Bien dicen que más vale tarde que nunca y aquí estoy con un nuevo capitulo. Hasta el momento el único que me ha hecho llorar.

Bueno, no voy a alargar más, simplemente decirles que el domingo ahora sí ya terminamos totalmente el primer round de Doki Doki: Desactiva el juego y empezar con lo interesante así que atentos.

Empezamos...

Nota: Los personajes e historia de Doki Doki Literature Club, NO ME PERTENECEN. Todos los derechos al gran dios Dan Salvato y su equipo.


"Merezco todos y cada uno de mis castigos."

-Sayori.


Sayori…

No podía creerlo, ¿Yuri iba a venir a mi casa el domingo? Aunque hubiera preferido hacer esto con Sayori… mi ansiedad volaba por los aires. Supuse que para este momento ya sabría cómo lidiar con ella, pero no sé qué podría ocurrir fuera de clase.

¿Por qué me sentía tan nervioso de qué Sayori pudiese enterarse de esto? No es como… si yo me sintiera lo mismo que ella siente por mí. Además, Monika dijo que esto era por el club, no tengo porque preocuparme. Supongo que, si no pienso tanto en ello, la pasare bien.

Entró a la casa y me dirijo a mi habitación, me desvisto y tomo mi toalla antes de ir hacia el baño. Abro la llave de la ducha antes de entrar, el agua está caliente y me relaja al entrar en contacto con mi piel. Cierro los ojos antes de levantar la cara, dejando que el agua tocará cada centímetro de mi cara. Tomo la botella de shampoo antes de poner un poco en mí cabello, cierro los ojos cuando comienzo a tallarme la cabeza, creando un poco de espuma.

"Relajante, ¿verdad?"

Quito la espuma de mi cara antes de abrir los ojos, estoy… solo. No… no puede ser posible, mire del otro lado de la cortina esperando ver algo, nada. ¿Cómo era esto posible? Lo oí, lo sentí, pero, pero… no lo vi. No me servía de mucho sentir y oír algo si no lo vi. La voz pudo haber sido una idea mía, en ocasiones oía cosas que no eran reales, cosas que solo yo podía oír. Y en cuanto a lo que sentí, era igual. En ocasiones sentía cosas que no eran reales, por ejemplo: arañas subiendo por mis pantorrillas, algo moviéndose en mis bíceps, incluso un dedo pasando por mi columna.

Me paso la mano por la cara antes de darme una pequeña cachetada. Tomo la toalla, me seco y la envuelvo en mi cintura antes de dirigirme a mi cuarto. Me siento frente a la computadora y la enciendo, aparecen las palabras "esperando segundo servidor". Me levanto para ponerme unos bóxers antes de escuchar la voz de Karen.

-Así que esta vez te has… ¿Jack?

-Aquí estoy-dije desde fuera de la pantalla, corrí a sentarme a la silla-. Aquí estoy.

-Jack, ¡¿Qué demonios te paso en el pecho?!

-¿eh?-olvidé que no traía playera puesta, dejando a la vista mis cicatrices-. A eso. Cuando tenía dieciséis comencé a crecer mucho y muy rápido, me junté con un chico de americano así que mis músculos comenzaron a crecer muy rápido. Tanto que tengo esto en el pecho.

-Parece que un oso te araño en todo el pecho.

-Me gusta cómo se ve. Tengo unos parecidos en la espalda justo al lado de los de la motocicleta.

-¿Sabes conducir motocicleta?

-Sé muchas cosas. Como que cada vez que hablamos decides traer desabrochados los primeros tres botones de tu camisa-se cruzó de brazos ocultando sus pechos tras ellos-. ¿Qué quieres que haga? Soy un fan del misterio, analizo muy bien las cosas.

-Por eso estás ahí dentro.

-No sé si tomar eso como un halago… o como un insulto.

-Un halago.

Baje la mirada analizando el reloj, aún no sabía para que el botón rojo, supongo que debía esperar a que llegará el momento indicado.

-¿Qué tal está mi madre?

-Recuperándose. Tuvimos que llevarla al hospital porque tuvimos unos pequeños problemas.

-Pero está estable.

-Sí.

-Es lo único que me importa.

-¿Cómo va tu misión ahí dentro?

Buena pregunta… una pregunta sin respuesta. Todo estaba poniéndose muy extraño aquí dentro, mis sospechas sobre Monika aún no se iban. De hecho, con el pasar de los días cada vez encajaba todo aún más.

-Monika-contesté.

-¿Qué tiene ella?

-Dijeron que no podían encontrar el punto de origen, ¿no? Creo que es porque… ella es el punto de origen. No podían encontrarlo porque es un punto en movimiento, podía alterarse para evitar que el virus la atrapará.

-Muy bien, pues entonces termina con esto.

-Es solo que… no creo poder hacerlo.

-¿Qué?-podía ver la confusión en su rostro-. P-p-pero… tú querías hacerlo, ¿no? Por eso es que has aceptado entrar en esto.

-Pues sí, pero…

-¿Acaso has olvidado lo que ha hecho este juego aquí afuera?-su actitud cambió por completo, se veía molesta-¿Vas a echarte para atrás ahora?-Karen se alejó de la pantalla mientras se recargaba en la silla.

Se veía molesta. A leguas podía decir porque se había puesto así de repente: quería que estuviera ahí, con ella. Ella sentía por mí lo mismo que yo por Natsuki. Para mí, Karen era mi gran amiga… pero nada más. No me atraía de ninguna otra manera.

-Amo a Natsuki-dije llamando su atención-. Ella es una de las más grandes razones por las que no puedo hacerlo. No quiero perderla.

-Solo termina lo que empezaste-dijo antes de apagar la computadora.

Me quedé solo, ¿Y ahora qué? Tomé un lápiz y papel y escribí:

"Cosas por hacer"

"Descubrir todas las funciones del reloj"

"Descubrir más de Monika"

"Apoyar a Sayori"

"Arreglar las cosas con Karen"

"Salir con Yuri"

"Invitar a Natsuki a una cita"

"Unirme al equipo de americano"

Creo que eso era todo, para mí al menos, estos eran los puntos más importantes y las cosas que debía lograr aquí dentro. Espera, olvidé lo más importante. Escribí la última misión…

"Decirle a Natsuki lo que siento"


¡Muy bien! Hoy… es domingo. Debo admitir que estoy muy nervioso de que Yuri venga a visitarme. Me dije unas treinta veces que estaba bien, que no había ninguna razón para ponerme nervioso porque Yuri viniera a verme, pero no ayudo mucho. Yuri es claramente una persona introvertida y tímida en general, así que supuse que ocurriría lo mismo que en el gimnasio del lugar dónde, por cierto, venía llegando.

Había recibido uno o dos mensajes de Yuri diciéndome que estaba ansiosa por verme y que me vería en unas horas. Me detuve justo frente a la puerta de la barda.

-Sayori…-dije mientras miraba su casa.

No había escuchado ni sabido nada de ella desde el viernes, justo antes de que se fuera del club. No es como si hubiera estado texteandole todo el tiempo o algo, pero la preocupación seguía en mi mente. Entre lo que Sayori dijo y lo que Monika dijo… ¿Estaba bien dejar a Sayori de lado cuando me necesitaba?

-Sayori…-fue lo único que dije.

Lancé mi mochila hacia el otro lado de la barda, no me preocupaba mucho que algo se rompiera, solamente había ropa dentro. Decidí ir a visitar a Sayori antes de que Yuri llegará.

Muchas personas enviarían un mensaje preguntando si podían ir a visitarte, yo envié un mensaje diciendo: "Voy para allá". Una vez en la casa de Sayori, toco la puerta antes de notar que está abierto. Decidí entrar por mi propia cuenta.

La casa está en silencio, es una casa muy bonita, de echo su estructura era parecida a la de mi propia casa. Olía bien. Olía increíblemente bien. Sayori no estaba en ninguna parte del piso de abajo, así que asumí que estaría en su habitación. Para ser honestos, creí que Sayori correría abajo y se lanzaría a mí en un abrazo. Subí las escaleras en dirección a su habitación, finalmente la encuentro sentada en el suelo.

-Sayori-la saludó muy relajado, pero en realidad, sentía mucha preocupación.

-Hola Jack-me saluda con una sonrisa.

Entró en la habitación cerrando la puerta detrás de mí. Me siento justo frente a ella y es entonces cuando me doy cuenta que su sonrisa no es pura, se ve mucho más diferente que de costumbre. La veía con preocupación en mi cara, hubo un gran silencio entre nosotros.

-Hacía un buen rato que no venías a casa, ¿cierto?

-Sí… supongo que tienes razón, ha pasado mucho tiempo. Nada ha cambiado entre nosotros, ¿verdad?

Ahora entiendo a lo que se refería cuando decía que solía ayudarle a ordenar su habitación, estaba completamente hecha un desastre. Puedo ver unos pequeños peluches de una vaca y un pájaro que me daba una extraña sensación al igual que unas decoraciones que, a juzgar por el aspecto, ya llevarían más de ocho años.

-Jejeje-se ríe al ver como inspeccionaba su habitación-. Si vinieras más seguido estaría menos desordenado.

-Seguramente porque yo terminaría limpiando por ti-dije pellizcando suavemente su mejilla.

-Oye-dijo sujetando mi mano mientras reía. Debía admitir que me encanta verla sonreír… oírla reír. Aparto mi mano de su mejilla antes de hablar-, ¿Qué te hizo venir de repente a verme hoy? ¿no se supone que ibas a verte con Yuri?

-Sí, pero… espera, ¿Cómo te enteraste de eso?-Sayori no había estado en el club cuando hice mi elección.

-Monika me lo contó-me lo imaginé-. Es que es… natural, en ella mantenerme informada sobre las preparaciones del festival.

-Sí, entiendo. Eres la vicepresidenta del club, pero… ¿Qué hay de ti? ¿no deberías ir a ayudar a Monika con su parte?

-Por supuesto, pero… estoy… ayudándola en línea, sí, línea. No habíamos planeado vernos o algo así.

-Oh. Entonces solo Yuri y yo…

-Sí.

Otro silencio entre nosotros. Sayori mira hacia una dirección random, su triste mirada volvió a su rostro. ¿Y si Monika tenía razón? ¿Y si…?

-Solo… quería venir a verte, saber cómo estabas. Después de que te fuiste el viernes. Parecía que algo estaba mal… algo que no puedes ocultarme-tome su mano con fuerza, tratando de hacerla sentir segura de hablar conmigo. No quería mentirle, pero quería que me dijera lo que sentía para poder ayudarla-. Te conozco demasiado bien, mejor que nadie, así que…-Sayori sonríe al mismo tiempo que sacude la cabeza.

-Eso no está bien Jack.

-¿Qué?

-¿Por qué las cosas no pueden ser… como eran antes? Todo esto es mi culpa. Si no fuera tan débil para expresar mis sentimientos… no cometería fallas tan estúpidas y no te preocuparías por mí para nada… no deberías haber venido aquí, no deberías pensar en mí. Pero supongo que este es mi castigo, ¿no es cierto? Estoy siendo castigada por ser tan egoísta. Creo que por eso el mundo ha querido que vinieras a verme, solo quiere torturarme.

-Sayori-la tome de los hombros poniendo mi rostro frente al suyo y mirándola directo a los ojos-, ¿Qué demonios estás diciendo? ¿estás escuchándote ahora mismo? Sabía que algo estaba contigo. No hay otra explicación para que estés así. Cuéntame… ahora. Hasta que no sepa lo que te ocurre, no podré dejar de pensar en ti.

Sayori ríe nerviosa al mismo tiempo que me da un intento de una sonrisa. Quita mis manos de sus hombros y se pone de pie.

-Me pusiste una muy buena trampa, pero… nada malo ocurre conmigo. Siempre he sido así, solo que estás viéndolo por primera vez.

-Ver… ¿Qué?-dije al mismo tiempo que me ponía de pie-¿De qué hablas?

-De verdad vas a hacerme decirlo, ¿no Jack? Supongo que esta vez no tengo opción-Sayori se sienta sobre su cama antes de empezar-. La cosa es… que he tenido una enorme depresión durante toda mi vida. ¿no lo sabías? ¿Por qué crees que siempre llego tarde a la escuela? Porque… la mayor parte del tiempo, no encuentro ningún motivo para salir de la cama. ¿Qué razón tengo para salir de la cama cuando sé… cuando sé que no valgo para nada?-podía notar como su voz temblaba y sus ojos se llenaban de lágrimas-¿Para qué ir a la escuela? ¿Para qué comer? ¿Para qué hacer amigos? ¿Para qué hacer que otras personas pongan su energía y carisma en pasar algo de tiempo conmigo? Eso es lo que se siente… y por eso, solo quiero hacer feliz a todo el mundo. Sin que nadie se preocupe por mí.

Las palabras de Sayori me quiebran el corazón. Muchas veces… las personas que hacemos reír a la gente… que las hacemos sonreír, somos también los que nos sentimos peor por dentro. Queremos ver a los demás felices, porque no queremos que sientan lo mismo que nosotros. Me doy la vuelta y me muerdo el labio inferior, no quería llorar, no frente a ella.

-¿Por qué Sayori?-dije sin voltear a verla-¿Por qué no me habías contado sobre esto antes? Me siento incluso… traicionado. Siento que ya no soy el amigo cercano que solía ser. Porque si hubiera sabido esto antes, habría hecho lo que fuera para ayudarte, aunque no pudiera ser mucho-me senté a un lado de ella en la cama-. Habría hecho que todos y cada uno de tus días fueran mejores, por eso soy tu amigo. Lo único que debías hacer era contármelo.

-No lo entiendes Jack-dijo bajando la mirada-. ¿Por qué crees que no te lo conté? Porque si lo hubiera hecho, habrías puesto todo tu esfuerzo y carisma en mí en lugar de en tus cosas importantes. No quiero que te preocupes por mí. Es agridulce cuando la gente se preocupa por ti. A veces se siente bien, pero otras, pareciera un murciélago en tu cabeza. Por eso es que quería que tú te hicieras amigo de todos los demás, ayudar a todos a ser feliz es la mejor cosa que puedes hacer por mí. Pero noté algo más… verte hacer amigo y estar tan cerca de todas en el club… se sintió como una lanza en mi corazón. Así que… llegue a la conclusión de que el mundo solo quiere torturarme. Ya que no importa que camino tome, todo me llevará al dolor.

-Tienes razón al decir que no te entiendo, no sé cómo te sientes del todo. Pero no necesito entenderlo. Lo que deba hacer para que dejes de sentirlo, o puedas sentirte mejor… lo haré sin dudarlo.

-No Jack. No hay nada que puedas hacer. La único que puedes hacer para ayudarme es que todo sea como siempre ha sido… pero soy egoísta. Finalmente te mostré la horrible persona que soy-las lágrimas comienzan a correr a través de las mejillas de Sayori-. Te hice unirte al club de literatura porque fui egoísta y mi corazón me castigo haciéndome sentir de formas que no puedo entender. Y ahora, tú también vienes y haces que me duela. Soy débil y egoísta. Eso soy. Y es por eso que voy a aceptar mis castigos, porque merezco todos y cada uno de ellos.

Tomé los hombros de Sayori y la acerqué a mi rodeándola por la espalda con un brazo y poniendo la otra sobre su cabeza. La abracé con fuerza, como si por soltarla fuera a perderla. Puedo sentir como se sujeta con fuerza de mi playera hundiendo su cara en mi pecho.

-Jack…-puedo escuchar su voz temblorosa por el llanto.

-¿recuerdas de lo que hablamos en el armario? No importa que pase, siempre voy a estar aquí para ti, sin importar lo que pase. Quiero ayudarte y cuidarte, pero no podré hacerlo si no tenemos una buena comunicación. Tienes que prometerme que no me volverás a ocultar algo como esto.

Sayori no me abraza, puedo sentir como sujeta mi playera, pero no me abraza. Puedo escuchar sus sollozos.

-No Jack. No me hagas esto. Por favor… yo solo…-Sayori deja un pequeño espacio solamente para sorber la nariz. No sé si estoy haciendo lo correcto.

"Debes hacerle caso a tu corazón". Y lo que mi corazón quería era hacerla entender que me preocupaba por ella, que me importaba y que estaría ahí sin importar que.

-Si tú quieres llamarte a ti misma egoísta, entonces yo también soy egoísta. No importa que tanto me lleve, haré lo que me haga falta. Haré que estos sentimientos se vayan. Y si llegas a necesitar algo de mí, más te vale que me lo cuentes. Porque me volveré totalmente loco si no lo haces.

-No lo sé. No… lo sé. No lo sé.

Al final, Sayori termina envolviéndome en un abrazo también.

-No sé nada. Todo me da miedo Jack, no entiendo ni uno de mis sentimientos. El único momento en el que no siento nada es cuando siento dolor, pero… tu cuerpo está caliente y me asusta al mismo tiempo. Con tus brazos alrededor de mí me siento… segura, me siento a salvo, me siento…

-Como si no fuera a permitir que alguien te lastime.

Sayori y yo nos separamos.

-El… el festival es mañana-dije poniéndome de pie.

-Sí.

-¿Será divertido no?

-Sí.

Sayori se seca las lágrimas con sus manos, si pudiera estar aquí, con ella todo el día lo haría. Pero por ahora solo puedo hacer esto.

-Escúchame-me puse en cuclillas y tomé sus manos-. Te juro, por mi vida, que no dejaré que nada malo te pasé. ¿Quieres salir? Salimos. ¿Quieres comer? Comemos. ¿Quieres hablar con alguien? Hablaremos lo que sea necesario. Eres mi amiga, y antes que cualquier cosa, estás tú. Eres mi primera prioridad y lo que más me importa en este mundo-la miro directo a los ojos con una sonrisa. Quisiera quedarme aquí con ella-. De todos los días, este tenía que ser en el que tenía planes… podría cancelar.

-No, no. Por favor, no lo hagas. Si lo haces… no te perdonaré.

-Pero… aún falta para que Yuri llegue a casa, ¿Por qué no vienes y nos ayudas? Será divertido-para mí sorpresa, Sayori niega con la cabeza.

-Lo siento. No creo que este en mi mejor modo hoy. Lo entiendes, ¿verdad?

-Es… difícil de entender para mí, pero estoy intentándolo por ti.

-No pasa nada, no te preocupes por mí-masajea mi mejilla con su pulgar al mismo tiempo que me da una pequeña sonrisa-. Te veré mañana, ¿ok?

-Muy bien-me levanté y abrí la puerta-. Ya quiero verte.

Me despido de Sayori y salgo de la casa. En mi camino a casa no puedo evitar sentirme raro, me detengo para tomar un poco de aire. Solamente puedo pensar en Sayori: en su sonrisa, en sus ojos, en su cabello… en su corazón. Entro a la casa y tomo mi lista de antes para tachar una tarea y poner otra:

"Cosas por hacer"

"Descubrir todas las funciones del reloj"

"Descubrir más de Monika"

"Apoyar a Sayori"

"Arreglar las cosas con Karen"

"Salir con Yuri"

"Invitar a Natsuki a una cita"

"Unirme al equipo de americano"

"Decirle a Natsuki lo que siento"

"Proteger a Sayori"


El domingo doble capitulo: final del primer round e inicio del segundo.

¿Qué ocurrirá el domingo con Jack y Yuri? ¿Podrá Jack hacer lo necesario para ayudar a Sayori? ¿Por qué la actitud de Karen cambio tan de repente? Y sobre todo, ¿Quién invadió a Jack en la ducha?

Nos vemos... hasta la próxima.