Naruto

Exhalé y una larga cortina de humo se alzó frente a mí. Acurrucado en mi sofá de cuero negro, acompañado de numerosas botellas de Jack Daniels y toallitas húmedas manchadas de semen; reflexionaba una y otra vez los acontecimientos del último mes.

Bebía para anestesiarme, para quitarme de encima este dolor que me oprimía el pecho, esa sensación de que me encontraba incompleto y sobre todo esa pesada carga que me decía que todo lo que estaba sufriendo era mi culpa.

Que yo sólito me busqué lo que me estaba pasando.

Sonreí y volví a beber de la dulce y amarga botella al mismo tiempo que rememoraba mi último encuentro con la chica que protagonizó mis más húmedos sueños y fantasías. Haberle pedido aquello fue un error garrafal y no tenía excusas para justificar mi terrible comportamiento más que el maldito nerviosismo que me atravesó una vez la tuve enfrente. Tanto tiempo me regocijé en mi auto control, en mi capacidad de moderar mis reacciones y manejar mis emociones para terminar siendo el peor gilipollas conocido jamás.

Unos breves toques en la puerta me hicieron tragar la bebida con fuerza sin dejarme disfrutar de la dulce quemazón sino el ardor en la garganta provocado por el rápido movimiento. Me levanté, coloque la botella en la mesita de café y patee bajo el sofá las toallitas sucias y la caja con las que todavía quedaban limpias.

Así de patético era: consolándome a mí mismo mientras la chica que quería probablemente ya me había reemplazado por otro.

Me maree al reparar en esa palabra; querer.

Volvieron a tocar.

―Ya voy ―grité conteniendo la náusea. Quité el seguro y abrí, encontrándome con Sakura, la pelirrosa que volvió loco a mi mujeriego amigo.

―Hola Naruto ―Puso frente a mí una tupperware color turquesa junto a su brillante sonrisa, que decayó una vez captó mi desastroso aspecto―. ¿Estás bien?

―Eh, sí. ―No quería que entrará, pero vi su determinación pues Sakura era una chica que buscaba ayudar a los demás desinteresadamente.

― ¿Puedo pasar?

―Claro.

―Hice pastel de chocolate por San Valentín ―Sus mejillas se sonrojaron y aparté la mirada. Lo había olvidado. El puto día que pasaba siempre solo―. Y sobró bastante así que le dije a Sasuke que te traería.

―Gracias.

Coloco la tupperware en la barra del desayunador y luego se sentó frente a mí mordiéndose el labio mientras miraba las botellas medio vacías.

― ¿Pasa algo Naruto? Sabes que puedes confiar en mí.

Diablos, hacía demasiado tiempo que no escuchaba esas palabras. Sasuke era mi mejor amigo, pero había cuestiones que no podía hablarlas con él. Mi verdadero trabajo. La obsesión por su hermana que tan grande se hizo en cuestión de un mes.

―Yo... No sé.

―No se lo diré a Sasuke ―Apreté los dientes―. Sé que tiene que ver con él.

― ¿Lo prometes?

―Por supuesto. Jamás te defraudaría. Eres mi amigo y soy feliz gracias a ti, por aconsejar a Sasuke y habernos hecho abrir los ojos.

Medité durante unos segundos si decirle o no, aunque al final me decidí. Estaba consumiéndome y pronto me volvería una bomba de relojería. Necesitaba sacarlo fuera, y tal vez, Sakura tendría las respuestas que necesitaba ¿era un mal amigo? ¿Desleal, cínico?

―Yo... lo traicioné, Sakura. Traicioné a Sasuke y todo... todo para nada ―Aspiré con fuerza, mi pecho hinchándose de culpabilidad―. Cometí la mayor estupidez del mundo, soy un jodido egoísta.

― ¿Por qué?

―Yo... toqué lo único que no debía tocar.

― ¿Te refieres a Hinata?

Levanté la mirada, sorprendido porque lo adivinara así de fácil. Debió de verlo en mi cara pues soltó un suspiro y cruzó una pierna sobre la otra.

―No es difícil adivinarlo si pones atención. De hecho, los he estado mirando desde aquella vez en la cafetería cuando ambos hirvieron de celos por culpa de Amaru y Toneri ―Junté los párpados al recordar ese día, y la bola de acontecimientos que vinieron después. Ella cumpliendo mis fantasías, fascinándome más de lo que ya estaba, reviviendo aquello por lo que tanto luché por olvidar. Ese día algo importante sucedió, fue ahí cuando escupí hacia arriba―. Solo respóndeme algo ¿te acostaste con ella?

Asentí.

―Y por lo que veo, no terminó bien ―conjeturó.

―No. No podía seguir haciendo esto. No podía seguir traicionando mi amistad con Sasuke, la única persona que me ayudó en el mundo. Desde el principio me dejó claro que su hermana es intocable y ella no se merece estar conmigo a escondidas.

― ¿Qué le dijiste?

―Que había sido divertido, pero que era mejor dejarlo así.

― ¿Cuándo?

Mordí mi labio, no queriendo contarle la forma en que la lastimé, todo por culpa de mis malditos celos.

―Justo después de follar―admití mirando mis pies, totalmente avergonzado y arrepentido por haberle hecho eso; por haberla humillado de esa forma.

―Dios, eres un completo idiota. Ahora comprendo porque se está comportando de esa forma.

― ¿Qué? ―exclamé.

―Sasuke está furioso con ella porque sale a divertirse y bebe demasiado. Supuse que algo había pasado porque ella no es así. Aunque no presté mucha atención y trate de disuadir a Sasuke de llamar a su padre. Hinata está atravesando una época rebelde y pues... es normal, seguro se hartó de la vida que le han hecho vivir y con esto de que te la follaras y la desecharas como a las otras debió ser el detonante que necesitaba.

Empecé a sentir como mis sienes aturdían mi cabeza.

― ¿Por qué dices eso?

Soltó el aire de golpe, peinándose sus cortos cabellos con los dedos.

―Sasuke es muy autoritario con su hermana y eso no está bien. Una cosa es querer cuidar a tu hermana menor y otra hacerla sentir algo raro y sin valor para mantenerla aislada de todo y todos.

Me atraganté con mi propia saliva, sintiendo mis globos oculares arder al reparar en el significado de las palabras de Sakura.

―Hinata es una chica muy hermosa y dulce, su inocencia atrae a los hombres sin querer y sin que ella se percate. Era virgen ¿cierto? ―Tosí desviando la mirada―. Eso no es casualidad, Naruto. Sasuke se ha encargado de espantar a cada chico que se interese en ella y créeme, eso no es nada. ¿Crees que vale la pena sufrir por la chica que quieres y hacerla sufrir a ella porque Sasuke es un celoso machista? Porque él sabe que Hinata está enamorada de ti tanto como sabe que tú todavía sientes cosas por ella.

―Es mi amigo y...

―Y te ayudó, sí, comprendo eso... pero eso también aplica a él ¿sabes? Si de verdad fuese tu mejor amigo comprendería que ustedes se aman, un verdadero amigo querría verte feliz, Naruto.

―Yo no... ―Enmudecí restregando mis manos húmedas, incapaz de negarlo si miraba los ojos verdes de Sakura.

El peso de lo que acababa de revelarme fue asentándose con fuerza en mí, abriéndome los ojos situaciones que antes no vi. Cuando veía a Hinata en la universidad, casi siempre estaba sola, lo que sucedía a menudo pues su amiga y ella pertenecían a diferentes facultades. Recordaba como hace varios años Sasuke organizaba fiestas en su casa y la encerraba en su habitación con la excusa de que no tenía edad o madurez suficiente para estar allí, con nosotros. Como a veces la reñía o le decía que se veía gorda si alguna prenda revelaba un poco más de piel o marcaba su figura, como su cara se hundía en la humillación cuando su propio hermano se burlaba de ella por gustar de la gastronomía en lugar de la economía, los mangas shonen o escuchar a One Direction en vez de Queen.

Él era demasiado cruel con ella y eso no era amor, protección... eso era rechazo.

―Piensa muy bien sobre todo ello, Naruto. Sasuke deberá comprender que su hermana es una mujer hecha y derecha y que tú, sin importar que seas su amigo, eres un buen chico y la amas.

Se acercó a mí, besó mi frente y se despidió pidiendo que disfrutara del pastel.

¿La amo?

¿De verdad lo hacía?

A mi mente vino un recuerdo que atesoraba con todo mi corazón, un recuerdo demasiado significativo pues fue cuando mis sentimientos por ella empezaron a nacer. Fue en mi primer año de Universidad, Sasuke y yo nos habíamos conocido en la preparatoria jugando para el equipo de futbol, ya saben, lo típico, fiestas, alcohol, chicas... hasta el día que conocí a su hermana.

―Mierda ―exclamó Sasuke mirando la pantalla de su iPhone y encendiendo el motor de su BMW―. Odio esto.

― ¿Qué pasa? ―dije encendiendo un cigarrillo.

―Joder, Naruto ¿de verdad tienes que encender esa mierda dentro del auto?

Me encogí de hombros cuando condujo fuera del estacionamiento.

―Debemos ir por mi hermana al aeropuerto, al parecer convenció a mi padre de sacarla del internado ―Arrugué las cejas al reconocer que a pesar de todo el tiempo que llevábamos siendo amigos no conocía a su hermana, pues ella estudiaba en Londres en un internado exclusivo para chicas. Según lo que Sasuke mencionó de pasada una vez, solía venir a pasar las vacaciones para luego volver a Inglaterra, todo porque su padre era incapaz de criar a su hija.

―No la conozco.

―Es un maldito fastidio, hombre ―gruñó―. Nunca conoció a nuestra madre y mi padre la sobreprotege demasiado, a veces me desespera lo tímida e inocentona que es. Te lo juro, le han visto la cara de estúpida más de una vez por no tener una pizca de malicia.

―No seas tan cabrón ¿cuántos años tiene?

―Está por cumplir los quince y va a ser un jodido dolor en el culo tenerla en casa todos los días.

Supe por qué lo decía cuando llegando al aeropuerto me señaló a una chica con uniforme aguardando junto a una maleta. Su pelo era negro y largo, muy brillante, llevaba uniforme, falda oscura y corta, medias al muslo y chaleco negro, jodidamente caliente. Parecía sacada de una película erótica cuya trama se basaba en el profesor que se folla a su alumna, demasiado hermosa y sexy para ser verdad, y eso que creía haber visto a muchas chicas sexys en mi vida.

Sasuke aparcó y abrió la puerta, lo seguí y nos acercamos justo en el instante en que ella cruzaba la calle, abandonando su maleta como si no fuese nada.

― ¿Qué mierda? Joder ¡Hinata! ―Nos ignoró y continuó su camino―. ¡Maldita sea con esta chica! Tengo una cita, hombre, no puedo llegar tarde.

Con la boca abierta observamos como compraba un hot dog y una bebida en un puesto ambulante para luego volver a cruzar la calle.

―Si tenías hambre podríamos haber pasado por allí.

―No es para mí ―indicó su suave voz. Sasuke la detuvo por el brazo, gruñéndole en la cara, sin embargo, no puse atención a lo que mi amigo decía, embobado en la preciosa cara de su hermana. Lucía como un ángel, piel increíblemente pálida, pecas tenues, ojos grises enormes y una boquita roja de lo más apetecible.

Mi polla saltó dentro de mis pantalones, sorprendiéndome por la inmediata reacción.

―Solo es para esa chica ―Señaló a una indigente que, a pesar de su aspecto sucio, flaco y nauseabundo, se notaba que era joven... y drogadicta―. Déjame darle esto y nos iremos.

―Claro, después de que te quite todo lo que traes y te rebane el cuello. Además ¿por qué traes puesto el maldito uniforme?―dijo con desdén mientras la miraba de los pies a la cabeza― ¿No pudiste cambiarte acaso o querías que todos los putos pasajeros te miraran las piernas?

―No tuve tiempo y...

―Sí claro.

―Piensa lo que quieras, déjame darle esto a la chica y nos iremos, Sasuke. Por favor

―Dije que...

―Basta Sasuke ―Interrumpí sin alejar mi mirada de la hermosa chica frente a mí―. Iré con ella y no pasará nada.

―Rápido entonces, allá ustedes si los asaltan ―Se dio la vuelta y se alejó en dirección a su auto, gruñendo algo sobre su cita y lo de llegar tarde.

Hinata entonces fijó sus ojos en mí y estuve seguro de que contuve el aire; eran realmente preciosos. Una lenta sonrisa se dibujó en sus carnosos labios y me extendió su mano. La tomé, acariciando con mi pulgar su suave y cálida piel. Solo ese contacto envió estremecimientos de calor por todo mi cuerpo.

―Gracias, soy Hinata ―dijo soltando mi mano. Inmediatamente extrañé su calidez.

―Mucho gusto, soy Naruto ―susurré perdido en el mar gris de sus ojos.

―Solo le daré esto a ella y nos vamos.

―Claro, no te preocupes.

La acompañé y me quedé a su lado totalmente admirado al escuchar su voz amable cuando le entregó la comida a la chica, cuyos dientes chuecos y amarillos se mostraron cuando con una sonrisa le agradeció el gesto. Nunca había conocido a una chica, mucho menos una adolescente adinerada como ella, hacer algo así por alguien menos afortunado.

Creo que ese fue el momento en el que empecé a enamorarme de ella.

No fue su extrema belleza; fue su preciosa personalidad lo que me cautivó, sus sonrisas amables, su tímida voz, su humildad y delicadeza. Aun cuando me alejé de ella y no volví a pisar su casa, aun cuando hundido en mi propia miseria empecé mi vida como Bj; yo seguía pensando en ella, y hoy; después de tantas pendejadas, fui consciente de lo que yo mismo me negaba a ver; seguía enamorado de ella y ya no tenía fuerzas para luchar contra ese sentimiento, la había lastimado, me había hecho daño a mí mismo y todo por una lealtad que a pesar de ser muy importante en mi vida; no valía la pena si debía sacrificar mi propia felicidad y la de la chica que amo.

Porque sí, eso era lo que yo sentía por ella y lo que debí responder cuando me preguntó:

¿Me amas, Naruto?

De vuelta en mi sofá, con una mano restregándome el pelo, la mirada fija en el techo, el corazón a punto de salírseme del tórax y una sonrisa estúpida plasmada en mi rostro; fui capaz de responder.

―Sí... te amo, Hinata.

Y fue ahí cuando tomé la decisión de que lucharía por ella, de que Sasuke no tenía ni un puto derecho de prohibirme estar con ella si los dos sentíamos lo mismo. Sí, me ayudó y le agradeceré de por vida, pero la quería, ella valía mucho más de lo que su propio hermano creía, que era hermosa, amable, una mujer en todo el sentido de la palabra, pero sobre todo... la mujer de mis sueños y hoy; el amor de mi vida.

De verdad, perdónenme en serio por haberme tardado tanto, es que me enredé y no sabía como plasmar cuándo Naruto empezó a tener sentimientos por Hinata, pues, aunque la historia está basada en Bj Alex traté de darle una trama diferente de la historia original; allí el Bj no conocía al chico antes de que él descubriera que él es Bj Alex. Además, de que por ser estas fechas se me complicó demasiado sentarme a escribir.

Mil disculpas, de verdad :c

Feliz Navidad superatrasada y nos leemos pronto en la nueva actualización. Les daré un pequeñísimo spoiler: aparece un nuevo chico y nuestro actor porno morirá de celos JUAJUAJUAAAAAA xD

¡Espero que les guste!