I'm Yours

10

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Stiles despierta sintiendo su cuerpo completamente entumido.

No es nada nuevo que le duela el cuello por dormir en una mala posición, le ha pasado varias veces, sobretodo porque suele navegar en el ordenador hasta tarde, y sin embargo es la primera vez que su espalda sufre las consecuencias.

—Auch—murmura sin abrir los ojos aún, y de repente ya hay un brazo a su alrededor, abrazandole, y una mano posándose en su muñeca desnuda. Piel cálida acariciando la suya de una manera tan suave que Stiles suelta un murmuro sin decir nada realmente.

Un cosquilleo comienza a recorrerle todo el brazo desde esa zona hasta su espalda, es tan extraño y a la vez no se siente incorrecto. Stiles suspira aliviada cuando el dolor aminora hasta ser nada.

—Oh dios gracias—Stiles dice a nadie en especifico, incapaz de quedarse callada, y la mano alrededor de su muñeca aprieta un poco.

—No hay problema—siente el aliento de Daka justo en su nuca y sin quererlo se sobresalta. «Mierda mierda mierda». La omega se reincorpora de inmediato, solo para estar de nuevo en el suelo por el brazo de la alfa que aun esta alrededor de ella. Stillinski suelta una exclamación parecida a la de un jadeo ahogado—. Stiles—un gruñido bajo suena detrás de ella—, aun es muy temprano para que comiences a molestar.

—¿Molestar?—pregunta sarcasticamente—. Daka, si por molestar te refieres a querer levantarme y comenzar a flipar porque dormí en el suelo contigo, sí, comenzare a molestar. ¡A molestar mucho como no me sueltes!

—Hmm—Dakaria literalmente esta ronroneando, y de repente ya no solo está siendo abrazada por ella, sino que siente su cuerpo en su espalda, calor abrazador, y el brazo de Daka hace más presión, como si quisiera fundirse con ella—. No suena tan horrible, ¿sabes?

—¿Qué no?—Stiles ríe—. Una vez le dije por completo la constitución de los Estados Unidos a mi madre mientras esperabamos nuestras hamburguesas en McDonalds. Completa. En menos de diez minutos, Daka. No me hagas cantar todas las canciones de Barney y sus amigos, o decirte al revés la tabla periódica. ¿Sabes que también sé de memoria cuales son los animales más peligrosos del planeta y todo acerca de ellos? ¡Ah ya sé! ¿Qué tal si te cuento sobre la circunsicion? Eso nunca falla. Aquí voy: La circunsicion consiste en...

—Tu ganas.

Stiles siente como Daka está literalmente empujando su cuerpo lejos de ella, y observa atónita como se reincorpora de un salto, tronando huesos de su cuello que sinceramente no puede considerarse como algo sano; se estira con movimientos parecidos a los de un gato. Cuando termina, le dedica una mirada fulminante antes de girarse al sillón.

Lawrence sigue ahí, dormido, aunque parece haberse levantado durante la noche porque Stiles puede ver como a su lado hay un par de envolturas de frituras. Daka se acerca a su hermano y toca su hombro y este solo abre los ojos con pereza antes de bostezar, aparentemente importándole poco que su torso este cubierto con vendas.

—¿Qué ocurrió?—pregunta Lawrence de manera tranquila, incorporándose hasta estar sentado sin mostrar dolor aparente—. ¿Los cazadores?

—Nos dejaron ir—Dakaria dice de mala gana. gruñendo fuertemente con los dientes apretados y los ojos de un azul sobrenatural que le hiela la sangre. La había visto tan molesta solo cuando se había enfrentado a los Alfas, pero ahí, en la sala de Stiles rodeada de esta y su hermano, no había ninguna posible amenaza—. Nos reconocieron. Al parecer al menos.

Lawrence asiente con la cabeza.

—¿Tienes mucho despierto?—Stiles pregunta, y de inmediato frunce el ceño queriendo golpearse la frente—. Bueno no, cuando nos despertamos tu seguías dormido pero, obviamente te levantaste antes, tienes comida por todos lados y no pareces muy alterado. No es que hayas estado despierto antes que nosotros, estoy preguntando si...

—Entiendo—el hermano de Daka le sonríe, riendo entre dientes—. No. Me desperté hace unas horas, más bien Scarlett me despertó—Stiles en ese momento se gira, buscando a su amiga con la mirada—. No está aquí Stiles, me dijo que necesitaba irse si no quería preocupar a su padre. Además de en donde queda tu cocina.

—Así que atacaste mi alacena, más especifico mi tesoro de frituras.

Lawrence alza una ceja.

—Te aseguro que tu hubieras hecho lo mismo. La curación te da hambre, ¿sabías?

Stiles sonríe emocionada de repente, sintiendo todo su ser comenzar a cosquillear.

—¿Entonces si tienen super curación? ¿Cómo Wolverine?—se acerca sin vacilar, retirando las vendas del torso de Lawrence. Este solo alza los brazos para facilitarle, todo ello ante la mirada entrecerrada de Daka, que mide como si de un águila se tratase todos los movimientos de los dedos torpes de Stiles. Cuando por fin el torso está descubierto, abre la boca y los ojos—. ¡Mi dios! pareciera que nunca tuviste ninguna bala—Stiles ve con fascinación la piel sin marcas y levemente bronceada de Lawrence, pasando una mano ahí donde ayer había un agujero—. ¡Es genial!

El Alfa sonríe y Daka entiende porque. Stiles le mira con un brillo en los ojos de total asombro infantil, como si hubiera descubierto la mejor cosa que jamás nadie hubiera descubierto. Una verdadera maravilla. Sin embargo, aun cuando entienda porque Lawrence sonríe de ese modo, una punzada en el estomago le hace gruñir por lo bajo sin poder contenerlo, todo su pecho vibrando en algo que no reconoce del todo pero le hace rabiar.

Lawrence le dirige una sola mirada sorprendido y Stiles, quien probablemente no escucho el gruñido, aun así de inmediato entiende el mensaje, alejando por completo las manos de su hermano y posicionándose a su lado antes de carraspear con la garganta.

—Lo siento—dice la Omega—. Me deje llevar. Entiendo que este no es un buen momento para analizar a Lawrence como si fuera un espécimen unico pero, mierda, en realidad si son un espécimen unico—Stiles mira a Daka y a su hermano alternadamente, antes de que sus ojos brillen—. ¡Joder, eso es!

Y con eso sale corriendo, dejando a ambos Hale en su sala completamente confundidos.

—Daka...—Lawrence es el primero en hablar y ella de inmediato aleja la mirada.

—No quiero hablar de esto. ¿Entiendes?

—Daka esto no es algo que puedas ignorar, y además yo...

—Si dices que lo sientes...

—¡Aquí esta!—Stiles le interrumpe, entrando de nuevo a la sala y Daka no puede evitar tensarse cuando ve que es lo que tiene en la mano.

Un cuchillo.

Un jodido cuchillo para picar vegetales. No hace falta ser un genio para entender que es lo que pretende. Daka puede unir fácilmente dos y dos y de inmediato le gruñe, en voz alta, alejandose de ella.

—No vas a hacerlo—dice de manera firme, y Stiles le dirige una mirada completamente desilusionada.

—¡Ay por favor!—exclama, acercándose a ella lentamente—. Quiero ver si en serio son como Wolverine.

—Stiles...

—¿Qué podría salir mal Daka? ¿Qué? Lo peor que es tardes en sanar un día o dos a lo mucho, solo será un corte pequeño. Yo me corto todo el tiempo cuando es mi turno de preparar la cena. En un par de días ni siquiera notaras la herida, lo prometo, solo...

—He dicho que no.

—¡No seas una loba amargada!

Dakaria le gruñe aun más alto, abriendo la boca para protestar pero Lawrence comienza a reírse, dejándole a ella, y al parecer a Stiles, completamente sorprendida. Le mira sin dar crédito mientras su hermano se sujeta el estomago y se carcajea de lo lindo en el sofá, ajeno a la mala mirada que está comenzando a darle.

—¿Y este por qué se ríe?—Stiles le pregunta, haciendo un gesto despectivo hacia Lawrence con la cabeza—. ¿Soy buena comediante o es un chiste familiar privado?

—Mierda Stiles—dice su hermano con un suspiro mientras termina de reír. Dakaria aun está frunciendo el ceño cuando le apunta con el dedo—. ¡Es la mejor descripción que jamás pudiste darle!

Daka abre los ojos un poco. Con que eso es. Stiles comienza a reírse casi de inmediato.

—Eso es mentira—Dakaria gruñe, sus ojos brillando de color azul, pero ninguno de los dos escucha y siguen riéndose—. Cállense ya.

—Lo siento Daka, pero es que—Lawrence se interrumpe, volviéndose a reír—. Tienes que admitir que nunca nadie te había descrito así.

La Alfa solo entrecierra los ojos, sin verle ninguna pizca de gracia. Con otro gruñido que suena mucho más profundo que el anterior se da la vuelta y camina hacia la cocina. Demonios.

Por la mirada que le había dedicado Lawrence, lo más probable es que comenzara a sospechar acerca de lo que Daka sentía por Stiles... aunque, no es como que Daka lo haga en lo absoluto. Después de todo apenas la conoce. Está bien reconocer que es una gran persona, y que es mucho más valiente que muchos hombres lobo que había conocido jamás siendo una humana, una omega adolescente, y también podía admitir que tiene un gran sentido del humor. Y que puede que le gustara un poco. Pero eso es todo.

Eso es todo.

Y definitivamente Daka no puede ser egoísta contándole a Lawrence que Stiles le gusta cuando probablemente su hermano sí quiera algo serio con la omega. No está diciendo que ella no lo quiera, simplemente no sabe que quiere ahora y no puede jugar con los sentimientos de dos personas de esa manera. No como Kateb había jugado con ella.

Suspira y deja que sus manos se aferren en la encimara de la cocina. Puede escuchar la conversación de Lawrence y Stiles, pero solo son murmullos que no entiende. Daka le tiene el suficiente respeto a su hermano y alfa como para no escuchar sus conversaciones en lo absoluto.

Por más que la curiosidad esté matándola.

Por lo mismo apagó sus sentidos desde que entro en la cocina, concentrada en su respiración simplemente.

No es de extrañar que no escuchara a Stiles entrar.

—¿Estás bien o en serio tomaste mal la broma?—la omega le pregunta mientras deja caer su mano en su hombro, dandole un leve toque. El calor que desprende llega directamente a su cuerpo como si estuvieran piel contra piel. Daka trata de ignorar eso y en su lugar solo se mueve de la manera más delicada y disimulada posible para estar lejos de Stiles—. Por que en serio solo fue una broma, Daka. No quería burlarme de ti... o bueno, probablemente sí quería pero de manera inofensiva. Ya sabes, ¿como amigas?

—No somos amigas, Stiles—Daka gruñe sin quererlo, y puede ver como la mirada de la omega se oscurece un poco. Ella se siente un poco culpable por eso, pero no pretende arreglarlo —. No al menos para que te burles a mi costa.

—No quise hacerlo con esa intención.

—Scarlett está con su padre.

—No sé si eso es una pregunta o una afirmación—Stiles apunta con un dedo hacia ella. Daka solo alza una ceja—. Sí lo está.

Rueda los ojos antes de responder.

—¿No sabe que es peligroso andar sola con una bruja suelta?

—No hay peligro ahora—Lawrence entra en la cocina, caminando como si nada hubiera pasado. Stiles abre la boca para preguntar algo cuando de nuevo el alfa Hale interrumpe—. Gracias por los cuidados, Stiles. Daka y yo nos vamos antes de causarte más molestias.

—¿Tan pronto?—la omega suelta rapidamente, sonrojándose casi inmediatamente después de eso. Daka alza una ceja y Lawrence sonríe levemente—. Es decir, ¿Ya te has recuperado?

—Lo he hecho—su hermano avanza, y en un movimiento que le sorprende a ambas chicas tomas las manos de Stiles entre las suyas y les da un leve apretón. Daka tiene que apretar sus manos para evitar cometer una locura—. Gracias por todo Stiles.

—No... no hay problema—la chica sonríe timidamente y se sonroja. Sí, se sonroja ante la mirada incredula de Daka.

Rueda los ojos y se aproxima a la puerta principal, saliendo por esta y echándose a correr en cuanto sus pies tocan el pasto. La casa de Stiles no está lejos del bosque, sin embargo, tiene que pasar por gran parte del área residencial para llegar a él. Daka suspira, el aire chocando con sus mejillas, el pavimento siendo aplastado por sus botas y las casas pasando como borrones detrás de ella. Sortea dos autos que estacionados y se barre debajo de un arbusto antes de poder ver el bosque.

Ingresa a él sin pensarlo demasiado.

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Killian Argent bufa con fuerza antes de buscar un cigarrillo en el bolsillo de su chaqueta. Cuando lo encuentra, lo enciende rápidamente y sin paciencia, dandole una calada justo después y soltando el aire. El automóvil de inmediato se impregna con el fuerte aroma a tabaco y sonríe un poco, viendo como el semáforo se torna verde.

Pisa el acelerador a fondo por la desierta calle, ignorando por completo la señal de velocidad máxima. Solo un poco más y estaría en Beacon Hills. Solo un poco más.

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Cuando Daka por fin para de correr está en un claro. El sonido suave de los arboles siendo agitados por un par de ardillas a su derecha, el cantar de las aves sobre su cabeza y el cielo azul brillando es suficiente para relajar sus hombros y dejarse caer en el pasto verde.

Sus manos están sucias y llenas de barro, puesto que solo haber entrado lo suficiente al bosque había comenzado a correr en cuatro patas, acelerando todo lo que su cuerpo le permitía y volviendose un simple borron pasajero. Su cabello probablemente está desordenado también, pero no puede importarle menos.

En lo primero que había pensado, había sido alejarse lo más posible de Lawrence.

Por un momento, la noche pasada, Daka había pensado seriamente el dejarse de sacrificar por todos, había pensado y no por primera vez, en ser egoísta, en no pensar en los demás. La piel le quemaba de solo recordar que estuvo a punto de probar lo que era verdaderamente ser feliz y no tener preocupaciones.

Y entonces, solo entonces, cuando estuvo a nada de mandar a la mierda todo y decir sí a sus instintos, Lawrence volvía a recordarle que no podía.

No porque él no quisiera que ella fuera feliz. Sino de una manera tan implícita que solo Daka se daba por enterada. Lawrence merece ser más feliz de lo que ella jamás será. Su hermano lo merece.

Lo merece por todas esas noches que paso en vela después del incendio, confortandola, abrazadonla y susurrándole al oido que todo estaba bien. Lo merece por todos los días malos, aquellos en los que la universidad y la vida eran una mierda y aun así seguía asistiendo a clases, seguía levantándose cada día, prometiéndole que mejoraría, que todo lo haría. Que terminaría la universidad y se haría cargo de ella, que juntos comenzarían una nueva manada, una familia, que le daría todo lo que ella quisiera. Que las pesadillas se irían aun cuando su hermano también las tenía a diario, cuando mentía sobre estar bien cuando Daka veía que lloraba en silencio cuando pensaba que dormía.

Lo merece por actuar tantas veces que no estaba igual de roto que ella.

Daka lo entiende, lo quiere también. Ahora quiere darle a Lawrence todo lo que él le dio cuando ella lo necesitaba. Cierra los ojos y deja que toda la tensión se escape de su cuerpo.

Ahora, lo que Lawrence necesita, es empezar de cero.

Y si él quería empezar de nuevo con Stiles... ¿Quien es ella para decirle que no?

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No sabe cuanto tiempo ha estado tendida en el claro, ni siquiera le importa. El césped le hace cosquillas en las palmas de las manos y sus muslos están mojados, seguramente por el rocío que ha caído hace poco.

Cuando Daka abre los ojos ya es de noche, las estrellas brillan intensamente y la luna le sonríe como si se estuviera burlando de su dilema interno. Se levanta del suelo y se sacude el trasero mientras observa a los lados. Sus oídos se agudizan buscando posibles peligros antes de comenzar a caminar de nuevo, siguiendo el camino por el que había llegado.

Se interna en el bosque, y se prepara para correr de nuevo cuando una rama se rompe a su izquierda. Dakaria se tensa, por completo, sus músculos resienten un poco cuando lo hace y sus ojos se vuelven de color azul.

Si son los cazadores debe de actuar rápido, ocultarse, alejarse de todo cuanto antes. Pero no son ellos.

Daka observa atónita como ante sus ojos como de un árbol se forma una criatura. El tronco deformándose tanto hasta que crea un torso y las ramas sobresalen del lomo como espinas. El hocico de la bestia es un agujero por donde Daka distingue más madera, y aunque sus ojos no estén a la vista, no es tan crédula como para pensar que no tiene.

La criatura suelta un alarido que resuena por todo el bosque y se lanza a correr hacia el área residencial, ignorando a Daka por completo.

Cuando reacciona por fin a lo que esta pasando, Daka suelta un rugido, sus colmillos sobresaliendo y su cara volviéndose bestial antes de seguir a la criatura, corriendo con todas sus fuerzas, dando grandes zancadas, tan fuertes que casi son saltos. Alcanza a la criatura justo cuando da una precipitada vuelta hacia otra parte, a las orillas del bosque.

Daka se detiene, viendo las primeras casas del área residencial y verdaderamente se debate si debe buscar a Lawrence o no.

La criatura suelta un alarido de nuevo y Daka por fin se decide.

Se lanza a correr detrás de ella.

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