Advertencia: Yaoi, relación chico x chico.

Disclaimer: Los personajes de SNK no me pertenecen.

Cómo sobrevivir a un bastardo suicida.

Capítulo 12: El incidente del profesor.

La mayoría del tiempo, Jean podía alardear de su racionalidad, sin embargo, existían ciertas situaciones donde simplemente no podía controlarse, Eren siempre era el causante de aquellos "deslices", es por eso que, de cierta forma, se sintió sorprendido al darse cuenta de que en esa ocasión, la culpa no fuese directamente de su pareja, aunque claro, estaba relacionado con él.

Jean se acercó por enésima vez en la noche al lado de Eren, quien trabajaba delicadamente en una gran y complicada maqueta y resopló con enojo, era muy tarde, sólo quería irse a dormir y descansar, pero su enfado era tal que no podía si quiera quedarse quieto.

-Jean, por favor para con eso, me desconcentras – Eren dejó de lado sus implementos y levantó la vista para mirar a su novio - ¿Por qué no te vas a dormir?

-Ven a dormir conmigo, deja esa estúpida maqueta para mañana.

-Es para mañana, por lo tanto, debo terminarla ahora – el joven masajeó sus hombros y tomó nuevamente los materiales para continuar su labor.

-Es injusto que te den tanto por hacer en tan poco tiempo, no eres un robot, deberías llevarle la contra a ese profesorcito que tienes, como sueles hacerlo conmigo – Jean se cruzó de brazos y chasqueó la lengua.

-No puedo hacer eso Jean, respeto al señor Levi, es un buen profesor y además es el único que me dio la oportunidad de tener un buen trabajo con un buen horario, para conveniencia de los dos.

-Para conveniencia de él, querrás decir – el joven levantó una ceja molesto, esperando una reacción por parte del otro.

-¿Qué quieres decir con eso? – Eren hizo una mueca extraña, completamente contrariado.

-Pudo haberte dado el trabajo con anticipación, de hecho pudo no habértelo dado, pero no, le encanta consumir tu tiempo– Jean caminó de un lado al otro mientras hablaba – después te dirá que necesita hablar contigo sobre los resultados y se tomará horas en ello, la idea es que pases todo el tiempo posible con él o haciendo algo para él y no conmigo.

Aquella verborrea fue suficiente para que Eren, por fin, entendiera lo que estaba sucediendo con su novio y no pudo evitar sonreír con malicia.

-Espera Jean, ¿estás celoso? – preguntó ya seguro de la respuesta del otro.

-¡Claro que no, no seas idiota! – el rostro de Jean se tornó rojo por lo que se vio obligado a desviar la mirada.

-¡Oh Dios, estás celoso! – Eren comenzó a reír tan estruendosamente que casi cae de la silla en la que estaba –No lo puedo creer, ¿Del profesor Levi, es enserio?

-¡Ya te dije que no estoy celoso! Es solo que estoy seguro que ese al que llamas "profesor Levi" tiene intenciones más allá de lo académico contigo.

-Jean eso no tiene sentido, el profesor Levi prácticamente me dobla en edad, además está casado y tiene un hijo o algo así, la verdad no es que sea una persona muy abierta al dialogo, con suerte me dice "hey mocoso, esa columna está mal" – explicó Eren sin quitar la sonrisa de su rostro, toda la situación se le estaba haciendo demasiado cómica.

-Eso lo dices porque eres un idiota que no se da cuenta de nada de lo que pasa a su alrededor, pero yo siempre tengo que estar aguantando lo mismo, que todos te estén mirando como si quisieran desnudarte con los ojos – Jean comenzaba a alterarse y hasta se jaló un poco de los cabellos – es lo que gano por tenerte como novio, debí haberme fijado en otro… no sé, en alguien feo.

Eren ya no daba crédito de las palabras de Jean, en parte atribuía su ataque de honestidad al sueño que probablemente estaba sintiendo a esas horas de la noche. Sin embargo, aunque su novio estuviese hablando como un verdadero cretino, Eren no podía sentirse enojado con él, por lo que se levantó para calmarlo un poco, aferrándose a esa fuerte espalda que lo volvía loco.

-Deberías sentirte honrado de tener un novio tan sensual como yo en vez de estar ahí reclamando por la vida porque otros me miran – dijo mientras depositaba pequeños besos en el cuello del otro, sabía que eso era una de sus debilidades.

-Sí, lo que tú digas – Jean quiso hacerse el duro, pero lo cierto es que las caricias de su pareja estaba surtiendo efecto – sólo deja la maldita maqueta y vámonos a dormir.

-Lo haré si mañana tú vas a hablar con mi querido profesor y le explicas que no pude terminar mi maqueta porque me reclamaste atención y tuvimos sexo salvaje toda la noche.

-Espera, yo no dije que tendríamos sex… – Jean entendió el mensaje a medio camino y curvó sus labios con lascivia – me haré responsable de la situación – sentenció.

-Pues entonces, esa maqueta puede irse al diablo – el joven se burló y besó apasionadamente al otro, la verdad es que los celos del otro lo habían terminado por excitar – por cierto Jean, lo que más me gusta de ti es que eres alto y tienes buen cuerpo, los bajitos no me van – agregó.

-Más te vale – Jean dejó que el aroma de Eren inundara sus fosas nasales y el hecho de que su novio fuese tan atractivo ya no se le hizo tan molesto.

FIN.