Declaimer: Los personajes no me pertenecen (seamos realistas si fueran míos no solo estarían matando titanes) son propiedad de Hajime Isayama.

Adverencias: M-preg, chicoxchico y posiblemente lemon.

Dedicatorias: mmm... a los que les gusta Riren tanto como a mí.

Parejas: Levix Eren, ErenxJean, ErwinxArmin, ... y las que vayan saliendo.

Notas al Final


Escucha el tic tac que retumba en todo el cuarto, se siente como en un interrogatorio criminal en donde cualquier cosa que diga o haga será usada en su contra. Han pasado unos tres minutos y el hombre frente a él no le ha dirigido más que las palabras de bienvenida y miradas intensas. Puede ver que escribe, muestra que es un cuaderno blanco pero no lo suficiente para saber que está escribiendo. Su mirada es sagaz, fría y calculadora,

Siente que va a vomitar, no, no lo siente, es que lo hace. Por suerte alcanza a tomar el cesto que está a un costado del escritorio. Ahí va toda su dignidad junto a lo que comió en el desayuno que Isabel se encargó de preparar en la mañana.

Escucha una suave risa, que roza lo hilarante.

El hombre se levanta no sin tomar unos cuantos klinex- que usualmente utiliza para que los pacientes sequen sus lágrimas.- y llevarlos hasta el muchacho.

-He tenido muchos pacientes que se ponen nerviosos en la primera consulta, pero nunca han llegado a vomitar.-da unas suaves palmadas en su espalda para que pueda terminar de expulsar lo que aún queda en su estómago.

Esas palabras no lo hacen sentir mejor, siente que sus orejas ya están rojas por la vergüenza, y aún así su estómago no quiere darle tregua y le hace seguir vomitando por otros minutos que para él parecen una eternidad.

El psicólogo llama a la asistente y le una serie de instrucciones, en un momento ya trae una botella de agua mineral y está sacando el bote que lleva sorpresa por dentro con una clara cara de molestia.

-Lo siento, no pude evitarlo, no son nervios.-dice tomando un poco de agua.-estoy embarazado.-dice en un tono más bajo que lo anterior.

De nuevo el hombre garabatea en su cuaderno.

-Buen comienzo, a excepción por lo del vómito.-sonríe de nuevo.-qué te parece si me platicas un poco de ti, ya sabes para qué esta sesión sea productiva.

La forma en la que hablaba esa persona no parecía de un psicólogo normal, él imaginaba que la persona que lo atendiera fuera más cortés y amable, algo como en las películas donde siempre aparecía la pregunta cliché de "¿Y cómo se siente?" Aunque tenía que admitir que le quitaba un peso de encima esa actitud tan hilarante de Farlan.

-¿Qué parte de mi exactamente?

-Lo que tu quieras, pero quizás podríamos empezar por la razón que viniste a este lugar.-le dijo con una sonrisa.

Esa historia era tan larga, pero bueno tenía mucho tiempo aún para contarle, aunque fuera solo el principio. Era tonto pero de alguna manera sentía que ya había dado un paso, por más pequeño que fuera un paso era un paso.

¬3¬

La luz se coló por las persianas de la habitación de su casa.

Abrió con pereza los ojos, sí que había descansado después de la pesadilla que tuvo. Una donde era llevado por un hombre rubio que había jurado no volver a ver en lo que restaba de su vida hasta casa de su abuelo para decirles que se iban a casar, más que una pesadilla, ahora, parecía una muy mala broma ¿Él, casarse con Smith? ¡Ja! solo en sueños se le cumpliría al rubio mayor.

Que no recordaba cómo había llegado a su casa, seguro era resultado de que estaba demasiado cansado de tanto trabajar. Aunque ahora se sentía renovado y fresco para iniciar otro día.

Se levantó y fue hasta el baño para hacer sus necesidades matutinas. Tomó una ducha y se arregló rápidamente para poder ir al laboratorio a examinar sus cajas de petri y ver como iban creciendo las cepas, después podría llamar a Eren y ofrecerle ir a comer algo y platicar sobre su "situación".

Ya tenía todo listo en la mochila, solo necesitaba sus llaves ¿Dónde las había dejado? no recordaba su ubicación, tampoco estaba su cartera y móvil.

Escuchó un tintineo metálico.

-¿Buscas esto?-tras su espalda estaba ese hombre que apareció entre sus pesadillas, moviendo sus llaves de un lado al otro. En la otra mano estaban los otros objetos que estaba buscando.

Si creyera en dios estaría rezando en este momento que realmente lo que él creyó un sueño siguiera siendo eso, un sueño y no que este pedazo de idiota le haya dicho a su amado abuelo que iba a casarse con él.

-¡Esto es allanamiento!-gritó tratando de quitarle sus llaves, pero en un ágil movimiento Erwin alzó el preciado objeto por los aires a una altura que ni saltando, el ojiazul, podría alcanzarlas.

-Claro que no, solo he venido a dejar a mi prometido que ayer estaba inconsciente, eso no puede ser considerado allanamiento en ningún lado.-rió.

El más joven enrojeció de ira, definitivamente el hombre frente a él disfrutaba de burlarse de su persona.

-¡¿Quién te crees?! ¡¿Con qué derecho vienes a inmiscuirse en mi vida después de haber hecho lo que me hiciste?!-le reclamó con lágrimas en los ojos.

El mayor dejó la risa y lo miró con intensidad a los ojos.

-¿Y qué te hice?-preguntó con seriedad.

-Te aprovechaste de mi estado y me llevaste a… ¡a la cama, maldito imbecil!-dijo desviando la mirada.

-Yo no aproveché nada, tu solo accediste, quien se aprovechó de tu estado fuiste tú mismo.-dijo Smith sin rodeos, mientras se acercaba a él.-tan dulce e inteligente, el siempre bueno Armin Arlert, pero tan cobarde para enfrentar que él único que tuvo la culpa de perder a la persona que amaba fuiste tu solo, yo solo seguí tu cínico juego de víctima.-le aventó las llaves contra el pecho.

Armin bajó la mirada, enojado y dolido por esa declaración que aunque su mente la negara, su corazón ardía.

¿Estaba siendo cruel con su pequeño ángel? sí, pero era uno de los tantos males que debía de provocar.

Las llaves cayeron contra el piso en un ruido que a ninguno le importó, y de momento a otro el joven se lanzó contra el mayor. No dejaría que nadie le hablara de esta manera, no dejaría que Erwin jugara de nuevo con él y por eso aún y con su orgullo destruído y sus ojos al borde de las lágrimas, su gran cerebro maquinó el plan perfecto para derrocar la perfecta imagen de ese hombre con el cual nadie querría meterse.

Tomó del traje al hombre y lo besó, pero no con ternura y tranquilidad sino con ansia y demanda, con la esperanza de recuperar un poco de lo mucho que le fue robado en el pasado. Podría estar jugando con fuego, pero si lograba apagarlo no le importaría quemarse un poco.

¬3¬

Hoy era el día final, se la jugaría todo en este caso. Pidió a los Bodt tomar el control sobre el asunto, enmascarado como un abogado común llevó a Kirschtein al estrado, lo hundiría con todas las pruebas que había logrado conseguir junto a Isabel en estos escasos cinco días. Se apretó la corbata y ajustó su traje, a su lado estaba Magnolia con su propio traje sastre. Al mismo tiempo entraron al lugar luciendo imponentes.

Por alguna razón el abogado principal del cobrizo no se presentaría a esta última cita, sonrió, no era la primera vez que pasaba algo como que los abogados abandonan después de escuchar su apellido en un caso. Sintió pena por el chico que se atrevió a meterse con él, porque fuera del caso y aunque no debía mezclar su vida privada con su trabajo, Jean se había acercado a Eren y eso era imperdonable por lo que lo haría pagar un precio muy alto.

Miraron al objetivo, quien les devolvió la mirada. Esperó ver su cara de sorpresa y esperaba que le diera una mueca de rendición pero en vez de eso el castaño sonrió con diversión, como si supiera que iba a hacer esto. Miro la figura que lo representaría, pequeña y rubia pero con una mirada feroz… Annie Leonhardt.

¿Ella no era periodista?

El juez hizo presencia e hizo que todos tomaran asiento.

Jean fue llamado, era hora de que Levi lo interrogara. Fue tomado su juramento y sin una pizca de temor se sentó en la silla de madera. Levi soltó cada una de sus preguntas y ataque psicológicos, los cuales no lograron nada de lo que estaba predicho, ni siquiera las imágenes comprometedoras causaron alguna alteración en el muchacho. Sus respuestas eran monótonas, casi parecían ensayadas, haciendo que Levi quedará como un idiota.

-Me dirá, señor Kirschtein, que hacía en el depósito de Sina el día miércoles de la semana pasada?-preguntó con fiereza, ese día al lugar no había duda de que habían llegado armas en un cargamento.

-Cubría un trabajo, claro está.-dijo alzando los hombros.

-¿Qué clase de trabajo exactamente?

-Una nota de espectáculo, a eso me dedico ¿No es así detective… disculpe, abogado?-respondió con gracia.

-¿Tiene algún testigo?-preguntó con mirada filosa, según sus documentos, eso era mentira porque no habían registros en las computadoras de la editorial.

El más alto puso una cara seria.

-Por supuesto, pero me reservo por un momento el nombre de mi testigo.

No pudo hacer algo contra eso, pero sintió que ya lo tenía servido en la mesa, dudaba de la existencia de esa segunda persona y su declaración se le hizo un nulo intento por salvar su pellejo.

El juez preguntó a ambos abogados si tenían mas preguntas pero por el momento fue todo. El objetivo regresó a su asiento al lado de su abogada que le susurró algo en su oreja.

-Bien, señor juez, para demostrar la inocencia de mi cliente sobre la declaración de que es parte de situaciones ilícitas llamo al estrado al señor Eren Jeager.-anunció Annie.

Tanto Levi como Magnolia se quedaron helados cuando efectivamente, el moreno entró en la corte con una mirada fiera.


Hola!

Esta vez fui más rápida, gracias por aguantar todo este rato y por leer. A pesar de que tengo otras tres historias (¿muchas?) y que a todas las amo, pero se me complica actualizar (pero quien me manda a hacer tantas) siempre pienso en cual debe ser la primera en actualizar por lo que he decidido (después de mucho tiempo) que la que tenga más público será la primera en ser actualizada.

Aún no aparece mucho Farlan, se que algunas lo aman, pero es que bueno no puede ser muy obvio porque primero Eren debe ser otro paciente más y quizás... y solo quizás si Jean no se pone las pilas él va a hacer quien más relajo traiga a nuestra pareja principal. Bien ¿Qué estará pensando Armin? nada bueno seguramente, la batalla apenas comienza y mi adorable estratega no va a dar tregua, pero también se puede dar gustitos con ese Erwin. ¿Eren que haces ahí? pues habrá que ver quien gana y esta vez ustedes van a decidirlo (no porque sea una muy mala persona) sino que no quiero que sea forzado y digan que tengo favoritismo por los personajes, tienen dos opciones: que gane el caso Levi o que lo haga el equipo de Jean, ya saben que sucederá si gana cada quien. Nuevamente un agradecimiento por leerme.

ayame: Ambos compartimos ese amor por la historia de Armin, es lindo pero verás que después va a ser un malo malote (bueno no tanto) pero si que hará de las suyas. Espero que este capítulo te guste.

VivaElYaoi: Gracias por amarme, agradezco que esperes siempre por mis lentas actualizaciones (lo admito, soy un desastre). Tus comentarios han llegado y han tocado mi corazón, por supuesto que seguiré mientras haya alguien como tu que me aliente a hacerlo, espero no defraudar tus expectativas.