Capitulo XI

Capitulo XI

Era extraño, se sentía extraño, le parecía extraño y era en definitiva extraño. No de mal modo, aunque se podía dudar. No sabía que pasaba con él, porque ya no podía controlarse. Las cosas simplemente cambiaban y el problema era que el no lo quería aceptar.

Hacía un mes que el era un chico feliz, arrogante, interesante, popular, hermoso, adinerado y sí "prostituto" como le decía Sakura, pero por sobre todo con el perfecto control de su cuerpo, sensaciones y hasta sentimientos.

Pero resultaba que una simple llamada lo había llevado a Tomoeda, el lugar más aburrido jamás visto, algo fuera de lo normal que parecía encontrarse en el siglo IXX, gente sin sentido de la diversión.

¿Cómo pudo haber cambiado tan rápido en tan poco tiempo? Quien sabe, cosas de la vida. Quizá tenía razón su prima Mei, al decirle que las cosas que más extrañas suceden cuando menos te lo esperas. Supuso que se refería a que en algún momento de su vida se enamoraría pero, también se podía aplicar en su situación, ¿verdad? Porque no era amor, ¿no es cierto? No, no lo era. Era un bastante grande sentimiento de atracción. Solo tenía que buscar la manera de satisfacerse.

El problema iba en como había llegado a ese punto, en casi un mes. ¡Solo un mes!, se había vuelto, sin poderlo negar, algo dependiente de la chica. Bien, le costó decir eso pero era la realidad.

Necesitaba estar con Sakura, debía estar con ella, le agradaba fastidiarla, le parecía linda cuando se enojaba, atractiva cuando sonreía y bastante adictiva cuando la besaba. Pero… era solo atracción ¿no? Pronto se terminaría.

XxXx

El castaño miró con una cara extraña a la chica que tenía al lado. Durmiendo, recostada en su pecho, sobre el sofá. Duermiendo plácidamente mientras el intentaba soportar las ganas que tenía de lanzársele encima y destruir su inocencia. Y es que por más que lo negaba eso deseaba, no de manera cruel pero de alguna u otra manera ése era el punto, eso quería.

-Sakura despierta –dijo Shaoran cuando notó que la hora de la llegada del vuelo de Nadeshiko había sido sobrepasada por cinco minutos. Alrededor de media hora se encontraría ahí –Sakura… - dijo el mientras la tambaleaba, esperando respuesta de ella -¡Sakura! – gritó cerca de su oído pero esta ni se movió. Shaoran algo preocupado, pesando que si por alguna razón su prima había muerto, iba a intentar despertarla con almohadazos. Por suerte, ella dio señal de vida antes.

-Mnj…noh quiero... v-vente- decía ella entre bostezos – bésame otra vez… un poquito…… - ¿y ahora? ¿La tendría que besar? Shaoran la miró con el ceño fruncido.

-Sakura si no abres los ojos de tiro al suelo – dijo algo amenazador pero, por le contrario la chica sonrió con los ojos cerrados y rodeó con sus manos su cuello, atrayéndolo hacia ella. Shaoran levantó una ceja, bueno, costaba descubrir si en verdad estaba dormida o era una bromita de ella. –Sakura y… - antes de regañarla, vio algo que llamó su atención. Sus labios, rosados, suaves y simplemente deliciosos. Bueno, tendría que soportarlo, si Nadeshiko llegaba no tendría una buena bienvenida con ellos dos besándose.

El castaño volvió a abrir su boca para continuar pero segunda cosa que llamó su atención. El escote de prima, mostraba el comienzo de sus pechos y, al estar ella recostada en su pecho no podía negar que tenía una perfecta visión. Muy buena, en realidad.

Y no es que no hubiese visto muchos cuerpos, porque la verdad es que sí, había tocado, probado y saboreado por completo muchos cuerpos femeninos, el problema radicaba en que un solo cuerpo, solo un cuerpo, más específicamente, el cuerpo de su prima lo estaba volviendo loco. Lo quería para él, al igual que sus labios, sus pensamientos y todo lo que tuviese que ver con ella.

Ok, ok, estaba superando el límite de lo permitido. Tenía que despertarla.

-Sakura, levántate – cuando el dijo estas palabras su prima lo atrajo más hacia ella, lo que no pudo negar, lo puso algo nervioso.

El castaño se quedó mirando sus labios, no podía soportarlo más. Después de todo era hombre ¿no?

Con cuidado se fue acercando a Sakura, a pesar de sentirse algo mal por estar aprovechándose de ella, de su sueño, no lo pudo evitar. Se acercó a ella con cuidado y con una sonrisa, rozó sus labios.

En otra ocasión y con otra persona, ese roce de labios no hubiese significado nada pero, Sakura, todo con ella cambiaba y aunque no lo quisiera aceptar eso podría ser más que atracción. El castaño borró esos pensamientos de su cabeza y se concentró en el tacto de sus labios con los de ella. El calor que desprendían y la suavidad que se sentía.

XxXx

Una corriente eléctrica recorrió su espalda, haciéndola temblar ligeramente. ¿Qué pasaba? La castaña se dio cuenta de lo que sucedía cuando sintió cierta presión sobre sus labios, y cuando vio que su primo la estaba mirando fijamente mientras presionaba sus labios contra los suyos.

-Eh, disculpa – dijo el mientra se alejaba de los labios de su prima y hacía un ademán para levantarse pero, Sakura atrajo su rostro hacia el de ella.

-No hay nada que disculpar – dijo ella con una sonrisa nerviosa –N-no te vayas – dijo ella entrecortadamente. El castaño sonrió de lado, con arrogancia, como siempre. Esa sonrisa que de la misma manera que ella odiaba, le gustaba.

-No lo haré.

Shaoran fue el primero en acercarse, cerró sus ojos y unió sus labios con los de su prima, mordiendo ligeramente su labio inferior. Sakura por su lado sonrió y rodeó el cuello de su primo y este, en señal de aceptación la acercó a el tomando su cintura.

El beso se profundizaba poco a poco, los labios experimentados del chico manejaban con destreza los de la castaña, que con torpeza intentaba acostumbrarse a los de él.

Shaoran sonrió ante lo que pensaba, le parecía tan infantil, inmadura, necia aunque bueno, aún le seguía pareciendo así pero, ciertas cosas cambiaban, ya no la veía como una primita tonta. Ya no le parecía tan mala la idea de quedarse en Tomoeda un tiempo, no mientras tuviese esos labios con él. Besándolo de esa manera adictiva.

Sakura fue la primera en romper el beso, más por falta de aire que por otra cosa. El castaño sonrió, pero esta vez sin rastro de arrogancia, sonrió lo más real y dulce que pudo al ver a la castaña tan inocente, algo despeinada, con las mejillas sonrojadas y con los labios hinchados, tratando de evitar mirarlo fijamente.

Aunque estuvo tentado a llevar esos besos a algo más allá, se limitó a sonreír y a tomar la cara de su prima entre sus manos para llenarla de dulces besos por todas partes, lo que la hizo sonrojar aún más. En algunas ocasiones podía dejar de parecer arrogante y se volvía tan… lindo.

-Shaoran, yo… - antes de seguir Sakura sintió algo peludo entre sus piernas. Cuando bajó la mirada se encontró con Kero mirándolos con los ojos brillosos y meneando la cola -¡Kero! Me había olvidado de ti – dijo mientras cargaba al cachorrito y comenzaba a acariciarlo como si fuera un peluche.

-Sakura, es un animal de verdad – dijo Shaoran con la ceja alzada – no lo maltrates –Bien, volvía a ser el mismo.

-No estoy haciéndole daño.

-Sí que le estas haciendo.

-Calla – dijo ella mientras le sacaba la lengua y volteaba la cara, entre enojada y divertida. Siempre era lo mismo. Shaoran por su parte, sonrió de lado y volteó la cara de la chica para robarle un beso y dejarla completamente sonrojada -¡Shaoran! Kero no puede ver estas cosas.

-¡Es un perro! – la castaña ignoró las palabras de su primo y agarró al perrito entre sus brazos mientras lo llevaba hasta la cocina.

-Shaoran es tan desconsiderado – dijo mientras rolaba los ojos y hacía como si Kero de verdad la escuchara, aunque en realidad eso parecía. Ya que el perrito movía la cola y ladraba de forma que pareciera estar de acuerdo.

La castaña fue hasta la nevera con una sonrisa y sacó algo de torta, ¿no le haría daño verdad? No a un lindo perrito como el suyo.

Sonrió al recordar que había sido Shaoran quien se lo había dado. Tan lindo y tierno como podía llegar a ser a veces. Pero solo a veces.

-Sakura, ya llego Nadeshiko – dijo Shaoran mientras se asomaba a la cocina.

-Voy – Sakura miró al perrito entusiasmada – Ya conocerás a tu abuela Kero, es tan linda – le regaló una sonrisa alegre al perrito que por más que negara causó cierto celos en Shaoran.

-Vamos, apura… - la castaña roló los ojos y prefirió no responder, dio una última palmadita al lindo perrito y siguió a Shaoran hasta la sala.

Inmediatamente se sintió algo nerviosa, ¿Qué es lo que quería decirles Nadeshiko con tanta felicidad? Se sentía nerviosa al saber que su madre, y bueno, lo sentía pero era la verdad, su madre era el ser más inventor jamás visto. Para ella era tan normal cosas que para ellos no. Como por ejemplo, ¿Cómo se le ocurría traer a Shaoran así? Aunque no podía negar que se había acostumbrado y bueno, agradado.

-¿Chicos? – Nadeshiko los llamó mientras empujaba la puerta de la entrada, llena de maletas y una sonrisa que ocupaba su rostro -¿¡Como están!? Los he extrañado chicos… - Sakura se acercó a su madre y la abrazó y Shaoran se ocupó de llevar su equipaje hasta dentro de la sala.

La mujer sonrió.

-También te extrañé pero ahora, ¿Cuál es la sorpresa? – dijo Sakura con la ceja alzada, cuando al fin se habían sentado –Te conozco

-Primero que nada, Shaoran hablé con tu madre – Shaoran sonrió de lado, ¿a que venía eso? ¿ya sería el glorioso momento de irse? –Bueno, siempre hablamos pero ahora hay una noticia…

-¿Cuál es? –dijo el castaño.

-Volverás a Hong Kong dentro de dos días – dijo ella con una risita entusiasmada - ¿Qué te parece? –Shaoran sonrió, y sus ojos brillaron. Lo que tanto había querido, se iba de ese lugarcito extraño y aburrido. Aunque ya no le parecía tan aburrido, seguía con ganas de irse.

-¡Perfecto! Me iré a empacar, enserio fue un placer estar acá con ustedes, son de lo mejor – dijo Shaoran sonriendo – El instituto fue divertido y todo pues, los que conocí –el castaño iba a subir las escaleras pero la voz de Nadeshiko lo detuvo.

Sakura por su lado no sabía que hacer o que decir, aunque considerándolo bien no había nada que decir. Después de todo ellos no eran nada y Shaoran no quería nada con ella, y ella era la única estúpida que había querido algo más. Sin poderlo evitar sintió ganas de llorar pero retuvo las lágrimas, no frente a Nadeshiko y no frente a Shaoran.

-Hay otra cosita – dijo ella –Sakura, tu también te tendrás que ir en dos días -¡Bien, ahora si se habían pasado! ¿Cómo que ella también?

-¿Qué quieres decir? – dijo Sakura sin mucho ánimo pero con un deje de asombro en su voz. Ahora era el turno de Shaoran de asombrarse y no saber que decir. No sabía como debía sentirse. Le había tomado cariño y todo pero, de ahí a seguir viviendo con ella era bastante.

-Lo que escuchaste linda, Ieran y yo hemos decidido que es momento de voltear las cosas, lo habíamos planeado desde el comienzo –dijo ella sonriendo, sin entrar en cuenta de que los dos chicos estaban sin saber que decir o hacer.

-Falta un mes para que acaben las clases, tengo que esperar – dijo Sakura sin ánimo.

-Si claro… -la siguió Shaoran.

-Eso está listo, es solo un mes y se basaran en sus notas anteriores. ¿Qué les parece?

-No sé que decir – dijo Sakura seria –Voy a mi habitación.

-Sí, sí vayan los dos – siguió la bella mujer – Vamos a cenar, ya saben, por la noticia. ¡Me parece de lo más perfecto! – los dos chicos asintieron sin hablar y subieron por las escaleras –Espero que todo salga bien – dijo Nadeshiko en un suspiro, después de que los dos chicos subieron.

La mujer sacó de su bolso su celular y marcó a Ieran, sabiendo de memoria el número.

-Nadeshiko, ¿Cómo llegaste? Iba a llamarte en este momento

-Si, me fue de lo mejor. Fue bastante tranquilo pero de lo que te voy a hablar es de otra cosa…

-¿Ya les dijiste? ¿Cómo se lo tomaron –La voz de Ieran denotaba entusiasmo, ella estaba segura que eso era lo mejor.

-Si, pero no se lo tomaron de lo mejor. Llevo sospechando que ha pasado algo entre ellos pero, no sé si es lo mejor… Ya sabes, prácticamente los estamos obligando a estar juntos

-No te preocupes amiga, necesitan presión. Estoy segura que es lo mejor. Te habla la voz de la experiencia, recuerda aunque parezca una quinceañera, soy mayor que tu por un año…

-Claro, y un año es un año – ambas mujeres rieron – Bueno Ieran, tengo que trancar. Tengo una cena con los chicos. Nos vemos, saludos.

-Anda, ya sabes usa tu poder de convencimiento para hacerles pensar que es lo mejor. Cuidate, un beso. Hablamos –ambas trancaron al mismo tiempo. Eran mejores amiga de toda la vida, y pues, siempre con las mismas ideas locas. Aunque claro, lo que estaba ahora en juego era más grande. Tenían que unir a Sakura y a Shaorna, no los obligaban, simplemente dejaban que unos días de convivencia lo hicieran solo, ellas solo daban un pequeñito empujoncito. Casi ni se notaba.

Rió. Ni ella misma lo creía.

XxXx

Sakura se encerró en su habitación y trancó con seguro la puerta, necesitaba estar sola. No deseaba ver a su madre y mucho menos a Shaoran.

El se iba, el al fin se largaba de Tomoeda como quería pero claro, como siempre nadie pensaba en ella. Como Haku, porque podía darse el lujo de comparar, el la estaba usando. Y le dolía porque no podía resistirse.

Aunque era obvio que eso iba a pasar, siempre sucedían esas cosas y supuso que Shaoran sabía pero, quizá estaba tan acostumbrado que no le importó, que tal vez ni siquiera se dio cuenta.

La castaña comenzó a llorar, a derramar gotas de agua salada por lo que no era realmente su primo. Como siempre, ella terminaba llorando. No era la primera vez, antes estaba Haku y pues, aunque pareciera ridículo le molestaba. Y no sabía porque, no sabía porque sentía ganas de llorar y de gritarle a Shaoran que era un idiota, que no se podía ir.

De cualquier modo, ella no se iba a ir de ahí, porque eso parecería que ella estaría detrás del muy idiota cuando a el no le interesa, y a lo más que haría sería seguir usándola. Claro, como todo hombre mimado y con experiencia, arrogante, petulante y lleno de hormonas en acción buscaría la forma de hacerla caer de nuevo.

Sakura sintió que tocaban la puerta y se aproximo a abrir, debía ser Nadeshiko con sus noticias, de cómo le fue y a comenzar a hablar del tema del viaje como si ella fuera.

La castaña suspiró, ese sería el mejor momento para decirle que no iba a irse a Hong Kong.

-Sakura – la castaña iba a volver a cerrar la puerta, ese no era Nadeshiko, era Shaoran, con la misma odiosidad y arrogancia de siempre, para decir chao como si no hubiese pasado nada –No me cierres – dijo Shaoran mientras trancaba el paso de la puerta con el pie y sin mucho esfuerzo entrar a la habitación.

-¿Qué haces acá?

-Quiero saber porque estás brava – dijo tranquilo mientras cerraba la puerta con seguro, nuevamente.

-No es tu problema, además no estoy nada brava – dijo mientras lo miraba a los ojos, una guerra de miradas, como siempre. Nadie estaba dispuesto a bajar la mirada pero, cuando Shaoran se acercó a ella lo tuvo que hacer.

-Tienes los ojos rojos – dijo mirándola.

-No es nada… - la castaña intentó voltear la cara pero el la detuvo.

-¿Por qué llorabas? No me digas que es mentira porque te conozco

-Shaoran –dijo ella mientras se sentaba en la cama – pasar un mes viviendo conmigo no hace que me conozcas… De cualquier forma, ya no es importante, ya te vas.

-¿Ese es el problema? – dijo el mientras la miraba fijo y ella esquivaba su mirada fija y profunda. Esos ojos color ámbar, casi dorados… que intentaban descubrir lo que le pasaba.

-No hay ningún problema Shaoran, no sabes ni lo que dices…

-Claro que se. El problema es que me voy – dijo más para sí que para ella – Pero tú te vas conmigo

-No

-¿Cómo que no? Nadeshiko dijo que…

-Mi madre no sería capaz de obligarme a hacer algo que no quiero – dijo ella enojada mientras señalaba la puerta de su cuarto, dándole a entender que se fuera.

-Así que tu no quieres ir – dijo sin irse, más bien se sentó como si la castaña en vez de botarlo le estuviese ofreciendo café, té, galletas o lo que sea.

-¿Cómo supiste? Que inteligente – dijo sin ánimo – Ahora quiero que te vayas…

-¿Por qué no quieres irte conmigo? – dijo ignorando el comentario anterior.

-Porque no

-¿Qué razón? La verdad, la descubriré como sea – la castaña dudó, bien, quería descargarse acá lo tenía. Y el estaba dispuesto a escucharla, bien, era el momento. Pero claro, como cualquier chica que se acobarda a último momento, no quería decirle nada de lo que se sentía, ahora que lo tenía en frente. Pero era el momento y, Sakura Kinomoto hablaría.

-Pues es sencillo Shaora, quizá para ti. Tu no quieres tener nada serio conmigo y yo si. Supuse que no importaría pero resulta que al final sí, si me importa y no me parece justo que te vayas y me dejes aquí…

-¡Pero tu irás conmigo!

-¡no quiero ir contigo! No después de que cuando Nadeshiko dijo que te irías tu, pusiste la sonrisa más grande que te haya visto y ya ibas directo a recoger tus cosas – dijo ella mientras se acercaba a él – No te importa que vaya o no, es la verdad. Simplemente te molesta ver a una chica llorando y claro, ya te diste cuenta que estaba haciendo lo mismo pero olvídalo, no tiene importancia porque esas cosas pasan ¿no? Según tu, muchas veces. Estas tan acostumbrado a que todas lloren por ti, y te rueguen, pues lo siento, no te voy a rogar – dijo ella ahora roja por el enojo – Por favor vete – dijo ella señalándole la puerta –Hay que cenar – fue lo último que dijo y cerró.

Cuando la castaña se encontró rojo retuvo las lágrimas, ella no iba a llorar por ningún tonto.

Sakura salió de su cuarto después de asegurarse de que Shaoran no estaba allí y entró a la habitación de su madre.

-Mamá… -dijo ella con una sonrisa pequeña.

-Sakura, se que puedo llegar a ser algo molesta con mis cosa – dijo la bella mujer mientras buscaba un vestido en el closet – pero, lo hago por tu bien.

-¿Piensas que ir a vivir en Hong Kong me hará un bien?

-Si

-¿Cómo qué? –dijo la castaña.

-Ya lo verás, ahora necesito que te pongas algo semi-formal. Es una cena de despedida. No sabes cuanto me alegra que vayas – la castaña bajó la cabeza y salió de la habitación. Su madre estaba ilusionada porque iba, no quería decirle que no.

XxXx

Shaoran entró a su habitación algo desesperado, lo que le acababa de decir Sakura lo había dejado extrañado, en parte tenía razón.

Cuando Nadeshiko le dijo que era momento de irse se alegró, se alegró de que al fin podría salir de ahí, de ese lugar que no encajaba, no era su estilo y no pensó ni un poquito en la castaña.

Es que claro, como en cualquier otra situación normal, era solo una temporada, ella sería como su pareja de "vaca" (vacaciones). Bueno, quizá eso no se aplicara en ella pero era tan común en las otras.

De cualquier manera, el castaño estaba confundido, no tenía ni idea de que pensar. Quería a Sakura, le gustaba. Pero por nada en el mundo compararía eso con estar "enamorado". Esa era una palabra prohibida para él. Aunque tampoco era de negarse que le agradó que su prima tuviera que ir con él.

-¿Qué voy a hacer? – El castaño se despeinó el cabello, como siempre y sacó la ropa que necesitaría.

Un pantalón negro algo ajustado y una camisa blanca de rayas horizontales celestes y negras con los dos primeros botones desabrochados. Unos zapatos negros algo formales y listo.

Intentó peinarse pero le fue imposible, siempre había sido imposible. Pensó en que si tuviese que decir una sola cosa que lo diferenciara del resto del mundo eso sería su cabello. Imposible de peinar, tratar o lo que fuera.

Sacó su perfume Calvin Klein y se llenó de él. Supuso que era una cena de despedida, así que no podría andar con tanta informalidad. Se miró en el espejo y se volvió a despeinar, era mejor estar así que entre peinado y entre no.

El castaño salió de su habitación. "Solo dos días". Sonrió, solo dos días y saldría de ahí.

Shaoran bajó las escaleras a esperar a las dos mujeres en la sala. Como era de esperarse ni Sakura ni su madre estaban abajo. "Mujeres…" bufó mientras se sentaba en el sofá. ¿Por qué tardaban tanto para arreglarse? No lo sabía. Se daban cuenta del más mínimo detalle cuando el, ni pendiente. Y no era solo él, eran todos los hombres. Se preocupaban tanto y ellos no iban a estar pendiente de su ropa, o la marca, o los accesorios, o si combinaban o lo que fuera.

Otra cosa que siempre llamó su atención fue, ¿Qué tanto hacían en el baño? No era normal, podían pasar horas ahí adentro y nada, no saldrían.

Si no fuera porque no podían pasar toda su vida ahí no salieran. Para él, el baño solo era un lugar cualquiera donde el podía hacer lo que todo ser humano debía pero, para ellas o por lo menos en su opinión sobre ellas eso era como un santuario. Un santuario lleno de sanitarios, espejos y paredes de colores normalmente pálidos.

Los pasos de alguien bajando las escaleras lo sacaron de sus pensamientos. Seguramente era Sakura.

Shaoran se levantó del sofá con intención de ver quien bajaba y vio a Nadeshiko, desfilando un vestido negro debajo de las rodillas, ceñido al cuerpo. Mostrando unas sandalias negras bastante altas, según el chico y con el cabello suelto, lacio y con las puntas onduladas. Notó que estaba llena de accesorios plateados, ¿su forma o algún otro dato? No lo supo, después de todo. ¡Era hombre! No se fijaba en eso.

Cuando la vio bajar supo porque era modelo, tenía que serlo. Aunque fuera madre de Sakura o la mejor amiga de su madre, o casi su tía no podía negar que era una mujer bastante hermosa. En ese momento se preguntó ¿Qué edad tendría?

Su respuesta quedó olvidada cuando notó que otra persona bajaba, esta vez era Sakura. La castaña llevaba puesto un vestido arriba de las rodillas. Blanco con lunares pequeños negros. De tirantes y ceñido hasta debajo del pecho, y luego suelto hasta el final. Sakura tenía el cabello suelto y no totalmente liso. Lo llevaba ondulado pero sin frizz, con un cintillo negro que tenía un lacito al lado, color gris. Notó que parecía tener alguno que otro tono más claro en su cabello. Sus ojos iban delineados con color negro y levemente maquillados con gris. Tenía accesorios negros que prefirió no detallar y unas zapatillas negras.

Sonrió al pensar que era la primera vez que la detallaba tanto. Nunca había estado pendiente de nada pero, le gustaba darse cuenta de cada cosa que tuviese que ver con Sakura.

Y, a pesar de que no tenía el cuerpo de su madre, que era perfectamente proporcionado y trabajado, Sakura era hermosa. Era bella a su estilo y eso es lo que el veía. Se dio cuenta desde el momento en que la vio que Sakura no iba a gimnasio como la mayoría de las chicas que conocía. Lo más que hacía era pertenecer al equipo de porristas de su instituto que tampoco es que hiciera mucho pero, lucía hermosa.

Intentó esquivar la mirada y decir algo pero le fue imposible, ¿Cómo dejar de mirar a la chica que por más que se negara a aceptar podía desesperarlo?

-¿Chicos? – la voz de Nadeshiko llamó la atención de ambos.

-¿Si? – habló el castaño.

-Shaoran, esperamos a que nos halagues – dijo la mujer sonriendo –Vamos, sin pena.

El castaño rió y las miró, sí, supuso que debía hacerles algún cumplido.

-Bueno, Sakura y Nadeshiko – dijo mientras hacía una cómica reverencia – están hermosas – Nadeshiko comenzó a reír y Sakura se sonrojó.

-Lo que digas – la ojiverde se acercó a la puerta - ¿Nos vamos?

-Claro, claro…

Los dos chicos iban sin decir nada, Shaoran mriaba de vez en cuando a Sakura de reojo pero ella hacía todo lo posible por ignorarlo, no tenía nada de ganas de hablar con él, no tenía ganas de estar en ese carro, ni de ir a una cena, ni de nada. Solamente quería estar en su cuarto, encerrada y poder dedicarse felizmente a insultar al castaño. Nadeshiko por su lado iba pendiente de cada movimiento de ellos, no estaba segura si era lo correcto lo que estaba haciendo, es decir; posiblemente Sakura no la estaba pasando muy bien pero, de cualquier manera sentía que estaba bien. Que al final de todo, estaría feliz y quizá, solo quizá se lo agradecería.

Nadeshiko roló sus ojos, posiblemente Sakura nunca se lo agradecería. La conocía, así que lo mejor sería no decir nada.

-Llegamos – dijo la mujer con una sonrisa, mientras miraba a los dos chicos –es hora de bajarse.

Ambos sin decir contestar salieron del carro y miraron el restaurante. Se veía lujoso. La primera en pasar fue Sakura, atrás de su madre y por último Shaoran, que estaba con su típica expresión de seriedad.

-Buenas noches – saludó Nadeshiko, a un hombre, al recepcionista del restaurante – reserve una mesa para tres

-Oh por supuesto, ¿su nombre?

-Nadeshiko Kinomoto.

-Claro, pase por acá – el hombre los llevó hasta una mesa para cuatro. Lamentablemente quedaría un puesto vacío pero, en una gran ubicación.

Los tres se sentaron y el hombre volvió con el menú. Luego de que los tres eligieran el hombre volvió.

Los tres se decidieron por pasta y pues, comenzaron a comer. Nadie decía nada, más que Nadeshiko intentando armonizar el ambiente.

-Hong Kong es un lugar precioso – decía la madre de la castaña – tiene tantas cosas y pues, Ieran es lo mejor. Oh chicos, nosotras dos éramos inseparables cuando estábamos en el instituto –decía ella pero antes de poder continuar Sakura habló.

-Madre, ¿segura que tengo que ir a Hong Kong? –dijo Sakura mirando fijo a Shaoran.

-Bueno… - bien, la mujer pensó en su hija, si no quería ir no la podía obligar – yo quería que fueras pero si tu no quieres…

-Claro, supuse que no querrías ir – dijo Shaoran que comenzaba a hablar serio, ya se estaba cansando de los jueguitos de Sakura. Está bien, fue algo odioso lo que hizo y que no pensó en ella pero ya bastaba ¿no? Eso no lo convertía en la peor persona del mundo – no aguantarías mucho tiempo lejos – seguía diciendo. Nadeshiko se limitó a levantarse e irse al tocador sin avisar a ninguno de los chicos y Sakura simplemente miraba al castaño con rabia – no te gustan los cambios, eres caprichosa y pues, una niñita…

-Claro, pero por lo menos respeto los sentimientos de los demás, no juego con ellos…

-Un error no convierte en lo peor pero ¿sabes que? – dijo el mirándola fijo –no tienes que ir, no creo que vayas a hacer mucho – cuando dijo eso dejó de mirarla para posar la vista en una guapa morena que no lo dejaba de mirar. Cosa que obviamente molestó a la castaña, tanto como para llevarle la contraria.

-Voy a Hong Kong – dijo Sakura, en eso llegó la madre de la chica y sonrió. Aparentemente el castañito lo había conseguido.

-¿Vas?

-Claro que voy, no voy a dejar que un… - Shaoran volteó a mirarla. ¿Un qué? – una tontería estropee todo – fin de la discusión, no más palabras.

Todos terminaron hablando de cosa triviales, o mejor dicho, Nadeshiko terminó hablando de cosas triviales ya que los chicos se limitaban a mirarse fríamente y a asentir ante todo lo que decía la mujer.

Cuando llegaron a la casa esperaron a despedirse de la madre de la castaña para irse cada quien a su habitación, no querían seguir viéndose. ¿Para qué? ¿Para estresarse más? ¿Para insultarse más? Era preferible simplemente no verse. Ir a sus cuartos y pensar que dentro de no mucho estarían en Hong Kong. Algo feliz y normal para Shaoran pero bastante incómodo para la castaña pero, como ya lo había dicho. "No dejaría que tonterías estropearan su viaje". Y pues, como era de darse cuenta, era un mensaje subliminal que tenía como verdadero contenido "No dejaré que el tonto de ojos avellanas y cabello castaño que tengo enfrente me deje mal".

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-¡Es un estúpido! ¿Cómo se le ocurrió eso? ¿Cómo se me ocurrió a mi decidir que si iba? – Sakura se lanzó a su cama, como hacía siempre que tenía cosas en su cabeza que pensar o de que arrepentirse – ¿y ahora? – la castaña se quedó con los ojos cerrados acostada boca abajo – Tienes que ir y pues, veremos que pasa…

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Shaoran entró en la habitación y pues, como hombre que era lo único que hizo fue sacarse la camisa y quitarse el pantalón y listo. Se metió debajo de las sabanas, curiosamente no precisamente a dormir sino, a pensar en la chica de la habitación de al lado.

-Bien Sakurita, ya no te puedes echar para atrás – dijo con una sonrisa de lado, de esas que tanto lo definían –Te vas a Hong Kong conmigo…

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A diferencia de los dos chicos, que estaban desesperados, confundidos y entusiasmados, Nadeshiko Kinomoto estaba sonriendo con su celular en la mano y hablando con su mejor amiga.

-Sakura y Shaoran estarán allá muy pronto – decía Nadeshiko sonriendo alegre.

-Todo sale a la perfección – ambas mujeres rieron melodiosamente.

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Hola a todos! Acá esta el nuevo capítulo y por favor… disculpen la tardanza sip? ).

De nuevo, gracias por los reviews! Muchas gracias, me encantan )!

Buenoo, no hay mucho que decir jeje. Nos vemos.

PD: dejen un review D

CarlaM.