Hola de nuevo, reportándome como cada miércoles; Muchas gracias por sus comentarios, saben que los respondo, solo que hay ciertas personitas que no me lo permite, sin embargo, les agradezco enormemente sus opiniones, leo cada una de ellas. En fin sin más que decir les dejo el siguiente capítulo. 0o0

Nota: En el próximo capítulo sabremos la elección final y entonces si comenzara el clímax de la historia.

Advertencia:

Se trata de una historia de Universo Alterno.

Disclaimer: El universo Inuyasha, ni ninguno de los personajes me pertenecen.

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Capítulo 12: Advertencia.

Izayoi se encontraba bordando un árbol de cerezo en un pequeño pañuelo, alzo la vista y sus ojos se posaron en Kagome, quien se encontraba sentada frente a la ventana de la habitación del matrimonio.

— ¿Qué observas Kagome? —Cuestiono con suma curiosidad la matriarca.

—Al cerezo, es bello—Respondió la chica sin apartar su mirada de aquel árbol.

—Ese árbol fue el primero en ser plantado en estos terrenos—Menciono, llamando la atención de la chica.

—Es muy longevo entonces, me lo imaginaba.

La mujer vestida con un hermoso kimono verde con detalles de flores blancas, dejo a un lado el pañuelo y se dirigió hacia la chica, al llegar admiro aquel enorme cerezo, el cual se encontraba en su máximo esplendor, todo gracias a la primavera.

—Si no mal recuerdo, tu hermana Kikyo cumple años próximamente—Indico Izayoi.

—Así es, en una semana—Dijo la menor con una sonrisa.

—Siempre he dicho que Kikyo es como un cerezo y valla coincidencia—Dijo con sorpresa.

— ¿A qué se refiere?

—En una semana exactamente, aquel árbol cumplirá 500 años.

—Sí que es coincidencia, igual mi madre la compara con el cerezo.

—Sonomi, es muy sabia—Dijo colocando una mano en el hombro de la chica.

—A mi hermana Kagura, la comparan con el fuego y a mí con el agua.

—Tu hermana Kagura cumplió 17 apenas hace un mes y ahora tú hermana de en medio, tú eres la última.

—Me temo que mi cumpleaños será cercano a la fecha de elección—Dijo sujetando la mano de la mujer junto a ella.

—Sin duda tu cumpleaños número 15 será inolvidable querida, así como los recuerdos que tendrás de este lugar—Menciono dándole un abrazo.

—Ya lo creo—Susurro la chica correspondiendo el cariño materno.

Las palabras que había mencionado Izayoi fueron tan acertadas, puesto que en los últimos dos meses, habían ocurrido muchas cosas. Un claro ejemplo era la mejora de Kagome en el combate de cuerpo a cuerpo, puesto que su maestro, Sesshomaru, se empeñaba a enseñarle a toda hora posible.

No podría negar que las cosas se habían puesto extrañas desde esa noche, la misma noche en que la última nevada cayó.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII Flash Back IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Sesshomaru había arrastrado a la chica hacia su habitación, para suerte de ambos, nadie se encontraba deambulando por los pasillos. Al llegar a su destino, la puerta detrás de ellos se cerró y el demonio le mostro un pergamino, el cual hablaba sobre la historia de la perla de Shikon.

—No me dice nada esto—Menciono la chica al terminar de leer.

— ¿Estas segura que conoces toda la historia sobre la gema? —Cuestiono el demonio.

—Considero que en la academia nos enseñaron todo lo que debíamos saber.

—No te hablaron entonces de la reencarnación de la perla.

— ¿Rencarnación?

—Pensé que solo eran historias estúpidas, contada por lo humanos para sentirse importantes.

El comentario pareció no ofender en lo más mínimo a la chica, puesto que siguió sentada y sin emoción alguna.

—Se dice que cada cierto tiempo, nacerá una sacerdotisa que podrá recuperar la perla del otro lado —Narra el demonio.

—No conozco a ninguna persona que pueda cruzar del otro lado y salir viva.

—Ciertos demonios, pueden hacerlo.

—Tú lo has dicho, ciertos demonios, en cambio nosotras somos humanos.

—La marca en tu pecho, no es igual a la de tus hermanas.

—No claro que no, tú la arruinaste—Menciono con sarcasmo.

Sesshomaru se acercó a la chica, hubiera pasado por alto aquel comentario, pero lo que más le había enojado era la actitud de la pequeña mujer; Kagome al notar el acercamiento del demonio, opto por levantarse rápidamente de su lugar y caminar hacia la puerta, estaba más que dispuesta a concluir aquella charla. Pero la agilidad del demonio obstruyo su plan.

—Se te está haciendo costumbre huir—Dijo el demonio tomando su rostro con brusquedad.

—No quiero pelear Sesshomaru, déjame ir—Suplico la chica mirando fijamente al demonio.

—Para comenzar no podrías ni siquiera hacerme un rasguño—Dijo provocando a la chica.

—Por qué te haría un daño físico, cuando ya he dañado tu orgullo—Indico la chica con una sonrisa burlesca.

El demonio no lo dudo más, si bien tenía una sola arma que usar contra ella y estaba seguro que la lastimaría, con una gran profundidad que se arrepentiría por tener aquella actitud tan sarcástica hacia él. Puesto que solo quería revelarle una de sus teorías, pero aquella mujer frente a él, menuda y con una sonrisa de triunfo, no tenía intención alguna de escucharlo.

Paso uno de sus brazos por la espalda de la chica, alzándola unos cuantos centímetros, quedando a la altura de su rostro y aun aprisionando su rostro, le planto un beso. La chica no tuvo tiempo de impedirlo, cuando se dio cuenta él ya había cumplido con su cometido.

—Recuerda esto, yo tendré todas tus primeras veces—Informo el demonio alejándose de ella y abriendo la puerta.

La chica ni siquiera lo miro a la cara, simplemente salió corriendo de ahí, ahora los dos estaban a mano, ambos habían sido heridos.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIII Fin del Flash back IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Izayoi siguió con su labor, mientras que Kagome agradecía el hecho de que Sesshomaru se encontrara fuera, en un trabajo que su padre le había adjudicado.

Debido a lo ocurrido aquella noche, algo dentro de ella había sido expuesto. Odiaba sin duda aquel sentimiento nuevo, se le erizaba los vellos de la nuca con solo pensar en aquellas palabras del demonio.

Sin duda había cumplido su objetivo, primero al ver su cuerpo desnudo y marcarlo, segundo besarla a la fuerza y no quería siquiera imaginarse las cosas que vendrían en un futuro no muy lejano.

— ¿Querida tienes fiebre? —Menciono Izayoi—Estas colorada.

— ¡Me encuentro bien! —Dijo la chica algo nerviosa—Creo que iré a entrenar un poco con mis hermanas.

Izayoi estaba por hablar, pero Kagome salió disparada del lugar; la mujer no comprendía la actitud de la chica, su carácter era voluble como el agua misma, unas veces tranquila y en otras ocasiones caprichosa.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

—Padre, ¿Hacia dónde estamos yendo? —Cuestiono Inuyasha a su padre.

El trio, se encontraba corriendo por un páramo, el cual no era del todo familiar.

—Avanza Inuyasha y deja para después las preguntas—Inquirió Sesshomaru—Da gracias que padre pensó en ti para traerte a esta misión.

—De acuerdo, no tienes que ser tan mandón Sesshomaru—Menciono Inuyasha, ocasionando en su hermano mayor una mueca.

—Ya son adultos y a pesar de ello, siguen discutiendo como niños—Dijo divertido el general volteando a ver a sus hijos.

Ambos ignoraron el comentario de su padre y siguieron en lo suyo, llevaban más de dos horas corriendo, hacia un destino desconocido.

—Creo que al fin nos alcanzaron—Menciono Toga.

Inuyasha utilizo su olfato agudo y al aspirar un olor familiar lleno sus fosas nasales, obligándolo a estornudar.

— ¡Es el lobo rabioso! —Dijo con diversión.

El recién nombrado, llego a toda velocidad y se colocó a un lado de ellos.

— ¡Perdón por el retraso! —Exclamo Koga—Mis subordinados tenían hambre—dijo apuntando a dos grandes lobos cafés.

—Lobo rabioso, dime ¿A dónde nos dirigimos? —Exigió Inuyasha.

—Has aceptado venir, bestia, así que no tiene caso que te lo diga, ya lo sabrás muy pronto—Menciono Koga.

— ¿Dónde está Shinki? —Cuestiono el mayor de los Taisho.

—Su hijo a enfermado, nos vera en el lugar acordado—Informo Koga.

—Espero que el chaparro este bien—Menciono Inuyasha.

El grupo, ahora de cuatro, siguió corriendo siendo dirigidos por el general perro. Pasaron unas cuantas horas y el bosque se fue haciendo más denso, hasta el punto en que tuvieron que detenerse, ya que un muro maleza les impedía el paso.

— ¿Qué haremos ahora? —Cuestiono Inuyasha.

— ¿Alguna idea general? — Indico Koga.

—Nos queda esperar—Menciono Toga con tranquilidad mientras se sentaba.

— ¿Esperar que o a quién? —Expreso el semidemonio alterado.

—Bestia cálmate—Sugirió el general lobo.

—Cálmate tu lobo sarnoso—Vocifero en modo de ataque el peliplata.

—No creo soportar a estos dos padre, dinos que tienes un plan—Dijo Sesshomaru mirando el lugar.

—Si tenemos paciencia, la respuesta vendrá a nosotros—Revelo Toga.

Sesshomaru decidió ignorar las palabras de su padre, las cuales últimamente sonaban como si fuera un oráculo o algo por el estilo, se aventuró a investigar un poco el lugar que les rodeaba, avanzo a la largo del muro de maleza, pero esta parecía no tener fin y mucho menos un principio.

Entonces decidió analizar un poco más a fondo la situación, palpo de nuevo el enorme muro y quiso trepar, dando un fuerte salto pero algo invisible hizo que regresara a su lugar; Se incorporó y entonces llego a la conclusión de que se trataba de un hechizo.

—Es un hechizo padre, pero tú ya lo sabias—Indico Sesshomaru.

—Así es, sirve para repeler a los demonios—Informo el general.

—Entonces detrás de este muro, ¿hay humanos? —Cuestiono.

—Así es, bien, esperemos a que nuestro anfitriones decidan que es momento de entrar.

— ¿Por qué hemos venido con tanta prisa a ver humanos? —Exigió saber el demonio, algo irritado.

Al no obtener respuestas de su padre y al ver que sus acompañantes habían guardo su distancia, decidió no seguir indagando. Aunque detestaba la idea de esperar y aún más a humanos. Realmente no comprendía la manía de su padre por aquella especie, que no era más que un medio para un fin. Al pensar en ello, un par de ojos azules le vinieron a la mente, no podía creer que su mente lo traicionara de ese modo, aquella pequeña humana había dañado su orgullo y aún más, puso su mundo de cabeza.

— ¡Miren parece que alguien viene! —Exclamo Inuyasha apuntando hacia el muro, en el cual se podía ver una silueta.

Los demonios observaron con asombro como el muro de maleza de entreabría, formando una especie de túnel. La silueta fue acercándose más a ellos, dejando ver a un joven humano, no pasaba de los 12 años y llevaba puesto un traje negro. En su mano derecha cargaba una pequeña lámpara, al percatarse de la presencia de los demonios, realizo una reverencia.

—Disculpen la demora, mis señores, nos encontrábamos entrenando—Menciono el joven.

—No se preocupen, ¿Quién eres muchacho? —Cuestiono Toga.

—Soy Kohaku, hijo menor de Houko.

Sesshomaru al escuchar el último nombre, supo exactamente donde se encontraban, su padre los había dirigido a la aldea de los exterminadores. Este grupo, en sus principios eran considerados mercenarios, ya que a costa del dinero de sus regentes mataban Yokais; aquel acto fortalecía sus armas, las cuales eran hechas con los huesos del primer demonio que mataban, por lo que mientras más mataran, más se fortalecían. Sin dudas eran enemigos de los demonios pero debido al tratado, ellos se habían retirado de aquel negocio y ahora les servían a la familia imperial y sus allegados, siendo contactados para desaparecer a demonios que estaban en contra del mandato real.

—El general Shinki, ya está con mi padre—Indico Kohaku—Ahora síganme por favor.

Los cuatro hombres se adentraron al túnel, por unos minutos, todo lo que se veía era bosque, pero de repente eso cambio, dejando ver una gran y enorme puerta de madera, la cual funcionaba como fortaleza, un grupos de hombres vestidos de negro, abrieron de par en par la puerta, permitiendo así adentrarse al lugar.

—Este es el lugar—Indico Kohaku apuntando a un pequeño templo.

Al adentrarse al templo, se encontraron con más hombres vestidos de negro, a Sesshomaru se le pareció muy conocido aquel traje. Al llegar a lo que parecía ser el centro del templo, estaba una pequeña sala decorada por diversas armas y utensilios ninja.

— ¡General Taisho! —Exclamo un hombre de cabellos castaños y sujeto en una coleta baja, uniformado como el resto de sus subordinados.

— ¡Houko! ¿Cuánto tiempo sin vernos? —Menciono Toga saludando a su anfitrión.

—Mi hija mayor recién acababa de nacer, ahora tiene 16 años—Dijo Houko.

— ¡Sí que ha sido bastante tiempo!

— ¿Me presentaras a tu acompañantes?

—Claro, ellos dos—Dijo mientras apuntaba a sus descendientes—Son mis hijos, Sesshomaru e Inuyasha.

—Sin dado no perdiste el tiempo.

—Este es el general del clan de los lobos Koga.

—Valla, muchacho, sí que te pareces a tu padre—Menciono el exterminador saludando al joven.

Shinki, el general zorro los saludos y los seis se sentaron, formando un circulo.

—Ahora, dime ¿Cómo te puedo ayudar? —Cuestiono el humano.

—Como sabrás Houko, hay varios demonios, hanyus y humanos levantándose en contra de la familia imperial y del tratado—Informo el general Taisho.

—Sin duda, mi gente ha matado últimamente a bastantes Yokais que merodean nuestra frontera.

—El emperador nos ha enviado—Dijo Shinki—Necesita de ti y tu gente.

—Sin duda tiene tiempo que no hacemos ese tipo de trabajo, desde el tratado decidimos retirarnos y vivir en paz.

—Aquella paz se entra amenazada por un grupo en especial—Indico Koga.

—Y toda esa información, ¿Cómo la saben?

—Hace varios meses atrás se llevó una audiencia del consejo, donde se revelo que había un pergamino con los nombres de los involucrados —Informo Toga—Este pergamino cambio nuestros planes y el emperador llego a la conclusión de que lo mejor era ir tras los nombrados en el documento.

— ¿Y nosotros los exterminadores como entramos en aquel plan? —Cuestiono.

—Los involucrados en el pergamino son Yokais y semidemonios, sería muy poco moral atacar a nuestra especie—Menciono Koga.

— ¿Seriamos entonces los intermediarios? , sin duda seguimos entrenando y se prepara a las siguientes generaciones, pero no le veo lo ventajoso a todo esto, al menos para nosotros amigo—Dijo Houko hacia los demonios.

—Sabía que dirías eso—Menciono Toga—Si bien se, aun no has vengado la muerte de tu esposa.

El exterminador se puso tenso y estuvo más que atento a lo que el general Taisho mencionaba.

—Como sabrás, Shinki tiene un gran poder de persuasión y ha obtenido información de unos amigos muy confiables—Informo el ambarino.

—El que asesino a tu esposa hace cinco años, es sin duda un demonio y su nombre está en el pergamino, ahí está tu ganancia—Dijo el general zorro.

—Esa noche no solo me arrebataron a mi esposa, sino a muchos amigos y padres de familia.

—Obtendrán venganza, amigo mío, acepta el trato—Expuso Inu No Taisho.

El hombre se levantó de su lugar y dio unos cuantos pasos.

—De acuerdo, pero díganle al emperador que nuestra aldea carece de alimentos y trabajo.

—Él nos dijo que todo lo que quisieras se te cumpliría, con el único requisito de que mates por nosotros—Justifico Shinki.

— ¡Bien tenemos un trato! —Expreso el exterminador.

Los presentes pactaron el trato con un brindis. Sesshomaru por su parte decidió explorar un poco más el lugar, aunque los aldeanos no se encontraban muy a gusto con la presencia de los demonios, sin embargo solo observaban en silencio y seguían con su rutina.

Mientras recorría la aldea, una cueva llamo su atención, podía sentir que de ella surgía una energía muy poderosa.

—Esa es la cueva donde se creó la perla de shikon—Informo Kohaku, que al verlo merodeando por los alrededores decidió seguirlo.

— ¿Ustedes son ancestros de la miko que creo la perla? —Exigió saber Sesshomaru.

—No, nuestros antepasados fueron fieles seguidores de ella y mi tátara abuelo poseyó la primera rencarnación de la perla.

— ¿Entonces si es posible que exista una rencarnación de la misma?

—Así es, mi madre me contaba que cuando la perla detecta a una sacerdotisa de gran poder, comparable con el de su creadora, esta rencarnara en ella.

— ¿La ultima rencarnación fue hace 150 años?

—Supongo que sí, para ese entonces el tratado de demonios y humanos se encontraba en su apogeo.

—Para ser muy joven, tienes mucho conocimiento sobre el tema—Indico el demonio ambarino.

—Mi hermana Sango, es la que me cuenta todo eso, la cual lo aprendió de mi madre.

—Pero al existir una rencarnación de la perla, hay también una advertencia.

— ¿A qué te refieres con una advertencia? —Cuestiono Sesshomaru.

—Cuando la gema rencarna, quiere decir que fungirá como el arma y bien sabemos que eso es sinónimo de guerra.

—Hace más de 300 años que no hay guerra—Indico el demonio al pequeño.

—La guerra siempre existirá, siempre una especie quiere ser superior a la otra.

Sesshomaru realmente se sorprendió con las palabras de aquel joven exterminador, sin duda él sabía mucho y estaba seguro que el pueblo entero sabía mucho más. No era una coincidencia que su padre se dirigiera a esa aldea en específico, habiendo una cerca de sus tierras; parecía que todas sus dudas comenzaban a ser respondidas, pero la más importante aún no era aclarada, ¿Realmente Kagome era la rencarnación de la perla?

—Entonces aquella rencarnación solo sucederá si hay una posible guerra y si la sacerdotisa es fuerte.

—Así es, o al menos en lo cuenta la leyenda.

— ¿Cómo saber identificarlo?

—Sin duda, eso es un tema desconocido, debe preguntarle a los demonios más antiguos.

— ¿La cueva tiene un campo de protección?

—Sí, solos los puros de corazón pueden entrar.

— ¿Qué hay en su interior?

—Esta la última batalla de la Sacerdotisa Midoriko, su cuerpo junto con el centenar de demonios habita ahí, momificados.

—Bien, creo que es hora de marcharme—Indico Sesshomaru dirigiéndose por donde entraron.

— ¡Pero sus acompañantes aún no se van!

—Un gusto, Kohaku.

El demonio de cabellera platinada desapareció, el chico quedo impactado ante la rapidez de este, sin duda podía asegurar que se trataba de uno de los Yokais más fuertes y hábiles que existían.

— ¡Kohaku! —Grito la voz de su hermana.

El chico al ver a su hermana acercarse a él sonrió, a pesar que solo se llevaban 4 años de diferencia, se llevaban tan bien y la muerte de su madre los unió aún más.

— ¿Qué haces aquí? —Cuestiono la chica.

—Me despedía de un gran demonio.

— ¿Los amigos de nuestro padre ya se han ido?

—No, Sango, solo uno en particular decidió irse.

La chica de cabello castaño oscuro miro hacia donde su hermano apuntaba, sin duda estaba intrigada por saber la identidad de aquel demonio, el cual había dejado tan embelesado a su hermano menor.

—Sabes que no debes fiarte de los demonios—Indico Sango.

—Lo sé hermana, pero aquel Yokai, era muy diferente.

—Bueno, deja de soñar despierto y vamos a comer.

El chico, aparto la vista del lugar por donde se había marchado Sesshomaru y siguió a su hermana en silencio.

— ¿Por cierto de que tanto hablaron tú y ese Yokai?

—De la reencarnación de la perla de Shikon.

Sango miro un poco sorprendida a su hermano, al darse cuenta de su acto sujeto la mano de su pequeño hermano y juntos se dirigieron a su hogar; pero la chica comenzaba a formular ideas en su cabeza, nunca había conocido a un demonio que se interesara tanto por la perla de shikon, ya que ese tema involucraba humanos y lo Yokais sin duda odiaban a los humanos.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Una esfera de luz viajaba por el cielo, hasta llegar a un inmenso bosque, el cual poseía cientos de árboles de Magnolia.

—Después de tanto tiempo, has venido Sesshomaru—Dijo una voz proveniente de unos de los arboles más grande.

La esfera de luz descendió ante el árbol y se transformó revelando al recién nombrado.

—He venido por información, árbol sabio—Expreso con su seriedad habitual.

—Bien, dime que es lo que te atormenta.

—Tienes más de 2000 años, por lo tanto debes saber sobre la rencarnación de la perla de shikon.

—Así es, ¿Qué es exactamente lo que quieres saber?

— ¿Por qué sucede esa rencarnación?

—La perla en si fue creada hace miles de años por la miko Midoriko, la cual fue considera como la humana más poderosa, capaz de purificar a miles de demonios a la vez—informo el árbol—Sin embargo debes saber bien que nuestro mundo se creó por la unión de 4 fuerzas.

—Esa parte si la sé.

—Durante siete días y siete noches la miko lucho contra miles de demonios, por lo que al ver que no podía ganar, decidió sacrificarse y aun así en agonía, trato de purificar las almas de los Yokais, esto provoco que su energía se fusionara con la de los demonios, así como las 4 fuerzas del universo, naciendo la primera perla de shikon.

—Sin duda, muchos humanos creen que todo se creó, gracias a esa perla.

—Están equivocados sin duda, la creación de la perla fue un accidente—Indico el sabio—la gema represento un poder muy importante para los humanos, por lo que muchos demonios quisieron poseerla, ya que tenía la habilidad de poder cumplir todos tus deseos.

—Entonces si existió.

—Definitivamente, paso de sacerdotisa en sacerdotisa, hasta que en una ocasión, el alma de la mujer fue corrompida por la ambición y la gema fue contaminada, creando guerras y destrucción.

— ¿Cómo la destruyeron?

—Un grupo de Sacerdotes, dotados de un gran poder espiritual junto con otros demonios, abrieron el portar hacia el infierno y la enviaron ahí—Realizo una pausa—Por más de 100 años todo fue calma, hasta que surgió el primera renacimiento de la perla.

— ¿La familia imperial tuvo que ver?

—Sin duda, los antepasados de la familia imperial estuvieron involucrados en aquella gran guerra, donde se acordó que los demonios y los humanos vivirían por igual. Creando los matrimonios de sacerdotisas con Yokais, con la esperanza de que la reencarnación de la gema surgiera de nuevo.

— ¿Qué significa eso?

—La gema sin duda necesita de un gran poder espiritual para regresar del otro lado, por lo que la unión de un ser espiritual con uno de poder demoniaco, crea la combinación perfecta.

—Estas queriendo decir ¿que esas uniones fueron hechas para poder regresar a la perla del otro lado?

—Me temo que es verdad, sin duda el imperio está perdiendo su objetivo principal, el de mantener la paz entre las diferentes razas. Me temo que buscan a la reencarnación de la perla, para dejar en claro su poder.

—Hay algún modo de saber quién es la que posee la rencarnación.

—si, en primer lugar debe ser una sacerdotisa, una que tenga poderes inigualables, siendo capaces de salvar a la gente de la misma muerte y su marca brilla al igual de que es áspera al tacto.

Sesshomaru sin duda quedo más que sorprendido por las revelaciones de aquel árbol sabio, aquella pequeña miko, era sin duda la única que podía utilizar los poderes de la perla de shikon.

—Te ves sorprendido, Sesshomaru, ¿Acaso descubriste algo?

—Me tengo que ir, te agradezco la información.

—Es un placer, salúdame a tu padre.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

— ¿Qué ha dicho señora Izayoi? —Pregunto de nuevo Kagome.

—Tienes una visita—Informo la dama.

La chica dejo de un lado su arco y se limpió el sudor de su frente, acomodo su kimono y siguió a la matriarca de la familia Taisho hacia el salón de invitados. La chica se encontraba nerviosa.

—No te pongas nerviosa, ella dice que es tu maestra—Revelo Izayoi.

La azabache se sorprendió al escuchar eso, sin duda la única profesora que tuvo a lo largo de su vida académica, era Kaede. Al llegar al salón, la chica vislumbró aquella silueta muy familiar y querida para ella.

— ¡Anciana Kaede! —Expreso la chica con felicidad, abrazando a la recién nombrada.

—Mi pequeña Kagome—Dijo la anciana correspondiendo el abrazo.

La matriarca miro la escena con más tranquilidad y decidió dejarlas solas, después de todos y por el semblante de la mujer al pedir hablar con la sacerdotisa, se podría apreciar que había preocupación en su rostro.

Izayoi maldijo el momento en que le había dicho a Kagome que su cumpleaños número 15 sin duda seria inolvidable, comenzaba a creer que todo cambiaria y temía que fuera para mal, no solo para las hermanas Higurashi, sino para todos.

— ¿Qué te trae por aquí?

—Hay algo muy importante de lo que te debo hablar—Indico la anciana nerviosa.

—Claro, dime—Menciono la chica mientras se sentaba en uno de los sillones.

—Me ha llegado una noticia, por parte de tus hermanas y de tus padres, que has transferido tu poder espiritual a la señora Izayoi y que la has salvado de la muerte.

—Sí, lo he hecho, has venido a felicitarme Kaede, por lo que vez ella está muy bien—Dijo la chica con entusiasmo.

—Mi niña, me temo que es lo contrario.

— ¿Por qué? Si tú nos dijiste que es posible, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo.

—Eso no es algo que una sacerdotisa normal pueda hacer.

— ¿A qué te refieres?

—Solo cuatro personas lo han podido hacer, la primera fue Midoriko.

Kagome se sorprendió al escuchar eso, la anciana tomo ambas manos de la chica, como si estuviera a punto de revelarle algo sumamente doloroso.

—Mi niña, al usar ese poder has abierto las puertas del otro lado, solo los demonios lo pueden hacer y aquellas que son la reencarnación de la perla de shikon.

— ¿Quieres decir que yo soy una de las reencarnaciones?

—Me temo que sí.

Kagome estaba por hablar, pero las puertas del salón se abrieron con un gran estruendo, revelando al demonio ambarino. Ambos cruzaron miradas y supieron en ese momento que sus vidas no serían iguales.

Continuara…

Mil disculpas por no actualizar temprano, pero tenía muchos pendientes ´_´ en fin espero que les haya gustado, nos vemos en la siguiente actualización y si has llegado hasta aquí, déjame agradecerte enormemente por tu participación.

Besos y mis mejores deseos :]

Atte. Ina-chan.