Disclaimer: Avatar la Leyenda de Aang/El último maestro aire pertenece a Mike y Bryan, Nick y VIACOM
Nomenclatura:
Cursivas = Pensamientos, Cartas y Recuerdos
"" = Diálogos
' ' = Voz Activa
-- = Cambio de escena
LA DAMA BLANCA
XII. Antídoto
Corrió tanto como sus piernas se lo permitieron, quería huir de allí, no quería ver a Aang ni soportar sus súplicas, su perdón, su arrepentimiento… si es que había. Tal vez no quería enfrentar la verdad. Tenía miedo de lastimarlo o a alguien más.
Pensó en la ironía de no saber a donde ir. No tenía alojamiento, ¡acababa de llegar! No era como el Polo Sur, ni siquiera la Nación del fuego, allí tendría el refugio del palacio, de la señora Ursa.
Zuko.
Apretó los ojos. No podía aferrarse a él, su corazón ya tenía dueño y ella estaba envenenando esa relación. Suficiente fueron esos besos prohibidos en el baile y peor aún la noche juntos en la torre. No podía traicionar así la confianza de la chica, menos cuando ella se había prometido hacer que las cosas entre Mai y Zuko funcionaran…
Reconoció las calles. Appa no estaba lejos así que siguió su camino hasta el bisonte. La noche era tranquila, se lograba escuchar el bullicio de la gente entrando en restaurantes, locales y tiendas. Después de todo era un festival. Un evento alegre, por más que ella se doblara de confusión, nadie más experimentaba amargura, todos esos habitantes parecían felices. Emocionados.
Escuchó pasos tras ella. Frunció el ceño. Sólo le faltaba que alguien la estuviera siguiendo. Indignada apresuró sus pasos, no que tuviera miedo, pero no quería perder su tiempo. Sonrió al saber que se encontraba sola, en breve estaría al lado de su fiel amigo.
Appa y Momo compartían una fuente de duraznos que seguramente el celador les había obsequiado. Se acercó a ambos y los acarició con dulzura. Pasaron más de dos minutos cuando notó que su vestido recibía sus lágrimas.
Estaba herida por la persona a la que más le había dado. Su amistad, su cuidado, su conocimiento, sus consejos, incluso su primer beso. Lo había admirado por su poder, alentado en el camino al fin de la guerra, también lo había instruido en su Control cuando nadie más confiaba en él. Ella lo había encontrado en su escondite de hielo, de no ser por su Control, hubiera permanecido en esa coraza por años.
Se encontró arrugando la tela de su falda. Momo se había alejado y Appa gruñó.
"Ustedes qué saben" dijo amargamente entre lágrimas, seguramente su histeria los había asustado, pero estaba equivocada…
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Allí estaba Katara.
Dolida, tal vez se sentía traicionada y lo entendía perfectamente. Ni él hubiera pensado eso de Aang. Tal vez confiaba demasiado en las personas y más aún en aquél que resolvió la guerra. ¡Cómo un niño tan compasivo que había perdonado a Ozai pudo romperle el corazón a la chica que más quería!
Se acercó y Momo se asustó. Sonrió, el lémur seguramente le temía aún por aquél incidente en la Isla Ember cuando intentó mantener el régimen estricto del Avatar en lugar de gozar de la Playa. Appa en cambio lo recibió con un gruñido. Katara gritó histérica.
Su ojo sano se entristeció. Sin decir más la aprisionó entre sus brazos. Pensó que necesitaba apoyo, alguien que la escuchara. Por un instante la sintió desahogar sus lágrimas, pero con la misma rapidez forcejeo para alejarse.
"Perdóname, no quise asustarte"
"No me asustas" dijo limpiándose las lágrimas "Es sólo que no te necesito"
Él sonrió "Lo sé." Colocó un brazo en su hombro "No estoy aquí por eso. Lo hago porque me importas. Porque comparto tu pena."
"Eres un tonto" la chica enterró su rostro entre sus brazos. ¡¿Por qué tenía que ser tan perfecto?! Quería echarlo, gritarle que se alejara de corazón para dejarla en calma, pero no podía, su voz se quebró. "No quiero necesitarte. No quiero depender de ti."
Él sobó su hombro en señal de comprensión, "Te sorprendería saber lo mucho que me he dicho esa frase últimamente. De no ser por ti moriría a diario."
Ella limpió sus lágrimas. Lo miró ruborizada. "No tenías que haber venido" negó con la cabeza "¡Fuiste tú el que me seguía!"
"Sí. Pero te perdí de vista de repente. Eres muy rápida"
"Aún así me alcanzaste"
"No. Imaginé que estarías aquí."
Ella bufó "es ridículo cómo me conociste tan rápido, Zuko… Ni Sokka me conoce así, tampoco él…"
Su sonrisa se borró "Katara…"
Volvió a llorar, esta vez en sus brazos. Sollozando muy a su pesar porque lo que menos quería era desahogarse con él. Se sintió tonta. Quería a Zuko pero la traición de Aang le dolía de todas las formas posibles. "Son unos idiotas" gimió "Los dos. Tú en las catacumbas y él en la Nación del Fuego"
Él enterró su rostro en su hombro. Efectivamente, se sentía traicionada, notó como aún quedaba esa secuela del pasado, esa astilla en su memoria. Él se separó "Tienes razón. Yo no soy mejor que él." Recogió un mechón de su frente y lo colocó detrás de su oreja. Se veía tan frágil…
"Perdón, yo no quise…" se cayó y lo miró. Su ojo cicatrizado la miraba expectante. Recordó su significado, su origen. Y volvió a llorar. Despacio se acercó a él y recargó su frente en su clavícula. Sus brazos la rodearon, ella se aferró "Me juré no desahogarme contigo. No buscarte. Soportar esto sola… Pero mírame. Parecería que saco un clavo con otr—"
"No sigas" interrumpió sus palabras y su abrazo. La alejó por los hombros. "No te humilles. Nadie piensa nada de ti. ¿Ves a alguien más? No. Estamos aquí los dos, y yo no pienso mal de tus acciones. ¿de acuerdo?"
Silencio.
¿En qué momento se acercaron? Ninguno de los dos supo. Sus labios entreabiertos llamaron la atención de Zuko, quería probarlos, hacerlos suyos. Dos centímetros más y la besaría. Ella acortó la distancia entrecerrando los ojos. No podía esperar para apretarla contra su pecho.
Mai. Aang.
Zuko giró su rostro y Katara estuvo a punto de besar su mejilla. Pero también se detuvo. "¿Zu-Zuko?"
Él tomó sus manos. Besó su dorso. "Perdóname. Yo simplemente no te puedo perder así"
Y con esas palabras se levantó de la escena y se perdió de su vista. Katara permaneció estática por unos instantes. Estaban a punto de besarse y él lo impidió.
Yo simplemente no te puedo perder así.
No sólo Aang la había traicionado, ahora ella había alejado a Zuko.
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Al igual que los demás, Sokka miraba fijamente al chico de 13 años.
"Estoy esperando" habló Mai.
Aang suspiró "Yo lo hice" miró a Sokka por unos momentos "Pensé que ayudaba a Katara. Ella dijo que la fábrica era una prioridad… Además, bueno ya lo había hecho antes."
"Eso es cierto. Katara es muy impulsiva" aseguró el hijo de Hakoda
"Pero te aseguro" habló la pelinegra con mucho recelo "que ella no hubiera herido a más de diez personas. Zuko me lo dijo"
"Eso no es cierto! Zuko nunca platica contigo!" soltó Aang cansado de la ofensiva de la chica. Ella lo miró con odio.
"A diferencia de ti, yo no necesito estar sobre mi novio para sentirme querida" Ty Lee observó a su amiga tirar una lágrima "No sabes lo que yo también he pasado las últimas semanas. Pero lo he soportado por Zuko. Dime tú que has hecho para apoyar a Katara?!"
"¿Es que no te da celos verlos juntos? ¿Comer juntos? ¿Dormir juntos?"
Miradas de asombro, incredulidad, sorpresa y enojo se dibujaron en las expresiones de los presentes. Iroh suspiró.
"¡Ellos jamás han dormido juntos!" se defendió la chica implorando a que su confianza en Zuko fuera cierta.
"En el viaje! ¿Qué me dices de eso? Durmieron al menos dos horas juntos"
Sokka recordó como respirar, estaba a punto de decir algo a cerca de las tonterías que decía cuando el dueño de la tienda habló.
"Joven Avatar…" interceptó Iroh "Creo que este tipo de problemas se tienen que resolver en la privacía de una habitación, no en esta tienda." Miró a los demás comensales y negó "Además ni mi sobrino ni la señorita Katara están presentes."
"Iroh tiene razón" concordó Toph "¿Por qué no vamos a dejar todo su equipaje a sus casas? Allí podríamos hablar tranquilamente." Se levantó con gracia y tomó a Aang del brazo "Ven pies ligeros, tú no te me escapas de una larga charla".
Ty Lee se acercó a Mai "¿Qué quieres hacer?"
Ella la miró con una sonrisa amarga. Sus ojos luchando por retener las lágrimas. Aang le había abierto toda herida posible. "¿Podemos hablar?"
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No debía haberla dejado sola.
Pero tenía que hacerlo.
No. Su conciencia le decía que Katara necesitaba apoyo.
Pero de haberse quedado se hubieran besado como en el baile o abrazado como en la torre. No debía quedarse a solas con ella con tantos sentimientos encontrados. Haría lo correcto. Hablaría con Aang, le quemaría la cara si fuera necesario pero mínimo lo haría pedir una disculpa.
¿O mejor iba con ella?
Se talló la cicatriz. La dejara o la acompañara todo tendría el mismo resultado, pensaría en ella. Y al final se arrepentiría de haberla dejado vulnerable.
Regresó sobre sus pasos. Sus botas retumbaron en el camino de piedra y por un instante recordó correr al lado de la Dama Pintada, bueno, la Dama Blanca, como ahora le llamaba. Cómo darle la espalda ahora que lo necesitaba sólo por temerle a un beso…
Entonces vio a Appa a lo lejos. En él estaba ella descansando y Momo lamiendo su mejilla. Se preguntó cómo es que no le molestaba el lémur, se acercó más pero ella no le hizo caso, no se movió, ni se giró ni nada. Se rascó la nuca, qué diría…
"Katara… yo…"
Nada. Dio un paso más y Momo voló hasta posarse en su hombro. Ella estaba inerte. Appa gruñía. Delicadamente la giró por los hombros. Ojos cerrados, sudor en la frente, Katara estaba hirviendo.
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Iroh cerró los ojos meditando "Esto es más grave de lo que pensé, mi querido sobrino"
"Lo sé tío"
"¡Veneno!" repitió indignado como si con ello lograra una solución. "¡¿Cómo permitiste que ella también se envenenara?!"
Con esto, Iroh creyó que vería refunfuñar a Zuko como era su costumbre, pero en su lugar, se desesperó. Se tapó la cara con sus manos y el anciano pudo ver cómo el tormento lo consumía.
"Soy un estúpido. Sólo sé dañar a las personas que amo." Gimió en silencio haciéndole saber a su tío que ahora lloraba. "Primero tú, luego Mai, ahora ella."
"No creí que sintieras tanto amor por tu novia"
"Katara no es mi novia" dijo secándose los ojos.
"Me refería a Mai" tosió un poco inseguro "Pero veo que quieres demasiado a la maestra agua"
"Le debo mucho"
"Entonces ten cuidado, sobrino. No confundas lealtad con cariño."
Por un momento olvidó su desesperación y el enojo lo invadió ¡Por qué nunca entendía a su tío!
"Ese no es el punto." Gruñó "Necesito un remedio para revertir el veneno"
"El Jade Blanco es más que mortal, de haber permanecido más de tres días en tu cuerpo los hubiera matado. Por lo que me has dicho, Katara los liberó de sus efectos cuando comenzó a curarte. El problema son las secuelas. Aunque para el tiempo que llevan así, es para que hubieran comenzado a tener más complicaciones. Es una grandiosa curandera."
"Lo sé. Por eso necesito encontrar la cura"
Iroh rió. Pero antes de que su sobrino gritara de ira se aclaró la garganta "Descuida, ese jugo que acabas de tomar es la cura. Son bayas Pakui."
"¿Es lo que le diste de beber?"
"¿Creías que era té?"
El asintió, de un momento a otro estaba emocionado "Gracias" iba a levantarse cuando su tío lo tomó de la túnica.
"Me has dado un gran susto, Zuko" El joven lo miró serio. "A cambio pido un día completo para tu viejo tío."
El Señor del Fuego sonrió y luego corrió a la habitación contigua. Ahí estaba Katara, su fiebre había mejorado y seguramente en breve se mejoraría. Vio la vasija llena de agua a su costado. Tomó su pañuelo de entre sus ropas y lo empapó haciendo con él suaves círculos en la frente de la chica.
Afuera su tío sonrió.
Ahora entiendo por qué mi querida Ursa estaba tan preocupada…
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La mañana era soleada. Se talló los ojos antes de levantarse. Recordó la noche pasada y todo el trago amargo. Hizo memoria pero por más concentración no recordó como llegó a ese lugar. Un lugar bastante desconocido. Se alarmó.
Miró su alrededor. Una bandeja con una taza de porcelana, parecía jugo de fresas o algo parecido. Decidió no tomarlo, sintiendo algo de desconfianza. Levantó el torso acomodándose en las almohadas. Reconoció en su regazo un detalle hermoso. Una azucena de fuego.
¡Zuko!
Sonrió ruborizada. Tomando la flor entre sus dedos.
"Mi sobrino se esta duchando" declaró la voz ronca de Iroh.
"Buenos días!" dijo asombrada "General… ¿qué pasó?"
Él pareció ampliar tu sonrisa "No te cohíbas, querida Katara. Ni soy general ni me gustaría que me llamaras así. Recuerdo que me dijiste tío cuando llegaron"
Ella sonrió "Lo siento, es que no recuerdo… me siento algo confundida"
"Zuko te trajo por la noche. Me contó todo." Le acercó el líquido "Bébelo tres veces al día. Es jugo de bayas de Pakui. Excelente remedio contra el Jade Blanco"
"Esto es una maravilla!!! ¿Zuko ya lo tomó?"
"Sí." Interrumpió Zuko apareciendo en la habitación. Llevaba unos pantalones verdes, el torso descubierto y una toalla en los hombros debajo del cabello. Aún se tallaba para secarse el cabello "¿Cómo te sientes?"
Por primera vez Katara no se ruborizó al verlo. Esquivó la mirada. No olvidó su último encuentro "Bien, gracias."
"Iré a abrir la tienda." Se disculpó Iroh secamente.
"¿Katara?"
"¿Bebiste tu jugo?"
Él frunció el ceño antes de sentarse en la cama a su lado. "No te imaginas el agradecimiento que tengo hacia ti, Katara." Ella no lo veía así que intentó tomarla del mentón. Ella se resistió "Bien. No me veas si es lo que quieres, pero aún así hablaré. Estoy en deuda contigo por muchas cosas y aprecio cada una de tus acciones, cada palabra que dices la tomo en cuenta y te has convertido en alguien importante para mí, demasiado." Suspiró antes de decir lo que tenía que decir, era difícil "Pero no soporto que me trates así. No tienes que ser maternal conmigo. A pesar de que lo aprecio no creo que esto funcione así. Soy tu amigo, confía en mí, no lleves esa carga contigo. No tienes que complacerme ni ayudarme en todo."
Katara lo miró sorprendida. "¿Crees que hago esto por que tengo algún complejo? ¿Has hablado con Toph?"
El negó "No. No es algo que tú hagas a propósito. Eres demasiado buena" sonrió "Pero te pido que no me trates así. Te pido que también me dejes ayudarte"
"¿De qué hablas?"
"Ayer me dijiste que no quieres necesitarme."
"No es lo que piensas, Zuko"
"¿Entonces qué es? No te cierres a mí, Katara. Puedes confiar en mí. No me conviertas en una carga para ti"
"No eres ninguna carga"
"Entonces no me hagas sentir una. Todo el tiempo me cuidas, me ayudas, me das cosas incondicionalmente y a mi no me dejas ayudarte. Así era mi mamá cuando yo era un niño."
Ella reflexionó un momento. Luego sonrió "Perdóname… tal vez tengas razón" finalmente confesó. Él sonrió "Por cierto, gracias por la flor"
Zuko miró su regazo. Seguro fue su tío, pero no pudo desengañar a la chica, tampoco quiso mentirle así que no respondió. La vio a los ojos, y luego sin más la abrazó.
Fue un abrazo suave, nada cargado de sentimientos. Sólo un instante. Acarició su espalda, luego su brazo. Se apartó tocando su barbilla. Miró sus labios y ella enrojeció furiosa.
"El rojo te queda bien" bromeó confidente.
Ella se odió por sentir mariposas en el estómago al oír esa voz tan deliciosa. Cerró los ojos intentando reprimir las ganas de besarlo. Esperaría a que él se alejara para abrir los ojos.
Pero cuando los abrió fue por la sorpresa de sentir un beso. Perfecto como los tres anteriores en el baile. Suaves y electrizantes al mismo tiempo. Rodeó su cuello atrayéndolo más si es que eso era posible. Él la presionó contra las almohadas. No podía soltarla, besarla era su única preocupación.
Sentir sus dedos acariciando su cicatriz lo volvieron loco, no le molestó en lo absoluto, por el contrario profundizaron el contacto. Entonces la rodeó por la cintura y la voz de Iroh interrumpió la escena.
"No creo que esa sea la mejor forma de tratar a la señorita Mai, sobrino."
Katara sintió como aquella vez en que Paku la venció. "¡Tío! Yo—nosotros no--"
Iroh suspiró "No. No es de mi incumbencia. Yo sólo venía a decirles que la señorita Suki vino a buscarte" señaló a la morena.
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Las aguas termales eran relajantes.
Katara agachó su cabeza hacia atrás hasta que el líquido rozara su nariz. Dos redondas rebanadas de fruta fresca reposaban en cada uno de sus ojos y sonrió. Zuko la había besado. Se sentía culpable pero tontamente feliz.
"¿Y qué harás entonces?" Le preguntó Toph untándose un poco de barro en los brazos. "Me refiero a Aang" puntualizó al notar la distracción de su amiga.
"No quiero hablar de eso, Toph"
"Katara sólo queremos ayudarte" Continuó Suki
"Y vaya que lo hicieron! Venir aquí fue una gran idea, Suki"
"Pero queríamos hablar contigo, te fuiste tres semanas y mira cómo regresaste!"
"Si, Katara, qué te hizo chispitas?" Toph se había acercado hasta quitarle los verdes círculos de sus párpados "¿No quieres decirnos?"
Ella suspiró poniéndose de pie dentro del estanque "No hay mucho que contar."
"Pero sí hay algo" insistió Suki metiéndose al agua con ella
"Sí, sí…" fingió lavar su cabello "Por dónde empezar… Bueno… ustedes recuerdan que Zuko y yo enfrentamos a Azula, ¿cierto?" se abrazó los brazos inconscientemente "Bueno, creo que allí firmé una deuda eterna con Zuko… él interceptó un rayo que iba hacia a mí"
Suki la miró con pena "Sí, lo supimos"
"Pero no lo vivieron… él no podía moverse y por un momento creí que…" se le quebró la voz "luego salió el rayo de él y se dirigió al cielo. Fue espantoso"
"Pero ya pasó. Además lo curaste" Toph le dio unas palmaditas a su amiga en la espalda.
"No del todo, quedó su cicatriz"
"No creo que eso le moleste mucho, es decir, no es un lugar visible ni nada" apuntó Suki
"Claro que le importa cómo se ven las cicatrices" dijo llorando "Pero eso no se compara en lo que le duele saber que tiene un hoyo en el pecho por culpa de su hermana y una enorme cicatriz en su ojo por culpa de su padre"
"Tienes que estar mintiendo!!" intentó negar Toph "¿Eso se lo hizo su papá??!"
"¿De verdad…?"
Katara asintió con la cabeza "Su padre lo envió a buscar a Aang, de no hacerlo no podría regresar a su casa nunca. Por eso nos perseguía tanto…" se mordió el labio "Y yo… bueno… cuando estuve con el en las catacumbas del castillo… yo se lo recriminé diciéndole cosas horribles. Pude haber curado su cicatriz, quise hacerlo pero llegó Aang con Iroh…"
"¿Entonces saber su historia te cambió la perspectiva?" dijo Suki
"Lo supe hasta hace dos semanas. Eso sólo aumentó mi culpabilidad…" se talló la frente "El punto es que había recibido un rayo por mí y me sentía en deuda con él. Así que le escribí una carta ofreciéndole mi ayuda, además Iroh comentó que seguramente tendría muchos problemas en la Nación del Fuego"
"Y aceptó tu ayuda"
"Sí, y Aang pareció molesto de tomar esa decisión"
Toph negó con la cabeza "Es un tonto"
"Él no es tu dueño" concluyó Suki "Eres sólo su novia no necesitas preguntarle qué hacer o que no"
"Lo sé, por eso me fui a pesar de su negativa. El problema fue que… bueno hubo más problemas de los esperados en la capital del Fuego y… cuando Aang llegó Zuko y yo ya éramos bastante amigos."
"Eso no se oye nada natural, Katara" dijo Toph "No creo que Aang se cele de una amistad tuya con alguien más. Haru también es tu amigo."
"Bueno es que… pasamos demasiado tiempo juntos haciendo de todo, Zuko me tuvo confianza y decidimos hacer las cosas juntos…" Cerró los ojos "Pero Aang tampoco lo entendió"
"¿Y entonces voló una fábrica por celos?"
"No lo sé, pero me culpó de lo que pasó"
"Eso fue muy irresponsable"
"Eso fue tonto!!"
"Zuko dudó de mí, así que me indigné y fui a curar a todos los enfermos que habían por culpa de la explosión"
"¿Entonces sí hubo heridos?" preguntó Suki al recordar las afirmaciones de Mai.
"Trece personas, era una colonia como en la que estamos en este momento. Fue muy peligroso. Además el río quedó tapado con tanto escombro"
Suki frunció el ceño "Si la gente se entera que el Avatar hizo algo así dejarán de creer en él!"
Katara asintió "No sé cómo pudo!" exclamó frustrada.
Toph pareció enfadada "Ni siquiera lo justifican sus celos porque te guste Zuko!"
Katara enrojeció. "Eso… bueno… yo…"
"Descuida, te conocemos lo suficiente para darnos cuenta. Aunque Sokka no sospecha nada"
"Yo fui quien los descubrió! Tu ritmo cardiaco es muy fácil de leer" dijo victoriosa la bandida ciega "¿Y qué pasó? ¿Cómo te lo dijo chispitas?"
"É-él y yo no somos nada. Él no piensa en mí así"
"Ajá" bufó Toph
"Él tiene a Mai" declaró la morena sin saber qué ganaba con eso.
"Y tu a Aang" dijo Suki "Porque sigues con él, ¿no?"
"No sé que hacer" dijo rendida "Estoy harta de sus niñerías. Creo que no pensé lo suficiente antes de comenzar nuestra relación."
"Bueno, querida." Ironizó Toph "Si no haces algo rápido, las cosas van a empeorar."
"Tienes que ser sincera con Aang"
"Si le digo lo que siento, le hará algo a Zuko, no lo dudo y lo que él menos necesita es un problema más"
"Entonces hazlo bajo la excusa de lo que hizo con la fábrica. Que es bastante grave si me lo preguntas."
"Ella tiene razón, Aang debió pensar en lo que hacía…" Toph alzó su puño.
Katara entristeció. A pesar de todo, no quería enfrentar a Aang.
Iroh ahora es cómplice! x333
Paciencia que todo se va a aclarar ñ.ñ
Gracias por sus grandiosos comentarios!!!
.:Mominski:.
