Marinette se pasó el resto de la tarde pensando en posibles temas para el proyecto con Natanael, la verdad sea dicha, hablar de diseños y arte era un estimulante natural que la ponía en un estado de felicidad total y buscaba por todos lados la inspiración suficiente para crear. Tikki apoyo a su amiga toda la tarde, y cuando la chica de coletas olvidó comer la pequeña kwami se aseguró de que su estómago de artista no estuviera vacío.
Sin embargo, cuando el crepúsculo comenzó su aparición por la ventana de la habitación, la mente de heroína se evocó a cierto misterio que debía de resolver. Con cuidado, guardó su libreta de ideas y la posó en su cajita secreta y fue directo a los tulipanes que extrañamente habían aparecido en su balcón. Las tomó y examinó, tratando de identificar algo, como si las flores pudieran decirle exactamente lo que necesitaba para desenmascarar al responsable.
-¿Marinette?- Tikki comenzó a volar y mover sus manitas enfrente de su amiga, quien se había perdido en sus pensamientos-hey, aquí ¿Qué ocurre?
-lo siento mucho, Tikki-con cuidado dejó las flores en el escritorio- es solo que me parece que es hora de revelar el secreto de esto- una leve inclinación de cabeza indicó a lo que se refería.
-¿Y cómo piensas hacerlo?
-simple, emboscando al enemigo por sorpresa, ven, tenemos trabajo que hacer. -tomó una chaqueta ligera del respaldo de su silla y comenzó a moverse por la habitación con dirección hacia arriba.
Subió a su balcón, desde donde se apreciaba una increíble vista de la ciudad del amor con ese toque romántico, lleno de pequeñas luces que parecían resplandecer entre ellas. Marinette apreció ligeramente la vista para después buscar el mejor escondite para camuflarse y esperar. La brisa de la noche era ligeramente refrescante y para aquellos días calurosos en París, era como una pequeña bendición bien recibida.
Tikki se adentro en la chamarra y escogió una pequeña bolsa oculta para acomodarse y hacer compañía. No intentó convencerla de regresar adentro o cambiar de idea, porque conociendo la tenacidad de la chica, sería algo completamente inútil y tonto de intentar. A ella también le entraba la curiosidad por saber quien era el admirador secreto, pero más que saber, era una confirmación de lo que ya sospechaba.
Estuvieron en vigilancia alrededor de una hora hasta que vieron a la distancia una figura moverse, con la noche como refugio. Al principio Marinette se agazapo más en el espacio donde se ocultaba, por temor a que su visitante inesperado le viera antes de tiempo. Curiosamente, por unos instantes le pareció observar dos siluetas en vez de una, pero cuando trato de confirmar su idea, simplemente volvió a ver una.
Por una fracción de segundo en su cabeza apareció la imagen de Chat noir, pero la agitó negativamente porque ¿Qué se supone que haría su compañero de batallas visitando su casa, y más raro aún, dejándole presentes en la ventana? Ni pensarlo, era un completo disparate y debía de encauzar sus pensamientos hacía otra dirección. Entonces percibió la imagen del misterioso admirador cada vez más cerca hasta que una esponjosa cola naranja se presentará en su campo de visión.
Los ojos de Marinette se ampliaron cuando vió a Fire Fox llegando a su balcón con un tulipán en la mano, con una expresión que hasta el momento no había mostrado cuando había aparecido con ladybug. Parecía suave, como si con ello pudiera transmitir profundos e inexpresados sentimientos. Con cuidado dejó la flor y se disponía a dejar el lugar cuando Marinette salió de entre las sombras,
-¿eres tú?- no pudo evitar que las palabras salieran de su boca, delatarse ante su visitante misterioso. Su plan no era darse a conocer, simplemente observar y después, posiblemente, averiguar más acerca de los motivos. Sin embargo, no pudo contenerse, no pudo evitar levantarse con lentitud y dar los primeros pasos para salir de las sombras y mostrar su rostro estupefacto.-¿Por qué tú?
Fire se quedó petrificado cuando la dulce voz de su musa le llegó a los oídos. Demonios, nada lo había preparado para este inesperado encuentro. Era obvio que ella encontraría los tulipanes y la curiosidad le motivaría a indagar, pero no esperaba que fuera tan pronto. No ahora que tenía un asuntillo pendiente con cierto gato callejero. Él quería algo más que un rápido y tonto encuentro que podía terminar con una orden de restricción para acercarse a menos de 150 metros de ella. Ahora estaban los dos ahí, en el balcón, quizás no era una velada romántica, ni un lugar de ensueño, pero debía de improvisar, podía hacerlo, era un artista, se suponía que era algo que se le daba de manera natural ¿no?
A la distancia, las garras de Chat picaban por ponerse en movimiento y correr hacia el tejado para defender a su compañera de clases de ese bravucón playboy, zorro coqueto que se sentía con la capacidad de conquistar a cualquier chica, primero Ladybug y ahora Marinette, ¿quien seguía mañana? ¿Alya?¿Rose?¿Juleka? Ni hablar.
Pero espero, no era el momento, o eso se dijo mientras seguía con ojo avizor sobre la escena que se desarrollaba a unos cuantos tejados. Ninguno parecía hacer ningún movimiento, solo se miraban. La chica de coletas tenía las manos entrecruzadas a la altura del pecho, como si con eso pudiera hacer una especie de escudo que la protegiera. El estúpido zorro simplemente estaba mirándola a unos 5 metros de distancia, estático como una estatua. Chat saltó hasta que estuvo lo suficientemente cerca para escucharle. Justo en ese momento, el fanfarrón colocó una mano sobre su vientre y otra en su espalda, y llevando su pierna derecha ligeramente hacía atrás, hizo una reverencia digna de una princesa.
"al menos sabe como tratarla" pensó Chat a regañadientes, aunque estaba seguro que ese movimiento no era más que un juego que usaba para conquistar a las chicas que estaban en su mira.
- disculpa mi atrevimiento, debí de haberme presentado desde el principio- la voz de Fire sonaba muy tranquila, sin prisa- espero no haberte molestado o importunado con mis pequeños obsequios. Me presente formalmente, Fire Fox, a tu servicio.
-¿por qué?- la pregunta de la chica fue tan queda que si no hubiera sido por su oído de gato, Adrien probablemente no la hubiera escuchado- ¿por qué dejas estos tulipanes en mi ventana?- una pequeña sonrisa amenazaba con invadir los labios de Fire ante una pregunta tan fácil de entender y que él creía no poder encontrar las palabras adecuadas para explicar sus motivos. Cómo decirle que era porque para él, ella era la criatura más hermosa del planeta, tan valerosa, fuerte, audaz, única y maravillosa a la que quería amar y proteger con toda su alma. Era impensable poder decir eso sin que lo tacharan de loco o peor aún, que le pidiera no volver a verla.
- No es solo una flor- dijo al fin- es un mensaje.
-¿Un mensaje?- el ceño de Marinette se frunció un poco ante la inesperada respuesta. Fire asintió ligeramente y se acercó unos pasos a la chica, quien a pesar de que sintió una invasión a su espacio personal, no retrocedió ni un pequeño centímetro.
-Si, es un mensaje- acercó ligeramente su rostro, debido a la altura, no era necesario agacharse mucho para alcanzarla- pero ¿Dónde estaría la diversión si te lo digo ahora?- le guiño ligeramente un ojo mientras se deslizó hacia atrás, con las manos escondidas detrás de su espalda y una pose relajada y completamente divertida- así que te propongo un trato, mañana por la noche volveré y escucharé tu respuesta. Si te equivocas volveré al siguiente día hasta que adivines. Y a cambio podrás hacer una pregunta acerca de lo que te intriga.
Un saludo informal con la mano fue lo último que vio Marinette antes de que el superhéroe dejará su balcón. Estaba muda ¿Qué acaba de pasar allí? Había subido a su tejado a atrapar al extraño que dejaba esos regalos y ahora se encontraba con que recibiría una visita cada noche para adivinar un mensaje que sabría dios que significaba. ¿Cuando todo se volvió tan surrealista? Absorta en sus pensamientos se acercó a la barandilla de hierro forjado y comenzó a pensar en que diablos haría para saber por qué ese extraño y peculiar personaje tenía tanto interés en ella como para venir a verla a hurtadillas y si existía una remota posibilidad de que se conectará con los obsequios dados a Ladybug.
En cuanto lo vio alejarse de la casa de los Dupain, Chat decidió acercarse y averiguar. Sigiloso, como solo un gato puede ser, trepó hasta quedar en la barandilla, de espaldas a Marinette. Se agazapo en sus cuatro extremidades sobre la delgada pero resistente estructura y miró con la cabeza de lado, esperando a que la chica le notará. Su cola se movía de un lado al otro. Cuando parecía que Marinette no voltearía pronto, decidió carraspear ligeramente. Eso sobresaltó a la chica más de lo esperado.
-disculpa- dijo el gato negro de ojos verdes- no era mi intención molestarte, princesa, vigilaba por el vecindario y decidí venir a saludar- se dejó caer en sus dos pies y distraídamente camino hasta posarse al lado de Marinette, sin invadir su espacio.- así que ¿Qué haces en esta fría noche en el tejado?
La ceja de Marinette estaba alzada en una clara muestra de intriga. Primero el zorro y ahora el gato ¿Qué ya nadie esperaba una invitación formal para visitar una casa? Era extraño que pasaran cosas así el mismo día.Y de repente, una idea se hizo presente en su cabecita. Desde el primer instante que vio la interacción entre Chat y Fire supo que no se caían bien. Así que...
-¿Y tú, Chat? ¿Qué haces patrullando la ciudad sin ladybug apoyandote?- la pregunta tomó desprevenido al minino.
- hey, princesa, yo fui el primero en preguntar, así que sería lindo que mi pregunta fuera contestada primero. - su tono fue un poco a la defensiva. No quería sonar alarmado o nervioso, pero ella tenía razón al preguntar sobre ladybug, después de todo, cuando salían a patrullar tenían la costumbre de andar cerca, y eso se había publicado en el ladyblog de Alya.
-Solo quería contemplar las estrellas- Marinette se encogió de hombro y giró su rostro en dirección contraria. Chat entrecerró los ojos y se dio cuenta de que su compañera de clases había cometido un pequeño error.
-¿Querías ver las estrellas cuando en cielo esta nublado?- la chica de inmediato llevó su mirada al cielo, sin haberse percatado, las grandes nubes habían pasado a invadir todo el cielo nocturno, cubriendo estrellas y la luz de luna.
-esperaba que se fueran pronto- la mentira salió tan natural que incluso la sorprendió.
-mmmmm- el sonido que salió de los labios de Chat parecía un ronroneo con m- si solo saliste a ver las estrellas ¿por qué me pareció ver a alguien más aquí arriba?- no podía ocultar la inmensa curiosidad que le provocaba averiguar que diablos estuvo haciendo el zorro, y si Marinette no se lo decía pronto, lo más probable era que se lo preguntaría directamente.
Por su parte la chica armó cabos en su mente: las cosas parecían algo claras, si Chat sabía que Fire fox había estado hasta hace unos momentos en su balcón, seguramente era porque lo había estado siguiendo, pero ¿Cuál era el motivo? Y una mejor pregunta era ¿Por qué no le había comentado nada a Ladybug? Nunca había hecho cosas a espaldas del otro, y eso, aunque no quisiera admitirlo, le dolía un poco. Chat Noir no era del tipo que escondía secretos y ocultaba cosas de su compañera. Ese chico rubio de ojos verde siempre le había dicho a su alter ego cada cosa que planeaba hacer en su traje negro, cualquier ronda.
Pero lo que sea que estuviera haciendo no se lo había comentado y eso no le dio buena espina. De inmediato decidió saber la verdad.
- Bien, tú ganas, ese misterioso chico de traje de zorro vino hoy- en su mente el plan que le daría la toda la información que necesitaba estaba en proceso de ejecución.
-¿Y que quería contigo?- Chat estaba demasiado interesado para ver la dramatización exagerada de su compañera y amiga.
-Pues... solo dejo un presente y se fue, no dijo nada más - se mordió internamente la mejilla ante la mentira que estaba dando, no era su estilo y si Tikki la estaba oyendo, cosa probable, de seguro estaba ganándose una buena llamada de atención de su parte, pero cuando le explicará sus razones, entendería. O eso esperaba.
-¿Estás segura?- las pupilas de Chat se cerraron ligeramente ante la pregunta, como si con ello se pudiera dar énfasis y fuerza a su pregunta.
-completamente ¿por qué?- comenzó una dramatización de lo mas cómica, posiblemente para todos menos para cierto gatito- ¡oh no! ¿No ayude a alguna persona akumatizada? ¿O sí? - sus manos fueron demasiado expresivas y su rostro exageró un poco los gestos para darle mayor énfasis, aunque con su capacidad actoral tan mala, bien podría ser descubierta en cualquier segundo.
Pero el gato que estaba a su lado solo movió un poco la cola y le dijo que no era para nada lo que ella pensaba. Incluso trato de calmarla con algunas palmaditas en la espalda.
-bueno... ahora que he contestado tu pregunta quisiera que tu contestarás la mía- Chat se tensó a su lado de manera visible. Por un momento pensó que la chica había olvidado esa cuestión, pero tal parecía que no. Lo cierto era que no se había armado una excusa, así que solo dijo lo que creyó conveniente. Total, a nadie dañaba con una mentira.
- Estoy en una misión secretisima que me encomendó mi lady, es de vital importancia que no digas nada ¿De acuerdo, princesa?- Como parte de su personalidad, Chat no iba a desperdiciar la oportunidad de ser un gatito coqueto, por lo que ladeo la cabeza en dirección a Marinette y descaradamente le guiñó un ojo. - Debo irme, pero antes...
Chat no era muy consciente de sus actos o del porqué hizo aquello, pero cuando recordó la cercanía que mostró Fire momentos antes con su amiga lo molestó profundamente. Ella era la primera persona a la que él había considerado una verdadera amiga en la escuela, y nadie tenía porqué estar tan íntimo a su alrededor. Así que deslizó una mano alrededor de su cintura y como si nada dejó un besito inocente en la mejilla.
-deberías volver a dentro, la noche está enfriando demasiado- y sin siquiera dar una despedida formal, tomó su bastón para impulsarse y brincar al siguiente tejado. En cuanto se perdió entre la oscuridad de la noche Tikki salió de su escondite, entre la ropa de Marinette y vio como la chica tenía las mejillas sonrojadas y una cara que no sabía definir si era de asombro o de enfado.
-¿Marinette?
-¡Qué esta pasando! ¿Desde cuando todo el mundo a pensado que me gusta que invadan mi espacio?- el grito de furia fue dado entre dientes, para que sus padres no la escucharan, aunque dado que estaba en el balcón, era más probable que los vecinos la escucharan primero que los señores Dupain.
-¡Vamos Tikki!- con rapidez, Marinette entró en su habitación, bajo corriendo las escaleras y encontró a su madre en la cocina preparándose su té. Le dio las buenas noches, diciéndole que estaba exhausta, su mamá, con una sonrisa comprensiva le dijo que estaba bien, que ella le daría las buenas noches a su padre de su parte y que fuera a descansar sin ningún problema.
Marinette subió rápidamente, cerró con cuidado la puerta de su habitación y con ayuda de su gran almohada de gato hizo un bulto en medio de la cama y lo cubrió con su manta favorita, para simular un cuerpo durmiendo.
-¿Qué haces Marinette?- preguntó intrigada Tikki, esto le olía a plan, pero no sabía exactamente cuál era el rumbo.
- voy a buscar a ese minino mentiroso y de paso voy a saber porque esos dos andan rondando la noche, aquí hay gato encerrado.
-querrás decir que hay superhéroes a punto de ser atrapados en el acto- dijo Tikki toda risas.
-Exacto, Chat es mi compañero, y Fire es alguien a quien le estamos dando el beneficio de la duda y estamos confiando en él. Así que si ellos piensan que no pasará nada sin que esta mariquita se entere, su buena suerte acaba de terminar. Tikki, transformame.
La silueta de Ladybug se deslizó con destreza y silencio del balcón y fue a ocultarse entre las construcciones, antes de que se preguntará dónde estaba su compañero sacó su yoyo y lo rastreo.
Al parecer estaba en la Torre Eiffel. Espero un momento para ver si se movía de su sitio, y cuando no parecía tener intenciones de moverse del lugar, ladybug cerró su yoyo y se levantó con una convicción y determinación que nunca antes había usado.
-¿así que te mande a una misión secretisima, no? Bueno, si fui yo, es lógico que quiera saber tus progresos- lanzó su yoyo hacía el siguiente edificio y sin nada de prisa tomó rumbo hacia el lugar donde cierto gato aprendería un par de cosas.
Fire fox se movía entre las grandes barras de hierro que conformaban la famosa estructura. Estaba hecho un mar de nervios, y no precisamente porque se hubiera citado con el callejero, sino por como se había comportado con Marinette ¿Qué pensaría ahora de él? Necesitaba hablar con akai, pero no podía darse el lujo de destransformarse y ser presa fácil.
Se tapó la cara con las manos, muerto de vergüenza al recordar como había invadido el espacio personal de la chica. Pero es que verla ahí, tan guapa e incluso sin su traje podía notar claramente el valor y coraje de sus ojos cuando le enfrentó. Tuvo tantas ganas de decirle quien era, y sobre todo tuvo ganas de decirle que sabía la verdad sobre ella, pero un pequeño ruido que captaron sus orejas le advirtieron que ese momento tan lindo, tan único y especial que pudo haber sido de los dos había sido invadido. Y cuando olisqueó el aire confirmó sus sospechas: ese saco de pulgas negro estaba metiendo las narices donde no le habían llamado.
Lo bueno es que había pensado rápido y tuvo una solución que le daría otra ventaja sobre el gato: Pasar tiempo con Marinette. Y no sólo como Natanael, ahora con las improvisadas citas que sin su permiso había concertado para ellos cada noche. Y regresó a su estado de pena y timidez. Ni siquiera espero que ella aceptara, no le dio elección. Eso estuvo tan mal en tantos sentidos que se golpeaba mentalmente por haberse comportado como un malandrín y no como un caballero.
De repente, sus orejas detectaron un ligero andar en la parte superior de la torre, y dejando un lado sus pensamientos personales y las cosas que giraban en su cabeza, brincó ágilmente hasta estar en la punta. Era hora de dejar claras algunas cosas.
Chat llegó a la punta de la torre y camino por el mirador de la misma, atento a cualquier movimiento o emboscada sorpresa. Como cada noche, Eiffel esta por completo iluminada, pero dada la altura que lo separaba del suelo, era poco probable que alguien le viera. Para el minino había algo claro: esa pequeña peste naranja tenía muchas cosas que explicar, ¿Coqueteando con dos mujeres? ¿acosandolas, incluso? Sin importar quien fuera, debía explicaciones claras y concisas.
Cuando le mostrará a su lady que ese mocoso fanfarrón no era de fiar, lo echaría a patadas de París, es más, estaba convencido de que lo mandaría a empaquetar y lo mandaría directito a China, y él encantado de la vida se ofrecería para ser su escolta todo el camino y asegurarse de que no pudiera regresar. Chat resultaba sumamente imaginativo cuando tenía un estimulante tan bueno como los celos. aunque nunca lo admitiría, ni para él mismo.
-¿Soñando despierto, gatito?- la voz no fue en nada amable, de hecho, el tono denotaba cierto resentimiento e incluso parecía ligeramente hostil. Chat se dio la vuelta lentamente, para encontrarse frente a frente con Fire Fox quien tranquilamente le miraba desde el barandal de la torre, completamente erguido y con las manos cruzadas sobre el pecho. Una pose que estaba comenzando a ser muy irritante para el héroe del traje negro.
-Vaya, y yo que pensé que no tendrías el valor de venir- la voz de Chat trató de responder con la misma agresividad, no se dejaría intimidar ni un céntimo.
-¿Y perder la oportunidad de ver que tan patético puedes llegar hacer? - Chat apretó los puños mientras Fire bajaba de su sitio con elegancia y sólo dejaba una mano sobre el pecho, resaltando su disco.- así que dime ¿por dónde empezamos esta interesante conversación?- su sonrisa confiada estaba comenzando a desquiciar.
Chat tenía una mano sobre su bastón y lo pasó de inmediato al frente, pero en vez de atacar, como tenía pensado, se recargó en el. Había hecho una promesa a Plagg y no sería él quien diera el primer golpe.
-Sabes sería interesante saber un par de cosillas ¿Quien eres exactamente?- la distancia que había entre ambos era al menos de 5 metros, necesarios para ambos.
-¡Siguiente pregunta, gatito! Sabes que así no son las reglas de los superhéroes en los cómics ¿O sí? - el tono en que enfatizó la palabra gatito lo enojó un poco más. Solo ladybug lo llamaba así y no lo hacía de forma que parecía un insulto, sino que era un apodo cariñoso para hablarle.
-Pues da la casualidad que esto no es un cómic, y hasta donde yo sé, solo uno de nosotros es el héroe de París- su confiada sonrisa y pose relajada estaban presentes cuando alzó uno de sus pulgares y se señaló así mismo- te doy una pista, es el chico de negro.
- Por el momento- añadió Fire encogiéndose ligeramente de hombros.
-aja, lo creeré cuando lo vea, pero pasemos a asuntos más importantes ahora: ¿Qué planeas hacer?
-¿Planear con qué?
- pensé que eras un chico listo- el suspiro cansino de Chat molestó a Fire- así que vas a negar que quieres estar muy cerca de ladybug
-no veo por qué negar lo evidente, ¿Pero eso a ti que te importa?
-¡¿QUE ME IMPORTA?!- ni siquiera trato de disimular el grito- me importa porque ladybug es mi compañera, y yo he estado a su lado defendiendo esta ciudad y salvando a las personas de los akumas. Ella es muy importante para mi, y no voy a dejar que ningún pelele venga y se sienta con el derecho de estar a su lado cuando no ha sentido nada de lo que yo he sentido, ¡¿QUE DERECHO TIENES TÚ?! CUANDO NO HAS ESTADO MÁS QUE SALTANDO A LOS BALCONES DE CHICAS COMO UN SINVERGÜENZA.
-¡CALLATE! Tú no sabes absolutamente nada, solo eres un superficial que se siente con derechos que no tiene ni ahora ni nunca, no eres más que un gato callejero que no entiende nada ¿Qué carajos te importa si estoy o no en el balcón de alguien? ¿quien te dijo que era correcto seguirme? Si tanto tiempo tienes para seguirme, bien podrías averiguar un poco acerca de la chica a la que tanto defiendes.¿Qué sabes de ella? ¿Sabes que le gusta o le disgusta? ¿Siquiera tienes una idea de su nombre?
-no necesito conocer su nombre para saber que tipo de persona es
-me lo suponía- dijo Fire con una sonrisa que dejo en claro que esta conversación estaba siendo ganada por él- ni siquiera conoces su nombre de pila, exactamente ¿Qué clase de mediocre compañero eres?
-Cómo si tu lo supieras- dijo sarcásticamente el gato, pero cuando vio que Fire alzó una ceja y su sonrisa se amplió aún más, enseñando los perfectos dientes blancos.
NO, NO y NO. No era posible que alguien como él, fanfarrón y presumido zorro supiera algo acerca de la chica que estaba detrás de la máscara. Alguien como él no podía saber la verdad, era inconcebible esa idea.
-Sabes, creo que esta plática se acabó-. Estiró su bastón y lo tomó entre sus dos garras, tomando una pose de combate. Quizás Plagg le dejará de hablar por algunos días, o incluso le obligaría a cargar quesos por el resto de su vida, pero necesitaba dejarle algunas cosas bien claritas al zorrito, y las palabras no estaban ayudando en nada.
-No podía estar más deacuerdo contigo- extendió su brazo hacia un costado y de repente el tamaño de su disco creció lo suficiente para ser un escudo perfecto.
-Bien- dijeron los dos al mismo. El primero en atacar fue Chat Noir, corrió y brincó para darle fuerza al primer impacto. Fue brutal, o al menos eso intento, pero Fire se protegió con el escudo, y cuando puso resistencia con sus piernas y aventó a un lado a Chat, contratacó con la orilla del escudo, lanzandola hacia su agresor, directamente hacia su estómago. el gato negro lo esquivo a tiempo con una volteretas hacia atrás, bastón aún en mano, partiendolo a la mitad y lanzando ambas partes hacia el zorro, una dirigida a sus piernas y otra a su torso. Su rival brincó en el momento exacto y se encogió para que el escudo le protegiera todo el cuerpo.
Como siempre, el bastón dividido regresó a sus garras, y Chat no lo unió, era mejor tener dos armas. Fire convocó su kitsune bi y balanceo tres pequeñas esferas en su mano derecha, mientra en la izquierda seguía su escudo blanco.
-Espero no te asuste jugar con fuego.
-Deberías tener cuidado, no sabes que los que se juegan con fuego se queman.
- estoy esperando justo eso.
Se estaban alzando a su segundo round cuando de repente, sintieron los hilos enredarse alrededor de su cuerpo. En menos de dos segundos, ambos estaban atrapados en una maraña de finos hilos, los cuales Chat reconoció de inmediato. Demonios, ahora si que estaba en serios problemas. Y todo por culpa del tonto zorro.
-¿interrumpo, chicos?- la voz femenina hizo que ambos levantaran la vista hacia la punta de la torre. La luna reflejaba la silueta de un cuerpo, y la luz reflejaba el rojo moteado con negro de un traje. Ambas manos sujetaban cuerdas negras, que se extendían a lo largo de la distancia que separaba a los chicos de ella. Ladybug había parado la pelea, pero ¿Qué haría con ese par de problemáticos?
Brincó hasta ocupar el espacio que separaba a ambos héroes y su mirada no era para nada amable o dulce.
-y bien ¿Hay algo que tengan que decirme?
