¡Holaa a todos! Gracias, muchísimas gracias por todos los comentarios, ¡no saben lo feliz que hace! ¡Pude, pude, sí, pude terminar el capítulo! Espero no tardar con el próximo, pero no se los aseguro porque ahora sí estoy hasta el cuello con los estudios.
iCarly no me pertenece, no soy Dan Schneider, pero espero que les guste este capítulo y que me comenten :)
Capítulo 12: Concurso de baile
Sam y Carly estaban en el departamento de la última. Sam estaba recostada en el sofá, con las piernas sobre la mesita y acostada de tal forma que la cabeza le quedaba cerca del brazo del sillón. Mientras, Carly estaba sentada ante su computadora, viendo, impresionada, el vídeo de un chico bailando. No se sabía si estaba más impresionada por el chico en sí o por la forma de bailar de él. Cuando terminó de ver el vídeo y clikeaba en otro vídeo del mismo chico, llamó a Sam:
— ¡Sam, ven a mirar!
Como no obtuvo respuesta, volteó a mirar al sillón, donde ella sabía que la rubia se había desplomado al entrar al departamento hacía media hora, y la vio toda despatarrada, durmiendo.
— ¡Sam! — exclamó Carly, con la intención de despertar a la rubia, pero sólo se oyeron sus ronquidos un poco más intensificados.
Olvidándose del vídeo, Carly puso los ojos en blanco mientras se ponía de pie. Enseguida se acercó a la rubia y se sentó al lado de ella, a la vez que se escuchaba unos golpes en la puerta.
— ¿Freddie eres tú? — gritó Carly.
— ¡Creo que sí! — gritó Freddie al otro lado de la puerta.
— Tonto — dijo Sam, abriendo los ojos, pero sin cambiar de postura.
— ¡Pasa, Freddie, está abierto! — gritó la castaña entonces.
Freddie le hizo caso a la castaña y saludó a las dos chicas:
— Hello, Ladies...
— Hola — saludó Carly.
— ¿Trajiste jamón? — sólo preguntó Sam.
— No — respondió Freddie, sin comprender el por qué de la pregunta.
— Entonces, ¿qué haces aquí?
— ¡Sam! — la regañó Carly mientras que Freddie ponía los ojos en blanco. — ¡Y podrías quitar tus pies de la mesa, por favor! — pidió Carly, apartando los pies de la rubia de la mesita ratona. Sam se acomodó mejor en el sofá inmediatamente, sentándose como se debía. — Gracias por dejar la mugre de tus pies en mi mesita — dijo entonces Carly.
— Tranquila, ayer el nuevo novio de mi madre lavó mis zapatos. ¡Mira! — respondió Sam, estirando la pierna hasta que la planta de la zapatilla le quedó a la castaña a milímetros del rostro.
— Iuuuu — expresaba Carly sin dejar de mirar la zapatilla de Sam y Freddie ponía mirada de asco, con una de las comisuras del labio levantada.
Carly la apartó de sí con un manotazo entonces, con mirada asqueada.
— Ya que están los dos y tú estás despierta, Sam, sin dejar babas en mi almohada — dijo Carly, poniéndose nuevamente de pie— , quiero que vean algo.
Dicho esto, la castaña se dirigió nuevamente ante su computadora seguida de los confundidos Freddie y Sam, que se pusieron uno a cada lado de Carly. Enseguida, Carly puso el primer vídeo del chico bailarín, que se llamaba Ethan.
— Wow, ese chico sí se mueve — se impresionó Sam.
— Sí — corroboró Carly, sin poder dejar de mirar al chico que bailaba.
— Debería estar en iCarly — dijo Sam, todavía sin poder creer cómo bailaba aquel chico.
Freddie miró a Sam, molesto.
— Pues ya lo invité... Vendrá este sábado — habló Carly, sonriendo.
— Oh, no perdiste el tiempo — sonrió Sam.
— Yo siempre hago mi tarea.
— ¿Por qué tienen que invitar a todo el mundo al show? — soltó el chico, ceñudo.
— Freddie, si encontráramos a más chicos con talentos como ese, inevitablemente tienen que aparecer en iCarly — dijo la castaña, y Freddie puso los ojos en blanco.
— ¡Y tú cállate, nadie pidió tu opinión! ¡Tú sólo eres nuestro productor tóntico! — espetó Sam.
— ¡Sólo quieren que esté en iCarly porque les parece lindo! — se disgustó Freddie.
— ¿No viste cómo se mueve ese chico? — se sorprendió Sam, quedando con la boca abierta casi.
— No, en algo Freddie tiene razón — informó Carly. Pero Freddie sólo se concentraba en Sam.
— ¡Por favor! ¡Cualquiera puede bailar! — espetó Freddie, sólo mirando a Sam.
— Me encantaría verte a ti haciéndolo — lo desafió Sam.
Pronto, Freddie hizo un extraño paso de baile con las manos, sonriendo. Sam y Carly se lo quedaron mirando significativamente, como diciéndole que dejara de hacer eso porque sólo se hacía ver más como un tonto. Freddie dejó de hacer ese baile inmediatamente, avergonzado.
— De acuerdo, Carly, ¿por qué sigues invitándolo? — preguntó Sam a Carly, volteando a mirarla.
—¡SAM! — exclamó Carly, mientras Freddie se quedaba mirando a la rubia con disgusto.
En aquel momento, sonó el nuevo PearPhone de Freddie y Freddie se fijó de qué se trataba. Era de su madre diciéndole que no había firmado el contrato que estipulaba que comería todos sus vegetales en las comidas.
—¿Y te comunicas con Melanie? —preguntó Carly, interesada.
—Algo —respondió Freddie, como si nada, volviendo a guardar el PearPhone.
—Seguro te evita —le dijo Sam, tratando de no sonreír recordando la cita que había tenido con él hacía unas semanas—. La cita la habrá hecho vomitar mucho.
—A ella le gustó nuestra cita —le espetó Freddie a Sam.
—En tus sueños, Benson —habló Sam.
El sábado al mediodía, luego del almuerzo, Carly corrió a su habitación a prepararse para recibir al invitado. Casi bailaba eligiendo y poniéndose la ropa. Eligió una blusa fucsia trasparente de flores, abajo llevaba una remera de tiritas como mangas de color rosa pálido, y unos jeans y botas con taco. Se peinó el cabello oscuro y se maquilló.
Ethan llegó a las dos de la tarde, y Carly se peinó con un cepillo que escondió tras su espalda al abrir la puerta. El chico llevaba chaqueta y vaqueros y corte de pelo parecido al de Griffin.
—Hola... Adelante — sonrió Carly, e Ethan le sonrió al pasar al departamento y la saludó. — Enseguida vienen Sam y Freddie.
— ¿Tus amigos? ¿Con los que haces el show? — preguntó el chico, volteando a mirar a Carly, quien tiró el cepillo al otro lado del living antes de que los ojos de Ethan apuntaran completamente hacia ella.
— Exacto. ¿Quieres algo de tomar? Siéntate, por favor — ofreció ella, yendo a la cocina.
El chico agradeció y se sentó en el sofá con una pierna doblada sobre la otra. Esperó tarareando y mirando a Carly evaluativamente mientras ella servía Pepi-Cola en dos vasos largos y rojos. Cuando Carly volteó con los dos vasos en la mano, el chico dejó de mirarla inmediatamente, un tanto incómodo, y la castaña llegó a él y le entregó su vaso.
— Gracias.
— No hay de qué — dijo ella, sentándose al lado de él en el sillón— . Y cuéntame, ¿qué parte de iCarly te gusta más? — le preguntó la castaña al otro castaño, llevándose el vaso de gaseosa a la boca.
— Pues no veo iCarly.
Carly escupió toda la gaseosa que se había llevado a la boca, que fue a parar a la mesita ratona.
— Ups, lo siento — dijo ella, avergonzada, mientras Ethan se reía. Enseguida, Carly agarró un trapo que allí había y lo pasó por la mesita.
— ¿Y por qué no ves el show? — preguntó luego, dejando el trapo y volviéndose a mirarlo otra vez.
— No me gusta.
— ¡QUÉ! — exclamó Carly, abriendo los ojos bien grandes. — ¿Y por qué estás aquí? — Carly empezaba a sentirse mal, y a alterarse, como muchas otras veces.
— ¡Tranquila! — sonrió el chico.
— ¡Estoy tranquila, no lo ves, y no me digas que me tranquilice! — gritó Carly histéricamente, y le dio luego un golpe al chico en el brazo. Al darse cuenta, se tapó la boca con la mano derecha— . ¡Lo siento! — dijo— . ¡POR QUÉ ESTÁS AQUÍ! — se acordó del asunto segundos después.
— Bueno, me gusta bailar y tú me invitaste para estar en vivo — contestó Ethan.
— Bien… Es tu opinión.
— Por supuesto.
— ¿Qué no te gusta de iCarly?
— Em… ¿te interesa?
— ¡No, claro que no!... pero... ¿Qué es lo que no te gusta? — insistió Carly.
— ¿Es necesario que lo diga?
— Por favor.
— No me gusta la comedia absurda, eso es todo.
— ¡Pero iCarly es sobre comedia absurda!
— ¡Pero a mí no me gusta iCarly!... — se desesperó el chico ahora.
— ¿Qué estamos haciendo mal? — le preguntó la castaña a Ethan.
— Yo no digo que… — empezó a decir el chico, pero fue interrumpido por la llegada de Sam, que entró a la casa como si fuera la suya, bueno, no tanto así porque no tenía las llaves. Inmediatamente, se acercó a la heladera, sacó tocino, cerró la heladera con el tocino en la boca, y al voltear, vio a Ethan.
— Ah, hola — dijo la rubia, todavía con el tocino en la boca. — ¿Fredraro todavía no ha llegado? — preguntó Sam después, acercándose a los chicos y luego dándole un mordiscón al tocino.
— ¿Fredraro? — preguntó Ethan, confundido.
— ¿De veras no te gusta iCarly? — preguntó Carly solamente.
— Hey, ¿a quién no le gusta iCarly? — dijo Sam, con rudeza.
— ¡Sam! — la regañó Carly. Ethan sólo sonreía.
Freddie llegó diez minutos más tarde y, sin perder tiempo, todos subieron al desván a ensayar un poco antes del show. Aunque a Ethan no le gustaba el programa, el chico permaneció todo el tiempo viendo ensayar a las chicas, especialmente, a Carly. Le parecía adorable, a parte de una muy linda chica. Más allá de que la comedia absurda no le gustaba, el chico sonreía al verla hacer aquellas locuras, y al verla hablar, reír o sonreír. Miraba cada movimiento, y le gustaba lo que veía.
Cuando empezó el show, Ethan tuvo que esconderse del estudio, tras la puerta. La chicas hicieron "el vaquero y la campesina tonta que creía que el bigote era una ardilla", y además apareció el brassier, que contó una historia que él creyó que daba miedo. Y antes de la aparición de Ethan:
—Y ahora presentaremos en exclusiva el avance de una nueva película de terror… —empezaba a decir Carly, mientras Freddie iba tras su laptop…
—¡Corre vídeo, Fredgusano! —pidió Sam, haciendo que Freddie la mirara con el entrecejo fruncido al tiempo que daba enter. En la televisión empezó a verse, en un fondo verde unas frases, luego una voz en off, sombríamente:
El próximo verano…
Ten cuidado con cómo te comportas…
Un sostén fucsia aparecía hablando con un sostén deportivo:
—Tú no estás invitada. Estás fuera de onda…
Algo puede salir mal…
—AAAAH —gritaba el sostén fucsia, mientras se deslizaba con rapidez al perseguirla un lavarropas negro. El sostén deportivo miraba todo y se carcajeaba con gran alegría y macabramente por lo que estaba presenciando.
La venganza será fatal
Próximamente, en los peores cines… La película que nadie querrá ver.
—Sí que es de terror esta película —sonreía Sam.
—Y ahora, presentamos a un genio de los pasos —saltó Carly para ponerse más cerca de la cámara.
—Es sorprendente —sonreía Sam, poniéndose al lado de Carly.
—¡Con nosotros... Ethan! —exclamaba Carly.
Sam alzó el control remoto azul apretando el botón de vítores y aplausos, luego aplaudía y vitaba (como también lo estaba haciendo Carly), al tiempo que entraba Ethan y se acercaba a las chicas, sonriendo.
—¡Hey, Ethan! —decía Carly.
—¡Hola, hola, hola! —saludaba Sam, haciendo saltitos con un pie y luego otro sucesivamente, en el lugar.
—Hola, chicas… ¡Hola! —también saludó a la cámara el chico, moviendo la mano.
—Así que bailas… —dijo Sam.
—Y cómo baila —alabó Carly, sonriendo.
—Gracias —dijo Ethan.
—¿Nos vas a mostrar un poco, cierto? —preguntó Carly.
El chico empezó a bailar entonces con la música que Freddie puso desde su computadora portátil, y en medio de la música, invitó a las chicas a que bailaran con él. Las dos bailaron como locas, dando saltos y moviendo los brazos al aire. Freddie apenas se movía mientras filmaba y miraba todo, sonriendo.
Pronto la música dejó de sonar y nuevos vítores y aplausos se escucharon desde el control remoto que Sam sostenía. Las chicas se estaban riendo. Ethan no dejaba de sonreír de la emoción.
—¡Uh! Eso estuvo muy bien —decía Carly—. Y bueno, así que ¿te inscribirás al concurso de baile que organizará el programa de televisión "BAILA CONMIGO"?
—Sí… Bueno. Tengo un problema con eso… Es en pareja… Y tuve un pequeño problemita…
—¿Qué pasó? —preguntó Sam, corriéndose un mechón que se le había quedado en medio del rostro.
—Corté con ella —respondió el chico. —Es que mi pareja iba a ser mi novia… Pero ahora ya no es mi novia…
—¿Enserio ya no es tu novia? —preguntó Carly.
—Enserio… Así que…
—Pero eres normal, ¿por qué ya no estás saliendo con alguien? —preguntó Sam.
Ethan la miró confundido.
—¡Creo que ya ha terminado el show por hoy! —exclamó Carly entonces—. ¡No se olviden de vernos la próxima semana!
—¡Adiós! —dijeron Ethan, Carly y Sam al mismo tiempo.
—Buen show, chicas —dijo Freddie, bajando la cámara y dirigiéndose a su carrito tecnológico.
—Qué mal lo del concurso… —habló Carly.
—¿Y no conoces a otra chica que pueda ser tu pareja? —preguntó Sam.
Pronto Freddie y Carly la estaban mirando a ella, quien se dio cuenta.
—¡Tú puedes, Sam! —exclamó Carly, sonriendo y agarrando a su amiga de los hombros y zarandeándola un poco.
—Sí, claro —habló Freddie, sonriendo y acercándose a ellos. Ethan miraba confundido, con las manos en los bolsillos delanteros de sus jeans.
—¿Por qué? —preguntó Sam, confundida.
—Vamos, Sam, tú bailas sensacional —la apremió Carly.
—Sí, es cierto… Te vi en internet en el concurso de belleza —dijo Freddie y luego, al recordar eso, Freddie se empezó a reír un poco—… Concurso de belleza… —repitió por lo bajo, pero no inaudiblemente, y siguió con su risa. Sam apretó los labios y fue a darle un zape al chico en la frente—. ¡Au!
Ethan miró aquello con el entrecejo fruncido y Carly rodó los ojos.
—¡Deja de reírte! —ordenó Sam a Freddie.
—¡Deja de golpearme! —exclamó Freddie.
—¡Deja de ser tan tonto! —espetó Sam.
—¡Deja de…!
—¡Dejen de pelear! —interrumpió Carly.
Freddie puso los ojos en blanco y luego dijo:
—Vamos, Sam, Carly tiene razón, bailas sensacional.
Sam se lo quedó mirando más calmada.
—Ooow, ¿vieron que a veces pueden llevarse bien?
—De acuerdo, ¿en qué estábamos? —preguntó Sam apresuradamente, dándole un empujón a Freddie, que lo hizo caer al suelo, cortando la emoción de Carly.
—¡SAM! —espetó Freddie, disgustado, mientras se ponía de pie.
—Tráeme jamón, Benson —dijo Sam de una.
—¡Claro, enseguida, PRINCESA PUCKETT! —espetó Freddie, disgustado y sarcásticamente.
Carly puso los ojos en blanco.
—Haz algo bien por una vez, Fredalupe —dijo la rubia.
—¡Sam!
—¡Oye!
—Sam, ¿serás mi pareja o no? —habló Ethan, un poco asustado por la situación. Luego, se volvió hacia Carly—. ¿Siempre están así?
—Sí —respondió Carly.
—¡De acuerdo, seré tu pareja! Me imagino todos los grasitos que podré comprar con el premio si ganamos…
—¡Genial! —aceptó Ethan, sonriendo.
—Pueden venir a ensayar acá en el desván, si quieren —dijo Carly.
—A mí me parece bien —dijo Ethan.
—Igual.
—¿Y cómo es el asunto? —preguntó Sam.
—Tendremos que irnos a inscribir la semana que viene… Y luego inventar una coreografía y ya…
—¡Genial! —exclamó Sam.
—¿Y te gustó el ensayo de iCarly hoy? —preguntó Carly a Ethan, esperanzada.
—No entiendo cómo se puede confundir un bigote con una ardilla —respondió el chico, con el entrecejo fruncido. Carly se pidió no volver a preguntar.
Una semana más tarde, la inscripción al concurso de baile ya estaba hecha e Ethan y Sam tuvieron dos reuniones, la semana siguiente. Se pusieron de acuerdo en una música pop y sólo aprendieron unos pasos. Carly y Freddie quisieron quedarse a mirar, pero Sam los echó de allí. Freddie no le pareció buena idea que Sam se quedara a solas con Ethan, pero tuvo que hacer lo que Sam le pedía. Pero el siguiente día de reunión entre Ethan y Sam, el chico estaba preparando algo en su laptop.
—¿Qué haces? —le preguntó Carly, llegando desde la cocina con dos vasos de té helado y rodaja de limón. Pronto Carly llegó a sentarse al lado de él y vio que Freddie veía a Sam y a Ethan desde una ventana de su laptop.
—¿Pusiste una cámara en el desván? —preguntó Carly—. No creo que espiarlos… ¡Oh, bueno, está bien! —exclamó luego la chica, dejando los vasos sobre la mesita, a un lado de la laptop.
Entonces, Freddie y Carly se concentraron en mirar. Sam se había sentado en un puf y miraba a Ethan mientras éste se dedicaba a inventar los pasos ("Yo te sigo", decía la chica, para hacer el menor esfuerzo, y comiendo un plato de pollo que se había llevado de la heladera de Carly).
—Esto no está bien —opinó Carly, sin dejar de mirar el ensayo.
—Estoy de acuerdo —corroboró Freddie, pero sin dejar de mirar tampoco.
—Somos malas personas —seguía diciendo Carly.
—Muy malas personas —dijo Freddie, sin quitar la mirada de la pantalla de la computadora.
—Terribles —siguió diciendo Carly.
—Entonces, ¿dejamos de mirar? —preguntó Freddie, con una ceja levantada y mirando a Carly.
—No —respondió ella.
De todas las veces que los chicos bailaron los pasos que hasta el momento habían pensado, a Carly y a Freddie ya se les estaba incorporando en la memoria. Además, Freddie quería tirar la computadora lejos cuando veía algún que otro acercamiento de los chicos. Una hora más tarde, tuvieron que sacar todo y hacer como que habían estado bebiendo té helado y mirando la televisión, porque el ensayo había terminado, y luego Ethan y Sam bajaron al living.
—¿Qué hacían? —preguntó Ethan, mientras Sam iba hacia la cocina.
—¡Nada, nada, nada, no los estábamos viendo, claro que no! —habló Carly, sintiéndose un poco culpable.
—¡Carly! —le susurró Freddie.
Pero los chicos siguieron espiándolos en todos los ensayos (se les unió Spencer luego) y ya casi creían que podrían bailar la coreografía ellos mismos. Hasta Freddie soñó que veía a Ethan y a Sam bailar y luego se iban juntos, después de que Sam se acercara a él sólo para arrebatarle un tarro lleno de pollo frito que sostenía. Cuando los vio marcharse juntos, en el sueño, Freddie había sentido que su corazón se desplomaba. Mientras, Carly había soñado que era ella la que bailaba con Ethan y que luego se iban juntos. Spencer soñó lo mismo que Carly... Sí, demasiado raro.
Una semana antes de la gran noche, día de ensayo, Sam dormitaba en el sofá de Carly, sentada y con la cabeza algo inclinada y Freddie manipulaba su laptop al lado de ella.
Enseguida, llegó Carly y la vio durmiendo.
—¡Sam!
La castaña fue a moverla mientras seguía llamándola por su nombre.
—¿Carls? —preguntó la rubia, abriendo los ojos y acomodándose mejor en el sillón.
—¿Qué haces aquí? ¡En unos segundos llega Ethan para ensayar! —exclamó Carly.
—¡Lo sé! —se lamentó Sam un poco, poniéndose de pie, algo adormilada todavía—. ¡Me quedé dormida mirando a Freddie con sus raras cositas! —espetó luego la rubia, señalándolo al chico y con tono de voz como si estuviera disgustada con Freddie porque él tenía la culpa.
Freddie sólo puso los ojos en blanco.
—¡No culpes a las ñoñeces de Freddie! —exclamó Carly.
Freddie miró a Carly significativamente y Carly lo miró avergonzada.
—Lo siento…
Unos minutos después Ethan llegó y fue con Sam al desván. Inmediatamente, Freddie fue a la cocina a preparar palomitas de maíz y Carly se sentaba en el sillón, frente a la laptop, donde ya se podía ver el desván.
—Sigo sintiéndome mal por esto —dijo Carly.
—Al menos ahora tenemos palomitas —dijo el chico, llegando con un recipiente lleno de palomitas. Se sentó al lado de Carly y pronto comenzaron a comer y a mirar. Todo iba bien (hasta se sabían los pasos de memoria casi), cuando sonó el timbre del departamento. Freddie se quedó mirando y Carly fue hacia la puerta dando miraditas, de vez en cuando, a la laptop.
—¿Hola?
—Está aquí Ethan, ¿no? —preguntó una altiva voz proveniente de una chica demasiado alta y delgada, con cabello largo y rubio. Llevaba una mano en la cadera y miraba a Carly altivamente. Freddie volteó a mirar, ceñudo.
—Sí… ¿Y tú eres?
La chica empujó a Carly, haciéndola caer. Freddie se puso de pie, confundido, mientras Carly miraba a la chica disgustada y confundida desde el suelo. La rubia miró todo el living y luego, al no encontrar lo que buscaba, subió la escalera. Freddie corrió a ayudar a Carly a ponerse de pie. No tuvieron tiempo de hacer nada más cuando, de pronto, escucharon unos terribles gruñidos… Corrieron hasta ponerse delante de la laptop y sentarse en el sofá. La rubia le tiraba varios objetos del desván a Ethan mientras él corría.
—¡Oh, por Dios! —Carly había quedado pasmada.
—Apuesto a que en 5, Sam hace algo… En 5, 4, 3, 2…
Se pudo ver entonces que Sam corría con mirada asesina y largando un gruñido hacia la chica, que salió del desván por la puerta, gritando. Luego, bajaba las escaleras, sin dejar de gritar y salía del departamento.
Freddie y Carly brindaron, entrechocando una palomita, que luego se llevaron a la boca, sonriendo.
—¿Quién era ella? —preguntaba Sam a Ethan.
—Mi ex novia —respondía él, sorprendido por todo eso.
—De acuerdo, hiciste bien en dejar de salir con ella.
Los días fueron pasando hasta que llegó el día del concurso. Freddie, Sam y Carly ya se habían preparado. Sam llevaba un bolso consigo con la vestimenta que utilizaría. Freddie llevaba puesto camisa y vaqueros y Carly un vestido de flores, medias negras, botas largas negras y un saco. Ethan estaría esperándola en el estudio de televisión donde se realizaría el evento.
—¿No le dijiste a tu madre que competirías? —le preguntó Carly a Sam mientras se cepillaba el cabello. Estaban en su habitación. Carly, sentada en la cama; Sam, sentada en el sillón en forma de sándwich helado; y Freddie, sentado en una silla enfrente de Sam.
—A ella no le interesa —dijo Sam —Está muy ocupada discutiendo con el gato.
Freddie y Carly se la quedaron mirando con el ceño fruncido.
—A mí no me miren… Yo no tengo nada que ver —dijo la rubia.
—¡Chicos, chicos, chicos, chicos! —venía diciendo Spencer mientras aparecía en el umbral—. Calceto ya está con la camioneta…
—Hora de irnos —dijo Freddie, poniéndose de pie.
Ethan ya estaba en el teatro que utilizaban como estudio de televisión. Ya estaba vestido para el show: con una remera apretada negra y un pantalón azul. Estaba demasiado nervioso y emocionado, dentro del camerino que le habían asignado. Y se llevó una sorpresa cuando apareció su ex novia allí porque quería hablar con él. Él salió del camerino y caminaron unos pasillos, hablando. Mientras tanto, Sam, Freddie, Carly y Spencer habían llegado al estudio. A Spencer, Carly y Freddie les permitieron quedarse tras bambalinas en el estudio y Sam corrió a cambiarse. Llevaba unos pantalones largos de color rojo y una camisa negra. Sin embargo, cuando apareció a donde estaban Carly, Freddie y Spencer, viendo empezar el show tras bambalinas, ninguno tenía noticias de Ethan. Lo buscaron por casi todo el teatro y Sam se estaba desesperando. Más fue así cuando uno del lugar la empujó al escenario cuando los llamaron para bailar. Ethan seguía sin aparecer.
Sam se quedó allí pasmada, mientras la música que ellos tenían que bailar empezaba a sonar. Todos le dirigían las miradas a ella, quien se estaba avergonzando. Empezó a bailar sola, pero ninguno dejaba de mirarla raro. Ethan seguía sin aparecer, pero sí lo hizo Freddie. Sam no tuvo tiempo de preguntarle qué hacía allí que ya empezaba a bailar.
—Oh – por – Dios —se anonadó Carly, quedando con los ojos abiertos, viendo lo que Freddie había hecho. Spencer veía todo, sonriendo—. ¡Esos son mis niños! —exclamó la castaña después, entre entusiasmada y nerviosa.
Freddie bailó la mitad con los pasos que sabía y la otra mitad improvisadamente, y Sam bailaba todavía con la confusión. Cuando terminaron, todos los empezaron a aplaudir y los dos fueron tras bambalinas.
—Sí bailas bien, Freddie —le dijo Carly, luego de abrazarlos a los dos.
—Es el baile estilo Freddie —dijo Freddie, agrandándose.
Sam y Carly rieron.
—¡Ethan dónde está! —preguntó Spencer.
—¡Ese tonto lo hizo apropósito o qué! —exclamó Sam, disgustada.
Pero no fue así. Ethan llegó corriendo agitadamente y tuvo que explicarles que su ex novia lo había encerrado en un armario.
—Dijo que quería disculparse por su salvaje atrevimiento de la otra vez… Y quise darle una oportunidad para hablar, pero era sólo un engaño. Lo siento mucho, Sam.
—Quiero jamón —sólo dijo Sam, pero se le notaba disgustada. —Y darle un buen golpe a esa niña… Y no me verán disculpándome.
—Y esa es la actitud estilo Sam —sonrió Freddie.
Sam lo miró nerviosa y luego dijo:
—Gracias.
Carly estaba por morirse de la emoción, y más cuando se acercaron a abrazarse.
—Ya, ya es suficiente, cara de insecto —le dijo Sam, empujando a Freddie y haciendo que Carly pusiera los ojos en blanco.
—¡Y LOS GANADORES SON… — decía el conductor del programa. Inmediatamente, todos prestaron atención—. EMILY MURRAY Y ALEXANDER MURPHY!
Sam y Freddie se sintieron frustrados.
—¡Y EL SEGUNDO LUGAR… ES PARA… ETHAN PHILIPS Y SAMANTHA PUCKETT!
Todos allí tras bambalinas, menos un confundido Ethan, saltaron y gritaron de emoción, saliendo del escenario. Sin reparar el error del nombre, Sam y Freddie salieron a recibir su premio, y Carly daba saltitos y aplaudía en el lugar, sonriendo. Luego, vio a Ethan, que seguía confundido.
—Lo siento —le dijo ella.
—Oh, no, está bien —dijo él.
—Me imagino que tú querías esto más que nadie.
Ethan le sonrió.
—Puede ser… Pero creo ya habrá otros concursos… Y para el próximo creo saber quién será mi pareja —dijo él, indirectamente, refiriéndose a Carly.
—¿Enserio no te gusta iCarly? ¿Pero qué es lo que hacemos mal?
Ethan puso los ojos en blanco, se dio media vuelta y se fue.
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