Nota: a quien vea romance en este drabble le daré una galleta ¿?
Nota2: para leer un oscuro secreto ir a las notas finales
xii.
Si alguien le hubiese dicho a Marinette que ella y Chat terminarían siendo amigos (así como, muy, muy amigos) sin que ella usase su disfraz de Ladybug se habría reído de esa persona.
O no. Algo así sería muy descortés. Probablemente soltaría una risita un poco sosa, no lo suficientemente alta para denotar sospechas, y abriría mucho los ojos en señal de estupefacción. Quizás se tropezaría también y caería de espaldas con dramatismo.
¿Él y yo?, de ninguna manera, venga ya.
Pero, por alguna razón misteriosa (llámese destino, casualidad, o el hecho de que a Marinette realmente le agrada Chat Noir) eso sucede. Es decir, se vuelven amigos. Y él suele visitarla a menudo, incluso ella lo invita a su habitación y pasan horas enteras charlando como cualquier persona, o jugando videojuegos. Como si él no fuese un superhéroe y ella una nadie.
— No eres nadie, eres mi princesa —corrige Chat, medio juguetón. Y Marinette tiene el impulso de propiciarle un codazo.
— ¿En serio gatito? No me imagino la cantidad de chicas a las que les has dicho esa frase tan cliché.
Chat se ofende (con muchas ganas) y resopla. Parece un minino enfadado.
Y luce algo así como adorable. No es que Marinette vaya a admitirlo en voz alta. Jamás.
— ¡Hieres mis sentimientos! Sólo te lo he dicho a ti.
Ajá, a mí. Y a Ladybug, y a quién sabe cuántas otras cavila ella con exceptisismo.
Galán natural, eso es lo que Chat es. Siempre soltando piropos exageradamente, casi como si los sacase de películas románticas y mangas shojos. A veces a Marinette la consumen las ganas de coquetear con él de vuelta sólo para ver su reacción.
Apuesto a que sería graciosa. Él es gracioso.
No puede contener la casi sonrisa que se asoma de la comisura de sus labios.
Se encuentran muy cerca. Lo más cerca que Marinette ha estado de un muchacho. Pero no se siente nerviosa o aterrada, sabe que puede confiar en Chat.
(Tan sencillo como respirar).
Le pasa la mano por los mechones rebeldes de sol, formándole una pequeña coleta y Chat le permite.
— ¿Te gusta? —pregunta Marinette cuando termina, y le muestra un espejo.
— Es purr-fecto —responde él—. ¿Aún quieres que te ayude a pintarte las uñas, Princesa?
— Si no es molestia para ti y tu ego masculino... —deja la frase al aire aposta.
— Qué cruel, un gato siempre cumple su palabra.
Marinette ríe.
— Ya, ya gatito. Déjame ir por el esmalte.
— ¿Rosa?
— Rosa —confirma ella. Porque los clichés son buenos de vez en cuando. Pasan el resto de la tarde entre susurros compartidos y risas cantarinas.
Cuando Chat infla las mejillas Marinette quiere pellizcárselas.
(y piensa, muy en el fondo, que no le molestaría quererlo un poco más).
—
.
.
.
Nota3: VALE ME HABÉIS PILLADO. No puedo ocultarlo más. Marichat es mi brotp, los loveo muy fuerte, pero no como pareja *llora porque nunca encontrará fics friendship de ellos* seguro me cuesta una vida escribir los siguientes tres capítulos y saldrán cosas lames como esta, perdonen
