Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
El reto consiste en tirar un dado y ese número multiplicarlo por cien.
Número de palabras: 600.
Bajo el árbol
Sally ha encontrado a su primo sentado a la sombra de un árbol y el pánico acude a ella cuando piensa que Zach no ha hecho congeniado con nadie en las dos semanas que llevan en Hogwarts. Le hubiese gustado encontrarse con él antes sin embargo no ha estado bajo su jurisdicción, entiéndase que las clases y los deberes la han mantenido ocupada más tiempo del que ha creído; al menos ha podido conseguirse un pequeño descanso en su agenda –qué raro es decirlo– importándole un comino tener que hacer la redacción para Astronomía.
¡Necesita entretenerse, por Merlín!
—¿Vas a seguir observándome o te vas a acercar? —pregunta Zach dirigiéndose a Sally, sonrojándola e instándole a que corte distancia. Sally se sienta a la par de Zach—. ¿Qué quieres?
—¿Estás solo?
—No me contestes con otra pregunta. —El mago voltea y mira a su prima que adopta una expresión de seriedad—. ¿Te acuerdas de Bones? Pues ella y Abbott se han auto nombrado amigas mías.
—Oh, qué alivio. —Sally relaja su semblante mientras que abraza a Zach. Confía en Susan y Hannah para que no lo dejen desamparado y ruega que Zach no acabe ahuyentándolas con su personalidad—. Le he escrito a mis padres y me han aconsejado que tome un día para descansar; ya sabes, por eso de ser Ravenclaw y aplicarme totalmente a los estudios. No lo hacemos ni Michael ni yo; al menos, no un veinticuatro horas/siete días a la semana; es bastante estresante y estamos demasiado jóvenes para tener migraña.
—Curioso, Sally. Tú estás muy joven para tenerla pero estás causándomela a mí.
Y por comentarios de este calibre son los causantes que Sally esté sorprendida que Zach tenga amigas y que hacen que se pregunte acerca de la estabilidad emocional de esas niñas; no hay que engañarse, Sally no está completamente convencida que la actitud de su primo mejore con el transcurrir de los años. De hecho, puede apostar que empeorará.
—A veces eres tan impertinente —dice ella acomodándose en el árbol, haciéndole una señal a Michael para que los deje cuando lo ve pasar por ahí con la evidente intención de acercarse. Michael asiente y se marcha—. ¿Cómo ha estado Niké?
—Supongo que bien. Quiero decir, desde la carta de hace dos días que no he visto a Niké y la extraño un montón. Ninguno de mis papás dice mucho, también.
—Puedes traértela a Hogwarts —sugiere Sally tras meditar la situación—. A mis tíos no les importará que la tengas tú.
—¿Estás segura?
—Cien por ciento convencida, pequeño Zach.
—Está bien. Se los voy a pedir. ¡Y no me digas «pequeño Zach» que sólo soy un año menor que tú!
—Un año es un año, Zach. Mándales un saludo de mi parte.
—Debe ser rarísimo que una adolescente de trece años esté en primero —dice Zach enfatizando trece, burlándose de Sally—. Fijo que te miran preguntándose «¿y esta qué hace aquí?».
—¿Honestamente? Me pasó los primeros días —contesta Sally, en parte ignorando la acción de Zach y en parte acordándose de eso—. No he hablado de esto con nadie (ni siquiera con mis padres) pero me aterraba venir a Hogwarts por haberme atrasado dos años; pensaba que no encajaría con nadie siendo independiente de la casa donde estuviera.
Zach mira asombrado a Sally.
—¿Todavía… te sientes así? —cuestiona dudoso, no sabiendo cómo abordar ese delicado tema.
Ella sonríe tristemente.
—Soy buena en Encantamientos, en todas las materias. Soy amiga de Michael. Y… soy infeliz por esta diferencia de edad.
—¿Regresarás… el año entrante?
—Quisiera decir que sí.
