¡Hey mis queridos lectores! pues aquí estoy subiendo el capítulo sin censura, yo les había comentado que lo iba subir una vez que la historia cambiara a "M". Aquí traigo la continuación del capítulo 11 de "Emociones Confusas" pero con más detalle, añadí algunas cosas anexas a este capítulo para abrir paso al capítulo 12. Ahora si Bill rompe ortos al rescate, Mabel la pasa mal en este capítulo, pero no por mucho.

Nota: No hay sección de respuestas, preguntas y agradecimientos. Solo es re subir capitulo.

Rating: M

Parejas: Mabel Pines/Estrella Fugaz con Bill Cipher.

ADVERTENCIA: Capítulo sin censura.

Consumo de Sustancias, Alcohol, Violencia física, Intento de forcejeo sexual, Bill terriblemente furioso, y Gore un poco explícito. Cameo innecesario de Pyramid head.

Disclaimer: Gravity Falls aclaro que no me pertenece, y que todos los derechos de la serie pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia para el Fandom y entretenimiento para los lectores.

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Capítulo 11.5: Nadie la toca.

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Habían pasado varios minutos desde que se la llevaron, y el tiempo corría ahora para ellos. Aquella noche de diversión en el concierto se estaba volviendo una pesadilla.

Las chicas se levantaron adoloridas del cuerpo y parte de su rostro, jamás pensaron que esta situación terminaría así. Está visto que solucionar las cosas de forma pacífica no servía de nada, debieron haber visto las señales de que era una trampa, tres sujetos completamente desconocidos invitándolas a salir, en casi pleno término de concierto, era para reírse. Se acercaron al chico albino auxiliarlo, ya que de su ojo estaba rojo parte de la esclerótica, un cumulo de sangre se había arraigado, de la córnea había una lesión en la pupila, una capa opaca sin brillo se podía apreciar, alrededor del parpado había aparecido una mancha de color rosado fuerte en su piel. La chica de cabello azabache y anteojos estaba asustada por la lesión que presentaba, temblaban sus manos con miedo de tocarlo, mientras que lanzaba disculpas numerosas veces al albino. Grenda había entrado en pánico al no saber qué hacer, estaba entre marcar a la policía del pueblo con la esperanza de que los Sheriff se movieran en busca de la chica, estaba entre llamar a su novio para que se moviera y la ayudara en esta situación o llevar al chico al hospital mientras llamaba para pedir ayuda. Estaba ella abatida y hecha un lio. Hasta que se acordó del hermano de Mabel. Debía estar todavía dentro del concierto con Pacifica.

- Debemos buscar rápido a Dipper. – Dijo Grenda tomando del brazo a Gideon para que se recargada en su hombro. – Hay que encontrarlo, no hay tiempo que perder.

- ¡No tenemos tiempo! – Exclamo Gideon apretando los puños apartándose de Grenda, mientras rebuscaba en sus pantalones. – Maldita sea, me lamentare por el resto de mi vida si no lo hago. ¿Qué puede ser peor?

- ¿De qué hablas? Dipper debe saberlo – Dijo Candy siendo retenida por la mano del albino.

- Él no estará feliz por lo que hare, y mucho menos estará de acuerdo con esto, puede que termine condenando a Gravity Falls a otro apocalipsis, o puede que este sujeto este de buenas y lo haga por mera voluntad suya, sin pedir algo grande a cambio. – Sacando de su bolsillo una cartera, donde venía adentro dos hojas con un ritual de invocación y la imagen de un triángulo dentro de una rueda con los símbolos del zodiaco. – Se metieron con él sujeto equivocado. – Se acercó al asfalto mientras extendía una mano a las chicas. – Denme algo para dibujar un círculo. – El dolor le impidió continuar haciendo que cayera al suelo, las chicas se acercaron para ayudarlo. – ¡Maldición! – La presión en el ojo solo aumentaba el dolor, impidiéndole ver.

Grenda le puso una mano en el hombro mientras lo miraba decididamente antes de tomar las hojas en sus manos. – Dinos que hacer.

- Queremos ayudar a nuestra amiga Mabel – Sacando unos lápices de labiales.

- Pongan mucha atención el pedirá algo a cambio, no es de fiar mucho. Creo que ustedes ya lo habían visto anteriormente, la vez que ataco al pueblo.

- No me digas que es esa cosa voladora que parece una pirámide. – Dijo Candy aterrada. – Él está loco. – De tan solo recordar los terribles monstruos que invadieron el pueblo, un escalofrío recorrió por su espalda.

- Si no olvidemos que sufrimos a su apocalipsis, y uno de esos monstruos se comió a una persona. – Dudando entre crear el ritual y llamarlo.

- Si, no es de mucha confianza, es doble cara. Puede ayudarnos o puede terminar empeorando la situación. – Dijo soltando un suspiro de frustración. – Pero les aseguro que es un ser muy poderoso, y tal vez el único que puede encontrarla inmediatamente antes de que le hagan daño o peor aún. – Tocándose su rostro para sentir lo inflamado de su ojo. – Mi padre me decía que llegaban extranjeros aquí cada verano, compraban o rentaban uno de nuestros carros, para divertirse y después se marchaban, pero las chicas de aquí desaparecían sin dejar rastro. Temo que eso le pase a Mabel. – Lanzando una mueca de tristeza. – No quiero eso.

Las chicas se miraron entre si antes de asentir la cabeza y observar nuevamente las hojas, confirmando al mismo tiempo. – Lo haremos.

- Si es de condenar a otro problema mayor que este, tomaremos las consecuencias. – Empezando Grenda a dibujar el circulo y las runas con los lápices.

- No dejaremos a nuestra amiga sola – Dijo Candy mientras empezaba a recitar las palabras.

- Solo esperemos que no nos engañe. – Dijo Gideon.

Las dos chicas estaban observando cómo se dibujaba un círculo alrededor de ellas, rodeándolas con las llamas azules, pensando que las quemaría, y como un aura oscura aparecía formando un triángulo de un solo ojo sonando su risa siniestra por el lugar, y con ello apareciendo un ente en forma de pirámide color amarillo con su típico sombrero de copa y su pajarita de por medio. Todo a su alrededor se detuvo y un ambiente de color gris, hizo desaparecer el color de los objetos, el cielo y sus alrededores. Dejándolo a los tres con su apariencia y color. Gideon solo sabía que esto era el Paisaje Mental.

- Y pensaste que te dejaría en paz, Estrella… - El demonio del sueño triangular se sorprendió de ver a dos personas perfectamente desconocidas ante él. – ¡Wow! Es de sorprenderme que alguien haya conseguido invocarme. – Haciendo aparecer su bastón mientras se acercaba a las dos chicas. – Que desean ustedes dos; fama, fortuna, ser populares o tener su propio harem de chicos. – Observando la apariencia andrajosa de sus ropas en ambas chicas. – Oh un cambio en su apariencia.

- ¡NADA! – Grito Grenda desesperada. – No queremos eso.

- ¡Deseamos que salves a nuestra amiga! – Dijo Candy entre sollozos – Mabel… por favor, antes de que sea tarde.

- Si eres tan poderoso – Mostrando una de las hojas arrancada de uno de los diarios de Ford – ¡Sálvala!

- No importa el precio… solo sálvala de ellos – Rogo la chica de lentes. – Es nuestra culpa.

Bill no lo pensó ni una vez, solo extendió una mano envuelta en llamas hacia ambas chicas. Haciendo que ellas la tomaran inmediatamente para estrecharla.

- El precio ya fue pagado – Dijo tomando su forma humana. La apariencia de un sujeto alto, con el cabello color rubio casi como el oro. Acomodándose su chaleco. - ¿Dónde está mi preciada mortal?

Observo detrás de las chicas al albino que estaba sentado con la herida en su ojo, soltando una carcajada por su apariencia mientras invocaba una cámara y le sacaba una foto, para después hacerla desaparecer. Gideon solo frunció el ceño furioso.

- Pero si es el saco de carne mantecoso. – Golpeando su pie con su bastón. – Así quería encontrarte, venganza cumplida. Lo eliminare de mi lista.

- Estúpido rubio oxigenado. – Molestándose mientras se levantaba. – Más vale que traigas sana y salvo a Mabel, o hare que su hermano y su tío vayan a exterminarte nuevamente.

- Amenazas – Soltando una risita. – Siempre tirando mierda cerdo mantecoso, nunca aprendes la lección. – Colocando su bastón oscuro en su pecho y empujándolo al suelo mientras apretaba contra su esternón, haciendo que soltara un chillido de dolor. – Ah, si te diriges al demonio que invocaste, saco de grasa putrefacta, tú sabes que cumplo con mis palabras. – Moviendo su bastón para provocarle más dolor mientras invocaba sus brazos oscuros para sujetar a las dos chicas de la cabeza. – Ahora escúchame Pentagrama, témeme cuando no acepte ningún trato o me hagas enfurecer. No sabes de lo que soy capaz, estarás suplicando por tu vida. – Dirigiendo una mirada peligrosa a las chicas. – ¡Ah! ustedes les puedo reventar sus cráneos cuando decidan revelarse contra mí, tenemos un trato, solo recuérdenlo. El precio fue pagado. – Soltando las chicas para después hacer desaparecer sus brazos. Había obtenido la información a través de sus recuerdos. – Ok, tengo la información de esos sujetos, y se dónde se encuentran. – Quitando su bastón del pecho de Gideon.

Bill desapareció entre las sombras tronando sus dedos, haciendo que Gideon se levantara tosiendo fuertemente mientras se sobaba la parte de su pecho. Mientras que Candy y Grenda no sabían si temblaban de miedo por el demonio que invocaron o porque le iría hacer daño a su amiga. Estaban respirando hondo y sudando frío, sentir su toque en la parte de sus cabezas era como sentir un bloque de hielo sobre su piel y escuchando sus amenazas. Que esas si fueron verdaderas.

- Hay que avisarle a Dipper – Dijo Candy

- Creo que si – Dijo Gideon también un poco temeroso al encontrarse a Bill nuevamente, no era como lo conoció, o cuando se encontró con él en la cabaña del misterio el día que juzgaban su liberación de su prisión. No él le había mostrado un rostro terrorífico, hizo que todavía no empezaba. Solo podía saber una cosa, esa mirada la había visto cuando habían invadido su castillo en el Raromagedón, y esa mirada expresaba un ira pura, estaba molesto. – Esto no le gustara nada a Pines.

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El movimiento del vehículo sobre las calles del pueblo de Gravity Falls, el olor a humo de tabaco impregnándose por dentro, y el hedor del alcohol mezclado con el aromatizante de brisa de playa dentro del auto, me provocaban un horrible mareo. Mi cuerpo no dejaba de temblar al sentir las manos del pelirrojo subir y bajar por mis hombros, como si fuera a parar mi miedo; tenía las manos atadas con cinta aislante de ducto, formando un puño envuelto sin libertad en mis dedos, mis piernas también estaban envueltas con la misma cinta pero a su alrededor, difícilmente podía moverlas. Mi boca la cubrieron con una venda de tela, colocándome una gasa en su interior. Teniendo la sensación de arqueo en mi garganta, la sensación de la tela en mi boca golpeando el paladar era horrible. En si estaba bien cubierta, sin que llegase a soltar algún sonido más que mis propios murmullos incoherentes y gemidos. Mi mirada estaba fija en el suelo del auto, no pudiendo parar mis lágrimas que caían libremente a mis brazos.

El sonido de risas y carcajadas en el auto me impulsaban a tener temor hacia mis captores, haciendo que cerrada los ojos fuertemente y deseando que fuera una mala pesadilla. Que solo fuera una pesadilla y despertara en mi cama, envuelta en mis sabanas. Estaba preocupada por Candy y Grenda que las habían dañado y humillado en el pavimento antes de que la tomaran, y no olvidaba a Gideon que estaba herido por tratar de salvarlas, llegando a lesionar su ojo. Se odiaba a si misma por no ser fuerte, por dejar que la engañara un sujeto de hermosa sonrisa, por no hacer caso a su hermano, por decirle a sus amigos que estarán bien si iban a tomar una malteada en la fuente de sodas sin tener problemas con esos sujetos.

Uno de los captores tomo con brusquedad el rostro de la castaña, quitándole la venda de la boca con la gasa que estaba adentro, obligándola abrir la boca haciendo presión con los dedos índice y pulgar sobre sus mejillas. La chica soltó un quejido de dolor al sentir las uñas clavándose en sus mejillas y la fricción. Logrando obtener el objetivo de introducirle un poco polvo de color blanco dentro de su boca, haciendo que se ahogara y tosiera fuerte. Consiguiendo otra bofetada del mismo. Su rostro le dolía sintiendo el ardor y el corte sobre su piel, la había golpeado nuevamente. Mabel sentía ganas de vomitarlo, estaba salivando por la sensación amarga.

- No lo tires, trágalo – Dijo con brusquedad cubriendo su boca con su mano, para evitar que lo escupiera. – Si no lo haces, no habrá diversión estrellita. – Mordiendo su mejilla un poco fuerte, haciendo que chica soltara un grito de dolor de tan solo sentir sus dientes clavándose sobre su carne soltándola. – Y tú no quieres seguir haciéndolo por las malas ¿verdad?

- Oye piensa en ella, dale de tomar para que lo baje – Dijo el chico de cabello café claro mientras seguía conduciendo. – No queremos que Mabel tenga la boca seca. La necesitaremos húmeda, tú sabes para qué.

- Tienes razón – Sacando una botella de cerveza mientras la acercaba a la boca de la chica, estrellándola entre sus labios obligándola abrirlo moviendo la boquilla de la botella con sumo esfuerzo. – Un trago enorme lindura.

- N-no… - Musitando mientras trataban de abrir la boca, pero nuevamente el sujeto de cabello oscuro la tomo del mentón colocando una presión en su boca, aplastando sus labios con fuerza.

- Hemos dicho que abras esa linda boca tuya, estrellita. – Dirigio una mano por el costado de su espalda, tomando un pellizco en su piel dejándola moreteada.

Mabel trato lo que pudo para no abrir la boca, pero entre los pellizcos y la presión de los dedos en su mejillas, hicieron que lanzaran otro quejido de dolor, siendo callada por la boquilla de la botella mientras vertían el líquido amargo y fermentado de la bebida dentro de su boca. Derramando una cantidad sobre su ropa y otra que escaba de sus labios lesionados por la misma fricción de la botella. Apartando la botella, la chica soltó un jadeo desesperado por la necesidad de soltar el aire que había retenido, después de un grito que se apagó en un sollozo y un lloriqueo desconsolado. Estaba llorando y nadie podía escucharla.

Sentía su cuerpo temblar violentamente y sentir una sensación de escalofríos, sudaba frio y tenía revuelto el estómago. Escucho la voz de sus captores burlándose de ella mientras sacaban una cámara y le tomaban fotos. Trato inútilmente de cubrirse pero de nada servía, ellos seguían sujetándola, tocándola lascivamente y levantando su blusa para adentrar sus manos y tocar su torso y por debajo de su pecho. Haciendo que ella moviera sus brazos para zafarse pero el pelirrojo la sujeto firmemente para que dejara de luchar.

- Está haciendo efecto, eso es grandioso – Dijo el pelirrojo. – Venir a este pueblo de mierda cada año y tirarnos a las chicas de aquí, uh esto es mejor.

- Aquí la policía de este lugar no tienen ni la mayor idea de lo que sucede, ni el mejor cuerpo de policías. - Dijo el castaño mientras detenía el carro llegando a su destino. – Oye si te portas bien te dejaremos ir a casa, Mabel.

- Solo tienes que hacer lo que digamos – Dijo el chico de cabello oscuro. – Y serás libre. – Besando su cuello y quitando sus manos para rebuscar en los bolsillos de su pantalón, sacando una navaja para cortar de por medio la cinta entre sus piernas.

Saliendo del vehículo la llevaron arrastras por dentro del bosque que estaba a un lado de la carretera, adentrándose por los caminos cubiertos de fango y árboles de pino y de abeto. Mabel sentía las piernas cansadas y sus ojos hinchados de tanto llorar, su voz le dolía de tanto protestar y chillar. Parecía que nadie la escuchaba, trato todo lo posible de hacer un último esfuerzo, luchar contra sus captores. Empezó a moverse y lanzar golpes a su captor, mientras retrocedía. Hasta que el pelirrojo la tomo por la coleta y la jalo hacia atrás, enfrentándose a su mirada llena de ira.

- Suficiente – Bofeteándola en el rostro reventando el interior de su mejilla. – Te hemos dicho que pares. – Tomándola de los brazos para arrastrarla con suma fuerza. Mientras que Mabel se resistía ir.

Llegando al lugar había un enorme lago con una profundidad que se podía ver el color azul oscuro del agua. Un muelle un poco deteriorado estaba allí, que al pisarlo crujían los tablones viejos. Lanzaron a Mabel en el suelo de madera mientras sacaban la misma cámara y el flash la cegaba, tras disparos.

- Un bailecito sexy estrellita, para entretenernos. – Dijo el chico de cabello oscuro observándola con lujuria y colocando una expresión de diversión. – Empieza a moverte como lo hacías en el concierto. Vamos mueve esas caderas.

- Esperen el vestuario a nuestra linda chica. – Dijo el pelirrojo arrancando su camiseta del concierto y tratando de forcejar para tirar de su blusa de tirantes y levantando parte de la tela revelando un sujetador color blanco con un moño. Colocando su mano empezó a tirar de la prenda, aunque Mabel en defensa mordió su mano, recibiendo un golpe en la cabeza. – Estúpida perra. – En vez de eso fue tratando de quitar sus shorts arañando sus muslos con brusquedad y lanzando golpes en sus piernas. – Déjate.

- ¡NO! – Grito con fuerza, intento reprimir el dolor, quería escapar. - ¡DEJENME!

- No quieres Mabel – Colocándose un chico por la parte atrás sosteniéndola de la cintura y jugando con una mano sus aretes. – Vamos estrellita, solo déjate y serás libre. No querrás terminar en el fondo del lago a tomar un chapuzón. – Dirigió sus labios a su cuello dejando marcas de mordidas y besos bruscos sobre su piel crema, mientras sus manos tocaban su pecho amasando y estrujándolos mientras encajaba las uñas, raspando sobre su piel. – Tan suave, solo déjate estrellita te divertirás.

- No… no quiero – Tratando de Zafarse, tenía mucho miedo. Sentía asco quería que se detuvieran. – ¡Déjenme! – Las lágrimas solo salían y su voz empezaba a quebrarse. Solo podía ver como la fotografiaban varias veces y se burlaban de ella, tocándola forzosamente. Sintiendo sus manos tocarla en aquellas zonas íntimas, sentía mucho asco, no paraba de temblar, su corazón latía fuertemente. Estaban por quitarle su brasier para exponer su pecho. – ¡A-ayúdenme! Por favor alguien… ojala todo, desapareciera, quisiera que se murieran todos ustedes. – Dijo con furia en su voz.

Los sujetos se empezaron a reír de lo que había dicho, hasta que uno de ellos salió su cabeza volando fuera de su cuerpo hacia el otro extremo de la entrada al muelle, y el resto de su cuerpo hizo que cayera hacia atrás, haciendo un ruido seco en el piso brotando con fuerza el fluido carmesí, mientras que un sujeto rubio de cabello dorado aparecía cacareando mientras invocaba su bastón para después convertirlo en paraguas y cubrirse de la salpicadura de sangre de la cabeza cercenada, levitando sobre el piso del muelle, observando como la sangre fresca de color rojizo escapaba de las arterias y la carne desprendida de su piel, haciendo su camino por las tablas de madera del viejo muelle, colándose entre los huecos cayendo en el agua. Chasqueo la lengua con desagrado acercándose al cuerpo para golpearlo con su bastón.

- Pensé que se movería como las cucarachas cuando le cortas la cabeza y siguen viviendo. – Dijo en especie de burla.

En eso dirigió su mirada dorada observando a su preciada mortal siendo sostenida por dos sujetos completamente desconocidos. Si esta fuera una situación diferente siendo él quien la sostuviera y con esa apariencia, omitiendo las heridas de seguro estuviera extasiado de ver tan provocativa a la humana. Pero ese no era la situación, ella estaba siendo abusada, la estaban tocando, su propiedad, su Estrella fugaz. Con su mano hizo un movimiento tomando el cuerpo del fallecido envolviéndolo en una luz brillante, abriendo un agujero donde lo lanzaba a una dimensión donde había adentro criaturas, monstruos y otros demonios.

- Sera la cena de Xanthar – Dijo con voz burlesca mientras se acercaba a ellos. – Él siempre ha querido comer un insecto con sangre de color roja, no le he podido quitar el vicio desde el Raromagedón.

- ¡¿Qué demonios es eso?! – Hablo el pelirrojo viendo con un miedo al sujeto de traje elegante. Alejándose de Mabel para después tirar la cámara. Sacudió su cabeza sintiendo escuchar voces en su cabeza, no sabía lo que sucedía, pero sus piernas reaccionaron volteando a ver a su compañero. – Olvídalo no vale la pena, yo me largo. – Llegando a salir corriendo pasando a un lado del sujeto.

- ¿Qué haces? – Dijo el otro sujeto aun sujetando a Mabel de la cintura para ir retrocediendo. - ¡Regresa!

- No yo no me quedare aquí ni un minuto más. – Tratando de alejarse pero una mano oscura retuvo su pie, fijándolo de su posición. Para después arrastrarlo de regreso a donde se encontraba el demonio.

- No, no usted no va a ninguna parte. Y tú… quita tus sucias manos de lo que es mío. – Tronando sus dedos para aparecer una mano sobre Mabel apartándola y cubriendo sus ojos, separándola del sujeto que la tenía sujetada hace un momento. Mientras que el hombre era retenido por una mano sujetando su brazo y otra fijando su pierna al piso del muelle. – Estrella fugaz no tienes que ver esto, suficiente con lo que tienes en la cabeza. No queremos más pesadillas para ti.

- ¡NO, NO POR FAVOR PIEDAD! – Grito el sujeto de cabello pelirrojo rogando por su vida. – TE DARÉ LO QUE SEA, ¡DEJAME IR!

Bill no escucho las suplicas del sujeto, estaba furioso, su ojo se tornó de un color carmesí con la pupila gato dilatada, mientras que su apariencia cambiaba completamente; tornándose su cabello rubio en un rojo escarlata; a su vez la piel se volvía oscura como la de una aceituna negra, una hilera de dientes afilados mostraba con su sonrisa siniestra dejando ver su lengua azulada. Un expresión pura y terrorífica infringió en los dos muchachos. Apareciendo detrás de él unos brazos oscuros en su espalda y unos vectores con la punta afilada. Unas figuras deformes aparecieron entre las sombras dejándose ver unas criaturas grotescas que lanzaban gruñidos y emitiendo sonidos extraños. La atmosfera del lugar se había tornado helada, los sonidos de los animales del bosque no se escuchaba, solo el sonido de un afilado metal arrastrándose por el suelo de madera. Aquellas criaturas extrañas se apartaban para abrir paso a un verdugo enmascarado.

- Resulta interesante que un amigo mío estaba desesperado por un festival de cadáveres humanos, él no es de aquí pertenece a una dimensión de un pueblo poco conocido. – Mostrando una sonrisita. – Pero yo siempre le decía que no teníamos permiso de infringir una masacre en el mundo humano, saben hay reglas en cada dimensión. – Llevándose un dedo al labio. – Pero hay una excepción, esa bella jovencita de ahí. – Señalando a Mabel. – Es mía, yo solo puedo molestarla, y me han ordenado llevarla de regreso a su hogar. Claro sin algún rasguño. – Aclarando su voz. – Ahora volviendo al punto, ella está herida lo que significa que ella pidió claramente la eliminación de todos los presentes. Y eso cumpliré, porque yo también lo deseo ansiosamente. – Mostrando una voz alegre. – Y qué mejor momento para llamar a mi amigo e invitarlo, para que tenga su pequeño festival de cadáveres.

- Estas loco, maldita sea suéltenme. – Golpeando el brazo que lo sostenía. – ¡Maldita puta mocosa! – En vez de seguir golpeando la extremidad, miro de reojo al sujeto.

- Solo una vez me vio en esta apariencia mi querida Estrella fugaz. Claro que cuando era una pirámide terrorífica. – Acercándose al pelirrojo para sujetarlo. – No me gustaría traumarla con esta apariencia.

- No, no, no… - Tratando de zafarse de los brazos que lo tenían sujeto extendiéndolo en forma de una X. – No quiero morir… - Pero un brazo cubrió su boca.

- La orden que demando mi Estrella fugaz, es que se mueran todos. A cada uno que disfruto de hacerla sufrir. – Dijo con voz cantarina. – Mmm… hace mucho que no me divertía. Curiosamente le di una amenaza semejante a 3 sacos de carne mal heridos. Supongo que te acordaras de ellos.

- B-Bill… - Trato de pronunciar su nombre, aun temblando con los ojos tapados. Intentando con sus manos envueltas en cinta, quitarse la mano que cubría su vista. – Bill.

- Querida no intentes quitar mi extensión. – Hablando con voz suave para ella. – Recuerda "ojos que no ven, corazón que no siente".

Mabel no podía ver lo que sucedía, pero podía escuchar el sonido de los gritos de aquellos sujetos que la estaban molestando hace un momento, siendo torturados por el demonio.

El hombre pelirrojo se movía violentamente tratando de zafarse del agarre, gritaba a través de la mano girando su rostro de un lado a otro, sus ojos estaban abiertos reflejando el terror en ellos. Una de las criaturas se acercó rasgando su chaqueta y terminándola de deshacer de la parte del hombro. El verdugo enmascarado se acercó al joven dejando que se subieran encima de él los insectos, cubriéndolo por completo.

- Trivia del día chico – Dijo Bill tarareando con su voz. - ¿Qué comen estos amiguitos? – Señalando a los insectos mientras tomaba una con sus manos. – Te daré una pista, cucaracha de Madagascar. – Retirando su extensión para que hablara el pelirrojo.

- No lo sé, ni me importa jodido monstruo. – Tornándose su rostro de un color rojizo por la ira y frustración acumulada. En ese momento grito al sentir su piel siendo picada y sintiendo como se adentraban por debajo de su ropa, estaba gritando y riendo de locura. – De todos modos esa puta no fue la única. – Declaro firmemente, si de algo se iba morir que mejor que contar sus acciones. – Hubo muchas más que terminaron aquí igual que ella, solo un poco más y ella terminaría en el fondo como las demás nenas que gimieron como locas y gritaban por más. Solo es una más… - No termino de hablar cuando sintio el golpe del arma pesada estrellarse con su cabeza, sintiendo el impacto mientras crujía su cráneo reventando el contenido y exponiéndolo fuera; los pedazos de sus sesos esparcidos en el piso, sus ojos habían salido de sus cuencas y parte de su piel había sido arrancada de su rostro exponiendo la carne y la sangre que desbordaba por la parte de su cuello, creando un charco del mismo líquido. Los insectos terminaron por esparcirse mientras que el verdugo escarbaba los restos con sus pies, tomando un resto de la carne y mostrándoselo a Bill.

- No, puedes quedártelo. – Soltando el cuerpo para que el verdugo lo obtuviera y lo partiera a la mitad como si estuviera hecho de papel abriendo su piel y exponiendo sus entrañas, se agacho a recoger los pedazos para después llevárselo a su dimensión, mientras se hundía en las sombras. – Oye te llamare la próxima vez, para obtener otro cuerpo. – Dijo amigablemente. – Disfrútalo. – El verdugo solo levanto un pulgar como aprobación desapareciendo con algunas criaturas. – Míralo está feliz.

La chica trataba inútilmente de negar lo que sucedía, era algo que no le gustaba escuchar, sin saber las atrocidades que hacia Bill mientras le cubría los ojos con una de sus extensiones. Fue retrocediendo hacia atrás por el miedo. Quería que se detuviera, pero fue llamada por la voz del sujeto que estaba detrás de ella y estaba siendo aprisionado por dos brazos entre su pierna y brazo derecho.

- ¡Oye!, ¡Oye! estrellita por favor… lo lamento tanto – Dijo el sujeto de cabello oscuro viendo aterrorizado como la sangre y viseras de su compañero eran esparcidas en el muelle, sin olvidar otras cosas que no quería ver. – Mabel dile que me deje ir, no lo volveré hacer, lo siento, ellos me obligaron.

La castaña al escuchar estas palabras unas lágrimas caían por sus mejillas rojas de las magulladuras que estaban sobre su rostro, mientras sollozaba y con voz quebrada respondía. – ¿Por qué no te detuviste?, ¿Por qué me hicieron daño?, me dolió mucho… quería que pararan, yo no quería, me forzaron. – La chica lloraba desconsoladamente.

- No, no llores – Mirando con temor como el demonio, le dedicaba una miraba de reojo para comprobar que estaba ocurriendo, y quien causaba las lágrimas de su Estrella fugaz. – Por favor estrellita, no Mabel, para no llores más. – Sin lograr calmarla, hasta que enfurecido trato de zafarse acercándose a ella, y en un intento por callarla, la empujo proporcionándole una patada en el abdomen, tirándola del muelle hacia el lago. - ¡Te dije que te callaras de una puta vez! – Grito furioso sabiendo el temor de sus consecuencias que iba por pasar, muriéndose de miedo había empezado a reírse como un loco. – Esto tiene que ser una puta broma.

- No tienes idea muchacho de con quién te metiste. – Tomándolo por el cuello. – Esa sucia lengua, estaba contaminando su nombre. – Acercándose a su oído. – Por tu culpa, no podré decirle Estrella fugaz siempre. – Mostrando una expresión seria. – Por lo general me divierto torturando a los humanos, pero ahora estoy muy molesto porque tiraste a Estrella fugaz. – Bill introdujo sus vectores afilados por debajo de la piel del joven mientras drenaba su sangre por fuera del cuerpo. – Te volveré una momia. – Observando como la piel del muchacho se ponía pálida, no solo drenaba su sangre iba extrayendo el agua y los fluidos hasta empezar agrietarse y secarse. – No tengo tiempo para una basura como usted. – Recito unas palabras y en poco tiempo estaba incinerando su cuerpo hasta reducirlo a cenizas.

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Mabel al sentir la patada que le proporciono ese sujeto, fue empujada fuera del muelle, retirando la extensión de Bill, pudo ver claramente por unos segundos el castigo que recibían, también pudo ver la expresión desesperación y furia que le dedicaba su captor, seguido de una serie gritos de insultos hacia ella, antes de caer al lago. Sin tener mucho tiempo para tomar aire, más el que tenía en los pulmones. La presión del agua helada la hizo sumergir rápidamente al fondo del lago, mientras movía sus piernas intentando ascender a la superficie. Pero el dolor y el cansancio persistía en su cuerpo, aquella droga estaba actuando dentro de su organismo y le impedía responder a sus extremidades. Una última mirada entre el agua pudo divisar la luna en el cielo y su brillo en el reflejo de la superficie del agua, y con eso las burbujas que dejaba atrás en el camino. Trato de liberarse pero tenía las manos atadas con la cinta aislante. El pensamiento de morir le invadió por completo, tenía miedo, mucho miedo, y se sentía culpable y arrepentida por todo lo que había hecho. Estaba ya casi en su límite, sin aire que resguardar; sus ojos se cerraban por la falta de oxígeno en su cuerpo y el frio le invadió por completo. Necesitaba aire.

El sonido de alguien entrando al lago y los movimientos dentro del agua, hicieron que descendiera llegando hasta donde se encontraba ella, él hombre de cabello rubio dorado, la admiraba de forma maravillada entre el agua, su pelo flotando y la posición erguida que había adoptado, entrecerrando su ojo con la pupila rasgada de un felino. Comprobó que estaba su vida entre el hilo y la guillotina, el demonio podía reírse de ella por su último intento por sobrevivir, pero no quería que se extinguiera y terminara pronto su entretenimiento, se acercó tomándola de la cintura y tomo su barbilla para levantar y acercar su rostro; uniendo sus labios con los suyos, abrió con su boca levemente y los sello por completo proporcionándole el aire que necesitaba. Permanecieron así por un minuto en el fondo del lago, hasta que la castaña abrió los ojos para reunirse con la mirada entre dorado y ámbar del ojo del demonio. Quería hablar pero recordó que seguían al fondo del lago, viendo con claridad bajo el agua su alrededor. Parecía como si estuvieran volando en el cielo nocturno, pero empezó a sentir la necesidad de aire nuevamente, quiso subir indicándole a Bill con la mirada, pero en cambio fue recibida por la expresión extraña en su rostro, si no tuviera la droga dentro de su organismo, diría que él estaba actuando raro, al poner una mirada diferente como cuando se rencontraron en la cabaña, no era la misma que le dedicaba cuando discutían o conversaba con él, era diferente casi como si estuviera… viendo la novena maravilla más importante del mundo.

Mabel sentía otra vez esa sensación de carencia de oxígeno, sintiendo la mano enguantada de Bill sobre sus mejillas, se acercó a unir nuevamente sus labios con los de ella, sellándolos para proporcionar de nuevo el aire. Iba a separarse pero sentía su agarre fuertemente en su cintura, el beso aún seguía, y él la miraba fijamente hacia ella. La chica se ruborizo ante su mirada sintiendo como su lengua se abría paso para introducirla a su boca y jugaba lentamente con la suya. Mientras ascendían a la superficie del lago saliendo del agua. Rompiendo el beso y con ello tomando una enorme inhalación y exhalación la chica antes de separarse de él. Observando como el demonio se relamía su lengua azulada en los labios, y dedicaba una sonrisa seductora a la chica Pines.

- Con esa pequeña recompensa, apenas paga la mitad de tu rescate. – Sacándola del agua haciéndola levitar hasta llevarla a la orilla del lago. – Lo demás iré cobrándolo de poco a poco, no quisiera pedir el resto con tu condición actual. – Observando de cerca las magulladuras en sus mejillas y la lesión en sus muslos, indicando los arañazos y moretones que se harían presentes en unas horas y la ropa dañada. Bill miro furioso las heridas de la castaña, tomándola del brazo para romper la cinta y quitársela de inmediato, haciendo que Mabel lanzara un grito de dolor el sentir el tirón de la cinta aislante fuera de su piel. Observando como la piel irritada se tornaba roja. Sujetando su brazo examino su piel notando que estaba pálida. - ¿Qué te dieron? – Notando que estaba drogada.

- N-no lo sé… me lastimas – Tratando de apartar su mirada.

- Necesito saberlo Estr… Pines – Tratando de rebuscar en su rostro algún signo o pista de la droga, había conocido muchos humanos que habían creado sustancias nocivas o dañinas para su salud, con tal de cumplir su propósito; causar adicción, placer, alivio en el dolor, relajación, éxtasis y vicio al consumirlas. – Dime.

- Un polvo blanco… y cerveza – Temblando violentamente al recordar como la obligaron a consumirlo.

- Me vas a odiar por esto. – Tomando su rostro mientras forzaba abrir su boca con las manos, Mabel golpeaba su pecho tratando de apartarlo, empujando sus dedos hasta su garganta, para golpear su glotis y causarle el vómito. Retirando violentamente la mano. Mabel tosió y soltó arcadas mientras expulsaba lo que había ingerido, sintiéndose débil al momento. – Carbón – Dijo antes de invocar con su magia unas tabletas. – Ingiere esto.

- No comeré eso. – Dijo Mabel poniendo una expresión de disgusto.

- No te sugerí comerlo – Dijo con voz firme – Te ordene que te lo tomaras. Por mi te dejo morir fácilmente por envenenamiento.

- ¿Cuántas tabletas debo… tomar? – Viendo la tira con las tabletas, con algo de desconfianza.

- ¿Cuánto pesas? – Levantando una ceja.

- Tonto… - Sintiendo sus mejillas arder. – No puedes preguntar otra cosa.

- No lo digo yo, lo dice la ciencia – Esperando por una respuesta por parte de la castaña, que seguía desconfiando de su juicio. – 2gr por kilo. Tienes ahí una dosis de 25g. – Observando como la chica veía el envase antes de sacar de la tira cuatro tabletas. – ¿100gr?

- Es un peso aproximado, no preguntes – Evadiendo su mirada.

Mabel tomo las tabletas, poniéndolas en la boca e ingiriéndolas antes de acercarse al lago y beber sobre sus manos el agua para pasar las tabletas, obteniendo un sabor arenoso y horrible. Observo la cámara que estaba a un metro cerca de ellos. Bill se acercó al aparato tomándola en sus manos, mientras veía las fotos, Mabel solo lo miraba con tristeza.

- No las mires… no me mires, por favor – Su pecho dolía de tan solo pensar en la humillación que acababa de pasar. – No las veas, yo… - Escucho el sonido de que algo se quebraba antes de ser consumidas por el fuego.

- Te tocaron – Dijo con voz seria mientras veía a la chica abatida en la tristeza y vergüenza. – Estarás contenta. – Acercándose para quedar frente a ella. – Lo conseguiste, enfurecerme.

- No continúes – Evitando su mirada. – Lo siento, yo…

- Conseguiste que me transformara en un ser grotesco y enfurecido. – llevándose una mano a un mechón de su pelo rubio. – No sabes lo molesto que estoy.

Mabel se sentía cansada y su voz sonaba muy ronca, veía su apariencia y cerraba fuertemente los ojos, tenían miedo de que la viera en esta condición. Hasta que sintió ser levantada por unos brazos, envolviendo su cintura y pasando un brazo por sus muslos. Poniéndose nerviosa ante la cercanía inmediata del demonio de sueño.

- Debes regresar, es parte del trato. – Caminando de regreso cargándola, hasta que sintió los brazos de la adolescente rodear parte de su cuello mientras ocultaba su rostro en su pecho. – No te sueltes.

Mabel no sabía que decir estaba avergonzada, se sentía humillada de verle la cara a su hermano gemelo o a sus tíos, no sabía que expresión poner a sus amigos o familia, en especial a Bill. Las lágrimas no se detenían, solo sollozaba. – No quiero que me vean así, no… Lo siento, me duele, Bill no dejes que me vean, perdón.

- No dejare que nadie vea esa expresión tuya, solo esto me pertenece, estas emociones y ese sufrimiento tuyo. – Dijo calmadamente. – Solo yo puedo hacerte sufrir, querrás no tenerme cerca cuando te recuperes. Porque entonces yo si te hare sufrir.

- Esto es raro de ti Bill – Entrecerrando los ojos – Por favor… solo quédate, hasta que despierte.

- Nadie lastima lo mío – Esto lo menciono celosamente, sintiendo dormitar a la chica entre sus brazos, mientras se dirigían a la cabaña del misterio. – Nadie toca lo que me pertenece.

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Continuara…

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Recuerden esta es la versión sin censura, sorry por la violencia que hasta eso es leve. Mabel lo paso muy mal, pero en unas horas subo el capítulo 12.

¿Qué opinan de este capítulo re subido con los cambios? Dejen sus comentarios.