Neru, escucha.-La voz de su hermana sonó estresada y apurada.
-Hanon, ¿qué pasa?-Observó el reloj nerviosa. Eran las tres de la madrugada.
-Es Nami…"
