Lectores ¡volví!, la verdad es qué los he echado mucho de menos. He sido una ingrata lo sé, pero como que soy muy perfeccionista, entonces escribia y no me gustaba. Entonces lo borraba todo. Estúpida lo sé. Pero ahora me obligue a solo escribir y no borrar nada. Así que perdón si no salio del todo bien.

Pensaba decirles que quiero conocer a aquellos que aman esta historia como yo, así que dejaré mi facebook abajo si alguien quiere agregarme. Solo buena onda porfis. Quiero saber que piensan, dedicar capitulos, conocerlas y que si me demoró me reten para que no lo dejé ahí. Solo entiendan que ahora estoy con esta cosa de entrar a la universidad y el tiempo se me va (Lloro) jajaja.

Espero que disfruten el capítulo.

Aclaración: Esta historia la hice con todo mi amor. Como sabrán Itazura Na Kiss es un anime ya creado y emitido, yo tan solo lo tomé para dar una

adaptación a mi gran pasión Naruto. No sé arrepentirán, ya que el romance y las complicaciones son de un nivel altísimo.

No es una copia. Tiene muchas cuotas de mí para darle un mejor sabor. Así que si se han deleitado con el anime, habrá muchos cambios.

Mis fines tan solo son entretener a mis apreciadas lectoras y entregarle un pedacito de mí en la lectura. Espero que lo disfruten tanto como yo.

Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto como Itazura Na Kiss a Kaoru Tada.


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Itazura Na Kiss

by

Milkka

Capítulo 12: Leve acercamiento.


Sakura sonrío frente al espejo de cuerpo completo, mientras terminaba de hacer unos pequeños retoques en el maquillaje como Ino se lo había recomendado. Se trataba de algo sencillo, pero ella le había asegurado que podría tener buenos resultados.

Volvió su vista para contemplarse terminada y suspiró. Debía admitir que su aspecto cotidiano había sido superado, pero aun así, sentía que no valía la pena. Su mejor amiga la alentó diciendo que Sasuke no podría quitarle la vista de enzima y por un momento se lo creyó. Pero ¿A quien diablos iba a engañar?, desde aquella noche él no le dirigía la palabra. Era como si de un momento a otro ella hubiese dejado de existir.

Al principio lo agradeció, pues su mera presencia le ponía nerviosa. No sabía que decirle e incluso como mirarle, pero al pasar las semanas ya no era normal y eso le dolió en sobremanera. ¿Cómo mierda le ignoraba de esa manera luego de haberle besado? ¿O acaso él era de esa clase de hombre que usaba a las féminas y luego desecharlas?

Ya había pasado un mes y medio desde aquel día. Eso le irritaba. Había veces que lo único que deseaba era ir a encararle todo para que le explicara su situación, salir corriendo de la casa y no volver o hasta incluzo tomarlo por la fuerza y plantarle un beso. Pero nunca daba un siguiente paso y tan solo se dedicaba a encerrarse en su habitación.

Sacó una chaqueta del armario para luego tomar el bolso que había colocado enzima del escritorio. Le agrego una carpeta rosa y luego se encaminó a salir de la habitación.

Caminó con seguridad hacía la salida de la mansión Uchiha rogando no encontrarse con el pelinegro. Verlo le parecía demasiado incomodo.

Sintió su móvil vibrar dentro de su chaqueta y lo sacó rápidamente para no molestar a nadie con el sonido. Fijó sus ojos en la pantalla y vio el nombre de su amiga grabado. Mierda lo había olvidado. Había quedado con ella.

Bajó las escaleras con rapidez y al levantar la vista se encontró a Mikoto con una sonrisa.

—Al parecer tienes prisa —Soltó una mueca divertida.

—Si, lo siento —Bajó la cabeza—. Es que he quedado con una amiga y le prometí que llegaría temprano.

La pelinegra le sonrió con dulzura.

—Bueno mi niña —Accedió—. No necesitas dar explicaciones. Solo estoy un poco emocionada por su primer día. Creí que te gustaría tomar el desayuno conmigo.

—No es eso —Mordió su labio pensativa y luego se dirigió a la cocina—. Supongo que todavía tengo tiempo para un café.

Mikoto junto sus manos con alegría y luego le siguió.

Sakura tomo asiento en su lugar de siempre mientras le escribía a la rubia que se demoraría un poco más. No podía decirle no a la señora Uchiha. Ella era un amor y se comportaba de maravilla con ella.

—No podía dormir anoche al saber que mis dos niños comenzarían con la universidad —Comentó mientras tomaba las tasas de café—. Es divertido como pasa el tiempo. Recuerdo como si fuera ayer cuando Sasuke comenzaba a caminar y ahora te das cuenta que ya tiene dieciocho años.

Soltó una mirada dulce sin querer al imaginar lo que decía.

—Sí… —Su voz sonó tan baja que Mikoto no pudo oírla.

Se quedó pensativa por unos minutos para luego darse cuenta que el café ya estaba frente de ella y un pastel recién horneado a su izquierda.

—Se que a los dos le gusta el de chocolate —Hablaba del pastel mientras con un cuchillo lo partía—. Estoy tan orgullosa… de los dos claro, pero más de ti.

Sakura la miró sorprendida. No esperaba esas palabras. Sabía que le tenía cariño, pero Sasuke era más. ¿Por qué lo estaba más de ella que de su propio hijo?

Sintió un nudo en la garganta de la emoción.

—No me malinterpretes —Rió Mikoto—. Sasuke es mi hijo, lo amo y estoy orgullosa. Pero él está tan acostumbrado, no siente que haya sido un gran merito. Pero tú Sakura, has estudiado mucho por lo que quieres y haz alcanzado ha llegar a una de las carreras más difíciles.

Era verdad. Ella no creía que llegaría a poder tener las calificaciones de la prueba especifica. Era mucho por estudiar. Al principio lo vio como algo imposible, pero luego de su accidente con el Uchiha no le quedó nada más que hacer que reprimir su tristeza estudiando como una lunática. Por una parte se lo debía.

—Es verdad, muchas gracias —Le sonrió con amplitud.

La pelinegra la miró mientras ella tomaba el café despreocupada. Era tan linda y tan alegre. Al principió creyó que sería una chica normal, pero la verdad no se le asemejaba para nada. Su determinación, la forma que luchaba por lo que quería y lo educada le hacía quererle tanto. La admiraba. Era la chica que cualquier mujer querría para su hijo.

Suspiró. Si tan solo Sasuke no fuera tan obstinado...

En ese momento como por arte de magia sintió unos pasos y vio como su hijo llegaba a la cocina. Su aspecto era despreocupado. La saludo con una mano y se dedico a buscar una tasa, pero ella se le adelantó.

—No te preocupes, te lo he dejado servido —Le sonrió—. Sabía que bajarías en cualquier momento.

Este no dijo nada y en silencio se dirigió a la mesa. En ese momento se dio cuenta de la presencia de la pelirosa. Mikoto noto cuando su cara se sorprendió al ver lo bella que se veía. Quizás la chica no se daba cuenta lo que causaba en él, pero ella no lo pasaba desapercibido. Por algo era su madre.

Sasuke desvió la mirada cuando Sakura fijó sus ojos en él. Se sentía incomodo con su presencia. No sabía que decirle. Desde ese día se le hacia una tarea imposible compartir un momento con ella. No sabía por que.

Se mantuvo un silenció sepulcral, al notar esto la mujer rompió el hielo.

—Hijo debes acompañarla —Lo ordenó de una manera sutil—, van al mismo lugar y no quiero que le pasé nada, ¿Si?

La chica sintió como su cuerpo se tensaba.

—No hace falta —Habló con un falso tono dulce—. Yo sé como llegar, además tengo prisa y seguro que Sasuke querrá quedarse un poco más de tiempo.

Se paró rápidamente de la silla y dejo la tasa sobre el fregadero.

—Pero si no le costará nada, no te preocupes —Le aseguró Mikoto—. Además le hará falta ver donde está su campus, no quiero que llegue atrasado, ¿No Sasuke?

—No hace falta, enserió —Se apresuró en hablar la pelirosa.

Dicho esto tomó su bolso y salió por la puerta principal. Le ponía nerviosa la situación. Necesitaba salir lo más rápido posible de ahí. No quería llevar un camino hasta la universidad con él. No si lo único que conseguiría fuera un silencio incomodo y un par de palabras hirientes. No se dio ni cuenta que al caminar el Uchiha la siguió con la mirada analizando de arriba abajo.

Cuando por fin estuvo afuera tomo una boconada de aire. Había estado muy cerca. No deseaba ni mirar aquellos ojos frívolos. Era una idiota. Ni siquiera le decía un puto buenos días.

Comenzó a caminar con pasos decididos. Llevaba un pequeño tacón y le parecía un poco incomodo, no era que le doliese, solo que no estaba acostumbrada. Trato de no pensar en nada relevante a él.

Sacó su celular rápidamente y llamó a Ino, luego de unos segundos de disculpa le aviso que iba en camino. Necesitaba distraerse un poco luego de la pequeña "cercanía". Además debía decir que tendría compañeros nuevos y eso le parecía muy extraño. No conocería a nadie... dios, este día era muy especial.

Luego de unos veinte minutos llego a la estación de tren. Compró un boleto y se apresuro a pasar por la seguridad. Notaba que un chico le miraba de una forma extraña. Mordió los labios. Maldita Ino y sus ideas de outfit para la universidad.

Trató de no poner atención y esperó. Tras unos minutos llegaron los vagones llenos de gente. Típico de la mañana. Tomo aire y trato de avanzar. La gente estaba muy pegada.

Todos se desesperaban por subir y se sentían las manos de todos. Abrió los ojos con sorpresa cuando se dio cuenta que una no era normal. Le estaban tocando las caderas y luego su trasero. Se dio la vuelta enfurecida y lo que vio fue solo una anciana. Ella no podía ser.

Trato de no darle importancia y se volvió a dar la vuelta, pero al notar como este toqueteo seguía se preparó para encarar. ¿Quién mierda era el pervertido? ¿Acaso estaba loco? Nadie se atrevía a tocarle ni un pelo, menos un viejo asqueroso.

La anciana se coló por su lado y se subió, ella retrocedió y volvió a ver a el chico de antes. Traía una sonrisa estupida, esa que le delataba. Una rabia le toco cada poro de su ser. Aquel no era su día, nadie se metía con ella.

—Asqueroso —Escupió las palabras sin pudor.

Este la miró y alzo una ceja haciéndose el inocente. Eso le hizo explotar.

Lo empujo levemente y se puso frente de él. Estaba cansada que le pasaran por enzima. Ya no. Ella valía más que un toqueteo o no dedicarle la palabra. Ella era más de lo que él y un pelinegro le podían dar.

— ¿Acaso te vas a hacer el estúpido? —Le volvió a desafiar—. Mira que me di cuenta como me tocabas, yo no estoy para tus jueguitos, cerdo.

El castaño la miró y embozando una sonrisa siguió su camino haciendo caso omiso. Eso le hizo explotar.

Lo tomó rapidamente de la chaqueta y lo obligo a darse la vuelta con un tirón. Lo miró con odio y él seguía con la misma mueca de asqueroso. No dio más y le mando una bofetada.

—Nadie me toca —Habló con odio—, y menos si no dan la cara para aun que sea pedir perdón.

El joven no quito su vista de ella y tras unos segundos levantó la mano para devolverle el golpe. Una mueca asustada surgió por su rostro. No creía que un hombre le levantaría la mano a una mujer.

Cerró los ojos esperando asustada, pero el golpe nunca llego. Levantó la vista y se encontró con el chico con la mano en la misma posición pero alguien se la retenía con la suya. Movió sus ojos a la izquierda y sus ojos se enlazaron con unos negros, furiosos, quienes no la miraban a ella, sino al castaño.

—Le tocas un pelo y te prometo que no pisas nuevamente este tren —Le amenazó escupiendo las palabras como ella misma lo había hecho hace unos pocos segundos.

Se llevó una mano a la boca sorprendida. Su corazón estaba asustado ante la escena pero a la vez sobresaltado. Volvía a sentir aquella adrenalina que siempre le emanaba él cuando estaba cerca.

—Sasuke... —Musitó con un hilo en la voz. Sus palabras no llegaron a oídos de nadie. Era su forma de asegurarse a ella misma que él estaba ahí. Ayudándola.

—Yo… —La voz del castaño sonaba atropellada. Muerta de miedo—. Yo lo siento… No sabía que estaban juntos.

El Uchiha le soltó la mano y lo tiró para que lo mirara de frente.

—Pues ya lo sabes —Su voz sonaba de ultratumba. Como nunca antes le había sentido—. No te haré nada. Pero si te veo nuevamente por aquí o cerca de ella, te vas arrepentir.

Dicho esto pasó por su lado y le dio un pequeño golpe con el hombro. Sakura se quedo quieta como una estatua y el pelinegro la tomo de la mano, obligándola a seguir con paso apresurado. Su mano se encontraba fuerte, apretándola con fuerza. El nuevo tren ya estaba detenido y con un salto se subieron sin decir una palabra. La puerta se cerró en cuestión de segundos y el chico fulminó con la mirada al chico que se encontraba atónito desde afuera.

Cuando comenzó a andar el silenció entre los dos reino. La mano de los dos seguía enlazada y eso le hizo sentir las mejillas sonrojadas a la Haruno. Sintió que le debía un agradecimiento. Pero no quería soltarlo. Su cuerpo no deseaba que estuviese alejado.

—Yo —Comenzó a hablar de una forma nerviosa—, Lo s…

No alcanzó a terminar la frase pues Sasuke le soltó la mano y la miró de frente.

—Desde hoy todas las mañanas te vas conmigo —Su voz sonaba fría. Pero no le asusto ni le dolió, pues tenía un leve deje de preocupación—. Hay muchos cerdos por estos lados y tú te metes en demasiados problemas. Pareces una niña pequeña.

Sakura lo miró atontada. Se notaba que lo decía de buena forma. Pero tampoco era que fuera una estupida que estuviese buscando que algo malo le pasará. No quería que la mirara como una molestia que no se sabía cuidar sola.

—No es necesario, solo fue un incidente. Yo me puedo cuidar sola Sasuke.

Miró hacia un lado entre furiosa y sonrojada. No sabía como reaccionar.

—Ya me doy cuenta que no —Su voz cortante era la misma de siempre—. Me da lo mismo lo que pienses. Lo harás y punto. No quiero problemas con mi madre.

Lo trató de encarar para decirle que él no decidía lo que ella hacia o no, pero se calló. De igual forma le ayudaba tener una figura masculina a su lado y a su vez también deseaba que estuviese a su lado todas las mañanas. Al menos tenía una excusa. No podía sentirse incomoda con algo que él había decido.

Sonrió plenamente mientras se apoyaba en una pared del tren. Se había comportado de maravilla. Se había sentido importante para él. Su corazón se había apresurado. Al final de cuentas sin ni siquiera haberse dado cuenta antes; Sasuke se preocupaba por ella.


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Cuando llegó a la universidad Ino la recibió en la entrada con una sonrisa y corrió a saludarla, pero se paró rápidamente al darse cuenta que su amiga tenía compañía.

Sakura se dio cuenta de la situación y miró de reojo a Sasuke que se encontraba en sus propios pensamientos. Mordió su labio y se le dedico a hablar.

—Que te vaya bien —Comenzó un poco atropellada—. Yo me voy junto a Ino, que me está esperando

El chico le dirigió la mirada.

—Como quieras —Habló al momento que volvía su vista al frente—. Nos vemos.

No le dedicó ninguna otra mirada y siguió caminando apacible. Sakura se le quedó mirando por un momento y luego se fue donde estaba su rubia amiga.

Esta le comenzó a hablar antes que llegará a su lado.

— ¿Cómo estás? —Le sonrió—. Al parecer no estabas sola. Así que al final de cuentas mis tips te ayudaron para acercarte a tu chico, ¿no?

La pelirosa le dedico una mueca divertida.

—Nada de eso tonta —Rió levemente—, tan solo veníamos al mismo lugar, así que tan solo caminamos juntos. Nada más.

—Claro —Su voz tenía un deje pícaro—. A mi me consta que no. Ya veía sus miradas. A mi nadie me engaña.

Sakura suspiró.

—Te he dicho que no es nada —Le aseguró—. No hay nada que ver, no te hagas ilusiones.

Camino a su lado y le dedico un abrazo.

—Bueno futura diseñadora —Volvió a hablar—. ¿Por qué mejor no vamos a tomar un café tranquilas antes de irnos a clases?

La rubia levantó las manos en señal de aleluya y se encaminó a la cafetería con ella del brazo.

—Tú si que me conoces futura doctora.

Las dos rieron al unísono.


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Sasuke siguió caminando cuando ella se despidió. No sabía a donde iba y tampoco le importaba. Todavía quedaba tiempo para la clase. Luego de minutos caminando se encontró con un letrero que le impedía seguir. Frente de él se leía Facultad de Ingeniería. Genial, había llegado sin tener que proponérselo.

Se sentó en una banca a tan solo unos metros y sintió como su cuerpo tensó. Sí debía admitir que seguía así. Luego de la situación con Sakura su cuerpo había admitido una forma de enojo. Es que no podía pensar en como la ira inundo cada parte de su ser al ver como un imbecil la había tocado y mas enzima estaba apunto de golpearle. No era que le importase. No. Pero no podía permitir que nadie le tocara un pelo.

Volvió a sentir su cuerpo extraño y suspiró. Llevo sus manos y tapó su cara con ellas. Maldita Sakura que se le ocurría salir con una falta muy corta para su gusto, tacones, polera muy ajustada y su rostro perfectamente maquillado. Dios, se veía demasiado bien, demasiado provocadora para salir a la calle.

Sus dientes se apretaron y se dio cuenta que estaba delirando. ¿Por qué estaba pensando en ella? Aquello era estúpido.

— ¿Sasuke? —Una voz conocida lo sacó de sus pensamientos. Levantó la vista y se encontró con Neji.

Levantó las cejas en intención de saludo y este se sentó a su lado.

— ¿Qué te pasa? —Le preguntó sin rodeos— Te note extraño cuando te ví.

—Nada —Su voz sonaba ronca.

Rodó los ojos y saco una cajetilla de cigarros. Tomo el fuego y prendió uno en silencio. El Uchiha lo miró con envidia. Quizás eso le podria relajar un poco.

—Dame uno —Le exigió.

El castaño lo miró extrañado y luego accedió. Aquello estaba de locos, ¿Qué le pasaba? Prefirió guardar silencio.

—Tú casi nunca fumas.

—Casi —Respondió el Uchiha mientras el humo se escapaba lentamente de su boca.

Neji llevó su vista al frente y vio que a unos metros estaba la cafetería. Le apeteció tomar algo. Le iba a decir al pelinegro para cuando justo se encontró con la vista con aquella chica castaña que tanto le llamaba la atención en el instituto. A su lado estaba la rubia gritona y la pelirosa que se encontraba en la casa de Sasuke. Levantó una ceja.

—Al parecer el chicle rosado ha crecido en estos meses. Se ve bastante bonita hoy, ¿No Sasuke? —Le comentó despreocupado.

El chico llevó la vista donde su amigo la tenía y se encontró en unas mesas a Sakura con las piernas cruzadas hablando animada con sus amigas. Eran verdad las palabras de su amigo. Se veía radiante. Giró la mirada. Tonterías.

—Como sea —Se levantó sin avisarle y piso el cigarro a tan solo unos centímetros de terminar.

El Hyuuga se dio cuenta que tenía una mueca enojada, quizás un poco incomoda y se dio cuenta que su amigo tenía problemas relacionados a faldas.

Sonrió de medio lado.

—Al parecer te trae varias molestias —Comentó lo suficientemente alto para que Sasuke notara su deje de diversión.

Él no se molestó y siguió caminando.


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Al llegar al medio día Sakura por fin terminó sus clases. Estaba exhausta pero extasiada. Le había encantado. No se había equivocado con elegir medicina como su carrera a seguir.

Le entregaron su bata el primer día y llevaba su nombre grabado en la parte derecha. Se sentía orgullosa al leer Sakura Haruno, Medicina Universidad de Konoha. Cada vez que pasaba por los pasillos o se daba un break los chicos le quedaban mirando. Algunos le tiraban palabras como "Hermosa y además inteligente".

Sonrió al recordarlo. Al menos ellos la miraban como si valiera la pena. No como el Uchiha. Pero después de lo que pasó esta mañana no sabía que pensar. Sintió mariposas en su abdomen.

Movió su cabeza y se dedicó a sacar su móvil para llamar a Ino, pero luego recordó que le había dicho que se retiraría antes con un chico que de su clase. Al pensar en Tenten tampoco le funciono por que los estudiantes de arte tenían horarios diferentes.

Suspiró y sin quedar con opciones tomó la decisión de ir a buscar a Sasuke. Salió de su facultad y se dedico a la suya con lentitud, mientras terminaba el café de sus manos. Recordó que llevaba todavía la bata puesta pero ya era tarde para quitársela. Quizás el chico la felicitaría.

Al llegar allí se encontró con una multitud abarrotada y la mayoría de hombres. Algunos cerebritos extraños y otros tratando de seducirla. No le dio importancia y siguió su camino. No sabía donde iba pero trataría de encontrarle.

Entonces le vio. El aire quedo atrapado en sus pulmones y su respiración se volvió inestable. Estaba solo y se acercó. Pero de un segundo a otro todo murió.

Una pelirroja que conocía se le acerco y lo agarro por el cuello. Le comenzó a hablar de una forma animada, no escucho lo que le decía pero Sasuke no parecía molesto en la situación.

Mordió su labio inferior y la Karin desvió la vista, mirándola extrañada. Se dio media vuelta avergonzada y entre zancadas bajo las escaleras para dirigirse hacia la salida de la facultad.

—Hey Biologa, ¿Cuál es el honor que te trae por estos lados matemáticos hermosa? —Sintió un tipo gritar desde un rincón y ella lo ignoro. Salió rápidamente de ahí.

Se encontró con gente abarrotada en una feria. Tomo aíre y trato de mirar de que se trataba. Necesitaba pensar en algo distinto. Olvidar.

Se trataba de los deportes. Claro, se le había olvidado que uno debía tomar alguno de ellos.

Hombres y mujeres le hablaban a su lado para decirle que se uniera unos de ellos. Pensó en el patinaje, le gustaba, pero necesitaba algo más relajante y sencillo. Algo que el Uchiha no le gustase. Ya no quería más momentos incómodos. No, después de eso.

Se acerco a un stand que promocionaba la natación y le agrado la idea. Nadar era algo que quizás no le apasionaba, pero estar en el agua en momentos de tensión podría ayudar.

Un chico de cara perruna le recibió.

—Hola linda —Le saludó. Podía sonar como si fuera inoportuno, pero se notaba que no deseaba incomodar. Su aspecto era amigable.

Le dedicó una sonrisa.

— ¿Te gusta la natación? —Ella asintió—. Genial, pues aquí tienes horas libres cuando desees ir al agua. Las clases son dos veces por semana. Tu tienes que traer tu traje. El profesor es excelente, no te arrepentirás.

—Me parece bien —Finalmente le habló—. ¿Tienes los horarios?

El le tendió un papel.

—Aquí esta. Además recuerda que tienes libre el gimnasio —Ella le dio un vistazo y luego saco el suyo y los concordó. Perfecto. Ninguna clase topaba.

—Me lo quedo, ¿Dónde firmo? —Sonrió. El castaño le indicó la hoja para poner sus datos.

— ¿Estudias medicina? —Le preguntó curioso.

Ella rió dulcemente.

—Sí —Respondió sin más.

—Genial —Admitió—. Yo veterinaria.

La chica iba a soltar algún comentario, pero el perruno corrió la mirada al ver al recién llegado. Sakura no se dio por aludida. No le interesaba.

—Hola —Lo saludó cordialmente.

Este se quedo en silencio.

— ¿Horarios? —Le preguntó sin más. La pelirosa se quedó helada al escuchar esa voz y se dio media vuelta para ver al pelinegro con la mirada helada.

El se los tendió y no agregó palabras al darse cuenta que no era muy amigable. Unos segundos después, el ya estaba firmando sus datos. Sakura no dijo nada.

—Hey Sasuke —Una voz chillona volvió a llenar la estancia. La pelirosa vio llegar a Karin nuevamente. Apretó los puños con fuerza.

El ni se inmutó, pero al parecer a la chica ni le importó.

—No sabía que te gustaba la natación —Aseguró—. Yo me voy a el tenis de prueba, pero si me arrepiento se que tu vas a estar aquí.

Los ojos jades no necesitaron más. Le dolía o enojaba ver a Sasuke con otra mujer, aun que fuera hablando. No quería ser una molestia y se retiró. El castaño se quedo con las palabras en la boca al ver que no se despedía y suspiró.

El pelinegro le dedico una mirada especial al darse cuenta y luego se encaminó también. Sakura ya se había ido, se dio cuenta que llevaba rabia y eso le gusto. Le gusto verla con su cara sorprendida cuando se puso a su lado y cuando también se anoto, cuando se molestó por la interrupción de Karin y más aun al verla con la bata de medico. Al final había cumplido sus sueños.

Sonrió de medio lado. No sabia por qué todo eso le causaba gracia. Por qué le parecía buena idea todo aquello y ni siquiera supo por qué cambio rápidamente de decisión de deporte al verla parada en la natación. No le gustaba especialmente el agua, pero de alguna forma lo había tomado. ¿Por qué?

¿Por qué le pasaba todo eso? ¿Acaso se estaba volviendo demente? ¿Se había contagiado con la personalidad de Sakura?


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Sasuke se sintió irritado al llegar tarde a la casa. Karin se había quedado platicando a su lado por bastante tiempo y no pudo acompañar a Sakura de camino a la casa. Eso no le gustó al pensar en el accidente de la mañana. No deseaba dejarla sola. Pero al ver que no había remedio terminó aceptando un café a Neji quien según decía tenia muchas ganas desde la mañana.

Le hizo bien hablar con él. Se despejó, además él le contó por qué finalmente había decidido aquella universidad, pues él deseaba postular a Tokio al igual que él. Le confesó que su padre se había enfermado y prefirió quedarse en casa, si se mudaba quizás sería muy tarde. Tenían coherencia sus palabras. Lo único que le incomodó fue que le confesó estar interesado en una chica. No dijo nombres, pero cuando habló de ella no supo por qué la molesta presencia de la pelirosa inundo su ser.

Se dirigió directamente al segundo piso con intención de tomarse un baño. La ducha le ayudaba a despejar la mente y eso realmente lo necesitaba, más aun sabiendo que las pruebas de calculó o álgebra estarían a la vuelta de la esquina. Al final de cuentas la universidad ya no era un chiste.

Por sorpresa durante sus momentos de relajación se encontró pensando en Karin. Siempre pensó que era una chica molesta, pero ahora al conocerla un poco más se dio cuenta que estaba equivocado. Era inteligente, quizás no había pasado a la clase A porque era sólo brillante en las matemáticas, pero eso no dejaba de dar importancia que era un genio con los números. Había sido la quinta en la prueba especifica, eso le impresionó.

No era fea, más bien entraba en la categoría de mujer bonita, pero algo en su aspecto no le agradaba. No sabía el que.

Se revolvió el pelo con fuerza y salió de la ducha envolviéndose con la toalla, se secó con brusquedad. No debía pensar en cosas estúpidas. Él no era de ese tipo de hombres con hormonas que le hacia pensar en el género femenino. ¿Que mierda le pasaba?

Se lavó los dientes y se dispuso a salir. Al otro lado estaba su madre con Shouta a su lado.

Hijo no me había dado cuenta que llegaste —Sonrió—. ¿Cómo estuvo todo?

Le dirigió la mirada y le devolvió el gesto. Ella era tan dulce, tan buena.

—Bien —Admitió—. ¿Sakura ya llegó?

Lo miró sorprendida. Era extraño que él preguntara por ella y eso le hizo dar un vuelco alegre en el corazón. Al fin se estaba dando cuenta lo que era su hermosa pelirosa.

Asintió disimulando.

—Hace bastante tiempo.

El chico siguió caminando.

—Gracias.

—Hey Shouta dile buenas noches a Sasuke —Mikoto interrumpió.

El pequeño tiró de su falda pero siguió sus ordenes.

—Buenas noches —Bufó. No quería que su primo lo viera siendo mandado.

Por su parte el Uchiha mayor le revolvió el pelo y su madre se dió la vuelta dirigiéndose hacia el primer piso con Shouta. Cuando ya estaban lejos Sakura salió de su habitación con una toalla en sus manos. Sasuke la quedó mirando con la ceja levantada.

—¿Esta desocupado el baño, cierto? —Rompió el hielo la chica.

Él asintió y vio que ella mordía su labio, como si algo le preocupara. Eso le llamo la atención y se quedo donde estaba.

—Te vi hablando con Karin —Comenzó vacilante. Se notaba que quería conocer más. Estaba exasperada ante la situación, ¿Desde cuando eran tan amigos?

—Sí —Respondió el Uchicha sin más.

La chica siguió lento su paso pero luego se detuvo mirándole.

—¿Acaso tu y ella?...

—¿Acaso estas celosa? —Le interrumpió sin más.

La chica colocó una mueca disgustada. Estúpido. Se creía la gran cosa. Bueno sí, quizás estaba celosa, pero no era para tirarlo así sin más.

—Es bonita —Continuó con una sonrisa de medio lado en su cara. Estaba divertido al ver que le molestaba tanto—. Además es inteligente, supe que salió número cinco en la especifica.

Sakura bufó y siguió caminando. Ahora era perfecta. ¡Bueno que se quedara con ella! Ya no lloraría por él.

—¿Entonces por qué se quedo en esta universidad? —Preguntó enfadada—. Debería estar en Tokio si es tan inteligente.

Sasuke levantó una ceja y se dio cuenta que todavía seguía de espalda a él. Ocultando algo. Dio caso omiso al comentario y la tomo del brazo para que se diera vuelta, ella lo miró sorprendida. Su proximidad y más al darse cuenta que él solo llevaba una toalla ocultando la parte inferior de su cuerpo la hacía hiperventilar.

—Es extraño —Comenzó el chico con un deje de diversión en su voz—. Tu me habías dicho que me olvidarías, pero aun así estas aquí preguntándome por Karin.

Vio como el rostro de ella se deformaba y lo miraba con enfado. Eso le gustaba. La hacia ver incluso más divertida.

—Además tu estabas muy animada hablando con el tipo de el stand de natación —Le recordó con una sonrisa torcida.

—Jódete —Le respondió sin más, pero luego sonrió divertida y se dio la vuelta—. Pero haber Uchiha, ¿Quien esta celoso ahora?

El chico rió ante el comentario.

—¿Yo celoso? Debes estar bromiando —Se acercó—. Él no me supera.

Ahora Sakura rió. No era que fuera mentira, pero le causaba gracia su ego. Como si se creyera el macho alfa de todo. No. Él no dominaba su vida.

—Claro —Entornó los ojos.

Esto al Uchiha le molestó, pues en un segundo la tomo de la cintura y le dio un leve roce en los labios. Como un beso que nunca se concretaba. La chica quedó atónita y este sonrió de medio lado. No podía dudar lo que él causaba en ella.

—El baño esta desocupado —Le volvió a recordar y se dio media vuelta para dirigirse a su cuarto divertido.

Lo último que escucho antes de llegar fue un bufido y portazo de la chica, eso le causo gracia. Pero al estar solo dentro de su habitación se sintió vulnerable. ¿Acaso ella causaba lo mismo en él?

Movió su cabeza enfadado. Tonterías, eran solo tonterías, pensaba muchas tonterías.


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Espero que les haya gustado mi capítulo. No lo revisé mucho porque o si no lo borraría por neurótica jajaja. Bueno pueden ver un leve acercamiento entre esos dos. Se están dando cuenta de muchas cosas. Pero ¿Que pasará con Karin? ¿Cuando llegará Hinata?

Bueno aclarando a una pregunta de una chica: En la historia se da una prueba especial para entrar a la universidades de prestigio, como la de Tokio. Esa fue cual Sasuke no asistió, para la de Konoha solo se entra con unas pruebas por carrera. Es más facil. Por eso Sakura no la dio. Otra cosa, en la casa de Sasuke vive la madre, padre, Shouta, Sasuke y Sakura. Solo que no salen mucho por no ser relevantes en la historia, pero trataré de ir agregandolos más. Ah y sobre lo de Shouta el sigue espiandola, porque hara una tarea respecto a Sakura y también porqué le llama mucho la atención. (Si se me olvida algo despues me dicen, perdon jeje)

Bueno mi nombre es Milka Osben si alguien desea agregarme :) Me gustaria hacer amigas en este medio.

Chicas las amo, por favor denme rewies para que nuevos lectores vean que este es una buena historia.

Besos a todos y no olvidaré más, de hecho ya escribo el 13 jaja.

Chaito, Milkka.

Sasuke-kun se pondrá muy feliz si me dan un comentario 3

PD: Si alguien desea que le dedique un capítulo, sólo diganlo.