12
—¿Colegio de Verano?- se decía Candy a sí misma, en una parte le alegraba que no la hubieran expulsado, imaginaba el escándalo que hubiera hecho la tía Elroy, pero no quería gastar su verano estudiando más de lo que debía, pero aún se preguntaba algo, ¿cómo era que no la expulsaron? Sabía que a Terry no por la influencia del duque, pero a ella, nadie la protegía, su familia no tenía tanta presencia en la escuela como el padre de Terry.
—¿Pensando?- una voz detrás suyo la interrumpió de sus pensamientos
Ella giró la cabeza y lo que vio la dejó impactado
—¿Annie?- dijo dudosa, temiendo que fuera alguien más
—Hola Candy.- dijo sentándose junto a ella
—¿Qué pasa Annie? ¿Por qué esa cara?
—¿Te puedo preguntar algo Candy?
—Por supuesto Annie
—¿Qué se siente ser tú?
Candy se quedó conmocionada con la pregunta, nunca se lo había preguntado, pero, ¿por qué Annie sí?
—No sabría qué decirte.- dijo ella con total sinceridad
—Ah.- ese simple monosílabo hizo que se formara un silencio absoluto entre las dos
Annie pensaba que, si Candy era feliz, tal vez era porque su vida estaba destinada a ser feliz, una vida en la que todos te quieren y puedes enamorarte sabiendo que serás correspondida. En cambio, ella se había comportado como una hipócrita, no obtuvo ninguna felicidad desde el momento en que la adoptaron, todo fue basado en reglas sociales, el cómo vestir, comportarse, incluso hablar. Cuando llegó al colegio creyó que sería diferente, pero todo empeoró, Candy estaba ahí, recibiendo la misma atención de siempre, con los chicos comiendo de la palma de su mano sin ella darse cuenta, así que tomó la medida rápida a la popularidad, unirse a Eliza, la chica que maltrató a Candy por años y que aún lo sigue haciendo, pero desde el festival, desde ese día había decidido cambiar, ya no más Annie ingenua, ya no más Annie tímida y sobre todo, ya no más Annie hipócrita.
—Candy, quiero disculparme por todo lo que hice, la manera en que te traté, el día de la casa de los Leagan, e incluso por dejar de hablarte, quiero ser tu amiga de nuevo, ya no quiero ser amiga de Eliza nunca más, ni tener que ignorarte por los pasillos, no quiero seguir las órdenes de mi madre, Candy, por favor perdóname.
Annie lo dijo todo de un tirón, ni siquiera tuvo que pensarlo, tan solo lo dijo, Candy la miró con felicidad en sus ojos.
—¡Annie!- fue lo único que pudo decir antes de abrazarla fuertemente en sus brazos.- ¡Claro que te perdono, Annie!
Ambas lloraron, y luego de hablar por horas, sonó el timbre anunciando la hora de la cena.
—¡Candy! ¿Annie?- fueron las voces de Paty mientras caminaba hacia ellas
—Hola Paty.- dijo Annie sonriendo. Paty se la devolvió, le daba gusto que Annie se alejara de las garras de Eliza con sus mentiras.
Después de cenar, las chicas se reunieron en la habitación de Candy para hablar después de la ronda, mientras hablaban, una luz centelló en la ventana frente a ellas, cruzando los árboles, desde la habitación de los chicos.
—¿Qué es eso?- preguntó Annie
—No tengo idea.- esta vez fue Paty
—Son solo los chicos.- dijo Candy sonriendo y dirigiéndose a la ventana.- es código morse, ¿ven?- les enseñó un papel con el código escrito en él.- Stear me lo dio un día para que nos comunicáramos por si necesitaban decirme algo.
—Veamos.- dijo Paty tomando el papel.- Te-ne-mos, cho-co-la-te,
—¡Chocolate!- gritó Candy
—Ven Can-dy, a-quí, te, es-pe-ra-mos.- terminó de decir Paty
—¿Irás Candy?- dijo Annie asustada
—No hay de qué temer, chicas, sólo iré a decirles que muchas gracias, les traeré chocolate, esperen aquí
—¡Per Candy!- dijo Paty
—¡Dios! Paty, no hay nada malo, las rondas terminaron y ya lo he hecho antes sí que me vieran.
Candy tomó una soga de debajo de su cama y la lanzó a las árboles, repitiendo el procedimiento de la última vez. Al entrar a la habitación, notó que no había nadie, la luz estaba apagada, y solo se alcanzaba a ver la mesita de noche con una foto de una mujer en ella.
Para mi hijo, Terrence, con amor, Tu madre leyó Candy al reverso de la foto
Vio el autógrafo.
—¡Por Dios! Es Eleonor Backer, ¡ella es la madre de Terry!
Recordó que él no le quizo contar acerca de su madre, y que cuando preguntó sobre ella su rostro se entristeció, pero había una pizca de furia en su rostro. De repente, la puerta se abrió sin previo aviso, mostrando a Terry quien la miraba intrigado y furioso.
—¿Se puede saber qué hacer aquí?- dijo él con voz amarga y mirada fría
—Yo sólo me equivoqué de habitación.- dijo Candy atemorizada, esa faceta de Terry no le gustaba en lo absoluto
Hola! Bueno, este capítulo fue más largo que el anterior, porque tuve más tiempo (y más inspiración) aquí se los dejo.
—Litzy Andrew
